Rancho Las Voces

viernes, abril 03, 2009

Fotografía / España: Flamenco y fotografía, un vínculo hondo

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El Farruco y Carmen Segura. Sevilla, 1983. (Foto: Gilles Larrain)


C iudad Juárez, Chihuahua. 4 de abril 2009. (RanchoNEWS).- Una muestra describe en Sevilla la relación entre flamenco y fotografía desde el siglo XIX hasta hoy. Una nota de Santiago Belausteguigoitia para El País:

El flamenco y la fotografía han tenido siempre un vínculo hondo. Fotógrafos de mediados del siglo XIX vieron en el flamenco una forma de expresión que trascendía el tiempo y extendía una red de sugerencias. El interés por el flamenco iba parejo con su explosión de significados antropológicos, sociales, culturales, artísticos e, incluso, mágicos.

La exposición Prohibido el cante. Flamenco y fotografía, que se inaugura hoy a las 20.00 en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y cuyo comisario es José Lebrero, ofrece un recorrido por este vínculo. Un total de 200 fotografías de 70 autores procedentes de varios países trazan un cuadro completo del arte andaluz por antonomasia. La exposición, coproducida por el CAAC y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, concluirá el próximo 30 de agosto.

La nómina de fotógrafos reunidos es impresionante. El flamenco ha captado el interés de Brassaï, Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, Pierre Gonnord, Man Ray, Inge Morath, José Ortiz Echagüe, Colita, Carlos Pérez Siquier, Carlos Saura o Alberto Schommer, entre otros.

Prohibido el cante (el nombre de la muestra alude a una indicación que se leía en tabernas en los años de la posguerra) cuenta con un amplio catálogo. La consejera de Cultura, Rosa Torres, resumió ayer el objetivo de la muestra: «sacar el flamenco de lo pequeñito, lo local y lo íntimo para compartirlo porque el flamenco siempre ha tenido en su ánimo ser universal».

En el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Monasterio de Santa María de las Cuevas, en la Cartuja de Sevilla). La muestra se inaugura hoy a las 20.00 y estará abierta hasta el 30 de agosto.

Galería



Fiesta de la familia de la Chunga, 1955. (Foto: FRANCESC CATALÁ ROCA)


Gitanes à Granade, 1950. (Foto: INGE MORATH)




Camarón, 1989. (Foto:PABLO JULIÁ)




The Beatles y olé. (Foto: BETTMANN)


Tía Juana la del Pipa, 1983. (Foto: GILLES LARRAIN)

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Teatro / México: Festival Internacional Titerías

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La Compañía Nacional de Teatro con el elenco de Pascua. (Foto Luis Humberto González)

C iudad Juárez, Chihuahua. 4 de abril 2009. (RanchoNEWS).- Las obras Pascua, de August Strindberg, dirigida por Héctor Mendoza; La exhibicionista, con la dirección de Salvador Garcini, y el Festival Internacional Titerías forman parte de la amplia gama de producciones teatrales que ofrecen Conaculta e INBA, en sus diversos escenarios en la Ciudad de México. Una entrega de Notimex:

El Festival Internacional Titerías inició en días pasados y concluirá el próximo 5 de abril en el Centro Cultural del Bosque, con un programa que incluye a la obra Pingüin, de la compañía Periferia Teatro.

Este jueves se presentará La vuelta al mundo en 80 días, con la compañía Fernán Cardama, en tanto que el viernes estará Animación suspendida, de la compañía Huberr Marionettes, el sábado, la compañía Kamante presentará ­Que viene el lobo! y por último, el domingo se podrá ver Pequeñas historias, de Hugo Suárez e Inés Pasic.

La Compañía Nacional de Teatro (CNT) inició sus actividades de 2009, con la puesta escénica Pascua, cuyas funciones se realizarán hasta el 26 de abril.

La exhibicionista se presentará del 3 de abril al 7 de junio en la Sala Xavier Villaurrutia, del Centro Cultural del Bosque, mientras que Lisístrata, en la versión de Pablo Ballester, bajo la dirección de Ray Nolasco ofrecerá sus últimas funciones los días 6, 7 y 8 de abril, en el Teatro Jiménez Rueda.

Asimismo, la propuesta Los baños (Ladies and gents), del escritor irlandés Paul Walter, se presenta en los baños de la sala principal del Palacio de Bellas Artes, con la compañía Por Piedad Producciones, bajo la dirección de Enrique Singer.

