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Literatura / España: Elena Poniatowska, una Sancho Panza para los sin tierra

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Poniatowska es la cuarta mujer en recoger el premio –frente a 35 hombres ganadores del Cervantes– pero la primera galardonada en subir al púlpito del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. (Foto: J.J.Guillén / El País)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Contar… contar… contar… Eso hace Elena Poniatowska desde hace 60 años. Y eso mismo hace tras subir cinco escalones, dar siete pasos, otros ocho escalones, dos pasos y un escalón más, para convertirse en la primera mujer en subir al púlpito del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para dar su discurso de aceptación del 38º Premio Cervantes de Literatura. Y rompe doblemente la tradición: su traje autóctono y sus palabras, donde más que el autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha o el mismo Quijote, anduvo Sancho Panza, escribe Winston Manrique Sabogal desde Madrid para El País.

Una periodista de a pie encaramada en lo más alto de las letras en español. Y haciendo gala de su mexicanidad: autóctono vestido rojo de adornos amarillos con un faldón rematado en encaje blanco y como pendientes el recuerdo y la magia de los pescaditos de oro que hacía y deshacía el coronel Aureliano Buendía al final de sus días, por la gracia de Gabriel García Márquez. «Antes de Gabo éramos los condenados de la Tierra. Pero con sus Cien años de soledad le dio alas a América Latina. Y es ese gran vuelo el que hoy nos envuelve y hace que nos crezcan flores en la cabeza».

Contar… contar… contar... Es el verbo preferido de Elena Poniatowska. Es su verbo natural. Y eso hace para contar un trocito de zonas en sombra de América Latina. Con el asombro ante el silencio y el olvido vivido por las mujeres y los más pobres y quienes deben migrar en busca de mejores oportunidades. «Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, ‘ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas».

Con voz nerviosa empieza por recordar a las tres mujeres que la precedieron. Es la cuarta en ser distinguida con este premio –frente a los 35 hombres que lo han ganado– pero la primera en subir al púlpito. Ana María Matute estaba en silla de ruedas, María Zambrano no pudo asistir y Dulce María Loynaz envió a una persona para que la representara. Tres marías «zarandeadas por sus circunstancias». Y junto a ellas nombres de mujeres que van desde Sor Juana Inés de la Cruz, pasando por Tina Modotti o Frida Kahlo, hasta las de Ciudad Juárez asesinadas. Asombro ante el silencio y lo que falta por hacer por las ellas.

La escritora, en cambio, un poco más protegida por algún dios mexicano que la convirtió en la quinta ganadora mexicana de este galardón, tras Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol y José Emilio Pacheco.

La América indígena y desfavorecida representada por una mexicana culta de origen polaco. Evoca su alegre asombro por el idioma español que empezó a descubrir a los diez años cuando su familia se trasladó a México. El de una niña que pasó de decir merci, en París, a maravillarse en un idioma nuevo que la obligaba a jugar con la lengua con palabras como «gracias», «parangaricutirimicuaro» o «Xochitlquetzal».

Entran en su contar sus compatriotas porque quienes le dieron la «llave para abrir México fueron los mexicanos en la calle». Su voz recrea un cuadro realista mexicano «con personajes de a pie como los que don Quijote y su fiel escudero encuentran en su camino, un barbero, un cuidador de cabras…». Su voz pone el color al cuadro de un continente donde la cultura es casi desdeñada y el índice de analfabetismo es muy alto, la pobreza aumenta y los gobiernos no prestan mucha atención a los pobres. Pero ella aprendió el castellano «antes de que los Estados Unidos pretendieran tragarse a todo el continente, la resistencia indígena alzó escudos de oro y penachos de plumas de quetzal y los levantó muy alto cuando las mujeres de Chiapas, antes humilladas y furtivas, declararon en 1994 que querían escoger ellas a su hombre, mirarlo a los ojos, tener los hijos que deseaban y no ser cambiadas por una garrafa de alcohol. Deseaban tener los mismos derechos de los hombres».

Y deja claro, recuerda, que la voz de los mexicanos, el tono de sus compatriotas, sus diminutivos, su humildad y sus modales «no es para hacerse menos ni por esconderse sino porque es parte de su naturaleza». Que no se confundan, viene a decir, no es lo mismo manso que menso.

En la tierra de Miguel de Cervantes está una mujer de 82 años tan sensible como combativa. ¿Rebelde? Que dice las cosas y reivindica la igualdad y derechos y deberes para todos. Una periodista que empezó a darse cuenta de la realidad en 1954 cuando la contrataron en el periódico mexicano Excelsior. Desde entonces, casi medio centenar de libros periodísticos, ensayos, novelas y biografías. Desde grandes reportajes y crónicas como La noche de Tlatelolco y Las soldaderas, hasta El universo o nada, la biografía novelada de su marido, Guillermo Haro; pasando por novelas como La piel del cielo y Hasta no verte, Jesús mío.

No apareció cabalgando como Sancho Panza pero lo recordó, se comparó a él: «Soy una Sancho Panza femenina. (…) Una escritora que no puede hablar de molinos porque ya no los hay y en cambio lo hace de los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen a la buena ventura y confían en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan».

Y le han contado mucho. Porque ella ha preguntado aún más. Es su otro verbo. Y señalar, también. Señalar que el «el poder financiero manda no sólo en México sino en el mundo. Los que lo resisten, montados en Rocinante y seguidos por Sancho Panza son cada vez menos». Por eso se siente orgullosa de andar junto a los «ilusos, los destartalados, los candorosos».

La vida se escribe todos los días. Recuerda. Recalca.

Poniatowska, creadora de una obra que conjuga diferentes registros para ver la vida. El resultado, según el jurado del Cervantes, es «una brillante trayectoria literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa y en su dedicación ejemplar al periodismo. Su obra destaca por su firme compromiso con la historia contemporánea. Autora de obras emblemáticas que describen el siglo XX desde una proyección internacional e integradora. Elena Poniatowska constituye una de las voces más poderosas de la literatura en español de estos días».

Por eso subió 14 escalones y dio nueve pasos para contar todo lo que contó. Baja y se sienta en un sillón delante de la mesa presidida por el Rey y la Reina de España. Elena Poniatowska, periodista y escritora, nacida princesa, hija de un descendiente directo, «no tan directo» del último rey de Polonia y de una mexicana de origen francés, escucha juiciosa. Lo que dirá primero el ministro de Cultura, José Ignacio Wert: «Porque la escritora que ha insuflado vida literaria al testimonio de la gente común comienza su carrera preguntando y desarrollando el más fino oído, el arte de escuchar». Dice que es una narradora singular en muchos sentidos al traspasar las fronteras convencionales de los géneros. «Que recorre como héroe el camino de la realidad y la ficción».

Aplausos. Ella ahora escucha al Rey lo que dice de ella. Él dice que ella advierte que en su narrativa la frontera entre la realidad y la ficción es muy fina, borrosa. Entre la crónica y la novela. Ella asiente con la cabeza. «Nuestra galardonada aproxima la realidad a nuestras propias vidas. Invita al lector a adoptar una visión y lo estimula para vivir un compromiso con el ser humano».

El Rey dice que la Humanidad es el centro de gravedad de la obra de la escritora mexicana. «La necesidad de poner voz a los desfavorecidos, de poner en evidencia las contradicciones del progreso, de denunciar la discriminación social y toda clase de injusticias».

Aplausos, Elena Poniatowska se pone de pie. Espera que salgan todos. La saludan. Busca con la mirada a sus tres hijos en el paraninfo. Y al patio sale la abuela a cuyo encuentro van siete de los nueve nietos que la han acompañado desde México.

Una hora y cinco minutos ha durado todo. Ha dejado claro la conjugación de un verbo multiforme.

Yo veo

Tú preguntas

Él escribe

Ella, Elena Poniatowska, cuenta. Cuenta lo que sucede a su alrededor y más allá. Ése es su verbo.

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Literatura / México: Carmen Boullosa, Jaime Labastida y Eduardo Antonio Parra recuerdan a Emmanuel Carballo

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El crítico literario mexicano. (Foto: El Universal)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Poetas y narradores de distintas generaciones coincidieron ayer en exaltar los aportes de Emmanuel Carballo a la historia de las letras en México, escribe Alida Piñón para El Universal.

Carmen Boullosa: «No hay generación sin crítico literario y sin editor. No hay mundo literario sin la figura del crítico. El texto sin ese lector agudo no puede alcanzar su verdadera dimensión. Emmanuel Carballo hizo ese papel, sobresaliente, como lo es su generación. Sin él habrían sido incomprensibles, invisibles. A mi generación también la formó –las autobiografías tempranas que él generó fueron capitales, su ojo irritable también. Tenía la perfecta combinación de generosidad y capacidad de rechazo o desagrado. Le vivo en deuda, como cualquier escritor y lector mexicano».

