Rancho Las Voces

Artes Plásticas / México: Realizarán IPN y Sebastian 10 nanoestructuras escultóricas

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Sebastián
Enrique Fernández Fassnacht y el escultor Sebastian. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).-El Instituto Politécnico Nacional (IPN) a través del Centro de Investigación en Computación (CIC) y la Fundación Sebastian A.C. signaron este viernes un convenio para elaborar diez nanoestructuras escultóricas con el nombre, serie y firma del reconocido artista mexicano Sebastian. Una nota de la redacción de Crónica.

Para la creación de esta obra, única en su género, se requieren habilidades y conocimientos de carácter científico, tecnológico, artístico y cultural. Asimismo, se emplearán técnicas de micro y nano fabricación, las cuales se desarrollarán en las salas especializadas de nanotecnología clase 100 y 10,000 del IPN.

Durante la firma del proyecto Sebastian / IPN nanoestructuras, el director general de esta casa de estudios, Enrique Fernández Fassnacht, señaló que este convenio es un acto histórico, porque se podrá apreciar cómo el escultor cambió de giro, de las obras monumentales a las micro y nanométricas, hecho que es muy difícil, pero contará con la aportación del conocimiento científico y tecnológico del Politécnico para lograrlo.

«El IPN trabaja en la solución a proyectos concretos, éste en particular es diferente porque conjuga la ciencia, tecnología y el arte», agregó.

Por su lado, el escultor Sebastian dijo que esta colaboración representa el inició de la culminación de un sueño que comienza a hacerse realidad, «siempre pensé que la ciencia, el arte y la tecnología son fundamentales para la transformación del hombre».

Los trabajos de las obras ya comenzaron, y aunque no existe un ejemplo de una escultura nanométrica, ya hay una propuesta del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) para enviar la colección nanométrica al espacio en un futuro.


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Textos/ «Los siete capítulos olvidados de 'Cien años de soledad'» por Álvaro Santana-Acuña

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GUILLERMO ANGULO
García Márquez, en octubre de 1965 cuando escribía Cien años de soledad. (Foto: Guillermo Angulo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- Meses antes de terminar Cien años de soledad, Gabriel García Márquez arrastraba serias dudas sobre la calidad de una novela que acabaría convertida en un clásico de la literatura. «Cuando leí lo que llevaba escrito», confesó por carta a un amigo, «tuve la desmoralizante impresión de estar metido en una aventura que lo mismo podía ser afortunada que catastrófica». Algo poco conocido es que García Márquez publicó siete capítulos de Cien años de soledad para aplacar esas dudas. Y lo hizo cuando aún no había acabado la novela (la concluyó en agosto de 1966) ni había firmado el contrato con la Editorial Sudamericana, que rubricó el 10 de septiembre del mismo año. La novela salió el 30 de mayo de 1967. El próximo martes se cumplirán 50 años. El texto de Álvaro Santana-Acuña es publicado por El País.

Los siete capítulos se publicaron en periódicos y revistas que circulaban en más de 20 países. Representan más de un tercio de la novela, que en total tiene 20 capítulos. Ni siquiera hay copias de los mismos en el archivo personal de García Márquez en el Harry Ransom Center en Texas, que guarda su legado. Para encontrar su rastro hay que recorrer bibliotecas en Francia, Estados Unidos, Colombia y España.

Los capítulos cayeron en el olvido porque se creía que eran idénticos a los publicados en la primera edición de 1967 de la novela. Pero la comparación de las versiones descubre una realidad diferente. Desde la primera página hay cambios en el lenguaje, la estructura, la ambientación y la descripción de los personajes. De ahí que estos capítulos olvidados sean de un gran valor literario para entender cómo fue escrita la novela. García Márquez afirmó haber quemado las notas y los manuscritos preparatorios tras recibir la primera copia del libro.

Hasta 42 cambios

El primer capítulo salió el 1 de mayo de 1966 en El Espectador de Bogotá, cuando aún le quedaban tres meses para finalizar la obra. Entre esa versión y la edición final de 1967 hay hasta 42 cambios significativos que aparecen desde la primera página. Las casas de Macondo, por ejemplo, no eran «de barro y cañabrava» como en la edición final, sino simplemente de «adobe». El escritor buscaba un lenguaje más preciso.

También hay modificaciones importantes en la estructura general de la novela. Por ejemplo, en la edición de 1967, la acción destructora de las termitas que anuncia el declive de la casa de la familia Buendía se describe hacia el final de la novela. Pero en la versión de El Espectador, «el comején socavaba los cimientos de la casa» desde el primer capítulo. Referencias tan iniciales a las termitas restaban dramatismo a la futura decadencia de la casa.

En la edición definitiva, Macondo es un pueblo aislado de la civilización, cuyo emplazamiento exacto se desconoce. Por el contrario, en el capítulo de El Espectador, Macondo se localiza con facilidad, pues limitaba «al occidente con los médanos del río de La Magdalena» de Colombia. García Márquez suprimió este y otros detalles sobre la ubicación concreta de la población para crear en el lector la impresión de que podía ser un pueblo típico de cualquier país latinoamericano.

El llanto de Aureliano

Otro cambio sorprendente tiene que ver con el nacimiento del coronel Aureliano Buendía. En la edición final, el coronel «había llorado en el vientre de su madre y nació con los ojos abiertos», mientras que en el capítulo de El Espectador, el héroe recibía un trato poco heroico y hasta prosaico: la comadrona le daba «tres nalgadas enérgicas» para hacerle llorar.

