Rancho Las Voces

Literatura / España: Sergio Ramírez, Premio Cervantes 2017

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Sergio Ramírez. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 16 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- El autor de obras como Sara o El cielo llora por mí, que compaginó su carrera literaria con un destacado activismo político, recibe el galardón por «por aunar en su obra la narración y la poesía y el rigor del observador y el actor, así como por reflejar la viveza de la vida cotidiana convirtiendo la realidad en una obra de arte». Una nota de la redacción de El Cultural. 

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez (Masatepe, 1942) ha sido galardonado con el Premio Cervantes 2017, reconocimiento que otorga cada año el Ministerio de Cultura, para lo que han sido necesarias siete votaciones hasta alcanzar el veredicto. El Cervantes, considerado el Premio Nobel de las letras castellanas y dotado con 125.000 euros, galardonó el pasado año al escritor español Eduardo Mendoza. El 23 de abril de 2016, día en que se conmemora la muerte de Cervantes, el escritor recibirá este galardón durante una ceremonia que habitualmente tiene lugar en la Universidad de Alcalá de Henares y que está presidida por los reyes.

El autor de obras como Sara o El cielo llora por mí, que compaginó su carrera literaria con un destacado activismo político, recibe el galardón por «aunar en su obra la narración y la poesía y el rigor del observador y el actor, así como por reflejar la viveza de la vida cotidiana convirtiendo la realidad en una obra de arte, todo ello con excepcional altura literaria y en pluralidad de géneros, como el cuento, la novela y el columnismo periodístico», según recoge el acta del jurado.

Nacido en el pueblo de Mastepe, a 50 kilómtetos de Managua, en 1942, con 17 años Ramírez ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de León y un año después funda la revista experimental literaria Ventana, encabezando el movimiento literario del mismo nombre junto a Fernando Gordillo. En 1964 se gradúa como doctor en Derecho, recibiendo la Medalla de Oro como mejor estudiante de su promoción. En 1968 y 1976 es elegido secretario general de la Confederación de Universidades Centroamericanas (CSUCA), con sede en Costa Rica.

En 1977 encabezó el Grupo de los Doce, formado por intelectuales, empresarios, sacerdotes y dirigentes civiles, en lucha contra el régimen dictatorial de Somoza. Tras el triunfo electoral del Frente Sandinista, fue elegido vicepresidente de Nicaragua. Desde el gobierno presidió el Consejo Nacional de Educación y fundó la editorial Nueva Nicaragua. Después de 1996 decidió abandonar la política para volver a escribir. «No escribí ni una palabra entre los 35 y los 45 años, porque entonces era joven y lo que más me importaba era la revolución. Ese sacrificio no lo volvería hacer por nada del mundo, ni aunque me ofrecieran, qué se yo, la presidencia de la General Motors», contaba en su última entrevista en El Cultrual. Ahora Sergio Ramírez ya no milita en nada (desaprueba el «ateísmo militante») y trata de transmitir a los jóvenes que, «si la literatura está reñida con algo, es precisamente con la militancia».

De hecho, el escritor ha reflexionado profundamente con posterioridad sobre la relación entre política y literatura, una simbiosis que ve completamente imposible. «Yo recomiendo siempre a los alumnos que me encuentro en talleres y seminarios que no se metan en política, lo cual no quiere decir que no opinen», puntualiza. «Uno tiene que tener una conciencia abierta y crítica, sobre todo en países con tantas anormalidades públicas como tienen los de América Latina. Pero la obra literaria debe abordarse desde la libertad y hablarle al poder, no plegarse a él; y eso es algo que, si uno pertenece a un partido, o forma parte de un régimen, se ve notablemente limitado».

Como escritor Ramírez cultiva una pluralidad de géneros, alternando los cuentos, con las novelas, el ensayo y los artículos periodísticos. Entre sus cuentos destacan, entre muchos,  Perdón y olvido, Catalina y Catalina, Flores oscuras o La viuda Carlota y otros cuentos. De su producción novelística cabe destacar Margarita, está linda la mar, Sombras nada más, Mil y una muertes, La fugitiva o Sara. Algunos de sus títulos ensayísticos son Oficios compartidos, Tambor olvidado o La manzana de oro. Ha escrito también varios títulos de temática gastronómica como Lo que sabe el paladar: diccionario de los alimentos de Nicaragua o A la mesa con Rubén Darío.

Durante su dilatada trayectoria ha recibido numerosos galardones como el Premio Bruno Kreisky de Austria (1988), la Orden de Caballero de las Artes y las Letras de Francia (1993), la Medalla Presidencial del centenario Pablo Neruda otorgada por el gobierno de Chile (2004), el Premio Rafael Heliodoro Valle de la República de Honduras (2007), el Premio Internacional Carlos Fuentes (2015) o la Orden al Mérito de la República Federal de Alemania (2007).

Ramírez es doctor honoris causa por la Universidad Central de Ecuador, por la Universidad Blaise Pascal de Clermont-Ferrand (Francia) y por la Universidad de Catamarca (Argentina). Fue secretario general de la Confederación de Universidades Centroamericanas y actualmente es miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua, de la Real Academia Española, de la Academia Puertorriqueña de la Lengua, y de la Academia Panameña de la Lengua. Asimismo es miembro del Patronato del Instituto Cervantes, presidente del Consejo Honorario del Instituto Iberoamericano, y presidente del Encuentro Internacional de Escritores Centroamérica Cuenta.

Con este nuevo reconocimiento, el escritor se une a la amplia nómina de prestigiosos ganadores del Cervantes, entre los que se encuentran, además del mencionado Mendoza, el palmarés de los últimos años se completa con los nombres de Fernando del Paso (2015), Juan Goytisolo (2014), Elena Poniatowska (2013), José Manuel Caballero Bonald (2012) y Nicanor Parra (2011), entre otros.

En esta edición, el jurado ha estado formado por Darío Villanueva, representante de la Real Academia Española, que además ha actuado como presidente; Eduardo Mendoza, galardonado en 2016; designada por la Academia Nacional de Letras de Uruguay, Beatriz Vegh; por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Carmen Ruiz; por la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL), Diego Valadés; por el director del Instituto Cervantes, Esperanza López Parada; por el ministro Cultura, Antonio Pau; por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), M.ª del Carmen Pérez de Armiñán, por la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), Ileana Alamilla; y por la Asociación Internacional de Hispanistas, María Augusta da Costa.

Los otros galardonados con el Premio Cervantes

- 2016: Eduardo Mendoza

- 2015: Fernando del Paso

- 2014: Juan Goytisolo

- 2013: Elena Poniatowska

- 2012: José Manuel Caballero Bonald

- 2011: Nicanor Parra

- 2010: Ana María Matute

- 2009: José Emilio Pacheco

- 2008: Juan Marsé

- 2007: Juan Gelman

- 2006: Antonio Gamoneda

- 2005: Sergio Pitol

- 2004: Rafael Sánchez Ferlosio

- 2003: Gonzalo Rojas

- 2002: José Jiménez Lozano

- 2001: Álvaro Mutis

- 2000: Francisco Umbral

- 1999: Jorge Edwards

- 1998: José Hierro

- 1997: Guillermo Cabrera Infante

- 1996: José García Nieto

- 1995: Camilo José Cela

- 1994: Mario Vargas Llosa

- 1993: Miguel Delibes

- 1992: Dulce María Loynaz

- 1991: Francisco Ayala

- 1990: Adolfo Bioy Casares

- 1989: Augusto Roa Bastos

- 1988: María Zambrano

- 1987: Carlos Fuentes

- 1986: Antonio Buero Vallejo

- 1985: Gonzalo Torrente Ballester

- 1984: Ernesto Sábato

- 1983: Rafael Alberti

- 1982: Luis Rosales

- 1981: Octavio Paz

- 1980: Juan Carlos Onetti

- 1979: Jorge Luis Borges

- 1979: Gerardo Diego

- 1978: Dámaso Alonso

- 1977: Alejo Carpentier

- 1976: Jorge Guillén


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Medios / Los pioneros de Facebook critican su deriva hacia la manipulación masiva

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JEFF ROBERSON
El líder de Facebook, Mark Zuckerberg, en un acto reciente. (Foto: Jeff Roberson)

C iudad Juárez, Chihuahua. 14 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- El primer presidente de Facebook, y su principal impulsor en 2004, Sean Parker, aseguró la semana pasada que «solo Dios sabe lo que esta tecnología le está haciendo al cerebro de nuestros niños». Parker reconocía abiertamente que, en los inicios del lanzamiento de la red social, todos los implicados sabían perfectamente que estaban creando una plataforma que se aprovecha de las «debilidades psicológicas humanas». Reporta Javier Salas para El País.

