Rancho Las Voces

Galería / Robert K. Byers: «White Sands National Monument»

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White Sands National Monument
New Mexico
1975


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Galería / Wynn Bullock: «Leaves in Cobwebs»

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Leaves in Cobwebs
1968


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Galería / Jindrich Brok: «Two Leaves»

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Jindrich Brok


Two Leaves
1960s


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Galería / Margaret Bourke-White: «Terminal Tower with Bridge»

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Terminal Tower with Bridge
Cleveland
1928


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Galería / Pierre Boulat: «Frederico Fellini»

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Pierre Boulat


Frederico Fellini
1964


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Galería / Jozef Emiel Borrenbergen: «Eiffel Tower»

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Jozef Emiel Borrenbergen


Eiffel Tower
Paris
1935


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Galería / Aubrey Bodine: «Cat Food»

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Cat Food
1950


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Noticias / España: Llega a Barcelona «David Bowie Is»

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Duffy Archive & The David Bowie Archive
David Bowie. (Foto: Duffy Archive & The David Bowie Archive (c) Victoria and Albert Museum)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).-Normalmente la muerte de un icono pop suscita una avalancha de biografías y análisis sobre la importancia de su figura en la cultura contemporánea. Sin embargo, los ríos de tinta (de toda condición y soporte) dedicados a David Bowie siempre fueron enormemente caudalosos. En 2013, el Victoria and Albert Museum de Londres contribuyó a esta corriente continua con una propuesta ambiciosa, multimedia y de gran envergadura: la exposición David Bowie Is, comisariada por Victoria Broackes y Geoffrey Marsh, responsables del departamento de teatro y artes escénicas del museo inglés. El título de la muestra deja el predicado de la frase en suspenso y se completa de distinta manera en cada sección de la muestra porque, en efecto, Bowie es muchas cosas a la vez. Fernando Díaz de Quijano reporta para El Cultural

Ahora, más de un año después de la muerte de Bowie (Londres, 1947 - Nueva York, 2016), la primera retrospectiva internacional sobre la trayectoria del autor de Space Oddity recala en el Museu del Disseny de Barcelona. La exposición se nutre principalmente de los fondos de The David Bowie Archive y reúne más de 300 objetos que incluyen fotografías, películas, vídeos musicales, portadas de discos, letras manuscritas, vestuario original, diseños de escenarios, instrumentos del propio Bowie y numeroso material inédito de los conciertos del artista. La muestra podrá verse en el museo barcelonés a partir de este jueves, 25 de mayo.

El Victoria and Albert Museum de Londres es uno de los museos de arte y diseño más importantes del mundo. Para su director, Martin Roth, la organización de esta exposición por parte de su museo está más que justificada porque la estrella del glam «no fue solo uno de los músicos e intérpretes más geniales de la segunda mitad del siglo XX, sino que también se cuenta entre los más fabulosos visionarios del diseño». De esta manera, la música ocupa un segundo plano en la exposición, que dedica buena parte de su discurso a analizar el excepcional dominio del lenguaje audiovisual que tenía Bowie y su capacidad para configurar y explotar su propia imagen siguiendo los principios del marketing empresarial.

Los comisarios de la exposición son también los coordinadores del libro que la complementa trascendiendo la categoría de catálogo. En español lo edita Malpaso y sus páginas recogen ensayos de distintos autores que analizan en detalle la trayectoria y las distintas facetas de Bowie. En el texto que da comienzo al libro, el director del Victoria and Albert Museum destaca a Bowie como un «bastión del individualismo, defendiendo que deberíamos ser lo que queremos ser, tener el aspecto que queramos tener, y tomar la iniciativa con independencia de los puntos de vista de los demás». Por su parte, los comisarios ponderan en el prólogo la impronta bowieana con estas palabras: «David Bowie fue uno de los artistas más importantes de los últimos cincuenta años. Multitud de artistas contemporáneos y diseñadores lo han citado como inspiración, reconociéndolo como uno de los creadores más innovadores. Encabezó una revolución en el ámbito de la libertad de expresión, y vendió más de ciento cuarenta millones de álbumes. No parece desmesurado proponerlo como el músico más relevante de su generación, aunque el impacto causado por su música, su estilo visual y su presencia pública alcanza mucho más lejos. Su influencia, en un amplio espectro que abarca la interpretación, la moda, el arte, el diseño y la identidad, sigue modelando la cultura contemporánea en su sentido más amplio».


Vista de la exposición David Bowie is en Londres. (Foto: Victoria and Albert Museum)

Para Broackes y Marsh, Bowie es también un enlace entre la vanguardia artística y el resto de la sociedad, «un eslabón que conecta a Andy Warhol, Bertolt Brecht, William Blake, Charlie Chaplin, Antonin Artaud, Salvador Dalí, Marlene Dietrich, Philip Glass, Nietzsche, el glamur de Hollywood, el diseño gráfico, los zapatos de plataforma, el cine, la música, Kurt Weill, Berlín, Nueva York, Londres, Alexander McQueen, los Juegos Olímpicos de 2012, Jim Henson, los alunizajes, Kansai Yamamoto, Kate Moss y Marshall McLuhan».

En un minucioso ensayo, Marsh disecciona la trayectoria artística de David Bowie. Su carrera siguió en paralelo la transformación de Londres, que pasó de ser una ciudad bombardeada a punto de sucumbir en la Segunda Guerra Mundial a convertirse en uno de los principales centros financieros del mundo. «Ambos protagonistas, enfrentados a un escenario de máxima competitividad, se sirvieron de la ambición sin restricciones, de una sólida experiencia, de un sagaz sentido del marketing y de una porción de suerte para afianzar su posición». Bowie se abrió paso en el naciente «swinging London» en medio del furor tecnológico, la remodelación urbanística, la eclosión musical que se consolidó con la british invasion en los Estados Unidos, la rebelión juvenil contra la autoridad y la liberación sexual.

Precisamente un ensayo de la controvertida crítica social Camille Paglia incluido en el libro analiza la importancia y la evolución de las connotaciones sexuales y andróginas en la trayectoria de Bowie, así como un dandismo heredado de Lord Byron, Baudelaire y Oscar Wilde. «Aunque él mismo fuera un atleta hiperactivo del nuevo libertinaje, Bowie nunca vio el sexo como una salvación. En su obra clásica, la identidad es una serie de gestos o poses. El sexo se representa como una entrada teatral en otra dimensión paralela pero no coexistente con la realidad social. Como Wilde, Bowie hizo del sexo un medio para afilar la conciencia de sí mismo más que para dedicarse a una anulación de corte dionisiaco», señala Paglia.