El siguiente capítulo que García Márquez probó con los lectores salió en la revista Mundo nuevo en agosto de 1966. Publicada en París, esa revista se convirtió en el principal escaparate de la literatura del boom latinoamericano. Sus 6.000 ejemplares mensuales se vendían en 22 países, incluidos Estados Unidos, Holanda, España, Portugal y casi toda América Latina. En este capítulo localicé hasta 51 diferencias con respecto a la edición final. Por ejemplo, José Arcadio, cuya madre Úrsula temía que naciese con una cola de cerdo, vino al mundo como «un hijo saludable», mientras que en la edición final, el autor aumentó el dramatismo al escribir: «Dio a luz un hijo con todas sus partes humanas».


Primer capítulo de Cien años de soledad publicado en El Espectador, de Bogotá.

La alquimia, tan importante en los capítulos iniciales, se mencionaba en el del Mundo nuevo con el término experto «la Opera Magna». El escritor simplificó la lectura y optó solo por alquimia.

Tras la publicación del segundo capítulo, pasaron cinco meses hasta la salida del siguiente. García Márquez debió emplear ese tiempo para revisar la novela, porque el nuevo capítulo era el más arriesgado: el ascenso al cielo de Remedios la bella. El escritor eligió para su divulgación Amaru, una revista peruana dedicada a la literatura de vanguardia internacional. Sus lectores eran exigentes escritores y críticos literarios. García Márquez no solo comprobó la solidez literaria de ese capítulo con ellos, sino que también se lo leyó en voz alta a su círculo de amistades en su casa de la Ciudad de México. «Convoqué aquí a la gente más exigente, experta y franca», escribió en una carta dirigida a su amigo Mendoza en el verano de 1966. «El resultado fue formidable, sobre todo porque el capítulo leído era el más peligroso: la subida al cielo, en cuerpo y alma, de Remedios Buendía».

En la revista literaria colombiana Eco apareció otro capítulo “peligroso”: la muerte de Úrsula tras vivir entre 115 y 122 años. Entre los cambios más reseñables destaca la eliminación de una frase, ausente en la edición de 1967, de Fernanda del Carpio tras la marcha de Amaranta Úrsula a Europa: «Dios mío —murmuraba Fernanda—, se me olvidó decirle que mirara a todos los lados antes de atravesar la calle».

En marzo de 1967, salió en la revista Mundo nuevo el capítulo de la peste del insomnio que azotó a Macondo. Como García Márquez explicó en varias entrevistas, su intención era que el lenguaje de Cien años de soledad fuese más anticuado en la primera parte (por ejemplo, usó el arcaico «instrumentos músicos» en vez del moderno «instrumentos musicales» o «grande alboroto» en vez de «gran alboroto»). Y luego, afirmaba el escritor, el lenguaje se iría modernizando hacia el final de la novela.

Último cartucho

García Márquez disparó su último cartucho en abril de 1967, cuando la revista mexicana Diálogos imprimió el capítulo de la lluvia que cayó sobre Macondo durante cuatro años. Entre los cambios importantes figura uno que revela cómo el autor no solo suprimía frases o cambiaba palabras, sino también su técnica para añadir nuevos contenidos. Cuando Fernanda del Carpio termina de abroncar a su marido Aureliano Segundo después de un monólogo que ocupa varias páginas, en la versión de Diálogos ella concluye que su marido estaba «acostumbrado a vivir de las mujeres». Pero en la edición de 1967, Fernanda culmina su bronca monumental con una frase pletórica, cargada de fuerza mitológica y religiosa. Afirmó que su marido estaba «acostumbrado a vivir de las mujeres, y convencido de que se había casado con la esposa de Jonás, que se quedó tan tranquila con el cuento de la ballena».

Por último, la semana previa al lanzamiento de la novela, el magacín argentino Primera Plana publicó un fragmento del capítulo sobre las 32 guerras del coronel Aureliano Buendía. Primera Plana estaba diseñada para el gran público, y sus 60.000 ejemplares semanales circulaban dentro y fuera de Argentina. Aunque ya no tenía tiempo de añadir cambios, García Márquez envió un capítulo que debía cautivar al público de un continente que seguía marcado por las guerrillas insurgentes contra el poder, como la guerrilla del propio coronel Aureliano Buendía.

Como revela la correspondencia de García Márquez, al publicar los capítulos más novedosos y «peligrosos», el escritor tomó buena nota de las sugerencias hechas por sus amistades y lectores. La historia detrás de estos capítulos olvidados de Cien años de soledad descubre el arduo trabajo de edición que García Márquez desplegó, en especial para aplacar esa «desmoralizante impresión» que tuvo al leer lo que llevaba escrito de una novela que a partir del 30 de mayo de 1967 había de cambiar el rumbo de la literatura.

Álvaro Santana-Acuña es investigador y profesor asistente de Whitman College

UNA ESTRATEGIA SIMILAR A LA DICKENS O PÉREZ GALDÓS

Gabriel García Márquez puso toda la carne en el asador al difundir los siete capítulos. Salvo el final de la novela (por razones obvias), decidió publicar los que para él eran los más innovadores y arriesgados, como los que narran el comienzo de la historia, el ascenso al cielo de Remedios la bella, la peste del insomnio y la lluvia en Macondo que duró cuatro años, entre otros. El objetivo del autor estaba sondear la reacción de los lectores y así realizar cambios si fueran necesarios.

