Rancho Las Voces: 2012

Teatro / Ciudad Juárez: 80 representaciones de «Las Niñas de la Guerra»

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La compañia teatral «La Última Butaca» (Fotos: JMV/RanchoNEWS)

C iudad Juárez, Chihuahua. 15 de SEPTIEMBRE de 2012. (RanchoNEWS).- La Compañía Teatral «La Última Butaca» develó placa por ochenta representaciones del montaje Las Niñas de la Guerra de Berta Hiriart, puesta en escena dirigida por Jissel Arroyo Meneses y realizada bajo el apoyo del Programa Nacional de Teatro Escolar con un reparto de primer nivel: Angélica Iñiguez, Sandra Castañeda, Carlos Hernández, Diana Pinedo y Paloma Soltero.

Dicho montaje conjuga una propuesta en donde se fusionan mágicamente el trabajo de los actores, títeres de sombras y escenarios dibujados en vivo por el artista plástico Miguel Ángel Moreno. Todo esto para dar lugar a que el texto se levante del libro y nos cuente la historia de una niña extranjera que huyendo de la guerra llega al pueblo vecino de Nopasanada, donde es rechazada por ser diferente y hablar una lengua extraña. Pero poco a poco, aquella pequeña que viene acompañada del don de la música, irá robando los corazones de los habitantes de aquel monótono poblado, alegrándoles la vida y enseñándoles el verdadero significado de la tolerancia, la diversidad y el amor.

Los integrantes de la compañía alegres y satisfechos, cerraron con la develación de la placa un ciclo de un proyecto que refirma su compromiso con la formación artística y humana de la comunidad infantil juarense.

















































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Literatura / Entrevista a Fernando Savater

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El intelectual español. (Foto: Rafael Yohai)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- El polémico padre de la criatura se escuda en la ironía. Visto de lejos, sus anteojos podrían conferirle un aire excesivamente dramático y solemne. Fernando Savater, filósofo que se rinde a los placeres de la ficción, le dio rienda suelta a su imaginación en Los invitados de la princesa (Espasa), novela que indaga en las andanzas de escritores, críticos, académicos, especialistas y hasta un Premio Nobel de Literatura –un polaco de apellido impronunciable–, que por obra y gracia de un viejo y malhumorado volcán, el Ireneo, quedan atrapados en la isla Santa Clara. El cielo es pura ceniza; el aeropuerto está cerrado. Las sesiones del Festín de la Cultura, organizado por la presidenta de esa pequeña república que aspira a convertirse en una referencia cultural en el mundo, transcurren sin la presencia de la primera dama, conocida popularmente como la Princesa. Aislados y encerrados, los personajes se sacan chispas a la hora de narrar siete historias de género –-en un claro homenaje a Boccaccio que se consigna en el epígrafe– por las que pululan detectives, un vampiro que tiene que ser protegido por una mujer, aficionados a la hípica, expertos en arte, una filóloga traductora de Virgilio y cocineros. Un joven y bonachón periodista, Xabi Mendia, enviado por Mundo Vasco para cubrir las peripecias de este congreso, escucha los relatos y toma nota de la seguidilla de burlas hacia cierto esnobismo gastronómico-artístico-literario. Una entrevista de Silvina Friera para Página/12:

En esta especie de caja de Pandora, Nirbano, sabio conservador admirado por el joven periodista, lanza diatribas que más de un lector estaría tentado de atribuirlas al autor. «He sido un revolucionario sin ira; espero ser un conservador sin vileza», escribió Savater en La tarea del héroe. «Yo pienso más bien, como dijo un historiador inglés del siglo pasado, que casi todos somos de derechas en los asuntos que tenemos mejor información y más experiencia –dice Nirbano en la novela–; en cambio, en aquello de lo que entendemos poco y sólo conocemos de oídas solemos lanzarnos a planteamientos radicales y apostamos por lo más revolucionario». Los cuchicheos y carcajadas matinales de los turistas que desayunan no eclipsan el tono jocoso del filósofo y narrador. El héroe de Nirbano –según proclama en una de las páginas– es Ambrose Bierce, quien decía que «los políticos son anguilas que se mueven por el lodo de la sociedad establecida». Los personajes de las novelas «son como Frankenstein», subraya Savater a Página/12. «En vez de estar hechos de pedazos de cadáveres, están armados con la gente y cosas que conozco. Nunca es reflejo de una única persona», aclara. «Son tendencias que he visto y que las convierto en un personaje. Nirbano, que ha vivido mucho tiempo, tiene una visión escéptica pero vitalista. Él es muy desmitificador de las visiones que le rodean. Pero por otra parte, no vive una vida amargada, sino más bien al contrario: intenta disfrutar lo máximo posible».

¿Por qué el vitalismo, lejos de estar asociado a personalidades atormentadas, suele estar más cercano al nihilismo?

Los vitalistas no se hacen ilusiones sobre la vida, pero les gusta vivirla. El verdadero torturado es el que siempre está pensando que la vida está en otra habitación y que él salió cuando entró la vida, por lo tanto se la ha perdido (risas). En cambio el verdadero vitalista, aunque sea nihilista, dice: «la vida es esto y, como es lo que hay, voy a aprovecharla».

¿Cómo se posicionaría usted en esta disputa?

Yo estoy en todos los personajes y en ninguno de ellos en concreto. Mientras que cuando escribo un ensayo digo lo que pienso, la gracia de la novela es que puedo desaparecer un poco y crear personajes que defienden posturas que no comparto en absoluto. También hay un placer en que un personaje diga y haga cosas que yo jamás haría. Éste es uno de los mayores placeres de la ficción.

Pero respecto a Nirbano, ¿le cae simpático o le genera cierto rechazo el conservadurismo del personaje?

Es difícil tener antipatía por un personaje que he inventado. Si me lo hubiera cruzado por la calle, no sé... Uno puede hacer los personajes voluntariamente antipáticos para los otros, pero como están sirviendo al propósito de crearlos antipáticos, no puedo tenerle antipatía. En todo caso, es antipático por obedecerme.

Una celebración del placer narrativo. Así define Los invitados de la princesa, novela por la que ganó el Premio Primavera 2012. «Me aburre la literatura realista, psicológica; lo que me gusta es algo que tenga un punto de imaginación y de leyenda. Un crítico muy naturalista le reprochaba a Picasso que su pintura no era una transcripción de la realidad tal como la entendía él, y además mencionaba un cuadro que sí es realista. Entonces Picasso le respondió: ‘Esa pintura es realista, pero no es real’. Me gusta la literatura real, no la realista».

¿Por qué en la novela aparece una mirada muy ácida hacia el funcionamiento de la maquinaria cultural?

Es una mirada un poco burlona, desmitificadora. En el marco de la novela, aparte de las historias concretas, las acciones de ese grupo de intelectuales pueden ser bastante aburridas. Los grandes hombres están bien de uno en uno y un poco de lejos. Verte rodeado de personalidades todo el día puede ser muy agobiante. Por eso hay una visión humorística y a veces tierna de personajes entre los que me he movido durante toda mi vida.

Uno de los personajes dice que la crítica es como «una policía literaria». ¿Qué opina?

Ha habido estudiosos de grandes autores que son interesantes porque desentrañan obras. Una crítica que no sea favorable al autor, un señor que dedica dos páginas para decir que un libro no le gusta, me parece completamente ridículo. El mundo está lleno de libros y la primera razón para no leer un libro es la existencia de todos los demás; por lo tanto es ocioso explicar por qué no leer un libro. ¡No lo leas y punto! En cambio, me parece interesante un señor que le gusta mucho Borges o Thomas Mann y además me explica ese placer, que aumenta el mío. Los críticos se comportan como si estuvieran en una aduana y dicen: «esto sí, esto no», «esto puede pasar, esto no». Además, normalmente te reprochan no haber escrito el libro que ellos querrían que escribieras. ¡He escrito lo que quiero yo! No se me ocurrió llamarlo por teléfono a ese señor y decirle: «oye, ¿qué te parece lo que estoy escribiendo?». Esa especie de pretensión de «yo le voy a decir a usted si este libro vale o no vale» me parece absurda.

¿Le pasó que los críticos le hayan señalado el libro que ellos hubieran querido que usted escribiera?

Sí, en mi caso empeora porque cuando cogen una novela mía se preguntan ¿qué hace usted aquí? El mundo es libre; no soy prisionero del ensayo, puedo escaparme de la fauna y salir a pasear por otros lados. Lo primero que aparece es que no tengo derecho a escribir novelas; que tengo que dedicarme a «lo mío». No es que me critiquen, no me hacen caso, no se molestan siquiera en leer: «hasta que no vuelva a publicar un ensayo, no le prestamos atención». Y luego otros plantean que lo que hay en tal o cual novela no es lo mismo que en tal o cual ensayo. Pero una cosa es escribir un ensayo, que tiene sus motivos, y otra cosa es escribir por el placer de narrar. Y en una narración no pretendo que la gente cambie su modo de vida o se transforme por haber leído mi novela. Quiero que sea un entretenimiento inteligente. Nada más.

¿Qué consecuencias tiene en los lectores este tipo de crítica que postula que un libro «vale o no»?

Tiene poca incidencia entre los lectores. Somos los autores los que estamos más preocupados por ver lo que escribió Mengano de mi novela. Los autores que más venden son los más vapuleados por la crítica. Cuando publican una novela, se encuentran con que los críticos dicen que es una «bazofia inmunda», pero la gente la compra entusiasmada. O sea que el interés práctico que tienen los críticos es nulo. A uno le gustaría encontrar lectores inteligentes que hicieran expresión de esa lectura por escrito. Que es lo que uno le pide al crítico. Pero a veces el crítico «te perdona la vida por existir» o algo por estilo. Entonces, ¡vaya por Dios!, me ha tocado un lector imbécil.

¿Cómo explica algo que se describe en la novela y que se corresponde con la realidad: que hay mucha impaciencia por escribir y poca por leer?

Todo el mundo quiere escribir y se impacienta si preguntas: ¿ha leído usted La montaña mágica de Thomas Mann? «No, no, estoy muy ocupado tuiteando». Leer es una actitud más interesante e incluso más intelectual que escribir. Uno escribe por fidelidad a algo que le ha causado placer, que es leer. ¿Cómo se puede escribir sin haber leído? Es imposible. Y sobre la suposición de que cualquiera puede escribir cosas memorables ahí está Twitter para comprobar que no es así. Todo lo contrario: la mayoría de la gente no tiene nada interesante que decir y lo dice todos los días. Ahora los medios son más accesibles. Antes escribir era una tarea más compleja. Era muy difícil hacer llegar lo que se estaba escribiendo. A lo sumo lo podía leer la madre o la prima. En cambio hoy, por la vía de Internet, cualquier tontería se puede multiplicar por mil. Hay una red de personas ávidas de bobadas que antes no había. Aunque también es verdad que a veces se difunden cosas interesantes y que hay una accesibilidad inmediata que antes no había. Pero la lluvia constante de bobadas es agobiante.