El mentor de Mark Zuckerberg y uno de los primeros inversores en su compañía, Roger MacNamee, considera que Facebook «ha combinado conscientemente la tecnología con técnicas de persuasión desarrolladas por propagandistas y la industria del juego en modos que amenazan la salud pública y la democracia», según escribió este mismo sábado en The Guardian.

El ingeniero que desarrolló el mítico botón de Like de Facebook, Justin Rosestein, ha borrado todas las aplicaciones sociales de su móvil porque considera que la economía de la atención —que ayudó a fortalecer— saca lo peor de la humanidad, la distrae convirtiéndola en objetos que comprar y pone en «riesgo» la autonomía individual y colectiva. Por su parte, Leah Pearlman, la evangelizadora de ese «botón alucinante» que se convirtió en el mayor éxito de Facebook, se gana la vida ahora como ilustradora y tiene contratada una persona para compartir en redes su trabajo. No quiere tener ningún contacto con el producto que ayudó a levantar, para huir de la adictiva espiral de recompensas de la red social.

En las últimas semanas ha comenzado a difundirse este reverso tenebroso de la plataforma, que cuenta con 2.000 millones de usuarios mensuales, en gran medida por sus propios errores en la gestión de crisis como la de la difusión masiva de desinformación en favor de Trump por parte de peones del Kremlin.

La capacidad de manipular a sus usuarios con trucos psicológicos suele estar en el centro de esa polémica. Hoy se publica un estudio que muestra, tras varios experimentos que implican a millones de personas, como las herramientas que ofrece Facebook a los anunciantes la convierten en una máquina perfecta de persuasión masiva. La plataforma ingresó el último trimestre más de 9.000 millones de dólares en anuncios, su único modelo de negocio. Como dijo Jeff Hammerbacher, antiguo jefe de datos de Facebook: «Las mejores mentes de mi generación se dedican a pensar cómo hacer que la gente pinche en anuncios. Es un asco».

«La orientación psicológica puede usarse para explotar la debilidad en el carácter de las personas y persuadirlas para actuar en contra de su interés. Por ejemplo: pueden dirigirse anuncios de casinos online a individuos que tienen rasgos psicológicos asociados con la ludopatía», advierte Sandra Matz, investigadora de la Universidad de Columbia y autora principal del estudio, que publica hoy PNAS. En sus conclusiones, el estudio defiende que «esto es solo el primer paso en un desarrollo continuo de la persuasión psicológica masiva».

El reverso tenebroso

Investigaciones recientes muestran que se pueden predecir con detalle las características psicológicas a partir de la huella digital de las personas, como sus likes y sus tuits. Partiendo de esta base, los investigadores examinaron los efectos de la persuasión psicológica en el comportamiento real de la gente por medio de tres experimentos reales con anuncios diseñados específicamente para un perfil psicológico muy concreto, que alcanzó a 3,7 millones de personas. Matz y sus colegas descubrieron que encajar el contenido de los reclamos con las características psicológicas del usuario altera significativamente su comportamiento. Al mostrar anuncios pensados para personas extrovertidas a usuarios de este perfil lograron un 40% más de clics y un 50% más de compras que con individuos aleatorios.

Los investigadores, que también pertenecen a las universidades de Stanford, Pensilvania y Cambridge, advierten de que sus resultados son muy conservadores, puesto que solo usaron un rasgo de personalidad muy genérico y la plataforma permite centrar el foco sobre numerosos detalles personales de los usuarios. Una investigación de ProPublica mostró que se pueden combinar hasta 52.000 atributos personales, y en la mayoría de los casos los usuarios no son conscientes de que están siendo vendidos a los anunciantes con rasgos e intereses que no son explícitos para ellos. Facebook vende estos atributos para que otras compañías puedan, por ejemplo, decidir cómo seremos atendidos al llamar a un call center sin que nunca lo sepamos.

«El hecho de que a menudo ni el público ni los políticos sean conscientes de que las tecnologías como la orientación psicológica existen, y que son efectivas influyendo en el comportamiento, es exactamente el motivo por el que empezamos esta investigación», asegura Matz. «Nuestra esperanza es que teniendo una discusión pública podamos desarrollar soluciones y contrapesos en forma de políticas, normas y contramedidas tecnológicas que se aseguren de que esta tecnología sirve para el bien y no para el mal», añade esta investigadora.

La capacidad para conocer en detalle las debilidades de las personas y usarla en favor de los anunciantes es un eje básico de la economía de la atención que ha hecho inmensamente ricas a compañías como Google. «No estamos diciendo que sea algo que solo puede hacerse en Facebook. Al contrario, esto es algo que podría desarrollarse en casi cualquier plataforma publicitaria que permita a los comerciales apuntar en función de sus intereses», defiende.

El problema es que esa manipulación personalizada y masiva puede llevarse mucho más allá de la clásica relación entre anunciante y consumidor. Un ejemplo: en 2012, Facebook dio a conocer un estudio masivo con 60 millones de usuarios en el que demostraba que había sido capaz de movilizar a 340.000 abstencionistas para que fueran a votar. En las últimas elecciones presidenciales de EE UU podría haberse usado esa tecnología a la inversa: el equipo de Trump habría usado estas técnicas de propaganda personalizada para desmotivar a los electores demócratas y lograr que se quedaran en casa en lugar de votar por Clinton.


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Libros / México: Participan más de 700 escritores y 2 mil sellos en la FIL de Guadalajara

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 Cristina Rodríguez
A la FIL de Guadalajara asistirán autores fundamentales de la lengua española, como Fernando del Paso, Elena Poniatowska y Sergio Ramírez; Alberto Ruy Sánchez recibirá el Homenaje al Bibliófilo, afirma Marisol Schulz (en su casa de la colonia Roma), en charla con La Jornada. (Foto: Cristina Rodríguez)

C iudad Juárez, Chihuahua. 15 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- La Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara se compone de muchas voces y es un concierto de voluntades. Tenemos una dirección de contenidos que se encarga del programa, pero buena parte ocurre en combinación con las editoriales, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Universidad de Guadalajara (UdeG), explica su directora, Marisol Schulz, en entrevista con Reyes Martínez Torrijos para La Jornada.

La edición 31 del encuentro editorial comenzará el 25 de noviembre y concluirá el 3 de diciembre.

Por ejemplo, prosigue Schulz, «la Universidad Nacional Autónoma de México, a partir de una propuesta del personal académico de la UdeG, planeó hacer el encuentro De muro a muro, para hablar sobre los retos que enfrenta el mundo y, en particular, México, por la actitud y la beligerancia de Trump».