Esta estrategia literaria era parecida a la usada por escritores como Charles Dickens y Benito Pérez Galdós, que publicaron varias novelas por entregas y modificaban el argumento dependiendo de la reacción de sus lectores. En la correspondencia de García Márquez queda constancia de ello. «Me ha dado mucha alegría lo que me dices del capítulo de Cien años de soledad. Por eso lo publiqué», le respondió a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza, quien leyó el primer capítulo en El Espectador de Bogotá.


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Cine / Francia: Gana película mexicana «Las hijas de abril» premio en Cannes

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Reuters
La cinta del director Michel Franco se alzó con el premio del jurado en la sección 'Un Certain Regard' (Una cierta mirada) en la ceremonia de clausura. (Foto: Reuteres)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- La película mexicana Las hijas de abril del director Michel Franco ganó el premio del jurado en la sección «Un certain regard» (Una cierta mirada) de la 70 edición del festival internacional de cine de Cannes. Una entrega de Notimex.

El anuncio fue realizado en la ceremonia de clausura de la sección, considerada la segunda más importante del certamen, cuyo jurado fue presidido este año por la actriz Uma Thurman.

El filme mexicano es el cuarto con la que Franco ha participado en el festival de cine de Cannes en donde ha ganado dos premios anteriormente.

Después de recibir el premio, Franco dirigió unas pequeñas palabras a la prensa que lo alcalzó aún en su butaca.

«Feliz feliz muy contento de recibir otro premio, el tercero al hilo en Cannes, era impensable que fuera a ganar otra vez. Lo comparto con México»

En 2012, Franco ganó el premio a la mejor película de «Una cierta mirada» con su largometraje Después de Lucía y en 2015 obtuvo el de la mejor dirección por Chronic en la sección oficial por la Palma de Oro.


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Obituario / Gregg Allman

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RICK DIAMOND
El músico Gregg Allman, en diciembre de 2015, en Tennessee. (Foto: Rick Diamond)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- El músico Gregg Allman, fundador en 1969 de Allman Brothers Band, emblema del rock sureño, ha muerto este sábado a los 69 años, ha informado su propia web. Allman, nacido en Nashville (EE UU) ha fallecido en su casa de Savannah (Georgia). Llevaba, según explica su web, «varios años luchando contra diversos problemas de salud». En 2011 recibió un trasplante de hígado. Fernando Navarro escribe para El País.

Pocas personas han ayudado tanto a definir el rock sureño como Allman, cantante, organista y compositor de los Allman Brothers, la banda que, formada en el punto álgido de la contracultura en 1969, dio rienda suelta desde Florida a un poderoso y absorbente estilo de blues-rock bajo la premisa de la improvisación, tal y como se venía haciendo en San Francisco.

Hermano pequeño del guitarrista Duane, con quien fundó el grupo, y que falleció en 1971 en un accidente de moto, el músico ayudó a definir un sonido cautivador, repleto de paletas instrumentales que podían rastrear el jazz primitivo, el country desenfadado o el folk pantanoso. Era un sonido genuinamente americano, que remitía al corazón mismo de una nación con alma rural. Porque más allá de las dos costas, entre la distancia que había entre Nueva York y San Francisco, se extendía un vasto país de carreteras secundarias a las que el rock sureño parecía explicar mejor que la intelectualidad de los Doors o la Velvet Underground. Su órgano Hammond B-3 era esencial en este ímpetu vibrante, de latido blues, recogido en álbumes tan sobresalientes como Idlewild South, Each a Peach, At Fillmore East y Brothers & Sisters, que terminaron por crear todo un género en los setenta, que llega hasta nuestros días en la música norteamericana. De hecho, la revista Rolling Stone seleccionó a la banda como una de las mejores de todos los tiempos, y en 1995, el grupo ingresó en el Rock and Roll Hall of Fame.

En su carrera en solitario, Allman nunca pudo librarse de su dependencia al alcohol y las drogas que arrastraba desde la creación del grupo, se desarrolló marcada por su mayor inmersión en aguas del soul, dejando en sus primeros pasos bellos discos como Laid Back. En los últimos años no dejó de mantenerse activo y publicó obras más que interesantes, más allá de algún patinazo anterior como Just Before the Bullets Fly, de 1988. Una de ellas fue el notable Low Country Blues, publicado en 2011 y que demostraba que el menor de los Allman era una enciclopedia con piernas, larga y rubia melena y abultada barba de la música norteamericana.

Allman se casó seis veces. Con una de sus esposas, la cantante y actriz Cher, grabó el disco Allman and woman. El artista tuvo cinco hijos, cuatro de los cuales son músicos: el cantante de rock sureño Michael Allman; el líder de la banda de rock Honeytribe, Devon Allman; el guitarrista y cantante de heavy metal Elijah Blue Allman; y la líder de la banda de rock Picture Me Broken, Layla Brooklyn Allma.

«He perdido a un gran amigo y el mundo ha perdido a un brillante pionero en la música», ha declarado su representante, Michael Lehman, en un comunicado. «Era un alma amable y dulce con la mejor risa que jamás he oído. Su amor por su familia y sus compañeros de banda era apasionado, igual que el cariño que tenía a sus extraordinarios fans. Gregg era un compañero increíble y un amigo aún mejor. Todos le echaremos de menos».


