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Revista Rancho Las Voces: Últimas Noticias

22 de julio.- Buenos días desde la redacción de la revista Rancho Las Voces en Ciudad Juárez, Chihuahua. Temperatura máxima para hoy: 39°C - 103°F / Dólar: $12.71 - $13.13. Éstas son algunas de nuestras últimas noticias:
La revista envía desde aquí sus mejores deseos para la artista plástica juarense Adriana Peña Fernández, internada en el Centro Médico de Especialidades de esta frontera, donde está siendo tratada de un tumor cerebral. Para quien desee apoyar a su familia se ha establecido la cuenta número 60-56022458-8 CLABE: 014116605602245881 en Banco Santander a nombre de Gabriel Peña López. Cualquier apoyo será bienvenido.  .

Noticias / México: Destinarán mil 14 mdp para infraestructura cultural en el país

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Rafael Tovar y de Teresa, titular del Conaculta. (Foto: Notimex)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de marzo de 2014. (RanchoNEWS).- Durante este año, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) destinará 600 millones de pesos (mdp) a la infraestructura cultural del país, mientras que las entidades harán lo propio con 414 millones más, para un monto total de mil 14 millones de pesos, informa la agencia Notimex desde la Ciudad de México.

Al presentar los resultados para la convocatoria 2014 del Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE), Antonio Crestani, director de Vinculación Cultural del Consejo, aseguró que con dicho monto se impulsarán 136 proyectos en las 32 entidades federativas; además de que se construirán 33 recintos y revitalizarán 103 bienes inmuebles culturales.

«Es una cifra récord, que representa la bolsa más importante que tiene Conaculta para distribuir recursos a nivel federal», añadió Crestani.

Rafael Tovar y de Teresa, titular del Conaculta, aseguró que se ha hecho un gran esfuerzo «por darle un gran aumento de 500 por ciento al PAICE, bajo el convencimiento total de que es el modo de gastar, de una manera más efectiva y transparente los recursos, más que andar creando nueva infraestructura, en aprovechar la que tenemos y ponerla en pleno valor, a fin de equipararla, rehabilitarla remodelarla y ampliarla».

«Es una inversión histórica de 600 millones, que representa un 500 por ciento, en relación al año pasado (2013); este monto es equivalente al que se dedicó entre 2001 y 2012, y que representa el 74 por ciento del PAICE a lo largo de su historia», señaló el funcionario.

Afirmó que el 80 por ciento de los proyectos favorecidos son de origen estatal, 15 municipal, tres de la sociedad civil y dos de universidades públicas con una repercusión directa en 97 municipios de la República Mexicana.

Según Tovar y de Teresa, de los 136 proyectos se beneficiará a tres archivos históricos, que recibirán 4.3 millones de pesos; 11 bibliotecas, apoyadas con 4.8 millones de pesos.

También, 57 casas de cultura y centros culturales, que contarán con una inversión de 200 millones de pesos; 17 centros de formación y producción, que recibirán 181.3 millones de pesos; 21 museos y galerías, con 32.3 millones de pesos; 26 teatros, salas de conciertos y auditorios, con 175.5 millones de pesos y una sala de cine que contará con 1.8 millones de pesos.

Destaca el apoyo destinado a 17 centros de formación y producción de arte y 26 teatros, salas de concierto y auditorios, con los que el Conaculta busca generar circuitos de artes escénicas, en inmuebles renovados, en mejores condiciones y de próxima creación.

Sobresalen también los 23 proyectos estratégicos que el PAICE impulsará. Inmuebles que, por su actividad cultural, pueden ser calificados como de trascendencia y alcance regional y nacional.

En relación con 2013, el PAICE registra un incremento en su presupuesto cinco veces mayor, al pasar de 106 millones a 600 millones de pesos y 136 proyectos beneficiados, resultado de su convocatoria 2014, donde fueron recibidas 513 postulaciones.

El PAICE es un programa federal, a cargo del Conaculta, destinado a fortalecer la creación, mantenimiento y optimización de los bienes inmuebles que dan cabida a las múltiples y diversas expresiones artísticas y culturales en el país.

En tanto que el reportero Jorge Ricardo del periódico AM añade lo siguiente:

Entre los nuevos centros que se van a crear con 177 millones en total, según el Conaculta, se encuentran el Multiforo Tijuana, en Baja California; la Casa de Cultura de Calakmul, en Campeche; el teatro de la Ciudad en Casas Grandes, Chihuahua; la Casa de las Marionetas, la biblioteca Antonio Castro, el Conservatorio de Música y la casa de Cultura en Atenco, en el Estado de México; así como el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo, y el Centro Cultural Luis Barragán, en Jalisco.

Según el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar, los 600 millones de pesos representan todo lo que en el mismo rubro se invirtió en las dos administraciones panistas y el 74 por ciento de los recursos que el PAICE ha recibido desde 1997, cuando se creó.

Es prioridad para él, dijo, mejorar y ampliar la infraestructura en todo el País, y no concentrarla sólo en algunas ciudades. Según el funcionario, los 136 proyectos abarcan todas los estados mexicanos.

El anuncio se realizó en la sede del Consejo, adonde acudieron la titular de Cultura de Aguascalientes, Dulce María Rivas Castro; de Jalisco, Miriam Vachez, del Estado de México, Fernando Muñoz; y de Yucatán, Roger Metri Duarte.

Otros centros que serán remodelados son el Instituto Cultural Cabañas, el Teatro José Peón Contreras, la Ex Fábrica Textil de Bella Vista, la Sala de Conciertos Tlaqná, el Antiguo Hospital Carlos Canseco, Santa Rosa de Viterbo, el Teatro Isauro Martínez, el Faro de Aragón y el Centro Cultural Jardín Borda.

Según el director de Vinculación del Conaculta, Antonio Crestani, el año pasado se emitió una convocatoria a la que respondieron 536 proyectos que fueron seleccionados por una comisión dictaminadora integrada por los estados. Cada iniciativa tiene un plazo de entre 6 y 18 meses para concluir.

En 2013, el Programa recibió sólo 106 millones de pesos.


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Teatro / Ciudad Juárez: Telón de Arena y su «Nini» de Olmos de Ita

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Aspecto de la escenificación. (Foto: RanchoNEWS)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de julio de 2014. (RanchoNEWS / De la Redacción).- El montaje de «Nini» de Enrique Olmos de Ita, llevado a cabo en el Auditorio Benito Juárez dentro de las actividades del XXXII Festival de Teatro de la Ciudad, fue una demostración del gran profesionalismo que ha conseguido la compañía Telón de Arena como productora.

En tanto que la actuación Raúl Díaz Almeida, en el papel de Carlos Cortés, fue sencillamente sobresaliente.

El monólogo «Nini» narra la historia de Carlos Cortés, un joven de 23 años que está en la categoría de aquellos en su generación que ni estudian ni trabajan. Él prefiere dormir y ganar con el Real Madrid la Champions League en el video juego Pro Evolution Soccer 2012. Ha desarrollado una relación amor-odio con Lionel Messi, el delantero de Barcelona.

En la obra Cortés expone los motivos por los cuáles no le gusta estudiar ni trabajar (¿concluir una carrera para terminar de taxista?).

Se encuentra muy a gusto viviendo en su sofá con su videojuego y sus sueños, cuando la realidad lo asalta. Su padre ha enfermado y se reduce drásticamente el ingreso familiar. Sólo le queda la puerta que le ha abierto un conocido del barrio: vender droga.

El texto de Enrique Olmos de Ita (Hidalgo, 1984) es estupendo. No critica ni defiende el fenómeno de los llamados nini, solamente lo expone a través de un personaje; aunque eso no impide hacer una muy seria crítica al concepto de competitividad.

Olmos de Ita es sin duda uno de los mejores dramaturgos mexicanos contemporáneos.

En cuanto al montaje, dirigido por César Cabrera, fue impecable en todos sus aspectos: escenografía, iluminación, musicalización y multimedia.

Un teatro casi lleno premió con fuertes aplausos la representación.

Díaz Almeida se dirigió al público y dijo que en otra ocasión le habían preguntado cuál había sido el final de su personaje; y que ellos pensaban que había muerto, pero para renacer.

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Música / España: Omara Portuondo: «La música cubana es nuestro tesorito»

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La novia del feelin y diva de Buena Vista Social Club actúa en La Mar de Músicas de Cartagena y recibe el premio del festival.  (Foto: Sergio González.)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- oy Omara Portuondo (La Habana, 1930) vuelve al festival La Mar de Músicas de Cartagena (Murcia), donde actuó por primera vez en 1998 junto a Compay Segundo, Eliades Ochoa, Santiago Auserón (Juan Perro) y Martirio. En aquella ocasión la cita celebraba un especial Cuba; ahora, celebra su 20° aniversario y concede a la cantante el galardón del festival «por su gran capacidad interpretativa y por haber sabido transmitir desde todos los escenarios del mundo durante más de 60 años la esencia y el alma de la música popular cubana». «Estoy emocionadísima por volver a Cartagena, que se parece tanto a La Habana», declara la cantante a El Cultural. Esta vez volverá a acompañarla Santiago Auserón, además de Marinah (Ojos de Brujo), algunos miembros de la orquesta Buena Vista Social Club y la sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica Región de Murcia. Una nota de Fernando Díaz Quijano para El cultural:

Su primera actuación en el festival tuvo lugar dos años después del boom de Buena Vista Social Club, la troupe cubana de grandísimos músicos veteranos -algunos ya octogenarios entonces- que el reconocido guitarrista y productor Ry Cooder y el británico Nick Gold, del sello World Circuit, descubrieron para el mundo. A Omara la llamaron porque necesitaban una voz femenina y desde aquel momento se convirtió en «la diva» del Buena Vista Social Club.