La puesta escénica infantil La nave, obra de José Luis Pineda Servín, dirigida por Gunnary Prado, se presenta los sábados y domingos en la Sala Xavier Villaurrutia, del Centro Cultural del Bosque.

Cabe mencionar que se suspenderán funciones diversos días por la celebración de Semana Santa.

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jueves, abril 02, 2009

Festival Internacional Chihuahua / «Rigoletto» (vídeo III), con la Galina Vishnevskaya Moscow Opera Center

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Cine / Argentina: Entrevista a Ron Man; de la fungobia a la fungofilia

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El cineasta. (Foto: Lucía Grossman)

C iudad Juárez, Chihuahua. 2 de abril 2009. (RanchoNEWS).- El realizador de Grass vuelve al festival de Buenos Aires para presentar Know Your Mushrooms, una película que celebra los distintos usos –recreativos, culinarios, medicinales– de los hongos. Una entrevista de Roque Casciero para Página/12:

Al cineasta canadiense Ron Mann no le extrañó que a la oficina de su productora llegara su amigo y colega Jim Jarmusch, pero sí le llamó la atención el motivo de la visita: el director de Down By Law quería revisar la base de datos que Mann había armado cuando investigaba para su célebre documental Grass, que muestra los esfuerzos del Estado por criminalizar la marihuana. Lo que Jarmusch buscaba eran escenas de películas en las que aparecieran hongos, porque, le dijo a su amigo, tenía que dar una charla en el Telluride Mushroom Festival y quería usar las imágenes para apoyar sus dichos. «Obviamente, tuve que preguntarle qué era eso», se ríe Mann, de visita en Buenos Aires. «Me explicó que era un lugar de Colorado en el que se reunían los fungófilos para aprender sobre los diferentes usos de los hongos: algunos están interesados en ellos como comida, otros como remedios, como ayuda ambiental... Así que fui con él, porque ¡quería saber de qué corno hablaba Jim! Porque además me decía cosas como ‘¿sabés que el ADN de los hongos está más cerca del ser humano que del de las plantas?’ Y una vez que me metí en los bosques a buscar hongos todo ese mundo me resultó mágico, increíble». Ese viaje fue el germen de Know Your Mushrooms (Conocé a tus hongos), el documental que Mann muestra en el Bafici (hoy a las 22.45 en el Atlas Santa Fe 1, es la última oportunidad para verlo).

«Cuando salís a buscar hongos realmente estás mirando a la Tierra y eso me hizo pensar en cómo la naturaleza puede instruirnos si le prestamos atención. Lo único que tenemos que hacer es mirar», asegura el cineasta. En la película se ven, precisamente, los usos gastronómicos, medicinales, psicodélicos y para beneficiar al medio ambiente que pueden dárseles a los hongos. «Ellos sostienen al planeta», afirma Mann. «Les proveen nutrientes a los árboles y ahora se los usa para limpiar áreas con derrames de combustibles. Y es muy profundo el uso de hongos medicinales: no tenía la menor idea de que hace cientos de años que los indígenas los usaban con esos fines, o que hay hongos que son inhibidores del cáncer. En Europa y Asia es bastante común que las familias salgan a recoger hongos, eso se pasa a través de las generaciones. No para nosotros: a mí me decían que jamás se me ocurriera comer un hongo. De hecho, cuando era chico sacaba los hongos que venían en la pizza, pensaba que eran una especie de yuyo. Incluso vi una película del ciclo televisivo Alfred Hitchcock presenta sobre un chico que criaba hongos en su sótano y crecían tanto que dominaban al planeta. Se nos hacía temer a los hongos, se nos decía que eran peligrosos, raros. Los únicos hongos que pueden conseguirse hoy son los que hay en el mercado, que vienen todos en el mismo paquete de plástico y están llenos de pesticidas. Por eso creo que en Estados Unidos y Canadá hay una especie de hongofobia.

Usted siempre documentó la contracultura, desde el jazz de Cecil Taylor hasta los comics under y la lucha contra la marihuana, por eso a priori pareciera que Know Your Mushrooms no tiene nada que ver con lo anterior. Sin embargo, cuando usted pone en pantalla los anuncios de los productores de hongos infundiendo miedo a comer los silvestres, no son tan distintos a los que se usaban contra la marihuana.