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Cine / Francia: «D’après une histoire vraie» de Roman Polanski

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 THIBAULT CAMUS
El director de cine Roman Polanski, en Cannes, en la presentación de su nueva película, D’après une histoire vraie . (Foto: Thibault Camus)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- Después de 11 días extenuantes, viendo mayoritariamente películas vacuas, pretenciosas, cargantes, mentirosas o simplemente ridículas, tengo la sensación de haber sido testigo de que el cine sigue existiendo, a cuentagotas. Gracias a un señor llamado Roman Polanski, que siempre ha poseído arte para contar historias con una cámara, para atrapar a los espectadores más diversos, para inquietarte en mayor o menor grado. Proyectan fuera de concurso y clausurando de alguna forma el festival D’après une histoire vraie. Carlos Boyero reporta desde Cannes para El País.

No es una obra maestra, promete más cosas durante su metraje de lo que te ofrece el tibio desenlace, no forma parte de ese grupo de películas eternamente memorables que ha creado este director (compruébenlo revisando o viendo por primera vez las extraordinarias La semilla del diablo, Chinatown, El quimérico inquilino o El pianista), pero sí es capaz de tenerte interesado de principio a fin, de crearte tensión sin recurrir a los sustos, de que te envuelva el clima. A sus 83 años, Polanski mantiene su sello, su perversión y su sabiduría narrativa, no hay huellas de senectud en su personalidad.

Coescrita con el también director Olivier Assayas D’après une histoire vraie te remite en su argumento a películas como La mano que mece la cuna, Atracción fatal, De repente un extraño, o sea, a la irrupción en la vida de los protagonistas de psicópatas con apariencia inmaculada y poder de seducción que acabarán convirtiendo en un infierno su existencia. Aquí, se trata de una escritora de éxito, autora de un best seller en el que hablaba de su madre, y la más cultivada, enigmática y comprensiva de sus admiradores. El idilio afectivo (Polanski sugiere con enorme sutileza que también hay algo en él de carnal) se va desmoronando con la aparición de anónimos amenazando a la escritora y con la conducta progresivamente bipolar de esa sofisticada incondicional a la que ha abierto su corazón. Polanski opta por un final que no está a la altura de lo que ha retratado, pero durante un par de horas te ha entretenido inteligentemente, no te ha asaltado la odiosa sensación de estar perdiendo el tiempo o suplicando que acabe la tortura. A estas alturas y habiendo padecido la lamentable salud del actual cine de autor, me conformo con eso.

La sección oficial se ha despedido con la infame You Were Never Really Here. El festival no había guardado nada excepcional para el postre, en una comida que, excepto en algún plato presentable o más que correcto, ha sido indigesta. La dirige Lynne Ramsay y todo en ella obedece al disparate, la sanguinolencia vocacional; nada es de verdad.

El protagonista es un sicario y experto en torturas, que vive con su excéntrica madre y sufre antiguos traumas bélicos. El inverosímil guion describe la búsqueda de una niña, hija de un poderoso político, a la que el gobernador del Estado mantiene drogada y violada en una especie de burdel infantil. Y nadie mejor para dar vida a ese ser atormentado que se carga a sus víctimas a martillazos que el actor Joaquin Phoenix. Me ocurre con este hombre permanentemente intenso, con eterna pinta de colgado y siempre previsible, lo mismo que con su íntimo colega Casey Affleck, que pagaría por no verlos. Aquí, Phoenix se siente en su salsa interpretando a otro tarado en una historia tonta, tan mal escrita como dirigida. Imagino que el jurado de la sección oficial no debería de tener problemas para premiar lo poco salvable en medio de tanto cine inane.


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Galería / Jean-Philippe Charbonnier: «The Black Bag»

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Jean-Philippe Charbonnier


The Black Bag
Roubaix
France
1958-59


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Artes Plásticas / Estados Unidos: Escultura de Francisco Zúñiga factura 3.1 mdd en subasta

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Ap
La escultura Grupo de mujeres de pie del artista costarricense-mexicano fue la estrella en la subasta de arte latinoamericano de Christie's. (Foto: AP)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- Una escultura monumental de Francisco Zúñiga se vendió el miércoles por la noche por más de 3.1 millones de dólares en la subasta de arte latinoamericano de Christie’s, superando considerablemente las expectativas de la casa. Una entrega de AP desde Nueva York.

Grupo de cuatro mujeres de pie facturó 3 millones 127 mil 500 dólares el miércoles por la noche, muy por encima del precio de venta estimado en entre 1.5 y 2.5 millones.

El bronce de 203.2 x 220 x 115 centímetros, fechado en 1974, muestra a cuatro mujeres en distintas etapas de sus vidas, cada una basada en bocetos y esculturas individuales que Zúñiga produjo a principios de los años 60.

«Una escultura de esta calidad del artista (costarricense-mexicano) muy rara vez sale a la venta y es la segunda en una edición de solo tres», dijo a The Associated Press Virgilio Garza, director del departamento de arte latinoamericano de Christie’s, antes de la venta.

Otro bronce monumental, Mujer con sombrilla y hombre con bastón del colombiano Fernando Botero, también tuvo un buen desempeño al venderse por un millón 807 mil 500 dólares, dentro de lo anticipado.

