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Cine / Estados Unidos: De Niro celebra el 25º aniversario de «Uno de los nuestros» en Tribeca

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De izquierda a derecha, Nicholas Pileggi, Ray Liotta, Lorraine Bracco, Robert De Niro, Paul Sorvino y el moderador Jon Stewart, en el festival de Tribeca. (Foto: Eric Thayer)

C iudad Juárez, Chihuahua. X de marzo de 2014. (RanchoNEWS).- Todo se queda en casa en Tribeca. No es un festival de cine como los demás. Tiene aspiraciones internacionales, pero al final siempre vuelva a mirar dentro y en su 14ª edición aún tiene claro el objetivo con el que nació de revitalizar Nueva York. Por eso, este año inauguraron con el documental Live From New York! para celebrar el 40º aniversario de uno de sus emblemas, el programa Saturday Night Live. Y, por eso, el Festival se clausuró este sábado con la proyección y reunión de parte del equipo de Uno de los nuestros, otro símbolo cinéfilo neoyorquino, que también cumplía años, 25. Reporta desde Nueva York Irene Crespo para El País:

«Era el aniversario y es una copia digital remasterizada genial», contó Jane Rosenthal de por qué decidieron cerrar esta edición con el filme de Scorsese, quien supervisó la restauración sacada de un negativo original. «Si no lo hacíamos nosotros, alguien más lo iba a hacer». Y, además, ellos jugaban con ventaja siendo De Niro miembro fundador de las dos familias, la de Scorsese y la de Tribeca.

Durante la proyección, el público neoyorquino aplaudía y repetía cada línea de diálogo de unos personajes que consideran unos de los suyos. «Es simplemente increíble que 25 años después la gente aún responda así a la película», dijo Ray Liotta, tras el pase de la película, acompañado en el escenario del teatro Beacon por Robert De Niro, Lorraine Bracco, Paul Sorvino y el guionista Nicholas Pileggi; y por una decena más de actores sentados entre el público (Debi Mazar, Kevin Corrigan…).

Scorsese y su mítico productor Irvin Winkler no pudieron acudir a la celebración porque están en Taipéi rodando su nueva película Silence, pero mandaron un vídeo en el que el director italoamericano recordó la escena a la que tiene más cariño: esa en la que su propia madre, Catherine, interpretando a la madre del personaje de Joe Pesci, cocina unos espaguetis para los ‘chicos’ en mitad de la noche.

Además, Marty se acordó de las malas reacciones en el estreno de la película.  «Recuerdo que los pases previos fueron una de las peores experiencias de mi vida. Parecía que la audiencia tenía que estar preparada para lo que iba a ver, pero hubo mucha controversia». Y continuó, dirigiéndose a su coguionista, Pileggi: «¿Te acuerdas de aquel buen restaurante italiano en Tribeca al que solíamos ir? ¿Y cuando la película se estrenó, el propietario nos prohibió la entrada porque al parecer la película denigraba a cierto grupo étnico?».

Uno de los nuestros no era un cuento de hadas sobre la mafia italoamericana de Nueva York entre los sesenta y los ochenta. Era un retrato crudo y violento del crimen organizado, una obra cumbre de un género que casi reinventó. «No sé si lo reinventó –dijo Liotta el sábado–, creó su propia versión».

 «No es ni siquiera parte del género», añadió Paul Sorvino. «Es parte de la iconografía americana. Es una de las tres o cuatro mejores películas de la historia, y si tienes la suerte de hacer algo así en tu carrera, eres muy afortunado».

Sorvino, protagonista de una de las escenas más recordadas de Uno de los nuestros cuando corta el ajo con cuchillas de afeitar en la cárcel, fue el más hablador de todos los asistentes, que, a pesar de los esfuerzos del showman Jon Stewart como moderador, parecían poseídos por la regla básica de sus personajes: no irse nunca de la lengua.

El actor contó que a punto estuvo de abandonar el rodaje a los dos días: «Llamé a mi agente y le dije: ‘Sácame de aquí, no puedo hacerlo”». Sin embargo, un día después mientras se colocaba la corbata delante del espejo, se vio como Paul Cicero. «Y me dio miedo».

Liotta recordó que él, en cambio, sabía que podía interpretar al mafioso e informador, Henry Hill, y rogó a Scorsese, de quien contó que no tuvo problemas en convertirse en un capo durante el rodaje. «Me dijo: ‘Quiero rodar esto como un gángster. Si quiero congelar planos, si quiero poner voz en off, si quiero lo que sea…’ Y eso es lo que hizo. Le dio mucha libertad ser él mismo».

Ray Liotta también contó cómo Joe Pesci improvisó su famosa escena «Gracioso, ¿por qué?», que Jon Stewart confesó haber usado durante años como coletilla en sus monólogos.

Pesci, tampoco pudo acudir, pero mandó una nota que De Niro leyó entre risas en esta especial reunión familiar para él: «Fuck, fuck, fuckity fuck fuck”, decía la nota. «Lo traduciré –dijo el actor y fundador de Tribeca–: ‘Querido, Bob, Disculpa que no pueda estar allí. Con cariño, Joe”».


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Libros / España: «La espada y la palabra» de Manuel Alberca, la primera biografía exhaustiva de Ramón María del Valle-Inclán

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Valle-Inclán, enigma descifrado. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- Alredor de sí mismo, Ramón María del Valle-Inclán levantó un puñado de leyendas confusas que acabaron por ser la biografía misma del escritor. Incluso su identidad más exacta. Muy poco de lo que en verdad sucedió en su biografía puede ser tomado como cierto, pues es más estimulante la apnea ficticia con la que se dibujó el contorno, entre la literatura y la épica. La vida no le bastó y optó por sumarse ráfagas de leyenda. Así que cualquier ejercicio de fe sobre lo que Valle se asesta termina siendo un ejercicio crepuscular. Informa Antonio Lucas desde Madrid para El Mundo.

Es uno de los escritores principales de la literatura del siglo XX. Un tipo que hizo del idioma palabra bella y violenta. Pero a la vez se configuró como un personaje insólito dotado del antibiótico contra la formalidad. Hasta ahora existían unas pocas biografías más o menos biográficas sobre sus aventuras. Las primeras aparecieron poco después de su muerte (el 5 de enero de 1936, en Santiago de Compostela). Y de todas aquellas, la mejor (que no la más rigurosa) es la que le dedicó Ramón Gómez de la Serna en 1944, donde no sólo dio vuelo a las fantasías del protagonista, sino que ensanchó aún más el caudal mágico de su delirio y su contraluz. Desde entonces, ninguna lograba transparentar al personaje. Y esa misión la asumió hace 10 años el catedrático Manuel Alberca hasta dar forma a La espada y la palabra, un volumen de casi 1.000 páginas que recibió el XXVII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias, publicado por la editorial Tusquets.

La aventura de contar a Valle-Inclán con más certeza tiene algo de aventura monumental. Detrás de su adjetivo definitivo todo son sombras. «La mayor dificultad para investigar en su vida es que él empeñó tanto entusiasmo en escribir de sus cosas como en borrar sus huellas», sostiene el biógrafo. «Construyó con calculada estrategia e hizo un retrato de sí mismo repartido entre la invención, la leyenda y el humor. A cualquiera que se acerque a él le obliga a calibrar continuamente los datos de su vida que él facilita. Todo sostenido en mentiras y medias verdades. Como escritor no permite una identificación sencilla. La relación entre la verdad de su existencia y la potencia de su obra tiene mucha distancia».

Valle-Inclán comenzó por meterle mano a su partida de nacimiento. Unos días había nacido en la Puebla do Caramiñal. Otros en Vilanova de Arousa. Según amaneciese, también estrenó el mundo en La Puebla del Deán... El propósito era forcejear con lo real hasta hacer de la confusión prima de riesgo literaria. Y a partir de ahí, todo es humo. «Casi al final de sus días, en 1934, un redactor del diario madrileño La Voz se acercó a su casa de la plaza del Progreso en Madrid con la idea de hacerle una entrevista sobre lo que Valle-Inclán había hecho cuando tenía 20 años. Al requerimiento del periodista», relata Alberca, «contestó tajante: 'Yo no recuerdo nada de mis 20 años... Los escritores debe olvidar sus primeros 20 años. No tengo nada que contarles' ». Así atajó la pregunta que no le importaba.

Y así es todo en Valle-Inclán. Quiso ser escritor desde joven, pero lo negó. Vivió como un señorito, pero sin dinero abundante. Estudió Derecho en Santiago de Compostela, sin brillar. Ocupó los cafés de la ciudad con pasión. Dio clases de latín, por sobrevivir. Por entonces, todo es un proyecto de escritor. Escribe cuentos, publica artículos en la prensa local, pero aún está en el comienzo de los comienzos cuando en 1890 (a los 24 años de Valle) muere su padre y se libera de la condena de estudiar. Puede que ahí entrara ya a saco en la literatura. En 1896 publica en Pontevedra su primer libro, Femeninas, y ya no hay marcha atrás. Todo en Valle comienza a ser como un galope inmenso. Traía del viaje a México, en 1892, un ajuar de escritor: voces desconocidas, peleas grandilocuentes, un amago de duelo con otro redactor. Y de allí se trae barba y melena, que será su vitola de extraño en el oficio de escribidor.

