Cine / Woody Allen estrena «Café Society» en España

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Woody Allen durante el rodaje. (Foto: J. Kamau Buzz)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de agosto de 2016. (RanchoNEWS).- Woody Allen tenía cinco años cuando empezó a pensar en la muerte. «Mi madre no sabe qué me pasó», dice el director neoyorquino moviendo la cabeza sentado al borde de una silla en el Hotel Martinez de Cannes. «Fui un niño muy dulce los primeros cinco años de mi vida y de pronto algo me pasó que me volvió negativo. Yo creo que, con la edad, la gente es consciente de la muerte y se da cuenta de que todo va a acabar». Reporta Irene Crespo para El País.

Ese pesimismo le ha acompañado toda la vida, pero ha preferido reírse de él, en la realidad y en su cine, que para él son un poco lo mismo. Ahora, a sus 80 años, está un poco más feliz en la realidad y lo transmite en su cine, quizá por eso Café Society, su película número 47 como director y que se estrena mañana en España, sea una de las más románticas.

«He tenido una vida mejor desde que conocí a mi mujer», reconoce. «Eso ha sido bueno para mí y agradable, pero no me ha convertido en un optimista. Porque tienes a tu mujer, tus hijos, y de repente, ya no están: ¿Y si le ocurre algo a ella? ¿Y si les ocurre algo a los niños? La ansiedad se apodera de mí. He vivido dentro de los confines de la fealdad de la existencia humana. Pero he tenido suerte el último par de años, no he sufrido tanto. Tengo 80 y sufrí 60 años de mi vida», concede y se ríe.

Esos debates existencialistas y ese miedo atroz a la muerte lleva años pasándoselos a los protagonistas de su cine. Y Bobby, el galán improbable de Café Society, interpretado por Jesse Eisenberg, no se libra. «La vida es una comedia escrita por un cómico sádico», dice el personaje, a pesar de que a él la vida le acaba sonriendo, atrapado en el amor entre dos bellas mujeres, una en California (Kristen Stewart) y otra en Nueva York (Blake Lively), con el mismo nombre de femme fatale, Verónica.

«Es una película romántica», admite. Además la escribió en forma de novela, con un narrador en off (el mismo Allen). «No solo es romántica por esas chicas. El personaje de Jesse es muy dulce, y esa época en California y Nueva York, los años treinta, también fueron muy románticas», dice con un atisbo de nostalgia, un sentimiento poco frecuente en el neoyorquino.

«Hay que tener cuidado con la nostalgia», continúa él solo. «La nostalgia es una trampa. Te atrapa. Esta película ocurre en ese periodo de tiempo. Y yo, personalmente, siento nostalgia por esa época. Por qué me siento nostálgico es una locura, ya que yo no estuve allí, pero solo de leer sobre ella…», dice. Y de recordar las historias que su padre le contaba. Historias de la mafia que están también en Café Society.

Contra los directores

En aquellos años treinta triunfó su modelo a seguir, Groucho Marx. Allen ve el cine de aquella época con admiración, pero jamás habría encajado en su sistema de estudios que también refleja en Café Society con el magnate Phil Stern (Steve Carell). «Eran dictatoriales e insensibles con los directores. Cogían su trabajo y lo cambiaban. El director no editaba la película, no podía decir nada sobre el guión, les elegían los actores. No era una época de autores», explica contrariado. «Yo siempre he tenido libertad para hacer lo que quisiera. Lo único que se interpone entre la grandeza y yo... soy yo», se ríe. «Si no puedo hacer una buena película es porque no está en mí».

En cuanto a su primera serie de televisión, Crisis in Six Scenes, reconoce que la hizo por dinero. «Yo hago películas, nunca veo la televisión. Sin embargo, siguieron subiendo el precio y no pude negarme porque era demasiado lucrativo». También pensó que sería fácil, pero devino en su «mayor pesadilla». Ahora respira aliviado, a un mes del estreno en Amazon. «Son seis horas y media de comedia pura situada en los sesenta, cuando pensaron que en EE UU estallaría una revolución con Vietnam, los jipis, los Black Panthers», cuenta. «Ya está entregada, he hecho lo que he podido, no quería trabajar duro, tuve que hacerlo, y solo espero que les guste».


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Noticias / Cien años de parques nacionales en Estados Unidos

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El presidente Theodore Roosevelt (izquierda) y el naturalista John Muir en Glacier Point, parque nacional Yosemite, EEUU. (Foto: ARCHIVO)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de agosto de 2016. (RanchoNEWS).- Es una de las paradojas que explican Estados Unidos en todos sus matices, más allá de las caricaturas. Uno de los mayores símbolos de este país identificado con el capitalismo más desregulado es propiedad del Estado federal. Salvo quizá las fuerzas armadas, no hay institución más socialista, en su organización, que los parques nacionales: igualitaria, pública, sin clases sociales. Y, como las fuerzas armadas, los parques nacionales son el espejo en el que se proyecta la identidad nacional. Reporta Marc Bassets desde Washington para El País.

Tres rangers, guardas con el uniforme y sombrero asociados a figuras de la cultura popular como el Oso Yogui, custodian el documento original del Organic Act, ley que hace 100 años creó el sistema de parques nacionales. El documento se expone en una vitrina a unos metros de la sala de los Archivos Nacionales de Washington donde pueden verse los textos fundacionales de EE UU: la declaración de independencia, la Constitución y la Carta de Derechos.

La compañía no es fortuita. La ley orgánica, firmada por el presidente Woodrow Wilson el 25 de agosto de 1916, tiene, como los otros documentos, un carácter fundacional. Es la Constitución, todavía vigente, de la red de parques y monumentos nacionales que vertebra la conciencia ecológica del país: el vínculo de una nación urbana, industrial y comercial con los grandes espacios y la naturaleza primigenia.

«Desde el inicio del sistema de parques nacionales, los parques han sido diseñados y gestionados para ser accesibles a todos los americanos como parte de su derecho de nacimiento. Esto contrastó con los grandes terrenos rurales europeos que solo estaban abiertos a la aristocracia, dejando al ciudadano medio con poco acceso al mundo natural», explica en un correo electrónico el profesor Robert Keiter, de la Universidad de Utah, autor de To Conserve Unimpaired: The Evolution of the National Park Idea (Conservar intacto: la evolución de la idea del parque nacional). La vieja Europa tenía el Louvre y las catedrales medievales; la joven nación americana, los templos naturales de Yosemite, Yellowstone o el Gran Cañón.


