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Teatro / Entrevista a Ignacio López Tarso por Consuelo Medrano

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El actor en una escena de Macario.(Foto: Archivo)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 1 de julio de 2010. (RanchoNEWS / Consuelo Medrano).- A través de una conocida red social me encuentro compartiendo opiniones con un personaje, una celebridad: el primer actor Ignacio López Tarso. Me siento afortunada por el «encuentro».
La imagen y admiración que se imponen sobre mis recuerdos de infancia es su actuación en la telenovela El derecho de nacer como el padre verdugo Rafael del Junco que impone a su hija la desaparición de su vástago por ser procreado fuera del matrimonio (1981). También aquella opinión que externara «La Doña», María Félix, al ser invitada al programa nocturno La Movida a inicios de los noventa, cuando –palabras más, palabras menos– aseguraba que Arturo de Córdova no fue actor si no locutor,que el mejor actor mexicano con el que había trabajado era «Nacho López Tarso».


Indagando su información personal hallo que su pasión por el teatro lo llevó a ingresar a la Academia de Arte Dramático del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en 1949. Fiel admirador de Xavier Villaurrutia, al cual agradece la sugerencia de modificar su nombre real Ignacio López López por otro de mayor «atractivo»: Ignacio López Tarso.

Su debut profesional fue en 1951 con la obra Nacida Ayer de Garson Kanin. Incursiona en cine en 1954 con La Desconocida. Pero el filme que lo ha consolidado y por el cual México recibe su primera nominación a mejor película extranjera en los premios Oscar fue para la película Macario filmada en 1959 bajo la dirección de Roberto Gavaldón. Más de cincuenta filmes, treinta y un telenovelas y más de 100 obras de teatro. Las palabras Vocación, Talento y Constancia van de la mano para describir a don Ignacio López Tarso que ahora, a sus 85 años, continúa trabajando y siendo sinónimo de calidad. Poseedor de vitalidad y lucidez. No oculta su entusiasmo al hablar de sus proyectos.

«Actualmente realicé la novela Mar de Amor y trabajé con Zuria Vega y Mario Cimarro. Tengo dos nuevos proyectos para teatro y estoy presentando la obra Elsa y Fred».

Pero, ¿qué se puede preguntar a un personaje que tiene más de sesenta años de vida artística? Un personaje que ha dejado una huella invaluable en el arte escénico, múltiples premios y reconocimientos. Doy paso a la conversación no sin antes agradecerle su tiempo y disposición para iniciar la entrevista.

Sé que es un actor de vocación. Indiscutiblemente es lo que distingue a los grandes actores de aquellos que sólo buscan el lustro y el glamour que puedan dar a sus nombres. ¿Cómo encuentra una persona su vocación en la vida?

Ninguna persona nace con la vocación, con la experiencia. Es la cuestión de la práctica. Antes que todo, hay que tener confianza en sí mismo, luego vienen los primeros éxitos, finalmente el actor que de verdad siente el afecto por el arte, será muy profesional, pero es necesario trabajar mucho. No sólo el talento le lleva a un artista al éxito, hay que tener mucha suerte y luchar por conseguir lo que se desea de todo corazón. Yo desde el principio, tengo mucha suerte. Durante toda mi vida he actuado personajes muy grandes y tuve mucho éxito... Por eso me siento tan orgulloso y ¡tan feliz!

¿Cómo mira a la juventud? En su opinión ¿de qué carecen los jóvenes hoy en día?

La juventud es maravillosa. Entre tantas personas jóvenes se encuentran indudablemente algunas que admiran al arte, que en el futuro serán muy profesionales. La verdad es que estamos viviendo en una época muy difícil. La juventud crece, muchas veces, rodeada por ejemplos muy malos, tiene que escoger entre dos caminos, porque en la vida existen sólo los dos caminos: el bueno y el malo.

Veo que las personas jóvenes constantemente tienen muchos problemas, pero entre ellas se encuentran muchos talentos, los orgullos de nuestro México adorado y de todo el mundo. Hago todo lo posible para ver sólo los aspectos positivos de la vida.

