Rancho Las Voces

Literatura / Entrevista a Rodrigo Fresán

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Imagen: Pablo Piovano
«La literatura pasa primero por la práctica y la práctica genera teoría», asegura Rodrigo Fresán. (Foto: Pablo Piovano)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de abril de 2017. (RanchoNEWS).-El novelista vuelve a deslumbrar con la segunda parte de la trilogía que inició con La parte inventada y que cerrará con La parte recordada. Libros que, según él, tratan sobre el tema «más transgresor y perturbador» que hay en este momento, que es leer y escribir. Silvina Friera lo entrevista para Página/12.

«Y hacer memoria es un poco soñar con los ojos abiertos, ¿no? Por eso, cuando uno se va quedando sin sueños lo primero que pierde es la memoria (...) Si no sueñas con cosas fuera de este mundo acabas olvidando todas las cosas de este mundo. Del mismo modo en que si no sueñas con los muertos, esos muertos no pueden ascender a la categoría de fantasmas, no pueden retornar ya nunca como sueños despiertos». Rodrigo Fresán, ese narrador desmesurado, tóxico y genial, lo hizo una vez más: vuelve a deslumbrar con La parte soñada (Literatura Random House), una novela en tres movimientos –sueño, ensueño, sinsueño–, «un libro con todos los tiempos al mismo tiempo que, al ser vistos simultáneamente, producen una imagen de la vida que es hermosa y sorprendente y profunda». El texto de 587 páginas destila una inquietante tristeza frente al horizonte de la muerte. Antes de despedirse, se anuncia que habrá un tercer libro más –La parte recordada, que se integrará a la corriente torrencial que inició con La parte inventada– porque inventar, soñar y recordar son como «las tres cara de la memoria».

Fresán, que vive en Barcelona desde 1999, cuenta a Página/12 que cuando le preguntan de qué tratan esos libros suele contestar que del tema «más transgresor y perturbador» que hay en este momento, que es leer y escribir. «Los referentes y los héroes célebres que tiene el libro, que pueden ser (Vladimir) Nabokov, Emily Brontë y Bob Dylan en este, o (Francis Scott) Fitzgerald en el anterior, son escritores que trabajaron muy bien la reescritura de sí mismos para convertirse en personajes de sí mismos; algo muy tentador y riesgoso que a veces no sale mal literariamente, pero sale muy mal existencialmente, como en el caso de (Jack) Kerouac, (Ernest) Hemingway o Fitzgerald, que terminaron casi aniquilados por sus propios mitos. Nabokov y Brontë son dos extremos absolutos de una misma conducta: una es completamente salvaje, intuitiva y loca, y el otro es como una especie de científico total, muy cerebral. Eran dos genios, cada uno a su manera».

En La parte soñada se plantea que el exescritor de algún modo no lo fue nunca, porque cuando se deja de escribir se pierde condición y raza. ¿Por qué es un tema que lo obsesiona tanto el hecho de dejar de escribir?

Supongo que tiene que ver con el caso de Salinger, que pasó mucho más años de exescritor, aunque él decía que estaba escribiendo, pero todavía no ha aparecido ninguna evidencia y yo empiezo a dudar de que vaya a aparecer. Siempre es una fantasía dejar de escribir. Cuando uno decide ser escritor –y yo lo decidí muy joven, lo decidí incluso antes de saber leer y escribir–, que es una decisión bastante demencial, se pregunta qué pasa si dejo de ser escritor o me retiro, como dijo Philip Roth, acompañado de la idea de la edad y del cansancio. Es una curiosidad muy grande que tengo cómo será no ser escritor, porque nunca no lo fui. No soy consciente de un pasado anterior en el que haya querido ser Batman, el crack de la selección o quizá presidente. En mi infancia todavía había una fantasía presidencial en algunos niños raros o muy buenos alumnos. Es una duda, una curiosidad, un día poder levantarme y salir a la calle, y ya no ser escritor.

¿La idea del exescritor podría estar vinculada con lo que Enrique Vila-Matas planteó como el síndrome de Bartleby?

No exactamente. Me parece que todos los escritores de Bartleby están potenciados por su celebridad y por su fama, aunque sea oscura. El exescritor de mi libro no está contento con lo que le sucede, no es feliz. Sólo quisiera volver a escribir. Hay una paradoja tanto en La parte inventada, La parte soñada como en La parte recordada, que es la que estoy escribiendo ahora –el ciclo completo tendrá unas 2000 páginas–, y es que nunca se escribió tanto sobre no escribir o la imposibilidad de escribir. En muchas disciplinas artísticas y científicas primero se formula la teoría y luego se la lleva a la práctica. Creo que la literatura pasa primero por la práctica y la práctica genera teoría. Me parece una paradoja interesante que se escriba tanto sobre la imposibilidad de escribir.

En un momento en que se escribe más que nunca...

Y se lee más que nunca. Mi infancia estuvo marcada por la advertencia de que la televisión hacía mal a la lectura. Ahora la lectura le hace mal a la lectura, porque se lee todo el tiempo, pero se está malgastando la lectura viendo fotos de gatitos o de lo que comió al mediodía la mejor amiga. Me da tristeza que la gente lea muchísimo y llegue cansadísima a la noche y diga: «Ufff cómo leí hoy», pero no porque estuvo intentando leer Moby Dick o el Ulises de Joyce o En busca del tiempo perdido, sino porque va perdiendo el tiempo, que no es lo mismo que en busca del tiempo perdido.

¿Por qué la realidad está sobrevalorada?

La realidad está sobrevalorada en tanto material literario. Para mí, está sobrevalorada en tanto escritor, no como lector. Como lector, puedo disfrutar de muchas novelas realistas, pero a la hora de sentarme a escribir no me interesa mucho. En los grandes hitos o monumentos de la novela realista, como Madame Bovary o Ana Karenina, la realidad no se organiza tan prolijamente y tan dramáticamente bien. Un escritor mucho más realista es William Burroughs en cuanto a saltos, elipsis y libres asociaciones que todo Tolstói. Me gusta mucho eso que decía Nabokov, que todos hemos pactado una realidad común para no volvernos locos.

¿Qué es una novela realista hoy?

Es muy difícil saberlo, porque buena parte de nuestras vidas suceden en un dominio virtual online, que no deja de ser la realidad, pero no es la realidad tal como la entendíamos hasta ahora. Curiosamente, la vida online ahora está más cerca del sueño que de estar despierto, porque la gente inventa, miente, cambia; es como la socialización absoluta de fantasías muy privadas que antes las compartías con tu psicoanalista o con la persona que dormía al lado tuyo.

Hay una pregunta que se formula en La parte soñada: ¿en qué tiempos viven los sueños? Recogiendo este interrogante, ¿en qué tiempo vive la novela?

Creo que en todos los tiempos al mismo tiempo. Cuando escribí La parte inventada, no pensé que iba a ser una trilogía, no estaba en mis planes. Después me di cuenta de que no podía alejarme de la voz narradora, que me gustaba mucho ese efecto que conseguí de que una novela escrita en tercera persona parezca que está escrita en primera persona todo el tiempo. Y me dije que iba a escribir un segundo libro, que generó inmediatamente la idea de un tercero. Me gustaba la idea de una trilogía no al uso con un principio, un transcurso y un final, que siguiera un recorrido tipo El señor de los anillos. Digo que no son precuelas ni secuelas, sino que son «durantecuelas» que transcurren en un mismo plano.

Las historias que se cuentan en la primera y la segunda novela, ¿van a tener un cierre en La parte recordada?

