Rancho Las Voces: 01/01/2017 - 02/01/2017

Música / Ciudad Juárez: Concierto «Verborum καί rolas» de la Orquesta Juvenil de la UACJ

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Publicidad del evento. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2017. (RanchoNEWS).- La Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica de la UACJ, por medio de la Subdirección de Arte y Cultura, invita a la presentación de la Orquesta Juvenil de la UACJ, con el concierto Verborum καί rolas bajo la Dirección artística del Mtro. Lizandro Valentín García Alvarado, solista Mtro. Orlando Murillo C., violín.

La cita es el domingo 05 de febrero a las 12:00 horas en el Teatro Gracia Pasquel del CCU. Entrada libre

Programa:

Obertura de la ópera «Orfeo y Euridice», Wq. 30 ............................ C. W. Gluck (1714-1787)

Sinfonía No. 1 «Las cuatro eras del hombre», Kr. 73 .................. C. von Dittersdorf (1739-1799)
Larghetto – Edad de oro
Allegro e Vivace – Edad de plata
Minuetto con Garbo – Edad de bronce
Presto – Edad de hierro

Intermedio

Suite «Burlesca del Quijote», TWV 55 ........................................ G. Ph. Telemann (1681-1767)
Obertura
El despertar de Don Quijote
El ataque a los molinos
Amorosos suspiros por la princesa Dulcinea
El engaño a Sancho Panza
El galope de Rosinante – El galope de la mula de Sancho Panza
El descanso de Don Quijote

«Danza de los espíritus benditos» de «Orfeo y Euridice» ............... C. W. Gluck (1714-1787)

Concierto No. 2 en Sol menor «Verano», Op. 8/RV 315 ................... A. Vivaldi (1678-1741)
Allegro non molto
Adagio
Presto

Sobre la Orquesta Sinfónica Juvenil UACJ: Conformada por estudiantes de la materia Orquesta de la licenciatura en Música, bajo la tutela del Mtro. Guillermo Novela Quezada en cuerdas y el Mtro. Valentin Tushev en metales, busca ser un semillero que alimente a la Orquesta Sinfónica UACJ.

Sobre el Mtro. Orlando Murillo: egresado de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y de la Universidad de Texas en El Paso, donde realizó sus estudios bajo la guía de Guillermo Quezada y Stephanie Meyers respectivamente. Fue integrante de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México con la cual tocó en los recintos más importantes del país y del sur de Estados Unidos. En el ámbito profesional ha sido integrante de la Orquesta Sinfónica de Las Cruces, co-principal, principal de segundos y concertino asociado de la Orquesta Sinfónica de El Paso, concertino de la Orquesta Sinfónica de UTEP y es miembro activo de la Orquesta Sinfónica de la UACJ. Actualmente continúa sus estudios de violín con la violinista y pedagoga búlgara Ileana Vasileva.

Sobre el Mtro. Lizandro García Alvarado: Egresó de la primera generación del programa de Licenciatura en Música de la UACJ, con especialidad en ejecución de violín (2010). Es miembro fundador de la Orquesta de Cámara de la UACJ, de la Orquesta Sinfónica Juvenil, del Cuarteto Universitario de Cuerdas y de la Orquesta Sinfónica de la UACJ. En 2010, Lizandro García diseñó e impulsó el Proyecto de Formación Musical UACJ para jóvenes talentos, el cual, actualmente atiende a 36 alumnos a través de siete maestros de violín, cello, contrabajo, maderas, metales y canto. En 2016, obtuvo su título de Maestro en Dirección Orquestal, por la Universidad Estatal de Nuevo México.

De 2014 a 2016, desempeñó el cargo de director asistente de la New Mexico State Philharmonic Orchestra como parte de sus actividades de asistente de posgrado. De 2010 a 2013 ocupó el cargo de director musical del Coro Diocesano de Ciudad Juárez. Ha fungido como director huésped en tres producciones de la Compañía Lírica del Condado de Doña Ana: «Amahl y los visitantes nocturnos», de G. C. Menotti (2014); el estreno de «The verloren opera: a tale of lost love», de L. Chaffin (2015) y «Serse», de G. F. Händel (2016). De igual modo, fue invitado a dirigir la producción «Elixir de amor», de G. Donizetti (2015), por parte de la Compañía de Ópera Fidelio, en Ciudad Juárez. Ha sido director huésped de la New Mexico State Wind Symphony, la New Horizons Orchestra de Las Cruces, N.M., la Banda Sinfónica del Centro Multicultural Yermo y Parres y de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la UACJ.

Actualmente Lizandro V. García A. desempeña el cargo de director asistente de las Orquestas Sinfónicas de la UACJ, es maestro adjunto de la Licenciatura en Producción Musical de la UACJ y coordina el Proyecto de Formación Musical UACJ para jóvenes talentos.


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Obituario / John Wetton

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El cantante británico John Wetton inició su carrera musical en bandas de rock progresivo como Family, Renaissance y Mogul Trash. (Foto: Jason Decrow)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2017. (RanchoNEWS).- El cantante, bajista y guitarrista británico John Wetton, líder del grupo Asia, murió hoy a los 67 años, anunció la banda de rock progresivo acerca de su fundador, miembro también de King Crimson y autor de temas como Heat of the moment. Una entrega de Efe

Wetton, quien formó parte asimismo de Uriah Heep y Roxy Music antes de liderar desde 1981 Asia, falleció después de una «larga y valiente batalla contra el cáncer», según un comunicado del grupo.

El cantante británico inició su carrera musical en bandas de rock progresivo como Family, Renaissance y Mogul Trash, hasta que en 1972 fue invitado a formar parte de King Crimson como sustituto de Greg Lake. Tres años más tarde, a raíz de la separación de la banda, Wetton se unió a Bryan Ferry en Roxy Music.

No fue hasta los años 80 cuando se juntó con Steve Howe, Geoff Downes y Carl Palmer para formar Asia, grupo con el que en su debut vendieron más de diez millones de copias.

«Con la muerte de mi buen amigo y colaborador musical John Wetton el mundo pierde a otro gigante musical más. John fue una gran persona que creó algunas de las melodías y letras más recordadas en la música popular», aseguró Carl Palmer.

«Como músico, era innovador y atrevido, con una voz que llevó a Asia a lo más alto de las listas de todo el mundo. Para los que lo conocíamos, su valiente batalla contra el cáncer fue una gran inspiración. Echaré de menos su talento, su sentido del humor y su sonrisa contagiosa. Qué te vaya bien, viejo amigo», señaló el batería.


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Cine / España: Pedro Almodóvar presidirá el jurado de Cannes

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El director manchego, primer español en asumir esta responsabilidad, se ha declarado «agradecido, honrado y un poco abrumado». (Foto: Nico Bustos)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2017. (RanchoNEWS).- El cineasta Pedro Almodóvar se convertirá este año en el primer español en presidir el jurado del Festival Internacional de Cannes, un certamen que siempre ha loado su inconfundible filmografía sin concederle no obstante el máximo galardón. "Con motivo de su 70ª edición, el Festival de Cannes se complace en dar la bienvenida a un artista único que goza de una inmensa popularidad. Su trabajo ya forma para siempre de la historia del cine. Una larga fidelidad une a Pedro Almodóvar y al Festival", ha asegurado el comunicado del certamen, firmado por el presidente Pierre Lescure, y el delegado general Thierry Frémaux. Una nota de la redacción de El Cultural.  

Icono indiscutible del cine español, director de películas emblemáticas como Tacones lejanos, Todo sobre mi madre o Volver, Almodóvar ya fue miembro del jurado del prestigioso festival en 1992, dirigido entonces por el actor Gérard Depardieu. «Me siento agradecido, honrado y un poco abrumado», ha reconocido Almodóvar en un comunicado publicado también por los organizadores del Festival.

El cineasta y guionista, de 67 años, ha afirmado ser «consciente de la responsabilidad que conlleva ser el presidente del jurado», algo que jamás había hecho ningún español, y espera «estar a la altura del certamen», cuya 70ª edición se celebrará entre el 17 y el 28 de mayo. «Solo puedo decir que voy a dedicarme cuerpo y alma a esta tarea, que es un privilegio y un placer», ha agregado el director.

Almodóvar ha construido a lo largo de una carrera de 35 años y una veintena de películas un universo inconfundible, que examina el lado más vulnerable del ser humano, con sus angustias, pasiones y secretos. Las figuras femeninas son las protagonistas indiscutibles de su filmografía y un elenco de artistas casi intrínsecos le acompaña: Penélope Cruz, Marisa Paredes, Antonio Banderas, Rossy de Palma, Javier Bardem, Javier Cámara, Carmen Maura, Victoria Abril, o la desaparecida Chus Lampreave entre otros.

En su obra tampoco faltan los homenajes a maestros como Alfred Hitchcock o Luis Buñuel, el único cineasta español ganador de una Palma de Oro en la historia del festival de Cannes. Pero su trabajo también ha evolucionado hacia una cierta seriedad, comparada con las películas rocambolescas de sus inicios, convertidas en símbolos de transgresión y de liberación social en la España posfranquista.

