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Literatura / España: Comienza la décima edición de BCNegra

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Brautigan, Mailer y James Ellroy planean sobre Barcelona. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Diez años han pasado ya desde que el propietario de la Librería Negra y Criminal de Barcelona, Paco Camarasa, decidiera crear, allá por 2005, BCNegra, o lo que es lo mismo, la Semana Negra (y criminal) de Barcelona, un festival que nació como homenaje al género y, en concreto, a la figura de uno de sus mayores representantes en España, Manuel Vázquez Montalbán, pero que con el tiempo ha ido creciendo hasta convertirse, junto a la Semana Negra de Gijón y Getafe Negro, en una de las grandes citas del año. Escribe Albero Gordo para El Cultural.

Durante este tiempo, han pasado por Barcelona escritores como Andrea Camilleri, Michael Connelly o la recientemente fallecida P. D. James, nómina a la que se suman esta edición, entre otros, Sue Grafton, Philip Kerr o Alicia Giménez Bartlett, esta última ganadora del Premio Pepe Carvalho por Crímenes que no olvidaré (Destino). La escritora recogerá el galardón el próximo 5 de febrero, y antes y después -en concreto, hasta el día 7- tendrán lugar mesas redondas, exposiciones, conferencias, firmas de libros o clubes de lectura.

«Este año recordaremos la tradición, hablaremos del presente y tendremos clubes de lectura juveniles -informa la organización-. Tendremos al blues y la Filmoteca como compañeros de viaje. Recibiremos a autores debutantes, hablaremos de fútbol y corrupción, de espías y traidores, de la economía criminal de las ciudades, de los viejos y nuevos bajos fondos, de salud pública y beneficios privados, daremos la bienvenida a nuevos autores italianos y a viejos amigos porteños, descubriremos cómo en las leyendas de siempre se pueden introducir crímenes actuales y cómo la psicología influye en los asesinos...»

Y dicho esto, como homenaje a los grandes maestros del género, El Cultural ha pedido a diez escritores un título, solo uno, de entre toda la literatura criminal. El resultado, como era de esperar, arroja diez ficciones básicas, ineludibles:

Lorenzo Silva

El largo adiós, de Raymond Chandler

«Mi novela negra de todos los tiempos, lo he dicho muchas veces y no pienso desdecirme ahora, es El largo adiós, de Raymond Chandler. Lo es por muchas razones, desde su memorable arranque hasta su soberbio final, pasando por hitos tan sobrecogedores como la nota de suicidio de la perturbadora Eileen Wade. Si he de escoger tres rasgos que resumen su valor diré que brilla por su estilo, su atmósfera y por la historia de amistad que contiene, la de un hombre, Philip Marlowe, que tiene un código propio y lo cumple, incluso con quien no está a la altura».

Alicia Giménez Bartlett

Mis rincones oscuros, de James Ellroy

La madre de Ellroy fue asesinada cuando él tenía 9 años y nunca se halló al culpable. En este libro cuenta cómo en la madurez contrata a un detective para intentar esclarecer el crimen. La lectura del libro me puso los pelos de punta. ¿Por qué? Porque no es ficción y demuestra que cualquiera puede ser asesinado del modo más "casual" y menos heroico. Queda claro también que el desenlace no tiene final justiciero. Hay muchos crímenes que quedan impunes, esos no aparecen en las novelas negras».

Carlos Zanón

El cartero siempre llama dos veces, de James M.Cain

«Es rápida, directa, imperfecta, volcánica, una novela en la que el crimen y la catadura moral son resultado de un mal reparto de las cartas. Sexo, pasión, obsesión, engaño, pánico. El crimen como un quitar un estorbo. Eliminar aquello que nos haría felices. Asesinar como un acto de justicia poética, de restablecer la situación de nuestra infelicidad y unos personajes que se levantan del papel. Un triángulo que nos genera empatía, que podemos ser y somos nosotros sin necesidad de ser héroes ni sádicos. Crímenes que son necesarios e irrepetibles, como una oración: Dios mío, si me das a esta mujer/hombre prometo portarme bien el resto de mi existencia».

Dolores Redondo

Los tipos duros no bailan, de Norman Mailer

«Creo que éste dos veces ganador del Pulitzer demostró que se puede escribir negra con una gran calidad literaria siendo incisivo, crítico, salvaje, delirante y mordaz y sin renunciar a hacer una incursión en el alma, el miedo y el mundo de lo intangible. Soberbia».

Víctor del Árbol

Shantaram, de Gregory David Roberts

«Es una novela que desborda el género por sus límites extremos y que demuestra lo que siempre he pensado: la fuerza de la novela negra está en su porosidad y en su capacidad para invocar todo tipo de historias. Dura, sólida, una novela a contrapelo de los tiempos actuales por su dimensión física (casi 1200 páginas) y por su ambición; es una obra que mezcla lo veraz y lo verosímil, que no rehuye la crudeza pero que no se conforma con exponerla, sino que trata de darle una dimensión explicativa. Por último, los temas que aborda, los bajos fondos de Bombay, la cuestión del racismo entre asiáticos y el periplo autobiográfico del autor me resultaron en su momento demoledores».

Laura Fernández

Detective en Babilonia, de Richard Brautigan

«Durante mucho tiempo mi novela negra favorita fue La hermana pequeña, de Raymond Chandler. Pero cuando me topé con Detective en Babilonia, de Richard Brautigan, me dije que jamás había leído nada igual. Nada tan absurdo, y a la vez tan maravilloso. Un detective que sueña con otro detective, un tipo llamado Smith Smith que tiene que vérselas con rubias que beben cerveza como si fueran extraterrestres. El cruce perfecto entre el noir clásico y la juguetona novela posmoderna norteamericana. Oh, bueno, ¿puedo mencionar un par más? Pulp, de Charles Bukowski, y la primera novela-experiencia (casi videojuego) de David Peace: 1974».

Juan Madrid

La llave de cristal, de Dashiell Hammett

«Esta novela del maestro Hammett es un gozne, una bisagra que transforma la novela policial clásica de enigma. Se descubre al asesino, claro, pero también un mundo corrupto. El autor es un cirujano con un escalpelo que descubre la putrefacción social. De ese modo, la novela policial se transforma en otra cosa. Ilumina».

Rosa Ribas

Un juicio de piedra, de Ruth Rendell

«Tiene uno de los inicios más rompedores que recuerdo: "Eunice Parchman asesinó a la familia Coverdale porque no sabía leer ni escribir". La autora parece atentar contra todas las reglas de la novela de misterio cuando la abre con una primera frase en la que desvela dos de las preguntas motoras del género: ¿quién? y, sobre todo, ¿por qué? Y, sin embargo, esas dos preguntas abren tantos interrogantes que pasaremos de inmediato a la segunda frase y no pararemos hasta el final».

David Torres

1.280 almas, de Jim Thompson

«Thompson es el Philip K. Dick de la novela negra, del mismo modo que Dick es el Thompson de la ciencia-ficción. Ambos fueron despreciados en vida mientras trabajaban en los suburbios de sus respectivos géneros, publicando en revistas de mala muerte. Si Hammett y Chandler plantaron las raíces de la novela negra para que brotara un árbol espléndido y malévolo, Thompson lo arrancó, lo podó y sacó al sol las raíces para airear aún más las podredumbres de la sociedad moderna. 1.280 almas, una de sus obras maestras, es una hilarante y espantosa historia de psicopatía que te deja con la boca abierta. Nadie sabe todavía cómo pudo hacerlo, aunque una vez dijo: "Hay 32 maneras de contar una historia y yo las he probado todas; pero sólo hay una historia: las cosas no son lo que parecen"».

Claudia Piñeiro

Memento Mori, de Muriel Spark

«Tal vez si me volvieran a preguntar la semana que viene elegiría otra, una de Chandler o de Simenon. Hay extraordinarios autores de novela negra. Pero hoy es ésta, y la elijo por el plus que le otorga la autora a esta historia policial (como las llamamos por aquí). Ese plus está constituido por diálogos extraordinarios, personajes entrañables, y su ácido humor que disfruto enormemente».



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Artes Plásticas / España: Exponen «Entre las formas» de Eduardo Chillida

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Chillida visto por Alberto Schommer. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- El cosmos en la forma. En la esencia del espacio, en la tensión entre líneas y curvas, se explica la obra de Eduardo Chillida. Una obra que nace del puño, de una fuerza casi tectónica,y de la letra, de esas preguntas abstractas, existenciales, que constantemente se lanzaba el artista. El Chillida más íntimo, el que moldeaba con sus propias manos delicadísimas piezas de cerámica que jamás expuso, se revela en la exposición Entre las formas, organizada por su hijo Ignacio en Roca Gallery Barcelona. Reporta desde Barcelona para El Mundo Vanessa Graell.

Una muestra que descubre cómo antes del frío hierro y del monumental hormigón está la sutileza de la cerámica, la calidez de la terracota, la estética de la tinta... Porque tras los icónicos Elogio del Horizonte de Gijón o El Peine del Viento de San Sebastián, el gesto de Chillida ya se adivina en sus manuscritos, en los libros que ilustró y en las esculturas de bolsillo -piezas intuitivas de colores suaves, de tierra, granito o cerámica beige-.