«Pero el momento definitivo de Valle-Inclán es cuando se instala en Madrid», sostiene Manuel Alberca. «Entonces ya se asume su forma de ser como la de un hombre enormemente independiente», apunta el biógrafo. Un tipo de mucho nervio que no esquiva la polémica, las enemistades, el desafío y los enfrentamientos. El más destacado fue el que tuvo el 24 de julio de 1896 con el escritor Manuel Bueno en el Café Nuevo de la Montaña, que acabó con Bueno asestando un bastonazo a Valle que le provocó la amputación del brazo izquierdo.  «Durante mucho tiempo se creyó que lo del brazo había sido por una herida gangrenada, pero aquí explico que el bastonazo le destrozó los huesos cúbito y radio, lo que hacía imposible operar y obligó a cortar el brazo», sostiene Alberca. Y puestos a revelar incógnitas, la biografía también apunta a la existencia de una hija no reconocida de Valle-Inclán, nacida de una relación previa a su matrimonio con la actriz Josefina Blanco (él tenía 42 y ella 28), con quien tuvo seis hijos. «Fue un padre atento, a pesar de las cosas que él decía en las tertulias. De hecho, cuando se divorcia de Josefina en 1932, se queda al cargo de algunos de ellos», explica Alberca.

Pronto se instala en Madrid, donde se hace sitio por vía de lo diferente. El paso previo al figurón que fue. La melena, la delgadez, la barba de chivo, aquel del que Rubén Darío escribió: «Tengo la sensación de que siento y que vivo/a su lado una vida más intensa y más dura. Este gran don Ramón del Valle-Inclán me inquieta». Son los años de los cafés. Capitanea varias tertulias. Duerme lo justo y come poco. Le fascina la bohemia, pero la visita con la certeza de no ser parte de ella. Su desafío de aparente perdedor es una guerra ganada. Vive rodeado por esa gallofa que confunde la literatura con acostarse tarde. Y de ahí extrae el paisaje de una de sus piezas memorables: Luces de bohemia, considerada por algunos críticos como la mejor obra de teatro del siglo XX: un retrato fidelísimo de la corrupción política y la hambruna cultural de una sociedad descuadernada. Valle frecuentó la noche de los mendigos y los malos poetas. Hizo de la bohemia un gesto imprescindible, pero empeñó más tiempo en quedarse en casa torturando el estilo. Dicen que comía dos veces por semana y el resto lo pasaba a tés con mucho azúcar o chupitos de agua caliente.

Colaboró con los mejores periódicos, escribió en semanarios, publicó libros fabulosos, vendió poco y lo admiraron mucho. Renovó el teatro y le exigió a la prosa velocidades que antes de él no tenía. Los materiales confusos de su existencia son un deslumbramiento de vida y arte. «Valle fue, a su modo, un señorito. No nos confundamos», explica Manuel Alberca. «Nunca pasó necesidad, no nos confundamos. Sólo vivió con dificultad un par de años». Le gustaba la farra y la jarifa, pero sobre todo hizo de su deambular por los cafés una obra de arte. Sólo se sentaba en aquellos en los que era el punto de atracción. Fue por sí mismo una revolución con su palabra hermosa y violenta. En política fue carlista e incalculable. (También opositor a la dictadura de Miguel Primo de Rivera). En literatura, feroz y heterodoxo.

El hombre que escribió las Sonatas y La pipa de kif. El que dio voz a las Comedias bárbaras y Los cuernos de don Friolera. El modernista. El miembro de la Generación del 98. El atizador de sátrapas desde Tirano Banderas. El orador ceceante. El manco del Ruedo Ibérico. El creador del esperpento. El hombre que obstaculizó su verdad en favor de una verdad distinta, más alta y mejor, es hoy algo menos incógnita. La biografía de Manuel Alberca le asesta una condición humana y una gloria escasamente convencional. «Pero en Valle no existe un ingrediente biográfico tan dramático como en González-Ruano, que era un ser perverso, o en Francisco Umbral, que es uno de sus declarados herederos directos», sostiene Alberca. «Le divertía inventarse perfiles distintos y desconcertar a la gente. También escandalizar. Pero todo formaba parte de un proyecto». Ese proyecto era él mismo, que salió adelante con sus divinas palabras. El más extraño y a contraluz de los escritores de su generación. A Valle-Inclán se le debe el encanto de la desmesura. Es uno de los mayores prosistas del siglo anterior. (Y quizá también de buena parte de este).

Si no se le entiende es porque no se entiende el infinito, aunque lo explique Einstein. Valle-Inclán es un teatro, una novela, un poema muy loco, un cuento pequeño con toneladas de talento. Uno de esos tipos ojerosos de la literatura solitaria que merecen más lectores y que nos enseñaron aquello de que la vida no empieza ni acaba en las dos fechas marcadas, sino que sucede muchas veces en una misma existencia si se tiene una fe en la literatura como pocas veces se ha dado en España.

Tiene mucho de cronista lírico que o renuncia a escribir con el percal de las minucias cotidianas y deleitables. «Lo mismo da triunfar que hacer gloria de la derrota», escribió. Y en ese «lo mismo da», como si fuese una grieta, depositó con los años su literatura sin dios ni amo.


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Galería / Dennis Mecham: «Parasols 9»

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Parasols 9


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Arquitectura / México: Lanzan compilación de ensayos de Lina Bo Bardi que escribió entre 1943 y 1991

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Para ella, su obra construida debía favorecer la igualdad en el espíritu colectivo, señaló Sara Schulz, directora de la editorial Alias. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- La obra de Lina Bo Bardi demuestra que la arquitectura es una herramienta que permite tener una postura ética y política para lograr la mejor condición de vida entre quienes habitarán ese lugar, dijo el arquitecto Mauricio Rocha durante la presentación del libro Lina Bo Bardi, por escrito: textos escogidos 1943-1991. Reporta desde la ciudad de México para La Jornada Ericka Montaño Garfias.

Lina Bo Bardi nació en Roma en 1914 y participó en la resistencia contra la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Fue directora de la revista Domus y en 1946 viajó a Brasil con su esposo Pietro María Bardi. Ahí realizó proyectos emblemáticos, como el Museo de Arte de Sao Paulo y el Museo de Arte de Bahía, así como el Centro de Esparcimiento del Cesc-Fábrica de la Pompeia.

El libro, publicado por Alias,se presentó el sábado en el Museo Experimental El Eco y reúne 33 ensayos, seleccionados por las arquitectas e investigadoras Silvana Rubino y Marina Grinover, traducidos por Paula Abramo. Se incluyen dibujos realizados por Bo Bardi, cuyo trabajo también se encuentra en cine, teatro, conservación del patrimonio, diseño gráfico y de muebles, además de la edición de publicaciones.

Fallecida en Sao Paulo en 1992, Bo Bardi expresaba en uno de sus ensayos que la libertad del artista siempre ha sido individual, pero la verdadera libertad debe ser colectiva, recordó Sara Schulz, directora editorial de Alias.

Explicó:  «Se refiere a una libertad consciente de la realidad social que echa por tierra las fronteras de lo estético, con este ideario ella escribió, ilustró, dibujo y proyectó. En sus escritos Lina conversa con otros textos, polemiza con distintos proyectos, cuestiona los fundamentos de lo moderno en un ejercicio constante de construcción y deconstrucción por escrito.

«Habitar la comunidad, la colectividad, lo monumental, la educación, son conceptos que emergen constantemente para responder una pregunta fundamental: ¿qué es y qué debe ser la arquitectura? No duda al responder de maneras distintas en su obra escrita y su obra construida que debe ser algo que favorezca la igualdad entre el espíritu colectivo, algo que vaya de la vida al papel, de la vida al proyecto, y no viceversa».

Mauricio Rocha destacó que la obra que realizó la arquitecta es social, crítica, política, ética, contundente y fuerte. Si principal legado, añadió, «es la vinculación y la integración entre la antropología y la arquitectura; la preocupación política, ética y moral sobre cómo construir arquitectura a partir de programas, de la construcción de espacios de calidad humana para quienes lo van a habitar y con una aportación siempre de avanzada a nivel arquitectónico, pero siempre poniendo las partes para hacer arquitectura contemporánea.

 «Construye programas que dignifiquen y transformen las actividades de la colectividad; eso pone una diferencia muy importante entre esta arquitectura de poder, arquitectura que se vuelve los cortesanos del poder, de la gente que está en los gobiernos. Ella está del lado contrario. Lo más importante en su arquitectura es lo que pasa en el espacio mismo, cómo vive la gente y activa los lugares en el sitio, y como activan respecto del lugar de la ciudad. Activan la ciudad y el espacio.»



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Literatura / España: Mario Vargas Llosa, en diálogo con el director de EL PAÍS

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Antonio Caño y Mario Vargas Llosa.  (Foto: C. Rosillo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- «Si el mundo sigue el proceso en el que la palabra escrita es reemplazada por la imagen y lo audiovisual, se corre el riesgo de que desaparezca la libertad, la capacidad de reflexionar e imaginar y otras instituciones como la democracia», advirtió ayer Mario Vargas Llosa en conversación con Antonio Caño, director de EL PAÍS, durante el I Foro Internacional del Español 2.0, celebrado en Ifema. Reporta desde Madrid para El País Winston Manrique Sabogal Sabogal.