La relación entre Almodóvar y Cannes tiene casi 20 años y está marcada por tantos encuentros como desencuentros. Ninguna de sus cinco películas nominadas a la Palma de Oro logró el máximo galardón. La última decepción fue el año pasado, con Julieta, un drama sobe la pérdida de un ser querido, que no convenció al jurado presidido por el australiano George Miller, que optó por Yo, Daniel Blake, del británico Ken Loach. La misma suerte corrieron Todo sobre mi madre, Volver, Los abrazos rotos y La piel que habito.

Pero Almodóvar sí obtuvo el premio al mejor director por Todo sobre mi madre en 1999, y siete años más tarde el galardón al mejor guión y la distinción colectiva a la mejor interpretación femenina, que recayó en Penélope Cruz, por Volver. La mala educación, inauguró además el Festival en 2004, fuera de competición. Y el director apareció en el cartel oficial de la 60ª edición.

«Desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1982) hasta Julieta (2016), sus veinte películas trazan una obra incandescente, heredera de su juventud punk y contestataria, impulsada por una pasión insaciable por las figuras femeninas y por la historia del cine», ha señalado la nota del certamen por boca de Lescure y Frémaux. «A través de la presencia de este apasionado cinéfilo, que no deja de celebrar el poder mágico del cine y de hacer homenaje a los maestros Sirk, Franju, Hitchcock o Buñuel, el Festival de Cannes homenajea a un gran autor internacional y a una España moderna y libre», se añade en el comunicado.

La selección oficial del Festival de Cannes y la composición final del jurado se darán a conocer a mediados del mes de abril.


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Música / Entrevista a Krzysztof Penderecki

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Krzysztof Penderecki. (Foto: Marek Beblot)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2017. (RanchoNEWS).-Lleva seis décadas encorvado sobre los pentagramas, componiendo una obra variada, sincrética y mutante, en la que los impulsos vanguardistas se alían con las formas clásicas. Con 83 años vive un momento de plenitud. Como autor y director. En esa doble condición llega a España para interpretar su Concerto grosso n°1 con la Orquesta Nacional. Antes de visitarnos, charla con El Cultural sobre sus vaivenes creativos, la memoria del holocausto y las derivas de Europa. Alberto Ojeda lo entrevista para El Cultural.

Krzysztof Penderecki (Debica, 1933) se dio cuenta pronto de que la vanguardia musical le había conducido directamente a un cul-de-sac. Fue en los años 60. Le ocurrió lo mismo que a otros audaces pioneros que asombraron/desconcertaron/indignaron al público con sus extravagantes abstracciones y estridencias: ahí está el ejemplo del estadounidense Steve Reich. Constató que perseverar en ciertas probaturas hubiera significado topar contra una pared tan repetitiva y machaconamente como algunas de las partituras de esta corriente. Así que dio por zanjados sus balbuceos experimentales y abrazó las fórmulas clásicas: la melodía, la armonía, el ritmo... «Fue una época en la que se abusó de los ejercicios teóricos y los resultados fueron, muchas veces, inaccesibles», recuerda el compositor polaco. Habla al teléfono desde su casa en Cracovia, antes de emprender su enésima visita a España, país por el que siente un profundo afecto, reforzado con reconocimientos tan elevados como el Príncipe de Asturias, que recibió en 2001.

Vendrá para desdoblarse como director y compositor. La Orquesta Nacional de España le ha convocado para presentar su Concerto grosso n°. 1 para tres violonchelos y orquesta. Lo hará en tres comparecencias consecutivas los días 3, 4 y 5 de febrero, junto a la obertura de La bella Melusina y la Sinfonía n° 4 de Mendelssohn. Dice que la densidad y el volumen orquestal de estas dos partituras no tienen mucho que ver con su pieza, pero que ahí estriba el interés del programa: en detectar (y degustar) los marcados contrastes. Explica también que la idea original de este concerto, rematado en el año 2000, era alinear una veintena de chelos. Un propósito megalómano que denota que su veta experimental todavía no está plenamente agotada.

 ¿Y por qué redujo finalmente el número?

Comprobé que era imposible escribir una obra transparente con tantos chelos en liza. Y poco a poco concluí que el número idóneo eran tres. Cuatro, cinco o seis ya hubieran sido demasiados.

Esta decisión concreta sintetiza el giro que le dio a su música. Aquella rectificación del rumbo le permitió salir del underground y abrirse hueco en los grandes auditorios, que siguen incluyéndole en sus temporadas con insólita frecuencia para un compositor contemporáneo. Su abjuración de la vanguardia no la despachó abruptamente. Obedeció a un proceso de unos años. Pero la obra que más nítidamente evidencia el punto de inflexión es La pasión según San Lucas (1963-1966), que tuvo el valor de airear su catolicismo en una Polonia entonces bajo el materialismo comunista. Penderecki, en lo sucesivo, iría forjando un lenguaje propio, en el que concilió el barroco con la vanguardia, a Bach con Boulez.

Usted fue también uno de los compositores pioneros en acercarse a la electrónica, la música dominante hoy. ¿Qué huella le dejó aquel contacto?

Fue fundamental. A finales de los años 50 estuve en Varsovia encerrado en un estudio experimentando con la electrónica. Fue una experiencia determinante. Sin ella nunca habría podido componer Treno a las víctimas de Hiroshima o Polymorphia. La electrónica nos abrió a todos los oídos hacia algo totalmente nuevo.

Ahora muchos jóvenes están integrando en su trabajo la clásica y la electrónica.

Es lo lógico. Me parece natural. La conexión de la música popular y la clásica cae por su propio peso.

Penderecki, al componer, siempre arranca por la forma. Es lo primero que concibe en su cabeza antes de emborronar pentagramas. El método lo toma prestado de la botánica, su segunda pasión tras la música. Suele poner el ejemplo de la finca de 30 hectáreas que compró en Luslawice, en la que él mismo eligió la posición exacta donde plantar las semillas que conformarían un parque. «Componer es vislumbrar por dónde van a crecer los árboles». Todavía no ha vislumbrado por dónde van crecer las notas en su potencial novena sinfonía, con la que pretende cerrar su ciclo en este género, igualando a su admirado Beethoven. «Primero quiero terminar la Sexta y luego me pondré con la Novena. Tengo tiempo, espero», afirma mientras emite una sonrisilla traviesa que parece burlarse del destino.

La admiración de Kubrick

Muchos directores de cine de terror, incluido Stanley Kubrick en el El resplandor y William Friedkin en El exorcista, han escogido su música para sus bandas sonoras. No se explica muy bien por qué sentían tanta fascinación por su trabajo. «Yo, la verdad, nunca he tenido especial interés en ese tipo de cine, aunque parezca lo contrario. Supongo que encontraron algo nuevo, algo completamente diferente a cualquier referencia previa», señala confuso. Pero sí es cierto que muchos acordes de esas piezas rezuman inquietud y angustia, dos sensaciones pintiparadas para la filmografía de suspense y de terror.

¿Es posible que la angustia y la inquietud provengan de su visión directa del holocausto, que ésta permeara de alguna manera en su escritura?

No. Cuando yo compuse esa música, en los 60, no tenía en mente ni el holocausto ni la guerra. La inspiración venía de otros sitios.

Creo que su casa daba al gueto de Debica, su ciudad natal. ¿Cómo le marcó esa circunstancia?

Sí, así es. Algunos amigos y compañeros fueron asesinados en él. Debica era una ciudad en la que más de la mitad de la población era judía. Yo vi con mis propios ojos cómo los mataban y cómo los mandaban a los campos de exterminio. Lo recuerdo con mucha nitidez. Todavía me conmociona evocarlo. Nunca lo podré olvidar.

¿Y cómo se explica que ahora muchos polacos, incluso académicos, sostengan un negacionismo visceral?

No lo puedo entender. La tragedia del holocausto es un hecho histórico pero, no sé, siempre ha habido gente estúpida y, por desgracia, me temo que siempre la habrá.

Imagino que tampoco podrá olvidar que a uno de sus tíos lo mataron los rusos en Katyn y a otro los alemanes. ¿Ha podido superar el resentimiento por aquella infamia?

Fue una guerra y, por tanto, una locura. Millones de personas fueron asesinadas. Me resulta muy difícil hablar de esto. Yo he vivido mucho tiempo en Alemania, es un país que me ha ayudado mucho a mí personalmente y a mi música. También tengo amigos rusos. Creo que no hay ningún resentimiento dentro de mí después de tantos años. Inmediatamente después de la guerra, intenté dejar a un lado sus espantosos recuerdos. Era un trauma demasiado doloroso que no podía arrastrar. Pero olvidarlo es imposible, claro. En obras como Treno a las víctimas de Hiroshima, por ejemplo, acabaron filtrándose.

¿Cómo ve el repunte del nacionalismo en Europa y concretamente en su país, gobernado por Ley y Justicia?

Aquí la derecha le ha tomado el relevo a la izquierda en el poder. Yo no estoy ni con unos ni con otros. Estoy en el medio. Pero sí creo que el hecho de que este partido esté en el poder es muy negativo para el país. Por ejemplo, por la cultura no está haciendo absolutamente nada. Sólo espero que no lo ostenten mucho tiempo.

Rememorando el pasado traumático de Polonia y analizando sus actuales derivas radicales, a Penderecki se le ensombrece el tono de voz. Se intuye su gesto consternado. Toca cambiar el tercio, orillar la política de la conversación y volver a la música, el combustible de su ilusión provecta. En Madrid se subirá al podio tres días seguidos. No es un envite menor para un hombre de 83 años. «Me mantengo en buena forma. Es curioso: ahora viajo y dirijo con más frecuencia que cuando era más joven. El último año, por ejemplo, he estado dos veces en China. Y la cabeza me sigue respondiendo (ríe)».