El fotógrafo Ansel Adams le enseña fotografía a la hija del presidente Gerald Ford, Susan Ford, en el parque nacional Yosemite en 1973. Foto / George Rose

Las 412 áreas que integran el sistema, con una extensión de 340.000 kilómetros cuadrados, recibieron en 2015 307 millones de visitas. Obama, que ha protegido más acres de terreno y agua pública que ningún otro presidente, celebró el centenario dedicándole su último discurso semanal. «No hay nada tan americano», dijo citando al presidente Franklin Delano Roosevelt. «La idea fundamental que hay tras los parques es que el país pertenece a la gente».

Espejo e ideal de EE UU, y modelo para el resto del mundo, los parques nacionales han reflejado las pasiones de cada tiempo. El centenario coincide con un debate renovado sobre su financiación y mantenimiento. Quienes, desde una óptica conservadora, cuestionan el intervencionismo público en la economía, ponen en duda el control del poder central sobre ellos.

Tampoco escapan a la revisión permanente de la historia. En este caso, a la conciencia de que, antes de ser declarados parques nacionales, no eran bosques o montañas prístinos, ni el edén imaginado por los caballeros ilustrados —la mayoría eran hombres— de la costa Este que en el siglo XIX se maravillaban ante su fauna y flora, sino que eran lugares, en muchos casos, habitados por americanos nativos. Aún pervive el mito según el cual los parques eran lugares inhabitados que merecían ser preservados intactos. Una visión romántica que, como escribió Mark David Spence en Disposessing the Wilderness: Indian Removal and the Making of the National Parks (Desposeer la naturaleza: el traslado de los indios y la creación de los parques nacionales), obvia que «los pueblos nativos modelaron estos entornos durante milenios, y que, por tanto, parques como Yellowstone, Yosemite y Glacier eran más representativos de viejas fantasías sobre un continente a la espera de ser descubierto que de las condiciones reales en los tiempos de Colón o la aventura de Lewis y Clark».



El presidente Barack Obama junto a la primera dama, Michelle Obama, y sus hijas Malia y Sasha, en un tour del parque nacional de las Cavernas de Carlsbad. Foto /Joshua Roberts

Desde la fundación de EE UU, las tensiones por el uso y la propiedad de la tierra han sido recurrentes. En The Wilderness Warrior (El guerrero de la naturaleza), biografía de Theodore Roosevelt —«el presidente naturalista», le llamaban—, el historiador Douglas Brinkley recuerda una pelea entre el presidente John Quincy Adams y el futuro presidente Andrew Jackson que definiría los términos de la discusión venidera. En 1828, Adams creó una reserva en la isla de Santa Rosa, en la bahía de Pensacola, en Florida. El objetivo no era ecológico: la madera de los robles en la isla debía servir para construir navíos de guerra. Pero en las elecciones de 1832, el candidato Jackson lo convirtió en tema de campaña y denunció la iniciativa de Adams como una expropiación ilegal del Gobierno federal.

Eran los primeros antecedentes de los esfuerzos, en la segunda mitad del XIX, de preservar terrenos naturales ante la explotación humana. En 1858, Henry David Thoreau escribió: «¿Por qué no deberíamos tener nuestras reservas nacionales… en las que el oso y la pantera, e incluso algunos de la raza de los cazadores, pudieran seguir existiendo sin ser borrados por la civilización de la faz de la tierra, y nuestros bosques preservados, no para el deporte ocioso sino para la inspiración y nuestra auténtica recreación?». La idea de la conservación como «el mayor bien, para el mayor número, durante el tiempo más largo», según una definición de la época, cuajaría medio siglo después con la llegada a la Casa Blanca de Theodore Roosevelt, el presidente que convirtió en prioridad la conservación de los recursos naturales como un ideal «democrático en espíritu, propósito y método».

Entonces ya existían 35 parques y monumentos nacionales, entre ellos el de Yellowstone, el primer parque nacional de EE UU y del mundo. La Organic Act codificó el sistema y lo organizó, con la creación en National Park Service, oficina dependiente del Departamento de Interior que se encargaría de su gestión. El objetivo era noble pero difícil de cumplir, por contradictorio: dejar los espacios intactos y al mismo tiempo disponibles para el disfrute del público y las generaciones futuras.


El presidente de EEUU, Barack Obama, habla sobre el Servicio de Parques Nacionales en el parque nacional de Yosemite. Foto / Joshua Roberts

La masificación, la polución, la desaparición de especies depredadoras o el cambio climático han hecho mella. «Yellowstone, la primera reserva salvaje de la humanidad se está convirtiendo (…) en un gran teatro masificado», escribió en 1998 Robert D. Kaplan en su ensayo Viaje al futuro del imperio. «Aunque el mandato […] exige a los agentes del parque que eviten que queden dañados para las generaciones venideras, los parques ya han sido dañados», escribe William Lowry en Repairing Paradise: the Restoration of Nature in America’s National Parks (Reparando el paraíso: restauración de la naturaleza en los parques nacionales de América, 2009). «En los años recientes, por tanto, los políticos han intentando revertir las políticas tradicionales reintroduciendo especies eliminadas, reduciendo el tráfico en automóvil, rellenando suministros de agua fresca y restaurante flujos de agua naturales».

Los parques están lejos de ser paraísos terrenales aislados del mundanal ruido. Cuando hace dos años la Administración federal tuvo que cerrar durante unos días por una disputa presupuestaria entre demócratas y republicanos, los parques también dejaron de funcionar. Su carácter público forma parte del ADN de EE UU. Habrían podido caer en manos de grandes terratenientes, pero, como escribía hace unos días el columnista Nicholas Kristof en The New York Times, «afortunadamente, partir de finales del siglo XIX, una serie de líderes políticos visionarios propugnaron que los lugares naturales más gloriosos de América fueran una reserva común para todos».

«Que nuestros parques nacionales estuviesen abiertos a todos desde el principio», dice el profesor Keiter, «era coherente con la política histórica de terrenos públicos de la nación, que evitaba los monopolios poniendo a disposición de los ciudadanos las tierras del Oeste para que se asentasen en ellas con la venta de fincas públicas y otras leyes, pero con limites en la extensión para evitar la acumulación de amplias propiedades privadas. Así que los parques nacionales me parecen una institución democrática, no socialista».

Con todos sus problemas, las sombras de su historia y las amenazas futuras, fueron, y quizá son aún, «la mejor idea de América», como dijo el escritor William Stegner. Como mínimo, una de las que mejor refleja el espíritu de este país.