Lo curioso es que tanto la escritura como la lectura han estado asociadas con el campo de la dificultad, más allá de resultar actividades más o menos placenteras. Pero hoy, al menos la escritura, pareciera ser una actividad sencilla o simplificada.

El problema es que esté todo al alcance de todo. Cualquier lector consciente tiene idea de las jerarquías literarias; es decir, yo leo a Borges, agradezco que haya escrito lo que escribió, y no pretendo ni mucho menos decir «puedo hacer lo que hace Borges». Precisamente lo interesante de Borges es que escribió cosas que nadie puede hacer, y por eso nos gusta y lo seguimos leyendo. Pero ahora la idea es que todo el mundo puede hacer cualquier cosa. Si Thomas Mann ha escrito La montaña mágica, eso lo hago yo en una tarde y escribo una novela (risas). El problema es esa idea de que todo está al alcance de todos sin ningún tipo de práctica. Además, ahora es muy fácil fingir erudición. Yo no sé una palabra de física nuclear, pero si me das dos horas me voy hasta la habitación para buscar en Google una biografía apabullante sobre física nuclear. Entonces es muy común escuchar que «todos podemos hacer todo o que todos sabemos todo». La erudición verdadera era la que transformaba a las personas. No era simplemente que tuvieras una lista de nombres, sino que por la investigación, por el tiempo dedicado, por la selección de autores, esa persona cambiaba intelectualmente. Eso no te lo da Google. Al contrario: favorece la pereza en vez de la agilidad mental. Y esto es preocupante: lo que deberían ser ayudas para ir más lejos es un pretexto para quedarte atrás.

Hay comentarios muy ácidos sobre el progresismo en la novela que llevan a preguntarse, ¿qué es ser progresista hoy para usted?

Una cosa es ser de derecha o de izquierda y otra cosa es ser progresista. Hay gente muy reaccionaria de izquierda y hay gente muy reaccionaria de derecha. El progresismo está a favor de la emancipación de la vida, pero no solamente de las trabas impuestas por el capitalismo sino por las supersticiones, por los mitos, por la obsesión de controlar la vida de los demás. Muchas veces hay visiones de izquierda que son más reaccionarias que las de derecha. Creo que hay dos enemigos fundamentales de la democracia: la miseria y la ignorancia. Para defender la democracia hay que luchar contra la miseria y contra la ignorancia. Pero muchas veces los que luchan contra la miseria favorecen la ignorancia y los que luchan contra la ignorancia favorecen la miseria. El problema es cómo lograr luchar contra las dos cosas sin necesidad de que se diga que para combatir la miseria hace falta inventarse un mito que aumenta la ignorancia. El progresista, con perplejidades y dificultades, es quien lucha contra esos dos extremos.

¿Usted se definiría como progresista?

Yo he sido progresista toda la vida y por eso, naturalmente, soy conservador en muchas cosas y en cambio en otras de izquierda. Una vez a Winston Churchill le reprocharon que había sido conservador y que se pasó a los liberales y luego otra vez se reincorporó a los Tories. Y Churchill dijo: «De vez en cuando tengo que cambiar de partido para no cambiar de principios...»

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Obituario / Ledo Ivo

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El escritor brasileño. (Foto: Archivo)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 24 de diciembre  de 2012. (RanchoNEWS).- Ledo Ivo, uno de los poetas brasileños más reconocidos, falleció este domingo en España a los 88 años de edad, informó la prensa internacional.Una nota de Reyes Martínez Torrijos para La Jornada:

El escritor se encontraba por motivos turísticos en Sevilla, donde se sintió enfermo mientras almorzaba en un restaurante. Recibió atención médica en su hotel, pero murió poco antes de ser enviado al hospital de la ciudad, según versión de familiares citada por diversos medios españoles y brasileños.

Durante la travesía por el país europeo, el autor de Rumor nocturno era acompañado por su hijo, el artista Gonzalo Ivo, radicado en España.

«Él estaba en el tour de la ciudad española, donde pasaría la Navidad con una familia y volvería la próxima semana a Macedonia, para cumplir con su agenda», dijo Laudicéia Eurídice Ivo, sobrina del escritor.

Autor de una abundante obra poética, periodística, narrativa y ensayística, Ledo Ivo fue reconocido con numerosos premios nacionales e internacionales. Era miembro de la Academia Brasileña de Letras (ABL).

Según la radio pública española, que también citó a parientes del escritor (Alagoas, 1924), éste sería incinerado en España y sus cenizas después repatriadas a Brasil.

Ledo Ivo será cremado. Respecto de los exequias, la familia y los amigos se están movilizando para llevar a cabo misas en Río de Janeiro y Maceió, añadió Eurídice Ivo, luego de afirmar que no hay fecha para el arribo de las cenizas a Brasil, puesto que se están realizando los trámites legales para llevarlas.

Se espera que los restos lleguen a Brasil a principios del próximo año. Sus cenizas serán enterradas en el Mausoleo de la ABL, San Juan del Cementerio Bautista.

La presidenta de la ABL, Ana María Machado, lamentó la muerte del escritor y determinó que la bandera se izara a media asta en la sede de la Academia; también convocó a una sesión en honor del sobresaliente académico.

Ivo fue homenajeado en México en 2008, cuando se le dedicó el encuentro de Poetas del Mundo Latino 2008. En ese entonces se dieron a conocer dos libros: Réquiem (edición bilingüe de La Cabra Ediciones/Instituto de Cultura de Morelos) y Poesía en general: antología 1940-2004 (La Cabra Ediciones/Universidad de Nuevo León), ejemplares que brindan un panorama claro del estilo de este autor, de su desarrollo expresivo y la potencia presente en toda su obra.

Un año más tarde participó en una mesa internacional en el Palacio de Bellas Artes, en compañía de los escritores españoles Ada Castells y Jordi Virallonga, de los mexicanos Carlos Montemayor y Eduardo Antonio Parra, y el noruego Torgeir Rebolledo Pederssen, moderados por Jorge Humberto Chávez.

Ledo Ivo realizó estudios de derecho; sin embargo, se inclinó más por el periodismo. En 1944 publicó su primer libro de poemas As Imaginações tras lo cual desarrolló una vasta obra literaria con poesía, ensayo y novela.

Es conocido como uno de los mayores exponentes de la Generación del 45 brasileña, cuyo centro es la revista Orfeu, fundada en 1947. Es autor de más de 40 volúmenes, entre los que se encuentra la autobiografía Confesiones de un poeta, la novela Nido de serpientes y los poemarios Cántico, Oda ecuatorial y Estación central.

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Galería / Charles Nègre

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Le sculpteur Auguste Préault devant le 21 quai Bourbon, Paris, vers 1856.

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Galería / Chris Killip

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Youth on Wall, Jarrow, Tyneside, 1976.

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Galería / Chris McCaw

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Sunburned GSP#121 (Nevada), 2007.
Unique gelatin silver paper negative. 11x14 inches.

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Artes Plásticas / México: Exhiben la democracia del arte de Fluxus

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Trabajo de John Lennon y Yoko Ono incluido en la exposición que se presenta en el recinto de avenida Hidalgo 39, Centro. (Foto: Cortesía del MNE)

C iudad Juárez, Chihuahua. 19 de diceibre  de 2012. (RanchoNEWS).- Una visión democrática del arte, en la que todo es susceptible de serlo y todos de crearlo y poseerlo, es la premisa del movimiento Fluxus, considerado por especialistas como uno de los más controversiales y provocadores del siglo XX, del cual se presenta por vez primera en México una exposición, en el Museo Nacional de la Estampa (MNE). Una nota de Ángel Vargas para La Jornada:

Fluxus: una revolución creativa 1962-2012 es su título y con ella se celebra el cincuentenario de ese movimiento artístico que irrumpió en Weisbaden, Alemania, en 1962, que integró a artistas visuales, músicos, matemáticos e incluso economistas.

La muestra reúne una selección heterogénea de alrededor de 200 piezas provenientes de colecciones públicas y privadas de Italia, entre las que se encuentran gráfica no común, esbozos, estudios creativos, carteles, tarjetas nominales de los artistas pertenecientes al grupo y filmes.

Su organización se hizo de forma conjunta con el Museo de Chiasso, de Suiza, y aquí concluye un largo periplo que la llevó por varios recintos de Europa y Estados Unidos.

Los artistas participantes son Marcel Duchamp –que de tal manera exhibe por vez primera en territorio nacional, hasta donde se sabe–, Jonh Cage, Robert Watts, Yoko Ono, John Lennon, George Bretch, Joe Jones, Ken Friedman y Takako Saito, entre otros.

De acuerdo con el investigador italiano Antonio D’Avossa, curador de Fluxus: una revolución creativa 1962-2012, este montaje en México resulta de gran relevancia histórica e interés internacional, porque será la última ocasión en que exhiba, puesto que ya se cumplió el ciclo de ese movimiento artístico, social, humanístico y político.

A decir del historiador de arte, la impronta de esa corriente es sustantiva y determinante como uno de los fundamentos del arte contemporáneo, en particular lo que concierne al ámbito de la cultura visual.

«Todos somos hijos de Fluxus, sin saberlo. Su influencia es enorme, sobre todo a partir de los años 70 (del siglo pasado), cuando dejó sentirse en varios planos: la poesía concreta, la música, el arte visual, el arte del cuerpo, la gráfica, el performance y el cine experimental».

El especialista sitúa al compositor estadunidense John Cage y al artista francés Marcel Duchamp como los precursores de tan singular propuesta, la cual se generó de forma paralela y en contra del arte pop, el minimalismo y el nuevo realismo europeo.

«En 1962, el del arte era un panorama cambiante, en gran mudanza de intención y de transformación total. Esta concepción de la totalidad del arte contribuía a crear una idea de lo más provocadora y al mismo tiempo de lo más humana», agrega D’Avossa.

«La mayoría de la producción de Fluxus es gráfica, con número ilimitado. Es la idea de la democracia en el arte, una revolución democrática y pacífica. Influyó en el arte conceptual, del cuerpo, de la imagen, de la gráfica, del video.

«Fluxus se oponía a la convención de comercialización del arte, de que éste fuera un fetiche y algo particular. Uno de sus principales artífices, el lituano-estadunidense George Maciunas, sostenía que el arte no se podía comercializar y que no era exclusivo de los artistas, sino que todo mundo podía hacerlo y tenerlo. Es una idea de profundo contenido humanista, social y político».

Versión ex profeso para México

Al respecto, Octavio Fernández Barrios, director del MNE, añade que éste es quizá el movimiento más provocador y contraversial del siglo XX: «Dentro de sus fundamentos está cuestionar todo lo concebido como arte hasta el momento en que irrumpió, así como las relaciones de artista-espectador, de los materiales y las disciplinas».

Se trata de un proyecto atípico al provenir más de una estética conceptual que del objeto, subraya, por lo cual es difícil contar con obra específica y concreta.