Entre las formas es una muestra exquisita, de pequeño formato, un prólogo para adentrarse en la creación de Chillida a través de sus mini esculturas, divertimentos u objetos de carácter familiar, como las manos de apenas 15 centímetros o un singular autorretrato en tierra chamiza. «El objetivo no era traer obra de Chillida, sino hablar de su esencia: las formas. Aquí se ve cómo las esculturas monumentales y las piezas de menor tamaño están dotadas de un mismo espíritu», explica su hijo Ignacio, que ya descubrió en Madrid al Chillida ilustrador en el Museo ABC.

Esta vez, rescata al Chillida más íntimo a través de cartas y postales (homenajes a Miró, Rothko o Tàpies que son auténticos poemas visuales), logotipos (para la Universidad del País Vasco, KutxaBank, la Cruz Roja, etc.), el libro de artista que realizó con Heidegger (en el que ambos plasmaron su preocupación metafísica por el espacio) y sus propios escritos (aforismos, pensamientos filosóficos, preguntas...). «Las porcelanas son muy curiosas. No se ven nunca. Chillida jamás quiso exponerlas. Eran demasiado perfectas y bonitas...», apunta Ignacio. Esa belleza depurada, blanca, era sólo para su propia contemplación.

Entre las formas rescata una maqueta del último sueño de Chillida, un proyecto escultórico en la montaña de Tindaya, en la isla de Fuerteventura. Chillida descubrió la montaña sagrada a principios de los 90: un lugar de culto para los aborígenes (los majos), que esculpieron sobre ella más de 300 grabados con formas de pie o podomorfos de los que se ignora su significado. La magia del lugar le fascinó y dibujó un vacío en el interior de la montaña:un espacio de 50 metros cuadrados dentro de la piedra, con dos aperturas al cielo para la luz. Una especie de templo natural, escavado dentro de la roca. «Quizás la escultura, ese espacio amplio y profundo, accesible a la luz del sol y a la luna, lugar de encuentro de los hombres pueda llegar al corazón de la montaña sagrada de Tindaya», escribió Chillida ante la agria polémica que suscitó la obra, sobre todo entre los grupos ecologistas.

«Mi padre quería salvar la montaña y preservar los grabados, para él era un lugar muy especial. Pero le cayeron palos por todas partes, algunos le presentaron como un loco, un personaje mesiánico que quería vaciar una montaña... Pero se realizaron muchos estudios geológicos que demostraron que su proyecto era factible:es un pequeño agujero en comparación con el volumen de la montaña. Hoy, el gobierno canario está comprometido con el proyecto, el único impedimiento es el económico», lamenta Ignacio, quien se muestra convencido de que, algún día, la escultura de Tindaya -que aúna conceptos metafísicos como vacío, lleno y espacio interior- será una realidad. La misma que Chillida proyectó: sin hoteles ni superficies comerciales, tan sólo un espacio vacío inundado por luz en el interior de Tindaya.

El hijo de Chillida recuerda que todas sus obras estuvieron envueltas en polémicas, incluso las que hoy se han convertido en símbolos. «Al Elogio del Horizonte llegaron a llamarlo el wáter de King Kong o Eulogio», recuerda con una sonrisa. Sin embargo, las 40 esculturas públicas de Chillida repartidas por el mundo son su mejor testimonio. Pero el auténtico legado del escultor está en Chillida Leku, el museo con jardines y bosques que él mismo proyectó en un caserío vasco. Por problemas económicos el museo, sostenido por los descendientes, cerró sus puertas en 2011.

Sin embargo, el año pasado registró 6.000 visitantes. «Hemos recibido ofertas para trasladarlo a Barcelona e incluso a Alemania. Pero eso no tendría sentido. No sería el mismo museo. También algunas empresas han intentado comprarlo, pero no es cuestión de negocio. Queremos preservar el museo tal y como lo ideó nuestro padre», reconoce Ignacio. Y es ahí, entre los verdes valles de Hernani, donde permanecen inalterables las formas de Chillida.




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Obituario / Collen McCullough

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La escritora australiana. (Foto: Patrick Riviere)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- La novelista australiana Collen McCullough, que en 1977 saltó a la fama por su obra El pájaro espino, ha fallecido este jueves a los 77 años de edad en un hospital de la isla de Norfolk. También fue autora de novela histórica. Toda su obra suma 25 libros. Reporta El País con información de agencias.

McCullough (Wellington, 1 de junio de 1937-Norfolk, 29 de enero de 2015) trabajó como neurocientífica en los Estados Unidos antes de dedicarse a escribir a tiempo completo. La saga romántica entre un sacerdote y una mujer, que a comienzos de los años ochenta fue adaptada como una miniserie de televisión, ha vendido treinta millones de ejemplares en todo el mundo. La miniserie fue protagonizada por Richard Chamberlain, como el sacerdote Ralph de Bricassart, y Rachel Ward, la hija de un granjero de la que se enamora el cura.

McCullough nació en Wellington y vivió en la isla de Norfolk, donde se casó y pasó la mayor parte de los últimos cuarenta años. Trabajó como neurocientífica en el Great Ormond Street Hospital de Londres antes de mudarse a los Estados Unidos como profesor e investigador en neurología en Yale donde escribió sus dos primeras novelas. Su primera obra fue Tim (1974), sobre el romance de una mujer de mediana edad con un discapacitado intelectual, fue llevada también al cine en una película protagonizada por Piper Laurie y Mel Gibson. Luego publicó El pájaro espino en 1977.

Pero McCollough no solo escribió novelas de amor, en 1990 cambia de género e inicia la saga A Creed of the Third Millennium publicada entre principios de la década de los noventa y el año 2007 sobre los emperadores romanos.

Su última novela Bittersweet fue publicada en 2013. En España, Ediciones B ha anunciado que el 15 de abril publicará esta novela bajo el título de Agridulce. Según la editorial, el libro supone el regreso de McCullough a la novela épica y romántica ambientada en Australia, «escenario de su obra más famosa».

Shona Marty, editora de HarperCollins, ha recordado que «fue una de las primeras escritoras australianas en tener éxito en el escenario mundial».



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Artes Plásticas / México: Toledo lleva a la ciudad de México su batalla en defensa del maíz

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Francisco Toledo, ayer, en la estación Zapata del Metro, donde participó en la inauguración de la muestra El maíz de nuestro sustento, que reúne 26 fotografías de autor anónimo captadas en algún lugar de la República Mexicana en los años 30 y 40 del siglo pasado, las cuales fueron intervenidas por el artista. (Foto: Cristina Rodríguez)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- El artista Francisco Toledo inauguró ayer en la estación Zapata de la línea 12 del Metro la exposición El maíz de nuestro sustento, con la cual extiende a la capital del país su campaña en defensa de ese alimento y contra los cultivos transgénicos en México. Reportan desde la ciudad de México para La Jornada Merry MacMasters y Mónica Mateos-Vega.

Una multitud lo recibió entre aplausos, vivas y muestras de gratitud por su activismo solidario en torno también a temas como el de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.

Toledo acudió con la intención de volantear información, pero no fue posible debido a que fue rodeado de manera desordenada por representantes de la prensa y los usuarios del Metro.

El artista, quien hace mucho tiempo no acudía a un acto público en la ciudad de México, dijo: «A lo que vengo es a recabar firmas para apoyar la causa contra del maíz transgénico, es en favor de la salud y de una gran tradición».

Lo acompañaron el agrónomo Antonio Turrent Fernández, presidente de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad; la investigadora Elena Álvarez-Buylla, coordinadora de campañas de esa asociación; Alejandro de Ávila, director del Jardín Etnobotánico de Oaxaca, y la diputada federal Aleida Alavez, quienes hablaron acerca de los riesgos para la salud y la economía que representan los cultivos transgénicos.

De Ávila comentó que Toledo colgó en la fachada del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (Iago, fundado por el pintor), una manta que pide justicia no sólo para Ayotzinapa, «sino para el maíz de México, ya que son procesos paralelos que marcan el momento histórico que vive el país, pues en ambos casos vemos la confrontación de una sociedad comunitaria, con una tradición igualitaria, que intenta ser sometida con un modelo que no es justo».

«Lo de Ayotzinapa nos causa ira y con amor abrazamos a las familias de los normalistas; con esa misma expresión abrazamos a los campesinos de México asediados y amenazados por las empresas trasnacionales».

«No a Monsanto»

La prensa inquirió a Francisco Toledo acerca de los 43 normalistas desaparecidos, a lo cual señaló: «Es un crimen y estamos muy conmovidos. Todo el país está conmocionado por este crimen. No he tenido el reporte que dio la Procuraduría General de la República en mis manos, pero por lo que dice la prensa lo considero incompleto, lo mismo opina Amnistía Internacional: no se puede dar carpetazo».

Entre el público que lo ovacionaba estaban colegas y amigos, como Graciela Iturbide, Demián Flores, los caricaturistas de La Jornada Rafael Barajas, El Fisgón, Gonzalo Rocha, Antonio Helguera y José Hernández, así como Felipe Ehrenberg, Pablo Ortiz Monasterio, Irma Palacios, Francisco Castro Leñero, Armando Vega-Gil y el Sr González de Botellita de Jerez.

