Rancho Las Voces: 01/01/2015 - 02/01/2015

Galería / Matthew Pillsbury «La Joconde»

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La Joconde
Salle des Etats
Le Louvre, 2008 

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Obituario / José Manuel Lara Bosch

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El editor, durante la rueda de prensa en la que se dio a conocer el Premio Planeta de 2013. (Foto: Antonio Moreno)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2015. (RanchoNEWS).-Solía expresar sus opiniones con la franqueza y la proximidad de un pequeño empresario a pie de calle, pero no lo era. Dirigía y administraba con mano férrea y mucha mano izquierda -en el mejor sentido de la expresión, la que aúna el don de gentes, la inteligencia emocional, la visión de futuro y la lógica empresarial- un imperio multimedia (líder mundial en lo que a edición en lengua castellana se refiere), además de participaciones inmobiliarias, bancarias y un largo etcétera, y una de las mayores fortunas familiares de España. Reporta desde Barcelona para El Mundo Matías Néspolo.

Sin embargo, José Manuel Lara Bosch, de él se trata, del presidente del conglomerado Planeta y del Grupo Artesmedia, fallecido este sábado en Barcelona a los 68 años, gastaba una campechanía envidiable y no se cortaba un pelo. Aún resuenan en la opinión pública muchas de esas opiniones, expresadas con una claridad a toda prueba, aunque levantaran ampollas a buena parte de sus paisanos catalanes embarcados y convencidos del proceso soberanista. En septiembre de 2012, cuando dicho proceso se encontraba en su máxima efervescencia, decía por ejemplo: «Si Cataluña fuera independiente, el Grupo Planeta se tendría que ir a Zaragoza, a Madrid o a Cuenca. No hay ningún negocio editorial que tenga la sede en un país extranjero o que hable otro idioma», y se quedaba tan ancho.

Pero su talante moderado, por delante de su profunda convicción conservadora, lo llevaba siempre a buscar el diálogo y la salida negociada a todo conflicto. Sobre el mismo espinoso tema alertaba no hace mucho, en pasado octubre, en la edición del popular Premio Planeta de Novela: «Los políticos han de ser conscientes de que las empresas actúan en función de sus accionistas». Para a continuación sugerir conciliador: «Entramos en una fase de bajar el soufflé y de dialogar».

Pero lo remarcable, en todo caso, era que su sinceridad no conocía lapsus o extravíos momentáneos, a pesar de que pusiera en evidencia los viejos vicios, vigentes hace apenas unas décadas, de su propio gremio editorial. En una memorable entrevista a dos voces junto a otra leyenda de la industria del libro barcelonesa, la agente literaria Carmen Balcells, ofrecida a Xavi Ayén en el día del Libro de 2013, Lara Bosch explicaba sin ambages como había forjado su imperio editorial y consolidado el catálogo de Planeta: simplemente cuidando al autor y jugando limpio.

Es decir, yendo a contrapelo de una dudosa práctica muy extendida por entonces en España, la de liquidar en derechos de autor una proporción muy inferior al número de ejemplares realmente vendidos. «Si alguna trampa se debe hacer es liquidar de más a los autores a los que quieres tener contentos. Si les pagas menos, vendrá otro y se los llevará. Lo sé porque es lo que yo hacía», confesaba. «Me lo ponían a huevo. Me molesté en averiguar lo que vendían los autores de la competencia. Como les sisaban, iba yo y les ofrecía un anticipo basado en sus cifras reales de venta y, claro, me los llevaba», explicaba con desenfado.

Lo cierto es que empresarios de semejante entereza y sinceridad parecen pertenecer a otra época, puede que irrepetible. Y el propio José Manuel Lara Bosch ya lo es, porque el tiempo robado al cáncer, y por ello ganado, finalmente se le agotó. Habría cumplido 69 años en marzo, por lo que su despedida de la escena fue en cierta medida prematura. Pero el ejecutivo no le veía así, sino como el regalo de una segunda vida, en tiempo de descuento. «Nací el 7 de noviembre del 2011. En aquel momento, tenía el 80% de posibilidades de morirme. Estaba muerto. ¿Cuánta gente conoces que haya sobrevivido a un cáncer de páncreas? Fueron dos operaciones, no una: páncreas, medio estómago y un trozo del intestino», explicaba sin cortarse un pelo en la citada entrevista de 2013.

En rigor de verdad, José Manuel Lara Bosch había nacido el 8 de marzo de 1946 en Barcelona. Hijo del capitán de la Legión José Manuel Lara Bosch Hernández, es decir, de uno de los triunfadores de la Guerra Civil Española que permaneció siempre fiel a Franco, a pesar de tender la mano e incluso estrechar amistad con rojos consumados como Manuel Vázquez Montalbán, José Manuel hijo supo desembarazarse de a poco y con moderación de esa pesada herencia paterna, sin perder por ello sus convicciones.

En cierto sentido, Lara hijo fue la contracara o el complemento perfecto de Lara padre. Si el fundador de la Editorial Planeta en 1949 y creador de célebre premio homónimo tres años después representó el paradigma del emprendedor inquieto e infatigable, que suplió su escasa formación con empeño y olfato, a la manera del hombre que se hace a sí mismo; su hijo José Manuel Lara Bosch fue en cambio el ejecutivo muy formado, con un talento innato para los negocios, capaz de llevar el incipiente imperio heredado al paroxismo.

Es un hecho que el crecimiento exponencial del conglomerado Planeta hasta convertirse en la actualidad en el primer grupo de comunicación mundial en lengua castellana, con presencia en España y América Latina, y el segundo grupo editorial francés, es una gesta empresarial conquistada bajo las dos últimas décadas de reinado de José Manuel Lara Bosch, quien inició a finales de los noventa la exitosa diversificación del grupo, hoy constituido por más de un centenar de empresas.

Formado en Ciencias Económicas en la Universidad de Barcelona, con un máster en la escuela de negocios ESADE, Lara Bosch inició su carrera profesional en 1963 en la Librería Larousse de París, antes de pasar a ocupar a continuación distintos cargos de responsabilidad en la estructura de la empresa familiar, el Grupo Planeta, en España y América Latina.

Lo cierto es que a José Manuel se le daban bien los números, pero el que se perfilaba como claro sucesor de Lara padre y conocía al dedillo el negocio editorial era su hermano menor Fernando Lara Bosch. Sucesión malograda por la prematura muerte de Fernando Lara Bosch a causa de un accidente automovilístico en 1996. De allí que José Manuel fuera nombrado un año después, en 1996, consejero delegado del Grupo, y asumiera ineludiblemente no mucho después, en 2003, la presidencia del conglomerado, las la muerte de su padre, José Manuel Lara Hernandez. Ese mismo año fundaría el segundo puntal del imperio, el Grupo Artesmedia.

Si a mediados de la década del 80 el Grupo Planeta ya había iniciado su fase de expansión, con la adquisición de sellos de prestigio como Seix Barral, Ariel, Espasa-Calpe y Planeta DeAgostini, entre otras; fue bajo la gestión de José Manuel Lara que el incipiente imperio cobró las actuales dimensiones elefantiásicas. Sobre todo durante la última década, con la asimilación progresiva del poderoso Grup 62 -líder en lengua catalana, ya casi completamente absorbido por Planeta que posee más del 80% del accionariado y sigue sumando-, la compra de la histórica Tusquets Editorial que completará su absorción en 2017, y por último, pero no menos importante, con la compra en 2008 de Editis, el segundo grupo editorial francés en volumen de negocio.

Pero el crecimiento del imperio no acaba allí, porque la diversificación emprendida por José Manuel Lara involucra no solo sectores como la distribución cinematográfica y de contenidos audiovisuales -Planeta también es accionista del Grupo Zed, líder mundial en contenidos para móviles-; sino también y en mayor proporción diversos medios de comunicación, entre prensa y audiovisuales, como el rotativo La Razón o El Periódico de Catalunya, que también ha entrado bajo la órbita de la corporación con la reciente adquisición del 23% de su accionariado. Para no mentar la mayoría accionarial que el imperio tiene allende los mares en el grupo de comunicación colombiano Casa Editorial El Tiempo, dueño del primer rotativo de dicho país, El Tiempo, y el canal de televisión más importante de Bogotá, City TV. Y un capítulo aparte de la diversificación del imperio Planeta merecería el apéndice Artesmedia Corporación, también presidida por José Manuel Lara hasta sus últimos días (constituida por Antena 3TV, La Sexta, Onda Cero Radio y Europa FM, entre otras empresas) que en obtuvo en 2013, en plena recesión española, un beneficio neto de 46 millones de euros.

Pero la diversificación empresarial del Marqués del Pedroso de Lara -título nobiliario heredado de su padre en 2003-, distinguido en 2007 con la Creu de Sant Jordi de la Generalitat, con la Medalla Internacional de las Artes de la Comunidad de Madrid en 2009 o la Medalla de Andalucía en 2013, no acababa ahí ni mucho menos, porque José Manuel Lara también fue durante más de 12 años el máximo accionista del Club Deportivo Español, en 2012 compraba el 30% de paquete accionarial de la biotecnológica Plasmia y hasta poco antes de su muerte continuaba acumulando cargos en el consejo administrativo del Banco Sabadell, del que fue vicepresidente, consejero independiente y consejero coordinador, para dar sólo tres ejemplos.