Jaime Labastida: «Se nos han muerto en fechas recientes no solamente grandes escritores, sino también grandes críticos literarios, específicamente tres: José Luis Martínez, Miguel Capistrán y ahora Emmanuel Carballo, y no veo manera de remplazarlos. Ellos eran una especie muy especial, entraban en archivos, estaban atentos a todo lo que se producía en el país, hacían grandes resúmenes. La primera entrevista radiofónica que se hizo al grupo de poetas al que pertenecía, La espiga amotinada, la hizo él, así que nuestra amistad data de hace 55 años, por eso lo lamento profundamente. Si se revisa la antología de Poesía en Movimiento, sólo quedamos nueve de los que fueron incluidos ahí, no es que me guste hacer investigaciones necrofílicas, pero es que estoy aterrado de verlos morir a todos».

Eduardo Antonio Parra: «Fue un escritor que se convirtió, muy pronto, en un crítico profesional. Emmanuel Carballo fue un hombre que decía exactamente lo que pensaba, sus opiniones nunca las limitó por amistad o corrección política, ni por cortesía, eso es admirable. En sus últimos años lo leí más bien como un historiador de la literatura, pero en el ámbito de los escritores fue de los pocos maestros con los que tuve contacto cuando yo vivía en Monterrey, por eso le agradecí las enseñanzas y consejos que me brindó en ese momento. Emmanuel no deja una escuela de críticos, pero sí una actitud que debería servir de ejemplo. Dio el ejemplo de que la crítica sí se puede profesionalizar».


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Obituario / Emmanuel Carballo

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El crítico literario mexicano en los años cincuenta. (Foto: Revista de la Universidad / UNAM)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Emmanuel Carballo, el escritor, investigador y crítico literario mexicano que impulsó la carrera de un enorme grupo de escritores mexicanos, entre los que se encuentran Juan García Ponce, Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, Gustavo Sainz, José Agustín y René Avilés Fábila; que fue amigo de pocos y crítico de muchos; que fue uno de los primeros lectores de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, murió ayer a los 84, víctima de un infarto masivo, informa Yaneth Aguilar desde la Ciudad de México para El Universal.

Alrededor de las 17:00 de ayer, cuando recién regresaba a su casa de un viaje de fin de semana en Valle de Bravo, el escritor, investigador y crítico literario nacido en Guadalajara, Jalisco, el 2 de julio de 1929, falleció cuando apenas bajaba del coche con la maleta del viaje e intentaba entrar a su casa, según informó el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, (Conaculta) Rafael Tovar y de Teresa.


Emmanuel Carballo se convirtió joven en figura fundamental para las letras mexicanas. Su gran obra fue su crítica tenaz y sin cortapisas: «Soy una figura molesta pero necesaria. Mi papel se presta más a la censura que al elogio. Y es natural, el crítico es el aguafiestas, el villano de película del Oeste, el resentido, el amargado, el ogro y la bruja de los cuentos de niños, el viejo sucio que viola a la chica indefensa, el maniático, el doctor Jekyll y mister Hyde: en pocas palabras, el que exige a los demás que se arriesguen mientras él mira los toros desde la barrera».

Esa autodescripción del investigador y escritor que durante muchos años fue colaborador de El Universal, da cuenta de su mente lúcida y brillante. El propio Carballo aseguraba: «El crítico tiene el compromiso de probar que sus juicios son correctos, que no habla de memoria sino que, por el contrario, sus ideas están respaldadas por la realidad estética de la obra que analiza. Por otra parte, tiene el derecho de decir lo que piensa tal como lo piensa, sin eufemismos, sin presiones, en voz alta y con toda la boca. Si yerra, que las letras mexicanas se lo reprochen; si acierta, que aplacen su sentencia de muerte y lo dejen vivir en paz sus contados días».

Carballo, murió justo en el día previo al Homenaje póstumo del Premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez, de quien fue gran amigo en los primeros años de la estancia en México del narrador colombiano en México, y lo fue tanto que Emmanuel Carballo fue uno de los primeros lectores de Cien años de soledad, hay constancia de que Carballo leía cada capítulo terminado de la gran novela de Gabo.

En el texto Gabriel García Márquez, un gran novelista latinoamericano, publicado en Revista de la Universidad de México, en 1967, apenas unos meses después de la aparición de la novela Cien años de soledad publicada por la editorial Sudaméricana, Carballo escribió, entre otras cosas, que «después de haber escrito Cien años de Soledad, Gabriel García Márquez puede dormir tranquilo. Se ha ganado un sitial indudable, que nadie le discute ya».

Emmanuel Carballo quien era considerado uno de los críticos literarios más importantes del siglo XX, era hombre de memoria extraordinaria, así lo recuerda el presidente de Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa: «Nos acaban de avisar que acaba de fallecer Emmanuel Carballo. Un gran hombre de letras, una de las más grandes memorias mexicanas», señaló a la salida de la casa de Gabriel García Márquez, a donde el funcionario había acudido para ultimar los detalles del homenaje que hoy le rinde México al Premio Nobel.

Carballo deja más de 149 obras publicadas, entre libros de entrevistas, poesía, cuento, ensayo, investigación, memorias, poemas y cuentos en antologías y prólogos.

En Guadalajara fundó las revistas Ariel y Odiseo; mientras que en la Ciudad de México fundó, junto con Carlos Fuentes, la Revista Mexicana de Literatura; como editor dio origen a la Editorial Diógenes y fue director literario de Empresas Editoriales.

Becario del Centro Mexicano de Escritores y de El Colegio de México, también formó parte del Sistema Nacional de Creadores y antes del Sistema Nacional de Investigadores y fue miembro del Consejo de la Crónica de la Ciudad de México. Recibió el Premio Iberoamericano, el Premio Nacional de Ciencias y Artes, el Premio Nacional de Periodismo Cultural "Fernando Benítez” y la Medalla Alfonso Reyes.

Le sobrevive su esposa, la escritora e investigadora Beatriz Espejo; así como los cuatro hijos de él: Emmanuel, Pablo, Francisco y Laura.


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Artes Plásticas / España: Los juegos de poder de Tala Madani

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La artista iraní, este lunes en el CAAC en Sevilla. (Foto: Paco Puentes)

C iudad Juárez, Chihuahua. 14 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- En sus obras reflexiona sobre la masculinidad, las dinámicas de grupo, la sexualidad y los juegos de poder. Los explora con humor, así como con la violencia imposible de los dibujos animados. El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) en Sevilla acoge la primera exposición en un museo español de la artista iraní Tala Madani. La muestra, que se incluye en la sesión expositiva Más allá de Figura, podrá visitarse hasta el 24 de agosto. Una nota de la redacción de El País:

En Tala Madani. Retroproyección, la artista muestra 52 piezas procedentes de museos y colecciones de todo el mundo (Asia, Estados Unidos y Europa), en concreto, 41 pinturas realizadas en los últimos cinco años, así como una escultura con videoanimación y 10 videoanimaciones para las que utiliza la técnica stop frame. La exposición ha sido comisariada por Abi Spinks y es una colaboración con Nottingham Contemporary (Inglaterra).

En sus pinturas y en animaciones digitales, Madani (1981, Teherán, Irán) «representa a hombres satisfaciendo sus necesidades fisiológicas y en momentos sumamente íntimos compartidos de una manera extraña», según el CAAC. Dejando a un lado lo corporal, la artista afirma que «algunas de sus obras hablan de un éxtasis religioso, espiritual o sexual: son como enredos inextricables y perturbadores que critican las camarillas masculinas de poder». Madani imagina los rituales extraños y carentes de sentido del ámbito propiamente masculino. Sus pinturas de grupos de hombres en ropa interior o para dormir, «felizmente inconscientes —y en aparente disfrute— de sus propios apuros y de la compañía de sus iguales, están impregnadas de una sensación de exhibicionismo absurdo». «Dejo que hable el subconsciente», afirma la artista.

Madani ha asegurado en Sevilla que utiliza el humor para que «todo el mundo baje la guardia». En sus pinturas, la violencia competitiva aparece reducida a una impotencia absurda. También la artista aplica colores o motivos supuestamente femeninos a las actividades masculinas. Con frecuencia, la obra de Madani parece tener un carácter narrativo y se inspira en los cómics de Alan Moore y Robert Crumb. Su producción contiene numerosas referencias a la historia del arte, que van desde el expresionismo abstracto al minimalismo, como por ejemplo la pintura de goteo de Jackson Pollock o la técnica de derrame pictórico de Morris Louis.