De Oaxaca, acompañaron al artista Claudina López, de la asociación civil Pro-Oax, y Lourdes Báez, directora del Centro de Artes de San Agustín, Etla, también fundado por Toledo, quienes promueven en ese estado la campaña de defensa del maíz.

Un conchero llevó su caracol para animar el acto oficial; también acudieron personas que llevaron pancartas, entre ellas una que decía: «No a Monsanto» y no faltaron los gritos exigiendo «Metro popular», consignas como «nos faltan 43» y «vivos se los llevaron, vivos los queremos».

Yuntas, arados, mazorcas

La exposición reúne 26 carteles de las fotografías, de autor anónimo, captadas entre los años 20 y 30 del siglo pasado en algún lugar del territorio nacional sin precisar, trabajadas e impresas por el fotógrafo Rafael Doniz en inyección de tinta sobre papel de algodón e intervenidas con pinturas al pastel por Toledo.

En ellas se aprecian diversos personajes, actividades y utensilios relacionados con el cultivo de esa planta gramínea, como campesinos en el momento de preparar la tierra, la siembra y la cosecha, así como yuntas, arados, molinos, mazorcas y granos.

Se informó que se colocarán durante una semana mesas para recabar firmas de apoyo a la campaña (la meta es reunir un millón) en las estaciones del Metro San Lázaro, Universidad, Pino Suárez, Bellas Artes, Constitución de 1917, La Raza, Zapata y Tacubaya.



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Artes Plásticas / México: «Rastros y vestigios» llega al Hospicio Cabañas

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Se presentan objetos que a primera vista parecen extraños. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Si bien mucha gente dice no entender el arte contemporáneo y lo rechaza, para la curadora Tatiana Cuevas es solo cuestión de indagar en lo desconocido, de investigar sobre aquello que parece raro y, por supuesto, es un tema de frecuencia, «del tiempo que las personas dedican a ver exposiciones de este tipo». Reporta desde la ciudad de México para Milenio Emiliano Balerini Casal.

Para la especialista el rechazo por el arte contemporáneo sucede desde hace más de cien años con obras como la del urinario de Marcel Duchamp: «En aquella época hubo un rompimiento entre las vanguardias y la academia. Es una cuestión de familiaridad. Si no sé de botánica y de repente me enfrento con una serie de plantas que no conozco, no tendré los elementos para apreciar sus diferencias. Estéticamente me pueden gustar, pero no sabré hablar de ellas. Si no tienes las herramientas, el arte contemporáneo —al que se relaciona con la antiestética, lo grotesco, lo conceptual— es difícil de entender».

De ahí que la muestra Rastros y vestigios —que la Colección Isabel y Agustín Coppel inaugurará el 28 de febrero en el Hospicio Cabañas de Guadalajara, y de la cual Cuevas es museógrafa invitada— busque hacer un ejercicio fresco para entender objetos que a primera vista pueden ser interpretados como extraños. La exhibición también estará en el Museo Amparo de Puebla y en el de San Ildefonso de la Ciudad de México.

Al seleccionar las 135 obras de los 66 artistas, Cuevas pensó en temas como la guerra armamentista y el cambio climático, y los combinó con una idea: «¿Qué sucedería si los seres humanos desaparecieran en un futuro lejano?», dice en entrevista con MILENIO.

«Combinando esta idea de aproximarse a una pieza como un enigma y verla como un objeto que, para entenderlo, tienes que sentarte a pensarlo, generé un proyecto con el propósito de mostrar los vestigios de los siglos XX y XXI. Además, pensé, si hipotéticamente en un futuro alguien se encuentra con las bodegas de la Colección Coppel, ¿qué podría ver y dilucidar en ellas?», comenta.

Es una muestra horizontal en la que se aprecian grupos de artistas que hablan de distintas temáticas: por ejemplo, hay quienes abordan la noción de vestigio como un objeto para ser interpretado. En esta parte de la exhibición se apreciarán obras de Lothar Baumgarten, Gabriel Orozco, Pablo Vargas Lugo, Abraham Cruzvillegas, Moris, Fritzia Irizar, Mona Hatoum, Carl Andre, Andre Caderé y John Chamberlain, menciona.

Sobre la pieza de Chamberlain, la museógrafa explica que su obra está conformada por pedacería de metales que tienen que ver con el desarrollo de la economía capitalista en un momento específico de Estados Unidos. Representa los residuos de ese boom del desarrollismo en la posguerra.

La idea es que los objetos exhibidos remitan a una referencia específica de la historia: «Abraham Cruzvillegas hace cuentitas de seis metros, de artesanías michoacanas que caen al piso como un conjunto y aglomeración de referentes. Tienen que ver con la noción de entender el significado de estos objetos como símbolos de una cultura», comenta.

Gabriel Orozco fotografió cementerios de Malí, donde había una serie de vasijas que a simple vista solo estaban tiradas al sol y no parecían tener ningún significado en especial. Pero, al indagar sobre ellas, el artista averiguó que representan los entierros y concentran el paso del tiempo y el futuro, dice Cuevas.

Los rastros del cuerpo como una huella que se deja en una tela, en un espacio al haber tirado botellas y basura en un concierto, las cuales hablan de la presencia de algo que ya no está, integran otra de las secciones de la exposición: «En ella se juega con la idea de recordar la presencia con la ausencia con piezas de Wolfgang Tillmans, Danh Vo, Andy Warhol, William Eggleston, Ana Mendieta, Teresa Margolles, On Kawara y Joseph Beuys», añade.

Al abordar el rastro del cuerpo, la exhibición dedica una parte al lenguaje: «On Kawara es uno de los creadores que tocan este tema con una serie de telegramas que dicen: 'El tiempo y la vida'. Teresa Margolles aparece con mensajes póstumos de suicidas desplegados en marquesinas de cines abandonados».

Otro grupo está conformado por vestigios urbanos: «Las ruinas en Roma, Atenas o México son la única forma que tenemos de confrontar nuestra historia. De hecho, hay muchas ruinas contemporáneas. Varias hacen énfasis en la situación de la transformación de lo nuevo en vestigio. La obra de Damián Ortega es un ejemplo de ello», argumenta.

Ensayos y aplicación

-Es la cuarta exposición producida por la Colección Coppel. La muestra incluye más de 100 obras como pintura, escultura, instalación, fotografía y video de artistas nacionales e internacionales pertenecientes a la Colección.

-En el catálogo que acompaña esta exposición se presentan ensayos de Néstor García Canclini, Eduardo Abaroa y la artista Susan Hiller, así como de la curadora. El libro estará disponible en la tienda del museo.

-Se contará con una aplicación, que muestra entrevistas con algunos de los artistas. La aplicación, para sistemas iOS y Android, será descargable a partir del 28 de febrero.



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Artes Plásticas / México: «Material» la otra feria de arte

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Isa Natalia Castilla, Brett Schultz y Daniela Elbahara, fundadores de Material Art Fair (Especial ). (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Daniela Elbahara y Brett W. Schultz se conocieron en Nueva York, mientras cursaban maestrías relacionadas con arte y nuevos medios. Cuando llegaron a México, en 2007, fundaron la galería Yautepec. Y ahora, por segundo año consecutivo y en colaboración con Isa Natalia Castilla, impulsan una feria de arte alternativa a Zona Maco. Reporta desde la ciudad de México para Milenio Eugenia Coppel.

La idea de Material Art Fair no es competir con Zona Maco, uno de los encuentros de arte contemporáneo más importantes en América latina. Lo que buscan, más bien, es complementar la oferta de la semana del arte en México. La segunda edición de Material se celebrará del 5 al 8 de febrero en el auditorio Blackberry de la Condesa.

«Nos dedicamos al arte joven, el arte emergente y las nuevas propuestas», explica Elbahara, quien asegura que sus 40 expositores internacionales están especializados en este campo. «Sólo exponemos arte joven y libros de arte: nada de diseño, antigüedades, arte moderno ni a artistas contemporáneos establecidos».

La feria Material surgió después que la galería Yautepec participara, sin demasiado éxito, en tres ediciones de Zona Maco. «En un principio fue muy interesante porque era la primera feria en la que estábamos. Después fuimos a otras ferias en Estados Unidos y nos dimos cuenta de que, como galería joven, necesitábamos más atención personalizada», narra la comunicóloga originaria de Monterrey.

Cuando llegó la hora de hacer un balance, Elbahara y Schultz se dieron cuenta de que no habían recuperado la inversión que habían hecho en la feria de arte más importante de México, ni habían creado la red de contactos que esperaban. Entonces comenzaron a imaginar: ¿Cómo sería la feria ideal para una galería joven como Yautepec?

«Maco es una feria establecida que cobra como cualquier otra feria de arte en el mundo: un stand cuesta alrededor de 8 mil dólares. Material está a la mitad en renta de stands, en entrada al público y en precio de las obras», detalla Elbahara. El año pasado, la pieza más cara de la feria costaba 30 mil dólares.

Cerca de tres cuartas partes de los expositores que participan en Material Art Fair son galerías extranjeras: de Brooklyn, Detroit, Portland, Bogotá, Córdoba, París, Bruselas, Berlín. De México sólo estarán presentes este año las galerías Yautepec y Lodos, y los proyectos Lulu y Casa Imelda.