Aunque el grupo se convirtió en un fenómeno mundial a raíz de aquel disco, Portuondo reivindica que esa labor de divulgación de la música popular cubana ya la venían realizando desde años atrás, con viajes a Europa que financiaba el gobierno cubano. «No llegamos a España porque ya había aquí un cubano muy reconocido, bien negro que estaba, y ustedes se quedaron fascinados con él». Habla, claro, de Antonio Machín.

Por una de esas casualidades de la vida, este regreso de Portuondo a La Mar de Músicas coincide también con la gira de despedida de la banda -titulada con un lacónico Adiós-, tras haber triunfado por escenarios de todo el mundo durante dos décadas y después de la reciente muerte de Bebo Valdés, uno de sus más valiosos y carismáticos componentes. No obstante, Portuondo se niega a creerlo: «Tengo la esperanza de que este adiós de Buena Vista Social Club no sea definitivo, aunque ellos digan que sí». Ella acompaña a la banda en esta gira, pero la compagina con sus propios conciertos en solitario, como es este de Cartagena.

Portuondo, de 84 años, fue apodada la novia del filin -versión españolizada de la voz inglesa feeling (sentimiento)-, una forma apasionada de interpretar canciones románticas, con raíces en el bolero y la canción cubana e influencias norteamericanas del jazz y el crooning, que surgió en La Habana durante los años 40. «Yo estaba terminando la primaria cuando conocí esta música y me enamoré de ella. Son canciones que hablan de cosas tradicionales, del amor, de la vida, de las aves... También me quedé impresionada años después con la Nueva Trova».

La dulce voz de Omara nació de una historia de amor rebelde. Su madre pertenecía a una familia de alta posición y ascendencia española. Su padre era jugador de béisbol e hijo de un blanco español y una esclava negra. La familia de la novia se opuso a la relación, pero la pareja se fugó.

Portuondo comenzó a bailar antes que a cantar de manera profesional. Debutó con 15 años en el famoso cabaret Tropicana, donde también trabajaba su hermana Haydée. Las dos debutaron juntas como cantantes en la banda Loquibambla Swing y luego pasaron al Cuarteto las d'Aida, liderado por la pianista Aida Diestro. En 1959 publicó su primer disco en solitario, Magia Negra. Mucho ha llovido desde entonces pero su pasión por la música le sale aún a borbotones de la boca: «Ah, cuántas cosas se pueden hacer con siete notas en un pentagrama. La música cubana es nuestro tesorito y yo se la ofrezco al mundo con todo mi amor».



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Textos / «Cuando Elvis odió a Lennon» por Julián Ruiz

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Dos almas perdidas en 1972: John financiaba por convicción personal al IRA y se peleaba con el FBI. Y Presley, intoxicado y despechado, denunciaba a su colega inglés ante Richard Nixon. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- Un descarado agente del FBI se presentó el 10 de diciembre de 1971 en el Chrysler Arena de Detroit, donde John Lennon era el cabeza de cartel del poco publicitado concierto «Free John Sinclair», un festival para pedir la liberación de este terrorista del IRA que estaba encarcelado en la prisión de Attica, justo donde ahora «reside» Mark Chapman, el asesino del propio John. Un texto de Julián Ruiz para El Mundo:

Eran tiempos desbocados e incomprensibles para Lennon, que llegó incluso a entregarle e 750.000 dólares a la propia organización terrorista de Sinclair.

El agente federal de aquel día en Detroit parecía de película. Vestía gabardina y un bigote falso. Trataba de disimular, pero era obvio que era un policía apuntando cada palabra y cada nota que cantó John Lennon en el concierto. Eso ha quedado reflejado en los archivos del FBI, que ahora están desclasificados. Según la agencia, al primer día de llegar al aeropuerto de John. F. Kennedy, Lennon ya se habían reunido con Jerry Rubbin y Abbie Hoffman, líderes radicales del en aquellos tiempos famoso Youth International Party, una versión vanguardista de los grupos de presión anti sistema de hoy día. John estaba empujado, naturalmente, por el dislate político de Yoko. Se creía el mejor agente provocador de la gente joven.

A los pocos días, inducido por Yoko, Lennon contactó con las Panteras Negras. Una semana más tarde, se reunió con el grupo que promovía los derechos de los Indios Nativos. Para rematar su apretada y saturada agenda política, pocos días después, se presentaba como un líder más en Central Park , en una de las grandes manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam. Encima, se atrevió a fotografiarse con el mayor enemigo de la guerra,el más odiado por la Administración norteamericana, el activista John Kerry. John Lennon sólo llevaba dos semanas en los Estados Unidos y quería vivír en Nueva York, porque la ciudad tenía puerto hacia el mar, como Liverpool. Pero nadie el Gobierno estadounidense se dignó a darle una visa de tres meses. Lennon era un «sin papeles» en la meca del capitalismo.

La locura política

John Lennon ni se dio cuenta de toda su agitación política. Creía que Estados Unidos era el país de la leche y la miel, el paladín de los derechos civiles. Por eso, no entendió lo qe ocurría cuando en, marzo de 1972, los Estados Unidos revocaron su visa de entrada al país y trataron de repatriarlo de manera inmediata. La excusa oficial era que John Lennon se había declarado culpable de poseer marihuana en su país natal, en el Reino Unido ,en 1968. La orden principal la había dado el senador republicano Storm Thumond, pero detrás de la firma estaba el poderoso Edgar Hoover.

Hoover, el eterno jefe del FB,. tenía evidencias de que los activistas anti sistema, Abbey y Hoffman se habían puesto en contacto con John Lennon para boicotear la Convención Republicana de 1972. Era probable que tuvieran esa idea en la cabeza, pero no tenemos pruebas de ello.

Richard Nixon ya estaba advertido de las tropelías de John Lennon. Aunque parezca increíble, el ídolo eterno de John, Elvis Presley, se había «chivado» de las acciones anti-americanas en las mismas narices de Richard Nixon. En noviembre de 1972, Nixon se impuso a McGovern, formó Gobierno y John entró en una especie de depresión. ¿Por qué?.

Primero, porque el descalabro demócrata lo vivió en primera persona: John vivía una aventura apasionada con Susan, una chica que trabajaba en el equipo de McGovern. Desanimado y enfangado en lo que consideraba una persecución administrativa, comenzó su  largo y estúpido «lost weekend». A la vuelta, Yoko lo echó de casa, de los mismísimos Dakota,donde Ono ya había comprado hasta tres apartamentos.

Por aquellos días, el galés Tom Jones y su «enemigo» Elvis Presley vivían su años felices en Las Vegas. Elvis quería mucho al «tigre de galés» por su emotivo apoyo, cuando Priscilla se había fugado y acostado con su instructor de kárate, un tipo llamado Mike Stone, que había entrado en la casa de los Presley por recomendación de Tom Jones. Un macho más macho que Jones.

El despojo de Elvis

Pero hay que contar con que Elvis, a finales de 1972, era un despojo de las drogas y que no se acostaba con Priscilla desde hacía meses. El secretario de Elvis, el ejecutivo de la mafia de Memphis Diamond Joe, recibió como un héroe a Tom Jones, en el hotel Hilton de Las Vegas, en la mismísima suite Imperial, con una botella de Dom Perignon, el favorito de Tom. Elvis se agarró al cantante galés y empezó a llorar. Le dijo que llamaba a Lisa cada noche pero que ella lo detestaba y que el divorcio era irremediable. La surrealista imagen se completaba con la presencia de la semi-actriz Linda Thompson, que era la última amante de Elvis. Presley no estaba muy lejos de su nuevo «juguete», un rifle M16.

La conversación desvarió hacia John Lennon, hacia los escándalos políticos del ex beatle. Tom Jones ha confesado que Elvis le contó con rabia y odio como se había arrepentido de haberle abierto las puertas de su casa de Beverly Hills, un día de agosto de 1965. Elvis le dijo a Tom que John era un «hijo de puta», un anti-americano y que se lo había comunicado a Hoover para que lo expulsara de los Estados Unidos. Hoover le dio su palabra.

Tom Jones le contó a Elvis para calmarle que él mismo había tenido que soportar las insolencias de Lennon, un «tipo desagradable», según el Tigre de Gales. Tom le dijo a Elvis cómo él y John habían llegado incluso a las manos en un estudio de televisión en Inglaterra, durante el programa 'Thank you, lucky stars'. Incluso se citaron para pegarse fuera de los estudios. Ese lenguaje le gustó a Elvis. «Yo también le hubiera pegado a ese cabrón», respondió Elvis.

Es curiosa toda la historia. Una historia que ha salido a la luz a través de las confesiones de Linda, aquella amante temporal de Elvis.