La FIL de Guadalajara es una experiencia distinta cada año y como equipo procuramos que no se repita; en la edición de este año participarán más de 700 autores, unos 2 mil sellos editoriales y la delegación de Madrid, invitada, formada por unas 200 personas. Para 2018, Portugal la sustituirá, adelanta Schulz.

«Siempre hay un enfoque distinto. El invitado de honor le imprime un carácter particular, por la presencia de escritores, el pabellón y el festival cultural que trae, pero como equipo procuramos que lo que ocurre un año no se repita. FIL niños se renueva cada edición, con tema y talleres distintos».

Esperan 800 mil visitantes

Marisol Schulz estima que se conserve el número de visitantes del año pasado: 800 mil personas, dado el espacio cerrado y las condiciones del recinto ferial. «Nuestra apuesta no es un crecimiento cuantitativo sino cualitativo».

Schulz estima que se contará con representantes de 41 idiomas diferentes al español: de Taiwán, Quebec y comunidades autonómicas de España; de Portugal viene José Luís Peixoto.

En el programa que Madrid desarrollará para esta edición, explica, está un pabellón diseñado por el reconocido arquitecto español Alberto Campo Baeza. «Viene gente joven a hablar de poesía, el grupo Poesía o Barbarie; tenemos dos participaciones escénicas muy importantes: el dramaturgo Juan Mayorga nos trae El cartógrafo, obra que estrenará en Guadalajara, y un duelo de dramaturgia en el Teatro Vivian Blumenthal.

«El grupo de arte urbano BoaMistura trabaja en la Unidad Independencia, con una intervención urbana para cambiar las condiciones sociales de esa comunidad. El gigantesco mural se inaugurará el día 24. Además, se realizará nueve espectáculos musicales en el Foro FIL, un diálogo México-Madrid. Y se muestran dos grandes exposiciones: de la artista Elena Asins y la retrospectiva Pongamos que hablo de Madrid, de grandes pintores madrileños.»

Para esta edición, añade Schulz, destaca la presencia de «Emmanuel Carrère, Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, que se entregará al inicio de la feria, y Paul Auster; así como Alberto Manguel, quien se adjudicó este año el Premio Formentor de las Letras, Muriel Barbery y, por primera vez, una escritora iraní: Azar Nafisi».

También asistirán «autores fundamentales de la lengua española como Fernando del Paso, Elena Poniatowska y Sergio Ramírez; en tanto, Alberto Ruy Sánchez recibirá el Homenaje al Bibliófilo.

«Madrid trae una delegación de 200 personas, entre escritores, artistas, músicos, curadores, como Rosa Montero, Premio Nacional de las Letras de España de este año, Almudena Grandes, Manuel Vicens, Arturo Pérez-Reverte, Luisgé Martín y Ray Loriga».

Vínculos ciencia-cine

Marisol Schulz hizo hincapié en programas «que han sido muy bien recibidos», como el Festival de la Letras Europeas; las galas de El Placer de la Lectura, o el Salón de la Poesía, con Olvido García Valdés y Myriam Moscona; a los cuales se suman Destination Brasil y Latinoamérica Viva. Asistirá también Eduardo Lizalde, Premio Internacional Carlos Fuentes 2017, y se rendirán homenajes a Juan Goytisolo y Giovanni Sartori.

«El gran foro literario se completa con un festival de ciencia, con una pléyade de divulgadores científicos. Este año la FIL de Guadalajara va a pensar las relaciones entre la ciencia y el cine. Y habrá foros alrededor las ciencias, exactas y sociales. Obviamente, temas de debate político y de actualidad. La feria es un espacio para debatir todas las ideas. Y se abren espacios para la reflexión en todos los ámbitos y de todos los temas».


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Literatura / México: Reconocen a David Huerta con el Premio José Emilio Pacheco

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David Huerta . (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 15 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- David Huerta, reconocido poeta, editor y traductor mexicano, ha sido galardonado con el Premio Excelencia en las Letras «José Emilio Pacheco» que otorga la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, mejor conocida como FILEY. Una nota de la redacción de Siempre!

Se designó a Huerta ganador de la presea debido a «su excelente contribución a las letras mexicanas en los géneros de poesía, ensayo, artículo periodístico y traducción, entre los que sobresale su muy destacada obra poética», además de que «su amplia y valiosa producción literaria es necesario destacar el poema extenso Incurable, en el que manifiesta la riqueza y creatividad de su fuerza poética», así lo dijo el comunicado oficial de la FILEY.

Hijo de «El gran cocodrilo», Efraín Huerta, nació en la Ciudad de México el 8 de octubre de 1949. «Yo nací en la Clínica Lourdes, a unos metros del lugar donde murió López Velarde, en la Colonia Roma: en un edificio de departamentos con el estilo de la belle èpoque mexicana», le gusta recordar al autor de El jardín de luz.

«Y por fatalidad, por elección personal, por gusto de las palabras y por amor a esos muertos y a esos vivos, quise escribir poesía» asevera Huerta, quien reconoce una influencia paterna, pero indica que el gusto de las letras viene de su madre: «Ella fue la primera lectora seria de mis poemas».

David Huerta estudió Letras Inglesas y Españolas en la UNAM, en donde se hizo amigo de otros exponentes de la lengua como Rubén Bonifaz Nuño. Ha publicado, entre otros títulos, El espejo del cuerpo, Historia y La música de lo que pasa. Forma parte del Sistema Nacional de Creadores y además del mencionado premio, también ha recibido el Xavier Villaurrutia y el Premio de Poesía Carlos Pellicer.


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Literatura / Entrevista a Julián Herbert

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«Para estos cuentos utilicé una técnica narrativa de Tarantino», dice Julián Herbert. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 15 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- El escritor habla de su reciente libro de cuentos Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino, un homenaje al cineasta. Opina que no hay nada más egoísta que los políticos profesionales, porque son corruptos, autoritarios y tontos. Reyna Paz Avendaño lo entrevista para Crónica.

Un prófugo trabajador de Pemex que vomita a la Madre Teresa de Calcula, el sicario más buscado de México que tiene un sorprendente parecido con un famoso cineasta o unos extorsionadores que imparten pláticas educativas en escuelas rurales, son parte de los personajes de Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino, el nuevo libro de cuentos de Julián Herbert (Acapulco, 1971), en donde el escritor rinde un homenaje al director de cine estadunidense Quentin Tarantino.

«El libro es un homenaje a Tarantino, sólo hay un cuento que habla de él pero he tratado de usar una de sus técnicas, no cinematográficas pero sí de narración, sobre todo la manera en cómo construye a los personajes. Es un libro que está construido a partir de personajes que salen de otros libros o que vienen de ciertas subculturas, por ejemplo, hay muchas referencias a la pornografía, al cine pícaro francés de los años 80, a los aeropuertos que aparecen en películas de los años 70», señala el escritor mexicano.

Herbert indica en uno de sus diez cuentos que la técnica narrativa de Tarantino es la suma de referencias, citas y plagios, lo cual no es novedoso, pero a lo que el cineasta añadió un componente shakesperiano: el monólogo de la revelación, es decir, que los personajes se escuchen a sí mismos.

«Mi preocupación mayor era que los personajes no fueran superficiales, que tuvieran conflictos serios con el mundo, incluso no tienen que ser personajes buenos, me interesan mucho más los antihéroes y también en algún par de casos, son personajes bastante fracasados y en otros, son tipos que hacen cosas malas y les va bien. Quise representar personajes en sus grados de maldad que se salen con la suya», comenta.