Sí, me he impuesto que se sepa qué pasó con el hijo de Penélope, que se sepa de una buena vez quién es la chica que se cae en la piscina, que la vengo arrastrando desde La velocidad de las cosas. Es el momento de contármelo a mí, yo quiero saberlo. En octubre se va a reeditar Historia argentina y había pensado escribir un texto nuevo que enlazara ese libro con estos. Lo hice, pero me di cuenta de que desequilibraba por completo Historia argentina, y ese texto va a pasar a La parte recordada. Pero en La parte soñada está Historia argentina en el libro Industria Nacional y hay como una especie de jueguito nabokoviano ahí. Hay un libro de Nabokov, que todo el mundo coincide que es el peor, que es el último, ¡Mira los arlequines!, donde reescribe toda su vida y cambia todos los títulos de sus libros, y yo hago un poco ese juego. Pero vuelvo aclarar, una vez más, que el exescritor no soy yo.

¿Por qué se confunde al narrador de una novela con el escritor?

No tengo padres desaparecidos ni una hermana loca que es una mega estrella universal de la literatura; son más las diferencias que las similitudes. Pero las taras, las fobias y las simpatías están bastante. Una vez alguien me dijo una cosa que me dejó temblando: «Casi nunca leo libros». Le pregunté por qué no leía y le dije que se estaba perdiendo algo muy interesante. Y me contestó: «No leo porque no me gusta que me mientan». Me quedé como helado. Primero pensé que era un pensamiento estúpido, pero después me di cuenta de que a los lectores nos gusta que nos mientan, ¿no? Tal vez es la forma más noble e inofensiva de la mentira, aunque también mucha gente se ha vuelto loca por los libros. La gente piensa que leer tiene que dejarle algo, que tiene que aprender algo de la realidad y que una historia puramente imaginada es como una pérdida de tiempo. Pero para mí es todo lo contrario: es una puerta de escape.

En un momento de la novela se dice que se lee «para saberse vivo, para vivir». ¿Por qué se lee?

En términos prácticos, creo que se lee porque es muy divertido, es una de las actividades más económicas, al alcance de todos. Si tuviste un poquito de suerte en la vida y empezás a leer desde los 5 años, podés ir volviéndote más sofisticado como lector, pero podés continuar leyendo asilvestradamente hasta que te mueras y está todo bien. Uno lee para poder vivir otras cosas, esa es la función social de la lectura. Ya tengo 53 años y no creo que me vaya a enrolar en un buque ballenero con un capitán loco para perseguir una ballena, pero sin embargo puedo hacerlo, si tengo ganas. Ya lo hice varias veces y puedo volver a hacerlo otra vez más. Uno lee para perderse y para encontrarse.

«Una vez Penélope había leído que la diferencia entre ficción y realidad era que una novela explicaba que ‘ella hizo esto porque’ mientras que la vida se limitaba a decir que ‘ella lo hizo’; que los libros son el sitio donde todo queda claro mientras que en la vida poco y nada acaba resultando comprensible», se lee en La parte soñada. Quizá el problema de esta frase es creer que el libro es algo cerrado y comprensible, cuando en verdad se parece más a la vida, ¿no?

Sí, estoy de acuerdo, pero entiendo cómo Penélope llegó a convertirse en eso. No todo lo que piensa Penélope lo pienso yo, porque tendría problemas muy graves (risas). Me gustaría ser multimillonario como Penélope con mis libros, todo lo demás es bastante complicadito, porque hay un hecho monstruoso que no quiero revelar; pero lo que hacen ellos dos de chicos es una cosa bastante bestial. Ese tipo de pensamientos puede ayudar a mucha gente en problemas, que se convence de que las respuestas que no te da la vida tal vez están en un libro. En el caso de Penélope, encontró ese libro, que es como el Corán o la guía telefónica. Puedo entender que Cumbres borrascosas sea un libro así para alguien; es un libro muy extraño y muy curioso.

De hecho, se lo define en la novela como un libro anticuado y vanguardista al mismo tiempo.

Sí, las obras maestras son anticuadas y vanguardistas. El otro día estaba leyendo lo que dijo Jean Cocteau sobre En busca del tiempo perdido: «No se parece a nada que haya leído y me recuerda a todo lo que más me gusta que leí». Si uno consigue ese efecto, no necesita nada más; es el efecto de todos los grandes clásicos.

«Ahora el libro es casi lo que menos importa... Ahora escribir parece ser apenas el prólogo y quieren que seas como un político o un predicador y que opines sobre todo», se afirma en la novela. ¿Por qué se le demanda al escritor una función que no le corresponde, la de opinar de todo?

Hay que opinar de todo, y viajar y exponerse. En términos ideales, sería genial que hubiera ferias y festivales de lectores, donde se juntaran los lectores y se vendieran libros. Hago una humilde proposición para que se funde el primer festival de lectores y que los lectores viajen por el mundo y se conozcan con otros. Me gusta pensar que la mejor versión de mí mismo es mi obra, mi libro. Que viaje el libro. No me gusta salir de casa, no me gusta viajar. Siempre digo la misma frase: cada vez me gusta más escribir y cada vez menos ser escritor. Cuando sale un libro, tengo que viajar y apoyarlo un poco. Hay muchos que se aprovechan de esa idea de que el escritor solo quiere salir de su casa y que está con la valija hecha para conocer gente y bailar. He visto cosas en festivales, como dice el replicante de Blade Runner, que tú no podrías imaginar (risas). Si te gusta leer y escribir, tiene que gustarte estar solo y en silencio. Curiosamente, los ambientes dedicados a la literatura suelen ser bastante ruidosos. No quiero quedar como un misántropo loco...

¿Por qué está el fantasma de la muerte acechando en La parte soñada?

Yo nací clínicamente muerto, por eso muchos de mis libros empiezan por el final. La muerte se convierte en otra cosa a partir del momento en que tenés un hijo, porque tu ausencia lo puede llegar a marcar de una manera muy bestial. Juan Ignacio Boido me decía que le parece que son libros que están impregnados de una gran tristeza. Lo curioso es que los escribí muy feliz. No puedo contar el final de La parte recordada, pero la idea de la muerte va a estar mucho más presente. No hay maniobra de final más eficaz que la muerte.


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Literatura / Entrevista a Pascal Quignard

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Pascal Quignard
«Construyo una ciudad en esa grieta». (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de abril de 2017. (RanchoNEWS).-El escritor francés Pascal Quignard (1948) concede esta entrevista con motivo de la aparición de Las solidaridades misteriosas (traducida en Sexto Piso, 2013), como una pausa antes de consumar su proyecto en marcha: Último reino, conjugación de nueve títulos publicados entre 2002 y 2014. Quignard abunda en su manera de concebir la escritura desde una suerte de condensación que fractura o suspende la continuidad, la linealidad del relato, y abomina de «la disertación clásica, donde la tesis y la antítesis conducen de manera obligada a la conciliación de la síntesis». La entrevista es de Sylvain Bourmeau publicada por La Razón con traducción de Rafael Vargas.

¿Cómo vuelve a la novela en Las solidaridades misteriosas?