«El movimiento está marcado no sólo por la figura de John Cage, como uno de los líderes, sino que muchos de los artistas participantes eran músicos, y eso le da a Fluxus un perfil mucho más cercano al performance y la acción que a la generación de objetos; por eso, no tenemos tanta producción como tal, era un arte más efímero».

El montaje de Fluxus: una revolución creativa 1962-2012, muestra que permanecerá abierta al público en el Museo Nacional de la Estampa (Hidalgo 39, Centro) hasta el 24 de febrero de 2013, es una versión diseñada ex profeso para el país, con énfasis en el contenido gráfico.

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Poesía / México: «La suave patria» revisitada

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El poeta mexicano López Velarde. (Foto: Archivo)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 19 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- La suave patria, el famoso poema de 151 versos y 33 estrofas escrito por Ramón López Velarde en 1921, al contrario de las lecturas culta y oficial que se le han dado, es «un discurso contra la violencia», un reproche por la destrucción del país, que contiene dolor, claroscuros y crítica. Una nota de Virginia Bautista para Excelsior:

Ésta es una de las conclusiones a las que ha llegado el poeta y ensayista Víctor Manuel Mendiola, tras cuatro años de estudiar minuciosamente este poema considerado una obra maestra de las letras mexicanas, cuya genialidad ha sido reconocida por Juan José Tablada, Jaime Torres Bodet, Xavier Villaurrutia y Octavio Paz, entre otros.

«Es un poema que está lleno de complejidades, en contra de lo que se supuso. No es simple y llanamente una versión ligera, feliz, en la que se destacan los encantos de la patria. En el fondo es un reproche y un dolor por la destrucción de esa patria. Es una crítica de la violencia y de la destrucción de México», dice.

El editor desde 1980 de El Tucán de Virginia, sello que publicará a finales de enero próximo este ensayo sobre La suave patria, en el que por primera vez se reúnen todas las opiniones vertidas sobre él, verso a verso, positivas y negativas, propone una nueva interpretación del texto que, considera, «es interesantísimo volver a leer en estos tiempos de violencia que vivimos».

Sobre el poema, detalla, algunos escritores lo han definido como el momento más relevante, el más alto de la poesía de López Velarde. Otros, como Paz, han dicho que «representa el mediodía de su estilo, no de su poesía»; reconoce en él versos geniales, pero no una obra maestra, ni el mejor momento del poeta.

Tras ser considerado por José Juan Tablada, entre otros, como una obra maestra, prosigue Mendiola, pronto lo empiezan a ver con reservas, sin dejar de reconocer su originalidad, intelectuales de la talla de Jaime Torres Bodet. «Él dice en su momento que es un poema que le dará mayor popularidad, pero no mayor temperancia, que no tiene el álgebra de los poemas anteriores». Esta opinión la reproducen Rafael Solana, el crítico Eduardo Colín y el poeta Xavier Villaurrutia.

«Villaurrutia explica de manera brillante por qué su poesía es importante. Afirma que es irregular, compleja, poliédrica y llena de oscuridades. Dice que se le ha leído mal, porque se ha puesto el acento en la suavidad provinciana de algunos de sus poemas. Alude, aunque no lo menciona, a La suave patria.

«Este ensayo es, sin decirlo, una crítica del poema. Esto no se había dicho claramente. Asegura que la oscuridad y los claroscuros de su poesía están ligados al poeta francés Charles Baudelaire, ya que el fetichismo, la escatología y el erotismo macabro están presentes», agrega.

Mendiola añade que, una lectura minuciosa de La suave patria, demuestra que no es un paréntesis, un descanso o una ruptura con el resto de la obra, sino que posee las mismas características, sólo que presentadas de una manera distinta.

«Lo claro envuelve a lo oscuro, la alegría envuelve al dolor, lo simple oculta a lo complejo. Pero, si se lee cuidadosamente, no es simple, ni claro, sin complejidad y sin dolor. Tiene la referencia directa a la escena del tormento de Cuauhtémoc; a la mutilación del territorio nacional, en la guerra contra Estados Unidos; a la Independencia; alude veladamente a la Revolución mexicana, y también a la Revolución francesa.

«Dice que en la historia de México sólo hay un héroe: Cuauhtémoc. En 1921, cuando están todos los próceres de la Revolución, afirma, de manera sutil pero categórica, que no hay héroes. Si a esto le sumas el hecho de que él tiene el sentimiento de que en México algo está muriendo, te percatas de que la lectura oficial ha estado totalmente perdida, pues lo toma como un discurso de exaltación de la Revolución», indica.

Destaca que la genialidad de La suave patria radica en que López Velarde responde a la violencia con un poema no violento, pero crítico. «Habla de la violencia con suavidad, con ternura y gentileza, pero firme. En un momento de enorme violencia, escribe un poema en donde aparecen los paisajes claros del país, pero deja ver la oscuridad de ciertos momentos.

«Le opuso un mural de claroscuro, donde la bondad y la ternura iluminan la violencia y nos deja verla de otra manera. Pero también nos da la clave para conjurarla, en el verso que reza ‘Patria, te doy de tu dicha la clave, sé siempre igual, fiel a tu espejo diario’. Es decir, frente a la destrucción, propone una solución: no abandones tu ser, las formas características del alma de México».

El editor invita a releer este poema, porque piensa que su vigencia es absoluta y que será interesante ver la forma como lo comprende ahora el lector mexicano, tras haber vivido seis años de violencia extrema.

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Artes Plásticas / Alemania: El arte que Adolf Hitler aniquiló

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Campesinos industriales, pintura de Georg Scholz, expuesta en Stuttgart. (Foto: Archivo)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 17 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- Machtergreifung. Así denominó la propaganda nazi a la «toma de poder» de Adolf Hitler, acontecida en enero de 1933, que puso fin a la República de Weimar. Y, con ella, al periodo dorado para las artes que irrumpió en la frágil Europa de entreguerras. Con el 80º aniversario de la caída del régimen democrático a la vuelta de la esquina, los museos alemanes han decidido esclarecer en qué consistió el semiolvidado movimiento estético surgido durante esa década y media encajada entre 1919 y el ascenso del nazismo: la llamada «nueva objetividad». Una exposición en el Kunstmuseum de Stuttgart inspecciona hasta el 7 de abril esta corriente aparecida en oposición a los delirios idealistas heredados del romanticismo decimonónico, que se dieron de bruces con la realidad bélica del siglo posterior, y al excesivo individualismo de los pintores expresionistas. Una nota de Álex Vicente para El País:

Los creadores de la nueva objetividad, con Otto Dix y George Grosz al frente, fueron partidarios de desarrollar un arte anclado en la realidad social, que no hiciera ascos a temáticas como la guerra y la pobreza. Y que adoptara un lenguaje formal sobrio y crudo, alejado de la desbordante emotividad y de la obsesión formalista del expresionismo. «El objeto tiene que ser primordial y determinar la forma. Para mí importa más el qué que el cómo. El cómo tiene que surgir de qué», dejó dicho Dix. La mirada del pintor objetivista aspiraba a ser todavía más precisa que la del fotógrafo, en un momento en que el canon se empezó a alejar de la subjetividad imperante, considerando que las ensoñaciones del artista suponían una evasión incomprensible ante un contexto sociopolítico tirando a grave, respecto al que nadie tendría que girar la espalda.

Desde hace unos meses, el movimiento asiste a una resurrección en Alemania. Además de la muestra en Stuttgart, se acaba de organizar otra en Dresde, donde Dix enseñó Bellas Artes antes de ser considerado enemigo público del nazismo, y se prepara una tercera gran exposición en Mannheim, ciudad que dio origen al movimiento a través de una exposición celebrada en 1925. «Al margen de las efemérides, no es casualidad que la nueva objetividad vuelva ahora, en un momento de transición marcado por temas parecidos, como la crisis económica y el aumento de la desigualdad social, cuando los ricos son todavía más ricos y los pobres están más desamparados», explica su comisaria, Ilka Voermann. Además de las exposiciones en curso, la Berlinale se sumará a este revival en febrero con una retrospectiva sobre el cine rodado durante la República de Weimar. La nueva objetividad no solo influyó en la pintura, sino en la práctica totalidad de las disciplinas artísticas, de la literatura a la arquitectura. Para oponerse al egocentrismo expresionista, Bertolt Brecht escribió sus obras junto a sus actores, defendiendo el teatro como fruto de un trabajo colectivo y no como la obra magistral de un genio solitario. Alfred Döblin, que incitó a los escritores de su época a implicarse activamente en el compromiso cívico por una sociedad mejor, transcribió en Berlin Alexanderplatz la vida que hervía en la metrópolis con métodos inspirados en el reportaje periodístico de Egon Erwin Kisch, partidario de prescindir de todo sentimiento personal o lírico en la expresión literaria.

El equivalente pictórico a ese narrador omnisciente y supuestamente imparcial se encuentra en la obra de Otto Dix, que terminaría renegando del expresionismo e impulsaría la contrarreforma de la nueva objetividad a través de lienzos que describen el bullicio de la gran ciudad a ritmo del jazz que desembarcó en el Viejo Continente junto a las tropas estadounidenses. Pero la crueldad de la guerra en las trincheras, la indigencia escondida en los callejones oscuros y la miseria teñida de frivolidad que se concentraba en los burdeles tampoco escaparon a su escrutinio. Las contradicciones de la vida urbana quedaron reflejadas en su tríptico Großstadt (1928), donde las clases acomodadas bailaban despreocupadamente en la imagen central, mientras que veteranos de guerra mutilados y desesperadas prostitutas callejeras ocupaban los dos laterales. Dix también se haría conocido por sus retratos de la burguesía de Weimar, cuya técnica influiría en Balthus y en Grant Wood, el celebérrimo autor de American gothic (1930).

Por sorprendente que parezca, Dix se consideraba apolítico. Juraba que su objetivo era retratar la injusticia social, pero no necesariamente combatirla. Dijo que quería convertirse en «el ojo del mundo», pero no en un líder ni un activista. «De hecho, se considera que el uso de una violencia desaforada en sus escenas de guerra, que en aquel momento no era nada habitual encontrar en la pintura, respondió a una voluntad más sensacionalista que antibelicista. Dix pretendía crear un efecto estético en el espectador, más que despertar su conciencia», apunta Ilka Voerman. Pero la distancia que Dix reivindicaba ante la temática elegida le serviría de poco durante la irrupción del nazismo, cuando fue listado en el inventario de «artistas degenerados» por el régimen. Sus obras sobre la guerra fueron juzgadas como «un sabotaje militar» en toda regla. Dix se vería obligado a pasar el resto de sus días lejos de Berlín, junto al lago Constanza, donde se recicló en pintor de paisajes con una carga alegórica indudable, repletos de amenazantes nubarrones y animales portadores de infortunio.