Pero más allá de las nacionalidades, 1hay muchas cosas recurrentes en los stands», asegura Elbahara. «Todos son artistas jóvenes, expuestos a problemáticas y situaciones culturales similares, y que se expresan con nuevos medios, como el celular, computadoras, iPad... Hay artistas famosos por sus selfies, y otros por sus pinturas en el Corel Draw, un programa viejito que ahora se está usando para hacer pinturas de alta calidad».

La selección de los expositores se hizo primero por invitación de los directores, y más tarde las propuestas pasaron por el filtro de un comité internacional especializado, conformado por los curadores Chris Sharp y Gerardo Contreras, la gestora Beatriz López, el artista y galerista John Riepenhoff. Elbahara y sus socios creen que, para el próximo año, la convocatoria podría ser abierta en un principio, aunque seguiría existiendo un filtro posterior para mantener una línea curatorial clara.

«El objetivo de Material es que haya más opciones para compra arte, y eso a su vez es un apoyo para que los artistas puedan seguir produciendo», dice Elbahara. «Si no existieran mercados como estos sería mucho más difícil promover el arte joven».

La feria alternativa ofrece, además, un programa de performances, un ciclo de videos curado por Anna Gritz, y tres conferencias abiertas al público: En busca de un modelo para la vida, con Felipe Ehrenberg, Waysatta Fernández, Juan Caloca y Sofia Olascoaga; Modelos universales de diseño, con Maru Calva, José León Cerrillo y Prem Krishnamurthy; y Cómo exigir lo imposible, con John Gibler, Gabriela Jauregui e Isaac Torres.



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Fotografía / México: Exponen «Fascinación Modotti-Weston»

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La exposición muestra a Weston como uno de los fotógrafos estadunidenses más innovadores e influyentes. (Foto: Edward Weston)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- El carácter documental de las fotografías de Tina Modotti, así como la estética y el valor plástico de las imágenes de Edward Weston, sustentan la exposición Fascinación Modotti-Weston, curada por Sylvia Navarrete, directora del Museo de Arte Moderno. Una nota de la redacción de Milenio:

Para la especialista, Modotti y Weston integran una pareja mítica de la fotografía, que en la década de los veinte revelaron su visión de la cultura mexicana.

La exposición, que viene de exhibirse en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco), y que se inaugurará el próximo sábado 31 de enero a las 12:00 horas, ofrece una mirada a la relación creativa y sentimental de Weston y Modotti.

Para esta curaduría se realizó una selección del trabajo fotográfico emprendido por ambos artistas entre 1923 y 1926, la cual refleja la colaboración e influencia entre ambos durante la relación sentimental y profesional que sostuvieron en México.

Fascinación. Modotti-Weston reúne 70 fotografías que sintetizan los tres años de colaboración e influencia de la pareja durante el México posrevolucionario, como un ejemplo del nuevo camino que ellos abrieron para la fotografía.

Pasión, experimentación y luz son los aspectos que más destacan de su producción y que llevarán de la mano al público que visite la muestra, la cual está dividida en cuatro núcleos temáticos.

En el género de retratos se exhiben los que captaron en pareja, además de los retratos indigenistas y los mundanos. Manos, cuerpos y otros objetos completan la exposición.

Para ambientar la muestra, también se presentarán fotografías emblemáticas de personajes del arte de la época: José Clemente Orozco, Nahui Olin, Diego Rivera y D. H. Lawrence.

Además de la serie fotográfica, se incluyen paisajes y objetos cotidianos para contextualizar las imágenes, que ofrecen una mirada estética, renovada y, en ocasiones, hasta cruda de la realidad a la que se enfrentaban los mexicanos.

Influyentes

La exposición Fascinación: Modotti–Weston, de acuerdo con la página web del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Maco), muestra a Weston como uno de los fotógrafos estadunidenses más innovadores e influyentes.

Weston llegó a México ya con una carrera que lo respaldaba; aquí, durante su estancia, realizó 750 fotografías, las cuales revelan su visión de la cultura mexicana y su evolución como artista.

Fue en este país que el fotógrafo dejó el pictorialismo por una «fotografía directa». Así surgieron las series en las que presenta formas abstractas creadas con el cuerpo desnudo de Anita Brenner.

Modelo, musa, pupila y asistente de Weston, Tina Modotti desempeñó, por su parte, un merecido papel en la vanguardia mundial, aunque el reconocimiento a su obra llegaría tardíamente. Su carrera artística duró siete años y produjo 400 negativos antes de centrarse en sus intereses políticos y volcarse a la causa estalinista. Su magnética personalidad y su ideología le ganaron en México la fama de ícono sexual y de agente secreto comunista.

La curadora de la muestra, Sylvia Navarrete, indica que ambos artistas fotografiaron al México de los años veinte, del que ofrecieron una mirada estética y original.

A lo largo de los cuatro temas en que se divide la exposición Fascinación: Modotti–Weston, que se podrá visitar hasta el 3 de marzo en el Museo de Arte Moderno, se aprecia la afinidad y los vínculos entre sus trabajos. A manera de introducción, la primera parte presenta Retratos que realizaron mutuamente, así como una serie en pareja. Le sigue la sección Retratos mundanos e indigenistas, que incluye imágenes de Nahui Olin, Diego Rivera y D. H.Lawrence.

En el tercer apartado, Manos y cuerpo, se reúnen fotografías de la anatomía humana que, en su mayoría, reflejan la realidad mexicana. Por último, la exposición cierra con la sección Objetos, que incluye fotografías de artesanías típicas y de acercamientos a plantas de la región.

La fascinación es, según la curadora de la muestra, el combustible de la creatividad prodigada en la temporada mexicana de Modotti y Weston. También es el efecto que siguen ejerciendo en nosotros las extraordinarias imágenes de ambos fotógrafos.

El MAM se localiza en Paseo de la Reforma y Gandhi s/n, en el Bosque de Chapultepec.

Aventurera

Tras salir de su país, Italia, Tina Modotti se desempeñó como actriz y nudista en San Francisco, EU.

Apenas tenía 20 años cuando se casó con Roubaix de L`Abri Richey.

En los años veinte, Roubaix vino a México, pero enfermó de viruela y falleció.

En México Modotti conoció al fotógrafo Edward Weston, con quien tuvo una relación amorosa.

Con Weston, Modotti viajó por México para realizar un reportaje, y al ver la realidad de los mexicanos, nacieron en ella sus preocupaciones sociales y se sumó al Partido Comunista.



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Obituario / Amparo Baró

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La actriz española. (Foto: Gtres)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- La trayectoria de Amparo Baró (que ha fallecido este jueves a los 77 años) en el mundo de la interpretación surgió de manera casual. Esta catalana era estudiante de Filosofía y Letras cuando vio actuar a Asunción Sancho, que la marcó de por vida arrastrándola hasta la que fue su amada profesión sobre los escenarios, informa A. Vasco desde Madrid para El Confidencial.

Comenzando como aficionada, Amparo Baró se adentró en el teatro participando en grupos amateur, y en 1957 debutó por primera vez con «El burlador de Sevilla y convidado de piedra». Ese mismo año, las grandes compañías empezaron a interesarse por esa chica que dejó la universidad por amor al arte, y fue contratada por la compañía del teatro Windsor de la Ciudad Condal.

De nuevo, un fortuito revés de la vida propició que Amparo Baró siguiera ascendiendo hacia la fama. Amparo Soler Leal, primera actriz de su compañía, sufrió una apendicitis que le impidió actuar. Su tocaya, Baró, fue la encargada de sustituirla en «Harvey», donde compartió tablas con personajes tan relevantes como Adolfo Marsillach.

Su llegada a Madrid coincidió con un repunte en su trayectoria. Ya había compartido experiencias con José Luis López Vázquez o Luis Morris, y dos años después de su anexión al Windsor, realizó su primera gira por Sudamérica con tan sólo 20 años.

Su físico, determinante en sus papeles

El tono de voz de Amparo Baró y su aspecto físico hicieron que le otorgaran papeles muy parecidos en cuanto al estereotipo de los personajes, como por ejemplo sucedió en «Tengo 17 años» o «Margarita se llama mi amor».

Después vinieron un gran número de películas, en los que la catalana siguió destacando por su alto nivel interpretativo. «El bosque animado», «Las cosas del querer», «Boca a boca» o «Siete mesas de billar francés» se encuentran entre su filmografía. De hecho, esta última (dirigida por Gracia Querejeta, supuso el primer gran éxito reconocido de Baró: consiguió el Premio Goya a la mejor interpretación femenina de reparto en 2007.

Del escenario, a la televisión

Si su desarrollo en el mundo del teatro estuvo repleto de buenas críticas hacia Amparo Baró, sus inicios en la televisión no fueron demasiado exitosos. En 1995 trabajó en «Juntas, pero no revueltas», la versión española de las populares «Chicas de Oro» americanas, pero un año más tarde el proyecto se acabó. En 1997 trabajó con Alfredo Landa en «En plena forma», pero tampoco cosechó grandes triunfos.