Esta novela surgió, como todas, de un caudal de imágenes. Y en este caso, el desastre de Fukushima1 fue el elemento desencadenante. Lo que está detrás del libro es la naturaleza. El género humano es mal guardián de la naturaleza, y en última instancia la naturaleza es el único guardián posible contra la especie humana. Es un tema muy oriental. Yo preparaba una pieza de danza Butō con la coreógrafa Carlotta Ikeda cuando ocurrió el tsunami. En realidad, no provocó una crisis shintoista o taoísta en mí, pero yo estaba muy asustado por lo que parecía ser un eco de Hiroshima. La danza Butō nació en los años sesenta, como respuesta a Hiroshima. Es apenas una danza: se trata de surgir del suelo, absolutamente desnudos, cubiertos de polvo, tratando de renacer. Yo soy originario de una ciudad, Le Havre, que fue arrasada en la Segunda Guerra Mundial. Y fui criado por una muchacha que llegó de Colonia, otra ciudad completamente arruinada. Después de Fukushima, la novela se me impuso como una especie de irradiación de luz: la idea de una mujer fascinada por la naturaleza verdadera. Una mujer que vuelve a casa y se sumerge de golpe en lo que le parece el lugar más bello del mundo, aunque nunca antes lo había sentido así. El libro es una respuesta a Fukushima, la manera de dar un testimonio que no pertenece al pensamiento sino que produce imágenes.

¿Esa es la característica de la novela?

Llamo novela a la narración que no argumenta. Pero hay muchas otras definiciones de la novela. Yo hago cosas muy sensoriales, un poco al estilo de Colette y de algunos autores orientales, pero hay muchos otros tipos de novela que no cumplo en absoluto y con los cuales no compito de ninguna forma.

La novela también incluye personajes...

En Último reino hago todo lo que se me antoja: incluyo pequeños párrafos de erudición, investigaciones, cuentos, cualquier cosa... pero sigue siendo exclusivamente masculino. Las novelas son imágenes y también la posibilidad de acercarme en todo lo posible, a través de la escritura, a eso que jamás comprenderé porque soy un hombre: un personaje femenino. Ya que en verdad no puedo meterme en la piel de una mujer, pues en mi opinión la diferencia sexual me impide hablar, así sea sólo por un segundo, en nombre de una mujer, entonces la describo desde diferentes puntos de vista, a través de todos los que la rodean. De ese modo resulta una figura más misteriosa que coherente. Exactamente como ocurre con las personas a las que tratamos de acercarnos en la vida real.

Y el lugar, ¿de dónde surge?

De la Bretaña, pero no existe. Saint-Malo no me gustaba nada. Me parecía un lugar de ricos, poco austero, muy turístico en contraste con los alrededores. Un día pasé por Dinard y vi Saint-Malo de lejos, como en la Vista de Delft, de Vermeer: desde esa perspectiva, la ciudad me pareció hermosa, deslumbrante. En cada novela he procedido de la misma manera. Recorro el lugar que he elegido, le abro un corte, y construyo una ciudad en esa grieta. Entonces cuento con todas las ventajas: pongo en el sitio todo lo que me gusta sin ningún tipo de restricción. No hay necesidad de comprobar si hay un poste de alumbrado o una farmacia aquí o allá. A partir del momento en que encuentro esa grieta puedo desplegar mi narración y la novela empieza a desarrollarse a toda velocidad, como cuando alguien se muda a un departamento. Luego, el azar puede contribuir al relato: así descubrí que en aquel lugar los hermanos Lumière intentaron obtener las primeras fotografías en color. Después del blanco y negro, súbitamente apareció el color, algo así como cuando uno sale de una depresión y todo se ilumina de nuevo, recobra su encanto. Como una especie de primavera, como sucede con la naturaleza en primavera.

Esa fractura en el paisaje, entre las rocas, también refiere algo telúrico...

Quizás puede encontrarse un eco en el lado shamánico de Carlotta Ikeda. Es una bailarina enorme. La última bailarina histórica de Butō. Persigue una especie de éxtasis. Un punto de dicha que pueda volcarse en el escenario. Desplomarse. Y en el personaje que interpreta hay algo de esa naturaleza. Es un tanto como la primera imagen humana, en las cuevas de Lascaux, de un hombre que cae en trance, tendido en el suelo boca abajo, excitado. Todas las noches en el escenario con Carlotta, en nuestro extraño dúo, me sitúo en el mejor palco para ver cómo alguien cae en trance. Todo se confunde, pero creo que cuando uno ha vivido en una ciudad bombardeada, algo en el fondo de uno mismo busca su reconstrucción y tal es el principio de esa danza. Algo semejante ocurre con esta novela: es una reconstrucción. Uno se ve atraído por una sombra de desastre, una sombra de guerra, por una ruina, y resulta difícil creerlo. Hay que decir que no es una época de gran solidez.

Sin embargo hay una trama, una situación de intriga en las imágenes.

Mi placer como lector de novelas es que el novelista no sostenga demasiado tiempo el hilo conductor. Como autor, me gusta dejar muchos huecos en la trama. Quien lee es quien construye la trama. El placer de redactar una novela consiste simplemente en la sorpresa al comenzar cada capítulo. De repente aparece un personaje que ya no se tenía en mente. De repente aparece un perro, o cae la nieve. No importa qué sea, es algo que lo cambia todo. Luego cada uno de nosotros recorre la novela según su propia vida. No soy un gran apasionado del cine, pero aprendí por la fuerza en los cineclubes de mi infancia que entre más cortes tiene una película más participamos en su acción. Hay un gran placer en esto, y de ahí que mis novelas tengan muchos cortes.

Esta novela también propone rupturas muy severas en la narración, los puntos de vista se multiplican hasta consumar una parte coral...

Me concedo una absoluta libertad. No creo que sea posible reconstruir racionalmente el principio de construcción de este libro. Que sea «yo», sea «él», me importa un bledo. Lo principal es reivindicar la figura femenina desde todos los puntos de vista posibles. Con el oído. Y cuando percibo algún problema, corto, borro.

Y en cuanto al título, Las solidaridades misteriosas, ¿a qué se refiere?

Tengo una hermana con la que me llevo extraordinariamente bien. La confianza es total, aunque no nos digamos gran cosa. Hay una solidaridad de facto con la que el amor no puede competir, una solidaridad relacionada con el hecho de haber compartido el descubrimiento del mundo durante la primera infancia, todas las pasiones, los inicios de la sexualidad. Hay, en efecto, una misteriosa solidaridad entre hermano y hermana. Ese es el primer sentido del título. Pero hay algo más en el fondo de nosotros mismos, de nuestro cuerpo, algo más antiguo que la humanidad, algo de animalidad, de naturaleza, que posibilita que uno pueda ser recuperado por el lugar donde nació. Uno proviene, a la vez, de un ser y de un lugar: la madre, cuando salimos de ella, es también un lugar del que uno emerge. Así pues, existen solidaridades misteriosas con ciertos lugares. Los hombres del paleolítico también estuvieron sujetos a estas magnetizaciones absolutas, a esta atracción por algunos lugares más extraordinarios que otros. Esto fue lo que les confirió el valor para entrar a las cuevas. En mi caso, cuando me invitaron a entrar con Jean Clottes en la cueva de los Tres Hermanos, me invadió un pánico total y huí. Requería un extraño valor entrar y disputar esos lugares oscuros con los búhos y los osos.

¿Tiene algún influjo en su escritura el hecho de que algunas de sus novelas han sido adaptadas para el cine?

Para nada. Tuve una gran suerte con el hecho de que, con mi novela anterior, Benoît Jacquot ni siquiera me mostró el guión: me hizo completamente a un lado, fue de una delicadeza infinita. Hay un diálogo en la película que no tiene nada que ver con el diálogo de la novela. En una novela, el diálogo debe flotar un poco y no ser demasiado realista. La construcción de los guiones me resulta demasiado coherente. En una novela, lo que hace falta es cambiar de página. Podemos cambiar de escena de manera muy drástica. El cine también sería capaz de hacerlo, pero no es tan libre como podría serlo. No todo el mundo es Fassbinder.