Siempre quedará en nuestro recuerdo Run for your life, la canción que John escribió sobre Elvis, en el álbum Rubber soul de los Beatles. John decía en su letra «Prefiero verte muerta, pequeña, antes que con otro hombre» . Justo lo que cantaba Elvis en Baby, let's play house, la misma canción que le vino a la cabeza aquella noche con Tom Jones, con su rifle M16 cerca, tras conocer la conducta de Priscilla. John Lennon siempre se arrepintió de aquella canción y dijo que era la peor de los Beatles. Una extraña historia, cuando, para John Lennon , Elvis era su dios particular, hasta llegar a decir que «Antes de Elvis no había nada en la música».


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Fotografía / Entrevista a Alberto Schommer

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«Nunca he entendido la fotografía como diversión» (Foto: José Aymá)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- Alberto Schommer (Vitoria, 1928) camina con dificultad. Cada viaje por su casa, del estar al estudio, del estudio al despacho, es un pequeño calvario. Se sienta por fin en una silla de mimbre para charlar con ELMUNDO y habla en un jadeo que dura algunos minutos. Cuando se recupera por fin, protesta si alguna pregunta le disgusta. Y, al minuto, se vuelve cariñoso si le nombran la pastelería de sus tíos en Vitoria. Después, acude a la llamada de su colega José Aymá y aguanta bajo un foco media hora, como un veinteañero guapo. Posa sin una sola queja, propone posturas y escenarios. Schommer dice que es paciente porque, entre fotógrafos, cómo no va a portarse bien, pero, a simple vista, cualquiera podría pensar que hay un nosequé de coquetería en la escena. La vanidad de Schommer debe de estar, a estas horas, colmada. Ayer, el Museo del Prado inauguró una exposición, Máscaras, con retratos suyos puestos a dialogar con lienzos de su colección: obras de Velázquez, Goya,Luis de Morales... «Sé que me van a hacer una entrevista, una filmación... Va a ser todo muy agotador, pero cómo no hacer ese esfuerzo por el Prado». Una entrevista de Luis Alemany para El Mundo:

¿Cómo está, señor Schommer?

Las rodillas, las rodillas son mi fastidio, son el problema que tengo. Lo demás está todo bastante bien.

¿Sigue trabajando?

Trabajo en preparar alguna exposición. Ya no hago fotografías, bueno, algún retrato en el estudio he hecho, alguna composición. Una fotografía de Emilio Botín con su nieto y su hijo que quedó muy bien. Pero mi mujer murió en agosto del año pasado y desde entonces... Los libros que he estado haciendo toda la vida, viajando con ella, los 63 libros que hice a su lado... Ese trabajo sé que no lo voy a poder hacer más y lo echo de menos. Con ella iba perfectamente arropado, era mi apoyo, desde el principio hasta los últimos viajes: Siria, el sur de la India y Libia.

¿Cómo se llamaba su mujer?

Mercedes.

¿Ha tenido depresión?

Estoy mejor. Pero lo he pasado mal.

Quería preguntarle por el estudio de fotografía de su padre en Vitoria.

Mi padre había llegado a San Sebastián a hacer su vida y allí se encontró con Dücker, que era un número uno de la fotografía en su momento, y como eran alemanes los dos, lo acogió, lo llevó a Zaragoza y a Madrid y aprendió de él el oficio. Él no salía a fotografiar, sólo trabajaba en estudio. Pero también tenía un sentido artístico del trabajo que hacía.

¿Y a usted le gustaba el estudio?

A mí me gustaba pintar. La primera vez que cogí una cámara la cogí sin saber ni cómo funcionaba, eché a hacer fotografías sin saber ni qué era el obturador. Me tenían que preparar el diafragma, todo... El libro de mi primera época está hecho así y son unas fotos maravillosas.

¿Hubo un momento en e que se dio cuenta de que había dado con la tecla, un día en el que intuyó que iba a ser un fotógrafo importante?

Inmediatamente. Mi padre puso unas fotografías mías en el escaparate, un publicista de París las vio, dijo '¿quién ha hecho esto?'; 'pues este chico', y me llevó a París a trabajar para él. Fui con mi mujer y conocí a todos los grandes de esa época y conocí a Balenciaga, que quiso que trabajara para él; sólo yo. Me pagaba una barbaridad. Mi padre quería que volviera a Vitoria, pero yo no quise. Yo quería irme a Nueva York. Entonces no era tan sencillo.

¿Se acuerda de la primera vez que fue a Museo del Prado?

¿El Prado? No, la verdad es que no. Me acuerdo de un libro que hice, Los museos vivos, el director me dejó entrar por todas partes. Y así me encontré en un sótano con un lienzo de una virgen enorme. Había una venus por ahí y las fotografié a las dos juntas. Debían de ser los años 80 y se montó un buen escándalo, protestó mucha gente porque le parecía una imagen inaceptable.

Si tuviera que salvar un cuadro del Prado...

El de Velázquez, el de las infantas. Y El perro hundiéndose en la arena, de Francisco de Goya.

¿Hay artistas en los que se reconoce? Le ocurre que va al museo, ve un cuadro y piensa 'yo tengo que ver con esa manera de ver las cosas'...

No, nunca se me ha ocurrido fijarme en pintores de otro tiempo como comparación. En fotógrafos sí, fotógrafos contemporáneos míos.

¿Con un sentido competitivo o amigable?

Con un sentido amigable, por completo. Oriol Maspons, Ramón Masats, Cualladó... Esta mañana le preguntaba por usted a un compañero suyo y me decía que la diferencia con Masats, por ejemplo, consistía en que él lo intelectualizaba todo, mientras que su trabajo es más intuitivo

Bueno... Cada libro que he hecho es una obra intelectual, está pensado lo que se expresa. Y, al mismo tiempo, he intentado que cada foto que he hecho, por lo menos fuera del estudio, sea intuición, que todo fluya. Y eso es lo mismo para mí, para Masats y para cualquiera, porque si no, no tiene sentido.

Por ejemplo, cuando empezó a meter imágenes surrealistas en aquellos retratos de la Transición... ¿Eso fue una intuición o usted sabía de surrealismo y lo había elegido así?

Es que aquello no era surrealismo; era necesidad, había que hacer las cosas así para entender el mundo en el que vivíamos. Yo le pintaba la interrogación a Fraga en la frente porque ésa era la realidad que ocurría.

¿Sabría decir el momento en el que más ha disfrutado con su trabajo?

La publicidad no me gustaba y por eso la dejé. De los 63 libros me siento orgulloso, de todos. Pero si tengo que elegir un momento... Disfruté mucho trabajando con Miró. Estuve con él varios días, en un trato muy íntimo. Me llevaba a su terraza y de ahí a la casa y luego al estudio y a la terraza otra vez. Le puse unas alas de ángel para retratarlo y se entusiasmó con esa idea.

¿De qué depende que una fotografía sea valiosa o no?

Es la expresión; esperar al instante en el que la expresión sea absolutamente natural. La composición cuenta, claro, pero se da un poco por hecha.

¿Y trabajar con el Rey Juan Carlos fue divertido?

No tiene mucho sentido planteárselo en términos de diversión.

¿Por qué no le gusta que le pregunte por la diversión en el trabajo? Casi todos querríamos pasarlo bien en nuestros oficios.

Nunca lo he visto así. Yo salía a fotografiar y lo que sentía era un sentido de la obligación, una responsabilidad.

Pero sabe que, cuando vemos aquellos retratos del Cardenal Tarancón, muchos sonreímos, vemos algo festivo en aquellas imágenes.

La foto de Tarancón con las cuerdas, por ejemplo, fue muy difícil de hacer. Convencer a Tarancón para que posara así fue un trabajo enorme para  mí. No fue nada divertido pero conseguí que me entendiera. El sentido que tenía aquella foto no era festivo, eso queda entre Tarancón y yo.

Pero antes me ha dicho que echa de menos fotografiar; de alguna manera habrá disfrutado.

Pero porque ésa ha sido toda mi vida.

¿Y la exposición del Prado?

Nunca pensé que fuera posible una exposición así. Me dieron el Premio Nacional de Fotografía, se murió mi mujer y me vino a ver Rafael Moneo. Me preguntó qué podría hacer por animarme y le dije 'hombre, pues exponer en El Prado'. Moneo fue a ver a Miguel Zugaza, que es una persona extraordinaria. Zugaza me pidió que le mandara unas copias... y hasta que encontró la ocasión. Ningún fotógrafo vivo había hecho esto, siento que hago algo por la fotografía, que abro las puertas del lugar más importante para el arte.


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Literatura / España: Destino publicará en noviembre tres cuadernos inéditos de Josep Pla

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La editorial divulgará a finales de año La vida lenta del escritor ampurdanés.  (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- Tres diarios desconocidos de Josep Pla llegarán a las librerías el próximo mes de noviembre, según ha informado este lunes la editorial Destino. Siguiendo la estela de tomos celebérrimos de la obra completa El quadern gris, las Notes per a Silvia y Notes del capvesprol, una reciente investigación en los archivos del autor ha llevado la luz a anotaciones correspondientes a los años 1956, 1957 y 1964. Una nota de Adriano Luciani para El País:

La publicación de estos diarios, además de acompañar al lector en el conocimiento de la realidad cotidiana del famoso escritor ampurdanés y permitir un enfoque inédito sobre unos años importantes de su creación literaria, manifiestan que la escritura era para él no solo un ejercicio intelectual imprescindible, sino también un tipo de tabla de salvación, un refugio al que no dejaba nunca de recurrir.