Es entendible que a las personas sensibles y artísticas suelan dejarse llevar por las emociones, pues es la «herramienta» que les facilita la creación de sus personajes. ¿Tiene algún personaje que después de interpretar haya traspasado la ficción? Se lo pregunto porque hay actores que se dice se «enganchan» del personaje para seguir representándolo en su vida cotidiana.

A veces es difícil, pero si alguien se dedica a la actuación, lo primero que debería hacer es entender que lo que sucede en la escena, en la pantalla grande o en la televisión, nunca será la realidad.

Yo siempre lo sabía, cuando regresaba a la casa, estudiaba los papeles, pensaba… pero nunca he vivido en el mundo de la imaginación. Es necesario para no complicarse la vida personal. Indudablemente la ficción es mucho más interesante y si se tiene mucha es posible vivir con las visiones de los personajes, pero la realidad también tiene sus valores indiscutibles.

Usted menciona que «hay que entender que lo que sucede en la escena, en la pantalla grande o en la televisión, nunca será la realidad». ¿Qué significado tiene entonces, los premios y las ovaciones? El sujeto que se esfuerza por tener el reconocimiento –intuyo– ha de tomar la profesión como un suplicio. El hecho de esperar la aprobación de los otros, es lamentable. Cuando lo que importa para sentirse en paz es realizar el trabajo de nuestra predilección por lo que representa no por lo que reditúa. La entrega y el compromiso. ¿De qué forma puede una persona ser segura de sí misma sin esperar la aprobación?

Las ovaciones, el aplauso, la admiración es algo increíble, es algo que no se puede describir con palabras. Sí, digo con toda la seguridad, es más que necesario para sentir el «efecto» del trabajo, porque los artistas a pesar de contemplar el arte, trabajan constantemente. El aplauso del público le ayuda a sentirse orgullosos de sí mismos.

Bueno, me preguntas si es posible conseguir esa seguridad sin aplaudir. Creo que sí, pero indudablemente no en los principios de la carrera; después, cuando el actor ya conoce su valor y tiene mucha experiencia. A pesar de todo eso, es más una felicidad cuando se ve al público, ¡sus reacciones! Yo observándolo, me siento muy feliz.

¿Cómo se pone usted en contacto con el personaje? ¿Lleva a cabo alguna técnica?

Cada personaje es especial. Me pongo en contacto con él leyendo el escenario, pensando qué sentiría si yo fuera esa persona, pero no tengo ninguna técnica, porque los papeles son muy diferentes y cada uno requiere otra mirada al mundo, el actor debe estar preparado para todo...

La queja constante de los aficionados al teatro en provincia es la falta de puestas en escena, se afirma que no es redituable porque no hay asistentes. Los escasos grupos de teatro tienen que luchar por los espacios y los presupuestos para poder montar una obra. Esto debido a grupos partidistas que cierran accesos a los demás compañeros. Pareciera una carrera de resistencia y no sólo de persistencia. En su experiencia, ¿está el teatro en crisis o es su democracia nula? ¿Desde qué perspectiva se aborda este problema?

El teatro es siempre el mismo, bello, mágico, lleno del público maravilloso que siempre aplaude. Pero realmente el teatro vive momentos muy dolorosos para los actores. No hay puestos suficientes, cuando se monta la obra el actor tiene que luchar por todo, además se presentan pocas obras clásicas, pocas obras griegas, las de Shakespeare.

Estamos viviendo en la época muy difícil para el arte y sobre todo para los artistas. Con toda seguridad el siglo XXI es muy lejano de la Época de Oro del Cine Mexicano. En las provincias la situación es peor, porque la ciudad siempre tiene sus centros culturales.

Bueno que lo menciona, hay críticos de las puestas en escena de obras extranjeras. Uno de ellos fue el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda (q.e.p.d.). No estaba de acuerdo con el montaje de tales obras si no que debíamos optar por las nacionales. ¿Qué opina?

Cada obra es muy bella. Eso no depende ni de la época, ni del escritor. Pero sí de la forma de verla, de la forma del estreno, de la preparación de los actores, directores y todo el equipo.

A mí me encantan las obras clásicas, especialmente griegas y las de Shakespeare. En cada historia, en cada escenario veo su esencia particular. La verdad es que no existen ningunas diferencias del idioma, de la cultura, es solo la cuestión de las opiniones humanas. Las obras extranjeras sí, me gustan, porque son la parte del arte mundial, aunque no niego que la cultura mexicana tiene su gran espíritu...