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Arquitectura / Brasil: «La arquitectura debe reconocer el debate sobre género y raza, además de su rol social», Stephanie Ribeiro

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La activista feminista negra. (Foto: ARCHIVO)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de agosto de 2016. (RanchoNEWS).- Decidí hacer arquitectura de forma bien inocente después de haber hecho varios test vocacionales que encontré en Google. Cuando descubrí que era una de las carreras más concurridas en las universidades públicas brasileñas, pensé en abandonarla, pero ya estaba enganchada en la historia de la arquitectura y su rol social, escribe Stephanie Ribeiro (*) en el portal www.archdaily.mx.

Sin embargo, nada es perfecto. Arquitectura y Urbanismo son de las carreras más elitizadas en las más renombradas universidades brasileñas y eso también se refiere a su situación fuera de las salas de clases. El arquitecto pasó a servir a los más ricos, dejando de lado las necesidades urbanas y de los más pobres.

Para Elisabete França, arquitecta que entre 2005 y 2012 coordinó el Programa de Saneamiento Ambiental de la cuenca de Guarapiranga y fue Superintendente de la Secretaría Municipal de Vivienda de Sao Paulo, esta tendencia está cambiando: «hay personas sin acceso [...] al agua potable y la arquitectura busca resolver eso. Otra pregunta que se discute en la arquitectura es el dilema de la inmigración. Se exigen respuestas rápidas para la vivienda y la expansión de las ciudades».

Por más que las cuestiones de clases vienen siendo debatidas y pensadas por un nicho de profesionales, la arquitectura necesita reconocer también los debates sobre raza y género. Estos no pueden continuar siendo desperdiciados en el programa de la profesión. Por eso, ya en primer año, una de mis prioridades era la búsqueda de mujeres y hombres como yo: arquitectos y urbanistas negros tan reconocidos como Mendes da Rocha, Niemeyer, Artigas y Siza.

En esta búsqueda descubrí que además de Zaha Hadid y Lina Bo Bardi, existe un montón de mujeres que se destacan en todo lo que la Arquitectura y el Urbanismo representan. En esta selección, ellas ganan voz y protagonismo.

Representatividad: Georgia Louise H. Brown y Allison Williams


Allison Williams

Una de las cosas con las cuales siempre soñé fue poner un pie en un proyecto diseñado por una mujer negra, como yo. Así fue cuando conocí a Georgia Louise H. Brown, una de las pioneras de la arquitectura del movimiento moderno en Estados Unidos.

Según Arquitetos Negros, en São Paulo, en la esquina de la avenida Ipiringa con avenida São João, hay registros que apuntan a que el actual sitio del Citibank fue diseñado por la arquitecta estadounidense, que trabajó con colegas de la talla de Mies van der Rohe. En la misma ciudad, ella diseñó casas para la familia Matarazzo. Al parecer, la elite brasileña sí apreciaba su talento.

Georgia viajó a Brasil porque consideraba que, al ser una mujer negra, allí tendría más posibilidades que en Estados Unidos. También fue parte de un capítulo de los Chicago Alpha Gamma, una asociación profesional de arquitectura, y probablemente fue la primera negra en integrarse. Georgia Louise se destacó en la época en que las mujeres negras brasileñas no tenían la posibilidad de estudiar Arquitectura y Urbanismo en Brasil.

Allison Williams, también negra y estadounidense, fue responsable de definir la estrategia de diseño de Perkins & Will, en San Francisco. Como arquitecta principal, trabajó en proyectos que incluían instituciones culturales, instalaciones de empresas y rascacielos. Algunos de sus principales proyectos incluyen el «August Wilson Center for African American Culture» en Pittsburgh; «The San Francisco Civic Center Complex» en la ciudad costera; «The Singapore National Research Foundation« » en Asia y el «Jan and Dan Duncan Neurological Research Institute».

Mobiliario y cerámicas: Charlotte Perriand y Dora Alcântara

Charlotte Perriand

Charlotte Perriand es uno de los nombres más perjudicados en la arquitectura. Sus obras han sido alabadas por el círculo, pero de forma controversial y sin explicación, su autoría se le ha otorgado a otras personas (hombres, para ser precisos).

En 1925, exhibió un mural en la Exposition des Arts Décoratifs. Tres años después, luego de haber obtenido un poco más de reconocimiento desde la disciplina, Charlotte tuvo dos libros, Vers une Architecture y L’art Décoratif D’aujour D’hui. En ese momento, decidió arriesgarse y pelear por un empleo en la oficina de Le Corbusier.

«Aquí no bordamos cojines» («We don't embroider cushions here») fue la respuesta de Le Corbusier a la solicitud de la arquitecta. Sin embargo, cuando comenzó a destacarse en el mundo de los mobiliarios, la negativa fue reconsiderada y Charlotte se hizo cargo de los proyectos de mobiliario interior en el taller de Le Corbusier. Respecto a esto, Silvana Rubino escribió sobre Perriand y su trabajo en el sitio brasileño Arquitetas Invisíveis.

Dora Alcântara también se destacó en medio de la predominancia masculina de la década del 60. Formada en la Facultad Nacional de Arquitectura (FAU/UFRJ), Alcântara dedicó su carrera a la enseñanza y preservación del patrimonio. Por medio de los estudios sobre azulejos, fotografías y croquis, se convirtió en una investigadora de la cerámica brasileña.

Cuando fue entrevistada sobre temas de género por el Consejo de Arquitectura y Urbanismo de Brasil (CAU/BR), afirmó: «creo que es muy bueno que hombres y mujeres trabajen juntos porque tienen sensibilidades complementarias. A medida que la mujer entre al mercado [laboral], tengo esperanza de que la fusión de sensibilidades nos lleve a presentar algo nuevo en la arquitectura». Según Alcântara, el ingreso de mujeres en la arquitectura se ha notado desde la década del 60, pero todavía es reciente y poco reconocido.

Es importante destacar otras formas de ejercicio de la disciplina, donde las mujeres arquitectas tuvieron éxito más allá de la construcción de edificios y grandes viviendas unifamiliares, mostrando que la pluralidad de la profesión y el ingreso de mujeres es capaz de movilizar todos los campos.

Cuestiones de género: Patricia Anahory

Patricia Anahory

Formada en Boston y con master en Princeton, Patricia Anahory publicó «Reframing the Body: A Women's Prison», un trabajo que aborda las cuestiones de género, sociedad de control y arquitectura, y cómo la arquitectura se manifiesta en este contexto.