La visita de David Bowie Is a España coincide con el 50.° aniversario del primer LP del artista, Bowie, publicado el 1 de junio de 1967 (igual que el célebre Sgt. Pepper de los Beatles). Aquel disco fue un fracaso que, como explica Marsh, Bowie y todos sus fans agradecieron años después, ya que aquella experiencia le obligó a seguir alimentando su repertorio de influencias hasta convertirse en el artista transgresor que llegó a ser, inspirando a su vez a un sinnúmero de artistas de las generaciones posteriores en todo el mundo.


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Arqueología / México: La exposición «Nuestra sangre, nuestro color» culmina ciclo sobre cromatismo en Mesoamérica

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 Marco Peláez
En la exhibición de esculturas mexicas se presentan los resultados de varios años de investigación acerca del color en los siglos XV y XVI. En la imagen, aspecto de la exposición, cuya curaduría está a cargo de Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo MayorFoto Marco Peláez. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- Azul/verde, rojo, blanco, negro y ocre, los colores del universo, los colores del centro y los puntos cardinales, los colores de la paleta que escultores y pintores de Tenochtitlán utilizaron en murales y esculturas. Sólo cinco. Ericka Montaño Garfias reporta para La Jornada.

Esos colores son ahora el tema de la exposición Nuestra sangre, nuestro color: la escultura polícroma de Tenochtitlán, que se inauguró el pasado viernes en el Museo del Templo Mayor.

En la muestra se presentan los resultados de varios años de investigación acerca del color en los siglo XV y XVI e incluye piezas originales, algunas ya casi sin color, otras con apenas algunos rastros y otras pequeñas con los colores bien conservados.

La exposición, que concluirá en agosto, ocupa la planta baja del museo y se divide en diez módulos en los que se aprecian 28 piezas, todas del acervo del recinto localizado en el Centro Histórico y que se reúnen por primera ocasión.

Hay piezas originales, de pequeño y gran formatos, y es posible ver los colores con los que estaban pintadas obras como Tlaltecuhtli y Coyolxauhqui, un Chac Mool, o la reproducción de un guerrero estelar y un cráneo llenos de color al lado de los originales con sus colores deslavados.

Con esta muestra culmina el ciclo dedicado al estudio del cromatismo que comenzó con El color de los dioses: policromía en la antigüedad clásica y Mesoamérica, que se realizó en el Museo del Palacio de Bellas Artes, y el coloquio internacional El cromatismo en el arte grecorromano y mexica.

Ahora «nos centramos específicamente en la civilización mexica y en particular en la escultura de su capital imperial, la antigua Tenochtitlán, que es la ciudad que se encuentra bajo nuestro pies y que a la llegada de los españoles vivía su máximo esplendor y tenía casi 200 mil habitantes», explicó el director del Proyecto Templo Mayor y curador de la muestra, Leonardo López Luján.

«En las reproducciones que verán, muchas de ellas realizadas con alta tecnología, hemos recreado los colores originales que por desgracia en las esculturas que encontramos en el Centro Histórico no siempre se conservan bien por el paso del tiempo. La acción de la naturaleza, la mano del hombre han hecho que esos colores originales queden deslavados y en algunos casos hayan desaparecido por completo. Recurrimos a las réplicas tridimensionales para que el público vea cómo hace más de cinco siglos estas esculturas estaban pintadas con una paleta bastante reducida».

Veinticinco años de investigación

Durante el recorrido se encuentran paneles que explican desde los primeros estudios cromáticos que se realizaron en 1970 hasta los materiales empleados para dar color a las esculturas y murales, pezas que generalmente estaban a la intemperie.

«Investigadores como Roberto Sieck Flandes hicieron las primeras restituciones cromáticas, pero sin analizar las esculturas, como hacemos ahora, buscando ese color que está capturado en los poros, sino lo que hacían era ver los mismos motivos en los códices, a partir de eso hacían las reconstrucciones que, si bien son bellas y se han popularizado en camisetas, llaveros, ceniceros y todo lo que se vende a los turistas, no corresponden con la realidad».

Lo que se ha descubierto en 25 años de investigación, añadió López Luján, «es que hay dos paletas pictóricas diferentes: por un lado, la de los códices que tiene gran cantidad de pigmentos, casi todos ellos de origen orgánico, y por otro y muy diferente, es la paleta pictórica de la escultura y pintura mural que es mucho más reducida y se limita a cinco colores casi todos ellos inorgánicos: rojo, blanco, azul, negro y el ocre».

Esos colores básicos «corresponden a la simbología de los pueblos mesoamericanos que asociaban esos cinco colores con el centro del universo y los cuatro puntos cardinales y muchos pueblos de la actualidad siguen con esa idea; si visitan a los mixtecos, nahuas, a los tlapanecas, les van a decir que los cinco colores del universo son los colores de la planta del maíz: azul/verde de sus hojas, que tiene que ver con el centro del mundo y los otro cuatro colores con los cuatro tipos de mazorcas que se exhiben en esta exposición».

Nuestra sangre, nuestro color: la escultura polícroma de Tenochtitlán contó con la cocuraduría de los investigadores Fernando Carrizosa, Michelle de Anda, María Barajas, Ericka Lucero Robles y Diego Matadamas.

A la par de la exhibición se efectuará un ciclo de conferencias los sábados 10, 17 y 24 de junio y el primero de julio acerca de la recuperación de los murales de Teotihuacán o la estabilización de los colores en las esculturas del Templo Mayor.


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Fotografía / España: Un libro recoge obras únicas del fotógrafo francés Jean-Pierre Leloir

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Jean-Pierre Leloir
La cantante Billie Holliday, en el aeropuerto francés de Orly, en 1958. (Foto: Elemental Music Records)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- Era un músico, pero su instrumento era la cámara de fotos, de la que no se separaba, cuenta Michel Legrand en Jazz Images. Ashley Kahn, autor de libros de referencia como A Love Supreme, indica que Leloir aparece en el documental The Miles Davis Story con una flamante corbata, gafas redondas y su grueso bigote. La introducción de Jazz images la ha firmado Quincy Jones, al que se puede ver, en una fotografía tomada en 1958, en su piso de París, escuchando música en el suelo junto a Sarah Vaughan, y que asegura recordar incluso las canciones que estaban escuchando en ese preciso momento. Escribe Carlos Galilea para El País.