Ante unas 300 personas, muchos de ellos jóvenes, Caño preguntó al Nobel peruano si compartía el pronóstico de la desaparición del periódico tradicional y los libros impresos. El escritor peruano dijo que es una posibilidad, pero no la cree. Si eso es así, insistió, el resultado sería trágico sobre todo por la cultura de la libertad: «Sería la pesadilla de Orwell de una sociedad convertida en robots donde todo es organizado por poderes invisibles». Aunque no cree que suceda porque está convencido de que siempre habrá suficiente gente que lea libros y periódicos de papel. Su temor es que la cultura de la pantalla sea cada vez más puro entretenimiento, «y eso aboliría el espíritu crítico».

La advertencia la hace al considerar que la palabra leída, el lenguaje comunicado de manera impresa, tiene un efecto en el cerebro que completa y complementa lo leído. En cambio, el autor de Conversación en La Catedral, afirmó que  «las imágenes no producen el mismo mecanismo de transformación. En la lectura hay un esfuerzo creativo e intelectual que casi se elimina con lo visual».

El autor de La guerra del fin del mundo aboga por la creación de mecanismos para que esto no ocurra: «Porque puede venir un retroceso hacia la barbarie; un mundo sin libertad manipulado desde los poderes teniendo la tecnología a su favor». El escritor dejó claro que es partidario de la tecnología a la cual agradece muchas cosas y ve otras muy positivas, como el acceso a la cultura.

Frente al entusiasmo vivido hoy por las series de televisión que algunos homologan a la función que desempaña la literatura, el creador de La fiesta del Chivo cree que son productos que están bien y son entretenidos pero «totalmente efímeros». Por eso considera importante defender el libro,  «la lectura no solo entretiene sino que produce un efecto más profundo, crea ciudadanos más responsables y críticos, y contribuyen a un mundo mejor».

Realidades, utopías y distopías a las que llegaron Mario Vargas Llosa y Antonio Caño media hora después de una conversación nacida bajo el título de El lenguaje y el periodismo. Y lenguaje es la palabra que une a esos dos oficios. Los dos están hechos del mismo material, pero su misión y destino son distintos. Muestran las dos caras de la naturaleza del lenguaje: pasión, imaginación y no límites en la literatura y razón, realidad y leyes claras en el periodismo. Eso sí, ambas comparten fronteras, a veces movedizas. «El periodismo tiene un lenguaje más impersonal al servicio de un objetivo que es comunicar, sin renunciar a la creatividad. La literatura sí tiene un lenguaje más visible, más creativo», opinaba Vargas Llosa minutos antes de dialogar con Antonio Caño. Para el director de EL PAÍS, se trata de dos artes que «no siempre son buenos socios. Y funciona si la literatura logra imprimir al periodista la capacidad de transmitir ideas y contar mejor los hechos».

Quince años tenía Vargas Llosa cuando empezó en el periodismo. Fue en el verano entre el penúltimo y último curso del colegio. Pensó que podría ser su profesión complementaria a la vocación de escritor. Se lo preguntó a su padre y este le ayudó a conseguir un trabajo en el diario limeño La Crónica. Desde entonces el periodismo ha sido su compañero. Es más, dijo, «esos recuerdos sirvieron luego de materia prima para alguna de mis novelas. Sin el periodismo no existiría buena parte de mis libros».

Lo dice un autor que ha pasado por casi todos los géneros periodísticos y secciones. Escrito de literatura, y del Congo o de Irak. Siempre ha sabido la «interesante y maravillosa» relación entre periodismo y literatura. Recordó los casos en que el periodismo ha sido hecho por grandes escritores. «El periodismo debe comunicar y debe llevar al lector a lo que quiere transmitir, su lenguaje no debe ser una barrera entre quien escribe y lee; debe tener gran precisión, buscar la invisibilidad del lenguaje de tal manera que la materia parezca autosuficiente. Hay periodistas que escriben mal o bien y otros muy bien, y algunos son espléndidos escritores y periodistas». Claridad, objetividad y no contaminarse del lenguaje del área que se cubre son las recomendaciones de Caño.

La confluencia de lo analógico y digital preocupa a Vargas Llosa en el sentido de que se está perdiendo la jerarquización de la información y aumenta la vulgarización del lenguaje. «Hay una razón para estar satisfechos con la tecnología», dijo Caño, «y es que es un mundo donde todos cuentan, se comunican de manera permanente. El periodismo es hoy una gran conversación donde los periodistas somos uno más».

Y del Lenguaje y el periodismo, el foro tendrá como invitados hoy a las 11.30 a la filóloga y académica Inés Fernández Ordóñez, al escritor Juan José Millás y al periodista Álex Grijelmo para hablar de La ética y la palabra.


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Fotoperiodismo / Narendra Shrestha: «Nepal's earthquake»

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Nepal 04/25/2015.- A powerful, 7.9-magnitude earthquake shook Nepal's capital and the densely populated Kathmandu Valley before noon Saturday, collapsing houses, leveling centuries-old temples and cutting open roads in the worst tremor in the Himalayan nation in over 80 years Here, people try to free a man from the rubble of a destroyed building.


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Galería / Vivian Maier: «Self portrait»

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Self portrait
1954


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Cine / España: DocumentaMadrid celebra su XII edición.

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Una imagen de Virunga, documental producido por Leonardo DiCaprio, que figura en la sección oficial de DocumentaMadrid, fuera de concurso. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de abril de 2015. (RanchoNEWS).-Mikel Olaciregui (Pasaia, 1956) llevaba más de 20 años vinculado al Festival de Cine de San Sebastián cuando, en 2012, acudió a Madrid con el encargo de dirigir la Cineteca de Matadero, una sala dedicada al cine documental. Acababa de dejar la dirección del certamen donostiarra, un puesto que ejercía desde 2000. «Entendí que se me había pasado ya el arroz, por decirlo de alguna manera», explica. «Necesitaba un cambio». Reporta Iñigo López Palacios  desde Madrid para El País.

Meses antes se paseaba como espectador por la novena edición de DocumentaMadrid, el festival internacional dedicado en exclusiva al cine documental, que ahora dirige. «Entonces era un festival disperso, vistoso, que potenciaba más la cantidad que la calidad. Nos pidieron que lo redimensionáramos, porque sobre todo nos encontramos con una realidad: la inversión que había hecho hasta entonces el Ayuntamiento de Madrid no se podía hacer. Ordenamos un poco y lo hicimos más pequeño. Eso, tal y como lo vemos nosotros, le da más consistencia. Tiene más lógica y nos fuimos al modelo en el que ahora estamos».

En 2015 DocumentaMadrid, que comienza el jueves 30 de abril y se clausura el 10 de mayo, tiene un presupuesto de 200.000 euros y es un complemento anual a la actividad diaria de la Cineteca. La estructura es tan sencilla que Olaciregui la desgrana en 10 segundos. «Una competición de largos y otra de cortos; dos retrospectivas y un panorama del documental español reciente».

Serán en total 80 filmes, aunque el núcleo duro es la sección internacional, en la que participan 14 películas. Son documentales en su mayoría ásperos, que tratan temas densos y espinosos desde una perspectiva autoral.  «Nos han llegado 1.069, y hemos elegido los que nos han parecido los mejores. No puedes escoger tú los temas. Hay tres películas cuyo telón de fondo es la guerra. Pero cada una tiene un prisma, una mirada, una forma de entenderla. De los veteranos estadounidenses de Irak a Tell The Spring Not To Come This Year, que habla de una compañía del Ejército afgano». En algunos casos parecen incluso intentos de lavar la propia conciencia. Estrellas de Hollywood como Leo DiCaprio o Natalie Portman producen —es decir, pagan— trabajos claramente sociales. «Algo de eso hay. Esta mañana un productor me decía: ‘Hacemos documentales por vocación”».

Si la protagonista de la saga de Thor está detrás de The Seventh Fire, que habla de las bandas de nativos estadounidenses, la estrella de Titanic es el financiador de Virunga, un premiado trabajo en el que narra la desigual pelea de los guardabosques de un parque nacional de la República Democrática del Congo para defender el hábitat de los últimos gorilas de montaña del mundo.  «Son artistas que, aparte de grandes generadores de taquilla, tienen sensibilidad con determinadas causas. Portman va ahora a estrenar una película dirigida por ella y hecha en hebreo, por ejemplo. Tienen inquietudes, y trabajos que les dan mucho dinero, que invierten en causas con las que están comprometidos».

Aunque Virunga sigue figurando en la sección oficial, ha quedado excluido de las películas a concurso en el último minuto. Ayer la organización de DocumentaMadrid descubrió que había sido exhibido en un único pase en un pequeño festival español. Y solo optan al premio de 10.000 euros aquellos que no hayan sido proyectados previamente en España. «Son cosas que pasan. Nos enteramos y nos ha faltado tiempo para sacarla de la competición. Da pena, porque es una película muy espectacular, pero tampoco pasa nada, lo importante es que la película se vea, el premio es secundario».

La cifra de 10.000 euros parece considerable —hay también un segundo premio de 5.000 euros—, pero el director del certamen le quita importancia. «Hay que tener en cuenta el nivel de las películas. Está por ejemplo la continuación de The Act Of Killing, que ganó el Oscar en 2014. Es un dinero muy pequeñito para ese tipo de obras». El atractivo del festival no es, asegura, el premio en metálico. «El festival tiene una trayectoria. Son ya 12 ediciones, tiene un prestigio, está bien situado. Y creo que también la centrificación a la que lo hemos sometido ha sido bien recibida por la industria. Las películas se sienten seguras, bien tratadas, en una competición de alto nivel».