En su maestría, Anahory cuestionó las relaciones predefinidas de lugar e identidad reconsiderando las asociaciones de cuerpo-lugar-memoria-identidad en la revalorización del concepto de memoria y (re)construcción, y su traducción en la arquitectura: el memorial. Anahory cuenta con proyectos de arquitectura e interiores en Estados Unidos, Cabo Verde y Ghana. Adicionalmente, en 2000 viajó a lo largo y ancho de África estudiando la relación entre arquitectura e identidad, gracias a la Rotch Traveling Fellowship.

Para tener más información sobre arquitectos africanos, vale la pena conocer el proyecto Arqui_África – Arquitetura Africana.

Latinas: Carmen Córdova

Carmen Córdova

En las oficinas de arquitectura y urbanismo, es notable la negligencia al momento de citarnos en la arquitectura producida en América Latina. Incluso si estamos hablando de países vecinos, los estudiantes de arquitectura en Brasil acaban teniendo una noción superficial del trabajo latinoamericano.

Carmen Córdova, arquitecta argentina e integrante de OAM Group (Organización de Arquitectura Moderna) recibió en 2004 el premio al mérito artístico por parte del National Endowment for the Arts. Córdova y su marido ganaron el concurso del Colegio Mayor Universitario Hispano Argentino Nuestra Señora de Lujan, en Madrid. Tiempo atrás, en 2001, escribió el libro «Memorias de Modernidad», como una respuesta rebelde a un mundo global e injusto con el que no estaba de acuerdo.

Escrito por Ana Gabriela Godinho Lima, en la publicación «Arquitetas e Arquitetura na América Latina do Século XX» es posible tener una visión femenina y latina de la arquitectura del último siglo. Ana también maneja el sitio web Feminismo e Plural, donde aborda las relaciones de arquitectura y género.

Literatura: Lesley Lokko y Yewande Omotoso

Lesley Lokko

Mis colegas de facultad siempre me preguntaban si me gustaba más la arquitectura o la literatura. Fue cuando conocí a Lesley Lokko, arquitecta ghanesa, y Yewande Omotoso, arquitecta nacida en Barbados, pero pasó gran parte de su vida en Nigeria. Al conocerlas, tuve un poco de paz sobre mis búsquedas en ambos campos. Fue con ellas que entendí que era posible conciliar bien mis dos intereses. La primera, Lokko, ya ha escrito siete libros y da conferencias sobre identidad cultural y racial.

«Me tomó 7 años convertirme en arquitecta y cuando terminé, cambié de idea. Me convertí en escritora a tiempo completo hace cerca de 10 años, y aunque en algunos momentos sienta nostalgia (saudades) de la emoción de construir/proyectar y diseñar espacios, realmente amo lo que hago».

Já Yewande estudió arquitectura en la Universidad de Ciudad del Cabo, donde finalizó su maestría en escritura creativa. El resultado de su maestría es su primera novela «Bomboy» (2011). Ganó en 2012 el Premio de literatura sudafricana, y fue nominada al Premio Ficción Sunday Times 2012 en Sudáfrica y segundo lugar del premio Etisalat 2013. Incluso se ha destacado como escritora feminista, gracias a sus diversos artículos que abordan las cuestiones de género.

En su Fan Page In_visibilidad De La MUJER En La Arquitectura (sic) destaca a mujeres arquitectas y sus trabajos, manteniendo vivo el cuestionamiento sobre la invisibilidad de las mujeres en la disciplina.

Paisajismo: Rosa Kliass

Rosa Kliass

Al pensar en paisajismo en las salas de arquitectura, principalmente en el eje Río de Janeiro-Sao Paulo, un nombre siempre sale a la luz: Burle Marx. Mientras que Rosa Kliass no es solamente un referente en el área, como una de las responsables de que el paisajismo se esté convirtiendo en un campo reconocido nacionalmente en Brasil.

Kliass ha firmado numerosas obras: proyectos paisajísticos en Sao Paulo para la Avenida Paulista (1973) y la revitliazación del valle de Anhangabaú (1981). Recientemente, a comienzos de este siglo, ha diseñado obras de gran escala para los Estados brasileños de Amapá (Parque do Forte) y Pará (Mangal das Garças). Asimismo, el proyecto paisajístico del Parque de la Juventud (2003-2007) en Sao Paulo fue premiada por la Bienal de Arquitectura de Quito en 2004.

¿Cuál es el papel de la arquitectura social?

En enero de 2016, la victoria del chileno Alejandro Aravena en el Premio Pritzker, premiado por mostrar cómo la arquitectura puede mejorar la vida de las personas, promete intensificar el debate sobre el papel social y transformador de la disciplina.

El Pritzker ya premió a los brasileños Oscar Niemeyer (1988) y Paulo Mendes da Rocha (2006), cuyos trabajos levantaron discusiones sobre el papel social de la arquitectura. Los arquitectos brasileños pueden ser considerados grandes precursores del pensamiento teórico sobre la arquitectura social. Sin embargo, años después, hablamos de la arquitectura social mirando de arriba a abajo, o sea, de forma jerárquica y elitista.

En entrevista con Nexo, la arquitecta y profesora de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la USP, Raquel Rolnik, afirmó:

«Desgraciadamente, en las últimas décadas, la arquitectura mainstream fue capturada por el mundo inmobiliario y financiero, sirviendo como ancla para grandes operaciones de expansión de la frontera del mercado inmobiliario financializado. Lo que percibimos es una especie de declive de la utopía modernista de la arquitectura como función social, en dirección al establecimiento de monumentos al consumo y la lógica de la rentabilidad máxima del suelo urbano. Al menos, percibimos cada vez más, movimientos de protesta en contra de este modelo y que están estructurados en torno al derecho a la ciudad, con participación de arquitectos y urbanistas».

¿Cómo hablar de una arquitectura social si no consideramos en nuestra disciplina la necesidad del debate sobre género, clase y raza?

La arquitectura y el urbanismo necesitan más mujeres que se destaquen, siendo objetos de estudio e investigaciones, es decir, [mujeres] profesionales siendo celebradas [por la disciplina]. La importancia de la lectura sobre espacios públicos y colectivos hechos por mujeres es nítida. Los estudios apuntan a que las oficinas con presencia de mujeres arquitectas y urbanistas tienen un desempeño por encima del promedio.