El día de la liberación de París, un soldado estadounidense le dejó su cámara para que le fotografiara, y cambió su vida. Su primera foto conocida, la orquesta del pianista Jef Gilson, la publicó, en mayo de 1951, la revista Jazz Hot. Jean-Pierre Leloir (1931-2010) se dedicó a retratar a los músicos de jazz que pasaban por París: lo hizo en las llegadas de aeropuertos y estaciones de tren, camerinos de clubs y teatros, habitaciones de hoteles… Y lo hizo con una gran habilidad para captar su intimidad. Quizá porque amaba a la gente a la que fotografiaba: aseguraba que era incapaz de fotografiar a un artista del que que no apreciara su música.

En sus miles de negativos guardó a gigantes del jazz como Chet Baker, Charles Mingus, Thelonius Monk, Lester Young, Billie Holiday, Bill Evans, Ella Fitzgerald… Ahí están Louis Armstrong, con los pantalones arremangados durante un ensayo; Miles Davis jugando al boliche en la playa o Nina Simone bañándose en la piscina de un hotel. Eran tiempos en los que los músicos afroamericanos sufrían todo tipo de humillaciones en Estados Unidos. Y, en Europa, encontraron un ambiente más propicio para su arte y una mayor libertad. Miles, que llegó por primera vez a París en 1949, dijo en su autobiografía que nunca se había sentido de aquella manera, «tratado como un ser humano, como alguien importante».

Una habitación de hotel en Antibes: John Coltrane se pone a tocar, con un pie sobre la silla, mirando la foto de Eric Dolphy que el francés acaba de regalarle. La cámara fija el instante. Es una de las favoritas de Leloir, que no solo fotografió jazz, también a Dylan, Hendrix o Zappa. Su hija Marion cuida de las más de 100.000 fotografías del legado paterno cuya instantánea más famosa probablemente sea la que tomó de Jacques Brel, Georges Brassens y Léo Ferré.

Más de 150 de esas fotos, la mayoría inéditas, están recogidas en Jazz Images, libro de tapa dura de 31 por 31 centímetros, que incluye un CD con una pequeña muestra de la colección de 50 LP clásicos del jazz que han organizado Gerardo Cañellas y Jordi Soley —responsables de Jazz Images—, también con material gráfico de Jean-Pierre Leloir, creador de una obra tan valiosa como las de Herman Leonard, William Claxton, Roy DeCarava o Francis Wolff. Dice Quincy Jones que Leloir era un preservador de historias. «Y el único modo de que las generaciones futuras sepan algo de sus ancestros, y de cómo forjaron la historia, es que transmitamos estas historias y la sabiduría que conllevan».


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Literatura / Turquía: Persecución a las letras turcas

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OZAN KOSE
La novelista Asli Erdogan saliendo de la cárcel de Bakirkoy en Estambul. (Foto: Ozan Kose)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).-El pasado 2 de mayo, agentes de policía penetraron en las dependencias de la editorial Belge Yayinlari en Estambul. Buscaban pruebas que relacionasen a sus editores con un grupo armado de extrema izquierda y portaban una orden de la Fiscalía que les autorizaba a retirar dos libros —un ensayo y una novela— de circulación. Finalmente, terminaron requisando 2.171 ejemplares de cerca de un centenar de títulos con la excusa de que no poseían el sello fiscal preceptivo desde hace unos años en Turquía para sacarlos a la venta. «Todo esto es un disparate. Saben quiénes somos: una editorial respetada internacionalmente por publicar obras sobre derechos humanos, minorías y temas tabú, pero que no tiene ninguna relación con grupos terroristas», explica por teléfono el veterano editor y director de Belge, Ragip Zarakolu: «Las obras que se llevaron son ejemplares publicados durante las décadas de 1980 y 1990, cuando no existía el sello fiscal. Son libros que no vendemos, los regalamos o donamos a bibliotecas cuando lo solicitan. ¡Si hasta se llevaron unos libros del Che Guevara publicados hace cincuenta años por otra editorial que teníamos en nuestro archivo!». Reporta Andrés Mourenz desde Estambul para El País.

El suceso no pasaría de ser un hecho abusivo pero anecdótico, si no fuese por la represión cada vez mayor a la que se enfrentan los editores, escritores y, en general, los intelectuales turcos críticos con el poder. El autoritarismo del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se ha incrementado en los últimos años pero su furia censora y represora se ha desatado especialmente desde el intento de golpe de estado de julio del pasado año. «Desde la declaración del estado de emergencia, las presiones han aumentado y las restricciones se han hecho más severas», explica Yonca Cingöz, de la Asociación Turca de Editores (TYB) y cita como ejemplos los numerosos juicios por «ofensas al presidente» y «atentado contra el derecho al honor» a los que se enfrentan editoriales y escritores que publican obras críticas; las investigaciones por «terrorismo» que se abren contra ellos o los obstáculos que sufren para poder hacer presentaciones y actos públicos: «Además, últimamente, cuando un tribunal ordena retirar un libro de circulación, no nos informan, nos enteramos por las librerías, impidiéndonos su defensa».

Zarakolu cree que la razón real tras la redada que sufrió su casa editorial fue un libro recién publicado (Memorias no escritas de Recep Tayyip Erdogan) en el que el profesor Baskin Oran examina con mordaz ironía la evolución del mandatario turco. «Pienso que es un toque de atención. Ya que si hubiesen atacado directamente el libro en cuestión, eso hubiese supuesto más publicidad para la obra», opina el editor, que actualmente vive exiliado en Suecia. Allá llegó hace tres años invitado por un programa de becas pero decidió hacer de su estancia algo definitivo el año pasado. No puede regresar ya a Turquía pues en su país le espera una orden de arresto y un juicio en el que la Fiscalía exige cadena perpetua por haberse solidarizado con una publicación kurda.

Durante el último año, 42 editoriales han sido clausuradas por orden del Gobierno merced a las potestades que le confiere la normativa del estado de emergencia vigente desde la fallida asonada militar y cientos de libros han sido prohibidas, en su mayoría relacionados con el clérigo Fethullah Gülen, al que se acusa de instigar el golpe. Entre rejas hay actualmente más de 150 periodistas, columnistas y escritores. Como el novelista Ahmet Altan, encarcelado desde septiembre bajo la peregrina acusación de «enviar mensajes subliminales» a favor de la sublevación. La persecución de quienes critican al gobierno adquiere, en ocasiones, tintes aún más estrambóticos. El pasado abril, una periodista de la localidad kurda de Diyarbakir fue detenida y se le confiscaron, entre otras cosas, obras de los filósofos Baruch Spinoza y Albert Camus, a los que el fiscal encargado de instruir el caso definió como «miembros de la organización terrorista PKK».