Dentro de las filas de la nueva objetividad también convivieron pintores no necesariamente izquierdistas. En el fondo, lo que definió al movimiento, más que un proyecto ideológico en común, fue el calco de la realidad social y la técnica ultrafigurativa. Por ejemplo, Rudolf Schlichter, que se había dado a conocer retratando los clubes de lesbianas en el Berlín de los años veinte, acabó acercándose al catolicismo y entablando amistad con el escritor conservador Ernst Jünger, de quien pintaría un retrato un tanto homoerótico. Los nazis consideraron su obra prácticamente pornográfica —tal vez por la influencia de sus escritos personales, que sí lo eran— y le prohibieron exhibir sus pinturas.

Menos dificultades encontraron Christian Schad, quien se convirtió en uno de los retratistas más reputados del régimen pese a que nunca lo apoyó abiertamente, y Weiner Peiner, que había sido incluido en la seminal exposición de 1925 y luego se convertiría en uno de los artistas más prestigiosos del nacionalsocialismo. Su cuadro Deutsche Erde (Campo alemán), retrato de una Alemania rural y depositaria de las esencias nacionales, fue entregado a Adolf Hitler como regalo poco después de su acceso al poder.

El prestigio intelectual del movimiento acabaría erosionándose. Walter Benjamin, que había apoyado el espíritu de la nueva objetividad durante sus inicios, terminaría denigrando su oportunismo. «Han transsformado la lucha contra la miseria en un artículo de consumo. Transforman la lucha política hasta convertirla en objeto de una contemplación confortable», dijo en 1934. Denunciaba su tímido compromiso y actitud manifiestamente burguesa. Y, sin embargo, la actitud furibunda de los nazis al descubrir unos lienzos que dejaban a la intemperie una realidad muy poco fotogénica y encerraban una violenta inclemencia en la frontera con la sátira venenosa demuestra que la nueva objetividad molestó. Entre bastante y mucho.

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Noticias / México: El Premio Juan Rulfo de cuento perderá su nombre y recursos

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La fundación que cuida el legado del autor de Pedro Páramo señala que Radio Francia Internacional no se comprometió a respetar la figura del escritor. (Foto: Archivo)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 13 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- Víctor Jiménez, presidente de la Fundación Juan Rulfo, aclara las causas que han llevado al Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo a perder el nombre del escritor mexicano, tal como sucedió con el premio de la FIL de Guadalajara, después de 2005. Una nota de Luis Carlos Sánchez para Excelsior:

Ahora el nombre del autor de El llano en llamas vuelve a ser motivo de polémica y de confrontación. El lunes pasado cuando se dio a conocer al ganador de la edición 30 del premio entregado en París, Radio Francia Internacional anunció que dejará de utilizar el nombre del escritor jalisciense en atención «al pedido de la familia Rulfo que ha solicitado el retiro del nombre del escritor mexicano de este certamen».

Jiménez asegura que la petición no fue quitar el nombre al premio, sino retirar la contribución económica que el gobierno mexicano realiza al galardón –dotado con cinco mil euros– debido a que los organizadores nunca aceptaron por escrito respetar el nombre de Rulfo e hicieron cambios sin consultar a los herederos del jalisciense, tanto en el jurado como en la selección de los cuentos ganadores.

«Comenzaron a cambiar los nombres del jurado sin consultar a la señora (Clara Aparicio de) Rulfo y finalmente en 2012, por ahí de marzo o abril, cuando hacen la convocatoria para el último premio, anuncian un cambio total del jurado», afirma el también arquitecto.

De acuerdo con Jiménez, han demostrado no tener empatía hacia Rulfo y prueba de ello, dice, son dos artículos aparecidos a mediados de año, en los que considera se habla mal del narrador.

El distanciamiento, sin embargo no es reciente, comenzó después de que la FIL de Guadalajara quitó el nombre de Rulfo a su premio. En 2005, por recomendación de su abogado Ricardo Larrea, la Fundación pidió a los premios que llevan el nombre del autor de Pedro Páramo que manifestaran por escrito respeto al nombre del escritor mexicano.

Entonces el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), que concede el Premio Juan Rulfo para Primera Novela; la Universidad Iberoamericana, que convoca al Concurso Nacional de Cuento Preuniversitario Juan Rulfo, y la Universidad de Aguascalientes, que organiza el Concurso Nacional Universitario de Ensayo Juan Rulfo firmaron una carta en la que se responsabilizaban del uso del nombre.

Jiménez asegura que Radio Francia Internacional (RFI) –que organiza el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, junto con el Instituto de México en París y la Maison de L’Amérique Latine– nunca lo hizo y comenzó a tomar decisiones sin consultar a la familia.

En 2012 fue cuando la familia pidió a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) retirar la participación económica de México en el premio, canalizada a través del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

La decisión de retirar el dinero mexicano del galardón «fue unánime», agrega Jiménez, entre el Conaculta y la cancillería mexicana, por lo que el certamen ha «decidido buscar un nuevo nombre para una próxima versión del premio», concluye el presidente de la Fundación Juan Rulfo.

Aceptó por amabilidad

Treinta años después de que se entregó el primer Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, Víctor Jiménez, presidente de la Fundación que lleva el nombre del autor de El gallo de oro, dice que el escritor mexicano aceptó la creación del certamen con su nombre por «amabilidad».

«Rulfo simplemente se encogió de hombros. A mí me dijo Pablo Rulfo (quien vivía en París en esa época y a cuya casa llegaba su padre cuando viajaba a la ciudad) que él le dijo que le habían propuesto el premio y como no los quiso ofender, aceptó; era algo muy de Rulfo no desairar a la gente, pero no era alguien que estuviese ni mucho menos buscando ver si le ponían su nombre a un premio. Lo aceptó prácticamente por educación, simplemente, pero no era algo que a él le interesase, él no pertenecía a ese tipo de situaciones», asegura.

Este año el jurado del certamen estuvo compuesto por Ramón Chao, Alan Pauls, Julio Villanueva Chang, Carme Riera, Aline Schulman, Grecia Càceres, Eduardo Ramos Izquierdo y el mexicano Élmer Mendoza, quien opina que «la familia está en su derecho de ejercer maneras de preservar la memoria de don Juan. Es universal, pero la familia es dueña de los derechos que genera su nombre».

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Obituario / Manuel González de la Parra

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El artista e investigador en su oficina del Instituto de Artes Plásticas. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 13 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- La mañana de este jueves 13 de diciembre, cercanas las 10:00 horas, falleció en su domicilio de La Pitaya, en el municipio de Coatepec, Juan Manuel González de la Parra, destacado artista visual que fungía como director del Instituto de Artes Plásticas (IAP) de la Universidad Veracruzana (UV). Una nota de la redacción de e-consulta:

Para sus colaboradores en el IAP su pérdida es por demás lamentable, ya que el entusiasmo mostrado por siempre y su actitud positiva resultaban en un poderoso aliciente e impulso para todos.

Beatriz Sánchez Zurita, investigadora también del instituto y amiga personal de Manuel, señaló que la entrega del «Maestro era absoluta y se reflejaba en todo aspecto de la actividad interna, desde el cuidado del jardín hasta los trabajos complementarios. Su ausencia se significa como un hueco imposible de cubrir adecuadamente».

El lamentable suceso truncó, además, la apertura de la exposición Cuota de obra, que habría de inaugurarse la noche de este 13 de diciembre, y que ocupó las últimas horas del artista que personalmente había montado la obra de sus compañeros investigadores.

Con una hoja curricular importante, fue originario de Cotija, en el estado de Michoacán, donde nació el 13 de marzo 1954. Entre 1975 y 1978 estudió fotografía en la Facultad de Artes Plásticas de la UV con los maestros Carlos Jurado, Adrián Mendieta y Nacho López. En 1978 ingresó al Departamento de Audiovisual de la UV y desde 2001 fue investigador asignado al propio Instituto.

También se desempeñaba como integrante del Consejo de Selección de las galerías «Ramón Alva de la Canal», «Fernando Vilchis» del Instituto de Artes Plásticas, Peatonal UV y del Instituto Veracruzano de Cultura. Fue miembro del comité organizador del Festival «Encuentro Internacional de Procesos Fotográficos Alternativos». Fue integrante del comité organizador del homenaje al escultor Kiyoshi Takahashi en 2012, miembro del Consejo Técnico del Instituto de Artes Plásticas y miembro del Consejo Universitario.

Algunos de sus más importantes reconocimientos fueron el Doctorado por equivalencia de grado, por la Secretaría Académica y Área de Artes de la UV (2007); Beneficiario del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Veracruz, en la categoría de Creadores con Trayectoria (2005 y 2007). Fue también miembro fundador del grupo Fotoapertura, integrante del comité organizador del Festival Junio, mes de la fotografía en Xalapa.

Impartió numerosos cursos y conferencias en torno de los afrodescendientes en América Latina, en instituciones de Europa y Estados Unidos. Sus exposiciones fotográficas individuales fueron presentadas en ciudades como México, Papantla, Xalapa, Veracruz, San Cristóbal de las Casas, Tapachula, Pachuca, Cartagena de Indias (Colombia), París (Francia); en las universidades de Georgia (Estados Unidos) y Victoria, (Canadá), y Santiago de Cuba. Las colectivas en que tomó parte son por demás numerosas.

Sus publicaciones personales incluyen los siguientes títulos: México. El otro mestizaje/Mexique, l’autre Mestizaje; Luces de raíz negra/Noires Lumières; Xico, una sierra y su gente, entre muchas otras.

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Literatura / Dinamarca: El primer cuento de Hans Christian Andersen

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La primera página del cuento. (Foto: AFP)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 13 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- Un investigador danés ha encontrado el primer cuento que el escritor Hans Christian Andersen escribió cuando era adolescente. Titulado The tallow candle, el relato narra la historia de una vela que tiene dificultades para encontrar su lugar en el mundo hasta que una caja de cerillas le muestra su valor al poder dar luz. Una entrega de AFP:

El director del archivo nacional danés, Mads Peter Christensen ha asegurado al periódico Politiken que fue el propio descubridor quien contactó con la institución para informar del hallazgo. La investigación demuestra que se trata de un escrito de su época de estudiante escolar. «Es un descubrimiento sensacional», ha dicho Ejnar Stig Askgaard, del museo municipal de Odense, uno de los mayores expertos en la obra de Hans Christian Andersen. «En parte porque se trata del primer cuento del autor y porque demuestra que estaba interesado en los cuentos desde su juventud, antes de que su fama comenzara».

Las conclusiones de Askgaard han sido confirmados por otros dos expertos en Andersen: el investigador Bruno Svindborg de la Royal Library y el profesor Johan de Mylius del centro Andersen y la Universidad del sur de Dinamarca. Askgaard ha afirmado que «ha sido un reto haber podido trabajar con su primer cuento». «Ha sido una gran experiencia leerlo». El manuscrito encontrado está escrito con tinta en páginas amarillas. La copia fue hecha por la familia de alguien llamado Madam Bunkeflod, to whom the piece was dedicated. The original manuscript has not been found. Madam Bunkeflod, viuda de un vicario, fue confidente de Andersen durante su infancia. La familia Bunkenflod envió el manuscrito a otros familiares cercanos al escritor, los Plum. Es en los archivos de esta familia donde se ha hecho el hallazgo.