Con el subtítulo Notes per a tres dietaris (1956, 1957, 1964), La vida lenta puede presumir de brindar unos escritos que son «autorretrato revelador del autor», según la editorial, y al mismo tiempo, encarnación de aquel estilo ingenioso y mordaz, y a la vez riguroso y crudo que se convirtió en su marca original y reconocible. Asimismo la publicación de estos tres diarios inéditos, únicos que se han encontrado en el Archivo Josep Pla, tira de la manta y desvela las características más despiadadas de una época particularmente triste, los años 50 y 60, constituyendo un testimonio tajante e incisivo sobre la vida y los viajes del escritor ampurdanés.

La divulgación de tres dietarios inéditos de Josep Pla pone la luz sobre un género literario del que el autor fue uno de los representantes más emblemáticos en toda España. Forma literaria poco cultivada en la poética y en la filología catalana y castellana, el dietarismo aseguró al autor ampurdanés la posibilidad de combinar géneros diferentes: desde el diario personal hasta el consejo al lector y el análisis sobre los hábitos de los pueblos y de la gente --con particular atención al paisaje y a la geografía ampurdanesa--, pasando por la descripción, la narración y el retrato.

La vida lenta, que estará en las librerías en noviembre, cuenta con el prólogo del profesor Xavier Pla, director de la cátedra Pla de la Universidad de Girona, que también se ha encargado de la edición de estos escritos inéditos. Los tres cuadernos serán publicados en la colección Ancora de Destino, que se presentará paralelamente con su traducción castellana.



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Fotografía / España: El Prado se abre para Schommer

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El poeta Rafael Alberti. (Foto: Alberto Schommer)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- Los retratos de Alberto Schommer (Vitoria, 1928) llevan detrás un proceso de reflexión que tiene más que ver con la pintura que con Instagram. No hay disparos casuales, ni siquiera instantes decisivos. Ayer, flanqueado entre 18 fotografías suyas y 13 cuadros de otros, que se desafían de pared a pared en el Museo del Prado, Schommer se reveló suavemente contra el signo de los tiempos: «Una fotografía no puede hacerse banalmente». Se sabe, como poco, desde los retratos psicológicos que realizó en Abc y EL PAÍS. Una nota de Tereixa Constenla para El País:

En su serie sobre la Transición desplegó una sabiduría multidisciplinar y una osadía propia de los tiempos de la movida: retrató al cardenal Tarancón levitando agarrado a un crucifijo, a Suárez con un interrogante sobreimpreso en la frente y al poeta José Hierro como un imán de libélulas y mariposas. Ayer, en el marco de PhotoEspaña, inauguró Máscaras, una exposición, pequeña y singular, en el Prado, midiendo sus retratos con los de Goya o Ribera, en un diálogo que demuestra que la complejidad de sus imágenes le emparenta con la introspección de la pintura.

El fotógrafo es también un maestro de la luz, la llave maestra que le permitió despojar a sus modelos de la mirada: «El primer retrato que hice así fue el de Alberti, aunque no era mi intención. He hecho infinidad de retratos, pero las máscaras son una forma única de que tengan una gran fuerza interior». Las máscaras obligan a detenerse en rasgos que suelen ser relegados por la intensidad de los ojos. La colección fotográfica, con sus seres desprovistos de mirada (oculta por juegos de iluminación), tiene algo de antología griega. Y aunque no haya ojos que escudriñar abunda la información. Cela, con sus cuencas oscuras, parece tan malhumorado como lo que fue. El músico Luis de Pablo se convierte en un trovador medieval ciego. De Chillida sobresale la mandíbula, sólida y contundente como sus esculturas. Aranguren, la boca algo entreabierta, es un hombre perplejo. Frente a ellos, tan contemporáneos aunque todos, excepto tres, hayan fallecido, se asoman otros hombres que destacaron en las artes y la cultura mucho antes de que se inventara la fotografía: Luis de Góngora, Diego Hurtado de Mendoza, Alonso Cano y acaso el propio Velázquez en un Retrato de un hombre.

Era un sueño de Schommer. Exponer en el Prado. Lo verbalizó el mismo día que le concedieron el Premio Nacional de Fotografía 2013, que conlleva la organización de una muestra del galardonado por parte de Cultura. Un deseo de Schommer que tuvo hada madrina: Miguel Zugaza, el director del Prado, que pensó en juntar a unos (óleos) y otros (imágenes) para hacerlos debatir más que para retarse. Y si alguien mira al artista Mariano Fortuny, en su autorretrato de 1947, y al escultor Pablo Serrano, fotografiado en 1985, solo podría pensar en un hermanamiento artístico y casi biológico. «La serie de Schommer nos permite reconocer una manera de hacer retratos, que se desarrolló en la pintura y que tiene un precedente en los bustos romanos», señaló Zugaza, que ve la muestra casi «como un ramal» de las obras del Greco que se exponen a pocos metros.

Los 13 cuadros muestran a artistas y creadores, al igual que las 18 imágenes de Schommer. Solo hay una mujer: la galerista Juana Mordó, retratada en 1985. Unos y otros son sobrios, preparados para realzar la información que transmiten los rostros. Zugaza descartó a pintores extranjeros para la composición. Hay un sesgo austero que se puede rastrear en el retrato español, ya sea de Velázquez, Goya o Luis de Morales. Un fondo negro que puede llegar a invisibilizar las ropas, algo que también ocurre en la imagen de Antonio Saura. Juntos en la sala hacen más evidente las carencias, en opinión de Zugaza: «Este cara a cara nos permite reconstruir algo que en la cultura latina no se produce con la misma confianza que en la anglosajona. En esos países se ha creado una National Portrait Gallery, mientras que en España falta esa gran institución».



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Teatro / Ciudad Juárez: Tercera Llamada y su versión de «Atari» de Ríos Cantú

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Aspecto del montaje. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de julio de 2014. (RanchoNEWS / De la Redacción).- Un ejercicio de teatro fronterizo realista es la propuesta dramática «Atari» de Juan Ríos Cantú, que la compañía Tercera Llamada ha representado este domingo en el Auditorio Benito Juárez, dentro del programa de XXXII Festival de Teatro de la Ciudad.

Ríos Cantú (1972) –quien es mejor conocido por su trabajo como actor tanto en la televisión, el cine y el teatro– cuenta la historia de cuatro amigos de infancia (Óscar, el niño rico; Rober, su amigo pobre; Jano, homosexual; y Lila, novia del primero) en un momento que definirá sus vidas y que transcurre en Reynosa, Tamaulipas, en 1982.

El dramaturgo, oriundo de esa ciudad, hace con una tragicomedia una reflexión sobre la amistad en un contexto fronterizo realista –y tal vez hasta autobiográfico– en el cual surgen características como la violencia del narcotráfico, el fenómeno de la emigración, de los cultos religiosos cerrados y de la agresión femenina inter familiar, sin olvidar lo que los sociólogos llaman permeabilidad social.

La versión de la Tercera Llamada no fue afortunada por varios aspectos. El primero situar la obra en Juárez en lugar de Reynosa llevó a absurdos como cuando los personajes querían ir a El Chamizal a cortar un árbol para que Lila tuviera un arbolito de Navidad.

El segundo aspecto, quizá el más crítico, fue la pobre conducción que tuvo el director Jesús Méndez con sus actores (Alan Escobedo, Óscar; Fabiola Mendez, Lila; Lorenzo Ríos, Rober; Josué Baruc Rivera, Jano). En vez de inducir en ellos que actuaran como fueron ellos mismos cuando niños de diez u once años, al parecer los dejó libres y actuaron siguiendo su referente cultural de infancia: El Chavo del 8.

Así que por momentos aquello parecía la vecindad de Chespirito.

Esto no significa que sean malos actores (los minutos en que Fabiola Mendez representa el abuso por su padre valen la obra), sino que no fueron bien dirigidos.

El otro aspecto fue su longitud que duró cerca de dos horas, con intermedio incluido. Aunque ese defecto es del autor, una versión más corta hubiera sido agradecida.

No mencionamos ya otros detalles escenográficos, donde también se falló.

No obstante nuestra opinión, debemos consignar que el público, que prácticamente llenó el auditorio, aguantó el tiempo de representación, se divirtió bastante y les aplaudio mucho muy fuerte, pero brevemente, ya se había hecho tarde.


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Revista Rancho Las Voces: Últimas Noticias

21 de julio.- Buenos días desde la redacción de la revista Rancho Las Voces en Ciudad Juárez, Chihuahua. Temperatura máxima para hoy: 39°C - 102°F / Dólar: $12.69 - $13.13. Éstas son algunas de nuestras últimas noticias:
La revista envía desde aquí sus mejores deseos para la artista plástica juarense Adriana Peña Fernández, internada en el Centro Médico de Especialidades de esta frontera, donde está siendo tratada de un tumor cerebral. Para quien desee apoyar a su familia se ha establecido la cuenta número 60-56022458-8 CLABE: 014116605602245881 en Banco Santander a nombre de Gabriel Peña López. Cualquier apoyo será bienvenido.