Aunque el número de apariciones cinematográficas de Amparo Baró es extenso (más de 30), la actriz es muy recordada por interpretar a Soledad Huete (más conocida como Sole) en la serie de televisión «7 vidas». Los más de 200 capítulos que compartió con actores de la talla de Javier Cámara (quien ha mostrado su tristeza por la noticia en su cuenta de Twitter), Paz Vega o Blanca Portillo le otorgaron más premios que en toda su carrera. En 2013, incluso, llegó a recibir de manos de la por entonces Princesa Letizia la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Siete años trabajó Baró en «7 vidas», quien después de pasar por Telecinco acabó aterrizando en Antena 3 para pasar tres años en la serie «El Internado», donde consiguió el TP de Oro a la mejor actriz. Su etapa con esta cadena terminó en 2010, pero en 2011 volvió a subirse a los escenarios después de 12 años de sequía teatral (aunque ya había colaborado como monologuista en 'El Club de la Comedia'). Lo hizo para protagonizar «Agosto», una obra de la Pulitzer Tracy Letts dirigida por Gerardo Vega, en la que compartió escenario con Alicia Borrachero e Irene Escolar, que le susupo ampliar sus premios al conseguir el Valle Inclán de Teatro y el Premio Ceres así como un exitosa vuelta a los escenarios.

Su último papel, como prostituta

La pasada Navidad, Amparo Baró y Carmen Machi comenzaron a rodar «La puerta abierta», una película de Marina Seresesky en la que ambas interpretaban a una hija y una madre prostitutas, acompañadas en sus desventuras por Lupita, una transexual a la que da vida Asier Etxeandía. «Es la vida natural de dos prostitutas, madre e hija, que viven en una corrala. Es una película muy dura pero muy bonita», explicaba a finales del año pasado Machi. La actriz da vida a Rosa, una prostituta como su madre, Antonia, que ha perdido la cabeza y se cree Sara Montiel. La directora del filme, además, candidata al Goya al mejor cortometraje en 2012 con La boda y Biznaga de Plata en Málaga, ya estuvo con ellas en el escenario en Agosto.


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Artes Plásticas / España: «Velázquez se lo inventó todo: 'Las meninas' nunca posaron para acabar el cuadro», dice experto

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El famoso cuadro. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- El Síndrome de la Fatiga de Las Meninas (SFLM) es un mal que padecen los historiadores que han dedicado mucho tiempo y mucha reflexión al estudio de este cuadro enigmático, como reconoce el hispanista Jonathan Brown (Springfield, EEUU, 1939). El agotamiento no es el cuadro, sino las múltiples interpretaciones que se han publicado sobre la obra de Velázquez. «Y parte de la culpa la tiene Michel Foucault, cuyas reflexiones sobre Las meninas hicieron que muchos autores se apuntaran a la caza de esa presa», explicaba en una de sus conferencias celebradas durante la cátedra que ofreció en el Museo Nacional del Prado, en 2012, y que ahora aparecen publicadas en un libro de Abada editores, reporta Peio H. Riaño desde Madrid para El Confidencial.

En ellas el autor reflexiona sobre pintores como Ribera y El Greco, además del sevillano, y se ocupa del riesgo de las atribuciones y de otras cuestiones que debilitan el crédito de la historiografía. Y a pesar del SFLM, el irónico historiador estadounidense advertía que daría una vuelta más a la interpretación del cuadro más famoso del Prado, «aunque pueda parecer temerario». Antes de ofrecerla tiró al plato y dio en la diana de los historiadores del arte tradicionales, «todos adolecían del mismo problema»: «Se aferraban a algún detalle o rasgo del cuadro que les abriera la puerta a una interpretación definitiva».


«Un día estaba yo en el coche por Princeton y tenía la radio puesta: estaban entrevistando a un cantante pop», así arranca el sabio Brown el relato de cómo vio la luz para reinterpretar el enigmático cuadro. El experto viaja al pasado hasta el primer público que contempló la obra para ver que la cruz de Santiago en la pechera del pintor hace imposible datar el cuadro en 1656, ya que fue nombrado el 29 de noviembre de 1659 (murió el 6 de agosto de 1660). «Tal vez por eso Antonio Palomino se inventó la anécdota de que la cruz se añadió, por deseo del rey, ya fallecido Velázquez».

La sutil pincelada

Sin embargo, los exámenes técnicos no han detectado la existencia de dos capas de pintura. El tratamiento de la cruz coincide con el del resto del lienzo «y su sutil pincelada». Así que la fecha de la pintura debe situarse entre el 28 de noviembre de 1659 y el 1 de abril de 1660, cuando Velázquez parte a Irún acompañando al rey. Es decir, cuatro meses de ejecución y la conquista de lo difícil con aparente facilidad.

«Cuando quería, Velázquez era capaz de pintar muy deprisa». Lo más grande de todo es que fue ejecutado sin preparación, como una «improvisación calculada». De hecho, compara las pinceladas con los movimientos de un maestro de ajedrez. «La seguridad de Velázquez en sí mismo raya con la arrogancia», señala el maestro como un rasgo esencial de su personalidad.

«Mi hipótesis se basa en la idea de que Las meninas es meramente producto de la imaginación del pintor. Los hechos se convierten en ficción», dice. Es decir, un retrato familiar, inventado. «Las meninas es la forma que tiene el artista de decir: «Gracias, majestad»». Para Brown se trata de una «interpretación manipulada» de la realidad de la vida en palacio. «Velázquez deseaba crear el mejor cuadro que el rey hubiera visto jamás».

La gran ficción

Dicho de otro modo, Las meninas es una transgresión de las reglas. «Es un fruto de la imaginación con el que el pintor quiere poner de manifiesto su virtuosismo y originalidad sin precedentes. Velázquez propone nada menos que una manera de pintar». Para Brown, Velázquez sumió en las sombras a sus eternos rivales, Tiziano y Rubens. Los respetaba, pero los quería superar. Y no se le ocurrió mejor manera que dejarles al fondo de Las meninas y Las hilanderas, como meras notas a pie de página en su tesis doctoral sobre el arte de la pintura.

Además, señala que en el siglo XVII la disputa entre dibujo y color ardía y Las meninas refutó a quienes defendieron hasta el momento la excelencia del dibujo sobre la fuerza de la pintura colorista. Por eso llega a la conclusión de que lo pintó para exhibir los infinitos recursos que poseía como pintor colorista, porque no hay en todo siglo XVII un cuadro comparable: «La superficie del lienzo parece un revoltijo de pinceladas que no están coordinadas entre sí, y después, milagrosamente, una vez que hemos dado esos pasos atrás, todo está en su sitio».

Así que no hay misterios en Las meninas, no hay significados ocultos que descubrir, dice el científico para espantar cabalistas, códigos que descifrar o secretos que revelar. «Las meninas es un ejemplo no superado de maestría pictórica y una demostración de la inquebrantable confianza en uno mismo que se necesita para poner en solfa no sólo la jerarquía social de la corte española sino también los cánones del arte occidental».

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Cine / Ciudad Juárez: 57 Muestra Internacional de Cine

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Cartel promocional de una de las cintas de la exhibición. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Con la presentación de la 57 Muestra Internacional de Cine que será proyectada a partir del miércoles 28 de enero en el Centro Cultural Paso del Norte, arranca en definitiva el proyecto de instalar un Capítulo de la Cineteca Nacional en Ciudad Juárez, donde el público podrá disfrutar de una selección de las mejores películas de la filmografía mundial a bajo costo, informa Comunicación Social del Instituto Chihuahuense de la Cultura (Ichicult).

Será este miércoles 28 de febrero en que los primeros amantes del séptimo arte podrán disfrutar desde sus butacas lo mejor del cine mundial.

Fue el director de esta institución, Mtro. Sergio Reaza Escárcega, quien anunció la firma de convenios con el cineasta Alejandro Pelayo, director de la Cineteca Nacional en México, para iniciar de forma inmediata operaciones en Ciudad Juárez y Chihuahua, con el propósito de proyectar en el Teatro Experimental «Octavio Trías» del Centro Cultural Paso del Norte las Muestras permanentes de la Cineteca, además habilitar espacios a futuro para resguardo de archivos y acervos fílmicos, cursos y conferencias sobre cine, venta de discos, libros y películas relacionadas con la cultura cinematográfica.

Será este miércoles 28 de febrero en que los primeros amantes del séptimo arte podrán disfrutar desde sus butacas lo mejor del cine mundial.

La Cineteca Nacional Capítulo Chihuahua es un programa cultural de Gobierno del Estado de Chihuahua, por conducto de la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte y el Instituto Chihuahuense de la Cultura, en asociación con la Cineteca Nacional y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

En esta primera programación que presenta la 57 Muestra Internacional de Cine, que inicia el miércoles 28 de enero para concluir el domingo 8 de febrero, destaca la película «Sueño de invierno» por sus ¡tres horas 12 minutos de duración!

PROGRAMACIÓN

Miércoles 28 de Enero: «Conducta». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 48 minutos.

Jueves 29: «Cenizas del pasado». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 32 minutos.

Viernes 30: «Leviathan». Horarios: 6:00 y 8:15 p.m. Duración: 2 horas.