«To Madam Bunkeflod from her devoted H.C. Andersen» (A Madam Bunkenflod, de su devoto H.C. Andersen), se puede leer en la primera parte de la dedicatoria. «To P Plum from his friend Bunkeflod» (A P Plum, de su amigo Bunkeflod), termina diciendo.

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Obituario / Galina Vishnévskaya

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Los restos de la soprano descansarán junto a los de su marido, Rostropovich. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 12 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- La gran soprano de la ópera rusa Galina Vishnévskaya, conocida internacionalmente por interpretaciones como la de Aida, que la catapultó a la fama, falleció ayer, seis años después que su marido, el famoso violoncelista Mstisklav Rostropovich. Una nota de la redacción de El Universal:

Vishnévskaya, conocida como primera dama de la Ópera del Teatro Bolshoi de Moscú y como la «María Callas rusa», falleció a los 86 años de edad, aunque no se dieron a conocer detalles.

Nacida el 25 de octubre de 1926 en Leningrado, la vida de la cantante estuvo marcada por la desgracia, el éxito y el escándalo.

En su ñinez y adolescencia vivió entre la guerra, la pobreza y el abandono de sus padres a temprana edad. Su historia comenzó a cambiar cuando en 1943 se inscribió en el Conservatorio Rimsky Korsakov como alumna de canto, pero abandonó la carrera para casarse al año siguiente con con Georgi Vishnevsky, relación que muy pronto terminó.

Tras sobrevivir al bloqueo del Ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial, la soprano probó suerte en el teatro de la Opereta del distrito de Leningrado y se convirtió en solista en la Filarmónica.

Cuando su carrera empezaba a despegar, se casó con Mark Rubin, director de la compañía y 22 años mayor, con quien tuvo su primer hijo, fallecido a los dos meses de edad.

Mientras se recuperaba de la périda, comenzó sus estudios con Vera Nikolayevna; el trabajo era tan brutal que le diagnosticaron tuberculosis.

Finalmente, en 1952, Galina Vishnévskaya ingresó al teatro Bolshoi de Moscú, en donde realizó algunos de los mejores papeles de la ópera de Tatiana en Eugene Onegin de Pyotr Ilyich Tchaikovsky a Aida de Giuseppe Verdi.

Un célebre matrimonio

En 1955 conoció al violonchelista Mstislav Rostropovich, y decidió divorciarse de su marido tras 10 años de matrimonio, para casarse con el famoso músico, falleció en el 2007 y con quien hizo una célebre carrera.

Ayer, Vishnevskaya fue presentada como un ejemplo de la riqueza cultural producida por la Unión Soviética y se recordó que recibió numerosos premios por parte del Estado, incluyendo la Orden de Lenin y el codiciado título de Artista del Pueblo.

Sin embargo, junto con su marido, ella albergaba sentimientos disidentes y las amistades forjadas con los críticos del gobierno, como el escritor Alexander Solzhenitsyn, en un país que trataba de ejercer un control total sobre la cultura y el pensamiento independiente de squash.

La pareja fue empujada al exilio en 1974 y finalmente se estableció en los Estados Unidos. Ellos fueron despojados de su ciudadanía soviética en 1978 por su abierta oposición al régimen. Regresaron a Rusia en 1990 cuando la perestroika de Mijail Gorbachov marcó el comienzo de una nueva era de cambio.

La cantante se convirtió en uno de los mayores críticos de la época moderna del Bolshoi, estaba en contra de las producciones contemporáneas. Después de una puesta en escena de 2006 de Eugene Onegin, juró nunca ir a ese teatro de nuevo, pero no lo cumplió. Será enterrada en el cementerio de Novodevichy en Moscú, cerca de su marido, el viernes.

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Obituario / Ravi Shankar

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El célebre músico de la  India. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 12 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- Ravi Shankar, que murió ayer martes en San Diego (California) disfrutó de una vida plena. Sus 92 años fueron lo bastante intensos para justificar dos autobiografías (My music, my life y Raga mala), donde explicaba cómo amplió los límites de la tradición musical que encarnaba, aplicando sus poderes al cine, el teatro y el ballet, aparte de abrirse a experimentos internacionalistas. Una nota de Diego A Manrique para El País:

«Aunque la operación fue exitosa, la recuperación resultó demasiado difícil para el músico», han informado en un comunicado conjunto la fundación que lleva su nombre y su sello discográfico East Meets West Music. El artista tenía su domicilio en el sur de California aunque mantenía también residencias en India. El primer ministro indio, Manmohan Singh, ha expresado su tristeza y ha dicho que con su muerte se pierde «un tesoro nacional y un embajador global de la herencia cultural de India».

Ningún otro músico clásico tuvo tanta influencia en la evolución del pop. Es posible que Segovia despertara idéntica veneración entre los guitarristas de los sesenta pero don Andrés no se mezcló con los melenudos. Ravi lo hizo, aún a sabiendas del riesgo de trivialización. Se recuerda su humor punzante en el Madison Square Garden neoyorquino, en agosto de 1971. Se celebraba el benéfico Concert for Bangla Desh, que partía de una idea suya. Iba a tocar un jugalbandi, un dueto con el prodigioso tablista Ali Abkar Khan. Según la costumbre, afinaron sobre el escenario. Les respondió un aplauso general. Ravi advirtió al público: «Si apreciáis tanto la afinación, espero que disfrutéis aún más con la música».

No funcionaba como gurú contracultural. De hecho, Ravi conservaba prejuicios de su casta y deploraba el uso de drogas y la promiscuidad de los hippies. Aunque él mismo se benefició de la tolerancia ambiental de los setenta, como se supo al triunfar Norah Jones y revelarse que era hija de Shankar y de una promotora estadounidense.

En realidad, Ravi tenía todas las credenciales para ejercer de embajador cultural. En los años treinta había recorrido Europa como parte del grupo de baile de su hermano Uday. Cumplidos los 18 años, se sumergió en el estudio del complejo sitar. Se benefició del resurgimiento cultural que siguió a la independencia, funcionando como director musical de All India Radio y confeccionando banda sonoras para películas de Satyajit Ray.

Como Ray, formaba parte del arte indio exportable. Participaba en giras patrocinadas por el Gobierno de Nueva Delhi. A mediados de los sesenta, actuaba en Madrid bajo los auspicios de la Embajada (ante un público tan escaso como entusiasta). Para entonces, ya había conocido al músico pop que le convertiría en un icono global similar a Ghandi o Tagore.

El publicista fue George Harrison, el más insatisfecho de The Beatles. Puede que siguiera la pista de los californianos Byrds pero Harrison tuvo un acceso privilegiado al maestro: en compañía de Ali Abkar, ofreció un concierto privado para John Lennon, Ringo Starr y el propio George. En 1966, Shankar le dio clases, advirtiéndole que no eran más que rudimentos, que el verdadero dominio del sitar requería años de estudio. El discípulo no estaba tan comprometido pero sí aceptó los consejos de Ravi para internarse en las creencias hinduístas.

'Raga-rock'

El poder de irradiación de The Beatles hizo el resto: se materializó incluso un híbrido llamado raga rock. Shankar se horrorizó igualmente ante un invento como la guitarra-sitar, que imitaba la tímbrica de su instrumento. Pero también entendía que el modo de vida occidental estaba reñido con el desarrollo de sus largas ragas. Él mismo había grabado placas de pizarra y había interiorizado la posibilidad de recortar su arte en concentrados de tres minutos.

No menor fue su ascendiente sobre la vanguardia del jazz, entonces interesada por las religiones orientales. En 1965, John Coltrane bautizaría Ravi a su hijo, hoy también saxofonista. Fascinó igualmente a muchos minimalistas; con Philip Glass grabaría Pasajes, en 1990. Siempre estaba abierto a colaboraciones insólitas, como Inside the Kremlin (1988), con una orquesta y un coro rusos.

Consciente de su situación de intermediario entre dos mundos, Shankar manifestaba un aliento didáctico frente a cualquier micrófono. Aclaraba la estructura de las ragas, diferenciaba entre la escuela indostánica del Norte (la suya) y la del Sur de India, puntualizaba su preferencia personal por el toque gayaki (cantarín). Su filosofía subyacente se resumía en la metáfora de «la casa con cuatro habitaciones»: la música debía satisfacer las necesidades emocionales, espirituales, mentales y físicas de todos los implicados en el proceso.

Harrison se mantuvo como principal difusor de las virtudes de Shankar pero el sitarista se sentía más cómodo al lado de colegas de formación clásica. Con el violinista Yehudi Menuhin realizó los populares elepés West meets East (1966-7). André Previn dirigió a la sinfónica de Londres en su Concerto for sitar and orchestra (1970), el primero de varios. Jean-Pierre Rampal, Bud Shank o Zubin Mehta también se beneficiaron de su apasionado discurso instrumental.

Aunque sufría problemas cardiacos desde los años setenta, apenas disminuyó su carga de trabajo. Recibió una oleada de honores y premios, sin renunciar a los conciertos o las labores de la Ravi Shankar Foundation. Guió los pasos de su hija menor, Anoushka Shankar, una sitarista igualmente atraída por el diálogo intercultural. Ella también realizó un cariñoso retrato de Ravi en el libro Bapi: love of my life.

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Obituario / Gloria Mestre

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La bailarina y coreógrafa tabasqueña. (Foto: Cortesía del Cenidi Danza INBA)

C iudad Juárez, Chihuahua. 11 de DICIEMBRE de 2012. (RanchoNEWS).- Gloria Mestre (1928-2012), quien falleció el domingo de un paro cardiaco en su casa de la ciudad de México, (La Jornada, 10/12/12), es recordada por el gremio dancístico como la bailarina de los pies alados, la diosa de la danza y la Terpsícore viviente que logró la llamada perfección en línea. Una nota de Fabiola Palapa Quijas para La Jornada:

Los restos de la bailarina y coreógrafa tabasqueña fueron velados en la funeraria Gayosso de Sullivan y cremados ayer por la tarde en el Panteón Español, informó a La Jornada su hija Glorialinda Silva.

Hace unos días, indicó que Mestre recibió un reconocimiento por su trayectoria artística en Villahermosa y regresó muy contenta a la ciudad de México, pero después empezó a tener problemas respiratorios. A la bailarina y actriz le sobreviven su hija, tres nietos y dos bisnietos.

En varias entrevistas con motivo del homenaje que recibió en 2004 de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Mestre expresó que nació para la danza.

Se consideraba un ser privilegiado al realizar durante toda su vida lo que siempre le gustó: bailar, a pesar de que sus padres se opusieron a que siguiera esa profesión. Decía que si volvía a nacer, otra vez sería bailarina.

La mejor intérprete de ballet

Gloria Mestre fue considerada como la mejor bailarina de ballet en México desde mediados de los años 40, la mejor en la danza moderna, actriz en teatro, cine y televisión. En su autobiografía Gloria Mestre: senderos de gloria, publicada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el gobierno de Tabasco, escribió que nunca tuvo miedo de vivir en el extranjero, ingresar a un ballet de otro país o entrevistarse con presidentes.