Literatura / Entrevista a Oscar Hahn

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Cuando leo frente a un público, tengo la sensación de que los poemas son de otra persona», plantea Hahn. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- El autor de Arte de morir regresa a Buenos Aires para participar del VI Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro, que empezará mañana. Dice que su obra poética le debe mucho a la narrativa fantástica, pero también «al amor, la muerte o el alegato antibélico». Una entrevista de Silvina Friera para Página/12:

Alguien golpea una puerta. Un recuerdo empecinado la abre con palabras nítidas, como si estuvieran tatuadas en el corazón. Sólo una vez –y hace más de veinte años– el poeta chileno Oscar Hahn, una de las voces más originales de la poesía hispanoamericana, leyó algunos de sus poemas en Buenos Aires. El autor de Esta rosa negra, Arte de morir –«una fiesta mortal del lenguaje», ponderó Enrique Lihn–, Mal de amor –prohibido por la dictadura militar–, Versos robados, Apariciones profanas y La primera oscuridad, entre otros títulos, regresa a esta ciudad para participar del VI Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro, que empezará mañana y se extenderá hasta el sábado, organizado por el Espacio Literario Juan L. Ortiz del Centro Cultural de la Cooperación. Esta edición, en la que se realizará un homenaje a Juan Gelman, reunirá a poetas de Bolivia, Brasil, Cuba, Uruguay, España, Venezuela, Ecuador, Estados Unidos y Luxemburgo en mesas de lectura y debates con poetas argentinos. «Cuando me invitaron me alegré muchísimo, porque siempre estaba a punto de cruzar la cordillera y nunca lo concretaba. Fue como si los organizadores me hubieran dicho: ‘Ya, hombre, haz tu maleta y vente para acá de una vez por todas’», cuenta Hahn a Página/12. «Cuando leo frente a un público, tengo la sensación de que los poemas son de otra persona. Me distancio de lo que están diciendo los versos. A veces, durante la lectura oral, cobran relevancia detalles sorprendentes para mí, que no había percibido antes, y que me llevan a preguntarme: ‘¿y de dónde demonios salió esto?’.»

Los escritores suelen tener un momento «mítico», un relato que establece el origen de la vocación, muy anterior a la publicación del primer libro. ¿Cómo fue ese comienzo?

Claro, existió ese momento, pero no tiene nada de mítico. Fue casi trivial. Yo tenía 16 años y salía con una chica que estudiaba en un liceo. Todos los días iba a esperarla a la salida del colegio y nos juntábamos en la plaza. Una tarde me pidió que le escribiera un acróstico. Yo ni siquiera sabía qué cosa era un acróstico. Entonces, como no quería quedar mal con ella, me fui donde un amigo mayor, que era poeta, y le pedí que me lo escribiera para presentarlo como mío. Al día siguiente se lo mostré, pero ella no me creyó y me exigió que le escribiera otro ahí mismo. Tomé una hoja y puse lo primero que se me vino a la cabeza. Ella lo leyó y me dijo: «Está bien, te creo». Lo que más me sorprendió fue que no me costó nada hacerlo. Sentí que había descubierto algo nuevo. Me entusiasmé y escribí unos 25 poemas, pero no me gustaron y los tiré a un río que estaba cerca de mi casa. Empecé otra vez desde cero. Son los poemas que están en Esta rosa negra, mi primer libro.

Su padre murió cuando usted tenía cuatro años. La orfandad a tan temprana edad es una marca indeleble, ¿no? Que la muerte sea uno de los temas de su poesía, ¿cree que está profundamente imbricado con la muerte de su padre?

En ese tiempo mis padres, mis dos hermanos y yo vivíamos en Iquique, en el norte de Chile. Cuando mi padre se enfermó de gravedad, lo llevaron a Santiago. Allí murió y allí lo enterraron, de modo que yo no fui testigo de ninguno de los rituales y ceremonias que rodean el fallecimiento de una persona. En esos días ni siquiera me enteré de que mi padre había muerto. Varios meses después estaba en el patio del colegio y un niño empezó a molestarme y a burlarse de mí y de la ausencia de mi padre. No entendí de qué me estaba hablando. Volví a mi casa y le pregunté a mi madre. Ella no respondió nada. Sólo se puso a llorar. Entonces le dije: «Mi papá se murió, ¿no es cierto?». Ella dijo: «Sí, se murió». Lo curioso es que no recuerdo nada de lo que acabo de narrar. No existe en mi memoria. Esto me lo contó mi madre muchos años después. La obsesión por la muerte adquirió dos modalidades distintas en mi poesía: la desaparición del individuo y el exterminio colectivo por efecto de la guerra. No sé si la génesis de esa temática está en la muerte de mi padre. Es una posibilidad, claro, pero también puede ser una respuesta que desvía al analista de otras explicaciones menos evidentes.

Ser un poeta chileno supone que casi siempre aparezca la pregunta por Pablo Neruda. Pero en su caso su obra no entabla un diálogo con lo nerudiano. ¿Qué significó para su generación la poesía de Neruda?

A Neruda lo veíamos como una presencia agobiante, pero mi generación, que es la de los sesenta, andaba por otros caminos. Su figura era como una especie de monumento ambulante, pero en la época de Los Beatles, de Los Rolling Stones, de la Revolución Cubana, de la píldora, de Mayo del ’68, de la Guerra de Vietnam, del nacimiento de la era nuclear y de la era espacial, Neruda era un poeta ajeno a nuestras preocupaciones e intereses, así que difícilmente podía influirnos. En mi caso personal, esa voz suya solemne, de tono elevado, como de profeta o de Walt Whitman sudamericano, entraba en conflicto total con la voz de bajo perfil que hay en mis poemas y que hasta tiende a desaparecer. Su poesía tampoco tenía que ver con cosas que a mí me motivaban, como el peligro de una guerra nuclear, el tema fantástico, o con incorporar elementos de la cultura pop.

Después del golpe de 1973, después de haber estado encarcelado, tuvo que exiliarse. ¿Cómo impacta la experiencia del terror en el lenguaje, en la escritura? ¿Hay algo así como un «barajar y dar de nuevo», algo del orden de tener que volver a empezar, de la demolición de las certezas?

Ocurrió algo curioso. En el año ’77 apareció mi libro Arte de morir, que iba a salir en 1973 y no salió porque vino el golpe militar. Esos poemas fueron escritos antes del golpe y el libro se demoró en publicar porque no encontraba editor. Sin embargo, en el volumen de la Enciclopedia Británica correspondiente al año 1977 dice que es un libro que fue motivado por el golpe militar. Leídos después del golpe, los poemas parecen referirse a ese hecho histórico, aunque lo precedieron. Es como si la experiencia del terror hubiera impactado mi lenguaje antes de que ese terror ocurriera. Es lo que alguna vez llamé las «magias de la lectura». Lo que sucede es que el lector proyecta sus vivencias actuales en poemas del pasado, pero eso es posible sólo porque el poema lo permite. Entonces no tuve que barajar nada. El futuro ya estaba en ese libro. Seguí desarrollando los mismos temas en los poemas posteriores al golpe, pero ahora dentro del contexto real que Arte de morir no tenía en el momento de su escritura.

Mal de amor, el libro que presentará en el Museo del Libro y de la Lengua, se publicó en 1981 y fue prohibido por la dictadura militar. ¿Qué fue lo que molestó de esos poemas? ¿Encuentra alguna explicación o sigue siendo una pregunta sin respuesta?

A estas alturas hay una serie de teorías, algunas hasta pintorescas, que intentan explicar la censura de Mal de amor. Por ejemplo, que el romance poetizado en el libro sería una relación adúltera, y que el marido supuestamente engañado sería un militar. Al entrar en sospechas habría intervenido para que el libro fuera prohibido. Explicación bastante desubicada, porque en tiempos de la dictadura, si algún personero del régimen quería vengarse de alguien, lo más probable es que recurriera a métodos bastante más drásticos. La respuesta no la sé, pero quizá no es más que otro ejemplo de los cientos de arbitrariedades, abusos y decisiones irracionales que tomaban impunemente los cómplices del régimen. Otros dicen que el libro era lo de menos. Lo que querían era fastidiar a un opositor que estaba en el exilio.

Enrique Lihn plantea que Mal de amor «pertenece a una tradición antigua y moderna que incluye al romanticismo, y es nueva como toda vivencia y como toda auténtica palabra poética que siempre es nueva, no importa la antigüedad que convoque y a la que se asocie». ¿Qué implican para usted estas tradiciones que menciona Lihn?

Hay ciertas cosas que yo tuve muy claras desde el principio. A mí no me interesaba romper con nada. Yo quería sumar, no restar. El crítico sueco Gustav Siebenmann dijo una vez que yo era el gran integrador de la poesía chilena actual. Lo de «gran» no sé. Lo de «integrador», sin duda. Por ejemplo, mientras los poetas jóvenes de la época huían de la poesía española como del demonio, yo me sentía atraído hacia los poetas españoles medievales, renacentistas y barrocos, porque los podía leer en mi propia lengua y ver qué es lo que hacían con ella, cómo la trabajaban. En cambio cuando me enfrentaba a los grandes poetas del siglo XX de otras culturas, no tenía esa ventaja. Igual que mis compañeros, los leía en traducción, pero tenía muy claro que si leía a Cavafis sólo hasta cierto punto estaba leyendo a Cavafis, porque lo que tenía no era el original en griego. Algo rescataba de esos poetas gracias a los traductores, pero no tenía ningún acceso a los recursos poéticos que usaban Cavafis, Eliot o Rilke y que eran inherentes a sus respectivos idiomas.