Actualmente está trabajando en la obra Elsa y Fred historia que fuera llevada al cine por el realizador argentino Marcos Carnevale, protagonizada por la actriz uruguaya China Zorrilla y el actor español Manuel Alexandre:

«La película narra las historias de dos ancianos: Elsa, una mujer argentina mitómana, manipuladora y atolondrada que vive en Madrid y Alfredo, un viudo español que se muda al mismo edificio que Elsa. Luego de un incidente cotidiano, los dos ancianos comienzan a conocerse y entre ellos nace un romance que ambos ven como la última oportunidad de ser felices».

En la reciente puesta, su compañera iba ser la primera actriz Carmen Montejo, que fue sustituida por doña Beatriz Aguirre.

Conociendo que no suelen escribirse historias para personajes en la tercera edad ¿Qué opinión le merece que en nuestra cultura no se enfrente con dignidad y aceptación el paso de los años?

Estoy seguro que nuestra cultura es muy bella. La obra Elsa y Fred es muy agradable. La estamos realizando con muchas ganas y pensamos en la gira por la república.

La historia es muy interesante. Creo que en nuestro país no falta ni respeto, ni admiración a la gente mayor. Cada edad tiene sus derechos, pero nunca es tarde para amar, para encontrar su nueva oportunidad. Así es la vida, hay que buscar para encontrar la felicidad. Yo me siento muy feliz de realizar tantas obras bellas. A veces creo que soy teatro...

Don Ignacio, ¿es usted consciente de su legado, de la trascendencia de su trabajo en el mundo?

Estoy muy contento de lo que he hecho en mi vida, de las oportunidades que me ofreció Dios y el destino. Tengo muchos proyectos nuevos, pero me considero como una persona feliz.

Tiene que saber que usted es una leyenda viviente y pongámoslo de tal forma, el día que llegue su partida de este mundo a otro «sin puertas ni ventanas» –parafraseando a Salvador de Madariaga, en su obra–, ese día será de duelo nacional. Privilegio de grandes personalidades. ¿Cómo desearía ser recordado?

Me gustaría ser recordado sin lástima, sin rencor y sin tristeza, como una persona buena y respetable. Me encantaría que la gente me recuerde con cariño y que valore el arte que he realizado... No tengo miedo. La muerte es algo muy natural, Dios dispone, solo Él y nadie de nuestro planeta.

Voy a darle unas preguntas que llevan el propósito de conocerlo un poco más. Son respuestas cortas.

Su Salmo favorito: El sexto.

Bebida de su predilección: El tequila.

Platillo que le desagrada: Sushi.

Actriz de antaño: María Félix.

Actriz del presente: Laura Zapata.

Actor de antaño: Jorge Negrete.

Actor del presente: César Évora.

Película de todos los tiempos: Macario.

Ciudad para vacacionar: Campeche.

Ciudad para vivir: México, D.F.

Primer recuerdo materno: El perfume muy lindo con el aroma de gardenias.

Primer recuerdo paterno: Su voz: muy fuerte y muy bonita.

La anécdota que siempre recuerda: Hay varias, pero me encanta la de María Félix. Estamos en algún restaurante en Guadalajara, María Félix, Pedro Infante, algunos otros actores y yo; no hay ninguna mesa libre. Entonces ya pensamos en salir, pero María dice en voz alta: «¿Dónde tienen los ojos? ¿No ven quién vino? No podemos sentar. Bueno, no creen que vamos a salir ¿verdad?» Todos, absolutamente todos, salieron del restaurante para que «La Doña» pueda sentar tranquila...

Palabra que le venga a la mente al leer la palabra «Esposa»: Amor.

Compártanos su pensamiento de la vida: ¡Seguir siempre adelante, sonriendo y queriendo la vida!

La entrevista terminó, debo confesar: sentí nostalgia. Después de ésta ya no habría motivo para una próxima charla. Sin embargo… ahora recuerdo ¡vendrá de gira! Él lo comentó. Prepararía una gira para presentar Elsa y Fred.

Me sentencia: «espero verte en Ciudad Juárez, cuando llevemos la obra al interior de la república». Con alegría respondí «allá nos vemos».


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