Rancho Las Voces: 01/01/2014 - 02/01/2014

Poesía / Juan Gelman: «El juego en que andamos»

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

Del libro El juego en que andamos (Buenos Aires, 1956-1958)

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Literatura / España: Empieza BCNegra, una semana muy oscura

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Entre el 30 de enero y el 8 de febrero se celebra en Barcelona la novena edición del encuentro de novela negra, que este año arranca con más de sesenta actividades gratuitas. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- La ciudad está que arde con la perspectiva de unas jornadas repletas de citas entre las que se cuentan mesas redondas, clubes de lectura, conversaciones, conferencias, exposiciones, encuentros con escritores y hasta un club dedicado al cine negro. Y todo ello repartido entre galerías de arte, centros cívicos, bibliotecas, el Colegio de Arquitectos y el de Periodistas, el MNAC, La Capella y otros tantos espacios que acogerán a más de 50 especialistas de toda Europa en ese género. Una nota de Vis Molina para El Cultural:

Paco Camarasa, entusiasta librero (fundador y propietario de la Librería Negra y Criminal de Barcelona) e inagotable comisario de la BCNegra desde sus orígenes, recuerda el nacimiento de ésta: «Hace ya más de treinta años que en Europa se celebran distintos festivales dedicados a la novela negra. Francia, Italia, Alemania y Reino Unido tienen gran tradición en este tipo de encuentros, y nosotros hemos ido a remolque. Empezamos con la Semana Negra de Gijón, la única cita que nuestro país dedicaba a la novela negra y policíaca. Y en Barcelona todo empezó a raíz de 2005, en que el Ayuntamiento celebró el Año del Libro y dedicó varios actos a la memoria de Manuel Vázquez Montalbán, fallecido en 2003. Esos encuentros fueron un éxito de público. Eso me animó a proponer, con el soporte de mi librería, la organización de una semana dedicada al género negro. Así nació la BCNegra, que en 2006 celebró su primera edición. El Ayuntamiento pone traductores, bibliotecas y otros espacios a disposición de estas jornadas, y las editoriales gestionan la participación de sus autores. Este año hemos contado con un presupuesto de 95.000 euros, bastante más bajo del que dispone Gijón para su Semana Negra».

Así es como desde entonces y año tras año, las calles de Barcelona se convierten en el escenario ideal para hablar de crímenes, robos, falsificaciones o sobornos. Porque «ésta es una ciudad muy negra, ya que cuenta con uno de los puertos más importantes de Europa (añade Camarasa), y ya se sabe que eso marca una diferencia sustancial. Por poner un ejemplo, cada día llegan a Barcelona 4.000 contenedores chinos y lo que llevan dentro es imposible de controlar. Además, está a una hora de la frontera con Francia y tiene un Barrio Chino muy consolidado, con lo que la policía de aquí está muy curtida en investigar casos de estraperlo, falsificaciones y todo lo que haya detrás. Vázquez Montalbán era barcelonés y fue el gran iniciador de la novela negra, con toda la carga social que ello implica».

En esta edición uno de los platos fuertes es la presencia del autor siciliano Andrea Camilleri quien, a sus 89 años, es el flamante ganador del Premio Pepe Carvalho, que le será entregado en una solemne ceremonia el jueves 6 de febrero en el Saló de Cent del Ayuntamiento. Como buen siciliano, Camilleri se desplazará hasta Barcelona acompañado de su mujer, sus hijas y yernos, sobrinos, amigos y ¡ hasta un vecino de su casa de Palermo ! La vida del «padre» de Salvo Montalbano, un comisario que piensa mientras pasea, en la más pura tradición peripatética, y posee una especial sensibilidad para analizar la naturaleza humana, es una novela en sí misma. Fue escenógrafo, director teatral, periodista político, miembro activo del Partido Comunista italiano, productor cinematográfico, guionista de televisión y muchas otras cosas, mientras probaba suerte como escritor sin conseguirlo. Finalmente, a los 67 años se convirtió en autor de prestigio y reconocido en el mundo entero. En su visita a Barcelona Camilleri conversará también con sus lectores durante una de las citas estrella de la BCNegra, el diálogo que mantendrá con su traductor al castellano, Pau Vidal, y que moderará el propio Paco Camarasa el viernes 7 de febrero en el Espai Barts. Y recibirá como homenaje la representación de la obra teatral Sis personatjes en cerca de Camilleri que se representará en La Capella el 3 de febrero.

«La novela negra y criminal es un género de lectores muy fieles, pero nuestro propósito (explica Camarasa) es ganar público. Por eso cada año el programa de BCNegra es más largo y más amplio, para interesar a más potenciales lectores. Esta edición tiene tres días más de programación que las anteriores y contamos entre otras actividades con una exposición sobre Simenon, una interesantísima conferencia sobre la prevención del crimen a través del urbanismo en el Colegio de Arquitectos, una exposición sobre el universo de Sherlock Holmes, una mesa redonda dónde se hablará de las falsificaciones en el mundo del arte y una charla sobre series y nuevas maneras de narrar».


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Noticias / Inglaterra: Hallan poemas inéditos de Safo de Lesbos

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Estatua de la poetisa. (Foto: The Guardian)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- Dos poemas inéditos de Safo de Lesbos (siglos VII y VI a.C) fueron encontrados en Reino Unido. El hallazgo salió a la luz cuando un coleccionista de Londres mostró un fragmento de las obras al doctor Dirk Obbink, experto en papiros en la Universidad de Oxfor, informa la Redacción de El Universal.

El especialista aseguró que el par de obras pertenece, «sin duda», a la poeta de la antigua Grecia, informó The Guardian.

En cuanto a la temática de los poemas, uno de ellos es una pieza prácticamente completa sobre sus hermanos, y otra, una obra muy fragmentaria, sobre el amor no correspondido, detalló el diario.

Safo de Lesbos -que nació alrededor del año 625 a.C.- es considerada una de las poetas más importantes de la antigua Grecia. El lirismo nostálgico de sus versos caracteriza su obra, la mayoría dedicada a mujeres y niñas.

En sus poemas «se trasluce una sensación agridulce de amores imposibles y la sensación de celos cuando ve el objeto de su obsesión a través de la habitación, hablando íntimamente con otra persona», detalla The Guardian.

Safo fue admirada en la antigüedad por sus versos delicados y apasionados. La única evidencia de su biografía se halla en sus poemas, que son escasos. Muchos de ellos se perdieron a través de la tradición manuscrita y sólo se han conservado por dos medios principales: la cita por otros autores o descubrimientos de fragmentos plasmados en papiro antiguo, como el presente caso, finaliza el diario.

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Noticias / Colombia: Abren libro de condolencias para Pacheco en Bogotá

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Centro Cultural Gabriel García Márquez. (Foto: FCE)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- En homenaje al connotado escritor mexicano José Emilio Pacheco, fallecido el pasado domingo, la embajada de México en Colombia y el Fondo de Cultura Económica (FCE) dispusieron desde hoy un libro de condolencias en el Centro Cultural «Gabriel García Márquez», informa la agencia Notimex desde Bogotá.

De acuerdo con la firma editorial, los lectores podrán dedicar unas líneas a la memoria del autor y a su paso por el mundo de las letras, en el que se destacó como poeta, novelista, ensayista, cuentista, traductor y periodista. Márquez».

El libro de condolencias será enviado a su viuda, la escritora y periodista mexicana Cristina Pacheco.

José Emilio Pacheco es considerado un clásico de las letras mexicanas contemporáneas y «su poesía le abrió paso a las nuevas generaciones no sólo en México, sino en diversos países de habla hispana».

El FCE destacó, además, el legado del volumen Tarde o temprano (Poemas 1958-2009), que refleja la posición del autor frente a la realidad, el lenguaje y su entorno inmediato.

El trabajo de Pacheco como narrador refleja, también, su sentido social y su preocupación por la situación de México. sus obras destacan La sombra de la Medusa, Morirás lejos y Las batallas en el desierto.

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Obituario / Félix Grande

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El poeta, en Madrid en 2011. (Foto: Uly Martín)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- Félix Grande, poeta y flamencólogo, ha muerto en Madrid a los 76 años víctima de un cáncer de páncreas. Será enterrado en Tomelloso (Ciudad Real), el pueblo del que procedía su familia y donde pasó su infancia pese a que la Guerra Civil lo llevó a nacer en Mérida (Badajoz) el 4 de febrero de 1937. Esta tarde estará en el tanatorio de San Isidro, en Madrid. Una nota de Javier Rodríguez Marcos para El País:

No es casual que su poesía completa lleve por título Biografía, ni que su último poemario, publicado hace tres años, se llame Libro de familia. La unión entre vida y obra atraviesan versos que convirtieron a Félix Grande en un poeta de referencia en los años sesenta y setenta. La tardía publicación de su primer libro, Las piedras (1964), premio Adonais, hizo que generacionalmente se moviera entre los poetas del 50 y los novísimos. También en eso era un autor difícil de clasificar. Pese a todo, libros como Blanco Spirituals (1967) o Las rubáiyátas de Horacio Martín (1978), Premio Nacional de Poesía, le convirtieron en un autor ineludible más allá de las clasificaciones escolares.