El cuento que da título al libro narra la historia de Jacobo Montaña, un narcotraficante que secuestra a un crítico de cine para que le diga en dónde vive Quentin Tarantino, pues asegura que además de robarle la apariencia, ya que es idéntico a él físicamente, el estadunidense le ha robado la vida. Por esos motivos el narcotraficante quiere su cabeza.

«En las películas él se comporta un poquito como yo, pero en la realidad yo quería ser como él: yo quería ser actor, pasar del comercial para Clínicas Larios a la tele y al cine y llegar un día a Hollywood», confiesa Montaña, quien estudió teatro en la Ciudad de México y que al regresar a Saltillo se convirtió en el asesino más temido del país.

¿Una buena historia es aquella con preguntas?

Me he obsesionado mucho en los últimos años con eso, es una idea que viene del filósofo francés Alian Badiou, quien dijo que el trabajo de la filosofía no es dar nuevas respuestas sino cambiar las preguntas. Es una noción que me parece tan sencilla y sagaz, tan buena para entender el mundo. Es como cuando las preguntas del examen ya no son las adecuadas, es esa sensación de que lo que estás viviendo y lo que viene en el examen son dos cosas totalmente distintas.

«Los escritores, a diferencia de los teóricos y filósofos, nos dedicamos no a resolver problemas, sino a crearlos. Un escritor es buscabullas, en vez de darle consejos al lector, le hace la vida más difícil, lo mete en broncas con las estructuras y le da cosas que van por otro lado», responde.

¿Por qué la parodia en tus cuentos?

En las películas de Tarantino parece que te están contando un chiste, que el chiste termina y el sentimiento trágico emerge. Ése es uno de los problemas centrales de la estética contemporánea, el entrecruzamiento entre el sentimiento cómico y trágico de la vida. En lo sublime una de las cosas que hemos perdido de vista es eso, que lo sublime no sólo es la tragedia, no sólo es el pozo de oscuridad, el sufrimiento psicológico, a mí eso me empieza a aburrir mucho.

«Cuando veo el trabajo de artistas como Tarantino o por mencionar algo, vi hace poco un video de Miguel Calderón, este videoasta mexicano, me dejó volada la cabeza, ¿cómo está construyendo nuevos significados con formas narrativas que ya estaban ahí? Me interesa ese tipo de artistas que todavía están dando la pelea en el terreno de la reconstrucción y trabajo de las formas», opina.

Para Herbert la parodia es más seria de lo que parece porque es un elemento narrativo que permite retomar elementos que están en el espíritu clásico, «la parodia es un activo de pureza para limpiar las formas narrativas anquilosadas».

El también Premio de Novela Elena Poniatowska 2012 y autor de Canción de tumba, opina que no hay nada más egoísta que los políticos profesionales, porque son corruptos, autoritarios y tontos, ¿pero qué pasa con los escritores que quieren plasmar su experiencia humana?

«Como artista ya tienes un pesimismo: lo que escribas no va a cambiar el mundo ni el país, aunque escriba sobre la crisis en Pemex por corrupción o sobre tumbas clandestinas, eso sólo cambiará mi experiencia del mundo y de los lectores, porque las cosas se ven más clara cuando lo ves a través de los ojos de la narrativa», apunta.

Comenta que hay lectores ingenuos, pero ¿hay escritores ingenuos?

El mundo está poblado de escritores ingenuos. Hay dos formas de ingenuidad. Hay un escritor cuya ingenuidad es creer que puede hacer cosas que no puede hacer porque no conoce la técnica o porque la literatura no le importa lo suficiente. Es un tipo de escritor que me da mucha flojera. Pero hay otro tipo de escritor ingenuo que cree que está haciendo ciertas cosas y acaba haciendo otras, ese me interesa, aquel que llega a ciertas soluciones casi por accidente o que está buscando una trama y se encuentra con otra.


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Galería / Mary Ellen Mark: «Rural Poverty»

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Mary Ellen Mark


Rural Poverty
1990


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Galería / Robert Mapplethorpe: «Mirror Image»

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Robert Mapplethorpe


Mirror Image
1987


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Galería / Man Ray: «A Young Pablo Picasso in His Studio in Front of Paintings»

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Man Ray


A Young Pablo Picasso in His Studio in Front of Paintings
1921


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Libros / «The Art of the Erotic»

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Marcel Duchamp.
Étant Donnés, de Marcel Duchamp. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 19 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- El libro The Art of the Erotic ofrece un recorrido de 2.500 años por las imágenes del erotismo en la historia del arte oriental y occidental. Ángela Molina escribe para El País.

En 1886, Gustave Courbet pintó El origen del mundo, un pequeño cuadro que reproducía un desnudo recostado de mujer desde la mitad de los muslos hasta el pecho. Se lo encargó un bon vivant turco llamado Khalil Bey y dos años más tarde fue adquirido en subasta por el anticuario Antoine de la Narde. Tras la Segunda Guerra Mundial, la pintura acabó oculta en la casa campestre del psicoanalista Jacques Lacan, en Guitrancourt.

Es bastante seguro que Marcel Duchamp conociera en vida aquel cuadro —que pasó a formar parte del patrimonio francés en 1981— aunque nunca lo consiguió ver al natural, sino en reproducciones. Courbet siempre había rondado los pensamientos de Duchamp, un artista para quien lo retiniano era el fundamento del concepto (la cosa mentale de Leonardo). Así que trasladó aquella idea a su obra póstuma, Étant donnés, una instalación visible a través de una doble mirilla que descubre una escena cuidadosamente iluminada donde se ve el cuerpo de una mujer tumbado boca arriba sobe un montón de ramas. La figura está abierta de piernas y muestra su sexo rasurado al espectador. En Étant Donnés, la apariencia y la aparición, la mente y el cuerpo, se funden en el erotismo, el único ismo en el que Duchamp creía de verdad. Picasso tampoco se quedó corto. Para él, «sexo y arte son la misma cosa».

La última novedad editorial de la prolífica Phaidon, The Art of the Erotic, es un recorrido de 2.500 años por las imágenes del erotismo en la historia del arte oriental y occidental, desde los mosaicos de Pompeya hasta Miguel Ángel, Rembrandt y Picasso, las instalaciones de Bruce Nauman, las performances de Carolee Schneemann, los trabajos en vídeo de Pipilotti Rist o las fotografías de Nan Goldin y Robert Mapplethorpe. El periodista cultural Rowan Pelling firma los textos explicativos bajo la premisa de que el erotismo no tiene por qué ser sucio o banal. Muy de acuerdo. Sobre todo porque la barrera entre erotismo y pornografía lleva construyéndose desde hace algunos lustros sobre el terreno de la economía del arte. El mercado es en realidad esa habitación oscura, tan pornográfica.


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Literatura / España: Rosa Montero, Premio Nacional de las Letras Españolas

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 Sergio González Valero
El jurado ha reconocido a la escritora madrileña por «su larga trayectoria novelística, periodística y ensayística». (Foto: Sergio González Valero)

C iudad Juárez, Chihuahua. 14 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- La escritora Rosa Montero (Madrid, 1951) ha sido galardonada con el Premio Nacional de las Letras 2017 que entrega el Ministerio Cultura en reconocimiento al conjunto de la labor literaria de un autor español cuya obra esté considerada como parte integrante del conjunto de nuestra literatura actual. Escritora y periodista desde finales de los años 70, con quince novelas y otros tantos libros de cuentos, crónicas y ensayos, su amplio bagaje narrativo le hace acreedora del galardón, dotado con 40.000 euros. Una nota de la redacción de El Cultural.