Recuerdo hasta el día de hoy cómo me sentí representada leyendo mi primer libro escrito por Erminia Maricato o descubriendo que Annabelle Selldorf fundó una oficina sólo con mujeres. Incluso con tantos nombres destacándose, en premios como el Pritzker sólo tenemos dos mujeres: Zaha Hadid (2004) y Kazuyo Sejima por SANAA (2010). El Pritzker premia en su mayoría a hombres blancos. Incluso cuando esos hombres han desarrollado toda su carrera en conjunto con una mujer, ellas no son reconocidas. Y como siempre, no hay ningún negro entre los ganadores.

La arquitectura que tiene la intensión de ser social debe reconocer, además de las cuestiones de clase social, el debate sobre género y raza. Ya es sabido que las mujeres negras ocupan las peores zonas dentro de una favela, pero no es necesario ninguna investigación para saber que los negros somos la minoría en las salas de clases de Arquitectura y Urbanismo de Brasil. En las oficinas destacadas a nivel nacional, es escandalosa la ausencia o escasez de mujeres.

Esto es fruto de una arquitectura que solo se dice social en las publicaciones, pero no se practica. En el campo de la arquitectura, la teoría y la práctica son incoherentes. Son sólo palabras y descripciones, pero en el ámbito tangible y palpable, las acciones y logros son pocos.

(*) Stephanie Ribeiro es estudiante de Arquitectura y Urbanismo en la PUC de Campinas, Brasil. Activista feminista negra, ya ha publicado en la revista Marie Claire, Blogueiras Negras, Géledes, Capitolina, Think Olga, Folha de São Paulo y The Huffington Post. Actualmente escribe para HuffPost y otros sitios web. Fue escogida una de las mujeres negras más influyentes de internet (Blogueiras Negras) y una de las Mujeres Inspiradoras (Ong Think Olga). En 2015, recibió de la Asamblea Legislativa de São Paulo la Medalla Theodosina Ribeiro, que homenajeó su activismo en pos de las mujeres negras. Actualmente está escribiendo su primer libro, a cargo de la editorial Companhia das Letras.

Traducido por Nicolás Valencia

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Noticias / Estados Unidos: La residencia y el estudio de grabación de Prince se convertirán en un museo

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El músico Prince. (Foto: AFP)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de julio de 2016. (RanchoNEWS).- La residencia del fallecido Prince y su estudio de grabación se convertirán en un museo a partir del 6 de octubre, según los planes desvelados hoy por Bremer Trust, la entidad fiduciaria encargada de controlar las posesiones del artista. Una entrega de Efe.

Grupos de entre 25 y 30 personas podrán visitar la propiedad ubicada en Chanhassen (Minesota, EEUU) durante 70 minutos, según el plan de negocio presentado por la entidad a la ciudad, que debe dar el visto bueno a la operación en una audiencia pública que tendrá lugar el 20 de septiembre. El precio de la entrada sería de 38,50 dólares.

«Las visitas guiadas llevarán a los espectadores a través de los pasillos de Paisley Park, incluido el estudio de grabación y de mezclas donde Prince grabó, produjo y mezcló la mayoría de sus grandes éxitos», reza el plan ideado por Bremer Trust.

El recorrido incorporará visitas a las habitaciones de lujo donde Prince montaba sus vídeos musicales y llevaba a cabo sus ensayos previos a los conciertos. Además, se podrá visitar la sala NPG (su propio club privado) y una sala de conciertos donde se preparaba para sus giras.

Asimismo, la visita presentará centenares de artefactos provenientes de los archivos personales del artista, como piezas de su vestuario de conciertos, premios, instrumentos musicales, vídeos domésticos y grabaciones inéditas.

La firma ha contratado a la empresa PP Management para operar el museo. Se trata de una subsidiaria de Graceland Holdings LLC, encargada de controlar la antigua residencia de Elvis Presley en Memphis (Tennessee).

En la actualidad Paisley Park tiene disponibles 90 plazas de aparcamiento pero el plan de negocio prevé aumentar ese número hasta las 140, además de construir hoteles en las proximidades para el alojamiento de los turistas. Las entradas para el museo saldrán a la venta este viernes.

Figura indiscutible del pop y renovador de la música negra en los años 80 gracias a obras maestras como Purple Rain (1984) y Sign o' The Times (1987), Prince fue hallado muerto en el ascensor de su residencia en Paisley Park el pasado 21 de abril.

Una sobredosis accidental del opiáceo fentanilo fue la culpable del fallecimiento del célebre músico, según los resultados de la autopsia desvelados por el centro Midwest Medical Examiners Office de Ramsey (Minesota).


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Obituario / Michel Butor

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El escritor francés. (Foto: ABC)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de agosto de 2016. (RanchoNEWS).- El prolífico escritor francés Michel Butor, uno de los fundadores de la llamada «Nueva novela» francesa al lado de Alain Robbe-Grillet y Claude Simon, murió el miércoles a la edad de 89 años, anunció su familia al diario Le Monde, informa la algencia AFP desde París.

La muerte del Butor, premio Renaudot 1957 por La Modificación fue confirmada por la casa editora Gallimard.

El escritor falleció en el hospital de Contamine-sur-Arve, en Alta Saboya (este), según Le Monde. Para los críticos, Butor, autor de numerosos libros en diversos géneros, hizo estallar las estructuras narrativas con La Modificación. Sus libros, ensayos, poesías, eran inclasificables. Con motivo de una exposición que le consagró la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) en 2006, Butor declaró que «escribir es destruir las barreras». En 2013, fue galardonado con el gran premio de literatura de la Academia francesa.

Butor logró fama internacional y su obra era estudiada en Francia y en el extranjero, especialmente en Estados Unidos.

Nacido el 14 de septiembre de 1926 en Mons-en-Baroeul (norte), hijo de un inspector ferroviario, Michel Butor, diplomado de estudios superiores de filosofía y doctor en letras, se desempeñó en una doble carrera como escritor y profesor.

Enseñó en el extranjero en Egipto, Inglaterra, y Grecia (1954-1957) y publicó su primera novela Pasaje Milán en 1954, seguida de El empleo del tiempo, en 1956.

En 1958 se instaló en París, donde se desempeñó como lector de Gallimard hasta 1968, y viajó después a Estados Unidos, Japón y Australia, países entre otros que serán sus principales fuentes de inspiración.

Su obra Mobile (1962), es una interpretación de Estados Unidos inspirada en los la obra de Calder, y Boomerang (1978), libro en tres colores y tres tramas narrativas. Su obra rompe con las fronteras de los géneros literarios.