La bailarina recordaba con cariño a su madre, Carmen Rodríguez de Mestre y a su padre, el cirujano Manuel Mestre Ghigliazza, quien fue gobernador de Tabasco. Comenzó su carrera en la Academia Alma Mexicana y después ingresó a la Escuela Nacional de Danza, fue discípula de Martha Graham, Bronislava Nijinska y David Lichinne.

La bailarina y coreógrafa Patricia Aulestia, quien acaba de publicar el libro La danza: hojas de papel volando, publicadas en el diario Cine Mundial entre 1953 y 1963, dijo ayer que Mestre fue una gran figura del ballet, pero debido a razones económicas incursionó en otros ámbitos como la televisión y el cine.

Era una mujer esplendorosamente bella, tenía una apariencia de estatua helénica y eso impresionaba mucho en los escenarios. Felipe Segura la describía como una diosa, recordó Aulestia.

Comentó que Mestre, junto con José Silva, su esposo, presentó la primera versión de El lago de los cisnes en Chapultepec, y en su libro se reproducen opiniones de críticos sobre la actuación del Ballet Chapultepec, creado por ella.

La directora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón, Elizabeth Cámara, dijo que Mestre incursionó en diversos terrenos de la danza y trabajó en el cine.

«Algo muy memorable de Gloria –aseveró Cámara– y de Laura Urdapilleta es que poseían piernas que son de una línea preciosa, fuertes, para desempeñarse como excelentes bailarinas».

Para la directora del centro de investigación, Gloria y su esposo, José Silva, fueron grandes promotores de la danza contemporánea en el país. Elogió el trabajo de Mestre con la bailarina y coreógrafa estadunidense Waldeen Falkenstein (1913-1993). «Algo digno de mencionarse es su trayectoria en el Ballet de la Ciudad de México, donde interpretó obras como Alameda 1900, Umbral y Fuensanta», añadió Cámara.

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Noticias / México: Asume Tovar y de Teresa presidencia del Conaculta

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Consuelo Sáizar entregó la oficina en acto protocolario.  (Foto: Juan Boites)

C iudad Juárez, Chihuahua. 11 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- El historiador y diplomático Rafael Tovar y de Teresa recibió ayer por la mañana las oficinas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), de manos de su antecesora, Consuelo Sáizar. Una nota de Alida Piñón para El Universal:

En el acto protocolario al que asistieron los colaboradores salientes, quien presidiera el Conaculta entre 1992 y 2000 dijo que regresa a la presidencia en un momento en el que las necesidades del país son distintas a las que había cuando era funcionario público.

«Las necesidades del país son distintas, se ha resquebrajado el tejido social, y los contenidos de la cultura se pueden convertir en uno de los elementos fundamentales para una mayor calidad en el tiempo libre, para la integración de los jóvenes y, en buena parte, para colaborar en una mejor imagen de México en el exterior», dijo el historiador.

Agregó que aunque han pasado 12 años desde que dejó el cargo, no ha dejado de tener vínculos con el ámbito cultural. «Mi vida son los libros, la música, el teatro, las exposiciones, la cultura, nada me es ajeno y esto me da otra óptica. El trabajo cultural tiene su plenitud cuando se convierte en algo que está en nuestras vidas cotidianas», dijo.

Ante los funcionarios salientes y algunas figuras de la administración cultural como Sari Bermúdez, ex titular del Conaculta entre 2000 y 2006, y la actual directora de Difusión Cultural UNAM, María Teresa Uriarte, el funcionario sostuvo que en el panorama actual es necesario pensar en las nuevas tecnologías como mecanismos fundamentales de la difusión cultural.

«Nos dan la posibilidad, como fue en el Renacimiento, de hacer llegar los bienes y servicios culturales como nunca en la historia de la humanidad», aseguró.

Rafael Tovar y de Teresa consideró que la dependencia debe estar concentrada en la transversalidad. «El reconocimiento del trabajo cultural no se agota y se inscribe en los aspectos culturales, es decir, que se conviertan en algo autorreferencial».

También refirió que uno de los grandes retos en materia cultural es lograr que las necesidades de la comunidad sean acordes a la oferta institucional.

«Cada momento que toma el cambio de estafeta cultural de una nación como México, su primera responsabilidad es leer su realidad. Es ver las necesidades que se tienen, reconocer las nuevas voces que hay que escuchar, las nuevas condiciones en que se llevará a cabo el trabajo y, sobre todo, las nuevas necesidades sociales que hay que satisfacer».

También aprovechó para recordar algunos de los logros que se generaron durante los primeros años del consejo, como las becas y la red de bibliotecas.

Finalmente comentó que por el momento se encuentra en el análisis de la administración que recibe y sostuvo que será en los siguientes días cuando dé a conocer quienes serán las personas que ocuparán los distintos cargos dentro del Conaculta.

Y reconoció el trabajo de Sáizar: «Su eslabón será muy importante, será valorado e integrado a la tarea siempre inagotable de la acción cultural».

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Cartelera / Chihuahua: Lectura de «Cuentos para Sanar a México» en la Quinta Gameros

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Literatura / Entrevista a Fernando Savater

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Encuentro entre escritores (Foto: Jorge Serratos)

C iudad Juárez, Chihuahua. 10 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- Reproducimos la entrevista realizada por Rafael Pérez Gay para El Universal a Fernando Savater en su visita a México.

La tardé en que me reuní con Fernando Savater hubo gritos en las calles. Contingentes del movimiento Yosoy132 protestaba y cerraba la circulación que lleva a Polanco, donde esperaba Savater. Esta es la primera pregunta que quiero hacerle pensé: protesta, violencia, indignación en México y España.

Desde hace muchos libros, Savater se ha convertido en un escritor y un periodista central de la vida pública hispanoamericana. El lugar que ocupa y por el cual cualquier periodista e intelectual pactaría con el diablo se desprende de una obra vasta y compleja, de una reflexión inteligentísima y un trabajo de carbonero a lo largo de los años. Savater habló de México y de España, de la estupidez, de las drogas, de la política, de la novela y relacionamos estos temas con algunos de sus libros: El contenido de la felicidad, Diccionario filosófico, Mira por dónde. Autobiografía razonada y Los invitados de la princesa, Premio Primavera 2012. Savater, a escena.

El primero de diciembre, una marcha de protesta en contra del presidente Enrique Peña Nieto convocada por Yosoy132 terminó en disturbios, desmanes y enfrentamientos entre grupos de jóvenes armados de bombas caseras, cadenas, arietes en llamas y la policía que los repelió con gases lacrimógenos, toletes, golpizas aquí y allá. ¿Ves alguna relación entre estos hechos de protesta y el momento español. Los une acaso la indignación ciega, la protesta, el rechazo? ¿Cómo ves este momento mexicano, lo relacionas con el español?

Yo el momento mexicano lo veo, en principio, bastante más esperanzador. Han habido unas elecciones que se han hecho con la normalidad de las elecciones democráticas, ha habido un ganador con un número cuantioso de votos, hay una serie de propuestas que parece que suenan bien y que tal vez se lleven a la práctica y mejoren una serie de problemas que, efectivamente, son graves.

Hay unas propuestas positivas y, sobre todo, no hay una situación en lo económico, en lo social, como desgraciadamente hay en España, donde hay protestas por todas partes, protestas violentas que probablemente no tienen especial justificación, que probablemente son movidas por manos interesadas en crear disturbios. Como siempre, lo que cuenta no es la protesta, sino la propuesta. Es decir, lo que cuenta no es la disconformidad global y genérica, sino las propuestas que es lo que se debería haber, esto falta muchas veces.

En España, desgraciadamente, lo que tenemos es un horizonte mucho más cerrado en este momento, tenemos una situación económica crítica. Estamos dependiendo de ayuda europea que llega imponiendo más condiciones draconianas a la economía española.

Tenemos, además, una desafección social producida por nuestros movimientos separatistas que son una especie de enfermedad oportunista que siempre acude a los organismos enfermos, como en este caso al Estado español. La situación me parece angustiosa.

En Ética Urgente, en El contenido de la felicidad y en general en tu obra hay siempre una definición de la ética como programa de la voluntad: el bien y el mal. Dime si el concepto se ha transformado a lo largo del tiempo o si sigue siendo el mismo.

El concepto de ética sigue siendo el mismo, lo que varía es el campo de acción humana sobre el que se ejercen los principios, la orientación. La ética no es un código, no son unas tablas de la ley, sino que es una perspectiva de valoración y de justificación de los motivos por los que uno opta a la acción o vota por una actitud o por otra.

Los seres humanos estamos condenados a la libertad, como dijo Sartre; no podemos escapar de la necesidad de hacer elecciones, por ejemplo. La ética es el intento de justificar esas elecciones no de acuerdo a los mismos objetivos pragmáticos inmediatos, sino a una cierta concepción global de la vida. Las acciones humanas varían con el tiempo porque nuestra capacidad de acción varía. La Ética a Nicómaco de Aristóteles, que es excelente, carece de reflexiones sobre bioética, por ejemplo. No habla de Internet porque naturalmente eran nociones que estaban vedadas a Aristóteles. Lo que varía no es tanto la ética sino los campos de reflexión. Los campos en que el hombre puede actuar y, por lo tanto, puede actuar bien o mal.

Recuerdo que en el Diccionario Filosófico que publicaste hace algunos años en editorial Planeta, hay una entrada sobre la «Estupidez» que me gusta mucho y que termina con una cita de Camus, que dice más o menos así: «Cuando le preguntaron a Camus qué había hecho él para enfrentar los grandes problemas que asediaban a su tiempo y a él, contestó: lo primero, no agravarlos». ¿Sigues pensando como Albert Camus?

Sí. Creo que, por lo menos, uno debe ser un intento de resolución del problema, pero no parte del problema mismo; es decir, no esa especie de persona que tiene quizá buenas intenciones, pero que su actividad se convierte en una fuente de dramas o de empeoramiento de las cosas. La reflexión sobre la propia conciencia debe llevarle a uno a evitar incidir y aumentar los males, a una actitud restrictiva, a una actitud un poco más de hacer más pequeña la acción en vez de hacerla más grande, eso ensarta dentro de determinadas circunstancias, cuando es fácil agravar las cosas en vez de mejorarlas. A veces hay que emprender el mismo camino, a veces bastante más decididas, bastante más avanzadas, porque las circunstancias lo piden, pero siempre teniendo la idea de que uno no debe ser de los que agravan, sino de los que aligeran las cosas.

Vivimos en un tiempo, al menos en México, en el cual pareciera que muchos o algunos de los personajes que participan en la vida pública no están muy al tanto de que no hay que agravar las circunstancias, sino tratar de que la acción, como tu dices, sea menor y aligere la escena. ¿Sólo la democracia puede dotar de soluciones a la vida política, a la plaza pública, a la vida social?