Tala Madani, tras graduarse en Bellas Artes por la Yale University School of Art en 2006, realiza su debut artístico al año siguiente. Sus más recientes exposiciones son Tala Madani: Abstract Pussy, Galería Pilar Corrias, Londres (2014); Tala Madani: Rip Image, Moderna Museet, Malmö y Moderna Museet, Estocolmo (2013); Tala Madani: The Jinn, Stedelijk Museum Bureau, Amsterdam (2011); y Manual Man, Galería Pilar Corrias, Londres (2011).

En cuanto a las colectivas, ha participado en diversas exposiciones entre las que cabría destacar: Made in L.A., Hammer Museum, Los Angeles (2014); Speech Matters, pabellón danés de la 54ª Bienal de Venecia (2011); Greater New York, MoMA PS1, Nueva York (2010); The Symbolic Efficiency of the Frame, 4ª Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Tirana, Albania (2009); y The Generational: Younger Than Jesus, New Museum, Nueva York (2009).



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Literatura / Estados Unidos: Donna Tartt gana el Pulitzer de novela por «El jilguero»

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La escritora estadounidense.  (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 14 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Theo Decker, un adolescente de 13 años, ve morir a su madre en un atentado terrorista en el museo Metropolitano de Nueva York. Sólo, lleno de miedo y con el cuadro El jilguero, una tabla holandesa del siglo XVII, en sus manos el joven se adentrará en un intenso periplo que lo llevará a Las Vegas y Amsterdam. Esta es, a grandes rasgos, la trama de El jilguero, la novela por la que su autora, Donna Tartt, ha ganado el premio Pulitzer de novela de ficción. Una nota de Eva Saiz Escolano para El País:

Nacida y criada en Misisipí, Tartt irrumpió en el mundo literario hace 20 años con la novela El secreto, publicada en 1992, una obra que atrapó la atención de público y crítica, hasta el punto de entroncarla con Faulkner o Capote por su herencia sureña. Su segundo libro, Un juego de niños, desilusionó a quienes habían sido cautivados por la promesa literaria que habían atisbado en Tartt. Ese desencanto, no obstante, le otorgó la vitola de autora de culto. Su última novela, sin embargo, se ha encumbrado en la cima de la lista de libros más vendidos de The New York Times y de Amazon.

Reacia a las entrevistas y a dejarse fotografiar, Tartt espacia sus trabajos. Los amantes de su literatura han debido esperar 10 años para poder tener entre sus manos su tercer trabajo. En las últimas dos décadas, Tartt solo ha publicado tres novelas, una circunstancia que evidencia el esfuerzo y la ambición con la que acomete todos sus libros y que ha ahondado en el aura de misterio que la rodea y en el que parece cómoda. «Aprendí pronto que yo no estaba hecha para el público literario, demasiado ruido, demasiado chismorreo», comentó entonces Tartt.

El jurado del Pulitzer ha premiado a El jilguero por «la madurez de una novela maravillosamente escrita, con unos personajes exquisitamente perfilados que narra la dolorosa implicación de un chaval con un famoso cuadro que se ha librado de la destrucción. Un libro que estimula la mente y toca el corazón». El libro está nominado pare el premio del Círculo Nacional de Críticos y para la medalla Andrew Carnegie.

Todas sus obras son largas, alrededor de 1.000 páginas, y todas comparten un punto de partida común: comienzan con un asesinato., y todas tienen un poso dickensiano del que ella no rehúye. «Los novelistas que hicieron que quisiera escribir son en su mayoría del siglo XIX, Dickens, Melville, Dostoyevsky, con Dickens a la cabeza», señaló recientemente a The New York Times.

Tartt nació en 1963 en Greenwood, Misisipí, y se crió rodeada de libros. A comienzos de los 80 se inscribió en la universidad de Misisipí en Oxford hasta que el escritor Willie Morris, profesor en el campus, la convenció para se matriculara en Bennington donde trabó amistad con Bret Easton Ellis.


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Artes Plásticas / Inglaterra: Henri Matisse, un genial corta y pega

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Una visitante de la exposición de Henri Matisse en la Tate Modern observa el cuadro El caracol.(Foto: Leon Neal)

C iudad Juárez, Chihuahua. 15 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Henri Matisse (1869–1954) estaba convencido de que vivía sus últimos días cuando en 1941 encaró una delicada operación quirúrgica, a la que acabó sobreviviendo aunque le dejara postrado en una silla de ruedas. Lejos de sentenciar el epílogo de su carrera, el ya consagrado pionero del modernismo se volcó con ansias regeneradas en lo que consideraba una seconde vie (segunda vida), un nuevo lenguaje visual elaborado a base de recortes de papel pintados en tonos brillantes. Los cut-outs dejaron de ser meras plantillas de sus cuadros y esculturas para convertirse en un modo de representación en sí mismo. A esa última y prolífica etapa dedica la Tate Modern la primera exposición que ha conseguido reunir el grueso de los trabajos con los que el artista francés pretendió (entre 1936 y 1954) «esculpir» el color. Una nota de Patricia Tubella para El País:

La simplicidad de la propuesta, un proceso casi infantil de yuxtaposición de recortes, contrasta con la exuberancia creativa de las 130 obras procedentes de colecciones públicas y privadas de todo el mundo que la sede londinense del museo desplegará a partir del jueves. Organizada en colaboración con el MoMA de Nueva York, la muestra ha permitido la inédita exhibición en la misma sala del célebre título El caracol —integrante de los fondos de la Tate— junto a otras dos piezas ejecutadas en el mismo año 1953, Memoria de Oceanía y la gigantesca Composición con máscaras, como culminación de la técnica de los cut-outs. Matisse concibió el conjunto cual gran tríptico, tal y como atestiguan las fotografías tomadas en la época en su estudio de Vence, al sur de Francia.

Los cut-outs no significaron para Matisse una renuncia a la pintura: él lo llamaba «pintar con tijeras». Aquejado ya antes de la operación de una salud muy precaria, que le impedía mantener la precisión de antaño ante el atril, ideó una técnica que acabó encarnando una nueva y radical forma de modernismo. Sus asistentes, dirigidas por la fiel ayudante Lydia Delectorskaya, pintaban hojas en blanco con gouache de vivos colores y, siguiendo las instrucciones del maestro, las pegaban en las paredes del estudio y de su habitación. Matisse dedicaba muchas horas a meditar sobre el juego de las combinaciones antes de emprender el tijeretazo para dar forma a sus figuras.

En la génesis del concepto están las láminas de sus primeros collages que ilustraron el libro Jazz, imágenes cuya jovialidad contrasta con la oscuridad de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial en que fueron realizadas, aunque la edición limitada no se publicó hasta 1947. El esquema de sus combinaciones con motivos circenses —acompañadas de un manuscrito— evoca ese género musical siguiendo una estructura rítmica que acaba quebrada por un repentino acto de improvisación.

El artista ha descubierto un nuevo formato de expresión y da rienda suelta a su libertad en aquel «jardín interior» de formas orgánicas que forraban las paredes de su hábitat, perfilando por ejemplo el movimiento de la danza que siempre le cautivó con una imaginería de creciente escala y complejidad. La serie de Desnudos azules, exhibidos en la Tate junto a algunas de las esculturas de su primera etapa, escenifica una fascinación recuperada por la figura del cuerpo femenino.

Trabajaba frenéticamente en su vejez ante la certeza de que se le acababa el tiempo, y aquellos recortes que un día mostró en su estudio al amigo y rival Pablo Picasso le permitían producir a ritmo rápido. Una vez cautivado por el potencial de ese método, se olvidó completamente del pincel con el que en sus inicios había desafiado la ortodoxia, planteando innovaciones estilísticas que alteraron el curso del arte y le convirtieron en una de las figuras más influyentes del arte del siglo XX. Dos días antes de su muerte, en noviembre de 1954, seguía inmerso en la producción sus cut-outs o gouaches découpées.

Henri-Émile-Benoît Matisse dejó su firma en el diseño y ornamentación de la Capilla del Rosario del pueblo de Vence, en sus murales, el altar, el vía crucis pintado sobre las losas y los vitrales concebidos a partir de las plantillas de los recortes. Aquellos bocetos a golpe de tijera le ayudaron a imaginar sus composiciones transformadas en un vidrio que proyectaba sus colores en el blanco de la cerámica de la iglesia.

Nicholas Serota, el poderoso director del conjunto de galerías del grupo Tate, soñaba con poner en pie una exposición consagrada a los cut-outs desde que visitó esa capilla de la Provenza hace más de cuatro décadas. De forma inusual, Serota figura como uno de los comisarios de esa muestra, que califica como la «más evocadora y hermosa» de las vistas en Londres. Excesivo o no el calificativo, es una oportunidad sin precedentes de sumergirse en la invención de otra forma de hacer el arte.