«Sólo un país tan ignorante como Turquía puede hacer acusaciones así», afirma Asli Erdogan refiriéndose al proceso judicial al que se enfrenta: ella, que es una escritora existencialista, cuya prosa lírica tan oscura y abstrusa como bella está al alcance de pocos lectores, se enfrenta a la acusación de «intentar derrocar al Gobierno» y de «dirigir un grupo terrorista». «¿Cómo una pequeña escritora como yo, que tiene un público tan minoritario, puede derribar al poderoso Estado de Turquía? ¡Que se lean al menos cinco páginas de una de mis novelas y se darán cuenta de que mi búsqueda vital no tiene nada que ver con organizaciones armadas!», se queja tras ser excarcelada de la prisión a la que fue confinada de manera «preventiva» durante cuatro meses. Ahora está en libertad, pero su pasaporte ha sido confiscado y no puede salir del país, ni siquiera para recoger premios como el Princess Margriet que el pasado día 9 de mayo le concedieron en Holanda: «Claro que estar fuera es mejor que estar en prisión, pero no puedo sentirme libre. Ésta es una libertad de broma. Sigo teniendo miedo de que vengan a detenerme. Una palabra equivocada durante una entrevista... y de nuevo dentro».

En Turquía aún se publican muchos libros (667 millones de ejemplares en 2016) y se vende buena parte de ellos. Pero el espectro de los asuntos políticos, sociales y culturales a debate, que hace una década se abría como nunca en la historia del país, se ha reducido a un espacio exiguo. Igual ocurre en la academia, afectada por la purga de miles de profesores. Algunos han optado por eludir las críticas y no fomentar el debate entre los alumnos, temerosos de que sus propios estudiantes los denuncien. No en vano, una reedición de la novela 1984 de George Orwell estuvo durante algunas semanas del año pasado entre los libros más vendidos, después de que la recomendase el periodista Can Dündar -hoy exiliado en Alemania- en una obra que repasa los meses que pasó en prisión.

Es cierto que en Turquía todavía hay quienes resisten, tratando de publicar obras críticas más allá de la literatura de ficción -contra la que todavía no se ha atrevido el gobierno- que estimulen la discusión pública. «La libertad de publicación es la base para que la gente pueda leer libremente. Y la lectura es la base del pensamiento y el libre debate», arguye Zarakolu. Pero no sabe cuánto podrán aguantar la presión, los procesos judiciales, la persecución constante: «Esta situación un desastre para la intelligentsia, como lo fue la dictadura militar de 1980. Y lo paradójico es que esto sucede bajo un gobierno civil. Actualmente se necesita mucho valor para expresar ciertas ideas en público. Muchos intelectuales quieren irse del país porque se sienten inseguros. Turquía está perdiendo su capital intelectual, como ocurrió en Irán tras la revolución islámica».

«HAY UNA TENDENCIA A LA VENGANZA Y LA CRUELDAD EN LUGAR DE SEGUIR EL PROCESO LEGAL»

«Los escritores y periodistas en Turquía viven una inmensa presión. Si bien no es, en absoluto, por su trabajo literario o sus novelas, sino por sus críticas y trabajo periodístico», explica el Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk a EL PAÍS a través del correo electrónico: «Algunos de mis amigos están en la cárcel porque criticaron al gobierno en periódicos o televisiones. Los famosos novelistas Ahmet Altan y Asli Erdogan han pasado meses en la cárcel. Asli, que fue liberada posteriormente, me contó las horribles condiciones en que se encuentran las cárceles. La suya era la prisión femenina de Bakirköy (Estambul), pero hemos tenido noticias de que en la prisión masculina de Silivri (Estambul) las condiciones son aún más inhumanas. Conocidos periodistas y comentaristas están en la cárcel sólo por haber criticado radicalmente el gobierno de Erdogan. Siempre está el pretexto de que estuvieron involucrados en el fallido golpe de estado, pero esas alegaciones no son convincentes y, aunque lo fueran, estos escritores no deberían estar en la cárcel antes de que un tribunal dicte sentencia. Y se les debería permitir leer y escribir. En lugar de seguir el proceso legal normal, hay una tendencia a la venganza y la crueldad contra ellos. Este tipo de prácticas son habituales durante el estado de emergencia».


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Fotografía / España: La fotografía mortuoria asturiana se muestra en «Revela-T»

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ENRIQUE GÓMEZ
Niña muerta, foto tomada posiblemente en Luarca en 1925. (Foto: Enrique Gómez)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- No siempre fueron tenidas por imágenes destinadas a miradas morbosas. Al contrario, la fotografía fúnebre o mortuoria fue un género socialmente muy aceptado durante años. Las familias vestían a sus muertos queridos con alguna de sus mejores ropas y luego llamaban al fotógrafo. Éste captaba ese instante de la muerte detenida, un último retrato con el que preservar el recuerdo de la persona fallecida. Y era una costumbre de todas las clases sociales, muy enraizada además en las católicas España e Italia hasta prácticamente los años sesenta del pasado siglo. El Muséu del Pueblu d'Asturies posee en su importante fototeca notables ejemplos de este tipo de instantáneas. Algunas se pueden ver estos días en «Revela-T», cita que acoge Barcelona. Este festival está considerado como el más importante del mundo de fotografía analógica. J.L. Argüelles reporta para La Nueva España.

El tema de lo oculto, de lo que se aparta de la mirada social, ha sido uno de los asuntos del Día internacional de los museos, que se celebró el pasado día 18. Y es también el eje de las cincuenta exposiciones que vertebran esta edición de «Revela-T». La colección de fotografía «post-mortem» que aporta el Muséu del Pueblu d'Asturies incluye imágenes de distintas épocas. Son obras de cinco fotógrafos asturianos, alguno tan sobresaliente como Valentín Vega. Los otros son: Juan Evangelista Canellada, Benjamín Rodríguez Membiella, Emilio Alonso y Enrique Gómez.

En las instalaciones gijonesas hay más ejemplos de esta fotografía que ha ido ocultándose a la mirada social, quizás porque la muerte ha salido de las casas para quedar confinada en espacios determinado: desde el hospital a los tanatorios. Las fechas de las imágenes captadas por los fotógrafos citados confirman que, en efecto, la costumbre de esta fotografía mortuoria se prolongó durante unas cuantas décadas del siglo XX. Valentín Vega data en 1951, en El Entrego, una tremenda foto de los cadáveres de una madre y su bebé recién nacido.

Según explicaron ayer desde el Muséu del Pueblu d'Asturies, «del valor de esta colección da idea el hecho de que ya en 2013 Isabelle Renaudet, profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Aix-Marsella, publicara un estudio específico sobre estas fotografías 'post-mortem'».