El jurado ha galardonado a la escritora por «su larga trayectoria novelística, periodística y ensayística, en la que ha demostrado brillantes actitudes literarias, y por la creación de un universo personal, cuya temática refleja sus compromisos vitales y existenciales, que ha sido calificado como la ética de la esperanza». En sus novelas, la escritora explora constantemente temas como el fracaso, el paso del tiempo, el miedo a la muerte, pero también a la vida, y la necesidad de amar, entretejidos con una sutil intriga y mucho humor.

Rosa Montero nació en Madrid en 1951 y estudió periodismo y psicología. Colaboró con grupos de teatro independiente, como Canon o Tábano, a la vez que empezaba a publicar en diversos medios informativos de la época como Fotogramas, Pueblo o Posible. Desde finales de 1976 trabaja de manera exclusiva para el diario El País, en el que fue redactora jefa del suplemento dominical durante a principios de los años 80.

En 1978 ganó el Premio Manuel del Arco de Entrevistas, en 1980 el Premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios y en 2005 el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional. Más recientemente ha sido galardonada con el Premio Internacional Columnistas del Mundo en el año 2014 y el Premio José Luis Sampedro, que otorga el festival Getafe Negro, en 2016. Además, este mismo año ha sido nominada para ocupar una silla en la Real Academia, por la que compitió con el filólogo, escritor y crítico Carlos García Gual, aunque finalmente la plaza quedó vacante.

Entre las novelas que ha publicado destacan: su debut Crónica del desamor (1979), Te trataré como a una reina (1983), Amado amo (1988), Temblor (1990), La hija del caníbal (Premio Primavera de Novela en 1997), El corazón del Tártaro (2001), La loca de la casa (2003; Premio Qué Leer 2004, Premio Grinzane Cavour al mejor libro extranjero publicado en Italia en el 2005 y Premio RomanPrimeur 2006, Francia), Historia del rey transparente (2005; Premio Qué Leer 2005 al mejor libro del año y Premio Mandarache 2007), Instrucciones para salvar el mundo (2008), Lágrimas en la lluvia (2011) o La ridícula idea de no volver a verte (2013; Premio de la Crítica de Madrid 2014). También ha publicado el libro de relatos Amantes y enemigos (1998; Premio Círculo de Críticos de Chile 1999) y dos ensayos biográficos, Historias de mujeres (1995) y Pasiones (1999), así como cuentos para niños y recopilaciones de entrevistas y artículos.

A la completa trayectoria de Rosa Montero, que repasaba hace unos meses en una clase magistral del Máster El Cultural, se ha sumado recientemente La carne (Alfaguara, 2016), una novela en la que la autora reflexiona sobre sus temas clásicos, el paso del tiempo, el miedo a la muerte y la necesidad de amar. Pero en ella también aborda temas cruzados de puntillas por la sociedad como las relaciones entre una mujer mayor y un hombre joven o la prostitución masculina. Y lo hace trascendiendo la simple crítica social y sin juzgar a sus personajes, tarea que deja al lector, planteando una serie de interrogantes sobre la fuerza arrasadora del deseo y la pasión de la carne, la búsqueda infructuosa del amor y, sobre todo, qué significa envejecer, que como aseguraba Montero en una entrevista, «es la gran tragedia del ser humano».

Con este galardón, Rosa Montero se une a la granada nómina de premiados con el Nacional de las Letras, en la que ya figuran, entre otros, los hermanos Juan y Luis Goytisolo, Pere Gimferrer, Rafael Sánchez Ferlosio, Ana María Matute, Julio Caro Baroja, Rosa Chacel, José Manuel Caballero Bonald, Carmen Martín Gaite, Francisco Ayala, Emilio Lledó o Carme Riera.

El jurado ha estado presidido por el director general de Industrias Culturales y del Libro, Óscar Sáenz de Santa María, y el subdirector general de del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, Javier Pascual, ha actuado como vicepresidente. Han formado parte del jurado como vocales la autora galardonada en 2015, Carme Riera; Juan Gil, designado por la Real Academia Española; Víctor Fernández, por la Real Academia Gallega; Sagrario Alemán, por la Real Academia de la Lengua Vasca; Adolfo Sotelo, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE); Inma Chacón, por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE); Guillermo Carnero, por la Asociación Española de Críticos Literarios; María Luisa Ciriza, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Josefina Martínez, por el Centro de Estudios de Género de la UNED; y José María Beneyto, por el Ministerio de Cultura.


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Literatura / España: Henry James, el embrión de un maestro

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 Alice Boughton
Un joven Henry James. (Foto: Alice Boughton)

C iudad Juárez, Chihuahua. 14 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- La maestría y la originalidad de la obra de Henry James son tan indiscutibles como su prolijidad de volumen y de estilo. Considerado uno de los padres de la literatura moderna, pionero en temáticas y técnicas narrativas pero sin romper con la tradición, sus historias han sido profusa fuente de inspiración para la literatura y el cine. Autor de espléndidas novelas como Retrato de una dama, Los embajadores, Daisy Miller o Las alas de la paloma, es quizá en sus relatos donde el talento y la excelencia se dan más frecuente y rotundamente. Con esta opinión como premisa, la editorial Páginas de Espuma se embarca en el vasto y titánico proyecto de reunir toda la narrativa breve del autor estadounidense, tarea que ya acometió con éxito con la obra de otros grandes maestros del cuento como Zola o Chéjov. Andrés Seone escribe para El Cultural.

Tres volúmenes que reúnen en 4.500 páginas casi un centenar de piezas ordenadas cronológicamente son el resultado de seis años de trabajo de un profundo conocedor de la obra de James, el también escritor y traductor argentino Eduardo Berti, que afirma embarcarse en esta aventura «por inconsciencia y por pasión. Hace unos años ya traduje una novela corta de James, Gabrielle de Bergerac, inédita en español, y de ahí salté a otros cuentos o novelas cortas», relata. «Me llamó la atención que había más textos de los que yo pensaba sin traducir, y sobre todo el desorden. En un escritor tan abundante y variado como James es lógico que todo se fuera traduciendo de manera hermosamente caótica». Por eso, con la connivencia del editor Juan Casamayor, recientemente premiado en la FIL por su encendida defensa del cuento, «decidí que era imperdonable que no hubiese en nuestro idioma una recopilación de sus obras traducidas con una unidad de tono y de criterio».

El resultado de ese empeño es esta trilogía cuya publicación se extenderá hasta 2019 y de la que se llega a nosotros ahora el primer volumen, que abarca desde 1864 hasta 1878, los primeros años como incipiente escritor de un joven Henry James, que comenzó publicando en revistas literarias sus relatos en una o dos entregas. «Es muy importante mostrar que, si bien la mayoría de estos cuentos, eran una fuente de ingresos que le permitía vivir y viajar por Europa, él se los tomaba muy en serio, no eran solamente un trabajo», puntualiza Berti. «En ningún momento se siente al leerlos que los cuentos sean menores en su producción. De hecho, para un maestro como James el cuento también es central», asegura el escritor, confeso amante del género.

«En este volumen se recogen sus cuentos primerizos, desde los 21 años de James, el primero lo publica con seudónimo, hasta los 35». Berti decide escoger este punto de inflexión siguiendo los cánones de los biógrafos clásicos del autor y porque «hay varios hechos que marcan y acompañan al último cuento. El primero que James se instala definitivamente en Inglaterra. Estos relatos pertenecen a su época de idas y vueltas, de grandes viajes, largos periodos en Europa, Italia, algo de Alemania, Inglaterra, y por supuesto Francia». Además es en aquel entonces cuando tiene lugar su primer gran éxito editorial, Daisy Miller. Porque aunque nos cueste hoy creerlo, «durante su vida James no es un escritor de grandes éxitos, es más, hacia sus últimos años, está prácticamente olvidado», recuerda el traductor. Otro hecho destacable de finales de los 70 es que justo después del último cuento de este volumen, James comienza a escribir en sus famosos y copiosos cuadernos. «El cuento que inaugura el siguiente tomo es el primero que se puede rastrear en su cuaderno de notas. A partir de ahí, podemos leer en sus notas todos los cuentos de James, lo que dice sobre ellos, como conoció las anécdotas, qué quiso escribir... de todo este tomo no hay nada».