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Ciencia y Salud / México: Prescindir de los combustibles fósiles «no es tan caro»: IPCC

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Ottmar Edenhofer y Rajendra Pachauri presentaron en Berlín el informe del panel intergubernamental.  (Foto: Joerg Carstense)

C iudad Juárez, Chihuahua. 17 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Todavía se puede poner freno al calentamiento global, es el mensaje que enviaron los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) en su último informe, al destacar que prescindir de los combustibles fósiles puede costar incluso menos de lo esperado. Una nota de la redacción de Milenio con información de DPA:

Una transición rápida del carbón, el gas y el petróleo a las fuentes de baja emisión costará solo una fracción ínfima del crecimiento económico, arrojan los cálculos del IPCC que pueden servir de base a los políticos en la toma de decisiones en las cumbres de Lima, en diciembre, y en París, en 2015.

Ottmar Edenhofer, economista jefe del Instituto de Investigación de los Efectos del Clima de Potsdam, explicó que la inversión para la conversión a energías limpias implica disminuir el crecimiento económico en solo 0.06 puntos.

«Eso quiere decir, por ejemplo, que una economía crecería un 1.94 por ciento en lugar de un 2.0 por ciento», ejemplificó.

«El tren de alta velocidad de la mitigación debe salir de la estación pronto y que toda la comunidad global debe estar en él. Ese es el mensaje», resumió en rueda de prensa el presidente del IPCC, Rajendra Pachauri.

El documento, junto a dos anteriores presentados recientemente por el IPCC, pretende sentar las bases científicas de cara a la negociación tendente a forjar un acuerdo para 2015 que sustituya al protocolo de Kioto.

Las proyecciones del IPCC hasta 2029 muestran algunos aspectos positivos. El panel calcula que hasta entonces habrá 20 por ciento menos de inversiones en combustibles fósiles que en 2010 y el doble en energías de bajas emisiones.

No obstante, los expertos advirtieron que el aumento de las temperaturas puede convertirse en uno de los mayores problemas de las generaciones futuras si el mundo no abandona las energías fósiles en 15 años.

El papel de México

Un desarrollo económico con modelos de bajo carbono es factible si se diseñan patrones de desarrollo y consumo de energía diferentes a los que proporcionan los combustibles fósiles, señaló Claudia Sheinbaum, investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM, quien participó en el informe de evaluación del IPCC.

Sheinbaum habló sobre la importancia de que México apoye a escala mundial la reducción en el consumo de combustibles fósiles y de otras actividades que causan el cambio climático global.

También aclaró que la reducción tiene que venir de los países que más emiten, pero si México está en el lugar número 13 en el mundo, le corresponde parte de esa reducción.

Para que México reduzca su consumo de combustibles fósiles a la mitad, sin que afecte el bienestar de la población, tiene que empezar a invertir en fuentes renovables de energía, eficiencia energética y patrones de consumo más sustentables, indicó la investigadora.

«México tiene que reducir el consumo de petróleo, gas y carbón en 50 por ciento en poco menos de 40 años; esto quiere decir que tenemos que prepararnos para que eso ocurra», comentó.

«No solo no estamos preparados, sino que se hacen políticas para incrementar el consumo de combustibles fósiles; por ejemplo, el objetivo de la reforma energética es producir más petróleo», señaló.


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Ciencia y Salud / México será sede de la cumbre global de ética y bioética

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Ambos eventos reunirán a representantes de las instituciones de salud de más de 100 naciones. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 13 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- México será sede de dos eventos internacionales: la Décima Cumbre Global de Comisiones Nacionales de Ética/Bioética y el Doceavo Congreso Mundial de Bioética, que se llevarán a cabo del 22 al 28 de junio de este año, informó Manuel Ruiz de Chávez, presidente de la Comisión Nacional de Bioética. Una nota de Blanca Valadez para Milenio:

Ruiz de Chávez anunció que ambos eventos reunirán a representantes de las instituciones de salud de más de 100 naciones de Europa, América del Norte, América Latina, Asia y África.

«No solamente es un orgullo ser el país sede, sino el hecho de que detrás de esa decisión hay un gran trabajo de la Comisión Nacional de Bioética, al igual que las instituciones de educación superior o asociaciones que tienen la vocación de profundizar en la bioética, como el Colegio de Bioética o la Academia Nacional Mexicana de Bioética», abundó Ruiz de Chávez.

En entrevista explicó que la bioética es una multidisciplina importante porque da elementos y conocimiento a la sociedad para abordar los problemas derivados del desarrollo científico y tecnológico «en el que muchas veces los médicos, los pacientes, o la relación médico-paciente se ve alterada, y donde lo que se necesita es encontrar los medios para mejores prácticas».

De acuerdo con el presidente de la Comisión Nacional de Bioética, uno de los puntos medulares de la Cumbre será analizar cómo los países pueden consolidar sus comisiones para responder a las expectativas de la sociedad.

Por otro lado, se trata de dar respuesta a los efectos que tiene el avance científico y tecnológico en la problemática que aqueja a los servicios de salud, para actualizar leyes y normatividades en el sector.

Al explicar el impacto de este tipo de reuniones en la vida diaria de la población, dijo que «la parte más importante es que, como en el caso de nuestro país, se ha instrumentado una normatividad muy importante que es por ejemplo la que exige la obligatoriedad de crear comités de ética en investigación y a su vez comités hospitalarios de bioética, ello bajo los lineamientos de la Comisión Nacional de Bioética».

Señaló que la Comisión Nacional de Bioética es vista como una comisión con liderazgo, al pasar de un órgano consultivo a uno normativo con lineamientos para la operación y el establecimiento de comités.

Manuel Ruiz enfatizó que México está preparado para llevar a cabo eventos de clase mundial, como es el caso de la cumbre y el congreso, éste último celebrado en diversos países y ahora, después de más de 10 años, regresa al continente Americano.

El funcionario recalcó la importancia de que el Programa Sectorial de Salud contenga estrategias que le dan a la bioética la facultad de consolidar la gestión en el sistema nacional de salud, así como en el sistema universal de salud.

A estas reuniones acudirán también organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO) y la Asociación Mundial de Médicos.


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Teatro / España: Presentan «Barrocamiento» en el Teatro Lara

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Rocío Marín, Alicia Lobo y Zaloa Zamarreño. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 11 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Una forma de vivir, de perdurar, de soñar. Así califica el director Fernando Sansegundo Barrocamiento, obra que se estrena el lunes en Madrid y que consigue el «milagro» de reunir sobre el escenario del Teatro Lara a las escritoras del Siglo de Oro Sor Juana Inés de la Cruz, María Zayas y Feliciana Enríquez. Una nota de Javier López Rejas para El Cultural:

Alicia Lobo (Sor Juana Inés de la Cruz), Rocío Martín (María Zayas) y Zaloa Zamarreño (Feliciana Enríquez de Guzmán) celebran el legado de tres autoras del Siglo de Oro. Barrocamiento, en el Teatro Lara a partir del 14 de abril, reivindica su obra y pone sobre las tablas los puntos en común y las diferencias de estas tres intelectuales. Las tres fueron primero ensalzadas y después destruidas. Las tres conocieron la experiencia teatral, aunque Zayas brilló en la novela y Sor Juana en la poesía. Las tres fueron tres personalidades muy distintas. Las tres se enfrentaron a los prejuicios de su tiempo...

Con estas premisas la productora SioSi Teatro y Fernando Sansegundo, su director, han construido el fresco de una época, de un mundo cargado de contradicciones pero al mismo tiempo de enorme eclosión cultural. Las tres son producto de un tiempo convulso que escribió algunas de las mejores páginas de nuestra historia. «La biografía de al menos dos de ellas nos ha llegado de un modo confuso y fragmentado -explica Sansegundo a El Cultural-. La función no pretende reflejar una exactitud histórica aunque viene avalada por una investigación profunda. Lo que dejamos traslucir de sus vidas es una realidad muy posible. Su obra es un punto de partida. La belleza que nos transmitieron a través de sus obras vuelve a expresarse ahora, en el tiempo presente, a través de textos firmados por ellas y otros creados expresamente para el espectáculo».

El director compara la época de nuestras protagonistas a un descubrimiento, un encantamiento o, por qué no, un renacimiento. Significó una manera de sumergirse en un mundo en el que cualquier maravilla, cualquier milagro o cualquier horror podía producirse sobre el escenario: «Era el mundo y no sólo un recinto donde mostrar una anécdota. En el Barroco se hacía cotidiana esa paradoja, un prodigio que se sigue repitiendo a lo largo del tiempo mientras el teatro siga provocando ilusión».