Sábado 31: «Güeros». Horarios: 4:00, 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 48 minutos.

Domingo 1 Febrero: «Ida». Horarios: 4:00, 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 22 minutos.

Lunes 2 Febrero: «Adiós al lenguaje». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 10 minutos.

Martes 3 Febrero: «Sueño de invierno». Horarios: 6:00 p.m. Duración: 3 horas y 12 minutos.

Miércoles 4 Febrero: «Mapa a las estrellas». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 51 minutos.

Jueves 5 Febrero: «Tan negro como el carbón». Horarios: 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 46 minutos.

Viernes 6 Febrero: «Mommy». Horarios: 6:00 y 8:30 p.m. Duración: 2 horas y 15 minutos.

Sábado 7 Febrero: «Fuerza Mayor». Horarios: 4:00, 6:30 y 8:30 p.m. Duración: 1 hora y 58 minutos.

Domingo 8 Febrero: «Dos días, una noche». Horarios: 4:00, 6:00 y 8:00 p.m. Duración: 1 hora y 35 minutos.

Mayores informes

Lic. Marcella Ríos Garay.
Depto. Comunicación Social- ICHICULT
contactoichicult@gmail.com
Tel. (614) 214-48-56 ó 214-48-00 ext. 201 ó 218
En ICHICULT- Ciudad Juárez
Tel. (656) 617-66-03
Centro Cultural Paso del Norte.
Tel. (656) 173-03-00.

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Fotografía / México: Recuperan la memoria gráfica del fotoperiodista Juan Guzmán

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Imágenes de un reportaje sobre espiritismo, ciudad de México, ca. 1940, incluidas en el libro Juan GuzmánFoto ©2014 Juan Guzmán/ Fundación Televisa + Editorial RM. (Foto: Fundación Televisa + Editorial RM)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2015. (RanchoNEWS).-La «memoria» del fotoperiodismo tiene «muchos enemigos». Más allá de las propias empresas periodísticas, «me temo que ni los mismos reporteros gráficos tomen en serio la conservación de su archivo», dice Alfonso Morales. Reporta desde la ciudad de México para La Jornada Merry MacMasters.

El investigador coordinó Juan Guzmán, magno libro que coeditan la Fundación Televisa y Editorial RM, que en días pasados, se dio a conocer en la feria de arte Paris Photo.

Ahora planean una exposición de la obra de Guzmán, en fecha aún por definir.

«A las empresas les ocupan espacio. Sé de muy buenas fuentes que se han perdido cantidades enormes de imágenes porque no tienen lugar, porque no se pueden clasificar ni documentar».

«Esta memoria requiere de cuidado, de conservación física, de documentación historiográfica para que, en efecto, su potencia memoriosa nos alcance», señala Morales, quien insiste en reconocer cuánto le debemos al oficio fotoperiodístico.

En 2006 la Fundación Televisa adquirió cerca de 135 mil imágenes del archivo Juan Guzmán (1911-1982), nombre de batalla del alemán-español Hans Gutmann Guster, llegado a México a finales de 1939 con el exilio republicano, ya que había sido brigadista y fotógrafo al servicio de esa causa.

Al poco tiempo ya trabajaba de fotógrafo de prensa tanto de diarios como en la época de oro de los magazines mexicanos.

A finales de los años 40 del siglo pasado se convirtió en corresponsal de las revistas Time y Life. Se naturalizó mexicano en 1941 y permaneció activo hasta principios de los años 70.

Es la primera vez que la Fundación Televisa compra el acervo de un fotoperiodista, aunque en sus colecciones hay obras, por ejemplo, de Nacho López, Héctor García y Rodrigo Moya.

Al decir de Mauricio Mallé, director de Artes Visuales de esa fundación, con la llegada del archivo Juan Guzmán «empezamos a preocuparnos por la memoria histórica y audiovisual mexicana en un sentido más amplio. Sin duda, eso representa un problema en cuanto a gestión, catalogación, conservación y organización de un proyecto de esta naturaleza».

Pero, «¿cómo podemos contribuir más, comprando una sola foto o un archivo completo? Claro, poseer alguna imagen icónica es motivo de orgullo».

Sin embargo, contar con un archivo «te da la oportunidad de iniciar un proceso de investigación que dura años, que involucra más personas, que coloca nuevos temas de reflexión en torno a la comunidad de investigación del mundo de la imagen».

Trabajo muy misceláneo

Alfonso Morales retoma: «No estamos descubriendo el hilo negro ni mucho menos. Aprovechamos todos los avances que en términos de historiografía se han desarrollado en México, en los años recientes con historiadores como Rebeca Monroy, Maricela González y John Mraz, quienes han tomado en serio la recuperación de esta memoria producida por nuestros fotoperiodistas».

De acuerdo con Morales, Guzmán desarrolló aquí un trabajo «muy misceláneo», pues lo mismo hay en sus imágenes crónica citadina, que deportes, toros, espectáculos, política y asuntos diversos. «Su archivo en cierto sentido comparte esta condición miscelánea con sus colegas de ese periodo, los hermanos Mayo, Héctor García o Nacho López».

Por supuesto, Guzmán tiene una mirada propia, determinada por su condición de extranjero; además, fue un hombre «disciplinado, discreto, de una apostura física más o menos notable, políglota, que tenía toda esa memoria histórica ya sobre su cuerpo».

Nacido en Colonia, Hans Gutmann realizó estudios de ingeniería metalúrgica. Sin embargo, la situación económico-social en Alemania no hizo posible que encontrase un trabajo afín a los conocimientos de su especialidad. De allí que se mudó a Berlín, donde se habilitó como técnico cinematográfico.

La empresa fílmica para la que trabajó era propiedad de judíos y como integrante de esa productora salió de Alemania, rumbo a París, cuando se hicieron manifiestos los riesgos que implicaba el avance del movimiento nacionalsocialista liderado por Adolfo Hitler.

De Francia a España

Sin posibilidad de residir en Francia, Gutmann –quien simpatizaba con el ideario revolucionario de izquierda–, a finales de 1936 se desplazó a España, país convulsionado por la confrontación política y la insurrección social.

«Tiempo antes de que se organizaran las brigadas internacionales, en octubre de 1936, y hasta su desmovilización, en el mismo mes de 1938, Gutmann recorrió varios frentes de guerra, retrató jefes militares y líderes políticos, produjo imágenes para la prensa republicana y dio testimonio de los actos de heroísmo, solidaridad, revancha y crueldad que se multiplicaron en la confrontación que, en cierta medida, fue un capítulo adelantado de la Segunda Guerra Mundial», se escribe en la introducción del libro.

Con el tiempo, Juan Guzmán tomó el lugar de Hans Gutmann, y compartió la suerte de los republicanos derrotados y apresados. Como Juan Guzmán obtuvo, el 11 de febrero de 1939, en Perpignan, Francia, el pasaporte que acreditaba su nacionalidad española y le permitía viajar por Europa y América con su primera esposa, Elena del Moral.

En México encontró un espacio en la comunidad de fotorreporteros, formó parte de la Asociación de Fotógrafos de Prensa, fundada por Enrique Díaz, y participó en Palpitaciones de la vida nacional (1947), la primera gran exposición que reivindicó el trabajo de ese gremio.

Sin embargo, «por su temperamento personal siempre fue aislado. Eso hizo que a la hora de las revisiones historiográficas de este periodo de la fotografía de prensa, fuera una figura separada y aunque se conocía su nombre no se tenía conciencia de la vastedad, complejidad y riqueza de su archivo que es lo que pone en juego el libro», afirma Morales.

Al morir Guzmán, el archivo quedó en manos de su segunda esposa, Teresita Miranda Linares.

Dos facsímiles

Ramón Reverté, responsable de la Editorial RM, explica que el libro Juan Guzmán está ordenado, primero, cronológicamente para entender quién era el personaje. A partir de su llegada a México se divide por temas: México, Quiosco, Urnas, Patria, Américas, Metrópoli, Andamios, Musas, Farándula, Glamour, Magazín, Engranes, Bitácoras y Montaña.

El grueso volumen pretende trasmitir el sentir de la época en que se tomaron las imágenes y el uso de la fotografía en ese entonces. Incluso, se incluyen dos facsímiles tal cual se publicaron en el momento, imitando los papeles y los colores utilizados.

Se trata de dos reportajes de Juan Guzmán: Venecia, DF, acerca de las inundaciones en el Centro de la ciudad, y La ruta panamericana.



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Arquitectura / México: Reabre el Museo Manuel Tolsá

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Está diseñado en cinco importantes núcleos temáticos. (Foto: Cortesía del Palacio de Minería)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Difundir la vida y la obra de uno de los arquitectos más destacados del siglo XIX, que dejó una invaluable huella en la fisonomía del Centro Histórico de la Ciudad, es la misión del Museo Manuel Tolsá que este 28 de enero reabre sus puertas al público en la sede del Palacio de Minería. Reporta desde la ciudad de México para Milenio Leticia Sánchez Medel.