Enseñó en las universidades de Vincennes (1969), Niza (1970-1973) y en Ginebra (Suiza), donde fue profesor de lengua y literatura francesa moderna de 1975 a 1991.

Michel Butor publicó en 1996 El Giroscopio, último tomo de su ciclo El genio del lugar, compuesto por cinco ensayos consagrados a sitios geográficos y obras de arte. También es autor de Repertorio literario, libro que reúne análisis críticos de los clásicos franceses, desde Rabelais a Zola.

En 2006, las Ediciones de La Différence iniciaron la publicación de sus obras completas.

Padre de cuatro hijas, Michel Butor realizó varios libros de entrevistas, entre ellos Curriculum vitae (1996) y Entrevistas, cuarenta años de vida literaria (2000).

Su última obra, publicada hace unos meses, estaba consagrada a Victor Hugo en la colección Los autores de mi vida (Buchet-Chastel).

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Libros / Israel: La única librería de Jerusalén del Este

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Mahmoud Muna, en su librería (Foto: Mikel Ayestarán/ ABC)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de agosto de 2016. (RanchoNEWS).- Mahmoud trabaja en su enorme pantalla de Mac. Navega en busca de nuevos títulos que añadir a la extensa lista de títulos que la Educational Bookshop ofrece en Jerusalén. El negocio familiar, que nació como una papelería en los 80, se transformó paso a paso en la única referencia de libros sobre el conflicto y sobre Oriente Medio del este de la ciudad santa. La mayoría de títulos son en inglés, pero también hay secciones en francés, español, árabe o hebreo, «intentamos reunir el mayor número posible de referencias para poder ofrecer los libros que no ofrecen las librerías de Israel», apunta Mahmoud Muna, mientras repasa en voz alta las obras de autores como Ilan Pappe o Avi Shlaim, «imposibles de encontrar al otro lado porque allí solo interesa la propaganda, no hay un mínimo equilibrio», reporta Mikel Ayestarán de ABC desde Jerusalén.

El otro lado al que se refiere Mahmoud, de 33 años y que ha regresado a Tierra Santa tras concluir sus estudios en el Reino Unido, es el lado oeste de la ciudad, la parte israelí que es una especie de planeta aparte para la mayoría de árabes. Ocurre lo mismo para los israelíes, para los que el este es un agujero negro en el que prefieren no poner un pie. Las autoridades insisten en ofrecer la imagen de una Jerusalén como «capital indivisible y eterna del pueblo judío», pero la división física que marcaba la Línea Verde hasta 1967 se mantiene y divide a dos mundos diferentes.

El negocio original pertenecía a la familia del autor palestino Edward Said, pero el padre de Mahmoud compró la tienda en los 80. Lo que empezó como una papelería pasó pronto a vender libros en árabe y en los 90, tras los Acuerdos de Oslo, que parecían la puerta para la llegada de la paz a Tierra Santa, se produjo el desembarco masivo de expatriados llegados de todo el mundo y decidieron empezar a vender títulos en inglés. Aquí surgió también la idea abrir un nuevo local que sirviera como centro cultural, con un espacio para venta de libros, una cafetería y un espacio para charlas y conferencias. Estos dos establecimientos se encuentran en la calle Saladino y la red cultural de la familia Muna se completa con una tercera tienda frente al hotel American Colony, el más emblemático de la parte árabe de la ciudad. Hasta ese momento los únicos libros en inglés se vendían en tiendas israelíes y «ofrecían su propia narrativa, sin tener en cuenta la nuestra, por eso era necesario poner en marcha una librería que pudiera contrarrestar ese discurso único», apunta Mahmoud, que insiste en que en sus estanterías «no hay lugar para la propaganda», una idea que repite a lo largo de la conversación.

«Llevamos treinta años con el negocio y, sinceramente, todo lo que había que contar ya se ha escrito. Considero que hay un conocimiento exhaustivo de la situación, quizás sea el conflicto sobre el que más se ha escrito desde el final de la II Guerra Mundial… Lo que falta es voluntad política para solucionarlo, nada más», reflexiona Mohamed desde su mesa en la librería del American Colony, un pequeño búnker repleto de libros de Oriente Medio y de obras cumbre de la literatura mundial como «Don Quijote de la Mancha», traducido al inglés. Se ha escrito tanto que «los últimos libros que salen son relatos de ficción, retratos… obras que tratan aspectos muy concretos que intentan aportar algo nuevo, pero sinceramente no hay ya mucho que aportar», opina el más joven de los hermanos Muna, que espera que «todos estos años de leer, aconsejar y vender libros sirvan pronto para que diplomáticos y políticos hagan su trabajo y se llegue a una solución porque esto no puede seguir así».

Aunque como dice Mahmoud, «cuesta vender libros en todo el mundo», ellos no tienen la que enfrentarse a la competencia de gigantes como Amazon ya que debido a los controles de Israel el servicio postal no es demasiado operativo en Gaza y Cisjordania y la gente tampoco está habituada al pago con tarjeta de crédito. «En el American Colony vendemos sobre todo a turistas extranjeros, diplomáticos y a palestinos de gran poder adquisitivo que vienen de visita, pero en la calle Saladino el cliente es más heterogéneo, hay de todo, y el hecho de tener una cafetería le da mucha vida al lugar y a los libros», asegura Mahmoud. La Educational Bookshop es uno de los puntos de referencia para la comunidad expatriada que, en mitad de las tiendas de comestibles y ropa, restaurantes y electrodomésticos de Saladino, la gran arteria comercial del este de Jerusalén, se sorprende con este oasis de silencio, buenos libros, conexión a Internet y cafés como los del cualquier cafetería de Occidente. Un oasis que lleva tres décadas intentando contrarrestar a través de los libros la narrativa que ofrece Israel del conflicto.

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Literatura / México: Tatlácatl Alejandro Carrillo Rosas ganó la segunda edición del Premio Mauricio Achar/Literatura Random House

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Tatlácatl Alejandro Carrillo Rosas. (Foto: David Hernández)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de agosto de 2016. (RanchoNEWS).- Tatlácatl Alejandro Carrillo Rosas (Ciudad de México, 1981) ganó la segunda edición del Premio Mauricio Achar/Literatura Random House, dotado con 250 mil pesos, con una novela que traza distintos paralelismos ante la figura de Bob Dylan. Se titula Una canción para Dylan, llegará a las librerías en octubre próximo y se presentará en la FIL de Guadalajara. Juan Carlos Talavera reporta para Excélsior.