Hay excepciones a esa crudeza temática. Olaciregui mantiene la neutralidad que se le exige a alguien en su posición a la hora de apuntar sus favoritos entre los filmes a concurso, pero no puede evitar que se le escape una pequeña debilidad por una de las rarezas presentadas, Chante Ton Bac D’abord, un musical francés que será el que abra el certamen el jueves. «Es valiente, porque es una nueva forma de afrontarlo. Ves a chavales discutiendo, en un trance difícil, y que entonces canten canciones que han compuesto ellos mismos tiene una valentía formal por la que hay que apostar».

Esa búsqueda de nuevos lenguajes demuestra que el documental ha crecido como género en los últimos años. «Se está haciendo más y es más cine. Hace 10 años los documentales eran algo como los de La 2. Mira, en San Sebastián la primera vez que se puso un documental a competición fue siendo yo director. Era En construcción, de José Luis Guerín. Fíjate, en 65 años de festival solo hace 15 de esto. Esta concepción más autoral del documental como algo más que un reportaje de relleno es relativamente reciente, salvo excepciones, claro». Olaciregui tiene claro qué documentales le interesan: «Los que hacen cine sobre la realidad, tratan temas con mayor profundidad que las noticias que se ven en televisión y las desarrollan con una cierta pretensión artística, ética y estética».

Uno de los ciclos paralelos de esta edición está dedicado precisamente al contraste entre realidad y ficción. Una doble mirada se celebrará en la filmoteca española y exhibirá filmes de ficción y documentales que hablan de lo mismo. «Ha sido uno de los grandes divertimentos a la hora de preparar el festival. Por ejemplo, Amytiville, un clásico de terror de los setenta sobre una casa encantada, cuenta con un documental en el que aparecen personas que aseguran que estuvieron en aquel lugar y había presencias».

La sección nacional tiene también 14 películas, las mismas que la internacional, con una producción mucho menor. Eso haría sospechar que la internacional se queda estrecha o la nacional ancha. «Son dos tipos de elecciones distintas. De fuera buscamos lo mejor del año. De España buscamos una producción muy reciente. Películas terminadas hace un máximo de seis meses. Algunos son estrenos absolutos en Madrid que se estrenan en paralelo con el Festival de Málaga que se celebra esta semana. Y se ve gran vitalidad en cuanto a recursos narrativos y formales del documental español. Hay un gran desfase entre las películas que se producen y las que llegan a estrenarse y a tener un número de espectadores aceptable».

Dentro de esa sección apenas hay documentales rodados en Madrid, aunque muchas de las productoras son madrileñas. —«Hay mucha presencia periférica, es cierto»—. La excepción es Robles, duelo al sol, en la que el nieto de John Dos Passos viaja a Madrid para esclarecer la investigación que inició su abuelo durante la Guerra Civil sobre la desaparición de su amigo José Robles, traductor al español de Manhattan Transfer. En la internacional figura como única presencia española Desde que el mundo es mundo, el retrato de un agricultor y su familia luchando en tiempos de crisis, una coproducción con Austria dirigida por Günter Schwaiger, austríaco residente en Madrid. Pero el director del certamen sí que cree que hay señas de identidad dentro del documental de la comunidad. «El de Madrid suele tratar de los problemas de la gran urbe, la soledad y el aislamiento, que es menos habitual en el resto de España».


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Cine / Entrevista a Russell Crowe

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Fotograma de 'El maestro del agua'. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- A Russell Crowe (Wellington, Nueva Zelanda, 1964) le hemos visto triunfar como actor con películas como Gladiator, El dilema o Una mente maravillosa. Ahora, con El maestro del agua le descubrimos como director. La película, un drama en el que también participa Olga Kurylenko (Quantum of Solace), retrata los desvelos de Joshua Connor (Crowe), un granjero australiano experto en encontrar aguas subterráneas, por buscar a sus tres hijos desaparecidos tras la batalla de Galípoli, en Turquía. Un evento que tuvo lugar en la I Guerra Mundial hace cien años. Javier Estrada lo entrevista para El Mundo

Con toda la experiencia que has acumulado en rodajes. ¿Ha sido complicado el reto de dirigir?

Lo más importante de todo es estar prevenido del nivel del estrés que experimentas cuando te sientas en la silla del director. Si sabes eso, tienes mucho ganado. También es importante conseguir un nivel de intimidad adecuado con los actores. La mejor manera de comunicarte con los intérpretes debe ser siempre la más práctica. Con todo ello, creo que la experiencia ha sido muy positiva.

En la película reflejas unos hechos dolorosos para el pueblo turco y para muchas otras potencias. ¿Esperas que todos queden satisfechos?

Espero que todos reaccionen igual. En Australia y en Turquía las proyecciones han ido muy bien. En el caso de los turcos, espero que entiendan que uno de fuera ha hecho lo imposible por profundizar en su cultura.

Tú, que no  «naciste» en Hollywood, ¿sientes esto como unas vacaciones de aquella industria?

De alguna manera, es una vuelta a mis orígenes. Vengo de películas independientes, inteligentes, hechas con poco dinero y de la mejor manera posible. Nunca me he visto como un hombre de estudio.

¿Te costó fichar a Olga Kurylenko?

Fue muy fácil. Su papel de Ayshe, la hostelera que colabora con Joshua, era muy jugoso. Pero que conste que le envié el guion y le dije: elige el papel que quieras. Aunque ella es una gran actriz y aceptó el de casi protagonista.

De todos tus trabajos, incluido éste, ¿con cuál te quedarías?

Nunca dejo de retarme a mí mismo. Me gusta elegir proyectos que puedan contribuir tanto a mí como a quienes los ven. Creo que si algo me emociona a mí primero, funcionará con el público. Ésa es la forma que tengo de guiarme como actor. La misma norma que espero seguir como director si hago otra película.

Después de haber rodado cinco películas con Ridley Scott, ¿le has pedido consejo de director a director?

Se mostró muy entusiasmado cuando le enseñé un fragmento del filme. A veces, los mejores consejos los encuentras trabajando con alguien. Me pasó con Richard Harris, con quien conecté muy bien en Gladiator. Y con Ridley he entendido mejor la profesión de director sin necesidad de preguntar.



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Arqueología / México: Hallan mercurio en túnel sagrado en Teotihuacán

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Arqueólogos del INAH trabajan en un túnel bajo la pirámide de Quetzalcóatl, en Teotihuacán, Estado de México. (Foto: Reuters)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- Un arqueólogo mexicano que busca una tumba real en un profundo y oscuro túnel debajo de una imponente pirámide construida antes del imperio azteca descubrió un indicio que podría acercarlo a su objetivo: mercurio líquido. Una entrega de Reuters.

En las entrañas de Teotihuacán, Sergio Gómez Chávez encontró este mes «una gran cantidad» del metal plateado en una cámara al final de un túnel sagrado que estuvo sellado por casi mil 800 años.

«Es algo que nos ha sorprendido realmente», dijo a la entrada del túnel bajo la pirámide de Quetzalcóatl, en la zona arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México.

Algunos arqueólogos creen que el elemento tóxico podría ser una pista para hallar la tumba de un gobernante de Teotihuacán.

Gómez Chávez dice que el metal pudo haber sido usado para representar un río o lago del inframundo. El metal, hallado previamente en pequeñas cantidades en sitios mayas, nunca se había encontrado en Teotihuacán.


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Noticias / Ciudad Juárez: Bibliotecas Central UACJ festeja a 120 niños de primaria en Día Mundial del Libro

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Alumnos de la escuela primaria Vicente Guerrero en el recorrido. (Foto:Comunicación Social de la UACJ)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- Con el fin de festejar el Día del Niño, la Biblioteca Central Carlos Montemayor organizó un recorrido exclusivo en sus instalaciones con la participación de 60 alumnos de tercer grado de la primaria Vicente Guerrero. Informa Comunicación Social de la UACJ.

La visita estuvo enfocada en el contexto de celebración del 23 del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, este 23 de abril, motivando a los niños a que descubran el placer de la lectura y valoren la contribución de los libros en su vida.

Mayra González, subdirectora de Planeación y Vinculación de la Biblioteca Central destacó que esta actividad se dio en el marco del vigésimo año de la fundación de la Biblioteca Central que prepara su festejo oficial de aniversario para el próximo 8 de mayo.

Al final del recorrido se contó con cuentacuentos en dos de salas de la Biblioteca, quienes hicieron lucir las cualidades histriónicas de los pequeños.

Se unieron a este festejo distintas empresas de la localidad que dispusieron de la botarga para recibir a los niños en el pabellón de la Biblioteca.

El 24 de abril se recibirán a 60 niños más de la Primaria Heroica Veracruz.


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Noticias / España: Lorca, asesinado por homosexual y masón

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García Lorca fue asesinado junto a otra persona y define al poeta como «socialista y masón». (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- Un informe de 1965 de la Jefatura Superior de la Policía de Granada revela que Federico García Lorca fue asesinado junto a otra persona y define al poeta como «socialista y masón», a la vez que le atribuye «prácticas de homosexualismo». El documento fue redactado por la tercera brigada regional de investigación social de dicha Jefatura. El hispanista experto en el poeta, Ian Gibson ha valorado el informe: «El informe sobre Lorca es muy importante porque demuestra que fue una ejecución oficial», aunque ha subrayado que no ofrece información nueva pero sí tiene importancia en cuanto a que oficializa los datos ya conocidos y demuestra que Lorca fue fusilado por orden del Gobierno Civil de Granada. Una nota de la redacción de El Cultural.