¿Este libro fue construido a partir de la música, como todos los anteriores?

En Todas las mañanas del mundo hice una pequeña mezcla con una pieza de Bach y una de Sainte-Colombe. Hay un Nocturno en do menor de Chopin, un poco a la manera de un mar que desciende y crea pequeños canales, como en las playas de Saint-Enogat, entre los bancos de mejillones. Fue con algunos temas de ese Nocturno que construí mi plan, aunque simplifico en buena medida la melodía. Opero reducciones y sólo conservo lo que prefiero. Toco una música simplificada. Es algo tan simple como trazar un plan, pero mucho más eficaz. Al igual que tendemos la ropa a secar con unas pinzas, colgamos los capítulos de la novela con música. No empiezo a escribir una novela sino hasta que tengo toda la trama contenida en una especie de canción. Si ésta resiste el tiempo que pasa sin que yo note algo, es momento de escribir. La música está ahí, también la grieta en el espacio, y en ese momento yo ya sé todo. Después sólo hay que cortar. Es como manejar un recipiente saturado. Y es necesario que todo esté saturado: imágenes, sonidos, lugares, para producir un efecto de veracidad, de verdad, de presencia intensa. Tanto para mí como para quien lee.


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Libros / España: Un tuitero vende 13 veces más que Dragó - las verdaderas cifras del mundo editorial

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Las firmas de la Feria del Libro o del Día del Libro son un medidor de quién es ídolo de la literatura y quién no. (Foto: EFE)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de abril de 2017. (RanchoNEWS).- En España ser un escritor reconocido no implica vender libros. Al menos no los suficientes como para vivir de ello. El sector editorial, inmerso en una precariedad galopante, está plagado de autores que venden solo unos cientos o escasos miles de ejemplares. Rostros conocidos que un lector medio identificaría con escritores, pero que no pueden vivir de ello. En cambio, otras firmas menos famosas consiguen cifras considerables de ventas que en ocasiones superan a las grandes del sector. El Confidencial ha accedido a datos de ventas de varios autores que muestrea Nielsen, la empresa que contabiliza los números del sector y que los editores manejan para saber quién vende y quién no. El resultado es que el poeta Defreds, famoso sólo en Twitter, donde cosecha 159.000 seguidores, ha vendido desde 2015 tanto como Luis García Montero en lustros. O casi 14 veces más que Sanchez-Dragó con los títulos que ambos publicaron en 2016 (49.000 frente a 3.600). La industria editorial y la literaria se alejan cada vez más, escriben María Zuil y Rafael Méndez para El Confidencial.

«Hay como dos mundos que a veces se solapan y a veces no: la industria editorial y la literatura. La literatura puede tener más eco, más prestigio, hace más ruido en medios, pero hay autores y libros sin tanta fama que venden muchísimo aunque no te lo esperas», explica Miguel Aguilar, editor de Debate, un sello clásico del sector. «Pero tampoco es nada nuevo, durante muchos años el libro que más se vendía en España era el mapa de carreteras de Campsa».

El mapa de las ventas de libros es absolutamente contraintuitivo. Un lector que lea los suplementos literarios no acertaría ni una. Por ejemplo, el último libro de Fernando Sánchez Dragó (Shangri-la. El elixir de la eterna Juventud, publicado en 2016) vendió sólo 3.500 ejemplares. El periodista Manuel Jabois alcanzó los 5.800 de su obra sobre El Gitanillo (Nos vemos en esta vida o en otra, editado hace un año). En esa época salió también la última novela de Lucía Etxebarría, Más peligroso es no amar, que lleva poco menos de 2.000 números vendidos.

Mientras, en el otro lado de la balanza, la periodista Isabel San Sebastián, con mucho menos eco en prensa literaria, multiplica esas cifras. De su última novela, Lo último que verán tus ojos, publicada en octubre, ha vendido ya 16.800 ejemplares, los mismos que Juan José Millás con Desde la sombra –aunque en más tiempo–. Carmen Posadas acumula 36.000 ejemplares de La hija de Cayetena, publicada hace medio año.

La crítica, alejada del público

El hecho de que el número de ventas no vaya en relación con la fama de los escritores responde a varios motivos, según Josep María Nadal Suau, crítico literario en El Cultural. En primer lugar, que a pesar de su reconocimiento público, en ocasiones no hagan una literatura accesible a cualquier tipo de lector, «como es el caso de Javier Marías». Por otro, lo que denomina un cortocircuito generacional: «Los jóvenes ya no se sienten vinculados a estos autores y nadie se da por enterado, ni crítica ni editoriales». De hecho, apunta también a la crítica como otra de las razones por las que se espera ciertas ventas de autores simplemente por su firma: «En España, con algunos escritores pasa como con las instituciones; parece que son intocables, no se les cuestiona y muchos envejecen mal porque nadie dice 'pues el último libro no es una obra maestra'. Y eso es contraproducente para todos, porque el autor sigue haciendo lo mismo que siempre», apunta Nadal Suau.

La crítica literaria mueve cada vez menos las ventas. Este diario bautizó Los años felices, de Gonzalo Torné, como «la gran novela americana», en una de las muchas buenas reseñas que recibió. Publicada a principios de año, ha vendido un millar de ejemplares. Es más que la mayoría, pero menos de lo que habría pasado hace años con críticas tan positivas, cuando una prepublicación de un libro en El País del domingo o una portada en El Cultural prácticamente te garantizaba agotar una primera edición. «Es indiscutible que la crítica ya no tenemos la misma influencia que antes, nuestro papel es cada vez más irrelevante porque nos siguen lectores que son iguales o casi iguales en especialización, no el gran público. Las redes sociales o ciertos blogueros tienen más capacidad de influencia ahora mismo que nosotros», añade Nadal Suau.

Miguel Aguilar cree que hay que poner en perspectiva las cifras de ventas de Nielsen –que se basan en las salidas de caja de las librerías, aunque no incluye a Amazon o muchas independientes–. «Decir que alguien vende pocos libros me parece un poco injusto. Se publican en torno a 70.000 títulos en España, unos 200 libros al día. Para mí vender 500 ejemplares ya me parece una cifra apreciable teniendo en cuenta la cantidad de novedades que hay y el abanico de actividades con el que nos peleamos. No solo competimos con los demás libros, sino con Facebook, Whatsapp, el cine, las series, los videojuegos… con los hábitos de ocio de la gente. Por eso conseguir que 500 tíos le dediquen tres horas a un libro que publicas ya es admirable».

Esos 500 ejemplares son los que vendió Todos iremos al paraíso, publicado en 2016 por José Ángel Mañas, que se hizo famoso hace 25 años por Historias del Kronen, un éxito en venta y crítica. Un poco más consiguió Jorge Bustos, que llegó hasta los 800 con su penúltimo libro, La granja humana.

Con esas cifras no es raro que la mayoría de los escritores vivan en realidad de la universidad, conferencias, columnas, periodismo, traducciones, clases o cualquier otro trabajo. Luisgé Martín, autor de La mujer de sombra, es uno de esos autores que a pesar del reconocimiento no puede vivir de ello. «En España se lee poco, nunca ha sido un hábito, y eso se ha unido a los cambios de modelo al digital, que ha afectado mucho», señala el autor que lleva una agencia literaria, lo que sí le da de comer. «Un autor de rango medio o incluso alto no pueda vivir de ello en España, pero sí en otros países como Francia».