La escultura de 228.6 x 88,9 x 76.2 centímetros, ejecutada alrededor de 1977, muestra a una pareja elegantemente vestida y es, según Garza, «una gran obra del artista, con accesorios cuidadosamente esculpidos que acentúan su juego con las proporciones».

Ambas piezas eran parte de la Colección Tuttleman, .

Sin embargo, la pintura que encabezaba la venta, Músicos de Rufino Tamayo, no consiguió comprador el miércoles por la noche.

El óleo sobre lienzo de 1934 de 74.5 x 99.7 centímetros, que tenía un precio estimado de 2 a 3 millones de dólares, muestra a tres guitarristas descansando sus instrumentos sobre una mesa de manera frontal, como presentándolos a la audiencia.

«Representa uno de los temas más personales del artista, pues el propio Tamayo fue un músico» y este fue uno de los temas que retrató con gran frecuencia, había dicho Garza a la AP. «Muchas de sus obras de la década de 1930 muestran músicos y la música sirvió como tema de su primer mural (El canto y la música), pintado en 1933 para la Escuela Nacional de Música en la Ciudad de México, donde conoció a su esposa Olga, quien estaba estudiando para ser una pianista concertista».

Tamayo pintó Músicos al año siguiente de casarse con Olga, y Garza indicó que muchos consideran el cuadro un autorretrato del artista mexicano.

Entre otras piezas destacadas vendidas en la primera de dos sesiones también estuvo una obra de Carmen Herrera, Verticals, adquirida por 751 mil 500 dólares, más del doble del mínimo anticipado. La pieza abstracta de rayas verticales blanco y negro, hecha en acrílico sobre lienzo de 71.4 x 119.4 centímetros, fue realizada por la pintora cubana en París, en 1952.

Un óleo sobre lienzo del pintor hiperrealista chileno Claudio Bravo, Paquete beige y verde (2009), se vendió por 835 mil 500 dólares.

La subasta de arte latinoamericano de Christie’s continúa el jueves por la mañana, unas horas antes de que Sotheby’s intente vender otro imponente Tamayo, Encantador de pájaros, por entre 3 y 5 millones de dólares.


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Libros / México: Cumple 120 años el inmortal Drácula de Bram Stoker

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En un día frío, bajo un cielo encapotado y una llovizna tenue, nació Drácula en el centro de Londres, novela gótica creada por la mente de Bram Stoker. (Foto: Óleo de «El Empalador» (1560))

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- El frío 26 de mayo de 1897, bajo un cielo encapotado y una llovizna tenue, nació Drácula en el centro de Londres, novela gótica creada por la mente de Bram Stoker. Una nota de la redacción de Excélsior.

Paradójicamente, al escritor no le alcanzó la vida para presenciar el éxito de su obra, que llegó años después de su muerte, con la adaptación que se hizo para Broadway, en la década de los 20.

Años después, en 1931, el vampiro de Transilvania se convirtió en ícono cultural gracias a la cinta hollywoodense dirigida por Tod Browning y protagonizada por Bela Lugosi.

Más de 60 años después, en 1992, llegó al cine la exitosa adaptación de Francis Ford Coppola, que estelarizan Gary Oldman y Winona Ryder.

Stoker creó a su conde Drácula a partir de la vida del príncipe de Valaquia, Rumania, Vlad Tepes, quien en el siglo 15 cobró fama porque le encantaba empalar a sus enemigos, sádica costumbre por la que era conocido como «El Empalador».

Bram Stoker

Nacido en Dublín, Irlanda, el 8 de noviembre de 1847, en sus primeros siete años, Stoker sufrió una parálisis que le impedía movilizarse.

Tras recuperarse, llegó a convertirse en un atleta destacado que cursó la carrera de matemáticas en la Universidad de Dublín, donde se graduó con honores.

Durante cerca de 30 años, a partir de 1878, fungió como representante del actor Henry Irving, labor que combinaba con su pasión por escribir relatosde terror.

En 1890 publicó su primera novela: El paso de la serpiente, seguida de su obra maestra Drácula (1897) y, posteriormente, publicó El misterio del mar, La joya de las siete estrellas y La dama de la mortaja.


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Galería / Maurice Georges Chanu: «The one who still has money troubles..»

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Maurice Georges Chanu


Celui qui a encore des ennuis d'argent...
(The one who still has money troubles..)
1948 


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Galería / Miroslav Cerbak: «Eyes»

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Eyes
1978


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Galería / Henri Cartier-Bresson: «Marseilles»

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Marseilles
France
1932


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Galería / Cornell Capa: «Forested Road»

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Forested Road
Equador
1965


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Galería / Harry Callahan: «Chicago»

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Chicago
1948


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Literatura / Entrevista a Mario Muchnik

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Mario Muchnik
El veterano editor y fotógrafo recibe un doble homenaje en el Instituto Cervantes: deposita un legado en la Caja de las Letras y dona una selección de retratos fotográficos de escritores. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).-Maestro de editores, amigo personal de escritores como Julio Cortázar, Italo Calvino o Ernesto Sábato y «padrino» en España a través de su editorial Muchnik Editores (hoy El Aleph) de nombres como Primo Levi, Elias Canetti, Bruce Chatwin o Susan Sontag; Mario Muchnik (Buenos Aires, 1931) se encuentra a sus 86 años hastiado de la literatura, a la que ha dedicado toda una vida. Décadas de entrega por las que el Instituto Cervantes le ofrece este miércoles un doble homenaje que consiste en el depósito por parte del editor y fotógrafo de un legado en la Caja de las Letras de la institución, y en la donación de una selección de 133 retratos de escritores y de imágenes de viajes de su ingente colección fotográfica, que en podrá verse expuesta en el Cervantes de París a comienzos del año próximo. Tras exprimirse en cinco libros de memorias, donde da cuenta de su agitada vida personal y profesional, los últimos Ajuste de cuentos (El Aleph, 2014) y Oficio editor (El Aleph, 2011), Muchnik afirma: «Tengo ya tan poco que decir». Sin embargo, una vez comienza a hablar continúa manteniendo dos de sus rasgos característicos, no se calla nada de lo que piensa y no deja títere con cabeza. La entrevista para El Cultural es de Andrés Seoane. 