Niño de la guerra, guitarrista flamenco y luego flamencólogo de prestigio, Grande trabajó durante años en la revista Cuadernos Hispanoamericanos, que llegó a dirigir entre 1983 y 1996 después de décadas de labor al lado de Luis Rosales, uno de sus grandes maestros vitales. Los literarios fueron, decía, César Vallejo y Antonio Machado.

Casado con Francisca Aguirre y padre de Guadalupe Grande, dos poetas más en una familia de tres, Félix Grande llevaba tiempo retirado del ruido literario cuando en 2004 recibió el Premio de las Letras Españolas. Del ruido literario y de la literatura. Fuera de algún poema de homenaje, no había vuelto a escribir versos. «Si no llegan las palabras es que no lo mereces», decía quitándole importancia a un silencio tan largo. Fue la impresión causada por una visita al campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, lo que le llevó a escribir La cabellera de la Shoah, un poema-libro de mil versos con el que se cerraba en 2010 su poesía reunida, aquella Biografía a la que siguió, un año después, Libro de familia. Poeta sobre todas las cosas, Félix Grande hablaba como un poeta sabio, sentencioso y cercano. Tenía siempre a mano las palabras justas. Los que lo trataron saben que se las merecía.



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Fotografía / Argentina: «Madre» en el Museo Nacional de Bellas Artes

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Laura Conte, una de las Madres fotografiadas por Adandía.  (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- La exposición del fotógrafo Marcos Adandía está compuesta por sesenta retratos de Madres de Plaza de Mayo. En cada imagen, una cara es todo lo que se ve, porque la intención del autor fue reflejar las expresiones más profundas de estas mujeres. Una nota de María Daniela Yaccar para Página/12:

¿Cuánto puede decir un rostro? La memoria, la lucha, el dolor y la historia son la materia que componen los ojos profundos y las líneas que resaltan en las caras de las Madres de Plaza de Mayo, protagonistas de una muestra del fotógrafo Marcos Adandía, que se exhibe en el segundo piso del Museo Nacional de Bellas Artes. El artista fotografió a las mujeres durante los últimos trece años y en 2013, a propósito del aniversario de la democracia, los sesenta retratos se convirtieron en la muestra Madre. «Ellas me representan algo muy sagrado, que tiene que ver con la paz, la vida, la dignidad y la memoria», desliza Adandía en la entrevista con Página/12.

Los retratos son de lo más simples (de 90 x 90 centímetros, y hay fotos de 145 x 145). En cada imagen, una cara es todo lo que se ve. No hay nada detrás, el fondo es blanco. Las fotos son todas en blanco y negro. O sea que el fotógrafo eligió poner en primer plano las expresiones de estas mujeres que «son madres de una persona, pero que también son las madres de todos». «Siempre sentí que ellas, en los distintos tiempos de esta sociedad, representaron espacios de luz», explica Adandía sobre su decisión de que los retratos tengan fondo blanco. Hay imágenes con pañuelo y otras sin él.

«Mi primera intención eran fotografiar a la mujer más que a la Madre de Plaza de Mayo. Me motivaba el vínculo madre-hijo/a. Pero, finalmente, el pañuelo se impuso», cuenta Adandía, que por este ensayo fue reconocido en 2003 con el premio Mother Jones, en EE.UU. El pañuelo, la dimensión política del ser Madre, se fue haciendo cada vez más lugar. «Con él, ellas son nuestras madres. Aunque representa a sus hijos, también es lo que ellas utilizan para presentarse a lo social. Significa que son madres de muchas más personas», sostiene el artista. Llamó Madre y no Madres a esta muestra porque considera que, más allá de la resistencia que las unió, cada Madre es una y sólo una y atesora una historia particular.

Fue extenso este trabajo, comenzó en 2000. Y fue difícil también, porque las emociones de fotógrafo y fotografiadas estaban muy a flor de piel. Adandía siempre estuvo cerca de las Madres. En los ’80, la democracia lo invitó a la militancia y a los organismos de derechos humanos. Con algunas de estas mujeres tenía una relación personal, con otras no. «Es un tema sumamente profundo y doloroso. El acercamiento a cada Madre me representaba constatar el dolor vivo, fresco, vigente en su corazón. Entonces fui tomando respiros, tiempos para comprender semejantes experiencias», repasa. «Cada retrato fue distinto porque cada mujer tiene una experiencia distinta. Cada una vive el duelo o la relación con la memoria a su manera», sostiene el fotógrafo, quien ha trabajado para Noticias Argentinas, Página/12 y la revista Rolling Stone, entre otros medios.

«En los últimos tiempos me tocó fotografiar a muchas mujeres de La Plata, que tenían alrededor de noventa años. Fue una experiencia muy fuerte. No sólo por el hecho de que son Madres, sino por la edad que tienen. En un momento tan avanzado de la vida, conservan la dignidad, siguen llenando su vida de sentido y coherencia, aunque de alguna manera tengan conciencia de que pronto les tocará partir», se emociona Adandía.

Madre ocupa el segundo piso del MNBA y también la terraza, que se acondicionó especialmente para esta exposición. Además de las fotos, se puede ver un video con testimonios completos de cada Madre, hecho por Memoria Abierta, institución que reúne a varias organizaciones de derechos humanos. Se editó, además, un catálogo con textos de John Berger y de Osvaldo Bayer, que se consigue en la librería del museo.

«Gracias, fotógrafo, artista celestial, por darnos este testimonio de vida. Aquí en estos rostros está la Vida contra la Muerte. Un testimonio inigualable. Aquí hay verdadera historia. La historia de las Vencedoras. Porque quedarán para siempre en nuestra historia. Nuestras Heroínas de la eternidad. Gracias», escribe Bayer. El texto de Berger –con quien Adandía entabló una relación a partir de un proyecto personal, Dulce Equis Negra–, comienza así: «Viendo los retratos de las Madres de Plaza de Mayo, rápidamente olvidé que estaba mirando fotos, una tras otra. Por el contrario, me encontré observando rostros, tratando de descifrar una pequeña parte de las infinitas experiencias que han vivido». En las paredes del museo las fotos están acompañadas por un bellísimo texto de Florencia Walfisch.

* Madre puede visitarse en el MNBA (Av. del Libertador 1473) hasta el 23 de febrero, de martes a viernes, de 12.30 a 20.30, y sábados y domingos de 9.30 a 20.30.



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Música / Alemania: Simon Rattle designa a Gustavo Dudamel para que lo sustituya en la Filarmónica de Berlín

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El director batuta titular de la Filarmónica de Berlín.  (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- El venezolano Gustavo Dudamel se pondrá al frente de la Filarmónica de Berlín en varios conciertos este año como sustituto del director artístico titular de la prestigiosa orquesta, sir Simon Rattle, quien hará una pausa por el nacimiento de su quinto hijo. Una entrega de DPA:

La «Philharmonie» anunció hoy que Dudamel sustituirá al británico en el tradicional concierto que la orquesta ofrecerá el 27 de junio en la Waldbühne, espectacular teatro al aire libre ubicado en el oeste de Berlín.

Invitado frecuente

Gustavo Dudamel también tomará la batuta durante la gira de verano que la Orquesta Filarmónica de Berlín hará del 21 al 28 de junio por las ciudades de Redefin, Verona, Florencia y Loreley.

El director venezolano, actualmente titular de la Filarmónica de Los Ángeles, es un invitado frecuente de la Philharmonie berlinesa y está considerado uno de los candidatos para suceder a Rattle como primer director en 2018.

El artista británico tiene ya dos hijos de su primer matrimonio y otros dos con su actual mujer, la mezzosoprano Magdalena Kožená.


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Teatro / México: Presentan «El automóvil gris al estilo benshi japonés»

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El Automóvil Gris al estilo benshi japonés, bajo la dirección de Claudio Valdés Kuri. (Foto: Cortesía Secretaría de Cultura DF)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- El automóvil gris, del cineasta Enrique Rosas, es un clásico del cine silente mexicano de 1919. La trama relata la historia de una peligrosa banda de asaltantes de joyas que aterrorizaron a la alta sociedad de la Ciudad de México en 1915, fueron detenidos por el detective Juan Manuel Cabrera y ejecutados en la Cárcel de Lecumberri. Una nota de Emiliano Balerini Casal para Milenio:

Más de 80 años después, la compañía Teatro de Ciertos Habitantes, dirigida por el dramaturgo mexicano Claudio Valdés Kuri, estrenó el lunes 29 de enero de 2002, en el teatro El Galeón, del Centro Cultural del Bosque, la puesta en escena: El automóvil gris al estilo benshi japonés.

El benshi es un esquema de narración de películas silentes que suelen realizar actores a lado de una pantalla de cine. En Japón surgió a finales del siglo XIX y se prolongo hasta la década de los cuarenta. Actualmente sólo queda una persona dedicada profesionalmente a esta disciplina: Sawato Midori, quien ha impulsado una escuela en la materia, pero aún no da resultados.

Después de más de 12 años de estar de gira por el mundo, al presentarse en países como Alemania, Francia, Colombia, Japón, Egipto, China y Cuba, entre otros, regresa a México para montarse en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, de viernes a domingo, del 7 al 16 de febrero, un lugar que según Valdés Kuri, es representativo de la época en la que se filmó la cinta.