Y si la enfermedad no se lo hubiera llevado, seguramente aún continuaría expandiendo su imperio, porque jamás se le pasó por la cabeza la idea de retiro o jubilación, a pesar del notable deterioro de su salud. En la citada entrevista de 2013 junto a Carmen Balcells bromeaba al respecto, aunque puede que hablara muy en serio: «Si me tengo que retirar, no me aburriré, me quedaré la editorial de la Fundación Lara, la más divertida porque no es necesario ganar dinero, ¡podré publicar todas las tonterías que se me ocurran!». Lo dicho, el máximo representante de una generación de empresarios de los que ya no quedan.


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Caricatura / Francia: El festival de Angulema es «Charlie»

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Obra del dibujante Wolinski, asesinado en la masacre de 'Charlie Hebdo', en una muestra que repasa en Angulema la historia de la revista. (Foto:AFP)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- En la pelea de los lápices contra los kalashnikov está claro quienes ganan la batalla de la fuerza. Pero la historia cuenta con algunos ingeniosos que ganan guerras. Las ideas necesitan algo más que el miedo para volatilizarse. Los atentados de París contra Charlie Hebdo han armado a un ejército de lápices, movilizados por todo el mundo en defensa de su libertad creativa. Y Angulema, convertida en la capital del cómic durante su 42º festival internacional para el que se prevén 200.000 asistentes, es el territorio perfecto para evidenciar que la conmoción por la muerte de personas que atacaban con risas es tan grande como la falta de miedo. Reporta desde Angulema para El País Tereixa Constenla.

«Para nosotros ha sido muy fuerte. La gente sigue muy afectada y se hace preguntas sobre muchas cosas que hace tres semanas no nos preguntábamos, pero creyendo que deben tener respuesta dentro de nuestro modelo republicano», expone Pilar Muñoz, la directora de la Casa de los Autores, un singular espacio creado en julio de 2002 en Angulema para acoger a historietistas de cualquier nacionalidad que desarrollan algún proyecto creativo durante su estancia.

Por casi todas partes asalta el Je suis Charlie: en escaparates de tiendas o en grafitis en muros, en muchas conversaciones y, por supuesto, en los espacios propios del festival. Se cumplió lo anticipado por Franck Bondoux, delegado general del certamen, días antes: «El Festival de 2015 será un tiempo de memoria».

En Angulema, que ha reforzado sus medidas de seguridad notablemente y donde hoy se celebrará una manifestación en defensa de la libertad de expresión, es posible ya comprar el libro colectivo El cómic es Charlie, en el que han participado 175 autores, que han donado sus dibujos para una obra cuya recaudación se destinará a las familias de las víctimas de los atentados de París. Colaboran, entre otros, Milo Manara, Guy Delisle, Manu Larcenet, Gipi, Mana Neyestani, Frederik Peeters o Robert Crumb, que ha cedido la viñeta Un dibujante cobarde, que difundió Libération poco después del atentado. En ella Crumb recurre al humor para reflejar el temor: el dibujante se autorretrata sujetando el dibujo de unas nalgas con el título «¡Culo peludo de Mahoma!». Tembloroso y asustado, Crumb sostiene que se trata de una broma: «En realidad es el culo de mi amigo Mahoma Bakhsh, un productor de cine que vive en Los Ángeles».

Contrarreloj, el festival ha improvisado la exposición La historia de Charlie Hebdo, en el Museo del Cómic, para rendir homenaje a creadores que habían estado muy vinculados a Angulema, como es el caso de Wolinski, que recibió el Gran Premio en 2005. En la muestra se incluyen ejemplares de Hara-Kiri, precedente del semanario satírico, donde ya ondea la irreverencia religiosa que tan a menudo inspiraría a Charlie Hebdo en el futuro, como la portada de Cavanna titulada Las aventuras del pequeño Jesús, donde puede verse a Cristo clavado en la cruz por las orejas. En el repaso histórico no faltan ejemplares emblemáticos como el de la llegada del hombre a la Luna o portadas alusivas al final de la dictadura de Franco, aunque pocos temas, con la salvedad del sexo, llegan a ser tan recurrentes en la revista como la cuestión religiosa.

«Las religiones no son un discurso neutro, no es algo que esté al margen, tienen una vocación de injerencia en nuestras vidas. El humor y la blasfemia no son un ataque, si no una defensa frente a la injerencia de la religión. Me inquieta que se hable de Charlie Hebdo como si fuera una revista especializada en ofender a las religiones. Yo no creo que las religiones merezcan un respeto mientras ellas no nos lo tengan a nosotros como individuos librepensantes», reflexiona el guionista Antonio Altarriba, un clásico de Angulema, que todavía recuerda la humildad de las primeras ediciones y que poco podría aventurar que acabaría convertido, junto al dibujante Keko, en el primer español en recibir el Gran Premio de la Crítica, que le entregaron el jueves por el álbum Yo, asesino.

Altarriba y Keko también acudieron ayer a los Estados Generales del Cómic, una suerte de asamblea fundacional de la profesión que pretende sacar a los autores de cierta postración laboral. En Francia se publican entre 5.000 y 6.000 títulos al año, una cifra que ha crecido en los últimos tiempos sin que el volumen de negocio (entre 400 y 500 millones de euros anuales) se haya incrementado proporcionalmente. «Es cada vez más difícil vivir del cómic», señala Karim Rimka, un historietista de Toulouse, reconvertido en profesor. El creador es la parte más débil del negocio, que apenas se embolsa el 10% de un cómic frente al 40% de las librerías, el 30% de las editoriales o el 15% de los impresores (el resto es IVA). Un comité en el que participan sociólogos, economistas e historiadores elaborará un estudio sobre la situación de los autores de cómic en Francia para plantear reformas para mejorar su situación, incluido el aumento de sus ingresos por derechos de autor.



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Fotografía / México: Presentaron el volumen «El rostro de las letras» de Rogelio Cuéllar

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El fotógrafo en el Centro Cultural Bella Época, durante la presentación de su libro coeditado por La Cabra-Conaculta. (Foto: Luis Humberto González)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- A simple vista, El rostro de las letras, del fotógrafo Rogelio Cuéllar, es un libro retrospectivo porque reúne los retratos de 155 representantes de las letras nacionales y extranjeras, pero hay un retrato de un sujeto que es más intangible y es el de la literatura, dijo la investigadora Laura González Flores, durante la presentación del volumen, en el Centro Cultural Bella Época. Reporta desde la ciudad de México para La Jornada Ericka Montaño Garfias.

La selección de estos 155 retratos de igual número de creadores fue un reto muy rico y lúdico, que involucró muchísimas horas de trabajo en el archivo de Cuéllar, señaló la editora María Luisa Passarge, quien es la diseñadora del libro coeditado por La Cabra Ediciones y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

El rostro de las letras «es una síntesis de 47 años de trabajo (...) es una antología, una reunión de mis querencias y mis admirados autores». La fotografía, añadió Cuéllar, «me ha permitido viajar y conocer los lugares y las personas que he querido».

Passarge y Cuéllar señalaron que las imágenes captadas por el fotógrafo dan para otro volumen de personajes de las letras y, en tanto, prepararán el tomo dedicado a las artes plásticas.

González Flores, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, habló también del desafío de escribir el prólogo, «porque hasta el último día no supimos cuáles serían los retratos definitivos de cada autor».

Recordó la frase de Plutarco, quien decía que la poesía es pintura que habla y la pintura poesía que calla. «Lo que tenemos adelante es una discusión entre la fotografía y la literatura que se hace necesario meditar. Cuéllar muestra esa relación entre la fotografía y la literatura. Así que es mucho más que un conjunto de retratos.

Rogelio Cuéllar logra además que se entablen dos diálogos, primero el de él mismo con el retratado, y después entre el espectador y la imagen «y nos da la oportunidad de experimentar las varias formas en que la literatura y la fotografía dialogan», apuntó González Flores.

Los escritores Hernán Lara Zavala y David Martín del Campo, también acompañaron a Cuéllar. Lara Zavala destacó que el fotógrafo logra capturar el instante preciso para registrar miradas, rictus, sonrisas, carácter, personalidad, tics, además de los espacios y escenarios de los personajes que ha conocido a lo largo de una vida dedicada a la fotografía.

«Se trata –dijo– de una hermosa antología que en cierto modo debe interpretarse al revés: es el homenaje que nosotros los escritores debemos a un artista que ha invertido todo su talento en tratar de explorar los mundos de los escritores de México.»

David Martín del Campo subrayó que Rogelio Cuéllar «es un cazador nato, pero este libro, El rostro de las letras, debe ser interpretado como su presa mayor», y recordó cómo inició la relación del fotógrafo con la imagen: cuando era niño su padre le regaló los desperdicios de celuloide de películas en las que actuaban Ninón Sevilla, Tongolele y Arturo de Córdova.



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Arte Público / Colombia: Botero y su arte viajan en Metro

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Botero posa junto a una de las pinturas de El Circo, en un vagón del Metro de Medellín. (Foto:AFP)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Los vagones del Metro de la ciudad colombiana de Medellín se llenaron de color con las reproducciones de las pinturas del maestro Fernando Botero que componen la exposición El Circo, que abrirá sus puertas el martes. Una entrega de Efe:

Para el viaje inaugural, los impulsores de la iniciativa contaron con la presencia del propio Botero, quien departió con sus acompañantes y pudo observar la decoración de los vagones.

Esta muestra popular, que fue bautizada como «El tren de la cultura», servirá como gancho para que los viajeros se acerquen a la exposición El Circo que se inaugurará el 3 de febrero en el Museo de Antioquia.

La exhibición recoge 32 óleos y 20 dibujos de Botero inspirados en un circo popular que conoció en México y que le recordó a los de su infancia en Medellín.