 ¿Hace algún tipo de ejercicio físico?

Dirigir, ¿le parece poco? (ríe) Es un deporte bien exigente, con el que se trabajan todos los músculos del cuerpo. No hago nada especial por mi salud. Eso sí, no tomo alcohol, con la excepción de alguna copita de vino puntual, y tampoco fumo. También contribuye a la longevidad dedicarse a lo que uno ama. Y tener una familia bien avenida como la mía. Tengo todo lo que necesito.

Acostumbra a levantarse muy temprano. ¿Se pone a componer inmediatamente?

Sí, a veces incluso antes de desayunar. No perdono un día sin componer, salvo cuando viajo, claro.

¿Cuál es la ventaja de dirigir su propia música, como hará con la Orquesta Nacional?

Es un placer volver sobre obras que escribí hace años, como el Concerto grosso. Cada concierto es diferente. Para mí es un desafío armonizar distintas personalidades. Aquí contaré con tres formidables chelistas: Adolfo Gutiérrez Arenas, Gautier Capuçon y Daniel Müller-Schott. Mi responsabilidad es que suenen como un único instrumento, embarcando también la orquesta.

Parentesco hispanopolaco

En España se encuentra bien, ¿no?

(Ríe) Sí, es un país que amo, a su cultura y a su gente. Me siento muy cercano a ella. Creo que los polacos y los españoles somos muy parecidos. Tenemos algo en común. Es algo que no siento junto a alemanes, ingleses, rusos... No tengo una explicación muy fundamentada pero es así.

Hace unos años anunció que escribiría una ópera a partir de Divinas palabras de Valle-Inclán. ¿Ha caído en el limbo ese proyecto?

Tenía muchas ganas de hacerla. Es una obra magnífica. Ahora estoy con un encargo para la Ópera de Viena pero no he olvidado Divinas palabras. ¿Quién sabe? Cualquier día de estos me pongo con ella...


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Arqueología / México: Hallan templo dedicado a Ehécatl y alistan la ciudad mexica subterránea

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Eduardo Matos Moctezuma señala que se va a descubrir el templo dedicado a Ehécatl. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2017. (RanchoNEWS).- Especialistas del Programa de Arqueología Urbana descubrieron en el predio con el número 16 de la calle de Guatemala un templo a Ehécatl, que junto con el Juego de Pelota y una plataforma serán un museo de sitio, donde los visitantes podrán transitar y conocer estos edificios prehispánicos, adelanta Eduardo Matos Moctezuma. Adrían Figueroa reporta para Crónica.

En el predio marcado con el número 16 de la calle de Guatemala, en el Centro Histórico, está el reciente hallazgo del Programa de Arqueología Urbana (PAU): el segundo templo dedicado a Ehécatl Quetzalcóatl —el dios del viento— en lo que fue Tenochtitlan, y junto a éste una plataforma y el principal Juego de Pelota, dedicado a los dioses mexicas, cuya longitud es de casi 50 metros.

Son construcciones majestuosas y muy ricas en historia, cuenta el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma y adelanta que se podrán visitar cuando las excavaciones hayan terminado y se consoliden las medidas de conservación y las adaptaciones para que tengan sus andadores por donde transiten las personas y una ventana arqueológica.

En concreto, los arqueólogos trabajan para tener lista, en el futuro cercano, lo que podría ser la ciudad mexica subterránea. Esta urbe está conformada por el templo, la cancha y la plataforma, además de la exhibición de las piezas descubiertas. Al respecto, el arqueólogo Raúl Barrera explica que el INAH revisó los trabajos y ya autorizó que el sitio se exhibiera al público.

Lo que vamos a tener en este lugar, indica, será un museo de sitio, como el que está en el Centro Cultural España con el hallazgo del Calmécac. Éste, dedicado a Ehécatl, también tendrá una serie de nichos para mostrar todas las piezas que se han recuperado en el predio. «Por ejemplo, hemos descubierto fragmentos de una escultura de la deidad de la muerte, que es Miquiztli, el cual es parte de su falda con representaciones de cráneos humanos, además de una parte de un pie de una pieza antropomorfa en basalto, restos de una almena, además de piezas de cerámica. En total son seis fragmentos de escultura».

Las piezas, explica el arqueólogo Eduardo Ambrosio Lima, son parte de los descubrimientos de la temporada 2016 y son ocho piezas completas de cerámica, artefactos de piedra y fragmentos de escultura, que en total suman casi 40.

La ciudad Mexica 

 Eduardo Matos Moctezuma señala que se va a descubrir el templo dedicado a Ehécatl y que pertenece a los dueños del Hotel Catedral. «Una parte, la que está en este terreno atrás del hotel, tendrá una ventana trasparente para que la gente lo pueda observar, pero además podrá bajar y recorrer los andadores que llegan hasta el juego de pelota, esa parte será subterránea, porque está debajo de lo que hoy es la calle de Guatemala.»

En este punto, Raúl Barrera explica que los dueños del Hotel Catedral han colaborado de manera excepcional y de manera admirable para llevar a cabo el rescate de los vestigios mexicas. «Ellos van a realizar una construcción para ampliar su hotel, pero están de acuerdo en que este nuevo edificio se adapte a las necesidades de este sitio prehispánico».

La identificación del templo de Ehécatl, añade Matos Moctezuma, es muy importante, porque con éste ya son cinco los recintos dedicados a esta deidad que son encontrados. Uno está debajo del Sagrario Metropolitano de la Catedral y éste en la calle de Guatemala, con lo que son dos en lo que fuera Tenochtitlan; mientras que los otros tres están en Tlatelolco.

«En Tlatelolco hay uno, que quizá fue el primero en descubrirse y me tocó excavarlo a mí. Era el año 1962. Después se encontraron otro más con una serie de enterramientos frente al edificio, y el último se acaba de dar a conocer, a final del año pasado. Es un edificio con las mismas características y también está posicionado hacia el oriente», recuerda Matos Moctezuma.

Sobre estos recintos, el arqueólogo cuenta que tienen una forma muy peculiar: son cuadrangulares y la fachada principal es su escalera, pero la parte de atrás es circular. «Son las características de esos templos, además de que están en posición hacia el oriente. “¿Porqué lo hicieron así los mexicas?”», se pregunta Matos Moctezuma y cuenta que el mito del surgimiento del Quinto Sol en Tenochtitlan relata que una vez estaban reunidos los dioses en el momento que va a salir el Sol, pero no saben por dónde lo hará. Y empiezan a especular entre ellos, unos dicen que será por el norte, otros por el sur, y el que atina es Ehécatl Quetzalcóatl, quien asegura que saldrá por el oriente. Es por eso que estos templos están en posición hacia el oriente, por donde nace el Sol cada día.

Majestuosidad 

Matos Moctezuma señala que son construcciones majestuosas y «queremos que se conozca, que la gente aprecie y sepa valorarlas, que vea cómo se conjuga el pasado prehispánico con la época colonial y la actualidad».

Sobre la arquitectura y dimensiones, Raúl Barrera dice que este templo debe tener entre los 34 y 40 metros de ancho de norte a sur. Su parte circular, que da al poniente, tiene posiblemente cuatro metros de altura y alrededor de 18 metros de diámetro en su base, aunque es probable que sea mayor, porque falta definir sus límites. «El templo está constituido por dos cuerpos arquitectónicos: la base circular, que es la posterior y tiene piso de lajas, además de un muro inclinado con restos de estuco, y el siguiente cuerpo —segundo piso— que aún conserva restos del estuco».

Explica que los trabajos ya están en proceso de consolidación y, como lo pidió el maestro Matos Moctezuma, «estos vestigios van a quedar como se encuentran, por lo que sólo los estamos protegiendo y no habrá reconstrucción».

Respecto a sus etapas de construcción, Raúl Barrera señala que son varias. «Por ejemplo, tenemos alrededor de cuatro niveles de piso en el templo, algunos mejor conservados que otros. De la edificación podemos decir que se dio en tres momentos: la más reciente, antes de la llegada de los españoles, es la que está menos conservada y se le conoce como la 7, que va de 1502 a 1521».

La que está al descubierto – la parte circular-, añade, corresponde a la etapa 6, de 1486 a 1502. «Es lo más común que encontramos en las excavaciones y la etapa más antigua, que es la 5 y va de 1481 a 1486».

Sobre estas etapas de edificación, Matos Moctezuma precisa que la etapa 6 corresponde con la que se dio en el Templo Mayor y se llevó a cabo en el gobierno de Ahuízotl, de 1486 y 1502. Este rey tendría como sucesor a Moctezuma II.

«En la época de Moctezuma los edificios fueron muy afectados, por la Conquista. Casi los destruyeron, primero por la guerra entre los ejércitos y luego con la otra, la ideológica. La evangelización y la instauración de la Iglesia católica que decía que estas deidades y templos eran del diablo. Por ejemplo, en el Templo Mayor, en la etapa 7, apenas nos queda la huella y una que otra cosa de esa arquitectura, por eso lo que tenemos en este templo dedicado a Ehécatl, es una presencia histórica muy rica», agrega Matos Moctezuma.