Es cierto. Pero además, tal vez los locos tengamos razón... Lo digo porque cuando hice Go Further en 2000 nadie hablaba sobre biodiésel, comida orgánica, yoga o modo de vida sustentable, que eran los temas de ese documental, pero ahora es muy mainstream hablar del calentamiento global. En cierto sentido, me siento reivindicado: ¡los locos teníamos razón! Eso, trasladado a los hongos... Ok, Terence McKenna (escritor, filósofo y etnobotanista) tenía unas teorías salvajes sobre que los hongos provenían de esporas que habían venido del espacio exterior y que habían inoculado la Tierra, y sobre que los hombres prehistóricos comían psilobice (los «hongos mágicos», psicodélicos) para mejorar su visión, lo que los hacía mejores cazadores. Bueno, ¿quién sabe? Los propios hongos llevan a que uno especule sobre ellos. Es gracioso, en los ’60 existía la idea de la telekinesis y hace poco leí que Mattel sacó un juguete en el que usás tu mente para mover objetos. ¿No era que la telekinesis era una locura? Así que, ¿por qué deberían serlo las teorías de McKenna? Se trata de estar abiertos a ideas nuevas. Pero hemos cerrado tantas puertas... En el Telluride Mushroom Festival, uno de los oradores era un investigador de la Universidad John Hopkins, quien trabajaba con hongos psilobice en gente con depresión o enfermedades mentales. Él no pudo empezar la investigación hasta hace unos pocos años porque los hongos mágicos son ilegales y el gobierno no permitía que se experimentara.

En Know..., Gary Linkoff, tal vez la mayor autoridad en el tema, dice que los hongos ocupan apenas unas veinte páginas en los libros de botánica. ¿Su película es una suerte de reivindicación de los hongos?

Sí, absolutamente. Cada vez que leía algo nuevo sobre los hongos, pensaba que recién estamos aprendiendo sobre ellos. Larry (Evans, una especie de Indiana Jones honguero) viaja a Bolivia, donde el gobierno le paga para que identifique hongos. Hay tantos usos de los hongos que ni siquiera conocemos... Además, hay algo en ellos que es muy atractivo, que atrapó a artistas como John Cage o Jim Jarmusch. No quiero sonar delirante, pero los hongos tienen algo especial. Son una fuerza vital, ayudan a desintoxicar tanto el interior del hombre como al planeta. Honestamente, sí creo que son un reino aparte. Dentro de diez o veinte años veremos cómo la gente los usa tanto para mejorar al planeta.

Entonces, ¿cree que la hongofobia tiene los días contados?

Bueno, espero que la gente que vea la película reconsidere la idea de que los hongos son negativos. (Piensa.) Está claro que yo ya me uní al culto, ¿no? Tomo suplementos de hongos todos los días, pido pizza con hongos... Hice una presentación de la película en el festival South By Southwest y cocinamos unos hongos frescos, los pusimos en la pizza y se lo dimos a los asistentes, que los disfrutaron mucho.

Es que son deliciosos, sin dudas.

Bueno, lo que terminó de convencerme fue cuando Larry cocinó chanterelles y trufas. ¡Mi dios! Y lo mejor es que son salvajes... Pero uno no puede conseguirlos en el supermercado: no tiene sentido.

En un momento de la película, Linkoff dice que casi todo en el mundo puede justificarse a través de los hongos.

Sí, que podés ponerte micocéntrico, que había gente que creía que Santa Claus era un hongo...

O que Jesucristo lo era.

Claro. Me acuerdo de ese libro (The Sacred Mushroom and the Cross, de John M. Allegro), que fue tan desacreditado... Pero suena creíble (se ríe). Hay evidencia histórica de que los hongos fueron usados en ceremonias de muchas religiones. María Semina (conocida como «la sabia de los hongos») fue descubierta para Occidente por un académico que fue a Oaxaca, México, y escribió sobre ella en la revista Life a fines de los ’50. Eso fue lo que impulsó a viajar a Timothy Leary (el gurú del LSD) y a que a los hongos mágicos se los llamara «la droga del amor» en los ’60. Y todavía son mi droga favorita. No quiero hacerles propaganda, pero debo decir que cualquiera que haya tenido un trip con hongos sabe cuán psicodélicos son y cuánto entendimiento se tiene con ellos. De algún modo, es capacidad de entendimiento del mundo natural... ¡Además de que uno se ríe muchísimo! Recuerdo un viaje sin destino que hice con un amigo: marcamos un punto en el mapa y dijimos «Vamos para ahí». Tomamos unos hongos y viajamos todo el día, pero creo que no debemos haber hecho más que cuatro kilómetros (carcajadas). Y no recuerdo haberme reído tanto nunca en mi vida. Es raro lo que pasa con la naturaleza en ese estado: uno puede pasarse horas hablándole a un árbol y sentir que tuvo una conversación fantástica.