Con retratos de animales famélicos y escenas cotidianas de ese escenario artístico, el pintor exhibe el icónico manejo del color y de la volumetría que caracterizan su trabajo.

La elaboración de las obras supuso para el pintor colombiano un descanso tras su trabajo sobre las torturas en la cárcel de Abu Ghraib (Irak) que dejaron al artista exhausto, según expresó.

El Circo, llega a Medellín tras haber sido expuesto en Suiza, Alemania, España, Inglaterra, Italia y Estados Unidos.



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Noticias / España: Poniatowska recibe Honoris Causa por la Universidad Complutense

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La escritora dedicó su mensaje a Internet y las redes sociales, las cuales aseguró que son un arma de doble filo, al ser una maravilla, pero pueden enajenar. (Foto: Notimex)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2015. (RanchoNEWS).-La escritora mexicana Elena Poniatowska (1932) destacó que Internet y las redes sociales «son un arma de doble filo, porque puede ser una maravilla, pero también puede enajenar», principalmente a los adolescentes. Una entrega de Notimex:

Al recibir aquí el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) la narradora dedicó su mensaje a Internet y las redes sociales, y recordó cómo «han desbancado a los periódicos» al grado de que los kioscos en México están en vías de extinción.

En el acto solemne realizado en el Paraninfo de la UCM, en esta capital, la ganadora del Premio Cervantes de Literatura 2013 reflexionó sobre el tiempo que un joven puede pasar en la red al día y cuánto de ello puede retener en la memoria.

«¿Somos más inteligentes desde que ponemos a freír nuestros sesos en Internet?», cuestionó la galardonada al contrastar eso con la importancia de lectura de libros como Don Quijote de la Mancha, La Biblia o El Principito, pues ahora los jóvenes «están más tiempo pegados a la pantalla de un teléfono que a cualquier libro impreso».

Además, Poniatowska señaló que la rapidez y alcance de herramientas como “Twitter” o “Facebook” han propiciado que el reportero cibernético quede remplazado por el viejo reportero de tinta y papel.

La autora de La noche de Tlatelolco refirió algunos casos exitosos de campañas políticas que utilizan las redes sociales de Internet, y cómo ahora algunos personajes compiten por tener más «rating» y seguidores en la red.

Recordó la importancia de estos medios en casos como el movimiento «Yo soy 132», o la reacción social tras la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero.

Lamentó que muchos jóvenes ahora caminen en la calle «con la cabeza baja y perdida» por tener la atención en la pantalla de su teléfono, lo que se conoce como actitud «face down» y algunos analistas ya lo consideran «el nuevo autismo».

En la ceremonia, se leyó el decreto del rector de la UCM que concede el Doctorado Honoris Causa a Poniatowska por los méritos alcanzados en su carrera literaria y trayectoria periodística en la que retrata la realidad de México.

Además, subrayó el compromiso de Poniatowska (París, 1932) con los más desfavorecidos, los pobres, los indígenas y los que más sufren, así como con los jóvenes, por lo que es un modelo para las nuevas generaciones.

En su oportunidad, la académica Rocío Oviedo Pérez de Tudela, resaltó «la constancia en el periodismo», así como «la escritora original y fresca... la sinceridad que en algunos textos roza la impertinencia y la ironía».

Enfatizó que su línea de «narración testimonial» es una de las principales características en sus libros, con los que interpreta y recupera las vidas de personas.



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Literatura / España: Comienza la décima edición de BCNegra

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Brautigan, Mailer y James Ellroy planean sobre Barcelona. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Diez años han pasado ya desde que el propietario de la Librería Negra y Criminal de Barcelona, Paco Camarasa, decidiera crear, allá por 2005, BCNegra, o lo que es lo mismo, la Semana Negra (y criminal) de Barcelona, un festival que nació como homenaje al género y, en concreto, a la figura de uno de sus mayores representantes en España, Manuel Vázquez Montalbán, pero que con el tiempo ha ido creciendo hasta convertirse, junto a la Semana Negra de Gijón y Getafe Negro, en una de las grandes citas del año. Escribe Albero Gordo para El Cultural.

Durante este tiempo, han pasado por Barcelona escritores como Andrea Camilleri, Michael Connelly o la recientemente fallecida P. D. James, nómina a la que se suman esta edición, entre otros, Sue Grafton, Philip Kerr o Alicia Giménez Bartlett, esta última ganadora del Premio Pepe Carvalho por Crímenes que no olvidaré (Destino). La escritora recogerá el galardón el próximo 5 de febrero, y antes y después -en concreto, hasta el día 7- tendrán lugar mesas redondas, exposiciones, conferencias, firmas de libros o clubes de lectura.

«Este año recordaremos la tradición, hablaremos del presente y tendremos clubes de lectura juveniles -informa la organización-. Tendremos al blues y la Filmoteca como compañeros de viaje. Recibiremos a autores debutantes, hablaremos de fútbol y corrupción, de espías y traidores, de la economía criminal de las ciudades, de los viejos y nuevos bajos fondos, de salud pública y beneficios privados, daremos la bienvenida a nuevos autores italianos y a viejos amigos porteños, descubriremos cómo en las leyendas de siempre se pueden introducir crímenes actuales y cómo la psicología influye en los asesinos...»

Y dicho esto, como homenaje a los grandes maestros del género, El Cultural ha pedido a diez escritores un título, solo uno, de entre toda la literatura criminal. El resultado, como era de esperar, arroja diez ficciones básicas, ineludibles:

Lorenzo Silva

El largo adiós, de Raymond Chandler

«Mi novela negra de todos los tiempos, lo he dicho muchas veces y no pienso desdecirme ahora, es El largo adiós, de Raymond Chandler. Lo es por muchas razones, desde su memorable arranque hasta su soberbio final, pasando por hitos tan sobrecogedores como la nota de suicidio de la perturbadora Eileen Wade. Si he de escoger tres rasgos que resumen su valor diré que brilla por su estilo, su atmósfera y por la historia de amistad que contiene, la de un hombre, Philip Marlowe, que tiene un código propio y lo cumple, incluso con quien no está a la altura».

Alicia Giménez Bartlett

Mis rincones oscuros, de James Ellroy

La madre de Ellroy fue asesinada cuando él tenía 9 años y nunca se halló al culpable. En este libro cuenta cómo en la madurez contrata a un detective para intentar esclarecer el crimen. La lectura del libro me puso los pelos de punta. ¿Por qué? Porque no es ficción y demuestra que cualquiera puede ser asesinado del modo más "casual" y menos heroico. Queda claro también que el desenlace no tiene final justiciero. Hay muchos crímenes que quedan impunes, esos no aparecen en las novelas negras».

Carlos Zanón

El cartero siempre llama dos veces, de James M.Cain

«Es rápida, directa, imperfecta, volcánica, una novela en la que el crimen y la catadura moral son resultado de un mal reparto de las cartas. Sexo, pasión, obsesión, engaño, pánico. El crimen como un quitar un estorbo. Eliminar aquello que nos haría felices. Asesinar como un acto de justicia poética, de restablecer la situación de nuestra infelicidad y unos personajes que se levantan del papel. Un triángulo que nos genera empatía, que podemos ser y somos nosotros sin necesidad de ser héroes ni sádicos. Crímenes que son necesarios e irrepetibles, como una oración: Dios mío, si me das a esta mujer/hombre prometo portarme bien el resto de mi existencia».

Dolores Redondo

Los tipos duros no bailan, de Norman Mailer

«Creo que éste dos veces ganador del Pulitzer demostró que se puede escribir negra con una gran calidad literaria siendo incisivo, crítico, salvaje, delirante y mordaz y sin renunciar a hacer una incursión en el alma, el miedo y el mundo de lo intangible. Soberbia».

Víctor del Árbol

Shantaram, de Gregory David Roberts

«Es una novela que desborda el género por sus límites extremos y que demuestra lo que siempre he pensado: la fuerza de la novela negra está en su porosidad y en su capacidad para invocar todo tipo de historias. Dura, sólida, una novela a contrapelo de los tiempos actuales por su dimensión física (casi 1200 páginas) y por su ambición; es una obra que mezcla lo veraz y lo verosímil, que no rehuye la crudeza pero que no se conforma con exponerla, sino que trata de darle una dimensión explicativa. Por último, los temas que aborda, los bajos fondos de Bombay, la cuestión del racismo entre asiáticos y el periplo autobiográfico del autor me resultaron en su momento demoledores».

Laura Fernández

Detective en Babilonia, de Richard Brautigan

«Durante mucho tiempo mi novela negra favorita fue La hermana pequeña, de Raymond Chandler. Pero cuando me topé con Detective en Babilonia, de Richard Brautigan, me dije que jamás había leído nada igual. Nada tan absurdo, y a la vez tan maravilloso. Un detective que sueña con otro detective, un tipo llamado Smith Smith que tiene que vérselas con rubias que beben cerveza como si fueran extraterrestres. El cruce perfecto entre el noir clásico y la juguetona novela posmoderna norteamericana. Oh, bueno, ¿puedo mencionar un par más? Pulp, de Charles Bukowski, y la primera novela-experiencia (casi videojuego) de David Peace: 1974».

Juan Madrid

La llave de cristal, de Dashiell Hammett

«Esta novela del maestro Hammett es un gozne, una bisagra que transforma la novela policial clásica de enigma. Se descubre al asesino, claro, pero también un mundo corrupto. El autor es un cirujano con un escalpelo que descubre la putrefacción social. De ese modo, la novela policial se transforma en otra cosa. Ilumina».