Tláloc y Ehécatl 

Raúl Barrera comenta que este templo dedicado a Ehécatl es importante porque su fachada principal da al oriente con vista al Templo Mayor, pero está centrado con la capilla de Tláloc. «Hay una relación simbólica muy fuerte, porque el dios del viento es el ayudante de Tláloc. Así, Ehécatl es el que genera el viento, el que limpia los cielos y esta unión es la que estamos estudiando».

En cuanto a su arquitectura, Raúl Barrera dice que las fuentes históricas describen al templo como redondo y que tenía un techo de paja. El acceso tenía la forma de fauces de una serpiente. Y esta arquitectura, explica, se amalgama bien con el Juego de Pelota el cual ya se excavó y va de oriente a poniente.

A siete metros de distancia del templo, agrega, está la plataforma que va también de oriente a poniente y tiene dos escalinatas de norte a sur para subir a ésta. «Está delimitada por un muro inclinado que es el límite o costado norte de la cancha del Juego de Pelota y una de las escalinatas, con alfarda, podría ser la entrada al cabezal de la cancha. Es, posiblemente, por donde los jugadores ingresaban. La otra, era para el acceso al público».

Matos Moctezuma indica que «encontramos el Juego de Pelota principal, el dedicado a los dioses. Había otro más, pero no se ha podido detectar con precisión. Con este templo y Juego de Pelota se corrobora lo que vemos en el plano de fray Bernardino de Sahagún de los Primeros Memoriales, el cual contiene un mapa que señala que el Juego de Pelota estaba ubicado de oriente a poniente.»

Lo importante de estos hallazgos, añade Matos Moctezuma, es que este año vamos a celebrar los 30 años en que se inauguró el Museo del Templo Mayor y a principios de 2018 los 40 años del comienzo del Proyecto Templo Mayor y qué mejor regalo para estos aniversarios que el hallazgo del templo dedicado a Ehécatl y la apertura del museo de sitio.

Finalmente, el arqueólogo Raúl Barrera asegura que lo importante es lo que se está haciendo en el Programa Arqueología Urbana desde 1991 «y ahora que los vestigios que encontramos no sólo se registran sino que se investigan, se protegen y se pueden exhibir. Y todo este trabajo es gracias a la colaboración y apoyo del INAH».


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Noticias /Juzgan en Francia al atlético Tomic, presunto ladrón de obras de arte

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En la madrugada del 20 de mayo de 2010, el escurridizo Vjeran Tomic, apodado el hombre araña en el mundo del hampa, sustrajo del Museo de Arte Moderno de París cinco valiosos cuadros. Las imágenes, captadas ese día, muestran a policías con los marcos de esas obras maestras robadas. (Foto: Ap)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2017. (RanchoNEWS).- Ayer se inició en Francia el juicio al presunto ladrón de cinco obras de maestros de la pintura en 2010, en el Museo de Arte Moderno de París, uno de los más espectaculares de los años recientes. Una entrega de Afp.

El botín, compuesto por obras de Picasso, Matisse, Modigliani, Braque y Leger, estimado en unos 100 millones de euros, nunca apareció.

En el sector del hampa apodan a Vjeran Tomic hombre araña. Es un ingenioso ladrón de 49 años, con 15 condenas como antecedente, quien sin dificultad logra sustraer de los pisos elevados de los mejores barrios de París joyas y obras de arte.

Tomic fue detenido en 2011. Sin dudar mucho confesó el robo del museo, pero jamás dio los nombres de quienes se lo encargaron.

Poco antes de comenzar la audiencia en el tribunal correccional de París, ante los periodistas que le hacen preguntas, responde con una sonrisa de oreja a oreja: «¿Qué papel desempeñé? Arsène Lupin», afirma, en referencia al ladrón de guante blanco que aparece en las novelas de detectives del escritor francés Maurice Leblanc.

A su lado comparecen dos hombres, entre ellos uno de sus contactos regulares. Ambos están acusados de encubrimiento.

Hurto de película

Este robo de película se produjo la madrugada del 20 de mayo de 2010. A las 3:30 horas de ese día la temperatura en el Museo de Arte Moderno de París cayó bruscamente. Tras desatornillar un ventanal de plexiglás y cortar el candado de una reja corrediza, un hombre ingresó al recinto.

El video, de mala calidad, no permitió identificarlo. La silueta pasó de una sala a otra para detenerse delante de Naturaleza muerta al candelabro, de Fernand Leger.

El ladrón arrancó la seguridad antirrobo del cuadro, sin que ninguna alarma se activase. Audaz, continuó la visita del museo.

Tomic diría a los investigadores que quería robar el Leger, y que no creía poder llegar hasta el vestido amarillo de La mujer del abanico, de Amedeo Modigliani.

Pero la suerte le sonrió y se animó a descolgar Le Pigeon aux petits pois, de Pablo Picasso; El olivo cerca del estanque, de Georges Braque, y Pastoral, de Henri Matisse, todas obras que le «gustan».

Un botín estimado por la alcaldía de París, propietaria de los cuadros, en casi 100 millones de euros, y en más de 200 millones por algunos expertos.

Nada funcionaba

Esa noche en el museo, los tres guardias nada vieron. Los detectores de movimiento fallaban desde hacía dos meses y las alarmas que debían activarse al romperse un vidrio estaban fuera de servicio. En resumen, «nada funcionaba», según uno de los agentes.

Una información anónima permitió a los investigadores seguir la pista de Tomic, de 1.90 metros de estatura y conocido por su talento para hurtar obras de arte.

Una persona vio su silueta atlética merodeando alrededor del museo los días previos al robo. Su teléfono móvil, o el de uno de sus allegados, fue detectado en la zona cuando se produjo el hurto.

Las escuchas y la vigilancia permitieron reconstruir sus pasos luego del robo: su teléfono fue detectado cerca de una estación de trenes de París y luego en un estacionamiento en el centro de la capital. Es allí donde habría dejado las obras a un cómplice. Un segundo cómplice confesaría que guardó las obras un tiempo para luego deshacerse de ellas, botándolas a la basura.

Esa tesis no convence a los investigadores. Las obras son invendibles, los artistas son muy conocidos y el robo tuvo mucha prensa. Pero es difícil imaginar que se renuncie para siempre a la mirada de La mujer del abanico o a la paloma de Picasso.

En vano la Interpol difundió en 188 países, integrantes de esa organización policial internacional, las fotos y descripciones de las cinco obras hurtadas.


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Textos / Guillermo Cabrera Infante: «Lo que este libro (Tres tristes tigres) debe al censor»

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El escritor cubano. (Foto: Begoña Rivas)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2017. (RanchoNEWS).- El periódico español El Mundo publica hoy este texto inédito del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, que antecede a su novela Tres tristes tigres en la edición conmemorativa (50 años) que ha publicado Seix Barral:

Censor n.1, persona autorizada a examinar publicaciones, representaciones teatrales, filmes y cartas para suprimir en todo o en parte, lo que considera obsceno, inaceptable políticamente, etc. (Collins, diccionario inglés)

Censor tiene la misma raíz latina que censo (de población o político), que quiere decir calibrar, pulsar. Ésta es mera etimología. Lo que es interesante en el exergo inglés es que Collins, fabricante del diccionario más vendido hecho en Inglaterra (el diccionario Oxford es más fama que lana), considera sólo dos clases de censura: la moral, es decir, sexual, y la política. No entra en los supuestos ingleses actuales que exista una censura religiosa. Pero en España es otro cantar. O era otro cantar, tan remoto como el del mío Cid. Sin embargo, lector librepensador, este libro que tienes entre las manos con la intención de comprarlo, pedirlo prestado o leerlo gratis ha sido sometido, en su publicación española de 1967, a toda clase de censura y su censor lo consideró en su día obsceno, moralmente objetable y políticamente condenable. TTT, como se debe escribir su nombre para aquellos que no pueden pronunciar el trabalenguas que dio origen a su título, ha sido todas estas cosas a la vez. Sin embargo, no es un libro como aquellos que entusiasmaban tanto a Juan Jacobo Rosseau como para leerlos con una sola mano. Tampoco es un tractatus contra Roma ni una condena de Moscú. De hecho no hay libro más apolítico -que es lo que lo ha hecho tan político. Es un libro censurado en una parte del globo y prohibido en otras simplemente porque su autor, y no el libro, está en el Index Prohibi-torum Authorum. Mi vida es la historia de la pelea de un escritor contra los censores. Mi libro, como prometía y nunca cumplió Isadora Duncan, es mi vida. Pero mi vida no es mi libro y no deben tomarse las diversas voces cubanas que lo integran como la mía propia. Pero mis censores pensaban, piensan todavía, otra cosa. Déjenme hablarles entonces de uno de mis censores menos objetables, aquel que yo llamé, parodiando uno de los títulos más masoquistas imaginables: «Mi querido asesino», en su versión sadista:

MI QUERIDO CENSOR

Vino mi traductor, como Teseo a matar al Minotauro, a trajinar por los densos vericuetos de Tres tristes tigres, en su traducción, que es recorrer el laberinto. La bestia del autor debe ser también Ariadna y ofrecer a este extraño (todos los traductores son por fuerza extranjeros) el hilo conductor que lo llevará al meollo, a ese lecho central donde duerme el animal de la creación. El autor es también Dédalo y hasta su hijo Ícaro, porque la inocencia ayuda a la construcción de laberintos literarios. A mí, que sólo me interesan las imágenes que se mueven, que he llegado a animar fotografías, dibujos y grabados, me conmueve mucho una obra maestra del arte flamenco, Ícaro caído, se llama, y lo hizo Brueghel, y es una lección de adónde se va a parar cuando se vuela demasiado alto: abajo, bien abajo. Un traductor es como un corrector de vuelo, mientras que el censor es un soldado, anónimo, con una antiaérea a su antojo. Pero hablemos primero del traductor y del autor.