Usted es reconocido como un pionero en introducir técnicas de animación dentro del campo del documental, cosa que vuelve a hacer en Know Your Mushrooms.

Es cierto. Mi mentor fue Emile De Antonio, un director radical que hizo In The Year of the Pig y Point of Order. Él era un artista del collage, que aprendió su arte de pintores como Robert Rauschenberg y de músicos como John Cage, que era su amigo. Fue el primero que consideró la estética en la forma del documental. En su caso, al ser un director radical de documentales, era anti Hollywood: como las películas eran muy pulidas, casi como un aviso de cerveza, él quería que los cameramen aparecieran en la pantalla, por ejemplo. En In the King of Prussia, sobre unos activistas que entraron a una planta de General Electric y tiraron sangre sobre planos de misiles secretos, De Antonio hizo un documental híbrido: tenía a los Berrigan (los activistas) haciendo de sí mismos y a Martin Sheen en el rol del juez. Una vez que vi esa película, pensé que cualquier cosa era posible en el género documental. De (por De Antonio) fue el Michael Moore de su tiempo y fue mi mayor influencia. Su última película, Mr. Hoover and I, era autobiográfica, algo como lo que Michael Moore hizo en Roger and Me. Lo que me enseñó es a cuestionarme lo que es el documental. ¿Es una performance, un ensayo, una narrativa en primera persona, un híbrido? Por eso nunca vi al documental como algo diferente de las películas de ficción. Grass es una película de collage, en el que traté de emular el trabajo de De Antonio; Know Your Mushrooms es como una película etnográfica. Pero debo decir que mi formato siempre es más literario, tengo fuentes más literarias.

¿Grass ayudó a pensar sobre la inutilidad de la lucha contra la marihuana?

Hace poco, en un festival me presentaron como un director que promueve el uso de las drogas recreativas, como si Grass hubiera sido lo único que hice. Imagine la importancia de esa película en mi carrera... Y estoy muy orgulloso, porque la película recaudó casi medio millón de dólares para luchar por la descriminalización de la marihuana en todo el mundo. Además, todavía está número tres en la sección indie de iTunes, así que ha crecido en popularidad hasta convertirse en una especie de película de culto.

Pese a todos sus logros como director, en una entrevista reciente dijo que no se consideraba como tal, sino más bien un historiador cultural. ¿Cómo es eso?

Es porque cuando empecé a hacer películas en los ’80 asumí la responsabilidad de documentar culturas alternativas, porque no estaban representadas en los medios mainstream. Recuerde que películas como las de De Antonio se exhibían en salas de cine de autor, que programaban películas contraculturales, y no había distancia entre director y público. Siempre trato de recordar eso, porque hago películas sobre artistas que son mis héroes, a los que crecí escuchando o leyendo, y tengo la urgencia de documentarlos antes de que desaparezcan. Piense que para hacer películas uno se pasa años juntando el dinero (se ríe). Además, hago películas no sólo para el público contemporáneo, sino para el de años por venir. Para películas como Poetry in Motion (con poetas de la beat generation, Charles Bukowski y Tom Waits, entre otros) o Comic Book Confidential (sobre la importancia de las historietas de Robert Crumb, Frank Miller y otros) filmé cientos de horas, porque sabía que la película de 90 minutos es como un contenedor: la verdadera película es el archivo de todo lo que filmé. Mi principal preocupación es la preservación de ese arte que filmé. Como proyecto paralelo, trabajo para que Canadá preserve el cine y las fotos periodísticas. Así que necesitamos un programa estatal que no sólo ayude a preservar al cine de hoy sino al del pasado, para que las generaciones futuras puedan disfrutarlos y apreciarlos. Porque las cintas y el filme se deterioran. Y como decía De, la historia está en los outtakes de la televisión.