Luis Solano, fundador y editor de Libros del Asteroide, apunta el efecto que puede tener esa falta de profesionalización de la literatura: «Si alguien tiene talento pero no puede permitirse darle cuatro años de su vida a un proyecto literario pues igual hay menos libros interesantes. Lo cual no quiere decir que por el hecho de darle dinero a alguien vaya a escribir mejor, pero un sistema en el que se pueda animar a la gente a escribir y que se pueda ganar la vida hará que vayan cogiendo oficio y que alguno de ellos pueda escribir obras memorables».

Sin embargo, hay un tipo de escritor, (para algunos «escritor») que sí vende. Luisgé los reconoce fácilmente en la Feria del Libro, según lo larga que sea su fila para firmar. «Es frustrante porque ves gente como el Rubius que sí tiene cola y tú estás ahí como un mono de feria, que incluso alguno se te acerca para preguntarte cuánto vale un libro de la caseta. Es verdad que el fenómeno no es nuevo; antes también tenía cola Arguiñano, pero también Muñoz Molina o Rosa Montero. Ahora es que ni Pérez Reverte».

Los que sí venden

«Somos eso que hacemos que no le contamos a nadie y lo que pensamos el domingo por la noche al apagar la luz». «Todo lo que se te escapa del control, te acojona que no veas». Versos como estos han conseguido 83.000 ventas con el primer libro de Defreds, el autor de Casi sin querer. El segundo, Cuando abras el paracaídas, ha llegado a los 50.000 ejemplares. Este poeta tuitero, de nombre real José A. Gómez Iglesias, es la cara más visible de todo un fenómeno surgido a raíz de las redes sociales, que a base de estrofas de carpeta de instituto está cosechando más ventas que muchos clásicos de la poesía.

La fórmula que les define es un tipo de texto ligero y sentimental, que no se queda sólo en las páginas del libro. El contacto entre autor y fans –en su mayoría adolescentes– es constante a base de fotografías e interacciones en las redes sociales. Sin embargo, en la forma no convence a prácticamente ningún entendido en poesía. «El debate se plantea mal al valorar esta poesía desde el punto de vista formal, aquí predomina la comunicación, conectar con la gente, frente al estilo, que muchas veces solo entiende el autor», defienden desde la editorial Frida, que publica varios títulos de este tipo que las grandes no han tardado en replicar. «Por eso no se reconoce desde ciertos púlpitos, porque para ellos la poesía es otra cosa», aclaran los editores también de Srtabebi, otra poeta urbana que lleva vendidos casi 40.000 ejemplares de su primer libro 'Amor y asco'.

Este fenómeno, similar al de los youtuber en el sector audiovisual, es el primero de estas características en el editorial, donde siempre han proliferado libros de celebrities o estrellas mediáticas. «No habíamos visto antes intentos de hacer popular algo literario, más allá de los cantautores», explica el crítico Nadal Suau.

Una industria imposible de predecir

El nombre de ciertos autores, aunque ya no vendan, suele arrastrarse de una época dorada en la que sí colocaron sus libros entre los más leídos, como es el caso de Sanchez-Dragó, que hace años que no iguala las cifras de Y si habla mal de España es español, editado en 2008, y con las que ha vendido cerca de 25.000 ejemplares. Pero también hay casos en sentido contrario. Fernando Aramburu, el autor milagro de Patria (unos 200.000 ejemplares vendidos), no llegó a 10.000 con su anterior novela, Ávidas pretensiones. Eso explica que las editoriales aguanten entre su repertorio a autores aunque ya no funcionen.

«Si crees que un tío es bueno y escribe bien merece la pena apoyarle porque puede darse el caso como el de Aramburu, que toque una tecla o trate un tema y que logre concitar el interés de cientos de miles de lectores», señala Miguel Aguilar. Sin embargo, el nivel de best seller también se ha reducido. Mientras que hace diez años podía haber un par de libros del impacto de Patria, ahora surge uno cada dos años. «El mercado ha perdido un 40% en 6-7 años y esas cifras se han notado mucho. Libros que vendan más de 50.000 ejemplares no hay tantos al año», añade.

Los editores admiten que no pueden predecir qué libro va a triunfar. «Lo bueno de este negocio es que no te dedicas a hacer chorizos; no sabes lo que se va a vender. Sacamos entre 15 o 20 libros al año y nos apoyamos en una marca, que tiene más apoyo que si el libro saliera por su cuenta, pero nada te garantiza que el libro vaya a ser un éxito» explica Solano, que encuentra en esta lotería el encanto del sector. Aguilar opina de forma parecida: «Todos los días me sorprenden libros que venden mucho y al revés; libros que crees que van a funcionar maravillosamente y que no funcionan. Con un poco de perspectiva te das cuenta de las razones pero por adelantado es muy difícil».

Ante la dificultad de acertar, las editoriales se han lanzado al volumen, uno de los motivos del duopolio hacia el que camina el sector y la cantidad de libros irrelevantes que salen al mercado. Si publicas mucho y con las modas, al final acertarás, aunque aun así, no hay nada garantizado, como reconoce Aguilar: «La notoriedad de alguien no se traduce en ventas. Hay gente con millones de seguidores en Twitter o muy conocida en prensa que saca un libro y que no funciona. Hay muchos ingredientes que influyen. Y además son ingredientes que desconocemos, porque si supiéramos cuáles son, venderíamos todos un huevo».

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Libros / México: Jornada inaugural de la novena edición de la Feria del Libro y La Rosa

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Foto José Antonio López
Pequeñas lectoras, ayer, en uno de los módulos de la Feria del Libro y la Rosa auspiciada por la UNAM. (Foto: José Antonio López)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de abril de 2017. (RanchoNEWS).-El coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jorge Volpi, reivindicó ayer a la máxima casa de estudios como el terreno idóneo para combatir la mentira y la verdades absolutas, dos de los más acérrimos enemigos de las vidas intelectual, académica y pública del país y el resto del mundo. Ángel Vargas reporta para La Jornada.

«Quiero insistir en que aquí, en la universidad, es justo el espacio para tener esas discusiones permanentes, para que la crítica sea el arma para luchar contra la mentira, pero también contra las verdades absolutas que esgrimen unos cuantos; para que aquí, desde la reflexión, el diálogo y el debate, podamos imaginar una vida intelectual y una vida pública para México y el mundo mucho mejores».

Al inaugurar la novena edición de la Feria del Libro y la Rosa, cuyas actividades concluyen este domingo, el escritor dijo que si algunos enemigos tienen los ámbitos intelectual y público en nuestro tiempo son particularmente los personajes públicos que siempre mienten y aquellos que creen tener verdades absolutas y buscan imponerlas a los otros.

Ambos personajes son bastante parecidos entre sí e igual de peligrosos. Sin embargo, es posible contrarrestarlos mediante la cultura y, de forma específica, la literatura, dijo.

Acuden Juan Carlos y Pablo Rulfo

Luego de recorrer las instalaciones de la feria –instalada en los espacios abiertos del Centro Cultural Universitario, incluyendo uno de los tres estacionamientos al aire libre–, Volpi rechazó ante reporteros que su discurso hubiera tenido dedicatoria.

«Por supuesto que no fue un mensaje directo para la fundación (Juan Rulfo)», respondió el funcionario a pregunta específica de si sus palabras estaban dirigidas al director de esa instancia, Víctor Jiménez, tras la polémica que suscitó hace unos días la decisión de retirar a la fundación de las actividades de la feria. La decisión de Jiménez, según explicó el arquitecto en su momento, se debió a su inconformidad por la presentación del libro Había mucha neblina o humo o no sé qué: exploración sobre la obra literaria de Juan Rulfo, de Cristina Rivera Garza, texto al que consideró difamatorio de la imagen del autor jalisciense.