Con las actuaciones de Irene Akiko y Fabrina Melón, así como la música en vivo del pianista Ernesto Gómez Santana, el también director de obras como Beckett o el honor de Dios, De monstruos y prodigios: la historia de los Castrali, El gallo y ¿Dónde estaré esta noche?, entre otras, dijo que el guión que se verá en la puesta en escena es tanto el original de Enrique Rosas, como el de algunas de las modificaciones que sufrió tanto en los años 30 y 50.

En conferencia de prensa, comentó que su acercamiento a la película El automóvil gris, y la posibilidad de crear este proyecto, se dio después de un viaje a Venezuela, donde le propusieron hacer una producción con la técnica benshi: «Enseguida pensé en la cinta de Enrique Rosas, la cual conocí cuando estudié en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Nos apoyaron el Casa de las Culturas del Mundo, de Alemania, donde la estrenamos fuera de México».

El dramaturgo explicó que la reacción del público en el mundo al presentar la cinta con el benshi japonés ha sido diversa: «En Estados Unidos, como la gente creció con el cine, la presentación fue muy positiva, porque la gente conoce el tema; en Latinoamérica la gente se emociona, y en Asia la gente requiere de un contexto relacionado con su comunidad para divertirse».



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Literatura / España: Octavio Paz, disfrutar discrepando

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Fernando Savater y Juan Villoro conversarán hoy sobre el Nobel mexicano en el Instituto Cervantes como preámbulo al programa conmemorativo de su centenario. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- El legado de Octavio Paz (Ciudad de México, 1914-1998) es, en palabras de su compatriota y discípulo Juan Villoro, «oceánico». De modo que el centenario de su nacimiento, que se celebra este 2014, es la ocasión perfecta para bucear en él, una oportunidad para «regresar a su poesía fundamental, a sus reflexiones sociales, a la forma en que entendió el papel del intelectual en la sociedad moderna y su crítica al totalitarismo», señala el escritor y periodista. La muerte, hace pocos días, de otro grande de las letras mexicanas, José Emilio Pacheco, ha dejado en suspenso la presentación de los actos oficiales de la efeméride de Paz en España, que iba a tener lugar hoy en la Embajada de México. Pero lo que iba a ser el primero de esos actos conmemorativos sigue en pie, aunque ahora catalogado como preámbulo al programa oficial. Se trata de un coloquio entre Villoro y Fernando Savater en torno a la figura del Nobel mexicano, esta misma tarde, a partir de las ocho, en la sede madrileña del Instituto Cervantes. Una nota de Fernando Díaz Quijano para El Cultural:

«Será una charla relajada entre amigos hablando de un amigo común ya fallecido al que admirábamos mucho», adelanta el filósofo. «A mi juicio, Octavio Paz es un clásico, según la memorable definición de este término que dio Chesterton: ‘clásico es un rey del que se puede desertar pero al que no se puede destronar'. Muchos desertan de él, por el momento, pero su trono está asegurado: cuando pase su purgatorio volverán», continúa Savater. El autor de Los invitados de la princesa alude con estas palabras al carácter controvertido de la figura de Paz, como también lo hace su contertulio Villoro: «Paz fue un notable polemista. Yo trabajé durante tres años en Jornada, el diario de referencia de la izquierda mexicana, y allí vi cómo Octavio disfrutaba discrepando con la izquierda desde el seno de la izquierda. Colaboraba con el medio para ejercer el privilegio de no estar de acuerdo. No es casual que le pusiera Plural a su primera revista. Esa voluntad de discrepancia es muy necesaria hoy. Tenemos una retórica del todo o nada, de rechazo al otro. Es un defecto no solo mexicano sino de toda la herencia hispánica».

«Como Borges -continúa Villoro-, Octavio no sólo nos brindó una obra espléndida, sino que amplió el repertorio de nuestros gustos. Su abanico de intereses marcaron a una generación, con sus traducciones de Pessoa, su afición al haiku japonés, sus textos sobre el erotismo y la India, su crítica política, su gran enamoramiento con la pintura abstracta, su redescubrimiento del mundo hispánico y la utilización de la mitología azteca aplicada al mundo contemporáneo... Todo ello configura una galaxia de temas de la que aprendimos mucho».

El gran peligro de las conmemoraciones oficiales, advierte Villoro, es que «el escritor se convierta en estatua y que las celebraciones sean más pomposas que sifnificativas». Por eso, el mejor homenaje que se puede hacer al autor de Luna Silvestre es «leerlo con pasión crítica, con capacidad para discutirlo e interrogarlo y redescubrir nuevos mensajes en sus textos».

A Savater le gusta sobre todo el Paz ensayista, y destaca El arco y la lira, uno de los primeros que leyó de él. Villoro, «siendo caprichoso», elige Piedra de sol: «Es un larguísimo poema en endecasílabos que intenté memorizar cuando era adolescente». Y para quienes se aproximen por vez primera a la obra de Paz, nada mejor que El laberinto de la soledad, «un ejercicio de reflexión poética de las costumbres y rarezas que constituyen el difícil oficio de ser mexicano».



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Arquitectura / España: Sueños y fracasos de Le Corbusier

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En Villa Saboya Le Corbusier firmó su particular manifiesto arquitectónico. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2014. (RanchoNEWS).-El vértigo al borde del precipicio, los senderos zigzagueantes de las montañas, las sombras en la profundidad del valle, la luz deslumbrante del horizonte dibujado por el mar, los recovecos del jardín... Le Corbusier concebía los edificios como un paseo por la naturaleza, un deambular arquitectónico a través de rampas, curvas, terrazas y ventanas panorámicas. Descubrió la esencia y la belleza del paisaje leyendo obsesivamente a Rousseau. Desde su primer edificio, Villa Fallet, que diseñó a los 20 años en las colinas de su Suiza natal, quiso pasear por la arquitectura, inventando nuevas formas, nuevos paisajes urbanos. Una nota de Vanesa Graell para El Mundo:

Y soñó con inventar nuevas ciudades. En su polémico plan para París de 1922 (que causó escándalo pero le hizo famoso)sólo dejó en pie la Tour Eiffel, el Louvre, la Ópera y algunas iglesias: destruyó el cascó antiguo y llenó la ciudad de rascacielos de cristal. De Barcelona borró el Gótico y el barrio Chino para dibujar bloques de edificios racionalistas alrededor del Eixample y levantar tres rascacielos frente al mar. Proyectos provocadores que sabía que nunca llegarían a construirse. Los sueños, los fracasos y las obras maestras de Le Corbusier se materializan en la exposición Un atlas de paisajes modernos, que tras verse en el MoMAde Nueva York (recibió 405.000 visitantes) aterriza en CaixaForum Barcelona para viajar después a Madrid.

«La obra de Le Corbusier es comparable a la de Picasso, realizada a lo largo de seis décadas. En esta exposición no encontramos a un Corbusier irritante, de grandes eslóganes, a un ser de tendencia totalitaria y dogmático, como se le ha visto en ocasiones. Estamos ante un hombre contradictorio, con una dimensión profética, la de los grandes planos urbanísticos, pero también poética. Y esta tensión en su obra, entre la ambición extraordinaria y la visión interna del paisaje, será una constante», explica el comisario y catedrático de la Universidad de Nueva York, Jean-Louis Cohen.

La magna exposición de CaixaForum construye el cosmos arquitectónico de Le Corbusier a través de sus maquetas originales, de los proyectos nunca construidos, de sus lienzos puristas -que querían ser una reacción contra el cubismo aunque beben directamente de él-, de sus dibujos, de sus acuarelas de viaje y de la reconstrucción con mobiliario de época de cuatro interiores que él mismo diseñó (la Maison Blanche aún anclada en el clasicismo del XIX o el moderno pabellón para la Villa Church).

«Le Corbusier fue un arquitecto seductor y escandaloso, que viajaba constantemente, daba conferencias por todo el mundo y proclamaba la destrucción de las ciudades para construirlas de nuevo. Pero paradójicamente, siendo el arquitecto de los tiempos modernos, de la máquina, estaba obsesionado con las imágenes del pasado, por la Roma antigua y la Grecia clásica, que le deslumbraron en su viaje por Oriente», apunta Cohen. El Partenón inspiró en 1918 su primer cuadro, La Cheminée, traducido en un ideal: un cubo blanco sobre una plataforma (la acrópolis) en un paisaje de tonos beige y ocre. La pureza de la forma y del volumen platónico, que imprimiría después en sus líneas arquitectónicas. Fue en París donde empezó a pintar cuadros abstractos, geométricos, más allá del cubismo y que coqueteaban con el surrealismo. «Más que naturalezas muertas sus cuadros son paisajes de objetos con ideas de yuxtaposición de formas que migrarían hacia su arquitectura», señala el comisario. Le Corbusier siempre consideró su attelier de pintor como su «laboratorio secreto».