Usted ha usado esos outtakes de la televisión para fundamentar su propio discurso en Grass, por ejemplo.

Es cierto. Mucho del material de archivo que se ve en Grass intentaba transmitir un mensaje anti drogas. Vi más de cuatrocientas horas de películas anti drogas y lo gracioso es que lo único que provocaron en mí fueron ganas de drogarme (risas). Lo que quería hacer fue recuperar esas películas y usarlas para ofrecer mi propia forma de desinformación... Después de todo, los documentales son propaganda de agitación. Y me propuse usar esas películas antidroga para demostrar que la lucha contra las drogas es un fracaso absoluto. Pero también usé el humor. Siempre se supuso que los documentales debían ser educativos, que uno debía aprender algo de ellos, y eso significaba que debían ser un embole. Pero no puedo evitar hacer el intento de ser gracioso y entretenido.


KNOW YOUR MUSHROOMS: TRAILER



Ron Know Your Mushrooms Mann on QTV



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Fotoperiodismo / EFE: «El reposo»

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Estados Unidos, 2 de abril 2009.- El reposo, de Pablo Picasso, que forma parte de los retratos de 20 mujeres que inspiraron a grandes artistas del siglo XX, una exposición abierta en la casa de subastas Sotheby's en NY, EU, del 2 al 14 de abril. (EFE)

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Artes Plásticas / Cuba: La 10ª Bienal de la Habana

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Bubble Gum Cannionballs una instalación de los artistas canadienses Pierre Allard y Annie Roy. (Foto: AP)

C iudad Juárez, Chihuahua. 1 de abril 2009. (RanchoNEWS).- Con el lema «Integración y resistencia en la era global», esta nueva edición servirá para concitar al debate desde el arte acerca de problemas como la redefinición de las identidades. Una nota de Bea Espejo para El Cultural:

Aunque son eventos totalmente relacionados con la espectacularidad de la industria cultural, todavía no se ha encontrado en el mundo del arte una alternativa que iguale su impacto y efecto mediático. Son las bienales, grandes exposiciones relacionadas con el intercambio global y que se han convertido en citas imprescindibles para detectar tendencias, ser punto de encuentro o cazar nuevos artistas en tal vitrina expositiva. A las viejas bienales europeas o norteamericanas como la de Venecia, Documenta (quinquenal) o el Withney, desde hace unos años hay que contraponer bienales emergentes situadas en la periferia de las grandes capitales del arte: Sydney, Johannesburgo, Taipei o la de La Habana, que inaugura este fin de semana su décima edición y celebra 25 años de vida.

Surgida como una «bienal del Tercer Mundo», la de La Habana ha tenido que adaptarse con los años a nuevas configuraciones políticas y económicas, en las que ampliar los contornos del «Sur» hasta penetrar, incluso, en el corazón del Primer Mundo, a través de las corrientes migratorias o las crecidas desigualdades que arroja la marea neoliberal. Como consecuencia, hoy a la cita habanera asisten artistas de regiones y culturas no contempladas años atrás. En total son más de 300 artistas de 45 países que podrán verse hasta el 30 de abril.

Con el lema «Integración y resistencia en la era global», esta nueva edición servirá para concitar al debate desde el arte acerca de problemas como la redefinición de las identidades nacionales, locales, étnicas, grupales y de género, o las relecturas de la historia y los procesos culturales. Cucarachas gigantes trepando por los muros del museo de Bellas Artes, una fábrica de globalización hecha de madera o una «estrella» que durante un mes iluminará La Habana a unos 300 metros del suelo, son algunos de los reclamos de esta nueva edición.

Obras del japonés Tatsuo Miyajima y la sudafricana Sue Williamson convivirán y dialogarán también con el trabajo de exponentes del arte latinoamericano como el argentino León Ferrari, que expone más de cien obras, incluidas algunas donadas a Cuba en los años 80, y completadas por series que abarcan su trabajo hasta 2007 con esculturas, vídeos y collages.

La nómina regional crece con el también guatemalteco Darío Escobar, el brasileño Paulo Bruscky y el mexicano Abraham Cruz-Villegas, a los que se suma una amplia representación del arte cubano encabezado por Alexis Leyva Machado (Kcho) y Tania Bruguera, que desarrolla un muy particular proyecto de arte político.