Además, el contenido «desmiente» las palabras de Franco, que dijo que el poeta había muerto en la calle, asesinado en una trifulca descontrolada, y ahora oficializa algo que ya se sabía, que fue detenido cuando se encontraba en casa de los Rosales, trasladado a un calabozo del Gobierno Civil de Granada y de allí, a su ejecución en Víznar. Asimismo confirma la teoría de uno los investigadores sobre la muerte del poeta, el hispanista francés Claude Couffon, que señaló la ubicación de su fosa en el Barranco de Víznar (Granada), situado exactamente a 1,6 kilómetros de Fuente Grande.

Gibson ha destacado la importancia de que se conozca este documento, si bien ha puntualizado que en buena parte ya había sido recogido por el periodista falangista Eduardo Molina Fajardo en Los últimos días de García Lorca, publicado en los años ochenta. «Esa obra ya resume el contenido de los documentos oficiales conocidos ahora», ha señalado Gibson, que ha subrayado la relevancia de que, por primera vez, se tenga constancia fehaciente de un informe oficial procedente de Granada.

No obstante, el hispanista se ha referido a los «errores garrafales» que contiene la documentación, algo que pondría de manifiesto que fue redactada con información oral, al equivocarse por ejemplo al nombrar a la madre de García Lorca o al gobernador civil. En el mismo, fechado en Granada el 9 de julio de 1965, se señala que Lorca era «un masón perteneciente a la logia Alhambra en la que adoptó el nombre simbólico de Homero, desconociéndose el grado que alcanzó en la misma».

El texto asegura que el poeta «estaba conceptuado como socialista por la tendencia de sus manifestaciones y por lo vinculado que estaba a Fernando de los Ríos, como también por sus estrechas relaciones con otros gerifaltes de igual signo político». Además, indica que «estaba tildado de prácticas de homosexualismo, aberración que llegó a ser voxpópuli, pero lo cierto es que no hay antecedentes de ningún caso concreto».

En el documento se asegura que Lorca fue detenido en la vivienda de sus amigos, los hermanos Rosales, donde se había refugiado, y que el lugar fue rodeado  «con gran aparato por Milicias y Guardias de Asalto». El informe policial afirma que el poeta  «fue sacado del Gobierno Civil por fuerzas dependientes del mismo y conducido en un coche al término de Viznar (Granada) y en las inmediaciones del lugar conocido como 'Fuente Grande', en unión de otro detenido cuyas circunstancias personales se desconocen, fue pasado por las armas después de haber confesado».

También revela que fue «enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos dos kilómetros a la derecha de dicha 'Fuente Grande', en un lugar que se hace muy difícil de localizar». Fuentes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte han señalado que no tienen constancia de este documento, pero están tratando de localizarlo, a raíz de las últimas informaciones aparecidas en los medios.


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Fotografía / Conversación con Rafael Sanz Lobato

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Rafael Sanz Lobato, en su estudio. (Foto: Chema Conesa)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2015. (RanchoNEWS).-Con motivo del fallecimiento de el Premio Nacional de Fotografía (España). Reproducimos la conversación de José Aymá fotógrafo de El Mundo, la mañana de su muerte.

Acuérdate de Lobato. Cómo no, es uno de los grandes. En el avión de vuelta hablamos de fotos, fotógrafos y fotografía. Miramos el pasado reciente de España y salió la Escuela de Madrid y el grupo La Colmena. De la injusticia del olvido y del drama de los grandes fotógrafos españoles. Antonio Lucas entrevistó a Rafael hace años y nos recriminamos no tener a un imprescindible en nuestra galería de retratos de los domingos.

El lunes sin falta te paso el teléfono, acuérdate de Lobato.

Hola buenos días.

Quién llama.

Me llamo José Aymá y soy fotógrafo de EL MUNDO, el motivo de mi llamada es proponerle una foto para una sección del periódico. Desde hace un año estoy fotografiando a diversos personajes de todos los ámbitos de la sociedad española y me gustaría que formase parte de esta galería. Todos los retratos de la serie tienen un mismo hilo conductor, los hago con una cámara de placas de 9x12 y película tradicional.

Bueno verá, no es un buen momento, tengo una enfermedad terminal y no me queda mucho, me muero.

La voz de Rafael es tenue pero firme.

Lo siento no sabía, perdone.

No sabe cuánto siento no poder complacerle, pero ya es tarde. Es una pena porque entiendo el interés. El retrato ha sido muy importante para mí, siempre lo hice por verdadera afición como un 'amateur'. He vivido de otro tipo de fotografía, de la publicitaria, de la fotografía por encargo. Si quiere, al terminar la conversación le doy el número de teléfono de mi hijo y dentro de unos días se pone en contacto con él. Quizás si publican algunas de mis fotos, sería una manera distinta de publicar mi retrato. Pensándolo mejor, tampoco tiene nada que ver con lo que usted me propone.

La verdad es que no, aunque sería un buen autorretrato suyo. En mis inicios sus fotos me enseñaron mucho, sobre todo que había otra manera de mirar y enseñar la vida, se lo agradezco.

Le felicito por seguir con las sales de plata, es un buen camino. El digital es otra cosa.

Muchas gracias por la amabilidad que ha tenido en atender esta llamada en circunstancias tan difíciles.

No sabe cuánto lamento lo del retrato. Buenos días.

Son las once menos cuarto de la mañana cuando cuelgo el teléfono. A las diez de la noche recibo una llamada de Carlos Garcia y me dice que ha salido un teletipo de EFE dando la noticia del fallecimiento de Rafael Sanz Lobato. Su hijo mayor, Rafael, ha explicado a la agencia EFE que su padre ha fallecido a las 11:30 en su domicilio de Madrid a consecuencia de un cáncer de pulmón que se le había detectado hace unos meses.


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Últimas noticias / 24 de abril 2015


El historietista mexicano Sixto Valencia. (Foto: Archivo)


Buenos días desde la redacción de la revista Rancho Las Voces en Ciudad Juárez, Chihuahua. Temperatura máxima para hoy: 24°C - 76°F / Dólar: $14.53 - $14.94. 
Éstas son algunas de nuestras últimas noticias:
La revista envía desde aquí sus mejores deseos para la artista plástica juarense Adriana Peña Fernández, que se encuentra en coma al cuidado de su familia. Para quien desee apoyar a su familia se ha establecido la cuenta número 60-56022458-8 CLABE: 014116605602245881 en Banco Santander a nombre de Gabriel Peña López. Cualquier apoyo será bienvenido.
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Fotoperiodismo / James Veysey: «Tuba in flames»

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Street entertainer Christopher Werkowicz performs with a tuba emitting flames.

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Literatura / Entrevista a Arturo Pérez-Reverte

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«Somos países gozosamente incultos y una democracia sin cultura es una democracia imperfecta siempre.» (Foto: Bernardino Avila)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- El primer invitado ilustre de la feria señala que su novela, situada a fines del siglo XVIII, es un homenaje a la Ilustración, «a esos hombres que tenían una inocencia ilustrada y que creían que con libros, con las luces, cambiarían el mundo». Una entrevista de Silvina Friera para Página/12:

La mirada de Arturo Pérez-Reverte se enciende. El dedo índice de su mano derecha se despega súbitamente de la frente, como si quisiera liberar la chispa de esa idea que asoma: una tipología del escritor que es y será, un cazador furtivo al acecho de un puñado de historias. Hombres buenos (Alfaguara), novela que presenta hoy a las 18.30 en la 41ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, es un homenaje a la Ilustración, ese tiempo de esperanza en que se creía que los libros podían cambiar el mundo. A fines del siglo XVIII, dos miembros de la Real Academia Española –el bibliotecario Hermógenes Molina y el almirante Pedro Zárate– se sumergen en una aventura tan maravillosa como arriesgada: viajar a París en busca de los 28 volúmenes de la Encyclopédie de D’Alembert y Diderot, que actualmente están en la biblioteca de la RAE. El itinerario, la pesquisa de los ejemplares de la primera edición, tendrá palos en la rueda. No faltarán personajes que intentarán estropear el viaje, con Pascual Raposo a la cabeza, convencidos de los peligros que implica cultivar las luces de la razón. «Ahora sabemos que el mundo será cada vez peor. Nadie lúcido duda de que esto no mejorará», dice Pérez-Reverte en la entrevista con Página/12.

Hombres buenos sorprende porque aparece el escritor que es, el narrador de la aventura, de la acción, y también el escritor que podría haber sido, especialmente cuando el narrador va contando el mecanismo de cómo escribió la novela, algo extraño porque no es el tipo de escritor que le interese la metaliteratura, ¿no?

La pregunta es pertinente. Yo no tengo el menor interés por la metaliteratura, yo soy un tipo que cuenta historias. Yo no hago literatura, yo hago novelas. Yo no soy un literato, yo soy un novelista. La metaliteratura, los juegos estructurales, semánticos, no me interesan, excepto cuando son herramientas para contar mejor la historia. Esta novela, cuando empecé a escribirla, iba a ser una historia clásica, lineal, normal; pero me di cuenta de que había muchos momentos muertos: había un viaje largo, conversaciones, una cantidad de información que el lector no tenía y que yo tenía que darle. Hubiera sido una novela más lenta, más morosa, más aburrida, contada linealmente; con lo cual recurrí al narrador irrumpiendo en la historia para hacer elipsis, cortes, introducir documentación. Utilicé aquellas herramientas de que dispongo porque llevo muchos años escribiendo. El objetivo no es hacer novelas raras, sino contar una historia más eficaz. Mi objetivo no es que digan: «¡qué bien ha estructurado la novela esta vez Pérez-Reverte!». No, no, no. Cada historia exige un planteamiento, una estructura, un tratamiento, unos personajes, un punto de vista.