Cuentos primerizos, temáticas inagotables

Ya en estos cuentos primerizos, desarrollará James sus temáticas más identificativas y constantes, que maduraran en su obra junto al propio escritor. Con escasas salvedades, los temas van apareciendo en sus escritos y se instalan para ser reformulados una y otra vez. «Hay algunos más de carácter coyuntural que van a desaparecer, como el tema de la Guerra de Secesión, entonces muy reciente, que trata en varios cuentos y novelas. Hay en esto una culpa personal, porque él no va a la guerra y sus hermanos menores sí». Ese tema después se difumina, pero hay otros recurrentes que llegan para quedarse. «Obviamente el vínculo entre América y Europa, donde destaca el papel que cumple la inocencia y la decepción. Escribe muchas historias donde el estadounidense que idealiza Europa es engañado y estafado o él mismo se desilusiona», explica Berti.

«Otro tema es la reflexión sobre cómo conciliar vida y arte. Al principio el protagonista siempre es un pintor, porque en un primer momento James dudo si seguir su vocación pictórica. Las reflexiones entre arte y vida, entre ficción y realidad son constantes, pero en una época más madura ya apelarán a la escritura, como en Los papeles de Aspern o La lección del maestro. También aparece el fracaso, los límites o la ambigüedad entre el fracaso y el éxito, incluso el artista que fracasa pero que en medio de ese fracaso tiene un acierto único. Todo esto permanece en el James maduro», reitera el traductor.

Si los temas de Henry James son circulares, y su estilo está en constante pulimiento, donde demuestra una originalidad prístina es en su técnica narrativa, en su manera de aproximarse a la construcción del relato, que acomete de modo muy distinto a antecesores y contemporáneos. «Es un gran cuentista, pero no en el sentido canónico. El cuento clásico parece escribirse desde el final, como si fuese un desagüe y todo se precipitase hacia el final. En James es muy raro ver eso, él establece un contraste clave», opina Berti. «Sus cuentos son bastante largos, pero lo que ocurre es muy poco, muchas veces casi banal. Estás todo el tiempo esperando algo y no pasa nada, y lo que pasa es a otro nivel, es más algo mental que sujeto a la propia trama. Además, muchas veces deja al lector interpretar de forma muy ambigua la narración».

Los maestros del pionero

Como en todos los autores, en estas obras tempranas es donde más evidentes se hacen las influencias de otros escritores, que en el caso de Henry James se corresponden con una serie de maestros precursores en una o dos generaciones. «El escritor americano que más influye en James es Nathaniel Hawthorne», apunta Berti, «ese Hawthorne al límite entre lo fantástico y lo realista, un poco gótico, marcará la ambigüedad presente en sus cuentos de fantasmas». Pero hay algo más relacionado con el memorable relato Wakefield, que para Berti presenta un rasgo muy extraño. «Hawthorne liquida la historia en el primer párrafo, y todo el resto son disquisiciones, teorías, hipótesis e intentar descifrar la mente del personaje. En James hay mucho de esto también, no narra solamente la historia, sino que trata de entender las motivaciones y la complejidad de las motivaciones, porque tampoco es un escritor de causa-efecto, sino que va más allá». En este sentido, el escritor y traductor considera que James es el escritor bisagra entre el siglo XIX y el XX, «en él aparece la complejidad, el nacimiento del psicoanálisis, para decirlo de manera simple».

Esa profundización psicológica, ese ahondamiento en el personaje, nace precisamente de su rebelión contra otros de sus modelos, los realistas franceses. «James critica a escritores anteriores, que incluso son modelos para él, como Balzac, porque los ve como superficiales», asegura Berti. «A la vez, es un apasionado de Shakespeare, y tal vez mezcla un poco la maestría de Shakespeare para desnudar la complejidad humana con la tradición cuentística y novelística europea del XIX, que es todavía para él muy superficial», aventura. Aunque al hablar de modelos, Berti tiene claro que «sin duda su gran influencia es Flaubert, el escritor estrella cuando James empieza a escribir. Precisamente, los primeros atisbos que hay de análisis psicológicos se dan en Flaubert, por ejemplo en Madame Bovary, pero James lleva esto un paso más allá.

«Aunque en este sentido, tampoco hay que olvidar que su hermano mayor era psicólogo», recuerda Berti. «William James es un pionero de la psicología en un momento en el que no se hablaba de psicología, sino de filosofía. Él inventa los cimientos de la psicología, y muchas de las cosas que intuye William, las escribe su hermano». Para el traductor, es curioso cómo viviendo lejos y con un vínculo complejo entre ellos, van llegando a conclusiones similares. «Hay dos o tres momentos donde la obra de James parece ilustrar los descubrimientos de su hermano, que inventa conceptos como el "hilo de pensamiento", que después se van a usar para explicar la ficción de Virginia Woolf o de Joyce, de la que James es precursor, esos meandros narrativos que tratan de imitar el razonamiento de la mente humana».

Además de esa profundización psicológica, otro rasgo característico de James es el descriptivismo, que ya no es tan realista en el sentido de describir la realidad como tal, sino que nace de ese intento de describir los procesos mentales. Hablamos de los típicos y archiconocidos párrafos plagados de frases subordinadas, algo casi inédito en un idioma como el inglés y que pueblan las obras de madurez de James. «Su realismo es mucho más subjetivo, James es un maestro del punto de vista. Casi al mismo tiempo él y su gran amigo Joseph Conrad están revolucionando todo lo que es perspectiva y punto de vista en la narrativa», reconoce Berti. «Y ya en estos primeros cuentos, si bien estamos todavía en las década de 1860 o 1870, hay cosas que parecen más propias del siglo XX. Cuando utiliza terceras personas, no usa la omnisciencia clásica, el narrador que se mete en la cabeza de todos los personajes, sino que elige uno y a partir de él focaliza todo. Es algo que hoy parece muy simple, casi obvio, pero es radical cuando él toma esta decisión».

El germen de un narrador

En opinión de Berti, todos estos elementos que conforman la escritura de Henry James son más patentes en los cuentos que en el resto de su producción novelística o ensayística. «Es importante reivindicar su obra de cuentista, porque en ella hay aspectos de su narrativa que aparecen con una síntesis y creatividad que no alcanza en las narraciones más largas. Se citan muchas frases de sus cuentos por eso, porque los personajes son más explícitos, algo que parece contradictorio en el ambiguo James. En La madonna del futuro hay una frase que se cita siempre en referencia al contraste de Europa con Estados Unidos: 'Estamos atados a la imperfección. Un americano, si quiere destacarse, debe aprender diez veces más que un europeo. Carecemos de raciocinio profundo'. Conciso, sutil y magistral».

En cuanto a los próximos dos volúmenes que completarán la trilogía, Berti asegura que es cierto que hay una evolución. «Hay más madurez, más trabajo de la perspectiva y el punto de vista, la aparición de los escritores como protagonistas, más complejidad en las frases...» Sin embargo, aunque considera que las próximas entregas guardan auténticas obras maestras del género breve debido a una «explosión del escritor», el encanto y lo llamativo de este volumen, más allá de su evidente calidad, «es el interés que encierra ver que el James que conocemos no viene de la nada, sino que el germen está en estas páginas».