Entonces, ¿en quién pensaba o a quién se dirigió cuando se refirió a la verdad absoluta en su discurso?

Hay muchos casos de verdades absolutas, y quizás ni siquiera me refería o pensaba en alguien en particular, pero también es algo que está muy en la tónica de nuestra época, de cómo funcionan también, por ejemplo, las redes sociales.

Volpi comentó que después de la decisión de retirar a la fundación Rulfo del encuentro literario, Víctor Jiménez recibió una nueva invitación para dar su punto de vista sobre el libro de Cristina Rivera Garza o «lo que él quisiera», pero declinó.

El funcionario universitario aprovechó para reiterar de forma pública su agradecimiento a los hijos del autor de Pedro Páramo, Juan Carlos y Pablo Rulfo, porque «ellos sí están dispuestos a venir y cumplir con el compromiso que habían adquirido. Esa es una gran noticia para los lectores de Rulfo».

Caso Luis Barragán: posiciones econtradas

Respecto de la controversia suscitada por la exhibición en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (Muac) del anillo cuyo diamante fue elaborado con las cenizas de Luis Barragán, Jorge Volpi aseguró que no existe temor de su parte de que el hecho vaya a generar algún enfrentamiento entre la artista Jill Magid y los familiares del arquitecto e integrantes de las comunidades artística y cultural mexicanas.

«Es otro de esos casos en el que claramente hay posiciones distintas y me alegra muchísimo que vayamos a tener la posibilidad de que se discutan precisamente aquí, en la universidad, esas posiciones encontradas» apuntó.

Jorge Volpi adelantó que el próximo lunes se sabrá quién de los opositores en el caso Barragán participará en la mesa de discusión con la artista Jill Magid que tendrá lugar el próximo jueves en el Muac, a las 11 horas.

Por un contratiempo con sus vuelos, según se dijo, el escritor y periodista colombiano Héctor Abad Faciolince no pudo participar en la inauguración de la novena Feria del Libro y la Rosa, como se tenía programado. Todas sus actividades se reprogramaron para este sábado.

En su discurso, Jorge Volpi aludió a las figuras de Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare, cuya fecha de sus respectivos fallecimientos, el 23 de abril, dio pie siglos después a instituir el Día Internacional del Libro.

Evocó también a Juan Rulfo y Gabriel García Márquez, autor, el primero, de quien la feria lo conemmora por el centenario de su natalicio; mientras, del segundo, el cincuentenario de la publicación de su novela cumbre, Cien años de soledad.


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Libros / España: Publican lo cuentos completos de Émile Zola en español

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El escritor francés. (Foto: ABC)

C iudad Juárez, Chihuahua. 18 de abril de 2017. (RanchoNEWS).- Como dijo el maestro Harold Bloom (East Bronx, Nueva York, 1930), a Émile Zola (1840-1902) hay que leerlo en conjunto. Por eso, desde la editorial Páginas de Espuma han querido dar al lector español la oportunidad de acercarse, por primera vez, a la narrativa breve completa del autor francés, incluyendo los cuentos recogidos en libros y los que se hallaban dispersos. La obra, una monumental edición de Mauro Armiño, responsable también de su traducción, es una visión abrumadora del genio literario del gran hombre que redactó el «Yo acuso», escribe Inés Martín Rodrigo para el ABC desde Madrid.

«Se conoce mucho su papel como novelista y en el famoso affaire Dreyfus, pero mi objetivo era situar al lector ante el hecho Zola-cuentos», ha explicado Armiño, durante la presentación a la prensa. Tres son los registros que, a juicio del traductor, caracterizan al desconocido Zola cuentista: los finales trágicos, el cuento amable y los relatos que se confunden con crónicas («los menos interesantes»).

Lo cierto es que, partiendo del Romanticismo, el autor francés comenzó a escribir cuentos casi por necesidad, en una época en la que lo único que abundaba era la miseria. «Cuando llega a París, en mala situación económica porque había muerto el padre, empieza a escribir para los periódicos, como cronista, y se da cuenta de lo que pasa en París, con sus clases medias, la burguesía...». Los cuentos de entonces son los que nunca llegó a recoger en libros (uno de ellos, «La señora Sourdis», es «excepcional») probablemente por falta de extensión. Sin embargo, no fueron aquellos sus mejores relatos. Muy amigo de Iván Turguénev (1818-1883), Zola comienza a publicar una pieza al mes en «El mensajero de Europa».

Héroe político por accidente

Es entonces cuando nos encontramos con el Zola «más reconocible» y el mejor cuentista. Allí escribió «lo que quiso», y a cambio de un buen dinero, hasta 1880. Casi una década después tuvo lugar el «caso Dreyfus» que, según Armiño, «le sitúa, sin serlo, como el gran paladín de la izquierda y le eleva a una categoría política a la que él, personalmente, no responde demasiado». Sin embargo, su papel de héroe político por accidente no alteró su capacidad literaria. «Se hizo el novelista que ya era, le sirvió de mucho, porque a partir de ese momento fue una gloria nacional. Al entierro de Zola fueron 50.000 personas, ríete tú de la Diada de los catalanes», sentencia con sorna Armiño.

Pero, teniendo en cuenta que en el cuento no se cumplen exactamente las leyes de la herencia, que tanto preocuparon, en principio, a Zola, ¿qué caracterizaría su narrativa breve? El editor y traductor lo tiene claro: «La menudencia y el detalle y la parte periodística que hay en muchos de ellos. Hay algún intento de psicoanalización de los personajes, de las conductas». No es extraño que Armiño reconozca haberse «divertido bastante con Zola». Y si quieren empezar con el mejor de todos estos «Cuentos completos», no lo duden, vayan a la página 441 y lean «Por una noche de amor».

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Teatro / Ciudad Juárez - XLII Festival Internacional de Drama Español Siglo de Oro: «¿Qué me cuentas, don Quijote?» o una velada con Mario Iván Martínez

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El actor mexicano en su presentación en Ciudad Juárez. (Foto: RMV / RanchoNEWS)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de abril de 2017. (RanchoNEWS).- El conocido actor mexicano Mario Iván Martínez llenó el Auditorio Cívico Municipal Lic Benito Juárez con la representación de su obra infantil «¿Qué me cuentas, don Quijote?» en el XLII Festival Internacional de Drama Español Siglo de Oro.

Mario Iván Martínez, explotando sus dotes de actor, interpreta a todos los personajes y se apoya en muñecos, con sencillos recursos escenográficos y una iluminación básica, incluso proyección de caricaturas.

Además del buen propósito de acercar a los niños a la principal obra de Cervantes, quizá lo más rescatable teatralmente sea su muy inteligente adaptación del texto clásico, que logra mantener la atención del público.

Créditos



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Teatro / Ciudad Juárez - XLII Festival Internacional de Drama Español Siglo de Oro: «La reunión de los Zanní» o la comedia del arte contemporánea

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Momento de la escena. (Foto: RMV / RanchoNEWS)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de abril de 2017. (RMV / RanchoNEWS).- De risa en risa transcurrió para el público la función de «La reunión de los Zanní» que se presentó en el Auditorio Cívico Municipal Lic. Benito Juárez, dentro del programa del XLII Festival Internacional de Drama Español Siglo de Oro.

El grupo Reymala –de Islas Canarias, España– consigue con este montaje no sólo hacer un homenaje, sino realmente contemporizar la Comedia del Arte italiana del siglo XVI, caracterizada por su vocación popular, por integrar a la comedia recursos carnavalescos (máscaras y vestuario), mímicos e incluso acrobáticos.