Las instalaciones gijonesas tienen un total de setenta de estas imágenes, fechadas a lo largo de casi un siglo: desde 1870 a 1960. «Prueba de los extendido de esta práctica es el hecho de que, a pesar de que muchas de las fotografías integradas en esta colección son anónimas, abundan los fotógrafos profesionales que la practicaron». La fototeca del Muséu del Pueblu d'Asturies agranda su importancia para el conocimiento en profundidad de la vida y las costumbres de los asturianos.


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Danza / Cuba: Se cumple el centenario de Alberto Alonso

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Alicia Alonso, Alberto y Fernando Alonso
Alicia Alonso, prima ballerina assoluta de Cuba, flanqueada por los hermanos Alberto y Fernando Alonso (este último fue cónyuge de la también cofundadora del Ballet Nacional de la isla, al lado de ellos). (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- El artista que inició el movimiento danzario profesional en Cuba, Alberto Alonso, nació en esta capital un día como ayer hace 100 años, y en 2017 varias compañías montarán una versión de su obra cumbre, Carmen. Una entrega de Pl desde La Habana.

Pionero en todo sentido, Alonso fue el primer cubano en practicar ballet académico de forma sistemática y antes que él ningún bailarín de su país había sido contratado por una compañía extranjera.

Además, creó el primer ballet cubano con temática social, Antes del alba, y volvió a hacer historia en esta isla como el primer coreógrafo en atreverse a elaborar una versión de Carmen, ese relato literario adaptado a ópera, teatro y danza, una y otra vez, en muchos sitios del planeta.

Según él mismo afirmó, el interés por el ballet nació en estrecha relación con una de sus pasiones de adolescente: la práctica de deportes.

El ballet proporcionaba al cuerpo buena preparación para jugar futbol americano, pero al principio fue una decisión compleja; pues requería ignorar no pocos prejuicios sociales de la época.

Alberto Alonso comenzó a dar los primeros pasos en la Sociedad Pro Arte Musical con apoyo de su madre, entonces integrante de la junta directiva, y en 1935, al bailar una versión de Coppelia, se convirtió en el primer partenaire de Alicia Alonso, quien –en aquellos momentos– era simplemente su vecina y compañera de juegos.

Ese mismo año, el Ballet Ruso de Montecarlo, de visita en Cuba, contrató al joven y así llegó a ser el primer bailarín clásico cubano en integrar una compañía profesional; allí tuvo de maestros a George Balanchine, Mijail Fokin, Serge Lifar, Leonide Massine y David Lichine, entre otros.

A consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, regresó a Cuba en 1941 y comenzó entonces a explorar en el campo de la creación, tras aceptar el puesto de director de la escuela de ballet de Pro Arte Musical.

La creación de Preludios, en 1942, con música de Liszt, lo convirtió en el primer coreógrafo cubano.

El nuevo maestro celebró festivales de ballet con carácter anual, o sea, también fue el primero en convocar en su país a esos actos y para ello siempre contó con el apoyo de Alicia y Fernando Alonso, quienes –en aquel momento– estaban casados y trabajaban en el Ballet Theatre de Estados Unidos.

Por cierto, en esa compañía Alberto Alonso fue primer bailarín de carácter en 1944 y 1945, pero como tenía mucho interés en explorar el campo danzario en su país y continuar aquí un trabajo inédito, regresó a La Habana.

Estreno en una cuartería

Un gran escándalo generó el estreno de Antes del alba, el 27 de mayo de 1947, en el Teatro Auditórium, pues por primera vez un ballet aterrizaba en Cuba, pero no precisamente en los salones de las clases media y alta de la sociedad, sino en una cuartería.

La protagonista, interpretada por Alicia Alonso, se bañaba en alcohol con el fin de prenderse fuego para suicidarse luego de ser abandonada por el hombre que amaba.

El coreógrafo entendió que el drama y el emplazamiento demandaban moverse de una manera más cubana, por eso pidió a los artistas expresar con sensualidad y una libertad gestual que implicó romper con el rígido academicismo.

Con la creación de Antes del alba, Alberto Alonso llevó por primera vez a un escenario la problemática social cubana. En la pieza hizo confluir la herencia africana y los ritmos de los bailes populares mediante la técnica clásica.

Estas inquietudes personales lo llevaron al cabaret y la televisión, medios que dejarían huellas imperecederas en el coreógrafo. Sin abandonar la dirección de la escuela de Pro Arte, una vez más unió su talento al de Fernando y Alicia en la fundación de una compañía cubana de ballet con fines profesionales, el conjunto que ahora conocemos como Ballet Nacional de Cuba.

De todas sus piezas es obligatorio llamar la atención sobre El solar, porque llegó a tener una versión cinematográfica, con el título Un día en el solar, sino porque una de las grandes bailarinas del mundo, la rusa Maya Plisetskaya, la vio en Moscú.

Esa misma tarde, la diva decidió que el coreógrafo de aquella obra era la persona ideal para cumplir su sueño de tener una versión propia de Carmen.

Las creaciones de Alonso fueron numerosas y de altísimo valor, sin embargo, la crítica reconoce una obra cumbre: Carmen, donde se propuso fusionar las raíces africanas y españolas de la cultura cubana, y conquistó un éxito perdurable hasta nuestros días.

No debe ignorarse que, a lo largo de su carrera, este innovador realizó diversos montajes para múltiples compañías nacionales y extranjeras como el Ballet Bolshoi; la compañía del Teatro La Scala, de Milán; el Ballet de la Ópera de Berlín, y el American Ballet Theatre, de Nueva York, entre varias.

La muerte lo sorprendió a la edad de 91 años, el 31 de diciembre de 2007, en Gainesville, Florida, Estados Unidos, país donde eligió residir a partir de 1994, y donde trabajó de profesor de estudiantes del Santa Fe Community College Dance Program.

Su último trabajo de gran relevancia había sido una invitación del Ballet Bolshoi, en 2005, para remontar Carmen en la compañía, con la finalidad de rendir homenaje a Maya Plisetskaya.

Cuba tiene muchos motivos para recordar a este Alonso, pero aquella obra tal vez trazó un destino más allá, pues cada año, en algún lugar del planeta, el nombre de Alberto Alonso aparece en un programa de danza asociado al de esa gitana que varias compañías del país retomarán en próximos meses para rendirle merecido tributo.


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Noticias / México: Inaugura Cristina García Cepeda el Centro Estatal de las Artes de Comala

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Cristina García Cepeda
Cristina García Cepeda. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- El Centro Estatal de las Artes de Comala (CEAC) fue inaugurado ayer en Colima y es un espacio para la enseñanza y creación artística. Será sede del Centro de Formación y Producción en Artes Gráficas; el Jardín Escultórico Juan Soriano, el Museo Nacional de Escultura Sebastián y las galerías de los artistas plásticos José Luis Cuevas y Ricardo Rocha. Una nota de la redacción de Crónica.

La secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, acompañó al gobernador de la entidad, José Ignacio Peralta Sánchez, durante la ceremonia inaugural del CEAC, que también contará con un centro de cultura digital, cabinas de producción audiovisual y salas de lectura.

García Cepeda dijo que la inauguración de este centro es un ejemplo de la colaboración transversal entre el gobiernos federal, estatal y municipal, para crear un nuevo recinto que se suma a los 20 centros estatales de las artes que tienen como modelo el de la Ciudad de México, inaugurado en 1994, y que han beneficiado directamente a sus comunidades. «Participamos así en la puesta al día de la infraestructura cultural del país», agregó.

«Mi reconocimiento al gobernador de Colima por impulsar y hacer realidad el Centro Estatal de las Artes de Comala», dijo García Cepeda en la inauguración del complejo. A su vez, Peralta Sánchez dijo que el Centro de las Artes permitirá unificar una oferta cultural que estaba dispersa y acercará a las nuevas generaciones a las expresiones artísticas, además de fortalecer la presencia de la simbólica ciudad de Comala como polo cultural de la región.

La secretaria de Cultura y el gobernador de Colima visitaron también el parque arqueológico La Campana, acompañados por Diego Prieto, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y el arquitecto Enrique Norten, responsable del rescate de este complejo de 95 hectáreas que fueron adquiridas en 2016 por el gobierno del Estado para garantizar su permanencia, proyecto al cual se suman cinco hectáreas que son propiedad del INAH.


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Libros / México: La versión náhuatl de «Pedro Páramo»

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Portada del libro. (Foto: RM)

C iudad Juárez, Chihuahua. 13 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- «Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo»; desde su recordado inicio, la novela de Juan Rulfo presenta rasgos del náhuatl, por lo que una nueva edición bilingüe, además de acercar el texto a los hablantes de esa lengua indígena, aporta una mayor profundidad a la obra, informa la agencia EFE desde la Ciudad de México.

La edición, publicada por la editorial RM y enmarcada en el centenario del natalicio del escritor mexicano (1917-1986), presenta junto al texto original la traducción del lingüista y profesor Victoriano de la Cruz.

El libro «tiene un reto para los hablantes del español: que puedan acercarse un poquito más a la traducción de esta literatura», valora el lingüista en entrevista con EFE.

Algo que está más cerca de lo que estos lectores piensan, ya que hay «más de 4 mil 500 palabras que se usan en el español mexicano provenientes de raíces náhuatl», subraya.

La traducción de Pedro Páramo da fe de este aspecto. Para empezar, Comala (lugar de los comales) es un término que viene del náhuatl, al que se suman otras palabras que remiten a objetos cotidianos, como «papalote» (cometa), o el nombre del personaje al que llaman «el Tilcuate».

Además, el profesor relata que en algunos pasajes encontró «ciertas estructuras propias de los pueblos», por ejemplo, en los casos de «chiquitito o mi agüita». «Ciertos diminutivos se adaptaban perfectamente a la lengua náhuatl», asegura.

Aun así, De la Cruz tuvo la dificultad de encontrar palabras que no tienen su equivalente en el náhuatl, sobre todo las relacionadas con la religión, como «amén», «purgatorio» o Jesucristo.

Tampoco hay que olvidar, apunta, que «el español se considera como una lengua analítica», que separa las diferentes palabras, mientras que el náhuatl es «aglutinante», por lo que hubo ciertos problemas para «hacer el calco totalmente del español».

La edición viene con un prólogo del escritor Heriberto Yépez, quien considera que la traducción al náhuatl era una «labor pendiente» y que va a «ayudar a entender» la novela desde otra lengua.

Pese a que se suele pensar que con las traducciones se «pierde» parte del texto original, Yépez considera que se aprende de «un autor a través de las traducciones que se hacen».

En este caso, con una traducción literaria de Pedro Páramo al náhuatl «tenemos un nuevo material para seguir entendiendo cuál es la relación de Rulfo con el habla indígena, campesina, mestiza».

Y es que cuando se compara el texto original con el náhuatl se ven coincidencias en la forma de expresarse y de hacer poesía, como ocurre con la reiteración de las frases y las palabras o con la relación que se traza entre ciertos animales o plantas con lo humano.

Es una «obviedad» señalar la influencia que tuvo en Rulfo el habla popular; sin embargo, hacer planteamientos sobre la influencia indígena que recibió todavía sigue siendo algo «incómodo» y no se ha explorado lo suficiente, por lo que esta traducción «reaviva» esta cuestión, valora el escritor.

Para Yépez, este volumen genera una «nueva poesía»: «Es muy bello leer a Rulfo así, para mí incluso es conmovedor, emocionante, este encuentro de mundos, porque el náhuatl es una lengua especialmente poética».

De la Cruz, quien fue el responsable de proponer la traducción a la Fundación Juan Rulfo, lamenta que, «quizá por falta de sensibilidad», no se está trabajando en hacer las versiones al náhuatl de textos literarios.

Y es que, opina, «muchas personas tristemente han desprestigiado o no quieren conocer nada de la literatura en lenguas indígenas», pese a que el náhuatl, por ejemplo, cuenta con más de millón y medio de hablantes.

Las editoriales deberían «apostarle» a la traducción a lenguas indígenas, ya que «al final de cuentas, México es un país multilingüe, multiétnico», reflexiona.

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Textos / Élmer Mendoza: Celebrar a Rulfo

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El autor de Pedro Páramo. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- Rulfo cumplió 100 años y está más vivo que nunca. Sigue en la polémica, las preguntas y en los estudios universitarios. También en las cantinas, las carreteras y en los ojos de mujeres hermosas. El bato tenía lo suyo. Vivió para que lo contáramos y hay un buen número de autores mexicanos y del mundo que disfruta sus textos lo mismo que especular sobre sus misteriosos laberintos de tiempo. Autores que reconocen sus enseñanzas, su leyenda y esa manera tan propia de vivir y convivir con un asedio que siempre manejó con maestría. Saludos al tío Celerino.