Cuando el narrador se encuentra con los 28 volúmenes de la Encyclopédie en la biblioteca de la Academia y empieza a preguntar y a curiosear, inmediatamente el entorno supone que es porque va a escribir una novela. Más allá de los trucos como escritor, ¿hay una demanda del entorno que lo quiere ver siempre al acecho, buscando historias?

Sí, claro, en la novela utilizo muchos recursos personales y reales. Todo lo convierto en literatura; nada es fiable porque todo está convertido en narrativa literaria. En la Academia me conocen, saben que estoy siempre a la caza de historias; entonces es normal que me pregunten. Nada de lo que cuento en la novela es verdad. Nada ocurrió. Todo es ficción. Lo único que es real es que la Encyclopédie llegó a la biblioteca de la Academia a fines del siglo XVIII. Yo soy un novelista cazador, un depredador. Hay novelistas que son de tipo onírico, introspectivo, lo cual es muy respetable: hay unos coñazos insoportables y hay tipos que son muy brillantes, como mi amigo Javier Marías. Yo soy un novelista de los exteriores que trabajo con los ojos, más que con la cabeza. Yo me llevo mi zurrón abierto y voy echando cosas: un gesto, una mirada, un escote, una música, una flor, una luz, una sensación, un aroma, un libro sobre la mesa, un detalle, una mancha en el pantalón, que después utilizo para escribir novelas. Hay escritores depredadores y hay escritores recolectores. Soy más del tipo de novelista cazador que del recolector. El recolector está en un terreno permanente en el cual planta y recolecta, pero no se mueve de ese lugar, con lo cual corre el riesgo de repetirse. El novelista cazador es aquel que se mueve, que sale, que viaja, que va a otros lugares a buscar presas nuevas. No digo que sea mejor porque el talento se puede dar en ambos. El novelista cazador es más ameno.

El novelista cazador que es tuvo el desafío en Hombres buenos de poner a hablar a los personajes en el siglo XVIII. ¿Cómo trabajó esta cuestión para llegar a un lenguaje lo más verosímil posible?

Yo también cazo en los libros, antes que escritor soy lector. Lo que leo también lo echo al zurrón: subrayo, releo, tomo apuntes, notas. En esta novela, además, tenía un problema grave y es que no podía hacer que hablaran como ahora ni tampoco como entonces. Busqué un tono intermedio, manteniendo el aroma de entonces y que fuese entendible. Para esto tuve que estudiar muy bien los originales. Necesitaba conceptos que no son actuales, pero que valieran para ahora. Me dediqué a buscar ideas que poner en boca de los personajes. Leí a (José) Cadalso, (Gaspar Melchor de) Jovellanos, (Leandro Fernández de) Moratín, el padre (Benito Jerónimo) Feijoo, (Nicolas de) Condorcet, (Jean Le Ron) D’Alembert, (Denis) Diderot, (Jean-Jacques) Rousseau y Voltaire (seudónimo de François Marie Arouet). De ahí fui extrayendo todo ese material para ponerlo en boca de mis personajes.

Uno de los personajes, el almirante, plantea que la España del siglo XVIII no tiene Erasmos ni Voltaires. Que a lo más que ha llegado es al padre Feijoo. ¿Por qué España tuvo a Cervantes, el padre de la novela moderna, y no tuvo ilustración en el terreno de la filosofía?

El Quijote solamente podía ser español. Un libro sobre el fracaso, la frustración, la amargura, la derrota, la injusticia, los sueños rotos, la nobleza maltratada, la dignidad ofendida, solamente podía ser español. Ningún inglés, ningún francés, ningún alemán podría haber escritor el Quijote. El peso de la religión católica fue abrumador; entonces cada vez que hubo un intento de abrir la ventana de la libertad y la independencia intelectual, la Iglesia lo machacaba. Todos los intelectuales tenían miedo, no podían publicar. En Francia, la Iglesia Católica no tenía el poder que tenía en España. El intelectual español no se atrevió a levantar la cabeza, con lo cual nos quedamos todos escondidos. Cuando Jorge Juan y (Antonio) de Ulloa midieron el meridiano terrestre en el Ecuador y publicaron un libro científico que fue el más importante de la época, algunas conclusiones estaban contra el dogma eclesial y la Iglesia Católica les obligó a modificarlas. Ni la ciencia escapaba de ese control.

El almirante dice que «apatía y resignación son las palabras nacionales: a los españoles nos resulta cómodo ser menores de edad...»

Eso vale para España también ahora, para Italia, para Argentina...

¿Por qué?

Nos han hecho así...

Es muy escéptico, ¿no hay posibilidades de cambio?

El cambio es inevitable. La historia cambia; no somos los mismos que en el siglo XVIII. Lo que pasa es que el cambio es limitado porque nos han roto el espinazo el trono, el altar y la aristocracia. Nos han comprado el alma, y aunque hemos cambiado en muchas cosas, arrastramos el viejo lastre de tantos siglos de resignación, de apatía, de religión, de agachar la cabeza. Al final es un problema de cultura, de educación; somos países gozosamente incultos y una democracia sin cultura es una democracia imperfecta siempre.

Leer representa el futuro, se afirma en la novela, una idea muy típica del Iluminismo, ¿no?

Y lo sigue representando. Internet está muy bien, es una herramienta poderosísima, pero tiene un problema fundamental: no discrimina. En Twitter, en Internet, donde sea, tiene igual importancia lo que diga (Mario) Vargas Llosa que lo que diga un estúpido futbolista o una modelo tarada. Solamente la cultura permite discriminar, la cultura es un filtro. Internet no filtra, tiene que filtrar el receptor. El problema es que si no tenemos libros que nos eduquen estamos indefensos ante el ruido de las redes sociales. Wikipedia no siempre es fiable. El peligro es que la gente se fía de las redes sociales y le falta el respaldo de la biblioteca.

En Hombres buenos se plantea una diferencia entre iluminar e ilustrar. Para el narrador, ilustrar es un término más moderado. ¿Qué piensa usted?

A mí me gusta más ilustrar que iluminar porque iluminar tiene hasta algo de pedante. Hay alguien que tiene la luz y que ilumina, mientras que ilustrar es más solidario, más horizontal. En España se usó ilustrar, no iluminar. Ilustrar con las luces. En el siglo XVIII todavía era posible. Ahora hemos perdido la inocencia. Ahora sabemos que el mundo nunca será mejor, que será cada vez peor. Tenemos la certeza de eso. Nadie lúcido duda de que esto no mejorará. Pero esta gente todavía estaba virgen; aún no había habido ni Revolución Francesa ni Revolución Rusa, aún se tenía la esperanza de que la revolución llevaría a un mundo mejor. Era muy fascinante trabajar en una novela con esos espíritus nobles que querían cambiar el mundo. Nunca hubo un momento en que el ser humano europeo, occidental, estuviese tan preparado intelectualmente para cambiar el mundo. Esta novela es un homenaje a esos hombres que tenían una inocencia ilustrada y que creían que con libros, con las luces, cambiarían el mundo.

Quizá una de las diferencias entre el siglo XVIII y este siglo sea que la palabra ya no es considerada tan peligrosa, ¿no?

La palabra siempre es peligrosa. Es peligrosa en manos de gente inteligente porque la puede utilizar y en manos de gente estúpida porque no la comprende. En los dos casos puede ser útil y peligrosa, claro... Hemos caído en el error de creer que una imagen vale más que mil palabras. Pero ya no porque la imagen ha sido tan manipulada, tan envilecida, que ya no es fiable. La palabra ahora es más necesaria que nunca.



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Libros / México: Francisco Toledo festeja el libro y fomenta la lectura en la capital de Oaxaca

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El artista y promotor cultural obsequió copias de las Fábulas de Esopo en zapoteco. (Foto: Jorge A. Pérez Alfonso)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- El artista Francisco Toledo celebró ayer el Día Mundial del Libro con una jornada consistente en difundir diversos ejemplares de la Editorial Calamus, que él fundó. Reporta desde Oaxaca para La Jornada su corresponsal Jorge A. Pérez Alfonso.

Por las calles del centro histórico de la capital oaxaqueña se ofrecieron libros que normalmente cuestan 300 pesos, por única vez, en 50 pesos, además de obsequiar una copia de las Fábulas de Esopo en zapoteco, con la finalidad, expresó Toledo, de promover la lectura.

El artista recorrió el andador turístico desde el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (Iago), fundado por Toledo hace 26 años y el cual donó al Instituto Nacional de Bellas Artes el pasado enero, hasta el zócalo de Oaxaca, donde profesores de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación mantienen un plantón, esto con la idea de invitarlos a una lectura improvisada.

Leer en cada esquina

Acompañado de trabajadores del Iago y del director del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, Daniel Brena, a su paso las personas compraban los libros y solicitaban a Toledo un autógrafo, quien gustoso accedía también a tomarse fotos.