En este recinto, que se localiza en la calle de Tacuba número 5, construido hace 200 años, se le rinde tributo al arquitecto y escultor valenciano, reconocido también porque intervino en la construcción de la Catedral Metropolitana y en el diseño y elaboración de la escultura ecuestre del Rey de España Carlos IV, mejor identificada como la estatua de El Caballito, y que el año pasado, tras su fallida restauración, fue el centro de una notica a nivel internacional.

Víctor Manuel Rivera Romay, jefe de la División de Educación Continua de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México —institución que resguarda a este inmueble colonial—, dice que después de la transformación del museo, el visitante podrá conocer a detalle la historia del Palacio de Minería, una de las joyas arquitectónicas de la Ciudad de México, así como todo el legado arquitectónico de Tolsá.

Asegura que Tolsá será descubierto como uno de los innovadores de la arquitectura, el mayor ejemplo es precisamente el Palacio de Minería, un edificio neoclásico con una construcción simétrica, única en su tipo en América, por lo que no hay otro inmueble como éste en todo el Continente.

Asimismo, señala que a través de la nueva museografía que estará apoyada en soportes interactivos, los asistentes podrán conocer que aquí estuvo la primera escuela de ingeniería de toda América.

Contará con salas interactivas

El Museo Tolsá que ocupa la planta baja del Palacio de Minería —recinto inaugurado el 3 de abril de 1813— está diseñado en cinco importantes núcleos temáticos.

Víctor Manuel Rivera Romay explica que una línea del tiempo interactiva recibe al público, con la intención de ubicar a los visitantes en la historia.

Hay dos salas dedicadas a la creación y al desarrollo de El Caballito, que a decir de los expertos es una de las cinco esculturas ecuestres más hermosas del mundo. Que exponen dos reproducción a escala de El Caballito, las cuales están colocadas justo frente a una ventana, desde donde se aprecia, en toda su dimensión, a la escultura monumental del Tolsá que está en la plaza del mismo nombre, perteneciente al Museo de Nacional de Arte. Hablar de El Caballito y de su historia, cobra relevancia luego de que el año pasado, tras una «restauración» inadecuada sufrió daños irreversibles, después de la denuncia y la lucha emprendida por el cronista Guillermo Tovar de Teresa, actualmente la escultura está siendo intervenida por expertos.

Otro espacio está destinado a la parte de arquitectura y a la obra civil del Palacio de Minería, enriquecido con retratos de diferentes personajes, incluido, por supuesto el de Tolsá.

Los asistentes al Museo Manuel Tolsá se podrán enterar que el proceso de construcción del Palacio de Minería duró 16 años, de 1797 a 1813. Y de que este afamado arquitecto también estuvo a cargo de una de las edificaciones más emblemática de Guadalajara, el Hospicio Cabañas.

Advierte que en este recinto tuvieron lugar acontecimientos que marcaron la vida política de México. Por ejemplo, en el Salón de Actos del Palacio de Minería, se dice que Benito Juárez suscribió algunos de los documentos que dieron pie a La Reforma.

De los momentos de la historia aquí registrados destaca también que durante la primera década del siglo XX se estableció la Cámara de Diputados. Siendo el recinto donde tomó protesta como Presidente, por última vez, Porfirio Díaz.

Recinto de lujo

-Como cuna de la Ingeniería Nacional, inicio sus actividades en 1792 en el Edificio de Guatemala 90, pero en 1811 se empezaron a impartir clases en este Palacio de Minería.

-Hoy en día esta joya arquitectónica es un centro académico y cultural, y es sede de uno de los eventos literarios más importantes de nuestro país, la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

-El Palacio de Minería alberga junto con el Museo Manuel Tolsá, al primer museo de meteorítica del país, el cual es el más importante del mundo por el tamaño y calidad de los 4 meteoritos que se exhiben.

-El Museo Manuel Tolsá, que se ubica en la calle de Tacuba número 5, estará abierto de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. El costo por boleto es de 20 pesos con descuentos a estudiantes y a los adultos mayores.



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Arquitectura / México: Expondrán «América Latina en construcción: La arquitectura 1955-1980» en el MoMa de Nueva York

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Una exposición revisa, a través de 500 obras, entre fotografías, dibujos, planos, maquetas y diseños de proyectistas, el desarrollo de esta disciplina en la región.  (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- En América Latina, la segunda mitad del siglo XX se caracterizó por cambios sociales y políticos a partir de un desarrollo urbano, sobre todo en las ciudades consideradas del «tercer mundo»; transformaciones reflejadas en la arquitectura al proyectar tanto los intereses de mandatarios como las necesidades de la ciudadanía. Informa desde la ciudad de México para Excélsior Sonia Ávila.

De ello da cuenta la exposición América Latina en construcción: La arquitectura 1955-1980, que presentará el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) del 29 marzo al 19 de julio próximo, con más de 500 obras entre fotografías, dibujos, planos, maquetas y diseños de proyectistas como Lina Bo Bardi, Oscar Niemeyer, Juan O’Gorman, Mario Pani, Luis Barragán y Teodoro González de León, entre otros.

«El MoMA está muy interesado en el arte y la arquitectura latinoamericana, porque es fascinante, y la exposición verá la arquitectura desde los años 50, 60 y 70 a través de los arquitectos. No es precisamente cronológica, sino más bien en los tipos de construcciones, el público, los proyectos, las casas, y se divide por ciudades», detalló Glenn Lowry, director del museo neoyorquino.

Luego de su participación en el encuentro de la Asociación de Directores de Museos (AAMD, por sus siglas en inglés) Lowry explicó que se toman ejemplos de edificaciones de cada ciudad para hacer un recorrido desde México hasta Argentina, pasando por Venezuela, Costa Rica, Cuba, Brasil, Perú y Uruguay.

«De México tenemos muchos ejemplos, pues obviamente México es uno de los países en que más profundizamos, por la relación que tenemos tan antigua», precisó el director quien hoy ofrecerá una conferencia para hablar de la exposición, que es posible se presente en una sede en esta ciudad después de julio.

El discurso curatorial, a cargo de Barry Bergdoll, curador del Departamento de Arquitectura y Diseño del MoMA, devela cómo los países latinoamericanos, que a pesar de contenerse en sus propios procesos de desarrollo, coinciden en un crecimiento de las zonas urbanas a partir de una arquitectura considerada moderna.

Se exhibirá, por ejemplo, material de recintos como La plaza de los tres poderes, en Brasilia, construida en 1958 por Lúcio Costa en colaboración con Oscar Niemeyer; también el complejo Torres del Parque Residencial en Bogotá, a cargo de Rogelio Salmona entre 1964 y 1970, y Ciudad Universitaria en México, considerada una de las mayores construcciones de la modernidad.

Lo mismo la construcción del desarrollo de la nueva capital de Brasil, en Brasilia, a cargo de los arquitectos Lina Bo Bardi, Lúcio Costa y Oscar Niemeyer. También se muestra el trabajo de los mexicanos Juan O’Gorman, Mario Pani, Luis Barragán y Teodoro González; de los argentinos Mario Roberto Álvarez, Amancio Williams y Clorindo Testa; de los cubanos Ricardo Porro, Fernando Salinas y Mario Coyula; y de Henry Klumb, en Puerto Rico.

Así se hace una revisión de la transición de los países desde inicios de la década de los 50; un periodo de exploración a nivel político y reorganización social con la aparición de nuevas ciudades capitales, detalló.

De manera paralela, se desarrollan temas como el papel del sector público en la creación de vivienda, la concepción de nuevos tipos de campus, la respuesta de la arquitectura y el urbanismo a conceptos de modernidad, y la necesidad de una arquitectura para servir a la política de industrialización.

Con la mirada en Latinoamérica

Lowry comentó que, en los últimos años, el MoMA tiene un interés especial por el arte que se crea en América Latina, no sólo por una cuestión de mercado, sino por el «dinamismo» de las propuestas estéticas. Y en ello radica que en la colección del museo conserven tres mil 500 piezas de creadores latinoamericanos.

«Siempre hemos estado interesados en este tema, ya hace un par de años hicimos una exposición del trabajo de Diego Rivera y una gran parte de nuestra colección es de arte latinoamericano. En México, el interés es más profundo y tenemos por ejemplo a Gabriel Orozco, que ya lo expusimos, y Francis Alÿs”, detalló al recordar que en su colección tienen obra desde David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Manuel Álvarez Bravo, hasta los contemporáneos Damián Ortega y Melanie Smith.



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Fotografía / México: Replican primera foto de la Catedral Metropolitana de hace 175 años

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Ayer recrearon la primera imagen tomada en la Ciudad de México, un daguerrotipo captado en 1840 por el francés Jean Prelier Dudoille. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de junio de 2013. (RanchoNEWS).- Unos meses después de que Louis Daguerre presentó en París su daguerrotipo, el grabador francés Jean Louis Prelier llegó a la Ciudad de México y en la plaza mayor montó una de estas cajas negras de madera con placas de metal para ofrecer una demostración al público del proceso casi mágico de «aparecer» una imagen. Reporta desde la ciudad de México para Excélsior Sonia Ávila. 