Rosa Ribas

Un juicio de piedra, de Ruth Rendell

«Tiene uno de los inicios más rompedores que recuerdo: "Eunice Parchman asesinó a la familia Coverdale porque no sabía leer ni escribir". La autora parece atentar contra todas las reglas de la novela de misterio cuando la abre con una primera frase en la que desvela dos de las preguntas motoras del género: ¿quién? y, sobre todo, ¿por qué? Y, sin embargo, esas dos preguntas abren tantos interrogantes que pasaremos de inmediato a la segunda frase y no pararemos hasta el final».

David Torres

1.280 almas, de Jim Thompson

«Thompson es el Philip K. Dick de la novela negra, del mismo modo que Dick es el Thompson de la ciencia-ficción. Ambos fueron despreciados en vida mientras trabajaban en los suburbios de sus respectivos géneros, publicando en revistas de mala muerte. Si Hammett y Chandler plantaron las raíces de la novela negra para que brotara un árbol espléndido y malévolo, Thompson lo arrancó, lo podó y sacó al sol las raíces para airear aún más las podredumbres de la sociedad moderna. 1.280 almas, una de sus obras maestras, es una hilarante y espantosa historia de psicopatía que te deja con la boca abierta. Nadie sabe todavía cómo pudo hacerlo, aunque una vez dijo: "Hay 32 maneras de contar una historia y yo las he probado todas; pero sólo hay una historia: las cosas no son lo que parecen"».

Claudia Piñeiro

Memento Mori, de Muriel Spark

«Tal vez si me volvieran a preguntar la semana que viene elegiría otra, una de Chandler o de Simenon. Hay extraordinarios autores de novela negra. Pero hoy es ésta, y la elijo por el plus que le otorga la autora a esta historia policial (como las llamamos por aquí). Ese plus está constituido por diálogos extraordinarios, personajes entrañables, y su ácido humor que disfruto enormemente».



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Artes Plásticas / España: Exponen «Entre las formas» de Eduardo Chillida

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Chillida visto por Alberto Schommer. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- El cosmos en la forma. En la esencia del espacio, en la tensión entre líneas y curvas, se explica la obra de Eduardo Chillida. Una obra que nace del puño, de una fuerza casi tectónica,y de la letra, de esas preguntas abstractas, existenciales, que constantemente se lanzaba el artista. El Chillida más íntimo, el que moldeaba con sus propias manos delicadísimas piezas de cerámica que jamás expuso, se revela en la exposición Entre las formas, organizada por su hijo Ignacio en Roca Gallery Barcelona. Reporta desde Barcelona para El Mundo Vanessa Graell.

Una muestra que descubre cómo antes del frío hierro y del monumental hormigón está la sutileza de la cerámica, la calidez de la terracota, la estética de la tinta... Porque tras los icónicos Elogio del Horizonte de Gijón o El Peine del Viento de San Sebastián, el gesto de Chillida ya se adivina en sus manuscritos, en los libros que ilustró y en las esculturas de bolsillo -piezas intuitivas de colores suaves, de tierra, granito o cerámica beige-.

Entre las formas es una muestra exquisita, de pequeño formato, un prólogo para adentrarse en la creación de Chillida a través de sus mini esculturas, divertimentos u objetos de carácter familiar, como las manos de apenas 15 centímetros o un singular autorretrato en tierra chamiza. «El objetivo no era traer obra de Chillida, sino hablar de su esencia: las formas. Aquí se ve cómo las esculturas monumentales y las piezas de menor tamaño están dotadas de un mismo espíritu», explica su hijo Ignacio, que ya descubrió en Madrid al Chillida ilustrador en el Museo ABC.

Esta vez, rescata al Chillida más íntimo a través de cartas y postales (homenajes a Miró, Rothko o Tàpies que son auténticos poemas visuales), logotipos (para la Universidad del País Vasco, KutxaBank, la Cruz Roja, etc.), el libro de artista que realizó con Heidegger (en el que ambos plasmaron su preocupación metafísica por el espacio) y sus propios escritos (aforismos, pensamientos filosóficos, preguntas...). «Las porcelanas son muy curiosas. No se ven nunca. Chillida jamás quiso exponerlas. Eran demasiado perfectas y bonitas...», apunta Ignacio. Esa belleza depurada, blanca, era sólo para su propia contemplación.

Entre las formas rescata una maqueta del último sueño de Chillida, un proyecto escultórico en la montaña de Tindaya, en la isla de Fuerteventura. Chillida descubrió la montaña sagrada a principios de los 90: un lugar de culto para los aborígenes (los majos), que esculpieron sobre ella más de 300 grabados con formas de pie o podomorfos de los que se ignora su significado. La magia del lugar le fascinó y dibujó un vacío en el interior de la montaña:un espacio de 50 metros cuadrados dentro de la piedra, con dos aperturas al cielo para la luz. Una especie de templo natural, escavado dentro de la roca. «Quizás la escultura, ese espacio amplio y profundo, accesible a la luz del sol y a la luna, lugar de encuentro de los hombres pueda llegar al corazón de la montaña sagrada de Tindaya», escribió Chillida ante la agria polémica que suscitó la obra, sobre todo entre los grupos ecologistas.

«Mi padre quería salvar la montaña y preservar los grabados, para él era un lugar muy especial. Pero le cayeron palos por todas partes, algunos le presentaron como un loco, un personaje mesiánico que quería vaciar una montaña... Pero se realizaron muchos estudios geológicos que demostraron que su proyecto era factible:es un pequeño agujero en comparación con el volumen de la montaña. Hoy, el gobierno canario está comprometido con el proyecto, el único impedimiento es el económico», lamenta Ignacio, quien se muestra convencido de que, algún día, la escultura de Tindaya -que aúna conceptos metafísicos como vacío, lleno y espacio interior- será una realidad. La misma que Chillida proyectó: sin hoteles ni superficies comerciales, tan sólo un espacio vacío inundado por luz en el interior de Tindaya.

El hijo de Chillida recuerda que todas sus obras estuvieron envueltas en polémicas, incluso las que hoy se han convertido en símbolos. «Al Elogio del Horizonte llegaron a llamarlo el wáter de King Kong o Eulogio», recuerda con una sonrisa. Sin embargo, las 40 esculturas públicas de Chillida repartidas por el mundo son su mejor testimonio. Pero el auténtico legado del escultor está en Chillida Leku, el museo con jardines y bosques que él mismo proyectó en un caserío vasco. Por problemas económicos el museo, sostenido por los descendientes, cerró sus puertas en 2011.

Sin embargo, el año pasado registró 6.000 visitantes. «Hemos recibido ofertas para trasladarlo a Barcelona e incluso a Alemania. Pero eso no tendría sentido. No sería el mismo museo. También algunas empresas han intentado comprarlo, pero no es cuestión de negocio. Queremos preservar el museo tal y como lo ideó nuestro padre», reconoce Ignacio. Y es ahí, entre los verdes valles de Hernani, donde permanecen inalterables las formas de Chillida.




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Obituario / Collen McCullough

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La escritora australiana. (Foto: Patrick Riviere)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- La novelista australiana Collen McCullough, que en 1977 saltó a la fama por su obra El pájaro espino, ha fallecido este jueves a los 77 años de edad en un hospital de la isla de Norfolk. También fue autora de novela histórica. Toda su obra suma 25 libros. Reporta El País con información de agencias.

McCullough (Wellington, 1 de junio de 1937-Norfolk, 29 de enero de 2015) trabajó como neurocientífica en los Estados Unidos antes de dedicarse a escribir a tiempo completo. La saga romántica entre un sacerdote y una mujer, que a comienzos de los años ochenta fue adaptada como una miniserie de televisión, ha vendido treinta millones de ejemplares en todo el mundo. La miniserie fue protagonizada por Richard Chamberlain, como el sacerdote Ralph de Bricassart, y Rachel Ward, la hija de un granjero de la que se enamora el cura.

McCullough nació en Wellington y vivió en la isla de Norfolk, donde se casó y pasó la mayor parte de los últimos cuarenta años. Trabajó como neurocientífica en el Great Ormond Street Hospital de Londres antes de mudarse a los Estados Unidos como profesor e investigador en neurología en Yale donde escribió sus dos primeras novelas. Su primera obra fue Tim (1974), sobre el romance de una mujer de mediana edad con un discapacitado intelectual, fue llevada también al cine en una película protagonizada por Piper Laurie y Mel Gibson. Luego publicó El pájaro espino en 1977.

Pero McCollough no solo escribió novelas de amor, en 1990 cambia de género e inicia la saga A Creed of the Third Millennium publicada entre principios de la década de los noventa y el año 2007 sobre los emperadores romanos.

Su última novela Bittersweet fue publicada en 2013. En España, Ediciones B ha anunciado que el 15 de abril publicará esta novela bajo el título de Agridulce. Según la editorial, el libro supone el regreso de McCullough a la novela épica y romántica ambientada en Australia, «escenario de su obra más famosa».

Shona Marty, editora de HarperCollins, ha recordado que «fue una de las primeras escritoras australianas en tener éxito en el escenario mundial».



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Artes Plásticas / México: Toledo lleva a la ciudad de México su batalla en defensa del maíz

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Francisco Toledo, ayer, en la estación Zapata del Metro, donde participó en la inauguración de la muestra El maíz de nuestro sustento, que reúne 26 fotografías de autor anónimo captadas en algún lugar de la República Mexicana en los años 30 y 40 del siglo pasado, las cuales fueron intervenidas por el artista. (Foto: Cristina Rodríguez)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- El artista Francisco Toledo inauguró ayer en la estación Zapata de la línea 12 del Metro la exposición El maíz de nuestro sustento, con la cual extiende a la capital del país su campaña en defensa de ese alimento y contra los cultivos transgénicos en México. Reportan desde la ciudad de México para La Jornada Merry MacMasters y Mónica Mateos-Vega.