Si tuviera que armar un árbol genealógico, ¿a qué escritores incluiría y por qué?

Los poetas que he leído y sigo leyendo no son necesariamente afines a lo que hago. Incluiría a los nombres indiscutibles del siglo XX y de los siglos anteriores, pero no sus poesías completas, sino ciertos poemas y ciertos libros. Tengo afinidad con algunos y con otros no. Yo sé que hay poetas que sólo leen a aquellos con los cuales se sienten identificados: sus compañeros de ruta, por así llamarlos. En cambio yo leo y admiro a autores que incluso tienen una poética completamente opuesta a la mía. José Donoso me dijo una vez que él veía algo en común entre Arte de morir y la poesía de Gerald Mainly Hopkins, un poeta inglés del siglo XIX que hasta ese momento yo no conocía. También he trabajado bastante con pensadores como Heráclito, Nietzsche o Freud. Las otras estéticas hacia las cuales derivé no provienen de la poesía. El desvío no fue hacia otros poetas, sino hacia la literatura fantástica y hacia la filosofía, a lo que se agregaron manifestaciones como el cine, el jazz, el rock y la pintura.

¿Por qué plantea que su obra de las últimas dos décadas le debe más a la narrativa fantástica que a la poesía en verso?

La presencia de lo fantástico en mi poesía se fue desarrollando gradualmente desde mi primer libro. Esto se acentuó cuando me puse a estudiar ese género y a enseñar un curso de literatura fantástica en la Universidad de Iowa, en el que analizábamos narraciones de los siglos XIX y XX y cuentistas como Borges, Cortázar o Bioy Casares. Incluso publiqué un par de estudios críticos sobre el género en Hispanoamérica. No es que en algún momento me propusiera emplear todo ese material en mi poesía. Lo que sucedió es que se infiltró subrepticiamente en mi imaginario personal y empezó a generar su propio espacio. Fantasmas, prefantasmas y diversos acontecimientos sobrenaturales se hicieron presentes. Otros poemas entraron de plano en la ciencia-ficción. Por supuesto que lo fantástico no es mi única línea. También están el amor, la muerte, el apocalipsis o el alegato antibélico, pero debo reconocer que muchas veces esos temas se intersectan o son contaminados por la dimensión fantástica.

¿Qué significó para usted recibir el Premio Nacional de Literatura en 2012?

El Premio Nacional de Literatura está muy metido en la cultura chilena y su anuncio siempre crea una gran expectativa en la sociedad y en los medios de comunicación. Esto lo he sabido desde que era niño. Recuerdo que el profesor interrumpía la clase para anunciar el nombre del ganador de ese año. Como dijo alguien en forma simpática: «Es como pasar de la noche a la mañana de cura de la parroquia a cardenal». Es un poco exagerado, claro está, pero da una idea. Tengo la impresión de que esto no sucede en otros países. Para los escritores chilenos que todavía no han recibido el premio es como si anduvieran cargando un peso permanente. Entonces, cuando se hace el anuncio, el ganador se siente completamente liberado. Bueno, así mismo me sentí yo. «Ligero de equipaje», como diría Antonio Machado.

* Oscar Hahn presentará el jueves a las 19 Mal de amor en el Museo del Libro y de la Lengua (Av. Las Heras 2555).


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Literatura / México: Presentan «Desandar» de Ricardo Yáñez

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En la imagen, Ricardo Yáñez, Carmen Villoro y Ricardo Castillo, y de pie la soprano Alma Rocío Jiménez. (Foto: Juan Carlos G. Partida)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- Buscar el arte es una tortura, dijo Ricardo Yáñez (Guadalajara, 1948) en la presentación de Desandar, compilación de su obra poética, publicada por el Fondo de Cultura Económica (FCE), y que, entre cantos de soprano, carcajadas del autor y un salón lleno, tuvo lugar en la librería José Luis Martínez de esa casa editora. Reporta desde Guadalajara Juan Carlos G. Partida corresponsal para La Jornada:

«No he leído los 12 libros que están (en la edición) porque me da vergüenza. Ni siquiera la parte inédita que tampoco estoy tan seguro de que sea buena, porque son canciones –soy muy bueno para hacer canciones–, pero tan bueno que puede que sean malos poemas», agregó en entrevista.

El libro incluye 12 poemarios, entre ellos el inédito Nuevos papeles volando, al que el poeta, periodista y tallerista tapatío se refiere como canciones «muy simples», donde afirma que su intención es que le guste a la gente.

El escritor y fundador de La Jornada, ganador del Premio Jalisco de Literatura 2007, dijo que el título Desandar, elegido por los editores, no le gustó del todo, pero él propuso otros nombres cuando ya estaba hecho el libro.

«Yo estaba en el hospital (donde fue sometido a una cirugía) y uno de esos días llegó la enfermera y me dijo: Le voy a tomar sus signos vitales. Yo me dije que era un buen título, pero el libro ya estaba», explicó.

Otra antología de su obra fue publicada recientemente por la Secretaría de Cultura de Jalisco en la colección Clásicos Jaliscienses, lo cual le pareció algo que de entrada ya da «flojera».

«Si acaso seré un clásico tapatío, pero en mala onda», bromeó.

Yáñez también criticó otro libro inédito que también espera sea publicado este año, del cual nuevamente insiste: «Pero no estoy tan seguro de que sea bueno».

Sin embargo, en la presentación Yáñez se ve jovial, asediado al final por decenas de personas que lo buscan para la firma del libro, a cada una de las cuales dedica minutos para intercambiar palabras.

Desandar permite que el lector aprecie los diversos estilos del autor a lo largo de los años, entre los cuales dijo que más que el estilo la variante fueron los cambios de emoción propios de cada etapa de su vida.

Aprovechó su presencia en su tierra natal para realizar el sábado pasado un taller en la misma librería del FCE, con el que dio continuidad a la tradición que él mismo ha hecho de su carrera literaria, cuando fundó, en 1968, el taller jalisciense de literatura.

Durante la presentación se contó con la presencia de los poetas Carmen Villoro y Ricardo Castillo, así como de la soprano Alma Rocío Jiménez, quien interpretó algunas canciones.



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Música / México:Javier Camarena regresa luego de hacer historia en EU

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Camarena fue bautizado por la prensa de NY como Príncipe de los tenores. En su visita a México interpretará también obras de Gioachino Rossini, Vicenzo Bellini, Gaetano Donizetti y Charles GounodFoto (Foto: Notimex)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- El retorno triunfal del tenor mexicano Javier Camarena, luego de hacer historia al repetir por segunda ocasión consecutiva un aria en la Metropolitan Opera House (Met) de Nueva York, ocurrirá el próximo 26 de julio en la sala Nezahualcóyotl como parte de la temporada de verano de la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM). Una nota de Fabiola Palapa Quijas para La Jornada:

Después del éxito en Estados Unidos, el Príncipe de los tenores, como fue bautizado por la prensa neoyorquina, interpretará aquí la trigésima segunda sinfonía de Wolfgang Amadeus Mozart. El programa también incluye obras de Gioachino Rossini, Vicenzo Bellini, Gaetano Donizetti y Charles Gounod.

Camarena se convirtió en el tercer cantante lírico en 70 años que repitió un aria a petición del público y del director del Met de Nueva York, algo que sólo habían conseguido Luciano Pavarotti y Juan Diego Flórez.

El concierto del tenor concluirá con la interpretación del aria «más señera e importante en su carrera: Ah! mes amis, quel jour de fête, de La hija del regimiento, de Donizetti», dijo el director asociado de la orquesta, José Areán, durante el anuncio de la temporada.

La programación de la agrupación comprende nueve presentaciones con piezas de 18 compositores. En la conferencia del anuncio participaron Carlos Miguel Prieto, director titular de la OSM; José Areán, director asociado de la agrupación; Sergio Vela, consejero artístico; Gerardo Suárez, presidente, y Rolando Zárate, vicepresidente de la Academia.

Durante la presentación de la temporada, José Areán hizo notar que los cantantes líricos mexicanos han conquistado no sólo los teatros de Estados Unidos, sino también los de Europa. «Es un placer dirigir por segunda ocasión a Camarena en una gala dedicada a su talento; queremos que el público asista a este concierto para escuchar a este prodigio», dijo el director asociado de la agrupación.

La OSM aprovechará la presencia del tenor mexicano para grabar un disco con las arias que interpretará en el concierto programado para los días 26 y 27 de julio, en la sala Nezahualcóyotl.

Como parte de la temporada, que se desarrolla desde el 4 de julio y hasta el 31 de agosto en esta ciudad, la orquesta celebrará el 150 aniversario del natalicio de Richard Strauss con las obras Una vida de héroe y Sinfonía doméstica. Con motivo del 450 aniversario del natalicio de William Shakespeare también se incluirán piezas musicales inspiradas en la obra del dramaturgo inglés.

Asimismo, se realizará un homenaje sinfónico para celebrar el 300 aniversario del natalicio de Christoph Willibald von Gluck. El programa se complementa con obras de Ludwig van Beethoven, Johannes Brahms, Antonin Leopold Dvorak y Louis Hector Berlioz.