Un atlas de paisajes modernos viaja por las villas icónicas del arquitecto (con su particular manifiesto arquitectónico que es Villa Saboya o la elegante Villa Stein, que diseñó para el hermano de Gertrude Stein),pero también se adentra en sus frustraciones y decepciones, como los concursos fallidos para la sede de Naciones Unidas en Ginebra y Nueva York, el Palacio de los Soviets de Moscú o un gran hospital en Venecia.

Fue en la India donde pudo construir una ciudad entera en Chandigarh, la nueva capital del estado de Panyab. En esta obra monumental, trazó una nueva poética del hormigón visto, con edificios sorprendentes para el Parlamento o la Asamblea. Le Corbusier diseñó 400 proyectos, construyó 75 edificios, publicó casi 40 libros y dejó su huella en todos los continentes, «salvo Australia», puntualiza el comisario.

Al final de sus días, el arquitecto volvió a los clásicos (releyó El Quijote, La Ilíada y Así habló Zaratustra) y se recluyó en su espartana cabaña de la Costa Azul, con una única ventana al mar. Su último dibujo, del fatídico verano de 1965, reproduce la vista desde su ventana: la playa y las aguas del Mediterráneo, en las que moriría ahogado.



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Literatura / México: El periodista Nicolás Medina Mora Pérez recibe el Premio de Ensayo Carlos Pereyra

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El periodista. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- El periodista Nicolás Medina Mora Pérez (DF, 1990) recibió ayer el Premio de Ensayo Carlos Pereyra dotado con 75 mil pesos, que el año pasado fue reanudado por la revista Nexos en la medida en que les parece que el pensamiento del filósofo fallecido en 1988 recobra interés y vigencia. Una nota de Merry MacMasters para La Jornada:

El ensayo ganador, La poética de los monstruos, versa sobre la obra del cubano José Lezama Lima. En su nueva época, el premio, originalmente de ensayo político, fue abierto al ensayo en general.

Se recibieron 83 trabajos y se eligieron 16 «de muy alta calidad», informó Héctor Aguilar Camín, director de la revista.

De un grupo «notable de seis o siete ensayos, que serán publicados en Nexos, se escogió un ensayo particularmente logrado, penetrante, erudito, divertido y bien escrito que venía con el seudónimo de José Alfredo Prufuc, que resultó ser Nicolás Medina Mora», el cual se incluye en el número de febrero.

En nombre del jurado que integraron Denise Maerker, Jesús Silva-Herzog y Xavier Velasco, este último en su carácter de escritor, expresó su beneplácito de que el ensayo ganador haya sido uno literario, un trabajo «entrañable, profundo y muy humano», que parte del «monstruo que físicamente era Lezama Lima», se pregunta si el barroco «tiene que ver con los monstruos y hasta dónde el escritor se aleja de Góngora y demás barrocos para imponer otra suerte de estética».

Egresado de la Universidad de Yale, Medina Mora, quien trabaja como reportero en Reuters, explicó que su ensayo nació como una respuesta a sus amigos estadunidenses que «escribían esos poemas chiquitos como con lupa, callados, preciosos, pero que me parecían insuficientes y que habían perdido el contacto con los sentidos y el cuerpo».

También nació del seminario que tomó con el crítico literario Roberto González Echeverría. «Entre las muchas cosas que leímos estuvieron ciertos ensayos de Lezama, en particular La curiosidad barroca, sus poemas y su novela Paradiso que es muy difícil de leer y uno de los mejores libros en español del siglo XX. Al final de la clase había que escribir un ensayo y lo hice sobre Lezama porque en Estados Unidos, y en Yale en particular, la poesía que se lee –también es fantástica–, es una como quieta, que surge de poetas como Emily Dickinson o Wallace Stevens, en que el poeta es alguien que desmenuza la esencia del mundo en hallar cosas chiquitas, preciosas. Encontrar poetas como Lezama fue como regresar a casa, decir de aquí soy».



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Obituario / Sergio Loo

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El poeta y narrador. (1982-2014) (Foto: Cortesía del Centro Cultural La Bota)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- El poeta y narrador Sergio Loo falleció el pasado lunes en la ciudad de México víctima del cáncer que padecía desde hace unos años. Una nota de Ana Mónica Rodríguez para La Jornada:

Nacido en el Distrito Federal, en 1982, fue autor de varias obras entre las que destacan Claveles automáticos, Sus brazos labios en mi boca rodando y House: retratos desarmables.

Respecto de la vida y la trayectoria del joven poeta, el promotor cultural Antonio Calera-Grobet explicó que Loo era un autor muy querido y prolífico. Su muerte me conmovió profundamente, porque era una persona polifacética. Aunque su obra narrativa es muy importante, se le reconoció más como poeta.

Sergio Loo, dijo Calera-Grobet, «fue diagnosticado con un tumor cancerígeno en la pierna en 2011 y recibió tratamientos de quimioterapia que no lograron contener la enfermedad, porque ésta regresó muy fuerte».

Ante la batalla contra el cáncer que sostuvo Loo, abundó el promotor cultural, el poeta «siguió como si nada y nunca tocó el tema de su enfermedad. Era un tipo socarrón, poco creído de las famas de los escritores, irreverente y, sobre todo, nunca negó su condición homosexual, lo cual es interesante en la literatura».

Tampoco «fue partidario de andar haciendo escuelas, no se casó con ningún grupo ni perteneció a alguna logia.

«Las personas lo recuerdan como poeta, pero hay una novela muy poco conocida que publicó, House: retratos desarmables, la cual es algo loquísimo, casi sobrenatural, mortuoria, subversión, oscuridad y sombra, tiene más de 300 páginas, la cual pasó desapercibida».

En diciembre pasado, en el suplemento literario de La Jornada Aguascalientes, en Guardagujas, sobre la obra de Loo, Jonathan Minila escribió: «Desafía el orden y propone una estética que sólo podría definir como propia, descarnada, agresiva, que deja a un lado la subjetividad del yo poético para expresarse en nombre de un colectivo sufriente e indefenso que es la ciudad, la noche, sus perversiones, sus fantasías y sus demonios.

«Algo que sucede y explora también en su narrativa, como se puede ver claramente en su novela House: retratos desarmables, publicada por Ediciones B, en la que además parece hacer una mezcla precisa de géneros narrativos, jugando igualmente con los espacios, y exponiendo el lado más oscuro de la ironía, el sarcasmo y el humor negro.

«Así se tienen más posibilidades de trascendencia».

Ayer, los restos de Sergio Loo fueron velados en la funeraria García López, en la colonia Juárez.


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Cine / México: José Emilio Pacheco en el cine

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El mexicano dedicó su vida a las letras, no sólo en la literatura, también en el cine. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- El mexicano José Emilio Pacheco dedicó su vida a las letras, no sólo en la literatura, también en el cine. Además de que una de sus novelas fue adaptada a la pantalla grande, el escritor colaboró como guionista en cinco largometrajes mexicanos junto al cineasta Arturo Ripstein y fue galardonando con un premio Ariel por el guión de un filme basado en una historia real. Una nota de Alejandra Arteaga para Milenio:

Mariana, Mariana (1987)

Con la ayuda de un guión de Vicente Leñero, el director mexicano Alberto Isaac Ahumada realizó esta adaptación de Las batallas en el desierto, la novela más famosa del José Emilio Pacheco.

El filme relata la historia del niño Carlitos y su nueva vida en la colonia Roma, en la Ciudad de México, lugar donde conocerá al pequeño Jim y su joven madre Mariana. La vida de Carlitos cambiará cuando descubra el atractivo y la ternura de la bellísima madre de su amigo.


Dato curioso: Pedro Armendáriz Jr. protagoniza el filme como la versión adulta de Carlitos.

José Emilio Pacho y Arturo Ripstein, una mancuerna

El escritor José Emilio Pacheco ayudó a construir una parte del legado cinematográfico del mexicano Arturo Ripstein, con quien colaboró como guionista en cuatro de sus filmes, dos de los cuales -El castillo de la pureza y El lugar sin límites- son considerados principales cintas del cine contemporáneo en el país.

En entrevista con el periodista Luis Gastélum, Ripstein dijo que «guiones escritos como los de José Emilio Pacheco, son pocos. De alguna manera él hizo que los guiones cinematográficos se volvieran literatura y puedan leerse como tal...»

El castillo de la pureza (1973)

Basada en una historia real, Ripstein relata la vida de una familia que ha sido aislada de la sociedad por los prejuicios morales del padre. Junto al director, José Emilio Pacheco fue galardonado con un premio Ariel por el guión de esta cinta.

La familia Lima vive encerrada. Gabriel Lima ha prohibido a su esposa Beatriz y a sus hijos Porvenir, Utopía y Voluntar abandonar su vieja casa y convivir con el resto del mundo con el pretexto de que podrían ser víctimas de conductas indecentes y amorales. Todos los días, Gabriel, un vendedor de raticida, sale para conseguir el dinero y la comida necesaria para mantener a su familia. Pronto los hijos comenzarán a crecer y a desear conocer el mundo del que han sido privados.

Dato Curioso: José Emilio Pacheco decidió hacer el guión de este filme porque conocía la historia de esta familia mexicana.