Otra de las lecturas que pueden hacerse de este Barrocamiento es el diálogo entre el Nuevo y el Viejo Mundo. La mexicana Sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel de Nepantla, 1651) y las españolas María Zayas (Madrid, 1590) y Feliciana Enríquez (Sevilla, 1569) sirven de puente entre las dos orillas. «Desde luego -señala Sansegundo- pero no es una de las líneas principales de la obra. En todo caso es un diálogo entre el viejo mundo de ellas y el nuevo que es el que vivimos actualmente. Las cosas no han cambiado porque la sensibilidad humana es similar y las estrategias de poder son muy parecidas. La obra comparte el destino común de las escritoras pese a no haberse conocido nunca. Y, sobre todo, se muestra una especie de encantamiento, un ‘barrocamiento' que ejerce en una noche de ánimas la fuerza del teatro y de la memoria. Son almas, son recuerdos, y, en el fondo, son pura vida por difuntas que estén».

Tanto el director de la obra como la productora se han volcado en este montaje después de estudiar y valorar textos de Lope, Calderón o Cervantes. Optaron por rescatar la obra de estas autoras al mismo tiempo que se interrogaban sobre el porqué del olvido que rodea voces como la que Sor Juana Inés de la Cruz exhibe en estos versos: Detente sombra de mi bien esquivo/ imagen del hechizo que más quiero/ bella ilusión por quien alegre muero/ dulce ficción por quien penosa vivo/ Si al imán de tus gracias atractivo/ sirve mi pecho de obediente acero,/ ¿para qué me enamoras lisonjero,/ si has de burlarme luego fugitivo? (...) Para Sansegundo, más que hechos concretos de la aventura existencial de estas autoras Barrocamiento enseña una forma de ser, de vivir, de soñar, de perdurar: «Ahora hay menos menos miedo y menos complejos a la hora de mirar nuestro pasado teatral por parte de nuestros creadores. Esta elección ya la tomaron autores de otros países hace décadas. Los clásicos griegos, Shakespeare o la historia teatral de cada cultura han sido influencias muy potentes para dramaturgos recientes como Müller, Berkoff y otros muchos». ¿Por qué las tres vinimos y en tal lugar y tiempo coincidimos?, se preguntan a coro nuestras escritoras. La respuesta, en Barrocamiento.



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Arte Público / Inglaterra: Banksy pinta la cara al espionaje

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El artista ilustra con tres agentes «engabardinados» las calles de Cheltenham, la ciudad desde la que se dirigieron las escuchas masivas de conversaciones telefónicas (Foto: Banksynews)

C iudad Juárez, Chihuahua. 14 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Un mural callejero que representa el mundo del espionaje fue hallado el domingo en la ciudad inglesa de Cheltenham, donde está el centro de escuchas británico GCHQ, y el dibujo ha sido atribuido al artista Bansky, según la prensa local. Una entrega de EFE:

El periódico Gloustershire Echo informa hoy de que el mural apareció a primera hora del domingo en una pared contigua a una vivienda de Cheltenham y muestra a unos hombres junto a una cabina telefónica con unos artilugios para escuchar conversaciones.

La vecina que primero vio el mural, Karren Smith, dijo que observó a unos hombres colocar unas lonas blanca en una camioneta sobre las 6.30 GMT del domingo y pensó que se trataba de la policía.

«Vi a esta gente y después vi el grafiti. Es bastante bueno. Ilumina la calle», declaró Smith.

El mural, hallado en una pared de la calle Fairview, parece que ya tiene admiradores y los vecinos creen que se trata de una obra del famoso muralista callejero Bansky, que mantiene el anonimato y suele dejar dibujos de madrugada sin que nadie lo vea.

En este caso, el mural muestra a tres hombres vestidos con gabardinas y sombreros, el típico perfil del espía de los años 50, junto a una cabina de la compañía de telecomunicaciones BT y portando unos cables con los que intentan escuchar una conversación telefónica.

Este tema está bien escogido, dado que en la ciudad de Cheltenaham, ubicada en el condado de Gloucestershire (oeste de Inglaterra), está el famoso centro de escuchas británico GCHQ, centro de las críticas después de que el exempleado de la Agencia Nacional de Seguridad e Estados Unidos Edward Snowden revelase el año pasado el espionaje masivo de EE.UU. y el Reino Unido de conversaciones telefónicas y correos electrónicos de millones de ciudadanos.


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Arte Público / México: El libro «Sin límites. Arte contemporáneo en la Ciudad de México 2000-2010», explora la escena artística

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Xipe Tótec. Thomas Glassford. Edificio del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, México D.F., México, 2010. . (Foto: Cortesía del artista)

C iudad Juárez, Chihuahua. 14 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Exuberante, polifacética, excesiva… Cuesta encontrar adjetivos suficientes para describir Ciudad de México y también sus habitantes. Veinte millones dan para mucho y más en un momento de pujanza económica e intelectual como ha sido la última década. Lo demuestra Sin límites. Arte contemporáneo en la Ciudad de México 2000-2010, un hermoso libro de medio millar de páginas en DIN A4 y centenares de fotografías, publicado por la editorial barcelonesa RM, que recoge un relato alternativo de la escena artística de esta apabullante metrópolis durante los primeros diez años del siglo XXI. Sus autores, el redactor jefe de la sección de Cultura del diario Excélsior, Edgar Hernández y la comisaria Inbal Miller, desafían la historiografía oficial obviando la herencia muralista y la pintura neo mexicanista, reconocida por las instituciones casi como único medio legitimo, para explorar la escena más contemporánea surgida de la crisis del espacio expositivo, la introducción de las nuevas tecnologías y la atención por las problemáticas económicas, sociales, culturales y por supuesto estéticas y formales de una ciudad de tamañas dimensiones. Una nota de Roberta Bosco para El País:

Sin límites reúne más de 200 obras de 140 artistas no solo mexicanos, pero todos afincados en el Distrito Federal, el tentacular DF, incubadora de talentos, inspirador de proyectos, privilegiado escenario para la representación de la comedia humana y verdadera eminencia gris del libro. «Nos planteamos el trabajo desde la voluntad de expandir los límites del cubo blanco, investigando cómo se ha ido generando y consolidando un discurso crítico y creativo diferente del institucional», indican los autores, que para la portada han contado con un dibujo inédito de Carlos Amorales. Sus criterios básicos a la hora de seleccionar las obras fueron la noción de transgresión y la necesidad de interacción con el público fuera del espacio reglado del museo, además del marco temporal y relación con la ciudad, como entidad viva y autónoma que da sentido al trabajo de los artistas.

La gigantesca muleta de plástico hinchable que Marcela Armas colocó debajo de un puente; el edificio malogrado en el terremoto de 1985, habitado por indigentes, que iluminó Santiago Sierra; las hélices de Iván Abreu, susceptibles a cualquier variación del aire que sale de las estaciones del Metro; la instalación lumínica de Thomas Glassford, una segunda piel que celebra la nueva vida de Tlatelolco como centro cultural; las acciones surrealistas de Francis Alÿs y las proyecciones públicas nómadas de Fernando Llanos, también conocido como Videoman, son algunos ejemplos de las obras que se reseñan en el libro. «Nos enfocamos en reunir proyectos que existieron en una misma ciudad, independientemente de nuestras preferencias y de su fortuna crítica. Por ello se alternan creadores reconocidos internacionalmente y artistas que perdieron peso con los años o no consiguieron salir del ámbito emergente», puntualiza Hernández. El recorrido empieza con el Alzado Vectorial de Rafael Lozano-Hemmer, una instalación interactiva revolucionaria con la que México saludó el cambio de milenio y se concluye con un mural del colectivo marcelaygina, que propone un acercamiento crítico a la obra del gran muralista David Siqueiros, atrapada en una lógica de conservación que busca volverla eterna. «Llegamos a seleccionar 600 obras, todas vinculadas con la ciudad de una forma u otra. Muchas, en tanto que creaciones efímeras ya han desaparecido, de modo que el libro funciona como registro y memoria tanto de lo que vimos como de lo que tan solo oímos», continúan los autores, que estudian utilizar el material recopilado también para organizar exposiciones y crear un sitio web, que funcione como archivo en proceso. A la espera de próximas iniciativas, el libro ofrece un inolvidable paseo, que alterna recuerdo, sorpresa y descubrimiento, por aquel enorme museo sin paredes, público y privado a la vez, que es la Ciudad de México.