Entre las instituciones que organizaron homenajes está la Universidad de Guadalajara. Así, invitado por Patricia Córdoba y autoridades de los Centros Universitarios de Ciencias Sociales y Humanidades, y del Sur, el 16 de mayo pude compartir mi admiración por el maestro jalisciense, mi relación con su fantasma y con la tremenda secuela entre quienes cuidan y descuidan su nombre, que es más espesa que su sombra. Hijos de la rechintola. La inauguración de este homenaje académico realizado en la Facultad de Literatura corrió a cargo de Fernando del Paso, quien tomaba café y fumaba con Rulfo cada vez que se encontraban en el Centro Mexicano de Escritores. Don Fernando nos contó de un Rulfo conversador, lector compulsivo y dueño absoluto de sus emociones. Al final de su intervención, preguntó al fantasma de don Juan si le apetecía un café y un cigarrito, hubo amorosas risas, luego, los dos abandonaron el recinto como si tal cosa.

Escuchar a Fernando del Paso hablar de Juan Rulfo es un enorme privilegio, y así lo entendimos los que colmamos el auditorio de la Facultad de Literatura. Luego los invité a ver recorrer lomas a Juan Preciado con Abundio Martínez hasta llegar a Comala, donde el arriero aconsejó al hijo de Doloritas buscar a Eduviges Dyada para que le diera alojamiento. Esta escena de Pedro Páramo es la puerta de entrada a una obra maestra. Les conté a los presentes lo difícil que fue detectarla y reconocerla, el ejercicio superior de escuchar las múltiples voces y adjudicarlas a los personajes que igual entraban que salían. A los mexicanos nos cuesta reconocer las virtudes de otros mexicanos. Y no era el tema, la vida rural era y es una herida abierta en este país, era la forma: capítulos breves, poesía, personajes en el filo de la navaja, el monólogo interior, la eliminación de la línea épica, el lenguaje como instrumento de identificación de una región y de una época, la que nos traía otros sueños. Pedro Páramo se convirtió en una marca en la literatura hispanoamericana. No fue algo inusitado, fue algo que ocurrió poco a poco y la huella que iba dejando era como la que la venganza del cacique dejó en Comala.

En los 70, la fama de la novela y del libro de cuentos El Llano en Llamas era absoluta. En la UNAM hablábamos de Pedro Páramo como ahora hablan de futbol. Mis amigos que iban a otras universidades, al Poli o al Tec, no temían confesar la manera en que una novela tan mexicana les había sacudido su forma de leer. Los lectores de Russell, Marcuse, Chardin, Sartre, Borges, Carmichael y Bernal intentaron descubrir la matrix de pensamiento del autor y llegaron a la conclusión de que la literatura es un reino de reglas móviles pero no tanto, y que el universo del placer de leer sin condicionamientos es como acariciar los labios abullonados de Susana San Juan y encontrar que son los de la mujer de nuestros sueños.

Al concluir mi conferencia, siete jóvenes me confesaron que querían ser tan seductores como Miguel Páramo. Tres chicas prometieron amar el agua tanto como Susana San Juan y un par de cosas más. Un afilador de cuchillos tocó el silbato pero nadie se le acercó. Juan Rulfo nos convoca cada que le da la gana a recordarlo. Eduardo Antonio Parra y yo lo encontramos horas después en El Farallón de Culiacán; le preguntamos, ¿Cómo está, maestro? Dijo que bien. Lo hacía con Fernando del Paso bebiendo café y fumando cigarritos. Estuve bebiendo café pero no fue con él, fue con Campbell, Del Paso tardará mucho en llegar. En ese momento arribó Leonor para responder: Y nosotros tardaremos aún más, maestro, don Juan hizo un gesto afirmativo y agradeció al mesero que en ese momento le sirvió su bebida favorita. Nosotros continuamos conversando de Fulgor Sedano, Emanuel Carballo, Damiana Cisneros, Alí Chumacero, Inés Villalpando y de las piedras que hace unos años recogió Nick Pureco del patio frontal de la Media Luna. Ahora digamos salud por el maestro; vamos, no digan que después porque les cae el ánima de Sayula.

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Textos / «Sombras de bulto bello» por Alberto Manguel

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Tim Burton
Fotograma de Alicia en el país de las maravillas (2010), de Tim Burton. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 19 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).-Simbad sería hoy refugiado, y Rastignac banquero 'offshore'. Una reflexión sobre la perenne actualidad de los personajes literarios. Alberto Manguel indaga sobre esto en el texto que publica en Babelia de El País.

Las guías de turismo ofrecen recorridos de los arduos caminos de Ulises y del Quijote. Vetustos edificios albergan la alcoba de Desdémona y el balcón de Julieta. Una aldea colombiana dice ser el verdadero Macondo de Aureliano Buendía y la isla de Juan Fernández se ufana de haber recibido hace siglos a aquel singular colonialista, Robinson Crusoe. Durante años, la oficina de correos británica debía ocuparse de la correspondencia destinada al señor Sherlock Holmes de 221B Baker Street, mientras que el desalmado Charles Dickens recibía un sinfín de cartas injuriosas por hacer morir a la pequeña Nell en una de las últimas entregas de La tienda de antigüedades. La biología nos afirma que somos descendientes de seres de carne y hueso, pero, íntimamente, nos sabemos hijos del sueño, del papel y de la tinta. Hace varios siglos, Luis de Góngora los definió así: «El sueño, autor de representaciones, / en su teatro sobre el viento armado, / sombras suele vestir de bulto bello»

Por cierto, los lectores del mundo entero dicen venerar las sombras de Cervantes y Shakespeare, pero éstas, inmortalizadas en retratos imaginarios y solemnes, son menos tangibles que las de sus inmortales criaturas. Conocemos las complejas pasiones de Dido y de Eneas mucho mejor que las intimidades del señor Virgilio, a menos que estas últimas nos hayan sido reveladas por un Dante o un Hermann Broch. Los lectores lo hemos sabido desde siempre: los sueños de la ficción engendran las verdades de nuestro mundo.

La ficción, cuya forma escrita fue inventada por algún secreto antepasado nuestro hace más de 5.000 años en un lejano desierto, posee al menos dos características extraordinarias. La primera es aquella que nos permite transmitir, de manera inmediata y con la menor ambigüedad posible, una cierta información práctica y precisa. La segunda es, paradójicamente, casi el reverso de la primera: una vasta ambigüedad que no limita a una sola interpretación la información recibida. Al contrario. Esta ambigüedad nos permite transmitir, en la historia del Swann de Proust, la angustia de saber que ningún conocimiento del pasado es suficiente, que la fuerza de la juventud no dura más que un instante, que toda elección comporta una pérdida y, sobre todo, que ese mismo lenguaje que cuenta la memorable historia no podrá contar nunca la plenitud de esa historia. Esta segunda característica del lenguaje requiere, en quien lo desen­traña, lo escucha o lo lee, un misterioso arte que podemos llamar lectura profunda y que nos permite reconocer, en los personajes que amamos, nuestras propias identidades.