El santo oficio (1974)

Luego de irse a estudiar un seminario de sacerdocio, Gaspar Carvajal regresa al pueblo de su familia para el entierro de su padre. Tras diez años de ausencia, el joven sacerdote comienza a sospechar que su familia dejó el catolicismo para regresar a la doctrina judía. Luego de ser arrestados, la Santa Inquisición buscará obligarlos a regresar al sendero del catolisismo.

Dato curioso: Ripstein fue nominado a la Palma de Oro en Cannes por esta cinta.

Foxtrot (1976)

Para protegerse de la guerra, el conde rumano Liviu, su mujer Julia y su sivriente Eusebio llegan a una solitaria isla a bordo del yate Gelati. Ahí los espera Larse, un administrador veterano de guerra. Luego de unos días de tranquilidad, llegará a la isla Alejandra, ex esposa de Liviu, y su esposo Paul. Tras una celebración, los nuevos visitantes serán encontrados muertos a causa de la peste, por lo que el conde se quedará atrapado y con pocas provisiones en una isla en la que los celos y las carencias comenzarán una hostil convivencia entre los náufragos.

Dato curioso: La actriz Helena Rojo interpreta a la ex esposa del personaje del estaduinidense Peter O'Tool

El lugar sin límites (1978)

José Emilio Pacheco realizó la adaptación al cine de la novela de José Donoso El lugar sin límites, la cual fue dirigida por Arturo Ripstein y protagonizada por Lucha Villa, Fernando Soler, Gonzálo Vega, Ana Martín y Carmen Salinas.

El filme sigue la historia del travesti Manuela y su hija La Japonesita, quienes administran un prostíbulo en un pequeño pueblo. Cuando Pancho, el protegido del cacique, regresa al pueblo, buscará divertirse en la calidez del prostíbulo y terminará besando a Manuela. Las cosas se complican cuando se revela que Pancho besó a Manuela, poniendo al travesti en una situación trágica.

Dato curioso: La cantante mexicana Lucha Villa encarna a La Japonesa.



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Literatura / «Siete preguntas para Pacheco», entrevista de Rubén Moreno Valenzuela (1998)

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El poeta mexicano (izq.) leyendo al lado de David Bauer, su traductor al inglés; en El Paso, Texas, en 1998. (Foto: Norte de Ciudad Juárez)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de enero de 2014. (RanchoNEWS / RMV).- «Señor, sé que no es afecto a las entrevistas, yo sólo le voy a pedir tres preguntas», le solicité con la mayor amabilidad posible al literato mexicano José Emilio Pacheco.

Salón de lectura de la Facultad de Geología. Universidad de Texas en El Paso (UTEP). 7 de mayo de 1998.

Ha concluido el homenaje que le ha rendido esta universidad con la participación de los profesores César Ferreira y Alberto Julio Pérez; y con la lectura bilingüe de su poesía en voz del autor y de David Lauer, su traductor al inglés; en base al libro City of Memory and Other Poems, que publicara en 1997 la prestigiada editorial City Lights de San Francisco.

JEP –quizá por imaginarse que tendría por Jefe de Información un ogro o por ser el único periodista cubriendo el evento o por bondad– accedió a contestar las tres preguntas, que no fueron tres obviamente sino las que pude sacarle a esta eminencia literaria que no aceptaba entrevistas, no tanto por soberbia sino por lo contrario, por humildad.

El resultado fue publicado el sábado 9 de mayo de 1998 en la portada de la sección Tiempo Libre del periódico Norte de Ciudad Juárez, justo debajo de una nota que anunciaba que César Costa será el titular del programa que sustituye Siempre en Domingo; y de otra nota donde Lucero pide que no la involucren con Sergio Andrade, con quien no ha tenido relación alguna.

Ahí abajo y con la cabeza «Siete preguntas para Pacheco» apareció esta entrevista que estoy casi seguro fue de las poquísimas que concedió JEP durante la década de los año noventa y que ahora ofrecemos a los lectores de Rancho Las Voces, a manera de homenaje a este gran maestro que recién ha fallecido.






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Galería / Pierre Gonnord

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Serie Territoires: Friedrich -Pierre Gonnord 2010


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Poesía / José Emilio Pacheco: «El enemigo»

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C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- El poema El enemigo de JEP fue publicado por Rubén Moreno Valenzuela en 1998 en su entonces sección cultural Circunvalación de la revista Semanario de Ciudad Juárez; nueve años después, en otra visita de JEP a esta frontera, un amigo de RMV –Francisco Javier Hernández– se lo mostró al poeta quien complacido lo dedicó. El documento vale hoy por esa sencilla firma de un gran hombre mientras que el tema del poema sigue siendo, para nuestro infortunio, muy vigente y tal vez consustancial a la condición humana.




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Teatro / Entrevista a Álex Rigola

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«He sentido una necesidad animal de adaptar a Bolaño».  (Foto: Antonio Moreno)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- Es uno de los directores más prolíficos de nuestra escena. En los últimos meses ha llevado Madame Butterfly a La Fenice, programado en Temporada Alta Migranland y ha vuelto sobre el escritor chileno Roberto Bolaño irrumpiendo en la Biennale de Venecia con El policía de las ratas, que el miércoles recala en La Abadía de Madrid. Por si fuera poco, volverá en abril a los escenarios alemanes con una revisión de la obra 2666. Una entrevista de Javier López Rejas para El Cultural:

«Lo que más me atrae de Roberto Bolaño es la calidad de su narración literaria. Esa capacidad para hacerte navegar en un mar de palabras. Su poesía. Su excelencia. En mi caso no hay un intento de convertir un relato a teatro. Lo que perseguimos es que el teatro se acerque un poco más a la ficción literaria». Así explica Àlex Rigola (Barcelona, 1969) a El Cultural su manera de entender la obra del escritor chileno y una de las principales causas por las que ha dirigido y adaptado El policía de las ratas, un relato breve del autor de 2666 que estrenó en julio en la Biennale veneciana, que ya pasó por el Lliure el pasado otoño y que el próximo 29 de enero presenta en La Abadía de Madrid tras un largo período de gestación en la Schaubühne berlinesa.

A partir del texto de Bolaño vemos la magia teatral de Rigola (que estos días se esconde de los medios a juzgar por lo que cuesta localizarlo) y el genio de Kafka. No en vano, el relato del que toma nombre la obra está inspirado en un cuento del autor checo llamado Josefina la cantora o el pueblo de los ratones. Con estos mimbres se ha construido el montaje que podrá verse en Madrid la semana que viene, gracias a una concatenación de talentos que mostrarán las interpretaciones de Andreu Benito y Joan Carreras. La obra invita al espectador a reivindicar al individuo, a ser algo más que una pequeña pieza en la contabilidad de los poderes políticos y económicos. De esta forma, lo extraño puede llegar a coexistir junto a lo colectivo. Las almas de Kafka y Bolaño se destilan, pues, en una puesta escena sencilla pero impactante a la que asisten hasta las ratas...

¿Cómo surgió la idea de llevar a escena este relato?

La génesis de todo está en el amor al Bolaño escritor y en la necesidad animal de querer que su prosa poética tenga también un espacio en la escena de nuestro país.

Kafka, Bolaño... ¿Qué ha aportado cada uno a El policía de las ratas?

Bolaño parte del relato de Kafka con la misma idea de fabular, de humanizar animales para distanciarnos de los protagonistas y así asumir mucho más la crítica hacia nosotros mismos. Kafka ofrece la inspiración de este juego, pero Bolaño... es evidente que en este match Kafka-Bolaño el hijo gana al padre por goleada.

¿Ha encontrado en el reconocido escritor chileno su alter ego escénico?

No lo sé. Me gusta lo que narra, me gusta cómo narra y me gustan las traslaciones escénicas que encontramos para que sea puesto en escena. Esta idea de dejar sus palabras en boca de los actores sin muchos artificios. Hay que saber actuar pero sobre todo hay que escribir muy bien para tener al público atrapado en la butaca sin pestañear durante una hora. Poco queda por aportar desde la dirección escénica. Simplemente ver, como digo, fluir las palabras en boca de los actores, sin prisas y con matices sin apenas movimiento. Dejar que la página en blanco quede trazada por la fina caligrafía de su autor para provocar el silencio en una sala acogedora. Un silencio triste con gotas de humor y sombra poética e invadido por ese querer saber más sobre el género policíaco.

Una historia detectivesca sobre la diferencia y el arte. ¿Qué encierra el subtítulo de la obra? ¿Hay que permanecer al margen de lo colectivo para descubrir lo esencial?

Creo que hay que dar espacio a lo marginal igual que lo tiene lo colectivo. Es en los abismos donde crecen nuevas formas de belleza. Y no hablo del arte únicamente. Solo dejando que lo diferente conviva con lo colectivo lograremos avanzar.

¿Una masa descontrolada?

Tampoco Àlex Rigola oculta su preocupación sobre el papel del individuo en la sociedad. «En estos momentos -señala- somos vistos más como una masa descontrolada, con la que se comercia y se manipula, que como seres humanos». Arrastrado por esa idea casi radical del papel del individuo, el exdirector del Lliure considera que ahora es cuando más se precisa reclamar el espacio escénico para el brillo personal y creativo de cada uno: «Estamos ante un relato duro y cruel sobre el mundo bajo las alcantarillas, un reflejo de nuestra sociedad desgastada y su alineación».