Una multitud lo recibió entre aplausos, vivas y muestras de gratitud por su activismo solidario en torno también a temas como el de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.

Toledo acudió con la intención de volantear información, pero no fue posible debido a que fue rodeado de manera desordenada por representantes de la prensa y los usuarios del Metro.

El artista, quien hace mucho tiempo no acudía a un acto público en la ciudad de México, dijo: «A lo que vengo es a recabar firmas para apoyar la causa contra del maíz transgénico, es en favor de la salud y de una gran tradición».

Lo acompañaron el agrónomo Antonio Turrent Fernández, presidente de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad; la investigadora Elena Álvarez-Buylla, coordinadora de campañas de esa asociación; Alejandro de Ávila, director del Jardín Etnobotánico de Oaxaca, y la diputada federal Aleida Alavez, quienes hablaron acerca de los riesgos para la salud y la economía que representan los cultivos transgénicos.

De Ávila comentó que Toledo colgó en la fachada del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (Iago, fundado por el pintor), una manta que pide justicia no sólo para Ayotzinapa, «sino para el maíz de México, ya que son procesos paralelos que marcan el momento histórico que vive el país, pues en ambos casos vemos la confrontación de una sociedad comunitaria, con una tradición igualitaria, que intenta ser sometida con un modelo que no es justo».

«Lo de Ayotzinapa nos causa ira y con amor abrazamos a las familias de los normalistas; con esa misma expresión abrazamos a los campesinos de México asediados y amenazados por las empresas trasnacionales».

«No a Monsanto»

La prensa inquirió a Francisco Toledo acerca de los 43 normalistas desaparecidos, a lo cual señaló: «Es un crimen y estamos muy conmovidos. Todo el país está conmocionado por este crimen. No he tenido el reporte que dio la Procuraduría General de la República en mis manos, pero por lo que dice la prensa lo considero incompleto, lo mismo opina Amnistía Internacional: no se puede dar carpetazo».

Entre el público que lo ovacionaba estaban colegas y amigos, como Graciela Iturbide, Demián Flores, los caricaturistas de La Jornada Rafael Barajas, El Fisgón, Gonzalo Rocha, Antonio Helguera y José Hernández, así como Felipe Ehrenberg, Pablo Ortiz Monasterio, Irma Palacios, Francisco Castro Leñero, Armando Vega-Gil y el Sr González de Botellita de Jerez.

De Oaxaca, acompañaron al artista Claudina López, de la asociación civil Pro-Oax, y Lourdes Báez, directora del Centro de Artes de San Agustín, Etla, también fundado por Toledo, quienes promueven en ese estado la campaña de defensa del maíz.

Un conchero llevó su caracol para animar el acto oficial; también acudieron personas que llevaron pancartas, entre ellas una que decía: «No a Monsanto» y no faltaron los gritos exigiendo «Metro popular», consignas como «nos faltan 43» y «vivos se los llevaron, vivos los queremos».

Yuntas, arados, mazorcas

La exposición reúne 26 carteles de las fotografías, de autor anónimo, captadas entre los años 20 y 30 del siglo pasado en algún lugar del territorio nacional sin precisar, trabajadas e impresas por el fotógrafo Rafael Doniz en inyección de tinta sobre papel de algodón e intervenidas con pinturas al pastel por Toledo.

En ellas se aprecian diversos personajes, actividades y utensilios relacionados con el cultivo de esa planta gramínea, como campesinos en el momento de preparar la tierra, la siembra y la cosecha, así como yuntas, arados, molinos, mazorcas y granos.

Se informó que se colocarán durante una semana mesas para recabar firmas de apoyo a la campaña (la meta es reunir un millón) en las estaciones del Metro San Lázaro, Universidad, Pino Suárez, Bellas Artes, Constitución de 1917, La Raza, Zapata y Tacubaya.



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Artes Plásticas / México: «Rastros y vestigios» llega al Hospicio Cabañas

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Se presentan objetos que a primera vista parecen extraños. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Si bien mucha gente dice no entender el arte contemporáneo y lo rechaza, para la curadora Tatiana Cuevas es solo cuestión de indagar en lo desconocido, de investigar sobre aquello que parece raro y, por supuesto, es un tema de frecuencia, «del tiempo que las personas dedican a ver exposiciones de este tipo». Reporta desde la ciudad de México para Milenio Emiliano Balerini Casal.

Para la especialista el rechazo por el arte contemporáneo sucede desde hace más de cien años con obras como la del urinario de Marcel Duchamp: «En aquella época hubo un rompimiento entre las vanguardias y la academia. Es una cuestión de familiaridad. Si no sé de botánica y de repente me enfrento con una serie de plantas que no conozco, no tendré los elementos para apreciar sus diferencias. Estéticamente me pueden gustar, pero no sabré hablar de ellas. Si no tienes las herramientas, el arte contemporáneo —al que se relaciona con la antiestética, lo grotesco, lo conceptual— es difícil de entender».

De ahí que la muestra Rastros y vestigios —que la Colección Isabel y Agustín Coppel inaugurará el 28 de febrero en el Hospicio Cabañas de Guadalajara, y de la cual Cuevas es museógrafa invitada— busque hacer un ejercicio fresco para entender objetos que a primera vista pueden ser interpretados como extraños. La exhibición también estará en el Museo Amparo de Puebla y en el de San Ildefonso de la Ciudad de México.

Al seleccionar las 135 obras de los 66 artistas, Cuevas pensó en temas como la guerra armamentista y el cambio climático, y los combinó con una idea: «¿Qué sucedería si los seres humanos desaparecieran en un futuro lejano?», dice en entrevista con MILENIO.

«Combinando esta idea de aproximarse a una pieza como un enigma y verla como un objeto que, para entenderlo, tienes que sentarte a pensarlo, generé un proyecto con el propósito de mostrar los vestigios de los siglos XX y XXI. Además, pensé, si hipotéticamente en un futuro alguien se encuentra con las bodegas de la Colección Coppel, ¿qué podría ver y dilucidar en ellas?», comenta.

Es una muestra horizontal en la que se aprecian grupos de artistas que hablan de distintas temáticas: por ejemplo, hay quienes abordan la noción de vestigio como un objeto para ser interpretado. En esta parte de la exhibición se apreciarán obras de Lothar Baumgarten, Gabriel Orozco, Pablo Vargas Lugo, Abraham Cruzvillegas, Moris, Fritzia Irizar, Mona Hatoum, Carl Andre, Andre Caderé y John Chamberlain, menciona.

Sobre la pieza de Chamberlain, la museógrafa explica que su obra está conformada por pedacería de metales que tienen que ver con el desarrollo de la economía capitalista en un momento específico de Estados Unidos. Representa los residuos de ese boom del desarrollismo en la posguerra.

La idea es que los objetos exhibidos remitan a una referencia específica de la historia: «Abraham Cruzvillegas hace cuentitas de seis metros, de artesanías michoacanas que caen al piso como un conjunto y aglomeración de referentes. Tienen que ver con la noción de entender el significado de estos objetos como símbolos de una cultura», comenta.

Gabriel Orozco fotografió cementerios de Malí, donde había una serie de vasijas que a simple vista solo estaban tiradas al sol y no parecían tener ningún significado en especial. Pero, al indagar sobre ellas, el artista averiguó que representan los entierros y concentran el paso del tiempo y el futuro, dice Cuevas.

Los rastros del cuerpo como una huella que se deja en una tela, en un espacio al haber tirado botellas y basura en un concierto, las cuales hablan de la presencia de algo que ya no está, integran otra de las secciones de la exposición: «En ella se juega con la idea de recordar la presencia con la ausencia con piezas de Wolfgang Tillmans, Danh Vo, Andy Warhol, William Eggleston, Ana Mendieta, Teresa Margolles, On Kawara y Joseph Beuys», añade.

Al abordar el rastro del cuerpo, la exhibición dedica una parte al lenguaje: «On Kawara es uno de los creadores que tocan este tema con una serie de telegramas que dicen: 'El tiempo y la vida'. Teresa Margolles aparece con mensajes póstumos de suicidas desplegados en marquesinas de cines abandonados».

Otro grupo está conformado por vestigios urbanos: «Las ruinas en Roma, Atenas o México son la única forma que tenemos de confrontar nuestra historia. De hecho, hay muchas ruinas contemporáneas. Varias hacen énfasis en la situación de la transformación de lo nuevo en vestigio. La obra de Damián Ortega es un ejemplo de ello», argumenta.

Ensayos y aplicación

-Es la cuarta exposición producida por la Colección Coppel. La muestra incluye más de 100 obras como pintura, escultura, instalación, fotografía y video de artistas nacionales e internacionales pertenecientes a la Colección.

-En el catálogo que acompaña esta exposición se presentan ensayos de Néstor García Canclini, Eduardo Abaroa y la artista Susan Hiller, así como de la curadora. El libro estará disponible en la tienda del museo.

-Se contará con una aplicación, que muestra entrevistas con algunos de los artistas. La aplicación, para sistemas iOS y Android, será descargable a partir del 28 de febrero.



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Artes Plásticas / México: «Material» la otra feria de arte

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Isa Natalia Castilla, Brett Schultz y Daniela Elbahara, fundadores de Material Art Fair (Especial ). (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Daniela Elbahara y Brett W. Schultz se conocieron en Nueva York, mientras cursaban maestrías relacionadas con arte y nuevos medios. Cuando llegaron a México, en 2007, fundaron la galería Yautepec. Y ahora, por segundo año consecutivo y en colaboración con Isa Natalia Castilla, impulsan una feria de arte alternativa a Zona Maco. Reporta desde la ciudad de México para Milenio Eugenia Coppel.