Inspirada en su pasión por Bob Dylan, Carrillo comentó ayer que esta novela es protagonizada por Omar, un fanático de 19 años que se ha obsesionado con la vida de Dylan; es una novela que podría parecer de amor, pero en realidad versa sobre cómo los ídolos se convierten en padres sustitutos.

Autodefinido como un «narrador pugilista que batalla con las palabras sobre un cuadrilátero de ideas», Carrillo dijo que escribió esta novela en seis años, confesó que ha escrito guiones porno y es un asiduo lector de Jack Kerouac y Charles Bukowski.

De acuerdo con el acta del jurado, esta novela, presentada bajo el seudónimo Óscar Brambilia, fue seleccionada por «contar con un ritmo que atrapa al lector y la construcción de sus personajes; es un encuentro de la literatura y la música, un relato de iniciación en una de las tribus chilangas».

Andrés Ramírez, director literario de Penguin, reconoció que este año sólo participaron 227 novelas, a diferencia de las más de 400 de la edición anterior, comentó que este año la decisión del jurado fue unánime y recordó el éxito de Aura Xilonen como premiada de la primera edición de este galardón que busca a jóvenes escritores de calidad.


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XII Festival Internacional Chihuahua / La Compañía Nacional China de Ópera de Pekín presentó «Hong Niang»

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Momento de la representación. (Foto: Jaime Moreno Valenzuela)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de agosto de 2016. (RanchoNEWS).- La Compañía Nacional China de Ópera de Pekín el platillo fuerte de las actividades de teatro en la doceava edición del Fich, era esperada con entusiasmo y curiosidad por un público que lleno el Teatro Víctor Hugo Rascón Banda del CCPN.

«El romance de la cámara occidental» como es conocida esta ópera escrita en 1929 por Wang Shifu,  nos cuenta de las peripecias de unos enamorados que apoyados por la sirvienta de la doncella logran solventar las dificultades que se les presentan.

Una magnifica oportunidad para conocer las características de una ópera muy diferente a la que conocemos, con la ayuda de subtitulos se pudo dar seguimiento a esta pintoresca pieza.

Galería
Fotos / Jaime Moreno Valenzuela




























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Literatura / México: Consternación por la muerte de Ignacio Padilla (1968–2016)

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El escritor mexicano. (Foto: El Universal)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de agosto de 2016. (RanchoNEWS).- Amigo, cómplice, «compañero espléndido», hombre entusiasta, «quizá el mejor cuentista en México desde Inés Arredondo», maestro apasionado, escritor multipremiado, un enamorado del lenguaje, de la palabra. La muerte de Ignacio Padilla (1968–2016) consternó ayer al mundo de las letras mexicanas, escribe Virginia Bautista para Excélsior desde la Ciudad de México.

A los 47 años, el cuentista, novelista, ensayista, autor de literatura infantil, catedrático y académico de la lengua falleció la madrugada de ayer en la ciudad de Querétaro, víctima de un accidente automovilístico, minutos antes de tomar la carretera a Guadalajara, donde participaría en la Cátedra Agustín Yáñez.

La Secretaría de Cultura confirmó que el cuerpo del comunicólogo egresado de la Universidad Iberoamericana fue trasladado a la Ciudad de México, donde se comenzó a velar anoche en la funeraria Gayosso Félix Cuevas.

El escritor Jorge Volpi, su amigo y compañero del grupo literario el Crack, que formaron hace 20 años junto con Pedro Ángel Palou, entre otros, se hizo cargo de los preparativos del traslado.

Maestro en Literatura Inglesa por la Universidad de Edimburgo, doctor en Literatura Española por la Universidad de Salamanca y estudioso de la obra de Miguel de Cervantes, Padilla dejó diversos proyectos en preparación.

«Nacho nació con el don de la pluma. Lo que lleva años y lustros aprender, él había nacido con ello: el don de la escritura, del matiz, de la ambivalencia y la belleza literaria... Llevaba la lengua española en el alma», afirma Eloy Urroz vía correo electrónico desde Charleston, Carolina del Sur.

El novelista confiesa que la noticia de la muerte de su amigo, a quien considera «un gran escritor y un excelente padre», lo dejó «triste, perplejo, desconcertado».

Dice que Padilla deja un legado vital en cuento, novela y ensayo. «Escribió Espiral de artillería, que trabajamos juntos, me encanta; luego creó Si volviesen sus majestades, revolucionaria, extraordinaria, y redactó Imposibilidad de los cuervos a mi lado y el de Volpi. Escribimos juntos, separados, felices, enojados, por tres décadas... Gran cuentista, quizá el mejor en México desde Inés Arredondo».

Urroz agrega que el autor de La catedral de los ahogados, con la que ganó el Premio Juan Rulfo para Primera Novela en 1994, amaba a Cervantes. «Lo entendió mejor que nadie. Los mismos colegas y maestros de su Alma Mater, en Salamanca, no lo entendieron, no comprendieron su desplante, su chocarrería, su dislate, su carcajada cervantina, como la llamó Kundera. Nacho fue el mejor continuador de Cervantes, de Fuentes y Kundera, el iconoclasta, el revolucionario...».

Otro de los amigos de Padilla, Pedro Ángel Palou, no quiso responder a preguntas ni compartir reflexiones. «Perdón, no hay palabras hoy. Sólo dolor, mucho dolor. Y coraje». Pero en la mañana, el novelista publicó en su muro de Facebook: «Nada te prepara para esto. Nada justifica el absurdo de una muerte así. Mi admiración siempre crecía por el gran escritor, pero también por el amigo de décadas, el cómplice. Mi vida se queda jncompleta, como la suya. La literatura mexicana pierde a uno de sus grandes y yo a mi compadre, a mi gran amigo. Sigo helado, atónito. Insisto: nada dicen las palabras».

Por su parte, el escritor y editor Felipe Garrido, director adjunto de la Academia Mexicana de la Lengua, evoca al autor de La gruta del toscano (Premio Mazatlán de Literatura 2007) como un «compañero espléndido, un hombre dedicado a la tarea de enseñar y emprender, un gran escritor, con una carrera muy rica, con muchos premios. Su muerte es una desgracia nacional.

«Nos perderemos de quién sabe cuántas cosas en proceso y lloramos a un compañero entrañable, siempre animoso, siempre dispuesto a encontrar la solución a los problemas.»