Uno de los mayores reclamos está en la propuesta de Wilfredo Prieto, cubano que vive a caballo entre La Habana y Madrid. Prieto pondrá en órbita una lámpara atada a un globo aerostático que hasta el 30 de abril servirá para poner «una estrella en el cielo» de La Habana que el artista explica como «un coqueteo poético con la realidad».

La cuota de artistas españoles la cubren el fotógrafo Ángel Marcos, que aborda la esclavitud con imágenes que se proyectarán en el pasillo de acceso al Castillo del Morro, así como Cristina Lucas, María Gimeno, Paco Guillén, Pipo Hernández o Luís Barba, entre otros.

Una décima edición, que amplía su representación de arte latinoamericano en la que algunos de los artistas ya comentan que una mayor expectativa está generando una renovada energía de la propuesta.


Galería

El artista cubano Joan Capote posa junto a su obra Open Mind. (Foto: Alejandro Ernesto)



La artista guatemalteca Regina José Galindo posa junto a un busto con su esfigie. (Foto: Alejandro Ernesto)


El artista guatemalteco Darío Escobar posa junto a su obra Kukulkan. (Foto: Alejandro Ernesto)


El fotógrafo español Ángel Marcos observa una fotografía en el túnel de entrada al Castillo de los Tres Reyes de El Morro. (Foto: Alejandro Ernesto)


Algunas de las obras expuestas en la muestra Estado de Excepción. (Foto: Alejandro Ernesto)


Un funcionario de la Casa de las Américas da los últimos toques a una de las obras.(Foto: Stringer)

miércoles, abril 01, 2009

Fotografía / España: Una semblanza de David Alan Harvey

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Chile, 1990; de David Alan Harvey. (Foto: Magnum)

C iudad Juárez, Chihuahua. 1 de abril 2009. (RanchoNEWS).- David Alan Harvey fotografía familias para diseccionar la sociedad estadounidense. Una nota de Isabel Lafont para El País:

Creció en una pequeña ciudad de Virginia donde no había museos ni galerías de arte. Por alguna razón del destino, David Alan Harvey (San Francisco, 1944) descubrió a Henri Cartier-Bresson a los 14 años y entonces decidió que también él, algún día, pertenecería a Magnum, la agencia que fundó el fotógrafo francés con Robert Capa, George Rodger y Chim Seymour. «Si querías ser un fotógrafo de guerra necesitabas una guerra; si querías ser fotógrafo de moda necesitabas una modelo; si querías ser un fotógrafo deportivo necesitabas un equipo de fútbol. Yo no tenía nada de eso. Por eso me gustaban los fotógrafos de Magnum: porque no necesitaban nada más que la vida alrededor, se dedicaban a documentar la vida sin importar si las fotografías iban a acabar en un museo o en un libro. Sí, antes de entrar en Magnum ya estaba enamorado de esos fotógrafos», asegura Harvey, miembro de la agencia desde 1997, pero que mucho antes se había dado a conocer como una de las firmas de referencia del National Geographic.

Harvey recordaba sus comienzos el miércoles 25, pocas horas después de impartir una de sus clases en la escuela de fotografía EFTI de Madrid, como ha venido haciendo en las dos últimas semanas. Una actividad, la enseñanza, que nunca ha dejado desde que se licenció en Historia del Arte y Periodismo por la Universidad de Missouri hace cuatro décadas. Su interés por los jóvenes va más allá. Desde su revista online, Burn Magazine, ofrece a fotógrafos noveles la posibilidad de mostrar sus trabajos. Además, ha sido el promotor del Fondo para Fotógrafos Emergentes, dentro de la Magnum Cultural Foundation, que cada año concede una beca de 10.000 dólares (7.500 euros): «No puedo ocuparme de todos los fotógrafos, pero sí puedo ocuparme de uno. Eso me hace sentirme bien».

Para Harvey, formar parte de Magnum es algo más que pertenecer a una organización que se ocupa de gestionar su archivo, le organiza exposiciones y le ayuda a publicar libros. «Para mí, es maravilloso por los demás fotógrafos, que siempre están haciendo cosas increíbles que yo respeto. Dentro de Magnum hay muchos tipos de fotógrafos, por lo cual no lo veo como una competición, sino como algo muy enriquecedor. Me gusta la naturaleza ecléctica de la agencia», asegura.