«La reunión de los Zanní» es una comedia guiada por el típico tema de un conflicto que impide a una pareja casarse.

Sacrificando recursos escenográficos y recurriendo a lo imprescindible en este aspecto, la obra descansa en el muy buen oficio de sus actores que desempeñan varios personajes y en la buena factura de la dramaturgia.

Cabe destacar que fueron pródigos con otra característica de este tipo de teatro: la improvisación.

Así en los diálogos surgieron estrofas de canciones mexicanas, sitios emblemáticos de la ciudad (Mercado Reforma, bar El Recreo, Smart) e incluso los burritos; y sucedió así porque Daniel Tapia y Miguel Ángel Batista –autores de la obra– actúan –y espléndidamente– en la misma, al lado de Lorena Matute y Lioba Herrera , bajo la dirección de Adriano Iurissecvich.

La escena de amor entre Leandro (Daniel Tapia) y Lauretta (Lorena Matute) es memorable.

El título de la obra hace referencia a los sirvientes (los zanní), que cumplen una función protagónica en la Comedia del Arte, como lo harán posteriormente en las comedias del Siglo de Oro español.

Al principio, el director habló ante el público sobre la función social de este tipo de teatro y que pretendía ademas que nos quitáramos las «máscaras de la indiferencia y el miedo», no sé si se haya cumplido ese cometido, pero sí creo que lograron colocar frente a nosotros un muy divertido espejo.

Galería

Escena de la introducción

Lioba Herrera

Lioba Herrera

Lorena Matute y Daniel Tapia

Créditos



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Música / Ciudad Juárez: La UACJ invita al concierto Los colores de México con Los folkloristas del grupo Canto a mi tierra

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Cartel publicitario. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de abril de 2017. (RanchoNEWS).- La Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica de la UACJ, por medio de la Subdirección de Arte y Cultura, invitan al concierto «Los colores de México Los folkloristas del grupo Canto a mi tierra» con la dirección musical de Juan Manuel Álvarez Vázquez.

La cita es el próximo sábado 29 de abril a las 19:00 hrs., en el Teatro Gracia Pasquel del Centro Cultural Universitario. Entrada libre.

PROGRAMA

1. Tierra mestiza
2. La llorona

BODA EN CHICONTEPEC

3. Xochipitzahuatl
4. El huasteco
5. La petenera
6. Cielito lindo
7. El bejuquito
8. El querreque

TIERRA CALIENTE

9. Rosa de Castilla
10. Juan Colorado
11. La tortolita
12. Las ollas
13. Jarabe michoacano
14. El gallo

PROCESIÓN FÚNEBRE

15. El alabado semana santa

SOTAVENTO

16. La bamba
17. Balajú
18. El Colás
19. El gavilancito
20. El Coco
21. La guacamaya

Sobre Los folkloristas del grupo Canto a mi tierra: Este grupo representativo cumple la función difundir el alma de la cultura mexicana a través de la música, acompañando a la Compañía de Danza Folclórica de la UACJ en su presentaciones. Integrado por Mtro. Juan Manuel Álvarez Vázquez, Mtro. Salvador Pérez Solís, Cinthia Janet Medina Hernández, Erick Alexander Cabrera y Javier Donlucas Pelayo.


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Música / Ciudad Juárez: La UACJ invita a celebrar el Día Internacional de Jazz

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Cartel publicitario. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de abril de 2017. (RanchoNEWS).-La Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica de la UACJ, por medio de la Subdirección de Arte y Cultura, invitan al concierto «Día Internacional de Jazz Con Nicolás Santella» acompañando Linde Jazz Trío

La cita es el próximo domingo 30 de abril a las 19:00 hrs., en el Teatro Gracia Pasquel del Centro Cultural Universitario. Entrada libre.

ROGRAMA

Nardis…………………………….………………………………Miles Davis (1926 – 1991)
Freddie Freeloader ………………………………………...…….Miles Davis (1926 – 1991)
Rhythm changes
Retrato em branco e preto……………….…………….Antonio Carlos Jobim (1927 – 1994)
Rabenus………………………………………………………………….. Juan Pedro Macías
Tu tu teshcote……………………………………...…………………canción de cuna azteca
Xochipitzahuatl…………………………...…….canción tradicional de la Huasteca potosina
What to do………………………………………………………………………Abel Mireles

Sobre Nicolás Santella: Pianista y compositor argentino, radicado en la Ciudad de México desde 1997. En los últimos 10 años se ha convertido en un engranaje principal del jazz nacional, participando en un sin fin de proyectos con músicos como Agustín Bernal, Gabriel Puentes, Diego Franco, Gustavo Nandayapa, entre otros. En el 2009, presenta su disco debut como solista de jazz acompañado por Israel Cupich en el contrabajo y Hernán Hecht en la batería. Ha tocado con artistas internacionales de la talla de Alex Terrier y Luis Nacht; fuera del jazz ha colaborado durante 16 años como músico de Eli Guerra y Ximena Sariñana, entre otros.

Sobre Juan Pedro Macías, guitarra eléctrica: Originario de Ciudad Juárez, egresado de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP) en la carrera de Performance Jazz Guitar. Ha formado parte de diferentes grupos en la región Juárez-El Paso y se ha presentado en diversos escenarios en Estados Unidos y Europa.

Sobre Álvaro Mireles, bajo eléctrico: Originario de Ciudad Juárez, ha formado parte de diversos grupos en Ciudad Juárez y El Paso, presentándose en escenarios como Festival Internacional de Jazz de Xalapa, Festival Internacional de Jazz en la Frontera, Festival Internacional Chihuahua, etc.

Sobre Karlo Mireles, batería y dirección: Originario de Ciudad Juárez, egresado de la licenciatura en Música por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, ha participado en los grupos de jazz de la UACJ desde hace 11 años, dirigiendo el mismo desde hace cinco. Como director, se ha presentado con el grupo representativo en el Festival Internacional de Mazatlán, Festival Internacional de Jazz Chihuahua, Festival Internacional de Jazz en la Frontera, Temporada Jazz en la tabacalera en el Museo de la Revolución de la Ciudad de México, entre otros. Ha sido coordinador por tres años consecutivos del Festival Internacional de Jazz Chihuahua sede Ciudad Juárez, al igual que curador y programador del Festival Internacional de Jazz en la Frontera.


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Música / Ciudad Juárez: La UACJ invita al «Concierto para trapos y cuerdas»

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Concierto para trapos y cuerdas
Cartel publicitario. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de abril de 2017. (RanchoNEWS).-La Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica de la UACJ, por medio de la Subdirección de Arte y Cultura, invita a festejar el día del niño con el «Concierto para trapos y cuerdas»

La cita es este domingo 30 de abril a las 11:00 horas, en el Teatro Gracia Pasquel del Centro Cultural Universitario (CCU). Entrada libre.

Sobre el Concierto para trapos y cuerdas: es una fusión de un concierto didáctico protagonizado por títeres y un cuarteto de música clásica. La puesta en escena, cuyo protagonista es la música, corre a cargo de El cuarteto clásico y Teatro de títeres La charca. Por medio de fragmentos de piezas clásicas y populares, dramatizadas, animadas o comentadas por los títeres, el espectáculo interdisciplinario ofrece un acercamiento al mundo de la música tocando temas como: los elementos de la música (ritmo, timbre, color, volumen); el efecto de la música en las emociones (alegría, tristeza, enojo, miedo); música que describe paisajes o acontecimientos; y en general, la música como inspiración para otras artes. A raíz de la escaza oferta cultural infantil en nuestra ciudad, es que «Concierto para trapos y cuerdas» se propone ser una opción versátil para programadores culturales, festivales, escuelas padres de familia que buscan invertir en el futuro de nuestra comunidad.