¿Qué supone para usted dejar su legado en la Caja de las Letras del Cervantes?

Te voy a ser sincero. No supone. Después de tantos años de hollar este valle de lágrimas, pero sobre todo de mocos, yo me tomo estas cosas con un grano de sal, con una capa de sano escepticismo. Cuando me hablan de este tipo de cosas, me pregunto ¿qué queda de todo esto? Si ni interesa a mi propia familia, ¿a quién va interesar? Por eso las cosas que meto en la caja tienen que ver con objetitos de la vida cotidiana, una flauta, una caja de música, cosas por el estilo que no tiene trascendencia más que para mí o mi familia a nivel personal y sentimental. No significa nada más.

Hablando del interés, ¿usted considera con la trayectoria que tiene, enfrentando el presente con el pasado, que se está perdiendo interés en la cultura a nivel social?

Totalmente. La propia sociedad ha perdido interés a nivel cultural y el interés en la cultura. Es exactamente así. Vivimos en una sociedad que empuja a no pensar. Pero no busco culpables. Yo mismo estoy perdiendo todo el interés en la especie a la que pertenezco. Es muy difícil mantener una posición ecuánime y razonable ante una especie que está empeñada en sacrificarse ante los dioses del rock n roll y cosas de ese tipo. Yo ahora estoy leyendo muy lentamente. Siempre tengo un libro de fondo, que son los poemas de Dylan Thomas, y los estoy leyendo sencillamente porque forman parte de mi vida espiritual. Para mí corre más vida por las venas de un Dylan Thomas que nunca llegué a conocer que por las venas de la gente de hoy.

¿Cómo percibe ese cambio del que hablamos a nivel social? ¿Qué diferencia, por ejemplo, el mundo de la edición de antes y de ahora, o el mundo del lector? ¿Qué ha cambiado?

Todo. Todo ha cambiado, en primer lugar, que a nadie le interesa ya leer. Cada vez es menos la gente que lee, y es inútil que te cuenten historietas, la verdad es que a la gente lo que le gusta ahora es o no leer o leer en pantalla. Hay unos pocos privilegiados que logran hacerlo, pero yo no lo consigo. ¿Y entonces qué pasa? Pues que uno deja de leer. Yo he dejado de leer, mis amigos más queridos leen poco y cada vez menos. Eso es así. Es una constatación. Hay muchas cosas que se conjuran para que la literatura pase a mejor vida. La lectura es una especie de disciplina perdida en los meandros de los intereses de la juventud de hoy en día. Se interesan por la música, por el fútbol, pero no por la literatura. Y yo nací para otra cosa, para otra época. No tengo excusa, pero tampoco pido perdón.

¿No es un poco paradójica esa pérdida del interés por la lectura ahora que hay muchísimos más libros editados y más accesibilidad a cualquier texto?

Hay muchísimos libros, sí, pero la mayoría son libros espantosos, que los abro y resulta que me defraudan en la página dos, digamos, porque quiero ser clemente. Es así. Yo no puedo plegarme a esas moditas que duran una semana, no es lo mío. Yo ya no tengo interés en lo que se publica, se edita, se lee o se regala para Navidades. Cuando cae bajo mis ojos y mi nariz Guerra y paz estoy en un mundo que me interesa. Pero no porque sea el mundo de Napoleón o del zar, sino porque hay un momento en que, por ejemplo, unos perros corren tras una loba que escapa de ellos y esta los mira de reojo. Nadie ha escrito jamás algo más verídico sobre un animal que corre porque teme por su vida. Yo no conozco nada que se le pueda comparar. No me intereso por los libritos estos de mierda que te dan para que leas yo que sé qué cosa. No, yo leo cosas que tienen un interés intrínseco para mí, y al que no le guste que viaje en taxi. La edición se ha vuelto una feria de vanidades y un modo torpe de enriquecerse. Es así en todas partes. Ahora con la Feria del Libro saldrán 400 nuevas novelas, la mayoría breves y de lectura fácil, es decir, malas. ¿Y eso qué aporta?

Entonces, ¿podríamos decir que a nivel literario triunfa definitivamente hoy en día el valor económico sobre el valor cultural?

No es exactamente de hoy, pero sí que es hoy más acusado. Ahora hay una ansiedad muy peligrosa. Se piensa que todo libro tiene que ser un éxito y vender muchísimo. No tiene por qué ser así forzosamente. Cada libro tiene su propio recorrido. Hay algunos que vendiendo 500 ejemplares ya han cumplido su función. No hace falta que vendan más. Pero es cierto que en la actualidad vale más hacer dinero que editar un buen libro, que yo no sé si interesa a algún editor hoy en día. Pero es que, además, y esto es más grave, ya no interesa a nadie escribir un buen libro. El ámbito literario está lleno de gente que conoce muy bien las reglas de la gramática y otras cosas que tal vez yo domine menos, pero esa gente se queda impasible ante las cosas más terribles y las más graciosas. Es un jueguito que a mí no me convence.