Enracimados en su historia, los personajes de ficción no se contentan, sin embargo, con los límites que las cubiertas de un libro les imponen, por breve que sea su espacio. Hamlet nace ya hombrecito en los almenajes de Elsinore y fallece entre un cúmulo de cadáveres en una de las lúgubres salas del castillo, pero generaciones de lectores han rescatado los eventos de su infancia freudiana y sus sucesivas e inau­ditas transformaciones políticas. Así Hamlet se ha convertido en paladín del Tercer Reich, en héroe de los existencialistas, en hermano gemelo de Edipo. Cada personaje se expande dentro de la inmortalidad que le hemos concedido. Pulgarcito ha crecido, Elena se ha vuelto una anciana desdentada, Rastignac trabaja en un banco offshore, Artemio Cruz ha plantado pica en otros países de América Latina, Simbad vive en una casucha de refugiados en la playa de Lampedusa, Kim ha sido reclutado por el Ministerio de Asuntos Exteriores británico y la Princesse de Clèves se ha visto obligada a hacer la cola en una oficina de empleo. A diferencia de sus lectores, sin embargo, que envejecen y nunca vuelven a ser jóvenes, los personajes imaginarios son, al mismo tiempo, quienes fueron cuando los leímos por primera vez, y también el fruto de nuestras nuevas lecturas. Todo personaje se reconoce en Proteo, aquel dios del mar a quien Neptuno concedió el poder de transformarse en cualquiera de las formas del universo.

No todos los personajes de la literatura son los compañeros de todo lector; sólo los que más queremos nos siguen a lo largo de la vida. En mi caso, no siento los problemas de Renzo y Lucia, de Mathilde de la Mole y de Julien Sorel como míos; me sé más cerca del Capitán Nemo y del melancólico Monsieur Teste. Mis amigos más íntimos son otros: el Hombre Que Fue Jueves me ayuda a sobrevivir el absurdo de cada día de la semana; Príamo me enseña a llorar la muerte de amigos más jóvenes y Aquiles la de mis queridos mayores; Caperucita y Dante me guían a través de los oscuros bosques del medio del camino de esta vida; ese amigo de Sancho, el exilado Ricote, me permite entender algo de la miserable suerte de los refugiados. ¡Y hay tantos otros!

Las nuevas tecnologías nos proponen la amistad constante de cientos de miles de seres que pueden ser (o tal vez no) inventados. Estas volátiles relaciones, nos dicen las grandes compañías mercantiles, deben bastarnos para ser felices. Sin embargo, a pesar de su poderosa insistencia, estos amigos virtuales no son los que nos acompañan en nuestras soledades. Podemos intercambiar con ellos patéticas nimiedades, pero, si somos lectores, no son los habitantes de Facebook quienes nos esclarecen y advierten y consuelan.

En la lejana infancia de mi generación, mis compañeros de juego fueron Alicia y Pinocho, Sandokán y Fantomas; es más probable que a los niños lectores de hoy los acompañen Harry Potter y los monstruos de Maurice Sendak. Todos estos personajes son tan fieles que poco les importan nuestros achaques y flaquezas. Ahora que mis huesos apenas me permiten alcanzar los libros de las estanterías más bajas, Sandokán sigue llamándome a la aventura y Fantomas me sigue incitando a vengarme de los necios, mientras que Alicia, con mucha paciencia, vuelve a contarme el mundo a través de ese espejo que sin duda me tocará atravesar dentro de poco, y Pinocho continúa preguntándome por qué no basta ser aplicado y honesto para ser feliz. Y yo, tal como me ocurría allá lejos y hace tiempo, sigo sin encontrarle una respuesta.

En esta época en que las mentiras son consideradas verdades alternativas, y la supuesta información fidedigna, el producto de un capricho, festivales como éste afirman y reafirman esas ficciones verdaderas, esas amistades perdurables y necesarias, tanto para nosotros como para las generaciones por venir.


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Música / Ciudad Juárez: «El dúo de la africana» con el Ensamble Coral Universitario

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Ensamble Coral Universitario
Ensamble Coral Universitario. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 19 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).-La Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica de la UACJ, por medio de la Subdirección de Arte y Cultura, invita a la presentación del Ensamble Coral Universitario, con El dúo de la africana, bajo la dirección artística de Jessica Peña y la dirección escénica de Virginia Ordóñez.

La cita es el 25, 26 y 27 de mayo a las 19:30 horas, en Teatro Gracia Pasquel. Entrada libre.

REPARTO:

La Antonelli (Soprano) - Sandra Cohen
Giuseppini (Tenor) - Raúl Alejandro Suárez
Querubín (Tenor) - Eduardo Jasso
Amina - Tania Ivette González
Serafina- María Luisa López
El Bajo - Luis Felipe Sánchez Martínez
Pérez (Tenor) - David O. Olivas De La O
Inspector - Rodrigo Sánchez
Personajes incidentales: Vicente González, Maricarmen Mata, Juan Luna.

Sinopsis de la obra: El argumento se basa en una anécdota simple: las relaciones sentimentales entre los actores de una compañía con escasos recursos económicos que canta ópera extranjera. El empresario, que sólo habla italiano, y es muy avaro, está casado en segundo matrimonio con la tiple, una mujer joven y hermosa a la que llaman Antonelli. El tenor Giuseppini -de lo más escogido de la «aristocracia de Belchite»-, está en la compañía por su amor a la tiple. Pero la situación se complica con otra circunstancia sentimental: el bajo está enamorado de Amina, hija del empresario y su primera esposa. Durante los ensayos de la ópera LA AFRICANA hay escenas amorosas entre Giuseppini y La Antonelli; aprovechan el momento del dúo del acto IV de la ópera para mayor efusividad.

Sobre la Mtra. Jessica Peña Sánchez: Realizó sus estudios de licenciatura en Pedagogía Musical por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Sociología por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; y Música: Ejecución Vocal en la Universidad de Texas en El Paso, así como la Maestría de Artes en Estudios Interdisciplinarios. Como directora se ha desempañado en el Ensamble Coral Universitario de la UACJ y en el Coro de la diócesis de Ciudad Juárez: Canta y Camina voz en el desierto. Además, tuvo bajo su cargo la dirección vocal para el Concierto de Navidad del Coro Voces de Cristo con la Orquesta Sinfónica de El Paso; la comedia musical Vaselina, Producciones Julissa de Llano y Hip Jazz; y la obra musical Loco Por ti, producción de Angélica Vaca. Ha formado parte del Ensamble Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Ensamble Coral Santo Domingo de Guzmán y Coro Universitario en la Universidad de Texas en El Paso.


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