No sólo la única forma, todos sabemos que hay muchas otras formas. La democracia es la única forma de que haya verdaderamente una sociedad y no un rebaño con un pastor, un tirano, un matarife. La democracia no es la fuente de la felicidad, ni la solución de todos los problemas, la democracia es el reconocimiento de que todos los seres humanos deben participar en la gestión de sus propios destinos. Eso es, digamos, insuperable, no se trata de que haya a veces unos resultados buenos y unos malos, eso no lo sabemos; evidentemente, en ocasiones la democracia no tiene la garantía de acertar siempre por esas tonterías de que «el pueblo siempre acierta», no.

El pueblo casi nunca acierta, Fernando.

Primero, el pueblo no es nada. El pueblo es un conjunto de ciudadanos que se puede equivocar como nos podemos equivocar tú y yo. Decir que el pueblo nunca acierta sería decir: es imposible que jamás llueva aquí. Bueno, a lo mejor llueve porque hay una nube.
De lo que se trata es de que, acierte o no acierte, cada uno de nosotros tiene que participar en la democracia; de hecho los griegos, que llevaban esto hasta las consecuencias más extremas, sorteaban los cargos públicos.

La sociedad debe aceptar que, como todos somos miembros, si el cargo cae en una persona que no es la más competente pues también debemos intentar ayudar a que lo lleve a cabo. Lo que no podemos hacer es crear jerarquías de los que nacen para mandar, los que nacen para obedecer, los que nacen para saber, los que nacen para ignorar, eso es lo que es antidemocrático.

En ese sentido, ¿la política es la forma y el conjunto de instrumentos que tenemos para que la vida pública no termine a balazos? ¿Eso es la política?

La política es la organización institucional de la sociedad. Sociedad quiere decir que somos socios. Los socios no se tratan de manera violenta, no se intentan asesinar, los socios son socios porque intentar colaborar unos con otros, intentan remediar las carencias de unos y otros porque intentan ganar juntos o minimizar pérdidas juntos, eso es la sociedad y la política es el propósito de institucionalizar ese intento de vivir como socios.

Otro asunto: En Mira por dónde, tu autobiografía razonada, dedicas un episodio más o menos lago al periodismo. Escribe algo así como esto: «sigo escribiendo en El País precisamente porque cuando me pedían una reseña escribía una reseña y no un soneto». Hoy El País pasa por una crisis severa, dura, ¿está en crisis el periodismo español?

No. El periodismo mundial está en crisis, no sólo el periodismo español, eso afecta a todos los periódicos porque los periódicos, en papel, tienen fecha de caducidad. Entonces todas las grandes empresas de periodismo impreso están pasando por momento difíciles para lograr mantenerse, todos están haciendo reducciones de personal, de gastos; muchas veces incluso de publicaciones que parecían casi mitológicas, como Newsweek, por ejemplo, han desaparecido ya en papel para pasar sólo a online, a Internet. Es una tendencia. Yo lo deploro desde mi ancianidad porque he leído o leo cuatro periódicos todos los días, me gusta el papel, la tinta.

No sé dónde te leí que uno de tus momentos más agradables del día es cuando en la mañana sales de tu cuarto y tomas los periódicos y te sirves un café.

Ahora ese momento va precedido de otro momento que es cuando me despierto, tomo el Ipad y leo los periódicos en el Ipad; luego lo dejo, me visto, bajo, compro los periódicos y los vuelvo a leer. Es probable que el periódico como fuente de información inmediata dejará paso quizá al periódico más bien encaminado al comentario, a la interpretación de lo que ocurre; pero ese no es un fenómeno español, es un fenómeno que ocurre en todas partes.

Es verdad, el periódico El País, que a mí me afecta más porque es el mío, ha pasado y está pasando por una fase difícil, ha habido recorte de personal drástico y se están haciendo las cosas a veces con más acierto y otras con menos, pero es una crisis que trasciende, desde luego, a la prensa española.

En Ética urgente hay un ensayo sobre Internet...

Ética urgente no son ensayos ni artículos. Es un diálogo que mantengo con jóvenes. No es un libro que haya escrito, es un libro hablado por mí, es una trascripción de unas conversaciones que he tenido con jóvenes en una serie de colegios e institutos de España, a lo largo del comienzo de este año. Eran chicos que habían estudiado la Ética para amador que ha cumplido20 años de su publicación.

Entonces fueron ellos los que introdujeron nuevos temas, desde las perspectivas laborales de la crisis hasta la crítica, la religión, Internet, y yo procuré debatir con ellos, charlamos, intercambiamos opiniones, les contradije en ocasiones. El libro es el resultado de esas pláticas.

En El contenido de la felicidad defines la bioética como una frondosa rama de la ciencia que se ocupa de dos momentos que tienen que ver con el ser humano cuando éste no puede hacerse cargo de sí mismo: el nacimiento y la muerte. ¿La muerte asistida, la muerte como una opción elegida, el bien morir es una última puerta para salir de la vida?

Yo creo que la vida no es una jaula, o sea que los seres humanos somos, probablemente, los únicos animales que sabemos que vamos a morir con toda certeza. Mientras que el resto de los animales viven, mueren, pero no saben que van a morir, no conocen su destino; nosotros sí. Esa diferencia hace que todo sea diferente. Nosotros somos mortales y ellos son inmortales porque no saben que van a morir nunca. Frente a eso, la vida para nosotros no es un término zoológico, sino que tiene que ver con el sentido, con la creación, con el placer, con la compañía. Cuando por razones mil se nos hace invivible, imposible ya de mantener esos parámetros que nos hacen indeseable la vida, entonces no cabe más remedio que respetar el deseo de las personas que, por su invalidez, porque ven un muro aciago frente a ellos que no pueden superar, desean ya morir. Mantenerlas artificialmente en vida, convertidas ya prácticamente en vegetales, es algo estúpido y cruel.

Hay un libro de Jean Améry que se llama Alzar la mano contra uno mismo (el escritor Améry se quita la vida a los 66 años). Mienras leía, me llenó de inquietud la posibilidad de plantear que uno es capaz de decir bueno, en este momento esto debe terminar.
¿La tecnología, los avances de la ciencia, la forma de alargar la vida, incide en la decisión de vivir más cuando ya la vida es invivible?

Bueno, deseo que en su momento me atiendan lo mejor posible, que el hospital esté bien dotado de todo tipo de máquinas y quisiera que se me aplicaran las medidas curativas si tengo una enfermedad grave. Pero además de todo eso está el sentido que encontramos en la vida. Es decir, un pulmón artificial o una máquina de respiración asistida nos puede prolongar la vida, pero no le va a dar sentido a la vida. El sentido tenemos que darlo nosotros, que buscarlo nosotros. Habrá quien lo encuentre y decida que sigue deseando vivir en cualquier circunstancia, pero otras personas pensarán de forma distinta.
El libro de Améry es una reflexión sobre eso, sobre cómo los seres humanos pueden verse desde dentro, cada uno se ve desde sí mismo, es inútil verse desde fuera.

Como bien sabes, el gobierno de Felipe Calderón inció una guerra contra el narcotráfico, un combate serio y ciego contra el crimen organizado que ha costado 60 mil muertos. Veo en el consumo de la droga no sólo muerte y violencia sino exploración de un placer, búsqueda, en fin, experimentaciòn con la propia sensibilidad. Y de pronto eso se convierte en un problema político real de violencia desatada. ¿Qué tienes que decirnos al respecto?

Que la distancia que hay, efectivamente, entre ese problema personal y el problema político, global, es la prohibición. Lo que convierte un problema o una decisión privada de una persona que puede estar informada, que puede saber si quiere tomar una cosa u otra, se convierte en un problema para todo un país con cientos y miles de muertos por culpa de una decisión que es la prohibición de la droga.

La prohibición de la droga es lo que convierte a una droga en un bien escaso buscado y manejado por gángsters, eso es lo que nos lleva a la situación actual, es decir, la irracional cruzada contra las drogas que se inició a comienzos del siglo XX por Estados Unidos y luego contagiando a otros países.

Eso nos ha llevado a esta especie de gangsterismo generalizado. Es un problema gratuito, hay otros problemas de desarrollo, de economía, de justicia social, que probablemente vienen de estructuras que sería difícil decir qué es lo que hay que hacer para resolverlo.

¿La legalización de las drogas es una salida?

La despenalización de las drogas, se legaliza lo que ha nacido para estar prohibido y termina convirtiéndose en autorizado. Pero las drogas nacieron perfectamente libres. La Coca-Cola hasta 1905 utilizaba coca en su fórmula y la heroína era una medicina creada por la casa Bayer; las drogas no han nacido para estar prohibidas. Son sustancias, medicinas, sustancias artificiales o naturales, las cuales nacieron para cumplir ciertas funciones y que de pronto se prohibieron y entonces se convirtieron en un oscuro objeto de deseo.

Estamos acostumbrados a leer ensayos de Fernando Savater, pero te has empeñado y desempeñado desde hace varios libros en la novela. ¿Cómo enfrenta Savater el momento creativo, la ficción. ¿Cuéntanos algo de ese momento?

Para mí la afición a la literatura y el deseo de escribir historias es anterior al deseo de escribir ensayos y practicar filosofía. De jovencito, a los 15, 16 años, quería ser escritor, periodista, narrador. Luego inicié la carrera de filosofía y letras, de la cual a mí lo que me interesaban eran las letras mucho más que la filosofía y por razones laborales me vi más encuadrado más en la filosofía que en la literatura porque no existían carreras de literatura puramente dichas como existen hoy en día.

Entonces me dediqué a la filosofía, de lo cual no me arrepiento; me interesó y me ha interesado siempre y me he dedicado a esto muchos años: 40. Pero ahora que vuelvo a tener una cierta libertad por mi jubilación como profesor y también un poco por mi jubilación como ensayista si quieres, tengo un poco más de tiempo y quisiera volver a dedicarme un poco más a la novela. Lo he hecho muy intermitentemente, todo el tiempo, pero lo he hecho un poco a ratos perdidos.

Ahora quisiera hacerlo con un poco más de dedicación y quizá esta novela, Los invitados de la princesa, es la primera que he podido escribir con un cierto detenimiento.

Cuando Balzac estaba a un paso de la muerte lo visitó Víctor Hugo en su casa de la rue Fortunée. Agónico y quizá delirante, Balzac pidió que llamaran al doctor Bianchon: «Traigan a Bianchon, sólo él puede curarme». Pero Bianchon no pudo salir de ninguna de las 26 novelas en las cuales actuaba el papel de un médico, el médico que Balzac inventó. Ficción y realidad. ¿Tus novelas pasan la frontera de la ficción a la realidad o simplemente penetras a mundo que está lejos del que estamos viviendo en ese momento? ¿Cómo concibes el momento de la creación novelística?