Sergio Vela, consejero artístico de la orquesta, informó que la temporada reúne un repertorio popular entre el público, así como piezas novedosas. Miguel Prieto, a su vez, dijo que la finalidad de presentar piezas conocidas de Beethoven, Mozart o Strauss es atraer la atención del público y que pueda escuchar propuestas diferentes, como el Concierto para violín y orquesta, de Carlos Chávez, que interpretará el violinista canadiense Alexandre da Costa.

Figuras como los violinistas Da Costa y Augustin Hadelich, el pianista Marc-André Hamelin, la soprano María Katzarava y la contralto Ana Häsler participan en la temporada de verano de la orquesta, que se inició el 4 de julio con la obertura Las alegres comadres de Windsor, de Otto Nicolai; el Cuarto concierto para piano de Beethoven y la Primera sinfonía de Brahmms. En el sitio mineria.org.mx se puede consultar la programación.



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Literatura / Entrevista a Nadine Gordimer

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La ganadora de los premios Booker en 1974 y del Nobel de Literatura en 1991. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 19 de mayo de 2014. (RanchoNEWS).- A lo largo de su carrera, Nadine Gordimer (1923–2014) hizo del combate al racismo uno de sus caballos de batalla. Lo criticó a través de libros como La historia de mi hijo, Saqueo y El conquistador. La ganadora de los premios Booker en 1974 y del Nobel de Literatura en 1991, fue una de las visitas estelares de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2006. Por entonces editorial Bruguera había lanzado su novela Atrapa la vida. Fruto de aquel viaje es esta plática rescatada de un viejo casete de sesenta minutos e inédita hasta ahora. Una entrevista de Héctor González publicada en el suplemento Laberinto de Milenio:

Además de escritora, usted ha sido activista. ¿Le parecen tareas complementarias?

En primer lugar, soy escritora. Escribo desde los nueve años. Conforme crecí, descubrí las cosas extrañas que sucedían a mi alrededor. Estudié en un convento para niñas blancas y los sábados íbamos a cines exclusivos para blancos; los negros tampoco podían entrar a la biblioteca municipal. Todo eso me llamaba la atención. Recuerdo que mi madre me motivaba para que leyera y pronto tomé todo tipo de libros. Si hubiera sido negra me habría sido más difícil ser escritora porque la única capacitación para un escritor es leer y leer. Creo que ese tipo de experiencias me orilló al activismo al que se refiere. Por otro lado, no son actividades complementarias, al final ambas obedecen a cuestiones individuales.

Adquirió esa sensibilidad para saber que la segregación era condenable.

No sé, pero empecé a preguntarme por qué podía usar la biblioteca o ir al cine. Mi madre tuvo lo que podría llamarse una conciencia social. Pertenecía a un grupo de mujeres blancas que organizaron una cruzada para construir una escuela en el barrio negro. No fue una activista, no se inscribió al Partido Comunista pero estaba a disgusto con la situación de los negros. Por supuesto, teníamos un sirviente negro, a quien se le trataba de manera decente. Así fue como adquirí conciencia. Cuando tenía quince años los negros no podían tomar las bebidas locales; fabricaban las suyas con maíz. Había redadas. En una ocasión salimos al patio y vimos que la policía revisaba las pertenencias de nuestra sirvienta. Mis papás se quedaron parados y no cuestionaron a la autoridad. De este suceso nació una de mis primeras historias de aventuras. Me llamó la atención cómo los blancos se habían quedado de pie mientras las pertenencias de esta mujer iban a dar al suelo.

¿Qué lecturas acompañaron esta toma de conciencia?

Eran títulos de autores americanos o ingleses. Había un famoso escritor norteamericano: Upton Sinclair. Era socialista y escribió La jungla, una novela que reflejaba el trato que recibían los trabajadores, negros y blancos. Contaba que eran una especie de esclavos y me di cuenta que en Sudáfrica pasaba algo muy similar. En mi país, los mineros vivían en campamentos y dormían en tablones. Los negros no podían entrar a determinadas tiendas de ropa. Me parecía terrible que yo pudiera escoger entre varios vestidos y una joven negra no pudiera hacerlo. Otro libro determinante fue El capital de Marx.

¿El escritor debe evitar supeditar la historia que quiere contar a su postura política?

No estoy de acuerdo. No es una cuestión de deber. Si vives en una situación de opresión el contexto presiona para escribir sobre tu entorno. En mi caso, me parecía normal escribir sobre racismo porque así era el clima en que vivía. Si vives en un lugar donde hay nieve, seguramente tus libros tendrán climas fríos. Tus escenas de vida provienen del lugar en el que vives.

Por lo que me cuenta, entiendo que su literatura nace de la insatisfacción. ¿Cómo ha cambiado este sentimiento con el tiempo?

Crecí. Mi gran interés por los problemas sociales aumentó cuando empecé a publicar. Pese a que en Johannesburgo estaba prohibido por ley desafiar al gobierno, un grupo de amigos, periodistas, actores y escritores, encontramos mecanismos ilegales para difundir nuestras ideas. Nos reuníamos en nuestras casas; teníamos elevadores y escaleras pero también teníamos otras por las que dejábamos que jóvenes negros entraran a nuestras fiestas. Aprendimos a vivir con eso. Ahí conocí a una persona que hoy todavía es mi amigo: fundó una revista clandestina en la que podía publicar gente de cualquier color. Después las cosas se pusieron más difíciles, con más restricciones. Tal vez ese fue mi periodo más politizado. Mi primera novela, Mundo de extraños, estuvo prohibida. Lo mismo sucedió con las dos siguientes. Por fortuna, estaban escritas en inglés y pudieron publicarse en otros países.

¿Qué sensación le producía saber que estaba vetada en su país?

Escribes para quien te quiera leer, no importa dónde esté. No es mi culpa si el gobierno me prohíbe. Lo mismo sucedió con los rusos. Por suerte, con el tiempo todos mis libros se leyeron. Algunos escritores terminaron en la cárcel, otros escribían con seudónimo. En ese entonces me divorcié y éramos muy pobres, así que el hecho de publicar en otros países me ayudaba porque con lo que me pagaban podía vivir un año. Luego me volví a casar, y como mi segundo esposo compartía mi forma de pensar, llegamos a esconder gente en nuestra casa. Por fortuna, las cosas cambiaron y desapareció la censura. Cuando miro hacia atrás, no puedo creer el progreso sucedido en Sudáfrica. Ahora los ministros de gabinete negros tienen esposas blancas; a las universidades van negros y blancos. Todavía tenemos incidentes desagradables pero esto se debe a que aún tenemos gente que vivió los años de racismo. Esta es la última generación con este tipo de problemas.

Coetzee ha escrito sobre ello, incluso lo ha llevado a otro punto: hablar del sentimiento de revancha generado entre los negros.

Como sabe, él se fue de Sudáfrica. Vive en Australia y se hizo ciudadano australiano, así que usted puede sacar sus propias conclusiones. Es un magnífico escritor, pero no conoció el país de ahora, con una mayoría negra.

¿Después de ganar premios, entre ellos el Nobel, y de su labor como activista, qué me dice del éxito?

Conocer el éxito como escritor está bien, pero existen otras responsabilidades como ser humano. Puedes tener éxito en tu profesión pero tener problemas con tu familia o tus hijos. En mi caso, me casé con un hombre maravilloso, que me dio libertad para escribir. Es como tener dos vidas: la responsabilidad familiar y cívica; y la responsabilidad profesional o laboral. El Premio Nobel está bien, desde luego el dinero ayuda, pero hay otras cosas.



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Obituario / Jorge Velasco y Félix

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Promovió las Bibliotecas Escolares y de Aula. (Foto: Javier Ríos)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- A la edad de 79 años, debido a un cáncer de pulmón, a las 18 horas de ayer falleció Jorge Velasco y Félix, director general de la Agencia Promotora de Publicaciones de Grupo MILENIO y uno de los editores más experimentados y prestigiosos del país. Una nota de Leticia Sánchez para Milenio:

Velasco y Félix nació en la Ciudad de México el 23 de abril de 1935. Fue licenciado en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la cual también fue profesor adjunto. Sin embargo, ejerció poco esa profesión, debido a que muy pronto se encaminó por los territorios de la escritura, la lectura y la edición.

Durante una década, de 1955 a 1965, ocupó varios cargos directivos en Excélsior. Posteriormente se desempeñó en diversos e importantes puestos en la industria editorial: de 1965 a 1970 fue director general de Editores Asociados Mexicanos y Editorial Meridiano; de 1970 a 1982 fue director gerente de Grupo Sayrols, y de 1983 a 2001 fue director general de Publicaciones Citem y Grupo Editorial Vid.

De 1996 a 1998 fue presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem). Durante su gestión emprendió un gran proyecto: lograr que el pasaje del Metro Zócalo-Pino Suárez fuera utilizado para la venta de libros, lo cual finalmente logró.

Después, entre 2001 y 2006 fue invitado por el entonces presidente Vicente Fox par ocupar la dirección general de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg). Durante su estancia en esa institución destacó por la creación de las Bibliotecas de Aula y las Bibliotecas Escolares. De 2007 hasta la fecha se desempeñó como director general de la Agencia Promotora de Publicaciones de Grupo MILENIO.