Estaremos en esta tarea de Teseo por penetrar el laberinto durante una semana larga en la que mis TTT se transformarán definitivamente en Drei traurige Tigren. Intriga ver cómo la novela se va convirtiendo en otro libro, al hacerse su protagonista, el español, otra cosa: un ersatz, palabra tan alemana como Goethe. Sin embargo su tema central sigue siendo el lenguaje. El alemán es de hecho el idioma occidental más alejado (y exactamente más ajeno, más extraño) del español. (El ruso, en el extremo del espectro, resulta un idioma oriental, de ahí que Marx en ruso resulte alienante).

Pero no he venido a hablar de la traducción como traición sino a participarles de una advertencia del traductor. Herr Wilfried Böhringer habla un español perfecto, con acento peruano, de manera que aun sus erres duras se pueden tomar por una contaminación del quechua. Herr Böhringer (un hombre joven que domina varios idiomas) es muy meticuloso. Con un absoluto dominio del detalle que resulta francamente minucioso, su traducción toma en cuenta no sólo cada palabra y cada frase y sus cadencias y cada juego, sino cada oración, cada letra, cada signo. Para él literalmente es literariamente: todo se traduce. Es de mis traductores el único que ha decidido que una versión del libro es apenas suficiente. Sin embargo, nunca oí que dijera, como mi escrupuloso traductor francés, «C'est ne pas français» para que yo siempre dijera: «Tampoco es español». Herr Böhringer, que se convierte en Willy según pasan las palabras, me advierte y yo presto atención enseguida: «Aquí falta algo». No sé qué puede ser pero cuando me aclara que faltan porciones al libro, que están sin embargo en las versiones inglesas y francesas, como un pobre recuerdo, le digo que son los pasajes perdidos y tengo que explicarle por qué no están en la edición española. Son mi Proust valía.

Cuando Tres tristes tigres ganó el prestigioso (éste es un adjetivo homérico: todos los premios son prestigiosos) Premio Biblioteca Breve de Seix Barral yo era un diplomático cubano estacionado en Bruselas. En 1965 regresé a Cuba abruptamente a los funerales de mi madre. Con un tacto que aprendió de la KGB, la Seguridad del Estado cubana me obligó a bajar del avión de regreso a Bélgica y luego a una residencia forzosa en La Habana que duró lo que dura la eternidad. Para salir de Cuba, ahora al exilio, tuve que usar los proverbiales silencio y astucia de Joyce. Una de las argucias que empleé tenía la forma de una carta que me envió mi editor español Carlos Barral. Decía él que mi libro, que entonces se llamaba Vista del amanecer en el trópico, requería mi presencia en Barcelona (que desde Cuba se veía como una ciudad menos franquista que Madrid, aunque franquismo y fidelismo compartían algo más que la intimidad de las efes) para corregir pruebas. Más que corregir yo debía corroer pruebas. Ya desde La Habana, cuando decidí mi exilio, había decidido también reformar mi libro. Traía el título original, Tres tristes tigres, y muchos capítulos reescritos cuando no escritos del todo. Al llegar a Madrid, gran golpe de suerte, supe que la censura española había prohibido mi libro in toto. Barral me confesó que no había otro recurso que rescribir el libro, cambiarle el título y presentarlo de nuevo a Censura. La alternativa sería publicar el original en México y dejar que cayera en el olvido, ya que entre México y España se interpone, se impone, inmensa, la mar. Palabra de poeta.

Comencé a trabajar con fervorosa intensidad (frase o fase homérica) en la rescritura y conversión total de Vista del amanecer en el trópico, título irónico, en Tres tristes tigres de palabras. Vivíamos (Miriam Gómez, mis hijas y yo) en Batalla del Salado, que en cubano quiere decir la guerra del desdichado contra la mala suerte. Dirección, detrás de la estación de Atocha, que resultó una premonición. La tarea de rescribir el libro comportaba una labor que es siempre un trabajo de Hércules: eliminar lo malo y dejar lo bueno. O al revés. Recuerdo que el libro original (una manera de decir) se quedó en unas 120 páginas y que el otro tomo tenía al final más de 450 páginas, por lo que debí escribir unas trescientas páginas nuevas. Es decir, era un libro que era y no era un libro nuevo. Cuando decidí llevar el pesado manuscrito a Seix Barral lo traje conmigo en Talgo. Entonces, abril de 1966, un billete de tren a Barcelona costaba menos que fotocopiar todo el manuscrito y enviarlo por correo. Lo dejé en buenas manos. Pero, duda, ¿lo eran?

A mi regreso a Madrid, en el mismo compartimento lleno de gente joven, una pasajera linda leía lúcida a Leduc, que era entonces lectura femenina obligada en Francia. Ella leía en francés y parecía francesa. El Holmes en mí dedujo que debía ser francesa. Miré tan intensamente la portada del libro tratando de parecer que no miraba a aquella versión bella de Françoise Sagan, que de pronto me encontré con que ella me estaba mirando intrigada. ¿Encuentro de dos culturas? «Je la connais», le dije en mi mejor pronunciación que iba a ser la peor para ella. «A moi?» No me había equivocado: era francesa. «No, a la autora», le dije. Pobre Violet Leduc, más olvidada ahora que su arquitecto homónimo. Pero poseía una suerte de inmortalidad wildeana: «Es una de las mujeres más feas que he visto». Se sonrió, se rió. Su belleza abolía su feminismo. Puesto el libro a un lado, cenamos entre turistas alemanes, enormes como elefantes blancos. Más tarde busqué un compartimento vacío más para el ser que para la nada. Lo encontré: la recompensa del bueno. Hicimos cosas que no estaban en mi manuscrito, que no estarían en mi libro, por el vaivén del tren. Según Borges, en su elogio de la censura, no es obsceno el acto sino el relato. No diré nada.
Veinte años después la censura sigue indeleble en Tres tristes tigres. La editorial, altruista que es, hace rato que decidió seguir imprimiendo el mismo libro publicado en 1967, aunque cada día se hace más difícil su lectura. No por el texto sino por la impresión. Desde 1976, en que trabajé con Fabrizio Mondadori en la edición italiana, no había vuelto a ver mi libro de cerca, mucho menos leerlo. Ahora las mordidas de la censura («Son veintidós»), según me anunció Barral de Barcelona a Londres. «Creo que debes aceptarlo. Es eso o mortis» –por un tiempo pensé que quería decir in artículo mortis: la muerte de mi libro. Pero decía la Editorial Mortiz de México, a donde iban a parar los cadáveres esquizoides de Seix Barral para ser enterrados al otro lado de la frontera: la muerte o la muerte. Los cortes censoriales volvieron a surgir de entre los muertos. Conté a mi traductor alemán qué eran, cuántos eran. Afortunadamente yo mismo los había restituido a la versión americana. Pero la censura es una cosa muy persistente.

Mi censor tenía una magnífica obsesión. ¿O eran dos obsesiones de una misma zona carnal? Cada vez que yo ponía tetas, palabra aceptada por la Academia y su diccionario («pezón del pecho»), mi obseso censor la eliminaba y ponía senos, con lo que daba sinusitis a mis hembras turgentes. A veces, cuando las tetas eran prominentes o deletéreas a un personaje, las sustituía por puntos suspensivos. Las tetas originales (y a veces virginales) se hacían alarde tipográfico, los puntos suspensivos convertidos en suspenso. ¿Ve usted los pezones del pecho debajo de esos puntos? ¿Los ve? No los ve. Las tetas a la linterna. En su sana obsesión el censor llegó a suprimir pasajes enteros en un bosque carnal y en una ocasión fueron veinte líneas seguidas que ahora hacían del párrafo un escándalo narrativo. ¿De qué constaría la porción? J'ecoute. De tetas, ¿de qué iba a ir? La censura se hizo cesura, cirugía nada estética. Es tética.

Otra obsesión censual del burócrata de los besos eran los militares y Dios. En ese orden. Una vez una revelación inoportuna dejó ver que un personaje, que luego resultaría homosexual renuente, había estudiado para su tentación en una academia militar habanera. En el libro impreso el adjetivo militar desapareció como por ensalmo de Anselmo (ojo: éste no es el nombre del censor) y ahora el pobre pederasta estudia para siempre en una academia, de platónico que era. En una de las parodias trotskistas el incauto Trotsky era asesinado con «arma deicida empleando». El censor estimó que deicida recordaba demasiado a Dios con mayúscula y nadie, ni siquiera el enviado de Stalin, podía matar al Señor. Las alusiones religiosas (Nietzsche ha muerto) no eran menos culpables que las militares o sexuales: hostias como medallas.