«Compren, compren sus libros por 50 pesos, por el día internacional del libro», gritaba Toledo y entraba a cafeterías y restaurantes; además fue invitado a ingresar a la Biblioteca Pública Central, donde vendió otros libros de Calamus y se efectuó una lectura espontánea.

Recorrió el zócalo y vendió otros ejemplares; luego se dirigió al Centro Cultural San Pablo, perteneciente a la Fundación Alfredo Harp Helú de Oaxaca, y regresó al Iago.

«Libros baratos para todos», fue el mensaje de Francisco Toledo, pues dijo que siempre hay opciones para los lectores; al respecto, recordó la exitosa distribución de 10 mil libros de Fábulas de Esopo en municipios de Oaxaca.

El artista refirió que es necesario poner en marcha programas de lectura. «Alguien debería leer en cada esquina», con lo que se promovería ese hábito entre las personas, pero en particular en los niños.

Los títulos eran Ficticia, de María Baranda; Agradezco la noche, de Waldo Leyva; 35 sonetos, de Fernando Pessoa; y, Los momentos del agua, de Jeannette L. Clariond, entre otros.



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Cine / Francia: Michel Franco competirá por la Palma de Oro en Cannes

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El cineasta mexicano Michel Franco, en el festival de Cannes de 2012.(Foto: Ian Langsdon)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- El director mexicano Michel Franco competirá por la Palma de Oro en la selección oficial del Festival de Cannes con su última película, Cronic, que será la única representante hispanoamericana, informó hoy el certamen cinematográfico. Una entrega de EFE:

La lista de aspirantes en la competición oficial se completa de esta forma con un total de 19 películas, entre las que también estará The Valley of love, del francés Guillaume Nicloux, según se anunció hoy en un comunicado.

El festival reveló asimismo en la nota que el colombiano José Luis Rugeles presentará su filme Alias Maria en la sección paralela Un Certain Regard (Una cierta mirada). Precisamente, Michel Franco (México DF, 1979) consiguió en 2012 con Después de Lucía, su segunda película, el premio del jurado de esa misma sección del Festival de Cannes.

Junto a Alias Maria, se sumarán a Un Certain Regard el filipino Brillante Mendoza con Taklub, el tailandés Apichatpong Weerasethakul (ganador de la Palma de Oro en 2010 con Lunge Boonme raluek chat) con Cemetery of Splendour y la japonesa Naomi Kawase, que inaugurará la sección con AN. Además, este apartado acogerá a la primera película de Etiopía que es incluida en la selección oficial: Lamb, de Yared Zeleke. En una sesión especial se proyectará la última obra del francés Robert Guédiguian, Une histoire de fou (Don't Tell me the Boy was Mad).

El jurado que deberá decidir el palmarés de la 68 edición del certamen estará presidido por los hermanos Joel y Ethan Cohen y en él participarán también la española Rossy de Palma y el director, guionista y productor mexicano Guillermo del Toro.



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Obituario / Sixto Valencia

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El historietista mexicano que empezó dibujando en maderos y en pencas de maguey, falleció a los 81 años de edad, a causa de un infarto. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- Durante toda su vida, Sixto Valencia Burgos coleccionó cualquier historieta que caía en sus manos. Ya sea en forma de revista o como pequeña tira que aparecía en los periódicos, iba reuniendo historias que después encuadernaba para conservarlas. Su colección oscila en unos 25 mil ejemplares que comienzan en 1934 con títulos como Paquín, Pepín, Chamaco o Pinocho, pero también incluye ediciones contemporáneas. Reporta desde la ciudad de México para Excélsior Luis Carlos Sánchez.

Sixto Valencia decidió desde pequeño que la historieta sería su vida, no sólo como lector de ellas, sino también dibujándolas. En 1963 dio vida, de la mano de la escritora Yolanda Vargas Dulché, a uno de los éxitos editoriales más grandes de la historieta mexicana: Memín Pinguín.

La historia, originalmente aparecida en sepia con portada a color, llegó a vender un millón y medio de ejemplares semanalmente; en total incluye 372 números que abarcan siete años y hasta el momento se han publicado continuamente hasta hoy, unas ocho ediciones diferentes. Ayer el famoso niño negrito de alma blanca y sus inseparables compañeros de tercero de primaria: Carlangas, Ricardo y Ernestillo, se vistieron de luto.

Valencia Burgos falleció a los 81 años de edad en la Ciudad de México a consecuencia de un infarto; llevaba 40 días en el hospital, donde había superado diferentes problemas respiratorios y se estudiaba la posibilidad de colocarle un marcapasos. Por la mañana, la noticia (que había dado en la madrugada su biógrafo y amigo Luis Gantus) comenzó a circular en todos los medios de comunicación y en las redes sociales. El célebre creador de una de las historietas más leídas en los sesenta, setenta y ochenta, había partido.

Sixto, dijo Gantus a Excélsior,  «es el que le da significado a la palabra historietista en México, le da sentido a la palabra creador, le da significado a la palabra autor. Me parece que no nada más por su trabajo, por su maravilloso arte, sino también por su calidad humana, por su generosidad, por su forma tan alegre de ser, nos muestra lo que debe ser un artista. Su vida y su obra es un gran legado, es el legado de un verdadero autor, de un artista».

Valencia había tenido su última aparición pública el 23 de febrero pasado en la Feria Internacional del Libro de Minería, donde fue presentado el libro Sixto Valencia, una vida entre viñetas, escrito por Gantus y Melina Gatto. Pero desde que comenzó a dibujar de manera profesional, jamás cesó su espíritu inquieto: fue dibujante de más de una veintena de títulos, de algunos también escribió los argumentos y se convirtió en bandera de la defensa de los derechos de autor, cuando peleó la autoría de su famoso Memín Pinguín.

El mismo dibujante, quien nunca abandonó su imagen de dandi, siempre vestido con un elegante traje de tres piezas y sombrero con pluma, contaba que sus inicios trazando historietas comenzaron de la manera más rudimentaria: rayando pequeños adobes o maderas que encontraba en su pueblo natal, Villa de Tezontepec, Hidalgo.

Las precarias condiciones de su familia le obligaron a partir a la Ciudad de México, donde logró ingresar, aunque no pudo permanecer ahí mucho tiempo, a la Academia de San Carlos. Su primera oportunidad para desempeñarse como dibujante llegó a los 17 años, haciendo dibujo publicitario en un periódico. Había comenzado a soñar con revistas como El príncipe valiente de Harold Foster, o las que dibujó Pancho Flores (1919-1984) o Arturo Casillas, con Los supersabios de Germán Butze y todas las tiras dominicales que aparecían en periódicos y revistas.

Su primera obra completa fue Cliperton, para la que dibujó y escribió más de 320 páginas en 1958 por encargo de la Unión Linotipista. Después trabajó en el periódico La Prensa, donde colaboró en El halcón negro; después pasó a formar parte de Edar donde hizo El libro único y Biografías selectas, así como Milagros de Cristo, historia con la que comenzó a trabajar con Vargas Dulché (1926-1999): con ella hizo Ayúdeme, Doctora Corazón y el gran éxito Memín Pinguín.

La escritora lo creó en 1943 y lo había bautizado con ese nombre por el apodo de su esposo, Guillermo de la Parra Loya, a quien le decían Memín, por ser diminutivo cariñoso de Guillermo; y Pinguín, porque sus compañeros de trabajo lo consideraban un pingo. El primer número, ya perfeccionado por Sixto Valencia, apareció en noviembre de 1963 y de inmediato se convirtió en un éxito, que se extendió a otros países.

En 2005, el niño negrito provocó incluso un problema diplomático entre México y Estados Unidos cuando apareció en cinco estampillas postales como parte de la serie La caricatura en México. La imagen causó controversia al ser consideradas por parte del gobierno estadunidense como racistas al presentar un estereotipo de la gente de raza negra. La polémica terminó con la salida de los timbres postales y la reedición de la historia en México, así como su divulgación en la Unión americana.

Los restos de Sixto Valencia fueron velados ayer en la funeraria García López de manera abierta a todo el público y se espera que este sábado sus familiares y amigos le rindan un homenaje al dibujante en el Museo de la Caricatura. Su acervo de originales y documentos personales, quedará en manos de su familia para continuar divulgando su obra; mientras que con su colección de historietas se espera conformar un acervo digital y un museo de la historieta en México, abierto al público en general.

«Ya se tiene en resguardo, se está catalogando y lo que se busca es utilizarlo de la mejor manera para difundir y dar a conocer la historieta mexicana, dar a conocer sobre todo mucha historieta que se ha perdido con el paso del tiempo, se va hacer este esfuerzo, no contamos con apoyos para hacer esto pero poco a poco lo iremos concretando», afirma Gantus.

Obra

Algunos títulos que ilustró Sixto Valencia:

Memín Pinguín
Cliperton
El halcón negro
El libro único
Biografías selectas
Milagros de Cristo
Ayúdeme
Doctora Corazón


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Libros / España: Shakespeare, Cervantes y el error del Día del Libro

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Retratos a lápiz de Cervantes (izquierda) y Shakespeare. (Foto: ABC)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- Comenzaba 1616 sin que los dos escritores más grandes de la Historia Universal supieran que les quedaban unos meses de vida, ni tampoco que las fechas de sus muertes, situadas en las crónicas el mismo 23 de abril, servirían de inspiración para que se estableciera en todo el planeta, 510 años después, el «Día Internacional del Libro», escribe Israel Viana desde Madrid para ABC.