Era 26 de enero de 1840, cuando Prelier hizo la primera toma de la Catedral Metropolitana con intenciones de comercializar la cámara parisina, y así la fachada del recinto quedó «perfectamente copiada» sobre una placa metálica. Crónicas periodísticas recuperadas en el libro Sobre la superficie bruñida de un espejo, de Rosa Casanova y Olivier Debroise, relatan que el francés repitió el ejercicio con el mercado El Parián, el Calendario Azteca, la escultura de Carlos IV El Caballito, entre otros.

«Fueron las primeras imágenes que se hicieron en la Ciudad de México hace 175 años con lo que se introduce la fotografía a México, ahora están en la colección George Eastman House de Rochester (Nueva York)», precisa el fotógrafo Arturo Talavera, quien a manera de homenaje al nacimiento de la imagen en el país replicará estos daguerrotipos con la misma técnica y material.

Luego de estudiar desde diciembre pasado el recorrido de la luz natural que alumbra la Catedral por las mañanas, Talavera montó ayer su caja negra en la explanada del Zócalo para hacer la misma toma que Prelier. Fueron tres placas de prueba; dos de ellas las reveló ahí mismo con papel filtro, y la tercera la someterá al proceso tradicional con vapores de mercurio.

El proyecto, detalla en entrevista, es replicar los siete primeros daguerrotipos hechos por el grabador francés para así rescatar el inicio de la historia de la fotografía mexicana: «Estuvieron perdidas mucho tiempo y quien las detectó fue el investigador Fernando Osorio, quien las encontró en el acervo de Rochester y él reconoció que eran de México, porque primero las tenía Gabriel Cromer en Francia, y de ahí lograron rescatarlas antes de que empezara la Segunda Guerra Mundial, porque en el acervo no sabían que era México».

Los relatos de prensa detallan que Prelier llegó al Puerto de Veracruz donde tomó la fortaleza de San Juan de Ulúa, y viajó a la Ciudad de México para vender en 80 pesos cada una de las dos cámaras de Giroux que traía desde París. Entonces se dedicó a hacer fotos en la calle como mera demostración del invento; pero ante el poco entusiasmo de la gente, decidió subastar las cajas.

Es posible que los hijos de Prelier se llevaran a Francia los originales, pero documentos históricos también consideran que Fanny Calderón de la Barca (1804-1882), esposa del primer enviado español a México independiente, adquirió las imágenes como recuerdo de sus viajes por el país, y por ello se desconocía su ubicación hasta que Fernando Osorio las encontró a finales de los 90.

«En México se hizo mucho daguerrotipo como negocio, porque servían bien para retratos y paisajes, como todo en la foto que empezó como negocio; en la calle Madero había como tres estudios de daguerrotipo, pero era para clases de élite, para los ricos que podían pagar los altos precios por lo caro del material», cuenta quien produce sus propias planchas.

Talavera detalla que la «magia» de la técnica radica en la placa de cobre cubierta por una capa de plata, y luego otra de mercurio; en algunos casos incluso se les daba un baño de cloruro de oro para sensibilizar lo más posible el metal y así calcar la escena al recibir la luz natural. Antes de cubrir el metal, debe pulirse hasta conseguir un reflejo como espejo, por lo que preparar una placa puede tardar hasta un año.

El revelado con vapor de mercurio hacía peligroso el proceso al que se le atribuyeron males: «Decían que se les caía el cabello, o que se volvían locos pero era que la gente inhalaba el mercurio que es dañino, luego se fueron perfeccionando las técnicas y materiales. Yo usaré la misma técnica con la precaución para lograr una casi perfecta», detalla al precisar que el daguerrotipo se usó sólo 25 años antes de la entrada del colodión húmedo.

Para el fotógrafo, el daguerrotipo ofrece una de las imágenes más puras de la fotografía al ser literal un holograma, y en ese sentido señala que la estética de estas primeras imágenes es muy definida y bella, a pesar de su antigüedad.

«Ahora los artistas están retomando la técnica pero con una visión estética, artística, porque tanto el daguerrotipo como el colodión ofrecen estéticas poco experimentadas, pues su duración en el mercado fue muy corto, porque siempre la tecnología avanzó muy rápido y la gente no lo estudió».

Debroise describe en el libro que la daguerrotipia obliga a ver de otra manera al ofrecer detalles que escapan al ojo en una vista tradicional. «La imagen fotográfica resulta distinta, incomparable, porque copia las cosas con tal escrupulosidad de detalles que supera a tal ponderación», argumenta el historiador.

En el transcurso del año, Talavera preparará sus propias placas para hacer las siete tomas con la cámara oscura, y, eventualmente, exponerlas.




Daguerrotipo tomado por el grabador francés Jean Louis Prelier


Daguerrotipo tomado ayer por Arturo Talavera


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Galería / Lloyd Scott Clements «Old Truck»

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Lloyd Scott Clements
Old Truck
Oregon
2012

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Galería / Robert Hewgley «Napoleon's Window»

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Robert Hewgley
Napoleon's Window
Paris, France
2012


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Galería / Adam Laws «The Door»

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The Door 
Baltimore, MD 
2014


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Arqueología / España: Hallado el ataúd de Cervantes

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Restos del féretro de Miguel de Cervantes, con las iniciales M. C. (Foto: El País)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de enero de 2015. (RanchoNEWS).- Un ataúd con las iniciales M.C. correspondientes a las de Miguel de Cervantes, que contenía restos de huesos en su interior, fue hallado este sábado en la cripta de las Trinitarias, convento donde desde el pasado mes de abril se buscan los restos del escritor universal, extraviados intramuros del cenobio femenino, hace cuatro siglos. Las iniciales están formadas con numerosas tachuelas de media pulgada de extensión cada una. Reporta desde Madrid para El País Rafael Fraguas De Pablo.


El hallazgo del ataúd se produjo al mediodía del sábado, según fuentes de la investigación, que mantuvieron un intenso hermetismo ante las dudas que aún albergaban entonces. Sin embargo, todo indicaba este domingo que el féretro, muy carcomido por la humedad y los xilófagos salvo en su cabecera, donde se encuentran insertas las iniciales —que presentan signos de oxidación de color verdoso— albergó el cadáver del Príncipe de las Letras, allí enterrado el 23 de abril de 1616.

El equipo investigador que realiza la indagación, y que capitanea en esta fase el médico forense Francisco Etxeberria, no se atreve todavía a asegurar de manera incontestable que los restos óseos hallados dentro del féretro pertenezcan a Cervantes.

En un primer momento, al introducir un estilete rematado por una microcámara en el interior de una de las sepulturas cuya erosión permitió eludir su perforación previa, se detectó dentro de ella la presencia de material osteológico. Estos restos no presentaban lo que los forenses denominan posición primaria, es decir, exentos e individualizados, sino que los huesos se encontraron mezclados con otros, casi con plena certeza infantiles, que se hallaban a los pies del ataúd y que fueron extraídos al principio de la operación, antes de descubrir la cabecera del ataúd con las letras iniciales.


En un primer momento, la euforia se adueñó de los investigadores —más de una decena de ellos se hallaba en el interior del la cripta Trinitaria, situada a 4,80 metros bajo la cota del suelo de la iglesia del convento, donde en la mañana del sábado se había autorizado por primera vez en nueve meses la entrada de periodistas gráficos y literarios a la cripta.

En un momento determinado, muchos de los investigadores se congregaron en torno a una de las sepulturas halladas en el suelo de barro, cercadas por un perímetro de ladrillos cocidos colocados de canto. Aquel desplazamiento permitió sospechar que se trataba de un hallazgo relevante, si bien se dijo entonces que tan solo se trataba de unos huesos de un párvulo, como se denominaba en el siglo XVII a los niños bautizados menores de siete años.

Los trabajos de arqueología y de medicina forense se enfrentan ahora al examen detallado de los restos hallados dentro del féretro signado por las iniciales M y C. Su primera tarea consistirá en segregar los huesos infantiles de los procedentes de osamentas adultas. Luego, una vez aislados los de los adultos, discriminarán los femeninos y los masculinos, ya que acostumbran presentar importantes diferencias anatómicas, como los arcos superciliares en los cráneos masculinos, que no existen en los de las mujeres.

Más adelante, una vez seleccionados los restos óseos masculinos, se procederá a descubrir si presentan algunas de las lesiones que caracterizaron la osamenta de Cervantes. En aquella, pueden quedar marcas de la atrofia ósea en los huesos del metacarpo de la mano izquierda y los impactos de pelotas de arcabuz en el esternón, procedentes de las heridas sufridas por Cervantes en la batalla de Lepanto. Empero, el esternón, por ser parcialmente cartilaginoso, puede presentar más dificultades para la posterior identificación. Hay dos datos anatómicos más que pueden guiar a los forenses y arqueólogos, tras la detección inicial del georradarista Luis Avial y su equipo dentro de la sepultura. Además de la edad, de 68 años, a la que murió Cervantes, sus restos habrán de presentar la dentadura plenamente desdentada —conservaba al morir solo seis piezas— y una artrosis deformaba, combándola, su columna vertebral.

Hay además otros indicadores que ya están siendo estudiados por los investigadores: los restos textiles del sudario franciscano con el que fue presumiblemente enterrado —se unió a la venerable Orden Tercera tiempo antes de su muerte— y la propia madera del ataúd, pues puede datarse su cronología mediante distintos procedimientos analíticos.



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