Al final del libro, en su monólogo demente, una loca sentada en un parque habanero al mediodía (el infierno en el infierno) achaca su mal a los católicos. También a los protestantes y creo que hasta a los musulmanes. El buen censor eliminó veinte líneas de monólogo maníaco, pero dejó la última frase del libro, como un descanso al lector, al autor o a sí mismo. Dice en español (y en otras lenguas) la que es ahora la última línea del libro: «ya no se puede más». Cuando mi editor americano me preguntó si no quería restituir también todas las líneas que iban, como quien dice, después del final, le dije que no, que ésa era la mejor labor de edición que había visto nunca: mi censor convertido finalmente en un creador. ¡Ah mi querido censor! Cuánto me habría gustado conocerlo, usted que es mi hermano, mi semejante, mi hipócrita lector. Después de todo, los dos hemos escrito el mismo libro.

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Poesía / Julio Cortázar: «Por lo demás es lo de menos (Prólogo de su poemario "Pameos y meopas")»

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Detalle de una de las ilustraciones de «Pameos y meopas», realizadas por Pablo Auladell. (Foto: ABC)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2017. (RanchoNEWS).- Con el título «Un poeta llamado Cortázar», el periódico ABC publica el texto que aquí reproducimos, junto con dos poemas, con la noticia de la publicación del libro «Pameos y meopas» por la editorial española Nórdica:

Como les explicaba el otro día a unos tipos que conozco y que se llaman Calac y Polanco, la culpa de lo que sigue la tiene un cronopio italiano que responde, si está de buen humor, al nombre de Gianni Toti, el cual después de decirme buenas salenas en la puerta del hotel donde se celebraba el Congreso Cultural de La Habana en 1968, procedió a descerrajar la afirmación siguiente, a saber:

–De todo lo que has escrito, lo que a mí realmente me gusta es tu poesía.

Como eso sucedía en el primer territorio libre de América, consideré que no podía negarle el derecho a manifestar su opinión, aunque las caras de algunos amigos presentes tendían a dar una impresión de pataleta o de directo a la mandíbula. Así fue como este cronopio anunció que iba a traducir poemas míos al italiano, cosa que además hizo por todo lo alto y gracias a lo cual uno de estos días los estupefactos habitantes de la bota van a empezar a leer textos que tal vez ocasionen la lapidación de las ventanas de Gianni, que según se sabe vive en la Via Giornalisti 25, Roma. Pero como le dijo la partera al padre de los mellizos, estas cosas nunca vienen solas, y de golpe unos cronopios de la otra península, aglutinados bajo la denominación más bien etrusca de Ocnos, proceden a informarme que la desesperanza más perniciosa los acecha si yo no los dejo salpicar unos cuantos cuadernillos con las resonancias de mi plectro. Cualquiera que me conozca sabrá que de ninguna manera puedo permitir que personas como Joaquín Marco y José Agustín Goytisolo se acongojen desmedidamente por mi silencio, con lo cual estamos como queremos.

En los bolsillos del tiempo

Bromas aparte, y seriedad pomposa también, tengo algo que decir sobre lo que sigue. Primero, que mis poemas no son como esos hijos adulterinos a los que se reconoce «in articulo mortis», sino que nunca creí demasiado en la necesidad de publicarlos; excesivamente personales, herbario para los días de lluvia, se me fueron quedando en los bolsillos del tiempo sin que por eso los olvidara o los creyera menos míos que las novelas o los cuentos. Ahora que amigos insensatos quieren verlos impresos, no me disgusta y ahí van algunos, pero nada cambia en el fondo para ellos o para mí, creo que nos quedaremos siempre como del otro lado del libro, asomando a veces allí donde la poesía habita algún verso, alguna imagen. También así, también a veces asoma admirablemente una sonrisa entre dos desconocidos en un vagón de metro o en un cruce de calles, o una voz en el teléfono nos dice unas palabras en plena noche antes de saber que el número estaba equivocado (¿pero lo estaba realmente?)

Junto con mi juventud murió en mí el respeto «a priori» por la poesía, los poetas y los poemas que nos imponía un humanismo burgués ya desenmascarado por una ineludible quiebra de valores y sistemas; hoy creo que lo mejor de la poesía no viaja necesariamente en los vehículos tradicionales del género, entre otras cosas porque ya no hay más géneros. ¿Cómo dudar de que cuando un poeta dice su palabra la humanidad está tratando una vez más de inventarse, de fundarse, de ser auténticamente? Pero los poetas no son ya solamente esos que enumeran los profesionales de la crítica; la poesía está cada vez más en la calle, en ciertas formas de acción renovadora, en el hallazgo anónimo o sin pretensión de las canciones populares, de los «graffiti». Hace pocos días, en una galería del metro de París, sobre un afiche donde la «starlette» de turno presentaba el corpiño que-sostiene-sin-esconder, leí esta inscripción que de acuerdo con las leyes francesas podría costar dos meses de cárcel a su autor: «POÈTES DES MURAILLES, RÉVEILLEZ-VOUS!». Y si actualmente se vuelve demasiado fácil negar despectivamente toda poesía que osa presentarse en forma de poema, no es menos cierto que en el fondo de la desmesura, de las opciones exasperadas y maniqueas a que incitan las circunstancias en que nos toca vivir, otra visión del hombre y de la historia apunta incontenible, otra manera de ser y de expresarse que la generación ya instalada en su mecedora no se resigna a aceptar.

Entre dos aguas

Al borde del día en que escribir dejará de ser mi manera de respirar, algo en mí es todavía capaz de entender el cambio, sentir contra el rezago de las jerarquías intelectuales burguesas que si la poesía del hombre de hoy puede darse como se da en un Octavio Paz o en un Drummond de Andrade, también se da cada día más (si dejamos caer las máscaras, si vivimos en la calle abierta y amenazadora y exaltante del tiempo revolucionario) en el lenguaje de las tizas en los muros, de las canciones de Léo Ferré, de Atahualpa Yupanqui, de Caetano Veloso, de Bob Dylan, de Raimon y de Leonard Cohen, en el cine de Jean-Luc Godard y de Glauber Rocha, en el teatro de Peter Weiss, en los juegos psicodélicos, en los «happenings» y en las provocaciones de lo aleatorio y lo mecánico que abren cada día más al gran público el pasaje a nuevas formas de lo estético y lo lúdico.

Es natural entonces que estos poemas que siguen me parezcan demasiado marginales y que a la vez no lamente haberlos escrito; hombre entre dos aguas del siglo, habré tenido el privilegio agridulce de asistir a la decadencia de una cosmovisión y al alumbramiento de otra muy diferente; y si mis últimos años están y estarán dedicados a ese hombre nuevo que queremos crear, nada podrá impedirme volver la mirada hacia una región de sombras queridas, pasearme con Aquiles en el Hades, murmurando esos nombres que ya tantos jóvenes olvidan porque tienen que olvidarlos, Hölderlin, Keats, Leopardi, Mallarmé, Darío, Salinas, sombras entre tantas sombras en la vida de un argentino que todo quiso leer, todo quiso abrazar.

–Cómo escribe –dijo Calac.

–Madre querida –dijo Polanco.

Hablaban de mí, como si la culpa no la tuvieran Gianni Toti, José Agustín Goytisolo y Joaquín Marco.

París, 1971

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Obituario / Geoff Nicholls

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Muere Geoff Nicholls, teclista de Black Sabbath durante 25 años. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2017. (RanchoNEWS).-Geoff Nicholls, teclista de Black Sabbath desde 1979 hasta 2004, ha fallecido este sábado a los 68 años después de una larga batalla contra el cáncer, tal y como ha confirmado en las redes sociales el guitarrista del grupo inglés, Tony Iommi. Una entrega de Efe.

Nicholls se unió a Black Sabbath en 1979 como segundo guitarrista, pero pasó al puesto de bajista durante una breve marcha de Geezer Butler. Cuando el bajista original regresó, Nicholls se convirtió en su teclista hasta 2004, siendo considerado miembro oficial de 1986 a 1996. Ha tocado en nueve discos de estudio la banda

«Estoy muy triste por la pérdida de uno de mis más queridos y cercanos amigos, Geoff Nicholls. Estuvo sufriendo un tiempo por el cáncer de pulmón y ha perdido la batalla. Geoff y yo siempre fuimos muy cercanos y fue un verdadero amigo, que me apoyó durante casi cuarenta años. Le echaré de menos y vivirá en mi corazón hasta que nos veamos de nuevo», ha declarado Tony Iommi.


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Literatura / Entrevista a Romina Paula

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«Mi papá murió de leucemia en 2010 y tuve un hijo en 2015, estas dos cuestiones son autobiográficas.» (Foto: Guadalupe Lombardo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2017. (RanchoNEWS).-En su tercera novela, después de ¿Vos me querés a mí? y Agosto, la dramaturga y directora teatral brinda un «testimonio» en primera persona que explora a fondo los pensamientos más incorrectos, especialmente en torno de la maternidad. Silvina Friera la entrevista para Página/12.