¿Qué nos cuenta esta obra de la sociedad contemporánea?

Detrás de Roberto Bolaño siempre hay una postura crítica sobre el comportamiento del ser humano.

¿Podría resumir la propuesta de El policía de las ratas en la coyuntura social y política que vivimos?

Defiende el derecho a la diferencia y a la marginalidad.

¿Qué diferencias importantes hay entre el texto de Bolaño y su adaptación? 

Muy pocas en cuanto a aportaciones de texto. He añadido al forense como segundo narrador mientras que en el texto original recae todo el peso de la narración sobre Pepe ‘El tira'. 

Rigola vuelve una y otra vez sobre la capacidad de crítica del escritor chileno: «Bolaño reclama un espacio para la figura del poeta, del artista. Cuando toda la cultura parece ser apreciada mayoritariamente por sus estadísticas de venta y ocupación, él busca, critica, ataca y defiende ese espacio para la literatura y el arte fuera del folletín. Ese espacio del arte por el arte en donde todo puede devenir en poesía independientemente del juicio populista y presentarse fuera de lo que gusta a la mayoría a través de un relato triste y algo enfermizo».

Gran parte de sus obras se han acercado bastante a la literatura. ¿La consideraría la fuente principal de su trabajo? 

Lo considero una gran fuente de contenido que normalmente me hace buscar nuevas formas de narración.

Neurólogos, asesinos y artistas

¿Sería también esta obra una reflexión sobre el lugar de la estética en el mundo actual?

No como discurso total pero sí como reflexión sobre la relación entre política y cultura.

¿Casa bien thriller y reivindicación del arte desde su experiencia como adaptador?

Muy bien, de hecho un neurólogo que vino al teatro nos comentó el gran parecido entre los resultados de los escáneres cerebrales hechos a los asesinos y los artistas.

Algunos piensan que es lo único que nos puede redimir de tanta corrupción y degradación moral y financiera... 

El que crea que el teatro es lo único que nos puede redimir de lo que sea, necesita redimirse de tal gilipollez. En todo caso es una forma de narración que nos ayuda a reflexionar, a pasar el tiempo, a llorar, a respirar, a gozar... y algunas veces a dormir.

¿Cómo fue el planteamiento de la puesta en escena de El policía...?

La de regalar una página en blanco donde la palabra de Bolaño en boca de grandes actores dejara trazos de emoción y de contenido.

Vuelve sobre 2666 en la Schaubühne de Berlín. ¿Cómo será este nuevo montaje?

Muy parecido en cuanto a concepto de espacio escénico pero por el resto hasta que no empiece a ensayar con los actores me es muy difícil avanzar nada en estos momentos.

¿Qué tiene la escena alemana en estos momentos que le falta a la española?

Que todas las instituciones públicas creen en la cultura como un bien y no como un lujo. Y esto se traduce en la diferencia de medios que ponen a su disposición.



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Literatura / España: El legado literario de José Emilio Pacheco, según los poetas

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Portada del libro Tarde o Temprano. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- Siete escritores de América Latina y España explican la importancia de la poesía del autor mexicano. Una nota de Winston Manrrique Sabogal para El País:

Tiempo, memoria, reflexión, realismo, doméstico, sentimental, inteligencia… son algunas de las palabras y conceptos que se repiten al referirse a la obra poética de José Emilio Pacheco, fallecido ayer en México. Siete poetas de España y América Latina señalan las principales aportaciones del autor mexicano a la literatura. Poeta de lo cotidiano, de lo cercano relacionado con las cosas que influyen directamente en la vida, de la belleza del discurrir de la vida diaria, de aquello con lo que lidiamos continuamente en los quehaceres físicos e intelectuales, de esas cosas e ideas presentes en nuestros pensamientos de manera latente o agazapada, insoslayables. Poeta del Tiempo, como dice Darío Jaramillo. Porque todo eso que llamamos cotidiano está impregnado de Tiempo, es Memoria. Versos tristes a veces, pesimistas a ratos, y también optimistas y siempre luminosos en sus imágenes que invitan a mirar a todos lados de nuestra vida y de la vida en general, como recuerdan los siguientes poetas:

Óscar Hahn: José Emilio Pacheco pertenecía a esa rara especie de escritores que practican los más diversos géneros con el mismo rigor y con la misma calidad. Poeta antes que nada, ejerce una aguda crítica de la contingencia, pero su gran preocupación es el tiempo. Por eso la suya es una poesía filosófica, no en el sentido libresco del término, sino en el sentido de asombro, curiosidad y reflexión ante los enigmas de la existencia. Para sus poesías completas Pacheco eligió el título de Tarde o temprano. Ahora que el poeta nos ha dejado, ese título pierde su carácter conjetural y adquiere una actualidad y una certeza profundamente perturbadoras. Querido José Emilio, no me preguntes cómo pasa el tiempo.

Antonio Gamoneda: Era un hombre en plena conciencia, en el sentido que manifiesta su obra. Su poesía podría ser entendida como como de signo realista, aunque prefiero decir que es una poesía explícitamente reflexiva. Poesía en la que el pensamiento reflexivo se empareja sobre impulsos o incluso se sobrepone al pensamiento poético. Es un realismo orientado a la reflexión en un lenguaje normalizado, sin grandes aventuras semánticas, pero todo muy bien hecho.

Luis García Montero: La poesía de José Emilio tiene la tensión de algunas paradojas que la depuran. Se trata de una voz muy culta, propia uno de los mejores ensayistas de la poesía contemporánea, pero busca la sencillez y el diálogo con el lector. Ama la tradición (López Velarde, Gorostiza, Sabines, Paz), en nombre de una originalidad profunda. Persigue la sinceridad en la máscara, la confesión en el pudor. Y asume el pesimismo de la lucidez, la evidencia de la catástrofe, para localizar el rayo de luz que dignifica la vida. Su escritura va y viene por estos extremos. Es inteligente y sentimental.

Piedad Bonnett: Como poeta fue uno y muchos. Detrás de los distintos registros de sus poemas encontramos siempre una mirada incisiva, con un trasfondo filosófico, que se concreta en versos tocados muchas veces por el humor y la ironía pero también de lirismo contenido. Su poesía, que le habla a un lector amplio, pues su misterio asoma a través de un lenguaje sencillo, nos acompañará siempre.

Juan Carlos Mestre: Es la poesía de Pacheco un habla contra la traición inmaterial de la muerte, oraciones civiles con las que resistir la perturbadora obsesión de lo perdido, el lejano siempre que solo existe en la imaginación de los poetas y la memoria violentada de los pueblos. Dio su poesía nombre a lo oscuro y belleza al indefenso. Nombró la inexistencia de las ensoñaciones y el territorio donde los héroes forzosos del amor otorgan otro sentido de nobleza a la condición humana. No habitarán la solemne casa del silencio sus palabras esparcidas sobre lo posible imposible: un mundo sin víctimas. Viven ya en otros ojos, luminosas bajo otras piedras.

Francisco Ferrer Lerín: Debo a Pacheco su definición exacta de las aves, la etiqueta precisa que supone el buen uso de un nombre. Se lo dije en Madrid, en la ceremonia del Cervantes, y me lo agradeció. Hablamos de ese poema sobre el zopilote, bicho infamado, hermano menor de nuestro buitre. Un poema que despierta ternura por el aprecio de la fealdad casi doméstica de un ave oscura, destino obligado de las pedradas de niños sin corazón que se adiestran para verdugos.

Joaquín Pérez Azaustre: En La edad de las tinieblas, José Emilio Pacheco desmenuza un quinqué, la savia de petróleo acumulada en su osario de tiempo, desde los dinosaurios a la llama, con millones de años de sedimentación inventando la luz dentro de la campana de cristal. «La noche huele a luz carbonizada»: algo de extrañamiento se oculta ahí, como un poso, con su desolación o su milagro. Poeta de una generación, con ese lema complejo que supone Alta traición, reclamó la autocrítica propia de ese mundo de tertulias que compartió con Pitol y Monsivais. Escribir es una resistencia contra los horrores que vivimos.



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Obituario / Pete Seeger

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El cantante estadounidense, icono de la música norteamericana, muere a los 94 años. (Foto: Reuters)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- En el prólogo de su libro La otra historia de los Estados Unidos, recordaba el historiador estadounidense Howard Zinn, en el momento de referirse al relato humano de su propio país, las palabras de Albert Camus en las que afirmaba que en un mundo de conflictos, de verdugos y víctimas, la función del hombre pensante debe ser no estar nunca en el lado de los verdugos. Extrapoladas estas palabras al mundo de la música, Pete Seeger, fallecido ayer a los 94 años en la localidad de Beacon, en el Estado de Nueva York, fue la gran conciencia de Estados Unidos a través de centenares de canciones, que documentaban las injusticias, las luchas y los sueños de la sociedad civil norteamericana en el siglo XX. Una nota de Fernando Navarro para El País:

Hijo de un musicólogo y una violinista, Seeger nació en Patterson, en Nueva York. Aprendió los rudimentos del ukelele a través de clases privadas en el colegio pero su verdadero interés por la música le vino después de que sus padres se separaran. Su padre y su madrasta, la compositora Ruth Crawford, coleccionaban y tocaban en casa viejas canciones folk, recopiladas por John y Alan Lomax, los grandes arqueólogos de la música tradicional norteamericana. Un joven Seeger se empapó de todo ese ambiente al tiempo que se aficionaba a instrumentos de corte rural como el banjo, que más tarde se convertiría en su seña de identidad sonora.