En su extensa trayectoria, Velasco y Félix recibió varios premios: el Nacional Juan Pablos 2000 al Mérito Editorial, y al Mérito Gremial 1995, que fue entregado por la Caniem, entre otros.

Constancia y  Modestia 

Apenas en mayo pasado, tras cinco décadas de trabajo editorial ininterrumpido, Jorge Velasco y Félix fue motivo de un homenaje al ser reconocido como Socio Emérito por el Club de Editores, «por su trascendente trayectoria como promotor editorial, editor, distribuidor, funcionario público y amigo del libro».

En ocasión de este reconocimiento, el editor recordó su época en Excélsior y sus inicios en las labores editoriales: «Aprendí artes gráficas, redacción, administración y armé, con ayuda de otras personas, los manuales de procedimiento que no existían en la vieja cooperativa. Escribía en Revista de Revistas. Me hice de muchos amigos y de algunos enemigos ‘al parecer irreconciliables’, cuando en Excélsior se impuso un grupo extremista ‘al frente del negocio’, ayudado por la Policía Federal de Seguridad. Para acabar pronto: cuando nos echaron de nuestra casa, la cooperativa».

Sobre su paso por la Conaliteg, en entrevista con José Luis Martínez S. para MILENIO Dominical (núm. 57, 15 de septiembre de 2013), Velasco y Félix evocó: «Querían bajarme el presupuesto, pero convencí al Presidente de que no lo hiciera; ese dinero lo utilizamos en financiar un librero y una dotación de 130 libros para cada uno de los 850 mil salones de clase del país».

El actual titular de ese organismo, Joaquín Díez-Canedo Flores, declaró lo siguiente: «En el periodo de Jorge Velasco y Félix se hicieron cosas muy importantes; por ejemplo, él empezó a hacer libros para débiles visuales —que son más anchos y más grandes—, pero que tienen un trabajo sobre los textos y las imágenes que son útiles para la lectura». Añadió que en la figura de Velasco y Félix reconocía «un ejemplo de muchísimo tiempo, con una personalidad cartesiana, muy ordenada y muy decidida».

En la entrevista que le hizo José Luis Martínez S., a la pregunta de «¿Qué es lo más difícil de ser editor?», Velasco y Félix respondió: «No creer que estás descubriendo el hilo negro. Tener constancia en un proyecto, en un producto. Aprender a ser modesto, algo que es muy difícil de alcanzar. El editor tiene que ser lo suficientemente inteligente para reconocer que se ha equivocado en una decisión. Yo he tenido muchos errores en mi vida; sin embargo, siempre trato de superarlos».

Jorge Medina Viedas dijo: «Se siente mucho la pérdida de Jorge Velasco y Félix como funcionario del Grupo MILENIO y en la industria editorial, porque contribuyó a que este país fuera mejor, a que se hicieran proyectos importantes».

El presidente de la Caniem, José Ignacio Echeverría, lamentó la muerte del editor, «una gran pérdida para el mundo editorial».

Durante el sepelio, la viuda del editor, Teresa Villafuerte, comentó que recibió una llamada de Francisco González, presidente de Grupo MILENIO, quien le expresó que había perdido no solo a un colaborador, «sino a un amigo».

Al editor le sobreviven sus tres hijos: Jorge Fernando, Mayté y Enrique. El cuerpo de Velasco y Félix será incinerado hoy a las ocho de la noche en la Funeraria García López, localizada en San Jerónimo 140, San Ángel (DF). Antes se realizará una misa a la una y media de la tarde.

Otros cargos

Miembro fundador del Instituto Mexicano del Derecho de Autor AC.

Promotor de la Ley General del Libro y del Centro Mexicano de Protección y Fomento a los Derechos de Autor.

Miembro del comité promotor de la Ley Federal del Derecho de Autor vigente.

Integrante, por 18 años, de la Comisión Calificadora de Revistas y Publicaciones Ilustradas, representando a la industria editorial.

Vicepresidente del Consejo Nacional de la Publicidad AC.


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Obituario / Rubem Alves

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Alves, en su casa de Campinas (Brasil).  (Foto: Lalo de Almeida)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de julio de 2014. (RanchoNEWS).- De las múltiples facetas del escritor brasileño Rubem Alves, fallecido este sábado a los 80 años, emerge una filosofía: «Tener tiempo para aprender a gandulear». Él condensó la idea a partir de las expresiones latinas tempus perdit y carpe diem– y le gustaba repetirla. Son las palabras de un importante intelectual que nunca se alejó del objetivo central de su pensamiento, las personas. Una nota de Camila Moraes para El País:

El pedagogo, poeta, filósofo, cronista, contador de historias, ensayista, teólogo, académico, conferencista y psicoanalista –autor de 160 libros de ficción y no ficción publicados en 12 países– fue uno de los escritores brasileños contemporáneos más leídos gracias a su capacidad de conectar con un público ávido por sus ideas, siempre críticas pero fuertemente conectadas con el lado emocional del ser humano.

lves, nacido en Boa Esperança (Estado de Minas Gerais, sudeste de Brasil) sufrió un fallo múltiple de órganos. El 10 de julio había sido internado en el Centro Médico de Campinas (interior de São Paulo) debido a un cuadro de insuficiencia respiratoria resultante de una neumonía agudizada. En 2010 ya había luchado contra un cáncer, además de sufrir problemas en el corazón y en la columna que lo obligaron a pasar por múltiples cirugías.

El brasileño deja un legado en la enseñanza, en la que defendió que «educar no es enseñar matemáticas, física, química, geografía», sino «enseñar a ver». Criticó con vehemencia el sistema educacional en su país, en el que abogaba por cambios profundos. Entre a ciência e a sapiência (2010) aborda ese universo y es su libro más vendido en Brasil. Por Ostra feliz não faz pérola, en el que revela sus propias experiencias sin abandonar su lado de educador, fue galardonado en 2009 con el segundo lugar del premio Jabuti –uno de los más importantes de la literatura brasileña – en la categoría Cuentos y crónicas.

En Teología, un mundo con el que entró en contacto primero por su familia, de origen protestante, y después por estudios académicos en Estados Unidos, fue una de las principales voces nacionales de la Teología de la Liberación en la década de los setenta. En la universidad de Princeton defendió su tesis de doctorado A theology of human hope, publicada como libro en EE UU en 1969. En Brasil, la obra no fue editada hasta 1987. Perseguido por la dictadura en los años del golpe militar en su país (1964-1985), destacó como pastor y teólogo ya desde los sesenta.

Su muerte llega justo después del fallecimiento, este viernes, de João Ubaldo Ribeiro, otro gran escritor brasileño. Ambas pérdidas han generado conmoción en la prensa y entre lectores que lamentan el impacto sufrido en tan poco tiempo por la literatura de Brasil. En este momento, es probable que Alves aplicara su vieja filosofía, recordando que «el tiempo huye, pasa, todo es espuma» y sugiriendo que se «recoja cada día como si fuera un fruto sabroso que crece en la pared del abismo. Que sea hoy, porque mañana estará podrido».


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Teatro / Ciudad Juárez: Candilejas del Desierto presenta «Vientre de Rosas y Hormigas»

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La compañía recibe el aplauso del público. (Foto: Yayuska de Figo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 19 de julio de 2014. (RanchoNEWS / De la Redacción).- «Los que mueren son los que quedan», dice Victa (Virginia Ordóñez) en un momento del montaje de «Vientre de Rosas y Hormigas», de Candilejas del Desierto, durante su presentación en el Auditorio Benito Juárez, dentro de los trabajos del XXXII Festival de Teatro de la Ciudad.

Tales palabras ilustran el tono general de la obra, cuya concepción su directora, la misma Virginia Ordóñez, ha explicado de la siguiente manera: «resultado de un proceso de trabajo dentro de un laboratorio escénico, con la participación de actores de la comunidad universitaria estudiantes, egresados y docentes. Estructurado con textos bíblicos, de Johan Wolfgang Von Goethe, de Federico García Lorca y de creación colectiva, producto de un proyecto de experimentación de trabajo interno del actor, a través de diversos estímulos, dentro de un marco poético y metafórico del contexto actual de nuestra ciudad con un paralelismo milenario» (ver reseña publicada anteriormente en la revista: pulsar aquí)

La compañía de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) consigue lograr un efecto muy interesante porque en una Ciudad de Nadie, contigua al Monstruo del Norte, en la que «no duerme nadie», se desarrolla una trama trágica, totalmente ajena a ese contexto histórico, con un grupo de personajes que parecen ser más semidioses en su propio Olimpo.

La obra se sostiene en base a la muy buena escenografía (con el predominio del rojo y un inteligente uso de telas) y su iluminación, que le permite crear la atmósfera idónea para que Tempus (tenor Víctor Hugo de la Rosa), Daemon (Erik Basurto Huerta), Peregrina (Valerie Rodarte), Rosa (Olga Tsuda), Rosita (Carla Meraz) y Victa (Virginia Ordoñez) nos narren una historia sobre la esperanza viva y la esperanza muerta.

Lamentablemente, los programas de mano que han venido entregando en el Festival, sólo contienen una sinopsis de la obra, sin mayor referencia a los personajes, así como tampoco contiene los nombres de los actores ni créditos de producción, lo cual deviene en confusión entre los asistentes.

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