Hay novelas que son lisérgicas: algo de la escritura –tal vez el ritmo– y de la historia hace que sea imposible interrumpir la lectura. Andrea, la protagonista y narradora de Acá todavía (Entropía), de la escritora Romina Paula, se pregunta: «¿Hay una estación más adecuada para morir?». El padre está enfermo, internado en un hospital. La sensación de desamparo gatilla más dudas, como si la proximidad de la muerte demoliera cualquier atisbo de certidumbre. Algo de ese mundo compartido se va extinguiendo en la agonía paterna, mientras los recuerdos familiares y de la adolescencia –las vacaciones en un balneario en Uruguay o las novias y novios que tuvo– emergen para conjurar el dolor de asistir al inexorable deterioro y desvalimiento de un hombre que se termina pareciendo a un bebé. «¿Seré lesbiana o bisexual? ¿Seré una heterosexual reprimida, una lesbiana reprimida? ¿Una heterosexual curiosa que se hace la lesbiana?», quiere saber, acaso asediada por la necesidad de definirse. «Yo no puedo evitar identificarme con los que no pueden saber. La perfección no es posible más que en el instante». En la segunda parte, ella viaja junto a sus hermanos a Uruguay para tirar las cenizas del padre al mar, pero también para avisarle a Iván, el joven que conoció en el hospital cuando seducía a una enfermera, que está embarazada.

En la tercera novela de Paula, después de ¿Vos me querés a mí? y Agosto, hay un trabajo intenso con las experiencias «indecibles», con aquello de lo que no se habla o que se camufla en relatos candorosos que la dramaturga y directora teatral desmonta con la precisión de una destripadora gozosa, para entregar una suerte de «testimonio» en primera persona que explora a fondo los pensamientos más incorrectos, especialmente en torno a la maternidad. «Cada vez que me enteraba de que alguien de mi entorno se embarazaba, aunque ni siquiera se tratase de una amiga, sentía una ligera decepción, como de una puerta que se cerraba, la pérdida de algo, una batalla, pero, ¿cuál? Visualizaba a esa mujer maternizada, mamífero, y nada de eso me seducía, más bien lo contrario. Para no hablar de los bebes, los lactantes, que me generaban casi una sensación de espanto, de estupor, con todas esas necesidades a cuestas, ¡qué horror!», confiesa Andrea. «Mi papá murió de leucemia en 2010 y tuve un hijo en 2015, estas dos cuestiones son autobiográficas. El padre de la novela no es mi papá, pero la situación de internación y agonía de mi padre, por llamarla de alguna manera, la transitamos », cuenta la escritora en la entrevista con Página/12. «Cuando empecé a escribir la segunda parte todavía no estaba embarazada, pero el deseo funciona de modos misteriosos y se ve que eso ya me estaba dando vueltas también. Por momentos me preguntan –y yo también me pregunto–, si ese tono más poético, un poco distinto a como suelo escribir, quizá tenga que ver con el estado de embarazo», plantea la dramaturga y directora de Si te sigo, muero, Algo de ruido hace, El tiempo todo entero, Fauna y Cimarrón, que este año debuta como guionista en televisión para el unitario El maestro, que será protagonizado por Julio Chávez .

Sin spoilear demasiado la novela, lo que se va postergando es el anuncio de que Andrea está embarazada. En esas veinte o treinta páginas que hay hasta llegar al final, ella fantasea con encontrar el momento y ese momento no llega. ¿Por qué tomó esta decisión de postergar que el otro sepa del embarazo?

Me gustaba que quedara suspendido qué iba a pasar con esa maternidad, porque de hecho el embarazo se puede interrumpir naturalmente. Quizá no me interesaba cómo iba a reaccionar él, si le iba a decir si quería tenerlo o no… No sé… no me veía contando eso. Quería contar ese estado de ella, como si durante ese tiempo fuera algo que sucede en el cuerpo de una y ya, más allá que haya sido necesario otro para la concepción. En la novela varias veces se repite la frase de (August) Strinberg que los hijos son de las mujeres. No quería poner el final en él ni en la familia posible. De hecho la escena en la que están en la Fortaleza de Santa Teresa, cuando están ahí y ella dice «ahora le digo», «ahora le digo», «ahora le digo», al final él le dice que tiene ganas de tomar una cerveza y ella le dice: «yo también». Esa escena la escribí hace mucho y en un momento sabía que iba hacia ahí y pensaba que ese era el final. Era muy abrupto; me parece que me vino fallado el libro (risas). Era demasiado disruptivo, entonces escribí el final.

En varias novelas empiezan a aparecer personajes femeninos que no quieren ser madres o son madres un poco a su pesar, como el caso de la protagonista de Acá todavía, que incluso en un momento recuerda cómo se le cae una beba de sus brazos. ¿Por qué cree que la maternidad sigue estando tan idealizada y se habla poco de la zona de incomodidad que genera?

Quizá en la novela hay algo un poco exagerado de lo que pude haber pensado mientras estaba embarazada (risas). Ahora en este mundo donde supuestamente todo se sabe todo el tiempo y tenés acceso a ver las cosas, el embarazo sigue siendo una zona de misterio muy primaria. ¿Esto es así? ¿Y ahora qué hago? De las mujeres que conozco que estuvieron embarazadas no había recibido información. Hay muchos discursos construidos en torno a la maternidad que son siempre los mismos y que tienen que ver con lo cándido, pero es todo muy violento en el embarazo y en el parto. Puede haber algo de bello, pero de cándido la verdad que no tiene nada. ¿De esto nadie me habló? Cuando estás embarazada, todas te quieren hablar de sus partos y eso está bueno porque te va generando un montón de imágenes. Yo tuve muchos problemas para amamantar y me acuerdo que pensé: de esto nadie me habló… y me acordé de la foto de la publicidad de la madre con el bebé en la teta como si fuera lo más natural… Sos una buena madre, si podés alimentar a tu hijo con el pecho. ¡Ay, Dios! Hay una cantidad de mandatos que se transmiten de mujer a mujer y una dice: «Vamos chicas, hablemos de estos temas». Ese relato un poco más cándido tiene que ver con intentar tapar lo violento y lo escatológico. Quizá muchas mujeres no quieren pensar en su cuerpo de ese modo.

Hay una frase muy interesante que dice Andrea: «Como siempre, la gente confiando más en lo verosímil que en lo real». Cuando alguien cuenta algo medio traído de los pelos, lo primero que se le dice es «no puede ser» y se le pide que intente ser «verosímil». ¿Por qué sucede esto?

Yo misma me encontré diciendo en talleres: «está bien, te pasó, pero así escrito no es creíble». En el relato de un crimen, la justicia busca lo más probable posible y no siempre lo real tiene que ver con lo verosímil; pero leído con ese criterio de lo verosímil se incurre en muchos errores. Por suerte en la literatura es menos grave el error. ¿A qué responde que confiemos más en lo verosímil que en lo real? No sé, me lo tendría que seguir preguntando. Me parece que es así, pero no termino de saber a qué responde. También habría que ver qué es lo real, que supone que hay una verdad y al haber una subjetividad quizá no hay tal cosa. El problema quizá es ese supuesto «real».

Parecería que es más fácil ponerse de acuerdo en qué sería lo verosímil, en cambio lo real no genera el mismo consentimiento, ¿no?

Totalmente, porque lo real viene ligado con la verdad y ahí ya se vuelve medio escabroso. Curiosamente es verdad que en lo verosímil suele haber más acuerdo que en lo real. Está bueno para pensar…

Andrea podría ser una mujer que a veces elige relacionarse sexualmente con hombres y otras con mujeres, pero también podría ser un personaje bisexual...

La bisexualidad tiene mala prensa. En la novela intenté desplegarlo como lo que era: por momentos le puede gustar una mujer, por momentos le puede gustar un hombre. En un momento dice algo así como «soy de los que no saben»… Mi ambición es que el mundo pueda llegar a un lugar donde uno pueda decir que sale con tal persona y no tenga que afirmarse. No pensar que porque un hombre dice «yo siempre salí con mujeres» no pueda salir con un hombre en el futuro. Que podamos corrernos de lo estereotipado, de esa idea de que una decisión en el presente y en el pasado te define en el futuro. Eso genera un montón de miedos respecto del otro y sus deseos. Para una gran parte de la población todavía sigue siendo un tema ríspido. Quizá tenga que ver con el miedo de que el otro avance sobre vos… no sé qué es lo que se teme. Me alivia que las nuevas generaciones lo pueden vivir con más naturalidad, sin tantos miedos, sin tener que defenderse. Pero alguien tiene que haber defendido antes para que ahora sea así, obviamente.

¿Sintió la incomodidad de Andrea en la novela de los otros interpelándola para que se defina si es lesbiana, heterosexual, bisexual?

Yo creo que era la que sentía la necesidad de definirme o creía que tenía que definir algo y esos fueron los momentos que más angustia me generaron.

Lo interesante del personaje del padre es que acepta que a su hija le gustan las mujeres y hasta intenta engancharla con la enfermera. Esa complicidad quizá sea porque ese padre tiene que cumplir también el rol de la madre que no está y tiene más desarrollada su parte femenina en relación con su hija.

Eso está buenísimo y no me lo habían dicho nunca. La familia se dividió y ella se fue a vivir, junto a su hermano menor, con el padre. Hay una partecita que me gusta y es que el padre les preparaba unas comidas muy básicas y que ellos trataban de acompañar a ese padre en un nuevo rol. El padre tiene que cambiar su rol de la familia tipo del padre que trabaja y la madre que se ocupa de la casa. El padre se pone también en un lugar femenino, lo que hace que tenga una relación con su hija en la que hablan. Yo con mi padre no tuve esa relación, no hablaba como en la novela porque era un hombre de una masculinidad muy de antes, un hombre de pocas palabras.