Antes de dedicarse de lleno a la música, Seeger quiso ser periodista y estudió en Harvard, donde pronto dio rienda suelta a su activismo político y fundó un periódico de corte comunista. Pero dejó los estudios a los dos años para viajar a Nueva York y conocer, de la mano de Alan Lomax, al fiero cantante de blues Leadbelly. Fue su pasaporte definitivo al mundo de la canción. El propio Lomax dijo que el folk moderno nació el 3 de marzo de 1940. Fue el día en que Seeger conoció a Woody Guthrie en un concierto benéfico por los trabajadores inmigrantes. Ambos pusieron en común su necesidad de transformar la realidad social a través del folk, al que añadieron nuevas texturas y una vena muy combativa en el grupo Almanac Singers.

El grupo, abierto a varios músicos, tenía su epicentro en Greenwich Village y tocaba canciones pacifistas. Sus integrantes formaban parte del ala de la izquierda liberal, combativa y minoritaria estadounidense que en un principio se opuso a la entrada de Washington en la Segunda Guerra Mundial, más cuando Stalin pactó con Hitler en 1939. La participación en la guerra significaba ir contra la Rusia comunista. Sin embargo, los Almanac, influenciados por Guthrie, terminaron apoyando la lucha contra el nazismo para dar sentido a sus ideales de transformación global. Pero, después del ataque japonés de Pearl Habor en 1941, el FBI intensificó sus persecuciones comunistas y la sociedad receló del discurso de los cantantes. Los Almanac Singers dejaron de actuar.

Junto con Lee Hays, exmiembro como él de los Almanac Singers, formó The Weavers, que contó también con Ronnie Gilbert y Fred Hellerman. Bajo el techo de Decca Records, profesionalizaron su situación y dejaron entrar arreglos orquestales que les permitió alcanzar mayores audiencias con su folk coral. En los primeros cincuenta, se convirtieron en estrellas nacionales. Canciones como Kisses Sweeter Than Wine o So Long (It’s Been Good to Know Yuh) fueron algunos de sus éxitos, aunque otras composiciones como If I Had a Hammer o Goodnight Irene gozaron de mayor acogida entre la comunidad folk. Sin embargo, Seeger dejó el grupo después de que grabasen un anuncio para la marca de cigarros Lucky Strike.

Tanto con los Almanac Singers como con los Weavers, Seeger desarrolló su capacidad para crear un cancionero vivo, cosido a los retazos de la tradición y al impresionante coral de sonidos populares de su país. Acompañado simplemente con su guitarra o su banjo, se dedicó a frecuentar cafeterías, universidades, campus de verano o iglesias. No tardó en convertirse en una de las voces más autorizadas de la escena bohemia y activista del Greenwich Village de Manhattan, que trajo el renacimiento del folk, alumbrando a dos de sus grandes profetas en los sesenta, Bob Dylan y Joan Baez.

Fue perseguido por las autoridades norteamericanas por sus ideas políticas y su antigua pertenencia al Partido Comunista, en el que ingresó en 1942. El músico había sido director de la organización People’s Songs, que tenía el objetivo de difundir música popular y canciones a favor de la solidaridad obrera. Con la excusa de formar parte de esta organización, tuvo que pasar por los interrogatorios del comité del Senado que presidió el senador republicano McCarthy, de marcado carácter conservador, durante la famosa caza de brujas para detener a sospechosos de ser agentes soviéticos a mediados de los cincuenta. Seeger se negó a declarar, acogiéndose a la primera enmienda de la Constitución. Fue sentenciado a un año de prisión en 1961 pero una corte desestimó la acusación. Las organizaciones civiles y la comunidad folk más comprometida vieron en él a una especie de héroe.

Durante los sesenta, se involucró en la lucha por los derechos civiles de los negros apoyando a los activistas. De hecho, uno de los himnos del movimiento, liderado por Martin Luther King Jr., fue una de sus canciones We shall overcome, que realmente era una variación que hizo de un viejo canto espiritual del góspel. Y, antes de que la Guerra de Vietnam se convirtiese en un asunto nacional, en parte porque no paraban de llegar ataúdes con jóvenes soldados caídos en suelo vietnamita y estos no querían ser reclutados, Seeger se opuso con vehemencia a la intervención militar estadounidense. Dedicó una feroz canción al presidente Lyndon Johnson a mediados de los sesenta por su agresiva política exterior, llegando a ser censurado en televisión.

Amante de las esencias del folk, reacio a la modernización del género, lo que le llevó a tener una audiencia cada vez más reducida, el nombre de Seeger también está asociado a una de las leyendas más conocidas de la música norteamericana, aquella en la que se cuenta que intentó con un hacha cortar los cables de la guitarra eléctrica que Bob Dylan utilizó durante su actuación en el célebre festival de Newport de 1965, cuando el bardo de Minnessotta empezó su revolución sonora que le llevaría a convertirse en una estrella pop a la altura de The Beatles. Varios testigos de aquel concierto han desmentido con los años tal suceso, aunque nadie ha dudado nunca del aguerrido cáracter de Seeger, quien a veces tenía demasiadas malas pulgas.

Sin dejar nunca de componer y recuperar composiciones tradicionales, cantó para el movimiento obrero, apoyó la lucha por el medio ambiente y clamó contra las campañas belicistas. Destinó los beneficios que le reportaba la canción We shall overcome a organizaciones que apoyaban a los afroamericanos más desfavorecidos en el sur. Nunca separó su ideario político de su música, llegando a dedicar un disco a las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española. Junto con Bruce Springsteen, quien le rindió tributo en su disco We shall overcome: The Seeger Sessions, actuó en 2009 en el Memorial de Lincoln en el concierto inaugural de la presidencia de Barack Obama.

Antes, en 1994, Bill Clinton le había concedido la prestigiosa Medalla Nacional de las Artes por su contribución a la cultura norteamericana. Por su 90 cumpleaños, se celebró un concierto homenaje en el Madison Square Garden en el que propio Springsteen le presentó como «un archivo vivo de la música americana y de su conciencia, un testamento del poder de la canción y la cultura». Allí se dieron cita Emmylou Harris, Joan Baez, Roger McGuinn de The Byrds o John Mellencamp.

A decir verdad, resulta muy difícil encontrar en el panorama musical de hoy en día gente de la pasta de Pete Seeger. Músicos que en sí mismos son savia de Norteamérica por su discurso popular, su obra a pie de calle, su influencia en varias generaciones y su compromiso con su arte y su entorno. En definitiva, resulta muy difícil, en este mundo de consumo instantáneo, en el que pocas cosas parecen perdurar, captar el tamaño y el corte de la figura de Seeger, el músico que decía de su humilde guitarra: «Este instrumento atrapa el odio y le obliga a doblegarse». Era su espada, blandiéndose siempre contra los verdugos.



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Obituario / Marco Fonz

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En el DF, amigos y colegas realizarán una lectura de su obra. (Foto: Iliana Vargas)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- Una frase y dos canciones fueron la despedida del poeta Marco Fonz. «Que al final estoy tan solo como un verso», escribió en su página de Facebook y acompañó esa entrada con dos canciones. Una nota de Ericka Montaño Garfias para La Jornada:

El poeta se suicidó el miércoles pasado en Viña del Mar, donde participaba en la Feria Internacional del Libro de esa ciudad chilena, informó el diario El Mercurio, de Valparaíso.

Sus restos serán cremados y trasladados a México en los próximos días, precisó su esposa, la escritora Iliana Vargas a La Jornada.

Mientras, en el Distrito Federal, amigos y colegas realizarán una lectura de su obra este sábado en AllendeRed (calle Allende casi esquina con Donceles, en el Centro Histórico). La cita es a partir de las 16 horas, y la lectura comenzará a las 17 horas, indicó Israel Miranda, uno de los organizadores.

Marco Fonz (DF, 1965) dejó cuatro libros inéditos: El ojo vacío de Doru Buzescu, Las presencias apócrifas, Viaje a Sirenas Border y Novela dibujada. Recientemente publicó ¿No te sientes extraño en este mundo?, El rezo del mestizo y Koczys. Otro título dentro de su obra es Cantos siniestros a Chiapas, donde vivió 20 años.

Viajero innato

Marco Fonz llegó a Chile como parte de un periplo que comenzó hace un año en Ecuador. De ese país «viajó a Perú, Argentina y la idea era llegar a la Patagonia. Disfrutaba mucho viajar, era un viajero innato», relata Iliana, vía telefónica en la ciudad de México.

«Tenemos un amigo argentino que es editor y los dos estaban trabajando en una colección de poetas mexicanos que se iban a publicar en Argentina y en Chile. La colección se llama Alas del escorpión y alcanzó a salir un título que es Infrarrealista/poetas».