Miguel de Cervantes casi no había salido de casa durante el invierno y, una vez publicado «El Quijote», se afanaba en terminar «Persiles». Llevaba arrastrando su enfermedad desde hacía tiempo y apenas podía moverse. Finalmente cayó en un debilitamiento total, y mientras veía que la vida se le escapaba, seguía pensando en todas las obras que tenía en mente. Y mientras, Shakespeare pasaba las horas bebiendo como un cosaco, hasta el punto de que siempre se ha creído que el insigne dramaturgo inglés falleció, el mismo 23 de abril, a causa de una fiebre producida por una borrachera que se cogió mientras celebraba con sus colegas nuevas ideas literarias. Sin embargo, varios estudios recientes de científicos alemanes apuntan a un cáncer.

Sea como fuere, lo que hoy parece claro es que la fecha que utilizó el Gobierno de Primo de Rivera para establecer la «Fiesta del Libro Español» no es exactamente en la que murió Don Miguel de Cervantes, como tampoco lo es la de William Shakespeare, como se hizo pensar cuando la UNESCO hizo suya la fiesta para todo el mundo en 1995. Pero vayamos por partes.

Un valenciano, el impulsor de todo

El «Día del Libro» partió de un humilde escritor y editor valenciano, Vicente Clavel Andrés, poco después de que fuera elegido, en 1923, vicepresidente de la Cámara Oficial del Libro en Barcelona, a donde había llegado tres años antes.

Clavel tuvo claro que la fecha tendría que ver irremediablemente con la vida del autor de «Don Quijote», teniendo en cuenta que dirigió la Editorial Cervantes hasta su muerte en 1967. Así que se decidió por el día de su nacimiento, que situó de una manera aproximada en el 7 de octubre. Sin embargo, esa fecha no consta en ningún documento, pero sí la de su bautizo, que fue el día 9 de octubre de 1547. Y como era normal en España que los recién nacidos recibieran las aguas bautismales poco después de nacer, algunos autores propusieron el 7 de octubre como la del nacimiento de Cervantes. Y así lo aceptó también Vicente Clavel.

Tuvieron que pasar tres años para que nuestro escritor viera cumplido su sueño, tras el Real Decreto de Alfonso XIII en 1926. Nacía la «Fiesta del Libro Español», en plena dictadura de Primo de Rivera. «Había que dedicar este día a enaltecer y difundir el libro, básicamente con el aliciente de su venta en la calle, con el descuento del 10%, y ofreciendo protección oficial y económica a la creación de bibliotecas populares», aseguraba el ministro de Trabajo, Comercio e Industria, Eduard Aunós, que trató de establecer que ese día en todas las escuelas, incluso las militares, se dedicara una hora a la lectura de obras literarias que exaltaran «la Patria y el libro español», que se crearan premios de mil pesetas a los mejores artículos periodísticos «en español» o que los municipios destinaran hasta el 3% de sus presupuestos a la creación de bibliotecas.

No se consiguió nada de eso, pero sí que el día del libro quedara establecido para siempre. No hay que olvidar que tanto el rey Alfonso XIII como el general Primo de Rivera no contaban con muchas simpatías en los intelectuales y que la trayectoria republicana de Vicente Clavel no ayudó mucho.

Del nacimiento a la muerte

La fiesta del libro se celebró durante cuatro años el 7 de octubre, hasta que en 1930 surgió la polémica de si no sería mejor cambiar la fiesta a la fecha de su muerte, que si estaba, supuestamente, comprobada documentalmente. Y además, todo el mundo consideró que el mes de abril era más indicado para celebrar actos en la calle, con mejor tiempo.

Desde entonces, la fecha no sólo no ha cambiado, sino que se ha extendido a todos los rincones del planeta, después de que en 1995 la UNESCO instaurara oficialmente el «Día Mundial del Libro y el Derecho de Autor», aprovechando que se creía que la muerte del insigne escritor español coincidía con la del gran autor de «Hamlet» y «Otelo».

No había mejor día que la muerte de los dos escritores más grandes de la literatura universal para celebrar el día del libro… si obviamos el «insignificante» dato de que ninguno de los dos falleció realmente el 23 de abril de 1616.

El calendario juliano

A día de hoy, los expertos coinciden en que Cervantes murió, en realidad, en la noche del viernes 22 de abril, en la más absoluta pobreza a causa de su diabetes. Todo el mundo creyó que fue el 23 por ser el día en que fue enterrado, tal y como figura en su sepultura, que pasó a ser el único documento que trascendió de su óbito.

Con respecto a la muerte de Shakespeare, la confusión es algo más complicada, pues tiene que ver con los calendarios juliano y gregoriano. Es cierto que el inglés falleció, efectivamente, un 23 de abril, pero del calendario juliano, es decir, el anterior a la reforma llevada a cabo en 1582 por una comisión científica y pontificia dirigida por Gregorio XIII, que adelantó 10 días todas las fechas para corregir los errores del calendario juliano.

Como suele ocurrir, Inglaterra no secundó esta reforma hasta muchos años después, en 1752, mientras que España, Italia y Portugal se adaptaron de inmediato al nuevo calendario. Esto quiere decir que aunque pudiera ser cierto que Cervantes muriera el 23 de abril de 1616, tal y como indica su sepultura, lo cierto es que Shakespeare falleció el 23 de abril de 1616, pero según el calendario juliano, lo que supone que, en realidad, feneció el 3 de mayo del mismo año.

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Obituario / Rafael Sanz Lobato

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El fotógrafo sevillano, Premio Nacional en 2011, fallece en Madrid a los 82 años. (Foto: Raúl Caro)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de abril de 2015. (RanchoNEWS).- Rafael Sanz Lobato (Sevilla, 1932) era un hombre rudo, de puño cerrado y risa fuerte. De arenga rápida. Radical y concreto. Fue profesional de la fotografía, pero con raíces en el mundo amateur. Sus inicios discurrieron en la órbita de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Allí conoció a los maestros que le influyeron en la mirada. Y también a aquellos otros de los que se quiso diferenciar dando un sesgo más real, más objetivo a sus fotografías. Reporta Laura Terré para El País.

Sanz Lobato quiso ser un profeta de la fotografía, de la realidad misma. Creyó en los colectivos fotográficos como barricadas enfrentadas a esa Real Sociedad. Esa rivalidad de juventud, que le acompañó hasta ayer mismo, le empujo a fundar el grupo La Colmena, cuyo nombre nos da la pista de cómo entendían la fotografía aquellos disidentes del salonismo oficial, aunque el proceso de creación de aquellos jóvenes fuera similar al de sus compañeros de más edad: las excursiones por los pueblos, las fiestas tradicionales, las semanas santas...

Una España sacrificada y en blanco y negro de la que nos ha dejado imágenes memorables que quedan fundidas con el imaginario solanesco de Ortiz Echagüe y también de Cristina Garcia Rodero, de aquellas procesiones de Aliste. Todo el arrebato temperamental de sus conversaciones quedaba congelado en su manera de entender los encuadres, perfectos, medidos, exactos.

Pero, sobre todo, en su manera preciosista de entender la copia fotográfica, de la que fue un maestro. Sus grises acerados se separaron con total personalidad de los contrastes vastos de los sesenta. Una pátina gris metálica cubría sus imágenes de manera inquietante, como un baño de azogue, aun así transparente, a través del cual se apreciaban los objetos de humildes bodegones hechos de piezas mecánicas, de vasijas, de trapos sucios, como morandis corregidos de miopía.

Esta obsesión por la definición, también en los retratos de su última época, denotaba la oscuridad que se estaba apoderando de su entorno. Rafael se estaba quedando ciego. Pero no le preocupaba excesivamente, o eso me pareció a mí. Sí que le angustiaba que la falta de memoria, la oscuridad del tiempo, pudiera llegar a tapar la verdad de la historia.

Profundamente republicano, siempre que podía hacia alguna alusión al destino de nuestro país. Sin embargo, su fotografía tranquila, posada, podría pasar como una obra propia del antiguo régimen.

En 2004, recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y siete años más tarde fue galardonado con el Premio Nacional de Fotografía.

En el veredicto del jurado, se destacaba que la obra de Sanz Lobato «constituye un puente entre la nueva vanguardia neorrealista de la posguerra y los métodos de observación fotográfica posteriores al 68».

«Su trabajo adopta un método de observación antropológica que tendrá múltiples consecuencias», justificó entonces el jurado su galardón. «Asimismo, su enfoque documental actualiza el lenguaje fotográfico e influye en el fotoperiodismo contemporáneo», concluyó.

En declaraciones a EL PAÍS a propósito de este premio que contribuyó a dar a conocer su obra a muchos jóvenes aficionados y sacarlo del ostracismo, Sanz Lobato afirmó: «No me lo esperaba. Me lo han dado tarde, a destiempo. Todo el mundo me decía ‘qué bien, menudo premio’. La verdad es que no. Mi premio fueron los 15 o 16 años durante los que estuve haciendo fotografías por los pueblos. Ese momento en el que descubres una situación o una persona que es justo lo que estabas buscando, es un momento impagable. No hay nada igual. El premio me ha dado un dinero que me ha venido muy bien. Pero si no me lo hubieran dado, pues no habría pasado nada de nada. Yo no busco reconocimiento. No soy nada ambicioso. Cristina [García Rodero] me aconseja que me deje querer, que exponga, que no sea tan salvaje».



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