La primera parte de la novela tiene mucho humor. Quizá el humor es el contrapeso indispensable ante la enfermedad del padre y su muerte. En la segunda parte, el humor cede ante la emergencia de lo poético. Durante la escritura, ¿planificó pasar del humor a la poesía?

No, no lo pensé así, pero el humor es lo único que permite soportar la muerte. El humor nos salva; la mayoría de nosotros en una situación trágica trata de apelar al sentido del humor, si no, ¿qué te queda? Cuando leo o veo algo, si estoy con un ánimo de risa, estoy más permeable; entonces lo otro también me entra. Lo emocional está como abierto cuando uno se está divirtiendo. Si estás frente a algo que es más serio, quizá tenés los canales emocionales más blindados.

Cuando la narradora conoce a la abuela de Iván, ella le cuenta que fue una actriz cómica, pero la narradora no le cree. ¿Pensó en alguna actriz en especial?

No, pero ahora estoy pensando si pensé en alguien… Quizá en Tita Merello, no sé si había muchas actrices como ella, que además fueran cómicas.

¿Por qué la segunda parte de la novela transcurre en Uruguay?

En algún momento tuve la fantasía de irme a vivir a Uruguay. Fui muchas veces, a distintos lugares, y cada vez que voy vuelvo con la sensación de algo muy mítico. Sólo Uruguay puede tener un (José) Mujica; tiene algo fuera del tiempo y una zona poética que me genera muchas sensaciones. Tiene a (Mario) Levrero y tiene algo melancólico muy tremendo, como todas las ciudades portuarias, pero además hay una cuota de locura y de posibilidad de ficcionalizar con la otra orilla. El lugar en que ella está, en Reartes, no le puse un nombre verdadero porque quería fundar algo un poco «mítico», no sé si es la palabra, algo de un orden menos real. Algo un poco más suspendido en el tiempo, algo de lo siniestro, lo propio desconocido, que es lo que ella vive estando embarazada.

La ficha

Romina Paula (Buenos Aires, 1979) está escribiendo el unitario El maestro junto al dramaturgo Gonzalo Demaría para Polka. Tendrá doce capítulos y estará protagonizado por Julio Chávez. «Nunca había escrito tele, estoy aprendiendo un montón. El protagonista del unitario, que interpreta Chávez, es un bailarín viejo, una luminaria de la danza que tiene una escuela y está medio amargado, y aparece una chica joven que no tiene recursos y le pide que la entrene. Al principio no quiere, pero después acepta», anticipa Paula y agrega que ya entregaron cuatro de los doce capítulos del unitario, que se empezará a filmar en mayo. En 2016 actuó en un policial que probablemente se estrene este año, un coproducción de Polka con HBO, protagonizado por Joaquín Furriel. A mitad de año, repondrá en el teatro Cervantes Cimarrón. La autora de las novelas ¿Vos me querés a mí? (2005), Agosto (2009) y Acá todavía (2016) trabajó como actriz en El padre, obra que dirigió Pablo Ruiz; en La pornografía, con dirección de Gonzalo Martínez; y en Darío tiene momentos de soledad, dirigida por Santiago Gobernori. Sus obras de teatro Algo de ruido hace, El tiempo todo entero y Fauna fueron reunidas en el volumen Tres obras (Entropía).

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Artes Plásticas / México: Exponen «Hacer el cuerpo: colección Rogelio Cuéllar», en el Museo José Luis Cuevas

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Obra de Francisco Toledo, parte de la colección de Rogelio Cuéllar. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2017. (RanchoNEWS).-Para el fotógrafo Rogelio Cuéllar (Ciudad de México, 1950), coleccionar es patalógico. Aun conserva su álbum de pequeñas imágenes de pinturas clásicas impresas en cajas de cerrillos que, de alguna forma, anunciaban su posterior gusto por las artes visuales. Su colección de estampitas de lugares del mundo reflejaba sus ganas de viajar y conocer. Merry MacMasters reporta para La Jornada.

Contra lo que uno podría imaginar, Hacer el cuerpo: colección Rogelio Cuéllar, exposición que será inaugurada el próximo jueves en el Museo José Luis Cuevas, no es de fotografía, aunque también la hay, sino de la obra plástica que ha adquirido de múltiples formas a lo largo de cuatro décadas. Una patología maravillosa. El título se debe a la predominancia de la figura humana. Jaime Moreno Villarreal fue invitado como curador.

Las 73 obras, entre pintura, gráfica y dibujo, representan sólo una parte de su colección, ya que el proyecto original presentado al Instituto Nacional de Bellas Artes por La Cabra Ediciones era de 125 piezas, de las que se hizo una selección por cuestiones de espacio.

Tamayo, Carrington, Nishisawa...

Hay obra de Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Leonora Carrington, Alice Rahon, Joy Laville, Raúl Anguiano, Gabriel Macotela, Ricardo Martínez, Gustavo Aceves, Arnoldo Coen, Roger von Gunten, Gilberto Aceves Navarro, Phil Kelly, José Luis Cuevas y Luis Nishisawa, entre muchos otros.

Un grabado de Carla Rippey fue la primera adquisición que hizo Cuéllar, en una subasta de apoyo a algún país centroamericano. «Como dábamos obra estábamos allí presentes. Pujé también con un cuadro de Ricardo Rocha, baratísimo, de veras, y de Macotela», expresa el entrevistado. También expuso fotos suyas en los edificios Condesa a principios de los años 80, en apoyo a sus inquilinos que estaban a punto de perder sus viviendas.

Conocido por sus retratos de los protagonistas de la vida cultural e intelectual de México, para este trabajo cotidiano fue «sustancial» el libro Nueve pintores mexicanos (Era, 1968), de Juan García Ponce, incluidas fotografías de Héctor García. Cuéllar se abocó a conocer a todos excepto a Lilia Carrillo, quien ya había fallecido.

En paralelo, por circunstancias y por la edad, Cuéllar también empezó a retratar a sus contemporáneos: «En ese tiempo entré a estudiar en el Centro de Experimentación Gráfica, en la calle de Colima. Curiosamente, entré a estudiar escultura con Waldemar Sjolander. Sin embargo, tenía un hijo, estudiaba en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, trabajaba... no se podía todo, entonces dejé la escultura». La experiencia le dio «una relación cotidiana con la generación posterior, que son los que fotografié para la exposición Sin motivo aparente (1986) en el Museo de Arte Carrilo Gil. Me dediqué a intercambiar mi trabajo con ellos, incluso a decir: ‘me gusta este cuadro, quiero trabajar para ello’». También se relacionó con generaciones anteriores: Santos Balmori, Nishisawa, Cordelia Urueta, Anguiano y Adolfo Mexiac.

Sobre su forma de proceder explica: «a los artistas que comienzan y no tienen dinero les hago su portafolio, catálogo, e intercambiamos. A los que tienen dinero les vendo fotos». Ejemplifica con la esposa de Rufino Tamayo: «Con doña Olga llegaba con mi cajitas de fotos. ‘¿Cuánto es?’, preguntaba. ‘Diez mil pesos’. ‘Ay, hijo, qué caro’. ‘Y, quiero una obra’. ‘Gráfica, ¿verdad?’ Ella me enseñaba tres piezas. ‘Escoge una’, decía. Yo lo pensaba. ‘Me gusta ésta, pero también esta otra’. ‘Llévate las tres’, acabó diciéndome’».

María Luisa Passarge, directora de La Cabra Ediciones, apunta que «Rogelio se relaciona de verdad con su interlocutor. Va más allá del simple intercambio o, en dado caso, de la compraventa de equis producto». Esta relación se evidencia en la exposición por medio de las cédulas de las obras, que incluyen una fotografía que Cuéllar ha tomado del expositor. Se ha procurado que no sean «las fotos de siempre», sino retratos inéditos o poco conocidos.

Cada obra fue adquirida con «mucho ojo», pero también con mucho cariño. «Me siento cobijado por mis admiradores y mis querencias. Sí me representa eso». La finalidad, agrega, es tener a mediano plazo un libro que acoja la obra de la colección y a largo plazo que “forme parte de una fundación. Mi archivo de negativos –calculado fácilmente en un millón– está vivo y quiero que continúe así, porque es la memoria contemporánea de los creadores».

¿Hay algo concreto?

Es una aspiración. No quiero vender mi archivo al extranjero.

El entrevistado reconoce que hay «huecos» respecto de sus retratados: «Tengo una lista, pero me falta tiempo. Por ejemplo, nunca he retratado a Rafael Coronel, tampoco a Rina Lazo o Arturo Bustos, personajes necesarios. Llenar estos huecos es parte de mi proyecto de la beca que tengo actualmente del Sistema Nacional de Creadores para el periodo 2016-19». Otros se le fueron, como Rodolfo Nieto y Emilio Ortiz, ambos fallecidos.

Después de su estancia en el museo Cuevas la idea es que la exposición itinere por las instancias del INBA en el país. A Cuéllar le gustaría que también viajara al extranjero, porque «qué mejor embajador que la cultura que el arte y la literatura». Ya está confirmada su exhibición en el Centro Cultural Tijuana para el primer trimestre de 2018.

El Museo José Luis Cuevas se ubica en Academia 13, Centro Histórico. Hacer el cuerpo permanecerá hasta el 2 de marzo.


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