En este viaje hizo escala en Chile. Ahí estaba desde hace dos semanas para acudir a la feria del libro. «Iba a participar en lecturas y a difundir el libro de los infrarrealistas. Es importante que se sepa que sí llegó a publicar ese libro, que es un proyecto que le llevó casi todo el tiempo que estuvimos en Ecuador y por fin salió a principios de enero. Es lo que estaba haciendo allá como una labor de editor y seguía escribiendo. Hace como una semana me mandó el último poema que escribió».

Ese poema se titula Estudio No.1 de cráneo con luna llena  y está dedicado a Iliana, quien señala que «la muerte de Marco me sorprende un poco porque tenía una invitación para ir este año a Cádiz, para un homenaje a Carlos Edmundo de Ory. Pero bueno, él todo el tiempo hablaba en su poesía de lo cercanos que estamos a la muerte y de bailar con la muerte, entonces realmente es algo que ya era parte de su naturaleza como ser humano pero también como poeta. Todo esto ya lo había trabajado mucho en sus libros anteriores».

Y yo ya me voy a morir a los desiertos: canto cardenche y Borrachita de tequila de Lucha Reyes, fueron las canciones con las que se despidió el poeta.



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Noticias / México: Sus lectores dicen adiós a José Emilio

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El féretro con los restos del escritor llegó al mediodía a El Colegio Nacional. En la primera guardia estuvieron su viuda, la escritora Cristina Pacheco; su hija Laura Emilia; el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet; y el presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa. (Foto: Ariel Ojeda)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de enero de 2014. (RanchoNEWS).- En las casi cinco horas en que el cuerpo de José Emilio Pacheco estuvo por última vez en El Colegio Nacional, su casa desde 1986, no hubo un sólo momento en que no llegaran coronas y arreglos florales de encumbrados políticos, instituciones públicas y privadas pero también de gente «sin nombre», a título personal o de su gremio, como una corona que llegó de los locatarios del Mercado de Jamaica, para despedir al poeta que les descubrió el placer, el amor por este país o la maravilla de vivir en la ciudad de México. Una nota de Yanet Aguilar Sosa para El Universal:

Desde el sueño de su poesía, José Emilio Pacheco se habrá sonrojado tímido ante las muestras de cariño de tantos lectores que le robaron horas al trabajo, estudiantes que evadieron clases, adolescentes que acababan de vivir El principio del placer; de amigos que abrazaron a Cristina, su viuda, y a Laura Emilia, su hija, como una manera de abrazarlo a él; de gente que llegó con una rosa blanca en la mano para depositarla sobre el féretro de madera que estuvo cobijado por las alas abiertas del águila que es el símbolo de El Colegio Nacional.

Se fue José Emilio Pacheco y hay que aprender a vivir con su ausencia y su silencio. Eso es algo en lo que reflexionó Cristina Pacheco en las últimas horas. «Era un hombre con enormes ganas de vivir; teníamos planes de aquí a 2 mil años, por decir algo, pensábamos vivir juntos toda la vida y creo que eso implicaba que moriríamos juntos, pero eso es difícil lograrlo».

¿Se siente traicionada?, se le preguntó en una improvisada conferencia de prensa en la que la periodista relató las últimas horas de vida de su compañero de décadas. «Traicionada no; sorprendida, desconcertada, no puedo entenderlo, siento mucha rabia y mucha desesperación porque no puedo encontrar la palabra para decirles lo que siento; no es dolor, no es coraje, no sé lo que es, es algo que me invade, me paraliza y además es algo que me obliga a pensar. Yo voy a seguir viviendo con él, pero va a ser una persona distinta, él va a ser de otra manera, voy a tener que acostumbrarme a que sea en la ausencia y en el silencio».

Cristina y Laura Emilia recibieron cientos de abrazos, no faltaron Emilio Chuayffet, el secretario de Educación Pública, ni Rafael Tovar y de Teresa, presidente de Conaculta, quien señaló a su llegada que se ha ofrecido a la familia un homenaje en las semanas posteriores; no faltaron tampoco los amigos: Marcelo Uribe, que ha estado con ellas en todo momento; Vicente Rojo, Marco Antonio Campos, Jaime Labastida, David Huerta, Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, ni Mara Lamadrid, viuda de Juan Gelman. No faltaron sus compañeros de El Colegio Nacional ni los de la Academia Mexicana de la Lengua; no faltó la gente de este pueblo mexicano al que tanto amó y que tanto lo ama.

La familia encargó a Enrique Krauze la despedida; él dijo que aunque José Emilio Pacheco fue prudente y reservado «jamás se retrajo a una torre de marfil: le dolía genuinamente la desigualdad y la pobreza. Y fue testigo sensible del deterioro de su ciudad, de su país, de su cielo. Su juicio político, cuando lo emitía, tenía el valor de la probidad y el equilibrio. Veneró a los viejos, no escatimó el elogio a sus contemporáneos y orientó a las generaciones jóvenes, que leen sus libros con la misma avidez de quienes éramos jóvenes cuando por primera vez se publicaron».

Niño triste y viejo prematuro

Al Aula Magna de El Colegio Nacional llegaron lectores de distintas generaciones, pero eran más los jóvenes. Allí estaba Emiliano Lemus con sus 15 años, bermuda caqui, mochila al hombro y El principio del placer en las manos; también Yesenia Ivette, quien cursa el último semestre en el CCH Oriente y quiere estudiar Letras Hispánicas, llegó para despedir al escritor que conoció cuando estudiaba sexto de primaria a través de Las batallas en el desierto. Quiso acudir para decirle ante su féretro que «las personas que dejan ideas son eternas».

Es verdad, a José Emilio le hubiera conmovido escuchar a estos mexicanos tocados por su literatura. «Era un hombre normal, con muchas manías encantadoras y a veces difíciles de complacer, un hombre apegado a sus lugares, a su cuarto, a su escritorio; le fascinaban las plumas fuentes, le fascinaba estar rodeado de libros, veía un libro y luego tomaba otro y luego otro y de pronto ya los había leído todos y me empezaba a contar en desorden; esa es una de las cosas que más voy a extrañar», dijo Cristina.

Para Krauze, José Emilio «fue un niño triste y un viejo prematuro. Fue el mejor fruto de las generaciones literarias de México y, al mismo tiempo, el custodio de ese jardín armonioso que alguna vez fue la literatura mexicana».

El rector de la UNAM, José Narro Robles; el jefe de gobierno de la ciudad de México, Miguel Ángel Mancera; y el presiente de Conaculta, Rafael Tovar, han externado su interés en rendirle homenaje. La Academia Mexicana de la Lengua organizará una mesa cuando se cumpla el primer aniversario de su muerte, según su tradición. Todos quieren retribuir en algo sus enseñanzas. «José Emilio nos enseñó que hay que amar este país, que hay que amar las palabras, porque si uno respeta las palabras respeta todas las cosas, nos enseñó que se vive una sola vez en la vida y que hay que hacer lo que se tiene que hacer», expresó Cristina Pacheco, quien aceptó hablar ante los medios de comunicación sobre las horas previas a que el escritor entrara en estado de inconciencia.

Aunque aún no toman la decisión, es posible que las cenizas del autor de Irás y no volverás, Morirás lejos y No me preguntes cómo pasa el tiempo sean arrojadas al mar. «Él no quería un tumba ni quedarse encerrado, tenía claustrofobia, hay un lugar que para él es muy importante, Veracruz, y tal vez sea bonito lanzar sus cenizas al mar de Veracruz», afirmó Cristina Pacheco.

JEP, su clásica y discreta rúbrica, era un hombre hipocondriaco, lo señaló Jaime Labastida, director de la Academia de la Lengua. «Un tsunami le afectaba en lo personal, el deterioro de la colonia Roma era su propio deterioro, la contaminación ambiental era su propia contaminación. Asumía los males del mundo como propios; sí, era hipocondriaco».

No hubo uno que no tuviera una anécdota con José Emilio, que no hablara de su generosidad y honestidad, de que era un hombre bueno y curioso, con gran sentido del humor. Silvia Lemus recordó los años mozos de Carlos Fuentes y su amistad con José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis; todos celebraron su pluma literaria y su compromiso con las causas sociales. Citaron su aporte en la traducción de Wilde y T.S. Elliot.

Cristina Pacheco dijo que dejó muchísimo material y que estaba lleno de planes. «Quedaron las notas de los Cuartetos; los tiene terminados, pero él, como siempre, quería repasarlos; son notas muy largas, fascinantes y preciosas, creo que tan preciosas como los propios Cuartetos».

Pero llegó la muerte y Cristina contó el final, el diagnóstico de los dos neurocirujanos que coincidieron fue que era tanta la hemorragia en su cabeza que había 95% de probabilidades de quedará en estado vegetativo. «Jamás le hubiera hecho a José Emilio semejante cosa, ni siquiera a cambio de tenerlo en mi casa y poder tocar su mano... él se fue muriendo muy lentamente pero en absoluta tranquilidad. No hubo curaciones absurdas ni inútiles y no hubo medicamentos innecesarios, se fue quedando dormido y se fue a su sueño, el sueño de su poesía». Así le dijo adiós Cristina.



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