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Galería / Victor Laredo: «Corner of Greenwich & Harrison Streets»

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Víctor Laredo


Corner of Greenwich & Harrison Streets
NYC
1962


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Literatura / Entrevista a Santiago Muñoz Machado

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Sergio Enríquez-Nistal
Santiago Muñoz Machado. (Foto: Sergio Enríquez-Nistal)

C iudad Juárez, Chihuahua. 10 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- El académico Muñoz Machado recurre «a nuestro pesimismo antropológico» para explicar por qué cuesta tanto aquí elogiar el legado español en América. Precisamente él ha escrito Hablamos la misma lengua (Crítica) para reivindicar el más formidable de todos: el idioma. Alberto Gordo lo entrevista para El Cultural.

Cuenta Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, 1949) que cuando entró en la RAE en 2012 ya tenía en mente abordar el minucioso trabajo que acaba de ver la luz. «Era un estudio del español que aún quedaba por hacer, pues análisis lingüísticos ya hay muchos», dice el académico. Hablamos la misma lengua (Crítica) es una historia política y jurídica del español en América cuya cronología es tan amplia como lo fue la presencia del imperio allí: desde la Conquista hasta las Independencias.

Varias veces dirá el autor que su intención es «poner en valor el formidable legado» de los españoles en América, del que la lengua, aunque importante, es «sólo una muestra más». Muñoz Machado es para algunos el jurista de la Academia, pero sus intereses trascienden el derecho. Ha escrito ensayos históricos, biografías y hasta un volumen de relatos de ficción. Su otro gran proyecto concluyó en 2013, cuando publicó Informe sobre España. Repensar el Estado o destruirlo (Crítica), la última entrega de su trilogía sobre la crisis de Estado en nuestro país, con el que obtuvo el Premio Nacional de Ensayo. Para otro día queda el compromiso de tratar su desempeño profesional oculto: el de ganadero de Jaralta.

 ¿Cómo diría que fueron los primeros compases del español en América?

Cuando Colón viajó a América en septiembre de 1493, los Reyes Católicos le dieron unas instrucciones. Lo primero debía ser la evangelización, pero también se instaba a los conquistadores a enseñar el español a los nativos. Ahí empezó todo. Los reyes sucesivos dictaron igualmente instrucciones. Pero siempre acompañadas de cautelas. La consigna era no forzar trastornos en las culturas, en las creencias, en las lenguas, que debían respetarse.

Usted señala que eso termina con los Borbones en el siglo XVIII. ¿Empieza entonces la imposición del español?

Fue Carlos III el que rectificó la política débil de los Austrias, que había dotado a las colonias de cierto autogobierno. Carlos III llevó a las Indias la forma de Gobierno que estaba imponiendo en España y la recentralización. Quitó poder a las órdenes y a los misioneros, que hasta entonces eran considerados unos intermediarios necesarios entre la corte y las Indias. En buena medida fueron apartados, sus funciones reconducidas y los jesuitas expulsados.

¿Y en materia lingüística qué cambios hubo?

Que lo que antes había sido voluntario empezó a ser forzoso. Se establecieron normas que imponían la enseñanza del castellano, algo que no se había hecho nunca antes.

Afirma que la labor de España en América fue «muy superior» a la de otros imperios. ¿Cuál sería para usted un ejemplo de mala labor colonizadora?

La colonización inglesa de América del Norte, por ejemplo, que consistió en apartar a los indios, meterlos en reservas o matarlos. Las barbaridades que hicieron los ingleses en la India o los belgas en el Congo no se pueden comparar con lo que los españoles hicieron en América, que fue sobre todo un proceso de fusión entre culturas.

Dice Muñoz Machado que los españoles «solemos dejarnos llevar por la leyenda negra y por nuestro pesimismo antropológico». Y que deberíamos mirar «con orgullo» a América. «La labor cultural de los españoles fue magnífica. Llevamos allí no sólo nuestra lengua, sino también nuestra literatura, nuestros monumentos. Llevamos a América todo lo bueno que teníamos en España. Eso no lo ha hecho ninguna otra nación. Nunca».

«Una nación, una lengua»

 ¿Y qué hay de las muertes y las torturas a los indios?

Las hubo, sobre todo en los inicios, pero solo en algunas zonas y en algún período de tiempo determinado. No fue generalizado. Y hay muchos estudios ya que demuestran que las muertes se produjeron sobre todo por enfermedades.

¿También la conquista lingüística fue poco agresiva?

Se hizo con tanto cuidado que, a principios del siglo XIX, en la época de los procesos de independencia, había trece millones de habitantes y el español lo hablaban solo tres.

El verdadero avance de la lengua fue después, entonces.

Sí. Fue obra de las repúblicas independientes. Para constituirse, las repúblicas quisieron seguir la pauta de la Francia revolucionaria: «Una nación, una lengua» (Francia empleó esta consigna para liquidar sin miramientos todos los dialectos locales, y hoy en Francia no se habla más que el francés de París). En América se quiso hacer lo mismo. Pero la lengua con la que se encontraron al independizarse fue el español, la lengua del poder que, desde su punto de vista, se les había impuesto. Para salvar este escollo sostuvieron que el español de América no era como el de España, sino un castellano modificado. Soñaron con la posibilidad de crear un español distinto. Pero fracasaron y se mantuvo la unidad del idioma.

 ¿Qué supuso ese logro?

Es el hito más importante de nuestra lengua. Conseguimos llevar a América algo que nunca habíamos tenido en España: un idioma único para todo el territorio. Para un territorio inmenso además.

¿Y qué hay de las lenguas indígenas?

Su supervivencia va por países. Hay zonas de Paraguay, por ejemplo, en las que el guaraní, que es cooficial, es muy hablado. Es bueno que las lenguas se mantengan. Pero es difícil, si no imposible, luchar ya contra lenguas globales como el inglés o el español.

¿Hay lenguas que, por su estructura, tienen más facilidad para extenderse?

No sé exactamente cuáles son las conclusiones de los lingüistas. Pero sí se dice siempre que el español tiene una fonética fantástica, la fonética más adecuada para expandirse. Aunque no hay duda de que lo importante es quién manda. Detrás del poder va la lengua. El español se expandió en América porque era la lengua de la legislación, de la administración, de los tribunales.

«La lengua es un dialecto con un ejército detrás».

Exacto. Lo vimos con el Imperio Romano. «Que siempre fue la lengua compañera del imperio», como dijo Nebrija.

¿Qué opina de la utilización de la lengua por parte de los nacionalismos?

Creo que es un error mezclar lo político y lo cultural. Las lenguas existen y hay que conservarlas, pero no deben utilizarse con fines políticos.

 ¿No cree que el independentismo catalán está una especie de fase de «ahora o nunca» porque ve que el español sigue avanzando, porque, pese a la inmersión, el catalán no termina de imponerse?

Hay más factores. Los independentistas han sometido a Cataluña a unas tensiones insoportables en las que no solo importa la cuestión de la lengua, que es accesoria. Hay intereses económicos, personales, está la concurrencia de los populismos. Y una clase política absolutamente insensata.


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Textos / «Sabia y mesurada expresión» por Oscar Wong

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Jaime Moreno Valenzuela
Dolores Castro, 28 de octubre 2015 Ciudad Juárez. (Foto: Jaime Moreno Valenzuela)

C iudad Juárez, Chihuahua. 11 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- Siempre! publica el siguiente texto de Oscar Wong donde repasa el lirismo de la maestra Castro y subraya la voracidad perenne del instante de la voz de la poeta. 