¿Qué diferencia a los escritores de antes y de ahora, por qué no existen hoy autores con ese peso a nivel cultural y social?

Porque la sociedad no es capaz de incubar a esos nuevos escritores, que ahora son unos chantapufis, que es uno que no se da maña, que no sabe, que tropieza con sus propios zapatos. Antes era todo muy diferente, claro. Con el escritor ocurría como con el médico, el que quería ganar mucho dinero inspiraba desconfianza. Pero ya no es así y es todo por lo mismo que hablamos. El maleamiento de la literatura se produce cuando hay editores dispuestos a pagar anticipos millonarios para asegurarse un mercado. He visto corromperse a autores que publicaron una primera novela estupenda, y que, después del éxito y el dinero, escribían con la mano izquierda extendida. Hoy, la mayoría de los escritores deciden qué escribir en función de lo que les ofrecen. Y así estamos como estamos.

Reitera constantemente una visión pesimista de la literatura y el mundo editorial, si tan mal está el presente, ¿qué futuro le augura?

Si reflexionamos un momento nos damos cuenta de que lo que estamos viviendo no es el siglo de oro que nos venden ni mucho menos, y que al proyectarnos hacia delante podemos intuir que estamos viviendo el principio de una catástrofe. Una catástrofe que consiste en que ya no se lean los buenos libros. Se leen en general libros muy malos, libros sin interés. Es un mundo en el que la literatura se pierde por el camino, y no hay perdón en un mundo así. Me gustaría hablar de otra manera, claro. Pero cuando leo otra vez Guerra y paz veo lo que es escritura, lo que es un escritor con imaginación y que domina la realidad, no que se siente dominado por ella. Y percibo, a mi pesar, que eso está desapareciendo.

La segunda parte del homenaje consiste en una exposición de fotografías suyas, ¿cómo ha realizado la selección?

Pues como siempre, he escogido las fotografías de más calidad y las que son menos íntimas. He hecho muchas fotos, debo tener 50 mil negativos como mínimo, y en esta selección alterno fotos muy divertidas con otras dramáticas. Lo importante es que esas imágenes recortan un trozo de la vida real y lo ponen ante tus ojos bien enmarcado. Además, son fotos antiguas, algunas de los 60, y no han perdido todos los matices del gris, que en mis fotos intento que reproduzcan al color y no sean sombras. Los fotógrafos sabemos lo que son los matices del gris. Para mí lo que vale es el blanco y negro por el dramatismo que imprime también a lo cómico, a lo grotesco, que es una de las grandes formas artísticas que hoy en día está también desprestigiad y no le interesa a nadie. Casi como la literatura. Cuando hay un contraste de grises bien conseguido, no hay nada que temer.


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Libros / México: «Historias desconocidas de la Revolución Mexicana en El Paso y Ciudad Juárez» de David Dorado Romo

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David Dorado Romo
Portada del libro. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de mayo de 2017. (RanchoNEWS).- Víctor L. Ochoa, periodista e inventor, fue el primer mexicano-estadunidense de El Paso que en 1893 emprendió desde esta ciudad una rebelión en contra de Porfirio Díaz. Y Carmelita Torres fue una mexicana de 17 años que, en 1917, se negó a bajarse del tranvía El Paso-Juárez para que los agentes migratorios la despiojaran, la bañaran con queroseno y le raparan la cabeza. Virginia Bautista reporta para Excélsior.

Personajes como estos, que forman parte de «una excéntrica serie de individuos» que estuvieron en las urbes fronterizas de El Paso (Texas) y Ciudad Juárez (Chihuahua) durante el proceso de la Revolución Mexicana, conforman las distintas caras de la frontera, la gran protagonista del libro de David Dorado Romo que acaba de publicar en español editorial Era.

Con la figura del líder revolucionario Pancho Villa como guía, el historiador estadunidense, descendiente de mexicanos, recorrió durante cuatro años las calles y los barrios de estas urbes para confeccionar Historias desconocidas de la Revolución Mexicana en El Paso y Ciudad Juárez, que aborda la insurrección «desde el punto de vista de aquellos a quienes las historias oficiales han considerado marginales».

En entrevista, el doctor en Historia de la Frontera por la Universidad de Texas en El Paso detalla que se interesó, por ejemplo, en los músicos de banda militar que tocaban óperas de Verdi durante las ejecuciones en Juárez; en los cineastas que fueron a hacer películas mudas, como La venganza de los greasers; en las mujeres toreras, los músicos de jazz durante la prohibición, espías con cámaras Gráflex, chinos ilegales, contrabandistas de armas y, por supuesto, revolucionarios.

«Este libro trata tanto sobre la efervescencia cultural como sobre la Revolución. Es sobre una visión de la historia que ha quedado clavada al subsuelo, enterrada bajo las mitologías racistas», afirma.

Tras investigar en diversos archivos de ambos países, el también ensayista y músico hizo un «mapa sicogeográfico» de los personajes que desde hace cien años defienden su identidad y su cultura en esta área: curanderas místicas, periodistas subversivos, inventores iluminados, desertores del Ejército y fotógrafos aventureros.