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Caricatura / España: «Come prima» premio en Angulema

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Un detalle de la portada de Come prima. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 14 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Dibujos por todos los lados. Ante la puerta del dormitorio, sobre la mesa de la cocina, en cualquier lugar donde podía «dejar una señal». El pequeño Lionel Papagalli (Grenoble, 1976) esparcía sus creaciones por casa, para reafirmarse a golpes de lápiz. «Mis padres son actores. En una familia acostumbrada a contar historias, me puse a dibujar en una esquina, en voz baja. Era mi manera de hablar con ellos, de no desaparecer», relata por teléfono el creador francés, de origen italiano. Algo así como diseño, luego existo. Una nota de Tommaso Koch para El País:

Han pasado casi 30 años, ha adoptado un nombre artístico (Alfred) y ha sido a su vez progenitor, pero el amor de Papagalli por los tebeos sigue idéntico, tanto que lo ha convertido en su profesión. Y hasta hace nada— pese a obras celebradas como Por qué he matado a Pierre (Ponent Mon)— continuaba igual la inseguridad de ese niño que desafiaba el olvido con sus viñetas. «Soy autodidacta y tenía el complejo de no saber si lo hacía bien, si estaba a la altura. Hace dos meses en Angulema, con casi 38 años, por primera vez pensé: ‘Tengo el derecho de estar aquí», cuenta Alfred. No es para menos: su novela gráfica Come prima se llevó el premio a la mejor obra del festival de cómic más famoso de Europa. El libro es el primero en el que se encarga de todo, así como el estreno de Salamandra graphic, nuevo sello que la editorial dedica al mundo del tebeo.

Con cierto don de síntesis, se podría decir que Come prima es la historia de dos hermanos y de un viaje por Italia en un Fiat 500. Pero se dejarían fuera demasiados detalles: porque, encerradas en 230 páginas de viñetas y paisajes amarillentos, están la muerte y la vida; el amor familiar y los malentendidos irresueltos; las peleas y las risas junto las lágrimas y las heridas. Están, también y sobre todo, tres inquietudes que vagaban por la mente de Alfred.

«En una época de confusión, empecé a tomar notas, una especie de diario íntimo para librarme de un peso. No pensaba ni tenía ganas de que fuera un libro», relata. Primero, echó en un cuenco sueños y recuerdos de su infancia en Italia. Luego, añadió el conflicto entre su abuelo y el hermano de este: comunista el primero, fascista que combatió durante la II Guerra Mundial el segundo, no se hablaron durante más de 30 años. Y, finalmente, la receta se completó con otra cucharada de tensiones: esta vez, entre el propio Alfred y su hermano mayor. «Tras un equívoco que no arreglamos, acabamos sin hablarnos durante casi 10 años», recuerda el autor. Por lo menos, ahora las cosas están mejor: «Ya podemos celebrar Navidad juntos».

Entre tantos conflictos y silencios, Alfred halló al fin una voz literaria. Y surgió el periplo por la carretera de Fabio y Giovanni, los protagonistas de Come prima, para atar los cabos que el pasado dejó sueltos. «Quise demostrar que podía escribir esta historia. La enseñé al editor, empecé a dibujarla, pero lo tiré todo. Recomencé y fui descubriendo la trama a medida que avanzaba, al ritmo de una página al día», relata Alfred. Para ello, aparte del cajón de la memoria, se inspiró en el cine italiano de los cincuenta y sesenta. De hecho, la influencia de Rufufú o La escapada produjo un cómic tan cinematográfico que Afred ha recibido una propuesta para adaptar al cine Come prima.

La idea, reconoce, le hace ilusión. Pero tiene dos condiciones. Ante todo, le gustaría que la película estuviera ambientada en Italia. Allí pasó su juventud y, siempre que vuelve, reconoce sentirse en casa. De hecho, se trasladó a Venecia unos años para enseñarle sus raíces a su hija recién nacida: «Es una sensación casi física. Me da tristeza perder mi italianidad. Parte del tipo que soy viene de allí».

La otra clave es que no quiere encargarse él de la película. Lo suyo es el cómic, y punto: «Llevo desde los seis años diciendo que soy un historietista. Siempre tuve claro que no podía hacer otra cosa que no fuera dibujar. Quiero contar historias con diseños». Y eso que, pese a los premios y a viñetas que no desfigurarían colgadas en una pared, Alfred no aprecia mucho su trazo. Al igual que Art Spiegelman, por citar un peso pesado del mundillo, cree que no es «un gran dibujante». «No es algo que me interese. Lo más importante es el guion y que los dibujos sean lo más justos posibles respecto a la historia», defiende.

De paso, el artista recomienda dos libros que acaba de leer: La traversée du Louvre de Prudhomme y Charly 9 de Guérineau y Tuelé. Y desvela su pasión por Fred. Precisamente unos personajes del fallecido dibujante le rodeaban cuando subió al escenario de Angulema. Algo así como una bienvenida al Olimpo del tebeo. A fuerza de diseñar, ahora allí también existe.



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Teatro / Colombia: «Bodas de sangre», pasada por la «túrmix» del humor coreano

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Escena de Bodas de sangre del coreano Lee Youn-Taek y su compañía Theatre Troupe Georipae. (Foto: Choiyongseok)

C iudad Juárez, Chihuahua. 13 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Aunque pegue tan poco como los tallarines con lentejas, el público que asistió al estreno mundial en Bogotá del Bodas de sangre del coreano Lee Youn-Taek y su compañía Theatre Troupe Georipae acabó en pie, entusiasmado. Entre vítores, los 40 intérpretes de la tragedia lorquiana bajaron a bailar al improvisado patio de butacas del coliseo cubierto El Campin, que no pareció acusar el pésimo sonido y la dificultosa visibilidad de un espectáculo de gran formato ideado en un principio para la plaza de toros de la ciudad. Bodas de sangre es un musical (en plan fusión Circo del Sol) que mezcla el folclore andaluz y el coreano en una suerte de combinado universal que entusiasma en Asia y, también, en Colombia. La intención inicial de Youn-Taek, cuyo Hamlet de hace dos años le abrió de par en par las puertas del Festival Iberoamericano de Teatro, era haber hecho el experimento latino-oriental con Gabriel García Márquez, pero en un rapto de sensatez dio marcha atrás y decidió meterle mano al más sufrido Lorca. Ambos, según el director coreano, beben del mismo «realismo mágico» y visto el éxito con el imaginario del poeta granadino Macondo será la próxima parada. Una nota de Elsa Fernández-Santos López para El País:

«Para mí Lorca es un héroe, un mentor, un ídolo. Yo soy poeta y dramaturgo, como él. Y como él quiero modernizar la tradición de mi país», afirma Youn-Taek, que niega que el cambio de escenario haya perjudicado su idea del montaje, algo que sí confirma la directora del certamen, Anamarta de Pizarro. «Quizá él no quiere contarlo, pero cuando supo que el Ayuntamiento había cerrado la plaza de toros, lógicamente, se puso furioso. El espectáculo tenía muchos elementos de fuego que no ha podido trasladar a un recinto cerrado. Él no había visto una plaza de toros hasta hace dos años, con su anterior montaje, y quedó fascinado». El hermoso coso de La Santamaría, situado en pleno centro, enterrado entre el barrio de La Macarena y el de San Diego, fue cerrado por el alcalde Gustavo Petro (cuya destitución e inhabilitación por quince años ha sacudido como un escalofrío la vida política de Colombia) en medio de una campaña antituarina de la que hoy por hoy no sabe muy bien en qué quedará.

Con albero o sin él, este Bodas de sangre resulta grotesco en los tramos andalucistas, donde cada zapateado duele, pero crece en su propio terreno: como el de la boda o el de las niñas-marionetas. Lo más chocante, e interesante, es que bajo la óptica coreana la tragedia lorquiana acaba en comedia y celebración de la vida. «El flamenco aguanta el dolor y con su angustia mueve la tierra. En Corea del Sur, sin embargo, llevamos el dolor al terreno de la comedia, es nuestra manera de resolverlo, vomitarlo hasta convertirlo en su contrario. Es una de las expresiones más características de nuestra cultura y esa manera de ver la vida es la gran novedad de esta versión de la obra de Lorca», explica el director.

Cuesta reírse ante los versos de esa madre ya sin hijo, robado de su vida con «un cuchillo, con un cuchillito, que apenas cabe en la mano»; o con el dolor de la novia ensangrentada —«¡Ay, qué cuatro galanes traen a la muerte por el aire!»—, pero las dos, reventando los tímpanos con los famosos versos, logran una curiosa subida de adrenalina que el público recibió jocoso. «Hay que expulsar la culpa», explica Youn-Taek, que lleva a la escena final un ritual funerario tradicional de su país. «Ese canto es un canto de perdón porque en la vida siempre hay perdón, es una mirada positiva que está encerrada en la naturaleza misma de las mujeres. El mundo de los hombres siempre acaba en tragedia pero las mujeres transforman la tragedia en vida porque no les queda otro remedio».