La idea de Material Art Fair no es competir con Zona Maco, uno de los encuentros de arte contemporáneo más importantes en América latina. Lo que buscan, más bien, es complementar la oferta de la semana del arte en México. La segunda edición de Material se celebrará del 5 al 8 de febrero en el auditorio Blackberry de la Condesa.

«Nos dedicamos al arte joven, el arte emergente y las nuevas propuestas», explica Elbahara, quien asegura que sus 40 expositores internacionales están especializados en este campo. «Sólo exponemos arte joven y libros de arte: nada de diseño, antigüedades, arte moderno ni a artistas contemporáneos establecidos».

La feria Material surgió después que la galería Yautepec participara, sin demasiado éxito, en tres ediciones de Zona Maco. «En un principio fue muy interesante porque era la primera feria en la que estábamos. Después fuimos a otras ferias en Estados Unidos y nos dimos cuenta de que, como galería joven, necesitábamos más atención personalizada», narra la comunicóloga originaria de Monterrey.

Cuando llegó la hora de hacer un balance, Elbahara y Schultz se dieron cuenta de que no habían recuperado la inversión que habían hecho en la feria de arte más importante de México, ni habían creado la red de contactos que esperaban. Entonces comenzaron a imaginar: ¿Cómo sería la feria ideal para una galería joven como Yautepec?

«Maco es una feria establecida que cobra como cualquier otra feria de arte en el mundo: un stand cuesta alrededor de 8 mil dólares. Material está a la mitad en renta de stands, en entrada al público y en precio de las obras», detalla Elbahara. El año pasado, la pieza más cara de la feria costaba 30 mil dólares.

Cerca de tres cuartas partes de los expositores que participan en Material Art Fair son galerías extranjeras: de Brooklyn, Detroit, Portland, Bogotá, Córdoba, París, Bruselas, Berlín. De México sólo estarán presentes este año las galerías Yautepec y Lodos, y los proyectos Lulu y Casa Imelda.

Pero más allá de las nacionalidades, 1hay muchas cosas recurrentes en los stands», asegura Elbahara. «Todos son artistas jóvenes, expuestos a problemáticas y situaciones culturales similares, y que se expresan con nuevos medios, como el celular, computadoras, iPad... Hay artistas famosos por sus selfies, y otros por sus pinturas en el Corel Draw, un programa viejito que ahora se está usando para hacer pinturas de alta calidad».

La selección de los expositores se hizo primero por invitación de los directores, y más tarde las propuestas pasaron por el filtro de un comité internacional especializado, conformado por los curadores Chris Sharp y Gerardo Contreras, la gestora Beatriz López, el artista y galerista John Riepenhoff. Elbahara y sus socios creen que, para el próximo año, la convocatoria podría ser abierta en un principio, aunque seguiría existiendo un filtro posterior para mantener una línea curatorial clara.

«El objetivo de Material es que haya más opciones para compra arte, y eso a su vez es un apoyo para que los artistas puedan seguir produciendo», dice Elbahara. «Si no existieran mercados como estos sería mucho más difícil promover el arte joven».

La feria alternativa ofrece, además, un programa de performances, un ciclo de videos curado por Anna Gritz, y tres conferencias abiertas al público: En busca de un modelo para la vida, con Felipe Ehrenberg, Waysatta Fernández, Juan Caloca y Sofia Olascoaga; Modelos universales de diseño, con Maru Calva, José León Cerrillo y Prem Krishnamurthy; y Cómo exigir lo imposible, con John Gibler, Gabriela Jauregui e Isaac Torres.



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Fotografía / México: Exponen «Fascinación Modotti-Weston»

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La exposición muestra a Weston como uno de los fotógrafos estadunidenses más innovadores e influyentes. (Foto: Edward Weston)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- El carácter documental de las fotografías de Tina Modotti, así como la estética y el valor plástico de las imágenes de Edward Weston, sustentan la exposición Fascinación Modotti-Weston, curada por Sylvia Navarrete, directora del Museo de Arte Moderno. Una nota de la redacción de Milenio:

Para la especialista, Modotti y Weston integran una pareja mítica de la fotografía, que en la década de los veinte revelaron su visión de la cultura mexicana.

La exposición, que viene de exhibirse en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco), y que se inaugurará el próximo sábado 31 de enero a las 12:00 horas, ofrece una mirada a la relación creativa y sentimental de Weston y Modotti.

Para esta curaduría se realizó una selección del trabajo fotográfico emprendido por ambos artistas entre 1923 y 1926, la cual refleja la colaboración e influencia entre ambos durante la relación sentimental y profesional que sostuvieron en México.

Fascinación. Modotti-Weston reúne 70 fotografías que sintetizan los tres años de colaboración e influencia de la pareja durante el México posrevolucionario, como un ejemplo del nuevo camino que ellos abrieron para la fotografía.

Pasión, experimentación y luz son los aspectos que más destacan de su producción y que llevarán de la mano al público que visite la muestra, la cual está dividida en cuatro núcleos temáticos.

En el género de retratos se exhiben los que captaron en pareja, además de los retratos indigenistas y los mundanos. Manos, cuerpos y otros objetos completan la exposición.

Para ambientar la muestra, también se presentarán fotografías emblemáticas de personajes del arte de la época: José Clemente Orozco, Nahui Olin, Diego Rivera y D. H. Lawrence.

Además de la serie fotográfica, se incluyen paisajes y objetos cotidianos para contextualizar las imágenes, que ofrecen una mirada estética, renovada y, en ocasiones, hasta cruda de la realidad a la que se enfrentaban los mexicanos.

Influyentes

La exposición Fascinación: Modotti–Weston, de acuerdo con la página web del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Maco), muestra a Weston como uno de los fotógrafos estadunidenses más innovadores e influyentes.

Weston llegó a México ya con una carrera que lo respaldaba; aquí, durante su estancia, realizó 750 fotografías, las cuales revelan su visión de la cultura mexicana y su evolución como artista.

Fue en este país que el fotógrafo dejó el pictorialismo por una «fotografía directa». Así surgieron las series en las que presenta formas abstractas creadas con el cuerpo desnudo de Anita Brenner.

Modelo, musa, pupila y asistente de Weston, Tina Modotti desempeñó, por su parte, un merecido papel en la vanguardia mundial, aunque el reconocimiento a su obra llegaría tardíamente. Su carrera artística duró siete años y produjo 400 negativos antes de centrarse en sus intereses políticos y volcarse a la causa estalinista. Su magnética personalidad y su ideología le ganaron en México la fama de ícono sexual y de agente secreto comunista.

La curadora de la muestra, Sylvia Navarrete, indica que ambos artistas fotografiaron al México de los años veinte, del que ofrecieron una mirada estética y original.

A lo largo de los cuatro temas en que se divide la exposición Fascinación: Modotti–Weston, que se podrá visitar hasta el 3 de marzo en el Museo de Arte Moderno, se aprecia la afinidad y los vínculos entre sus trabajos. A manera de introducción, la primera parte presenta Retratos que realizaron mutuamente, así como una serie en pareja. Le sigue la sección Retratos mundanos e indigenistas, que incluye imágenes de Nahui Olin, Diego Rivera y D. H.Lawrence.

En el tercer apartado, Manos y cuerpo, se reúnen fotografías de la anatomía humana que, en su mayoría, reflejan la realidad mexicana. Por último, la exposición cierra con la sección Objetos, que incluye fotografías de artesanías típicas y de acercamientos a plantas de la región.

La fascinación es, según la curadora de la muestra, el combustible de la creatividad prodigada en la temporada mexicana de Modotti y Weston. También es el efecto que siguen ejerciendo en nosotros las extraordinarias imágenes de ambos fotógrafos.

El MAM se localiza en Paseo de la Reforma y Gandhi s/n, en el Bosque de Chapultepec.

Aventurera

Tras salir de su país, Italia, Tina Modotti se desempeñó como actriz y nudista en San Francisco, EU.

Apenas tenía 20 años cuando se casó con Roubaix de L`Abri Richey.

En los años veinte, Roubaix vino a México, pero enfermó de viruela y falleció.

En México Modotti conoció al fotógrafo Edward Weston, con quien tuvo una relación amorosa.

Con Weston, Modotti viajó por México para realizar un reportaje, y al ver la realidad de los mexicanos, nacieron en ella sus preocupaciones sociales y se sumó al Partido Comunista.



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Obituario / Amparo Baró

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La actriz española. (Foto: Gtres)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- La trayectoria de Amparo Baró (que ha fallecido este jueves a los 77 años) en el mundo de la interpretación surgió de manera casual. Esta catalana era estudiante de Filosofía y Letras cuando vio actuar a Asunción Sancho, que la marcó de por vida arrastrándola hasta la que fue su amada profesión sobre los escenarios, informa A. Vasco desde Madrid para El Confidencial.

Comenzando como aficionada, Amparo Baró se adentró en el teatro participando en grupos amateur, y en 1957 debutó por primera vez con «El burlador de Sevilla y convidado de piedra». Ese mismo año, las grandes compañías empezaron a interesarse por esa chica que dejó la universidad por amor al arte, y fue contratada por la compañía del teatro Windsor de la Ciudad Condal.