«Es una frontera subversiva. Y quienes viven aquí son híbridos inclasificables… son gente de las orillas: ni verdaderos estadunidenses, ni verdaderos mexicanos», añade.

Quien estudió además en las universidades Hebrea de Jerusalén y de Stanford explica que empezó escribiendo este volumen como parte de un proyecto de la cultura underground de la frontera. «Pero terminé encontrándome a Villa en todas partes: gente que se parece a él o los lugares donde estuvo, donde vivió, donde compró bicicletas para su tropa, donde resguardaba las armas. Entonces, descubrí qué tan importante es su figura como símbolo de la Revolución Mexicana y permití que me guiara en el recorrido».

Publicado en inglés en 2005, el autor empezó a trabajar en este título en 2001 y ahora, 12 años después, sigue deambulando por ambas ciudades, en las que creció, y confirma la vigencia y la complejidad que conserva esa cultura subterránea.

«Ahorita estoy involucrado en una lucha barrial, de un barrio que se llama Duranguito, ubicado al sur de El Paso. Ahí tenemos la casa subterránea clandestina donde vivía Pancho Villa y su hermano Hipólito. Ahí guardaban armamento. Ahora quieren destruir este barrio, que son como nueve acres, quieren hacer campos deportivos», cuenta.

En su opinión, está ganando la lógica del comercio, del dinero. «Quieren hacer un Walmart donde supuestamente se escribió la novela Los de abajo, de Mariano Azuela. Quieren sacar las raíces históricas de México del suelo estadunidense, para decir que ellos siempre han sido migrantes, transitorios, que no pertenecen ahí», agrega.

Por esta razón, el estudioso rescata la microhistoria, «la historia de los de abajo, la no oficialista, lo que cantan los corridos, lo que dicen los periódicos, la perspectiva, la propaganda afectiva».

Señala que una gran cantidad de acontecimientos vinculados a la Revolución tuvo lugar dentro de los 13 kilómetros cuadrados del área comprendida entre el centro de El Paso y la aduana de Juárez.

«La microhistoria tiene que ver más con los rasgos pequeños y los detalles inesperados que con las grandes explicaciones. Es un método de estudio que se centra más en lo misterioso y lo poético que en lo esquemático», destaca quien, siguiendo estas reglas, narra de manera amena la infinidad de vidas que fue encontrando.

«Estoy tratando de mostrar que en la Revolución Mexicana el margen es el centro, que este movimiento comenzó en la frontera, que la cultura subterránea también forma parte de un terreno de lucha, que la cultura en sí es un arma», indica el historiador.

Cruzar fronteras

A partir de este libro, el también traductor comprendió que la Historia no debe detenerse en la frontera, por eso, siguió a Teresa Urrea, La Santa de Cábora, una mujer que hacía milagros, por El Paso, Arizona, San Francisco y Nueva York.

«Me enamoré de Teresita. Consulté cinco diferentes archivos en México y Estados Unidos para seguirle los pasos. Esto hice con cada uno de los personajes que estudié. No es un libro de teoría ni análisis, sino del efecto social que tiene la cultura», añade.

Quien nació en San José California en 1961 cruzó varias veces la frontera para recorrer los lugares entrañables de ambas ciudades: los tugurios Tex-Mex, los cementerios abandonados, el puente internacional Santa Fe, los concurridos bares de la avenida Juárez y los edificios abandonados que encierran múltiples secretos.

Al llevar a cabo estos recorridos, prosigue, se dio cuenta de que era peligroso tomar notas y sacar fotografías, pues los policías y algunos habitantes se le acercaban y le pedían que no lo hiciera.

«Doce años después veo lo mismo: la gente le teme al extranjero, que te acerques a sus vidas, te consideran ‘el otro’. No obstante, me parece que esa actitud está cambiando poco a poco, o al menos eso espero. La historia de ambos lados empieza a adquirir tintes mezclados, de bronce, tonalidades sepia», apunta.

El historiador no piensa abandonar este terreno de estudio. Adelanta que ya está haciendo un segundo libro sobre cómo la frontera era un punto central para la derecha extrema mexicana.

«Esta investigación me ha llevado a Berlín, a Londres, a los archivos de Washington y México, para ver el papel que jugó el espionaje y la propaganda durante los años 30 y 40 de la pasada centuria, poco antes y durante la Segunda Guerra Mundial», detalla.

Romo concluye que este volumen de 430 páginas permite comprender lo que sucede actualmente en la frontera, que ha enfrentado durante décadas una geografía racial en la que han aprendido a convivir mexicanos, anglos, chinos, indios y negros.

«La fotografía es algo integral de la investigación. No sólo ilustra, sino que es parte del documento primario, por eso no van separadas al centro del libro, sino en la parte de la narración que les corresponde».


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Galería / Robert K. Byers: «White Sands National Monument»

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White Sands National Monument
New Mexico
1975


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Galería / Wynn Bullock: «Leaves in Cobwebs»

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Leaves in Cobwebs
1968


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Galería / Jindrich Brok: «Two Leaves»

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Jindrich Brok


Two Leaves
1960s


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Galería / Margaret Bourke-White: «Terminal Tower with Bridge»

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Terminal Tower with Bridge
Cleveland
1928


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Galería / Pierre Boulat: «Frederico Fellini»

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Pierre Boulat


Frederico Fellini
1964


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