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Libros / México: «La otra piel» de Marcela Sánchez Mota

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La escritora cursó la carrera de sicología, hizo estudios de danza clásica y contemporánea, fue miembro fundador del grupo Utopía Danza-Teatro, en el que trabajó como intérprete, coreógrafa y creadora de textos, y fue columnista de danza de La Jornada Semanal.  (Foto:María Meléndrez)

C iudad Juárez, Chihuahua. 14 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- En La otra piel (Editorial La Cifra, 2014), Marcela Sánchez Mota ha tejido una historia de las utopías, expresó la narradora Adriana Jiménez en la presentación ayer del libro que recibió el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 2010. Una nota de Merry MacMasters para La Jornada:

Ejemplo de la «literatura del yo» –la protagonista busca a su madre biológica–, para Jiménez La otra piel encierra «una gran metáfora acerca del bien y el mal, la corrección política, la búsqueda de un mundo mejor, todo lo que implicó la historia del siglo XX, estas utopías fallidas que derivaron en este mundo que tenemos ahora entre las manos.

«La historia de las utopías anarquistas. Esta comuna anarquista demuestra en el fondo, de manera muy dramática, que la búsqueda de la perfección, del bien y de la bondad deriva en locura, naufragio y una intensa maldad, si lo queremos ver así», acotó la escritora ante el público de la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Decanta sus múltiples facetas

De acuerdo con Jiménez, la «multidisciplinariedad» de la autora se refleja en esta mezcla de maneras de acercarse al hecho literario. Sánchez Mota cursó la carrera de sicología, hizo estudios de danza clásica y contemporánea, fue miembro fundador del grupo Utopía Danza-Teatro, en el que trabajó como intérprete, coreógrafa y creadora de textos. Fue columnista de danza de La Jornada Semanal. «Todo este bagaje es decantado por Marcela de manera acertadísima en su obra», aseguró la ponente.

Para el escritor César Fonseca, se trata de una novela de «posibilidades múltiples, de prosa refinada, de trama envolvente y encantadora. Si Pedro Páramo, de Rulfo, es la gran novela sobre la ausencia del padre, encuentro en la de Marcela una intención similar, sólo en este caso de la madre», apuntó el autor de Fermín Casar: la ceremonia de las armas (2013). Para ello, «parte, no a la búsqueda del tiempo perdido, sino del tiempo guardado en los resquicios de múltiples memorias».

Fonseca señaló como «acierto» del libro su manejo de lo «fantástico en un sentido perfectivo». Es decir, la realidad se alía con la ficción a fin de aportar «elementos novedosos y trascendentales para la verdad de los hechos». Si la fantasía desempeña un papel relevante es porque ésta «nunca traiciona a los preceptos de su ámbito original». Sino, «sirve como faro que alumbra un trayecto para llegar a puerto seguro».

Otro «acierto» es «el tratamiento del tiempo». Al contener una sola historia, «la posibilidad de muchas otras nos movemos el tiempo diferente. En algunos pasará muy rápido, y en otros se ralentizará, situación que permite a la autora enfocar con minuciosidad los detalles pertinentes para el relato, los que aportarán claves para desentrañar el enigma o dar saltos de muchos años en unas cuantas líneas».

Pablo Montes, abogado y cuentista, indicó que La otra piel es más que una «historia apasionante de búsqueda, un ejercicio admirable de vocaciones a un tiempo bellas e inquietantes, o una prosa hecha de frases musicales. Es, sobre todo, una historia que priva de sosiego a quien la lee, de ese anquilosamente casi hipnótico propio de la televisión o de los thrillers mejor vendidos».

Continuó: «Esta no es una novela complaciente. Parece que la autora no buscó llevarnos por un laberinto para finalmente mostrarnos la hermosa puerta de salida. Al contrario, la autora nos deja dentro del laberinto o, en todo caso, como mirándolo desde arriba y quizá deseando volver a perdernos en los más oscuros túneles de sus mejores páginas».

Además, «nos reta a cada tramo de la historia: si pretendes saber qué sucedió, avanza, no te detengas, no desvías la mirada, cuestiona lo que digo, saca tus conclusiones. Es decir, la autora no nos cuenta pasajes sólo para cautivarnos, sino sucesos graves y angustiantes con los cuales seguir edificando mentalmente la historia».

Montes también destacó la «sorprendente capacidad» de Sánchez Mota para construir evocaciones de largo aliento». La otra piel, aseguró, «es una historia trazada con el arte de una pluma cuyos movimientos acompasados propios de la danza, son una maravillosa combinación de literatura y pasión creativa».


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Galería / Herbert List

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Laurel over the Eyes, Athens, 1937


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Caricatura / México: En ágape «monero», los hijos del averno festejaron siete años de «El Chamuco»

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Los moneros Gantús, La Dama, Hernández, Rapé y Erasmo, en conferencia por el aniversario de El Chamuco, ayer, en el Museo Nacional de Culturas Populares. (Foto: Yazmín Ortega Cortés)

C iudad Juárez, Chihuahua. 13 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- Haciendo gala de su humor lacra, comprometido y combativo, los moneros de la revista El Chamuco celebraron ayer su séptimo aniversario en el Museo Nacional de Culturas Populares; las hostilidades del festejo se iniciaron a las 13 horas con la mesa de colaboradores, entre los que figuraban El Fer, La Dama, Rapé y Gantús, pero la mesa fue tomada por una decena de hijos del averno que le cayeron al ágape monero; todos moderados/presentados por José Hernández, quien dijo: «El Chamuco es necesario, porque es un espacio de libertad... además tenemos que llenar 48 páginas». Una nota de Jorge Caballero para La Jornada:

Conforme se iban sumando los hijos del averno a la mesa, entre ellos Capanegra, Erasmo, Rapé, El Vico y Vigo, Hernández dijo: «También está aquí con nosotros un gran amigo: Manuel Ahumada», lo que desató un gran aplauso del público y moneros presentes.

Dicen las lenguas de doble filo que le pusieron el nombre de El Chamuco, para que el maligno los acogiera en el infierno, ya que el cielo seguramente no tendrían espacio para ellos; Hernández despejó la incógnita: «No, porque ya dijo del Papa que el infierno no existe; además, como tampoco el purgatorio y en el paraíso no nos aceptará, igual nos regresamos para seguir dibujando... en realidad el nombre viene porque, como todos saben, un cha es un monarca árabe, mu es el sonido que hacen las vacas y co es por company, así que en realidad El Chamuco significa: El presidente otros güeyes y compañía».

Al recordar la llegada de algunos colaboradores de la publicación, Hernández también comentó que: «La revista se ha convertido en una escuela de moneros: en nuestras páginas tenemos dibujantes muy jóvenes. Ya hay un relevo generacional. Es importante que existan estas voces, porque prácticamente todos los medios de comunicación están alienados».

Otra de las cosas importantes de El Chamuco, a consideración de Hernández, es que: «No tengo la cifra, pero me atrevo a decir que hay pocas revistas que viven de sus lectores y hay que agradecer que se han mantenido fieles, porque realmente este festejo de siete años es de la segunda época de la revista, pero si sumamos la etapa anterior, ya serían 18 años, además es importante que nos organizamos todos los moneros para editar nosotros mismos la revista, después de que editoriales y empresarios nos transaron».

 A la pregunta de cuál es la perspectiva de El Chamuco, Hernández dijo: «Siempre es sacar el próximo número... no hacemos planes a tanto futuro».

Pero sin lugar a dudas el mejor diagnóstico de salud está contenido en su editorial del número 300, que circulará en los próximos días: «Todavía no sabemos cómo lo logramos, pero llegamos al número 300 sin morir en el intento y a pesar de que algunos de nosotros habitamos en Veracruz. Flacos, ojerosos cansados y casi sin ilusiones, continuamos tratando de aportar algo que contribuya a cambiar este país para bien, y tratamos de mantener vivo el sentido del humor. Afortunadamente, documentos como las leyes secundarias de las reformas constitucionales, personajes como el ínclito Cuauhtémoc Gutiérrez y demás comediantes que nos gobiernan (sic), nos arrancan de vez en cuando una buena carcajada y contribuyen a la sana diversión, tanto de estos moneros como del respetable público que nos hace favor de leernos. Nosotros nos reímos de ellos y ellos se ríen de nosotros. Es el círculo de la tragicomedia nacional, que parece no tener fin. Habrá Chamuco para rato».

La celebración del séptimo aniversario contó además con la participación del trío Estampa Huasteca. Hubo firma de ejemplares de los moneros y se presentó el nuevo número, con la participación del resto de la Santísima Trinidad de El Chamuco: Helguera y El Fisgón.