Muchas veces la sabiduría es intuitiva, sobre todo si creemos en la historia celta de Gwion, el Niño Divino, quien al quemarse el dedo consigue saber de buena tinta el presente, el pretérito y el futuro de las cosas, su esencia misma. Tal la mágica premisa del poeta: vaticinar, visualizar o presentir lo que acontece, porque además la poesía habla a la imaginación y la palabra se impone en todo su espesor, prevalece con todas sus asociaciones y despoja a las cosas, al mundo, de su silencio. La palabra también es mutismo, soledad sonora, como diría el santo poeta. Por eso se invoca al universo a través de esta función resonante, significativa.

Dolores Castro (Aguascalientes, Aguascalientes, 12 de abril de 1923) es de este linaje y su voz busca completar el espacio, llenando vacíos reveladores, profundos. Así, su obra poética asume la condición de espacio privilegiado, porque finalmente este acto prevalece. La sencillez con que va enhebrando sus palabras permite vislumbrar el asombro que emerge en cada línea escrita. Sus recursos estilísticos son precisos, adecuados. Ninguna línea está de más. Lo cotidiano, la proximidad del habla se presenta de manera fresca, distante de los elementos retóricos. Hay una predisposición por la naturalidad del canto: la sobriedad de su expresión. Y eso vuelve más intensa su propuesta estética.

Persiste un estremecimiento deslizándose subrepticiamente en la cadena lingüística que enarbola la maestra Castro. El silencio, por otra parte, expresa más que la misma palabra, constituye un valor sonoro; determina el horizonte semántico, lo amplifica. El silencio provoca una imagen armónica, con un valor de sentido y, por lo mismo, de significado. Rigor y contención, mesura y equilibrio podrían ser los términos que permiten un primer acercamiento a esta obra lírica. Y su expresión sencilla, pese a que la belleza del texto descansa en la forma. Instaurar la verdad, desde tiempos de Heidegger, determina diversas formas de observar, pero una contemplación que toca la ofrenda, la fundación y el comienzo. Es decir, niveles de intuición y de sabiduría que van más allá de la aplicación de la técnica.

Desde El corazón transfigurado (1949) hasta Oleajes (2003) hay 56 años de trabajo sostenido y 94 de existencia. En ¿Qué es lo vivido? (Toluca, Edomex., 1989), libro que recoge gran parte de su obra, por ejemplo, hay evocación, ocres fulgores, la mirada suave posándose en el crepitar del cosmos. Todo parte de la vivencia, de esa fuente decisiva que debe normar la creación artística. La vida, la experiencia sensible se impone, por eso la autora sabe lo que dura la infancia, de ahí su expresión decisiva: un sacudir de gotas irisadas/ entre las pardas plumas (p. 31). En otro poemario rescatado, La tierra está sonando (1959), hay tranquilidad, armonía, amor a la vida: «En espera, tendida como yerba/ que apresura su flor en la sequía,/ oigo el viento quebrado,/el espiral, la seña». (p. 35).

Soles (1977) es una profunda observación de la realidad circundante, conciliando las manifestaciones sensibles que descubren el orden del cosmos; mesura, sapiencia, equilibrio entre el pensamiento y el sentimiento prevalecen en sus versos; por eso la autora asegura: «…el guijarro que tira la muerte/ se vuelve fondo». (p. 68). En el tomo que le da título a esta primera recopilación lírica de la maestra Castro, la forma gris de la ceniza asume su condición y convicción; los fantasmas tosen con suavidad para no desvanecerse (p. 93) y la poesía se sumergen en un orden simultáneo, en una densidad casi onírica.

En otra recopilación de su obra —No es el amor el vuelo (México, 1992, con prólogo y selección de Manuel Andrade)— Dolores Castro ofrece las diversas vertientes que la realidad ofrece a la visión del poeta; la sobriedad y el rigor para adecuar su verso como una instancia rítmica prevalecen como una constante estilística; así el mundo existe por su sonido, representación y significación que le confiere la tarea de la poeta. El orden, la armonía misma del verso se acercan al habla cotidiana. En el estudio introductorio, Manuel Andrade precisa que el primer reto que se impuso la autora «fue certificar, a través del verso, la intensidad de aquellos momentos en que el contacto con cosas mínimas despierta el asombro, y dar fe de ello, pero con la conciencia plena de que tales emociones no se transmiten a través del lenguaje, sino a pesar de él» (Cf. No es el amor el vuelo: 14). Pero la expresión lírica alude también a la relación entre sonido y palabra, la cualidad de la resonancia y la pertenencia de éstos a los elementos objetivos o formales de la expresión, como si la poeta luchara contra la variedad o monotonía acústica o articulativa.

No es el amor el vuelo recupera la obra de Dolores Castro hasta ese momento publicada. El silencio, la acentuación silábica, la aparente naturalidad del discurso pretende ocultar la multiplicidad de planos significativos, pese a sus ritmos sencillos, como si fuese un enunciado. La evolución expresiva en Dolores Castro se advierte a plenitud en Oleajes (Toluca, Edomex., 2003). Su voz es más concisa, pero su visión es más profunda; su ritmo continúa en los límites de la parquedad, pero su intención y su significación cobran relieve. Sabiduría, percepción sensible, que la lleva a exclamar: «Cuando la luz besa mis párpados/ y abro los ojos,/ siento que toda dicha en su caudal me inunda/ mientras la luz/ y dicha/ enlazadas, permanecen palpitantes/ sobre mi cama» (p. 15).

En seis instancias, el libro Oleajes, abre la puerta a la palabra para que de esta forma el mundo cobre sentido y significado. Como su nombre lo indica, es un vaivén serenado de vida, de experiencia. En la primera parte, el ojo atento, sensible de la autora, se detiene a observar el transcurrir del mundo, la voracidad perenne del instante, la intensa fugacidad de la vida. En la segunda instancia, denominada «Puertas», se canta el paso hacia el umbral de la existencia, un abrirse hacia otros territorios, hacia otras dimensiones. Las puertas de Jano, en la antigüedad, servían como bisagras, como un eje doble, tal vez por eso la autora siente un resquemor, pulsa las sombras antes de abrir la luz, con un dejo de neoplatonismo. Ahí, tal vez, «los secretos/ reverberan» (p. 42).

En «Guardianes», la figura de Caín determina estos poemas. Pero también es un pretexto para reflexionar sobre la rabia y la cordura, esos vaivenes de la existencia que han puesto en conflicto a la humanidad. La evocación de la hermana mayor es precisa y aún brilla en el alba. «Tornasol» es la dinámica instantánea, el vuelo del colibrí, la eternidad del instante, lo fugaz de lo perpetuo asumiendo su condición tornasolada. «Horizontes» no es más que un poema sobre las raíces históricas de México desde la conquista a la decena trágica y de ahí a nuestros días. Concluye el poemario con «Raíces en estampa», una visión decantada del mundo —¿o acaso desencantada?—, las circunstancias cambiantes, la cerradura que no acepta la llave porque no es la misma puerta; en este orden de ideas, puedo asegurar que Oleajes es una obra madura, donde la percepción del universo se advierte más depurada, serena, y resalta el aspecto sensorial de las cosas en virtud de que el poeta puede ser considerado un conjurador de historias, no un simple emisor de sublimes notas líricas donde se concilian todas las voces de la Humanidad.

Aquí, más que desesperanza, hay una visión serena del espacio circundante. La inteligencia también es amor, y el amor se fija en esta poesía de la existencia. No hay, tampoco, el afán de simplificar o reducir a su mínima expresión el lenguaje. El modo de poetizar de Dolores Castro es preciso, consistente, reposado. Esta es su cosmovisión: sonoramente reflexiva, intencionalmente cálida, madura, sin la estridencia del cañonazo verbal o lingüístico. Y esto el lector se lo agradece.


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