De nuevo, un fortuito revés de la vida propició que Amparo Baró siguiera ascendiendo hacia la fama. Amparo Soler Leal, primera actriz de su compañía, sufrió una apendicitis que le impidió actuar. Su tocaya, Baró, fue la encargada de sustituirla en «Harvey», donde compartió tablas con personajes tan relevantes como Adolfo Marsillach.

Su llegada a Madrid coincidió con un repunte en su trayectoria. Ya había compartido experiencias con José Luis López Vázquez o Luis Morris, y dos años después de su anexión al Windsor, realizó su primera gira por Sudamérica con tan sólo 20 años.

Su físico, determinante en sus papeles

El tono de voz de Amparo Baró y su aspecto físico hicieron que le otorgaran papeles muy parecidos en cuanto al estereotipo de los personajes, como por ejemplo sucedió en «Tengo 17 años» o «Margarita se llama mi amor».

Después vinieron un gran número de películas, en los que la catalana siguió destacando por su alto nivel interpretativo. «El bosque animado», «Las cosas del querer», «Boca a boca» o «Siete mesas de billar francés» se encuentran entre su filmografía. De hecho, esta última (dirigida por Gracia Querejeta, supuso el primer gran éxito reconocido de Baró: consiguió el Premio Goya a la mejor interpretación femenina de reparto en 2007.

Del escenario, a la televisión

Si su desarrollo en el mundo del teatro estuvo repleto de buenas críticas hacia Amparo Baró, sus inicios en la televisión no fueron demasiado exitosos. En 1995 trabajó en «Juntas, pero no revueltas», la versión española de las populares «Chicas de Oro» americanas, pero un año más tarde el proyecto se acabó. En 1997 trabajó con Alfredo Landa en «En plena forma», pero tampoco cosechó grandes triunfos.

Aunque el número de apariciones cinematográficas de Amparo Baró es extenso (más de 30), la actriz es muy recordada por interpretar a Soledad Huete (más conocida como Sole) en la serie de televisión «7 vidas». Los más de 200 capítulos que compartió con actores de la talla de Javier Cámara (quien ha mostrado su tristeza por la noticia en su cuenta de Twitter), Paz Vega o Blanca Portillo le otorgaron más premios que en toda su carrera. En 2013, incluso, llegó a recibir de manos de la por entonces Princesa Letizia la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Siete años trabajó Baró en «7 vidas», quien después de pasar por Telecinco acabó aterrizando en Antena 3 para pasar tres años en la serie «El Internado», donde consiguió el TP de Oro a la mejor actriz. Su etapa con esta cadena terminó en 2010, pero en 2011 volvió a subirse a los escenarios después de 12 años de sequía teatral (aunque ya había colaborado como monologuista en 'El Club de la Comedia'). Lo hizo para protagonizar «Agosto», una obra de la Pulitzer Tracy Letts dirigida por Gerardo Vega, en la que compartió escenario con Alicia Borrachero e Irene Escolar, que le susupo ampliar sus premios al conseguir el Valle Inclán de Teatro y el Premio Ceres así como un exitosa vuelta a los escenarios.

Su último papel, como prostituta

La pasada Navidad, Amparo Baró y Carmen Machi comenzaron a rodar «La puerta abierta», una película de Marina Seresesky en la que ambas interpretaban a una hija y una madre prostitutas, acompañadas en sus desventuras por Lupita, una transexual a la que da vida Asier Etxeandía. «Es la vida natural de dos prostitutas, madre e hija, que viven en una corrala. Es una película muy dura pero muy bonita», explicaba a finales del año pasado Machi. La actriz da vida a Rosa, una prostituta como su madre, Antonia, que ha perdido la cabeza y se cree Sara Montiel. La directora del filme, además, candidata al Goya al mejor cortometraje en 2012 con La boda y Biznaga de Plata en Málaga, ya estuvo con ellas en el escenario en Agosto.


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Artes Plásticas / España: «Velázquez se lo inventó todo: 'Las meninas' nunca posaron para acabar el cuadro», dice experto

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El famoso cuadro. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- El Síndrome de la Fatiga de Las Meninas (SFLM) es un mal que padecen los historiadores que han dedicado mucho tiempo y mucha reflexión al estudio de este cuadro enigmático, como reconoce el hispanista Jonathan Brown (Springfield, EEUU, 1939). El agotamiento no es el cuadro, sino las múltiples interpretaciones que se han publicado sobre la obra de Velázquez. «Y parte de la culpa la tiene Michel Foucault, cuyas reflexiones sobre Las meninas hicieron que muchos autores se apuntaran a la caza de esa presa», explicaba en una de sus conferencias celebradas durante la cátedra que ofreció en el Museo Nacional del Prado, en 2012, y que ahora aparecen publicadas en un libro de Abada editores, reporta Peio H. Riaño desde Madrid para El Confidencial.

En ellas el autor reflexiona sobre pintores como Ribera y El Greco, además del sevillano, y se ocupa del riesgo de las atribuciones y de otras cuestiones que debilitan el crédito de la historiografía. Y a pesar del SFLM, el irónico historiador estadounidense advertía que daría una vuelta más a la interpretación del cuadro más famoso del Prado, «aunque pueda parecer temerario». Antes de ofrecerla tiró al plato y dio en la diana de los historiadores del arte tradicionales, «todos adolecían del mismo problema»: «Se aferraban a algún detalle o rasgo del cuadro que les abriera la puerta a una interpretación definitiva».


«Un día estaba yo en el coche por Princeton y tenía la radio puesta: estaban entrevistando a un cantante pop», así arranca el sabio Brown el relato de cómo vio la luz para reinterpretar el enigmático cuadro. El experto viaja al pasado hasta el primer público que contempló la obra para ver que la cruz de Santiago en la pechera del pintor hace imposible datar el cuadro en 1656, ya que fue nombrado el 29 de noviembre de 1659 (murió el 6 de agosto de 1660). «Tal vez por eso Antonio Palomino se inventó la anécdota de que la cruz se añadió, por deseo del rey, ya fallecido Velázquez».

La sutil pincelada

Sin embargo, los exámenes técnicos no han detectado la existencia de dos capas de pintura. El tratamiento de la cruz coincide con el del resto del lienzo «y su sutil pincelada». Así que la fecha de la pintura debe situarse entre el 28 de noviembre de 1659 y el 1 de abril de 1660, cuando Velázquez parte a Irún acompañando al rey. Es decir, cuatro meses de ejecución y la conquista de lo difícil con aparente facilidad.

«Cuando quería, Velázquez era capaz de pintar muy deprisa». Lo más grande de todo es que fue ejecutado sin preparación, como una «improvisación calculada». De hecho, compara las pinceladas con los movimientos de un maestro de ajedrez. «La seguridad de Velázquez en sí mismo raya con la arrogancia», señala el maestro como un rasgo esencial de su personalidad.

«Mi hipótesis se basa en la idea de que Las meninas es meramente producto de la imaginación del pintor. Los hechos se convierten en ficción», dice. Es decir, un retrato familiar, inventado. «Las meninas es la forma que tiene el artista de decir: «Gracias, majestad»». Para Brown se trata de una «interpretación manipulada» de la realidad de la vida en palacio. «Velázquez deseaba crear el mejor cuadro que el rey hubiera visto jamás».

La gran ficción

Dicho de otro modo, Las meninas es una transgresión de las reglas. «Es un fruto de la imaginación con el que el pintor quiere poner de manifiesto su virtuosismo y originalidad sin precedentes. Velázquez propone nada menos que una manera de pintar». Para Brown, Velázquez sumió en las sombras a sus eternos rivales, Tiziano y Rubens. Los respetaba, pero los quería superar. Y no se le ocurrió mejor manera que dejarles al fondo de Las meninas y Las hilanderas, como meras notas a pie de página en su tesis doctoral sobre el arte de la pintura.

Además, señala que en el siglo XVII la disputa entre dibujo y color ardía y Las meninas refutó a quienes defendieron hasta el momento la excelencia del dibujo sobre la fuerza de la pintura colorista. Por eso llega a la conclusión de que lo pintó para exhibir los infinitos recursos que poseía como pintor colorista, porque no hay en todo siglo XVII un cuadro comparable: «La superficie del lienzo parece un revoltijo de pinceladas que no están coordinadas entre sí, y después, milagrosamente, una vez que hemos dado esos pasos atrás, todo está en su sitio».

Así que no hay misterios en Las meninas, no hay significados ocultos que descubrir, dice el científico para espantar cabalistas, códigos que descifrar o secretos que revelar. «Las meninas es un ejemplo no superado de maestría pictórica y una demostración de la inquebrantable confianza en uno mismo que se necesita para poner en solfa no sólo la jerarquía social de la corte española sino también los cánones del arte occidental».

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Cine / Ciudad Juárez: 57 Muestra Internacional de Cine

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Cartel promocional de una de las cintas de la exhibición. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Con la presentación de la 57 Muestra Internacional de Cine que será proyectada a partir del miércoles 28 de enero en el Centro Cultural Paso del Norte, arranca en definitiva el proyecto de instalar un Capítulo de la Cineteca Nacional en Ciudad Juárez, donde el público podrá disfrutar de una selección de las mejores películas de la filmografía mundial a bajo costo, informa Comunicación Social del Instituto Chihuahuense de la Cultura (Ichicult).

Será este miércoles 28 de febrero en que los primeros amantes del séptimo arte podrán disfrutar desde sus butacas lo mejor del cine mundial.