Como dijo el poeta Eluard: hay otros mundos, pero están en este. Hay otros mundos, pero todos están aquí. Efectivamente, me gusta la literatura con un poco de imaginación, la literatura fantástica con géneros como la ciencia ficción o el terror, pero no me gusta la literatura realista en el sentido burgués del término. No me gusta la novela que me cuenta que la señora del tercer piso se enamoró del señor que vive en el primero, dejó a su marido y luego lo echaron de la fábrica en la que trabajaba; todo eso puede parecer muy interesante, pero a mí me aburre brutalmente.

Lo que me interesa es contar historias no habituales, aunque naturalmente remiten al mundo en el que estamos, que no remitan a cualquier cosa, por fantástica que se te ocurra como ser humano, sino que exploren la humanidad y la realidad donde vivimos. Lo que pasa es que vemos esa realidad desde otro ángulo, un ángulo nuevo, un ángulo independiente y no un mero reflejo de la realidad.

En casi todas mis novelas, por ejemplo en Los invitados de la princesa, hay unas circunstancias que pueden ser reconocibles porque es un congreso de escritores. Los escritores llegan a una isla más o menos remota y quedan atrapados porque hay un volcán en actividad que no permite que los aviones despeguen. Hay historias que los personajes cuentan y todas tienen que ver con aspectos de nuestro mundo, algunas relacionadas con la educación, otras con el poder, otras con el amor, otras con la decepción que trae la vida. Cada una de ellas tiene que ver con uno de esos aspectos, pero todas están contadas desde géneros distintos, yo he querido que los diversos relatos que se entrelazan en el libro estuvieran no solamente narrados de manera diferente, sino también por personajes que son completamente distintos, algunos comprenden lo que están contando, otros no lo entienden bien.

Entre los jóvenes cultos, Cioran se ha convertido en un autor de culto. No todos saben que eres el introductor de Cioran al español y que fue tu amigo. ¿Sigues visitando a Cioran, sigues leyendo a Cioran?

He tenido tanta familiaridad con Cioran que ahora, más que leerlo, lo recuerdo. Y sí, es verdad que en ocasiones por algún tipo de los azares de mi trabajo vuelvo a tomar algunos de los ya muy gastados volúmenes que tengo de Cioran y de pronto vuelvo a encontrar esa especie de escalofrío, de aguijonazo que me daban los mejores momentos de Cioran.

Claro que Cioran para mí ya es un recuerdo de una persona, de una amistad, de un anecdotario personal.

Me gusta citar aquello que cuentas en Mira por dónde y mucha gente no me lo cree. Me refiero a la rubia que visita a Cioran, el pesimista queda prendado de ella, la pasea, la corteja, pero al final se da cuenta de que es una enviada de la Academia Sueca y que sondea la posibilidad de que Cioran acepte el Nobel. Entonces Cioran enloquece de rabia por la mentira y arma una tremenda pataleta. Fue así, escribes, como Elías Canetti llegó al cuadro de honor y recibió el Premio Nobel.

Yo sólo puedo atestiguar lo que dijo Cioran, no conocí a la joven rubia, pero seguí a lo largo esa relación. A Cioran le gustaban mucho las mujeres, y a pesar de sus años tenía sueños de coquetería porque supongo que es de las cosas últimas que se pierden, y con la joven que vino paseaba, salía, en fin. Él estaba convencido totalmente de que era una admiradora de su obra pero que también que estaba interesada por él.

Cuando se enteró de que la joven estaba cumpliendo una función y que había sido enviada por alguien que debía de conocer bien a Cioran y mandó a esa joven y no a un señor con bigote, entonces sintió un poco el orgullo herido del macho, de pronto encontró que estaba siendo un autor más de una estantería y se enfadó.

Oigo a veces a jóvenes para los cuales la filosofía es aburrida y no sirve de mucho, ¿qué les dirías?

Tendría que confirmarles sus sospechas de que la filosofía no sirve para nada. Como escribió Adorno en una ocasión: porque no sirve para nada, aún es útil la filosofía.

Es una llave pero que abre una puerta de dudas o de enigmas, no de soluciones. Es lo contrario de un libro de autoayuda, es un libro de autoproblematización no de autoayuda. Pero lo que pasa es que hay gente que tiene mentalidad de empleado: esto para qué sirve. La mentalidad servil lleva a pensar siempre esto: ¿para qué sirve? Hay gente que no se considera a sí mismo como un criado.

En El contenido de la felicidad citas a Stuart Mill, me refiero al ensayo sobre «El Héroe Trágico». ¿Te acuerdas cuando reflexionas sobre el ensayo On liberty y te preguntas por las libertades individuales? En el alba del siglo XXI, ¿sientes que están amenazadas las libertades individuales por los Estados o sientes que saldrán adelante como en otros momentos de la historia?

La libertad siempre está amenazada porque las garantías de libertad sólo pueden ser estatales; es decir, sólo las tenemos dentro de los Estados.

Las libertades son unas cosas que nos reconocemos unos a otros dentro de un marco de libertades. Lo que pasa es que toda libertad dentro del marco de la sociedad tiene unos límites. La sociedad está formada por socios, por lo tanto un socio no puede hacer lo que quiera, sino que tiene que atenerse a que hay intereses de otros que pueden ser perjudicados o compatibles con otros socios, la capacidad de emprender, innovar, crear, expresarse, buscar un propio camino de realización y, por otro lado, las necesidades de convivir, de aceptar pautas normativas comunes. Eso constantemente está funcionando.

Hoy el Estado tiene muchos medios para tratar de sugestionar al individuo y decirle: usted renuncie a su autonomía, déjelo en mis manos, yo le diré qué comer, qué beber. Con la persecución de la droga es claro el atentado contra las libertades de las personas: «Nosotros sabemos lo que usted debe tomar y lo que no debe tomar y además le castigaremos si usted viola las reglas».

Una cosa es que recibamos información para poder tomar decisiones sensatamente y otra, muy distinta, es que se decida por nosotros. Muchas veces las grandes estructuras políticas ofrecen ese servicio: «Descanse usted en su libertad que yo la tomo en su lugar y ya verá bien usted qué bien le va. Yo sé mucho mejor que usted lo que necesita y lo que no».

Erich Fromm, un autor importante del siglo pasado que fue psicoanalista y que vivió y murió en Cuernavaca, tenía un libro que se llamaba Miedo a la libertad que escribió cuando terminó la guerra mundial y en el que explicaba por qué el auge de los grandes tiranos.

En Sobre vivir dedicas algún ensayo a la libertad y la tolerancia, ¿cierto?

Tenemos que acostumbrarnos a cierta incomodidad de las libertades. La libertad no es el hacer las cosas que yo quiero; libertad es que otras personas, dentro de un marco común, de leyes y de normas, puedan optar por cosas que a mí me parecen repugnantes o estúpidas.

Uno está rodeado de gente que come cosas que uno considera asquerosas, viste de un modo que uno considera absurdo, tiene prácticas sexuales que a uno le repugnan, opta por vocaciones y por líneas políticas que a uno le parecen fatal y sin embargo tienes que tolerarlas porque eso es reconocer la libertad de los demás. Es decir, uno está reconociendo la libertad de otro, cuando lo que hace el otro te molesta. Si lo que hace el otro te gusta, si lo que hace el otro te parece muy bien, no tiene ningún mérito reconocer su libertad.

En México llevamos mucho tiempo diciendo, y con razón, que la catástrofe silenciosa mexicana se desprende de la educación. Háblanos de esto y luego, si te alcanza, del laicismo.

La educación es un problema en México y en España, y en todos los países. Es decir, es básica en la democracia. La educación no es una cosa que se dé como cualquier otra. La educación es algo esencial porque hay que fabricar personas capaces de utilizar la democracia. Seres totalmente ignorantes, seres incapaces de gestionar sus propias ideas, su propio conocimiento, es imposible que puedan colaborar en la organización de la gestión de los problemas del país; ser demócrata, ser ciudadano en la democracia, es ser político. En la democracia todos somos políticos.

Entonces la educación es importante porque hay que fabricar ciudadanos, fabricar ciudadanos es fabricar algo más que empleados. Está muy bien que las personas desarrollen conocimientos para ser capaces de hacer trabajos útiles en la vida, en la comunidad, pero eso no basta, un ciudadano tiene que hacer mucho más que eso.

Un ciudadano tiene que hacerse y tiene que ser educado para eso. Muchas veces, los Estados piensan que la educación es muy cara, porque lo es; la buena educación es muy cara. Exige muchos profesores, apoyo, grupos pequeños, renovación, reciclaje de los conocimientos de los maestros, pero hay que recordar que la mala educación se paga mucho más cara.

En cuanto al laicismo: es uno de los componentes de la democracia. Las democracias tienen que ser laicas porque es la única forma de respetar la religión, en contra de lo que creen los fanáticos o los teócratas que piensan que el laicismo es despectivo o contrario a las religiones. No, el laicismo es la única forma de respetar las religiones, pero todas. Porque, claro, tener creencias religiosas es un derecho de cada cual, pero no es un deber de nadie y mucho menos es un deber de la sociedad; por lo tanto las creencias o no creencias religiosas deben ser respetadas mientras se sometan a unas leyes comunes, porque nosotros no vivimos en una teocracia, sino que vivimos en una sociedad que tiene unas leyes organizadas de acuerdo con las luces de la razón humana. Luego dentro de ellas, cada uno si quiere, puede buscar una trascendencia o no, eso ya depende de cada cual.

Entonces el laicismo es el reconocimiento de que el funcionamiento del Estado no está determinado por creencias, ideas e inspiraciones religiosas. Los pecados no son delitos; si uno peca o no peca, allá con su conciencia, pero si se es un delincuente eso sí que tiene que ver con las cosas del Estado.

En Mira por dónde hay un momento en el cual, corrígeme si estoy mal, en febrero de 1981, tu ex mujer y madre de tu hijo te llama y te dice: ¡Fernando, ha ocurrido una tragedia! Y tú le contestas: ¿qué ha ocurrido, qué pasó? Que Tejero ha querido dar un golpe de Estado. Entonces le respondes: vaya, por Dios, pensé que le había pasado algo al niño.

Ahí es cuando uno ve la jerarquía de sus preocupaciones; claro, oigo a una mujer llorando e inmediatamente digo: que al niño le ha atropellado el camión. Pero luego me dijo: un golpe de Estado.

Un golpe de Estado, evidentemente, tendría graves incomodidades, sobre todo para mí que estaba en todas las listas del próximo golpe, pero de todas maneras eso ya me parecía un problema menor, eso se podía resolver, pero lo del camión en cambio era mucho más terrible...

Es decir, no todo es vida política, el ámbito de la vida privada sigue siendo fundamental. La libertad es la sede de la intimidad, dijiste.

En la intimidad están nuestras libertades porque ahí es donde tomamos las decisiones; es decir, muchas veces hacemos una serie de cosas por rutina, por imitación, pero cuando de verdad vamos a operar por nuestra libertad lo hacemos desde la intimidad. Nadie sabe por qué estamos verdaderamente haciendo una cosa o la otra. Ése es el secreto y el abismo de la libertad.

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