Sobre El cuarteto clásico: es una agrupación de cámara, formada por músicos profesionales de amplia trayectoria profesional, tanto en el terreno de la interpretación instrumental, como en el de la docencia. Todos sus integrantes son músicos egresados de licenciatura en ejecución instrumental y han sido miembros de diversas Orquestas Sinfónicas profesionales. Está conformado por Roberto Prieto, flauta transversal, Angélica Devora con el violín; Sadot Soria en la viola y Margarita Vargas, violoncello.

Sobre Teatro de títeres La charca: es una compañía de teatro especializada en espectáculos, talleres de construcción y manipulación, programas socioculturales y elaboración de títeres, para todo el público. Privilegia la promoción cultural infantil basada en: equidad, inclusión, creatividad, juego, expresión y los derechos de los niños.


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Ciencia y Salud / Ciudad Juárez: Charla «Jugando con la química»

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Jugando con la química
Cartel publicitario. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de abril de 2017. (RanchoNEWS).- La Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica, por medio de la Subdirección de Arte y Cultura, en coordinación con la Academia Mexicana de Ciencias y el Espacio Interactivo La Rodadora, invitan al público en general a la charla «Jugando con la química» a cargo del Ing. Magdiel Xicotencatl Preza.

Continuando con el ciclo febrero - junio 2017 y en el marco del 10° aniversario del Programa de Divulgación Científica Sábados en la Ciencia AMC – UACJ. La cita es este próximo sábado 29 de abril a las 13:30 horas, en la Sala 3D del Espacio Interactivo La Rodadora, la entrada gratuita. 

Sobre el Ing. Magdiel Xicotencatl Preza: es ingeniero en Química por la Universidad Autónoma de Puebla y cuenta con estudios de maestría en Educación Superior por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, donde se ha desempeñado como Secretario y Director de la Facultad de Ciencias Básicas. Ingeniería y Tecnología, Coordinador de Ciencias Biológicas e Ingeniería; Secretario de Investigación, Secretario Académico y Coordinador de Extensión Universitaria. Es fundador del programa Sábados en la Cienca sede Tlaxcala.

Resumen de la charla Jugando con la química: La plática consiste en la presentación amena, divertida y sencilla de algunos experimentos de química elaborados con sustancias comunes que han sido cuidadosamente realizados y comprobados en el laboratorio con la finalidad de motivar a los estudiantes de educación básica y de bachillerato para que se interesen por el estudio de las ciencias y en un futuro por la investigación científica.


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Danza / Entrevista a Goyo Montero

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Goyo Montero: "La danza es mucho más que puro movimiento"
Goyo Montero durante un ensayo de su Don Quijote. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de abril de 2017. (RanchoNEWS).-El coreógrafo Goyo Montero (Madrid, 1975) presenta, el sábado 22, la versión de Don Quijote que ha creado especialmente para el Ballet de Núremberg, compañía que dirige desde 2008. El montaje se estrena en Alemania y busca ampliar la imagen que en el extranjero se tiene del personaje. «Quería hacerlo desde 2006» explica Montero a El Cultural. «Fue un encargo que me hicieron para las celebraciones de ese año pero no se llevo a cabo». Aquello le llevó a una investigación sobre la novela de Cervantes y sobre el personaje de la que surge una ballet que «no tiene mucho que ver con aquella idea primaria, porque yo ya no soy el mismo de entonces». El coreógrafo, que inició su carrera como bailarín en el English National Ballet, el Ballet de la Ópera de Leipzig, Wiesbaden y el Real Ballet de Flandes, ha ido buscando desde sus primeras piezas una limpieza en las formas y una intensidad expresiva que no rechazan su formación como bailarín clásico. Así, Montero parte de la técnica académica para transformarla en una danza actual, implicada directamente con nuestra realidad social. Elna Matamoros lo entrevista para El Cultural.

¿Cómo es su relación con la compañía que dirige?

Llevamos nueve años trabajando juntos y aunque, como en todas las compañías, algunos bailarines han cambiado, tenemos la suerte de contar siempre con gente de mucho talento. Claro, los que están conmigo desde que llegué me conocen bien y se nota que me leen y saben enseguida lo que quiero. Todos saben que buscamos una honestidad específica y unas emociones que surgen de una motivación que nunca es meramente estética.

Dentro de esa idea, ¿de dónde ha partido para esta nueva lectura que ofrecen de Don Quijote

Realmente, un espectáculo de danza puede beber de muchas técnicas, de muchas artes para alcanzar esa transmisión, esa empatía que consigue emocionar y remover y, en definitiva, alterar las emociones del público. Por ejemplo, en una escena que describe al protagonista utilizamos todas las lenguas que se hablan en la compañía. Así creamos nuestro Don Quijote; es danza... pero la danza es mucho más que puro movimiento.

Un Don Quijote nada convencional que Goyo Montero ha titulado en español y en el que él mismo firma, junto a Angelo Alberto, Eva Adler y Olaf Lundt, vestuario, escenografía e iluminación, respectivamente. En este ballet reconocemos sus habituales plataformas móviles, su obsesión por el claroscuro y un vestuario casi urbano que muestra los cuerpos atléticos de su internacional elenco de bailarines. Para la partitura, Montero se ha apoyado en otro de sus colaboradores frecuentes, el compositor Owen Belton. «Con él he intentado alejarme del cliché español», explica el coreógrafo. «Su música contiene todo lo épico del personaje, pero sin colocarlo en ninguna época o cultura en concreto».

 Don Quijote de Goyo Montero

Un momento del montaje Don Quijote de Goyo Montero y el Ballet de Núremberg

 ¿Qué es lo que no vamos a encontrar en su Don Quijote?

No hay ninguna conexión con el ballet clásico del mismo nombre sobre el episodio de Quiteria y Basilio. Me encanta el ballet clásico porque vengo de él, pero mi pieza esta influida por todo el libro, en realidad, por lo que el libro provoca en mí. Habrá, inevitablemente, referencias continuas y asociaciones posibles, pero mi coreografía cuenta con una dramaturgia completamente nueva.

¿Dónde se desarrolla, entonces?

Puede que toda la obra ocurra en un manicomio, o en un campo de refugiados, en una cárcel... todo es posible. Por ejemplo, tenemos dos bailarines, hombre y mujer,que se alternan como Don Quijote porque la locura del protagonista no tiene nada que ver con el concepto de género; el personaje de Sancho es representado también por una mujer, mientras que Dulcinea se desdobla en dos bailarines: un hombre encarna a Dulcinea del Toboso, y una mujera Aldonza Lorenzo, que es más como un animal, una mujer que ha crecido encerrada en una habitación acolchada.

Montero afirma que el proceso creativo, para él, es «una mezcla de energías en absoluto placenteras... pero es excitante e intenso como casi ninguna otra cosa. El resultado está ahí; esta es la obra que yo quería y necesitaba hacer, desde la locura y la honestidad». A pocas horas del estreno, Montero está «deseando que tome su forma final cuando entre en contacto con el público». «El Quijote es necesario», advierte.«Es un libro sobre la necesidad de la locura, sobre la locura como iluminación; en estos tiempos oscuros en los que todo parece que se va a derrumbar, es más necesario que nunca hacernos preguntas que en el Quijote están muy presentes».


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