Aunque no lo domina, a Harvey le gusta intercalar palabras en español aquí y allá en su discurso. Su interés por España se remonta a finales de los 70, cuando, al volante de un Volkswagen, recorría el país con su novia vasca y leía el Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela. Precisamente, de esa obra tomó el título de Alma dividida, un proyecto que empezó entonces y que terminó en 2000, año en que tomó la última fotografía de este viaje que le llevó a recorrer España, Portugal, África y Latinoamérica. «Cela escribe del alma dividida de la cultura española: los conquistadores y la Iglesia, esa doble personalidad que hoy también tiene mi país. Alma dividida es un trabajo no académico sobre la cultura española, portuguesa, africana y los indígenas de América».

Durante décadas, Harvey ha sido testigo de la actualidad española. Fue la sombra, por ejemplo, de Mario Conde en su etapa de gloria como presidente de Banesto: «Fue difícil. Él quería una foto muy seria en su oficina, pero finalmente conseguí que se olvidara de mí, hasta que fui invisible», dice Harvey. Al final, la imagen que incluyó en Alma dividida se tomó de madrugada. En ella, un Conde condescendiente saluda a alguien que parece pedirle algo: «Parece Robert De Niro...», insinúa el fotógrafo. Para entonces, ya tenía experiencia en codearse con lo más selecto de la política española. Incluso con el rey Juan Carlos, a quien fotografió en mangas de camisa jugando con su hijo, entonces niño, Felipe. «Sabía que le interesaban la fotografía y las motos, y yo también tenía moto. También que le gustaba la cultura maya, y yo acababa de hacer un trabajo en Yucatán. Tengo fotos de Juan Carlos, con camisa arremangada, jugando con Felipe. Fue una buena sesión».

Su último trabajo, Prueba de vida, sobre la cultura del hip hop, se publicó el año pasado en un libro que incluye letras de rappers que fotografió en el Bronx neoyorquino. Aunque este trabajo le llevó por todo el mundo, hasta los orígenes del hip hop en Senegal: «Los griots transmiten en África historias, acompañados por la kora y la percusión, con el mismo tipo de llamada y respuesta que usa ese estilo musical. De aquí salieron los africanos que luego trabajaron la caña de azúcar en Brasil y el algodón en Estados Unidos. Así nació el blues, el rock... todo viene de esa llamada y respuesta. Es una larga historia. Todo está interconectado», explica Harvey. El libro incluye imágenes de estrellas, como Snoop Dogg, pero también de desconocidos: « Snoop Dogg era como ellos. Sencillamente tuvo más suerte. Las opciones de estos chicos son: llegar a ser ricos, la cárcel o la muerte. Lo que más feliz me hace es que, por ejemplo, uno de ellos, que estuvo 10 años en la cárcel, tenía en la exposición que organicé una foto tan grande como la de los famosos. Y al menos este chico tiene este libro para el resto de su vida».

Ahora Harvey se dedica a un proyecto que remite al primer trabajo fotográfico de su vida, Off for a family drive (Un paseo en familia), el reportaje que realizó sobre su propia familia a los 14 años. La idea nació de la frustración que sentía con la política exterior de Estados Unidos en la era Bush. «Siempre he estado interesado en la personalidad dividida de mi país», explica. «Ahora nosotros somos los conquistadores, con Dios de nuestra parte y todo eso. Eso me frustra mucho. Y pensé, ¿cómo hacer algo interesante sobre la gente de mi país, un país políticamente dividido al 50%? Si retrataba familias podría tocar distintos temas: de derechas, de izquierdas, gays, inmigrantes mexicanos... puedo fotografiar todos los temas imaginables sin hablar directamente de política». Así, con su coche, una cámara de gran formato y una grabadora, Harvey está realizando su gran retrato de Estados Unidos.


Galería

Hip Hop, Barcelona 2007 DAVID ALAN HARVEY / MAGNUM


Familia de Virginia, 2008 DAVID ALAN HARVEY / MAGNUM


Graduación de Carolina, 2008 DAVID ALAN HARVEY / MAGNUM


Paseo familiar DAVID ALAN HARVEY / MAGNUM


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