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Galería / Steve Burkett

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High and Dry
Venice, Italy
2012


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Galería / Marc Thirouin

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From the series Las Mujeres

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Galería / Yui

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Dialogue
Beijing, China
2013



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Galería / Joseph Romeo

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Domino Sugar Refinery 2
Brooklyn, New York
2013



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Galería / Ari Plosker

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Jay Pritzker Pavillion Detail (#78)
Chicago, IL
2007



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Galería / Tom Green

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Fort Point Passageway
San Francisco, CA
2013


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Galería / Mayumi Yoshimaru

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Infinity
Staten Island, NY
2013


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Galería / George Zimbel

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Late night kiss, Harlem, 1951 


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Fotoperiodismo / Oliver Berg: «Obscura»

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Germany 4/09/2014.-The video installation Obscura by US artist Tony Oursler is displayed at the stand of the gallery HansMayer during the fair «Art Cologne» in Cologne. The fair takes place from April 10 to 13. 


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Caricatura / España: Un cómic de narices para descubrir un clásico

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Inicio del capítulo II del cómic Tristram Shandy. (Foto: Editorial Impedimenta)

C iudad Juárez, Chihuahua. 12 de abril de 2014. (RanchoNEWS).- A menudo el cine sirve como vía de aproximación a obras imprescindibles de la literatura. Moby Dick, Drácula, El Señor de los Anillos... Algunas personas cometen un error y se conforman con la película, pero otras se animan a leer el libro y no se suelen arrepentir. Esta función iniciática la desempeñan a veces también los cómics. En 2005, con el estreno de un filme de Michael Winterbottom, el público español tuvo una oportunidad de descubrir uno de los clásicos más desconocidos de las letras inglesas. Nueve años después, pasa de nuevo el tren con la llegada de la adaptación gráfica de una novela que puede resultar tan compleja y enrevesada, como interesante y divertida: Tristram Shandy, la obra maestra de Laurence Sterne. Una nota de David Sanz Esquerro para El Mundo:

Tratar de resumir Tristram Shandy es más que complicado. Y no tanto por la dificultad de cualquier tarea de síntesis, sino porque su punto clave es precisamente el caos, y lo es como metáfora de la vida. El protagonista declara al inicio su intención de relatar las penurias que el destino le ha deparado. Pero, según avanza, descubre cómo es imposible desarrollar una trama lineal, ordenada y sencilla, porque cada acontecimiento introduce otro cuya explicación se hace necesaria. De esta forma, se suceden divagaciones, rodeos, digresiones y aclaraciones que acaban desembocando en absurdos y barrocos desvaríos. Según se ha definido tradicionalmente, lo que escribió Laurence Sterne no fue una «novela», sino la «antinovela».

Un punto de partida valiente que rompió las férreas reglas de narración cronológica del siglo XVIII y que abrió el camino para que «le dejen a la gente contar sus historias como le parezca», según afirma el protagonista en el libro. En una escena de la versión cinematográfica de Winterbottom se explica a la perfección el espíritu: «La vida es caótica, es amorfa, por mucho que uno se esfuerce no logrará darle nunca ninguna forma. Tristram trata de escribir la historia de su vida pero fracasa, porque la vida es demasiado compleja como para poder ser representada por al arte». Así, la novela se va perdiendo, y al tiempo construyendo, alrededor de lances secundarios vinculados al pintoresco elenco que acompaña al protagonista.

Guiado por un antihéroe fatalista, el lector emprende un viaje laberíntico en el que se presenta obligado ante trascendentales cuestiones filosóficas y, de pronto, vira sin remedio rumbo a pasajes de humor mundano. El lenguaje, en cambio, cargado de ambigüedades, traslada al lector toda la responsabilidad de destapar los mensajes irreverentes de una novela eufemística en la que el narrador declara que cuando utiliza la palabra «nariz», se está refiriendo a una nariz «nada más ni nada menos»; y suplica al público «por el amor de Dios y de sus propias almas, que se guarden contra las tentaciones del diablo y no permitan que mediante engaño o artificio alguno dejen introducir en su mente otras ideas».

Otro de los aspectos más innovadores de la obra es el uso de recursos gráficos como guiones de diferentes tamaños para significar pausas, tipografías variadas, espacios en blanco o una página negra para introducir a la muerte. Las continuas apelaciones al lector incrementa la naturaleza libérrima y desinhibida de la novela. Los expertos ven en el libro de Sterne herencias de Rabelais, Locke o Cervantes y, a su vez, le atribuyen influencia en pioneros posteriores como James Joyce, Virginia Woolf o Julio Cortázar.

[Y llegados a este punto, «buenas gentes», se hablará ya del cómic que convoca esta reseña --no debe sorprender el retraso a «sus señorías», habida cuenta de que en la obra de la que se trata, el protagonista no ve la luz de este nuestro mundo hasta el capítulo III--. Cabe declarar antes de seguir, para evitar juicios severos por la demora o inquietudes insanas por la máxima 'tempus fugit' -y también para dar sentido a esta extraña acotación-, que el respeto que el autor de la novela gráfica demuestra por el material original que le inspira, hace que todo lo referido hasta aquí sea de aplicación cierta no sólo al clásico de Laurence Sterne, sino también a la exquisita versión ilustrada]

La editorial Impedimenta acaba de publicar en España la adaptación a novela gráfica de Tristram Shandy que Martin Rowson realizó en 1996, un libro definido por The Independent como «la obra más extraordinaria en la historia de la ilustración» y que, hasta ahora, no se había traducido al castellano. Con minuciosos dibujos a tinta más propios del arte del grabado que del cómic, y que invitan a detenerse un tiempo en cada viñeta, el ilustrador británico respeta la personalidad de la obra original, hasta el punto de permitirse su propia subversión. Acompañado de su perro Pete, el autor entra y sale del álbum, y protagoniza pasajes en los que divaga sobre la tarea que se trae entre manos. Metaliteratura al cuadrado, shandismo puro.

El responsable de la llegada a España de esta edición del álbum de Rowson casi 20 años después de su aparición es Enrique Redel, director editorial de Impedimenta. Amante confeso de los cómics y fascinado por Tristram Shandy desde que tenía 20 años, ha incluido este título en El Chico Amarillo, una colección que apuesta por obras gráficas con «fuerte carga literaria». «No nos interesa tanto el lector de cómics de toda la vida, muy apegado a sus géneros, como aquel que ve en la novela gráfica un campo de expansión de su pasión libresca», explica. A las biografías de Virginia Woolf, Thoreau y Boris Vian que ya se han publicado, se sumarán pronto El fantasma de la Ópera, Huck Finn o La enciclopedia de la Tierra Temprana.

Si todos esos títulos suponen una gran oportunidad de acercarse al universo de la viñeta para personas con su salón repleto de libros, Tristram Shandy puede influir en sentido contrario. «Quizá enfrentarse a un cómic sea preferible para aquellos que quieran 'catar' la obra antes de sumergirse en ella», apunta Redel, un editor que como lector se deshace en elogios hacia el clásico de Sterne: «Leer Tristram Shandy es una experiencia irrepetible»... «Sus enormes exigencias dan paso a enormes recompensas»... «Si logras entrar en su juego, si bajas tus defensas y te fías a ciegas de lo que te está proponiendo, te lo pasas fenomenal»... «A los que les gusta leer porque les abre espacios nuevos, sorprendentes e inexplorados, les encantará»...

Enrique Redel habla también con profundo entusiasmo del producto que su editorial ha lanzado al mercado, y del que afirma que «muchas páginas son auténticas obras de arte». Según explica, si convertir en novela gráfica Tristram Shandy fue un «reto de dimensiones mayúsculas» al que Martin Rowson dedicó tres años, la publicación del tomo en castellano ha supuesto a su vez un esfuerzo importante. «La labor de edición es muy exigente, es un libro intrincadísimo, preciosista, donde se usan cinco familias de fuentes que hay que insertar en bocadillos endiablados», apunta el responsable de Impedimenta, quien también destaca la «modélica y excepcional» labor de traducción de Juan Gabriel López Guix.

Mención aparte merece el aspecto material del cómic. En un momento en el que las editoriales se centran en el ahorro de costes, abusando de tomos en grapa, rústica o 'cartoné' de baja calidad, esta edición está presentada en un volumen con encuadernación de lujo, tapa dura, lomo forrado, cinta marcapáginas y papel de altísimo gramaje. Una joya de coleccionista que responde al compromiso asumido por Enrique Redel: «No nos apetecía hacer libros que no mereciera la pena guardar; el cómic es un arte popular, y nosotros queremos hacerlo llegar a un público entendido y exigente». Una declaración de intenciones cumplida, con un par de narices.


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