Fue el director de esta institución, Mtro. Sergio Reaza Escárcega, quien anunció la firma de convenios con el cineasta Alejandro Pelayo, director de la Cineteca Nacional en México, para iniciar de forma inmediata operaciones en Ciudad Juárez y Chihuahua, con el propósito de proyectar en el Teatro Experimental «Octavio Trías» del Centro Cultural Paso del Norte las Muestras permanentes de la Cineteca, además habilitar espacios a futuro para resguardo de archivos y acervos fílmicos, cursos y conferencias sobre cine, venta de discos, libros y películas relacionadas con la cultura cinematográfica.

Será este miércoles 28 de febrero en que los primeros amantes del séptimo arte podrán disfrutar desde sus butacas lo mejor del cine mundial.

La Cineteca Nacional Capítulo Chihuahua es un programa cultural de Gobierno del Estado de Chihuahua, por conducto de la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte y el Instituto Chihuahuense de la Cultura, en asociación con la Cineteca Nacional y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

En esta primera programación que presenta la 57 Muestra Internacional de Cine, que inicia el miércoles 28 de enero para concluir el domingo 8 de febrero, destaca la película «Sueño de invierno» por sus ¡tres horas 12 minutos de duración!

PROGRAMACIÓN

Miércoles 28 de Enero: «Conducta». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 48 minutos.

Jueves 29: «Cenizas del pasado». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 32 minutos.

Viernes 30: «Leviathan». Horarios: 6:00 y 8:15 p.m. Duración: 2 horas.

Sábado 31: «Güeros». Horarios: 4:00, 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 48 minutos.

Domingo 1 Febrero: «Ida». Horarios: 4:00, 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 22 minutos.

Lunes 2 Febrero: «Adiós al lenguaje». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 10 minutos.

Martes 3 Febrero: «Sueño de invierno». Horarios: 6:00 p.m. Duración: 3 horas y 12 minutos.

Miércoles 4 Febrero: «Mapa a las estrellas». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 51 minutos.

Jueves 5 Febrero: «Tan negro como el carbón». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 46 minutos.

Viernes 6 Febrero: «Mommy». Horarios: 6:00 y 8:30 p.m. Duración: 2 horas y 15 minutos.

Sábado 7 Febrero: «Fuerza Mayor». Horarios: 4:00, 6:30 y 8:30 p.m. Duración: 1 hora y 58 minutos.

Domingo 8 Febrero: «Dos días, una noche». Horarios: 4:00, 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 35 minutos.

Mayores informes

Lic. Marcella Ríos Garay.
Depto. Comunicación Social- ICHICULT
contactoichicult@gmail.com
Tel. (614) 214-48-56 ó 214-48-00 ext. 201 ó 218
En ICHICULT- Ciudad Juárez
Tel. (656) 617-66-03
Centro Cultural Paso del Norte.
Tel. (656) 173-03-00.

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Fotografía / México: Recuperan la memoria gráfica del fotoperiodista Juan Guzmán

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Imágenes de un reportaje sobre espiritismo, ciudad de México, ca. 1940, incluidas en el libro Juan GuzmánFoto ©2014 Juan Guzmán/ Fundación Televisa + Editorial RM. (Foto: Fundación Televisa + Editorial RM)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2015. (RanchoNEWS).-La «memoria» del fotoperiodismo tiene «muchos enemigos». Más allá de las propias empresas periodísticas, «me temo que ni los mismos reporteros gráficos tomen en serio la conservación de su archivo», dice Alfonso Morales. Reporta desde la ciudad de México para La Jornada Merry MacMasters.

El investigador coordinó Juan Guzmán, magno libro que coeditan la Fundación Televisa y Editorial RM, que en días pasados, se dio a conocer en la feria de arte Paris Photo.

Ahora planean una exposición de la obra de Guzmán, en fecha aún por definir.

«A las empresas les ocupan espacio. Sé de muy buenas fuentes que se han perdido cantidades enormes de imágenes porque no tienen lugar, porque no se pueden clasificar ni documentar».

«Esta memoria requiere de cuidado, de conservación física, de documentación historiográfica para que, en efecto, su potencia memoriosa nos alcance», señala Morales, quien insiste en reconocer cuánto le debemos al oficio fotoperiodístico.

En 2006 la Fundación Televisa adquirió cerca de 135 mil imágenes del archivo Juan Guzmán (1911-1982), nombre de batalla del alemán-español Hans Gutmann Guster, llegado a México a finales de 1939 con el exilio republicano, ya que había sido brigadista y fotógrafo al servicio de esa causa.

Al poco tiempo ya trabajaba de fotógrafo de prensa tanto de diarios como en la época de oro de los magazines mexicanos.

A finales de los años 40 del siglo pasado se convirtió en corresponsal de las revistas Time y Life. Se naturalizó mexicano en 1941 y permaneció activo hasta principios de los años 70.

Es la primera vez que la Fundación Televisa compra el acervo de un fotoperiodista, aunque en sus colecciones hay obras, por ejemplo, de Nacho López, Héctor García y Rodrigo Moya.

Al decir de Mauricio Mallé, director de Artes Visuales de esa fundación, con la llegada del archivo Juan Guzmán «empezamos a preocuparnos por la memoria histórica y audiovisual mexicana en un sentido más amplio. Sin duda, eso representa un problema en cuanto a gestión, catalogación, conservación y organización de un proyecto de esta naturaleza».

Pero, «¿cómo podemos contribuir más, comprando una sola foto o un archivo completo? Claro, poseer alguna imagen icónica es motivo de orgullo».

Sin embargo, contar con un archivo «te da la oportunidad de iniciar un proceso de investigación que dura años, que involucra más personas, que coloca nuevos temas de reflexión en torno a la comunidad de investigación del mundo de la imagen».

Trabajo muy misceláneo

Alfonso Morales retoma: «No estamos descubriendo el hilo negro ni mucho menos. Aprovechamos todos los avances que en términos de historiografía se han desarrollado en México, en los años recientes con historiadores como Rebeca Monroy, Maricela González y John Mraz, quienes han tomado en serio la recuperación de esta memoria producida por nuestros fotoperiodistas».

De acuerdo con Morales, Guzmán desarrolló aquí un trabajo «muy misceláneo», pues lo mismo hay en sus imágenes crónica citadina, que deportes, toros, espectáculos, política y asuntos diversos. «Su archivo en cierto sentido comparte esta condición miscelánea con sus colegas de ese periodo, los hermanos Mayo, Héctor García o Nacho López».

Por supuesto, Guzmán tiene una mirada propia, determinada por su condición de extranjero; además, fue un hombre «disciplinado, discreto, de una apostura física más o menos notable, políglota, que tenía toda esa memoria histórica ya sobre su cuerpo».

Nacido en Colonia, Hans Gutmann realizó estudios de ingeniería metalúrgica. Sin embargo, la situación económico-social en Alemania no hizo posible que encontrase un trabajo afín a los conocimientos de su especialidad. De allí que se mudó a Berlín, donde se habilitó como técnico cinematográfico.

La empresa fílmica para la que trabajó era propiedad de judíos y como integrante de esa productora salió de Alemania, rumbo a París, cuando se hicieron manifiestos los riesgos que implicaba el avance del movimiento nacionalsocialista liderado por Adolfo Hitler.

De Francia a España

Sin posibilidad de residir en Francia, Gutmann –quien simpatizaba con el ideario revolucionario de izquierda–, a finales de 1936 se desplazó a España, país convulsionado por la confrontación política y la insurrección social.

«Tiempo antes de que se organizaran las brigadas internacionales, en octubre de 1936, y hasta su desmovilización, en el mismo mes de 1938, Gutmann recorrió varios frentes de guerra, retrató jefes militares y líderes políticos, produjo imágenes para la prensa republicana y dio testimonio de los actos de heroísmo, solidaridad, revancha y crueldad que se multiplicaron en la confrontación que, en cierta medida, fue un capítulo adelantado de la Segunda Guerra Mundial», se escribe en la introducción del libro.

Con el tiempo, Juan Guzmán tomó el lugar de Hans Gutmann, y compartió la suerte de los republicanos derrotados y apresados. Como Juan Guzmán obtuvo, el 11 de febrero de 1939, en Perpignan, Francia, el pasaporte que acreditaba su nacionalidad española y le permitía viajar por Europa y América con su primera esposa, Elena del Moral.

En México encontró un espacio en la comunidad de fotorreporteros, formó parte de la Asociación de Fotógrafos de Prensa, fundada por Enrique Díaz, y participó en Palpitaciones de la vida nacional (1947), la primera gran exposición que reivindicó el trabajo de ese gremio.

Sin embargo, «por su temperamento personal siempre fue aislado. Eso hizo que a la hora de las revisiones historiográficas de este periodo de la fotografía de prensa, fuera una figura separada y aunque se conocía su nombre no se tenía conciencia de la vastedad, complejidad y riqueza de su archivo que es lo que pone en juego el libro», afirma Morales.

Al morir Guzmán, el archivo quedó en manos de su segunda esposa, Teresita Miranda Linares.

Dos facsímiles

Ramón Reverté, responsable de la Editorial RM, explica que el libro Juan Guzmán está ordenado, primero, cronológicamente para entender quién era el personaje. A partir de su llegada a México se divide por temas: México, Quiosco, Urnas, Patria, Américas, Metrópoli, Andamios, Musas, Farándula, Glamour, Magazín, Engranes, Bitácoras y Montaña.

El grueso volumen pretende trasmitir el sentir de la época en que se tomaron las imágenes y el uso de la fotografía en ese entonces. Incluso, se incluyen dos facsímiles tal cual se publicaron en el momento, imitando los papeles y los colores utilizados.

Se trata de dos reportajes de Juan Guzmán: Venecia, DF, acerca de las inundaciones en el Centro de la ciudad, y La ruta panamericana.



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