Escribir por amor

Ignacio Padilla se definía como un «físico cuéntico» cuya nación es la lengua. «Escribo por amor a la palabra y a las historias... Mi vida es un eterno combate entre contar una historia con palabras suficientes y no hacer de la palabra la protagonista de la historia», dijo el escritor en una entrevista que le hizo el INBA hace 20 días para anunciar su participación en el ciclo «Protagonistas de la literatura mexicana».

«Soy un obsesivo tal de la palabra que debí ser poeta y, sin embargo, la vida me empujó al otro aspecto de la literatura, que son las historias», dijo.

En una de sus últimas entrevistas, el autor de La industria del fin del mundo abordó el género que más lo apasionaba. «El cuento es como una piedra basal del género novelístico, destinado a mantenerse al margen, pues es un género utópico, neurótico, y por eso se relaciona tanto con lo fantástico.

«Y la realidad no es ni utópica ni fantástica, la realidad es dura y es distópica. Como autor de cuentos a quien normalmente se le sale de control uno y se le convierte en novela, guión u obra de teatro, qué más quisiera yo que el cuento fuera el género del siglo XXI», aseguró.

En alguna entrevista, Padilla confesó a Excélsior que «el lenguaje es mi amigo y mi aliado, pero también lucho contra él para explorarlo. Adoro el lenguaje en la medida en que soy lector y porque es mi herramienta fundamental para contar lo que quiero. Pero esto no excluye que tenga que meterme en el fango mismo del lenguaje y luchar con todas las serpientes habidas y por haber no sólo de mi propio idioma, sino de otros. Esta lucha contra el monstruo siempre es gratificante. Toda mi obra narrativa es una exposición de mis triunfos, fracasos, heridas y premios de mi idea del lenguaje», comentó.

Ayer, funcionarios y editoriales como Planeta y el FCE lamentaron la muerte de Padilla. El secretario de Cultura, Rafael Tovar, escribió en su cuenta de Twitter: «Lamento el fallecimiento de Ignacio Padilla, un hombre de letras en el más amplio sentido de la palabra». La directora del INBA, María Cristina García, apuntó: «Lamento la muerte en plena madurez creativa del escritor Ignacio Padilla».

El Hay Festival Querétaro anunció que le dedicará un homenaje en la edición que comenzará el 1 de septiembre.

Víctima de un tráiler que huyó

QUERÉTARO.— El accidente vial donde murió Ignacio Padilla se presentó sobre Paseo de la República, a la altura del kilómetro 12 de la Carretera Querétaro–SLP. Viajaba en un auto Honda, con placas de circulación para Querétaro UMG 9727, que fue impactado por un tráiler que huyó de la escena.

El Honda quedó destrozado y el novelista resultó gravemente lesionado, junto con su acompañante Víctor «N». Al lugar acudieron paramédicos de la Cruz Roja, quienes trasladaron a Padilla y a su acompañante a un hospital privado, donde el primero murió.

Este accidente se da en el marco de la petición publicada en el portal change.org, de que no se permita circular a los tráileres con doble remolque.

Algunas obras

Ésta es una parte del legado literario de Ignacio Padilla:

Si volviesen sus majestades, novela.
Amphitryon, novela.
El año de los gatos amurallados, cuento.
Imposibilidad de los cuervos, cuento.
Las antípodas y el siglo, cuento.
El diablo y Cervantes, ensayos.
La vida íntima de los encendedores, ensayos.
Todos los osos son zurdos, literatura infantil.

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Galería / David Seymour: «The Basilica of St. Peter»

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The Basilica of St. Peter
1949


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Noticias / México: La exposición «¡Que se abra esa puerta! Sexualidad, sensualidad y erotismo»

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Retrato de Frida Khalo, por Diego Rivera. (Foto: Excélsior)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de agosto de 2016. (RanchoNEWS).- Rafael Barajas recordó que Carlos Monsiváis estaba convencido de que los procesos culturales podían transformar a la sociedad de manera profunda y hacerla más informada, crítica y libre, esscribe Juan Carlos Talavera para Excélsior desde la Ciudad de México.

«Así que dedicó buena parte de su obra a reflexionar sobre temas en los que pesa el atraso, la cerrazón, la desinformación y los prejuicios. Por eso, a lo largo de su vida Carlos escribió un número importante de libros de ensayos que versan sobre la sexualidad en México, para combatir el peso que tienen los tabúes oscurantistas en la vida amorosa y personal», detalló.

Aunado a esto, el ensayista y cronista mexicano «también reflexionó largamente sobre el peso que ha tenido la religión en nuestra vida amorosa, el falso retrato de las buenas costumbres, el erotismo reprimido y sus consecuencias, el impacto de Sigmund Freud en México, la prostitución, el feminismo, la liberación sexual y el movimiento lésbico gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual».

«De ahí que esta muestra tenga como eje los ensayos del propio Monsiváis, para trazar una crónica visual en torno a la evolución de los prejuicios que han prevalecido en México, alrededor del gozo amoroso de los usos y costumbres, la sociedad machista, las diversas manifestaciones, la diversidad sexual y las luchas de liberación que ha dado nuestra sociedad contra los prejuicios, la represión y las fobias», detalló.

Por su parte Alejandro Brito, cocurador de la exposición, puntualizó que este conjunto de piezas retratan la derrota histórica de una Iglesia católica que, en su momento, intentó imponer su moral sexual y de normar las conductas, los hábitos y las prácticas sexuales de la población a partir de dogmas doctrinales.

«Es una crónica que comienza con el optimismo evangelizador de crear en la Nueva España la utopía cristina de un pueblo entregado a la oración, la castidad y la penitencia, ilustrado por el catecismo del padre Ripalda, donde poco a poco se observa desde el arte cómo la población mexicana se va librando del peso opresor, la noción del pecado y la forma como expulsa de su conciencia a esa policía perfecta que es el sentimiento de culpa, como la definió Carlos Monsiváis».

En ese sentido, ¡Que se abra esa puerta! Sexualidad, sensualidad y erotismo, que permanecerá abierta al público hasta el 23 de enero de 2017, muestra desde la mirada del arte la transformación de una sociedad que ha pasado del recato y recogimiento de la beata del pueblo al relajo desinhibido de las fiestas de vecindad; de la falda bajada hasta el huesito al monobikini de Meche Carreño.

De los bailes bajo vigilancia rigurosa de las tías solteronas, a los movimientos sensuales y lascivos de las rumberas; del casto beso robado a la novia tras las rejas del balcón al faje despreocupado en parques y jardines a la vista de todos. Ésta es la verdadera historia de la sensualidad y el erotismo mexicanos.

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