Rancho Las Voces

martes, diciembre 29, 2015

Fotoperiodismo / Vin Moult: «Lightning»

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Wales 20/12/2015.-Lightning illuminates the coastline of Redhead Beach in New South Wales


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Fotoperiodismo / Imaginechina: «Naked sculptures»

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China 22/12/2015.-Two naked sculptures climbing on a wall in Jinan, capital of east China's Shandong Province. A previous version of the naked sculpture was demolished soon after it went viral on Chinese social media in 2014.

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Obituario / Ellsworth Kelly

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El pintor, escultor y grabador nació en Nueva York, en 1923. (Foto: AP)

C iudad Juárez, Chihuahua. 29 de diciembre de 2015. (RanchoNEWS).- El artista plástico estadunidense Ellsworth Kelly, uno de los más destacados pintores abstractos del siglo XX y reconocido por sus combinaciones de colores en disposición geométrica, falleció el domingo pasado a los 92 años, informó ayer su galerista. Una entrega de EFE.

Kelly murió en su casa de la localidad neoyorquina de Spencertown, tras haber pasado una agradable Navidad con su familia y amigos artistas, y estuvo trabajando hasta el final, aseguró Matthew Marks, propietario de la galería de su mismo nombre, quien lo representaba.

El pintor, escultor y grabador, nacido en 1923 en Nueva York, comenzó su carrera artística después de la Segunda Guerra Mundial y se hizo famoso por un estilo muy personal de experimentación con los colores en el que combinaba tonos muy vivos sobre fondos neutros.

Con estudios de arte en Brooklyn (Nueva York) y Boston (Massachusetts), Kelly viajó a París a finales de los 40. El artista había conocido esa ciudad cuando servía en el Ejército, junto a las tropas aliadas, durante la guerra.

En ese viaje, Kelly amplió su formación artística, tanto formal con estudios en la Escuela de Bellas Artes, como personal con visitas a los museos y con su amistad con otros artistas, con lo que fue estableciendo una personalidad creadora a partir de la influencia de las corrientes abstractas europeas en boga.

Tras su regreso a Estados Unidos, en 1954, se embarcó en una búsqueda de su estilo personal, alejado de las ortodoxias y abierto a todas las posibilidades que le presentaba la abstracción.

La simplicidad y definición de sus formas y sus colores vibrantes y planos lo hicieron con el tiempo uno de los mayores exponentes de la pintura minimalista y de la corriente del Color Field, originada en Nueva York a mediados del siglo pasado y derivada del expresionismo abstracto y del modernismo europeo.

Aficionado a la observación de pájaros desde niño, dijo que ese pasatiempo lo ayudó a entrenar su ojo respecto a los colores y a desarrollar su percepción de la simpleza de las formas naturales.

 «Creo que puedes apagar la mente y mirar sólo con los ojos, y al final todo se hace abstracto», declaró en 1991.

Kelly decía no buscar la inspiración fuera de sí mismo.

Muchas de sus pinturas de las décadas de los 50 y 60 consistían únicamente en una mancha de forma geométrica y de un color muy vivo sobre un fondo neutro, lo que lo convirtió en uno de los principales exponentes de la estética del simplismo minimalista, en contraposición del expresionismo abstracto dominante hasta entonces.

También fue uno de los primeros artistas en experimentar con los formatos de las obras, rompiendo las estructuras tradicionales y prolongándolos en todas las dimensiones.

En 1996 fue objeto de una importante retrospectiva en el Museo Guggenheim de Nueva York, que también fue llevada al año siguiente al Museo de Bellas Artes Los Ángeles.

Aunque es más conocido por su pintura, Ellsworth Kelly también fue un importante escultor.

En 2013, una escultura suya de 1983, consistente en una estructura de acero cortado en homenaje al artista español Eduardo Chillida, se vendió en 600 mil dólares en una subasta en Londres.


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martes, diciembre 22, 2015

lunes, diciembre 21, 2015

Galería / Saul Leiter: «Footprints»

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Footprints
1950


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Galería / Edward Pfizenmaier: «Wollman Rink»

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Wollman Rink
Central Park
New York City
1954


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Obituario / Kurt Masur

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Kurt Masur en una imagen conduciendo la Orquesta Sinfónica de Boston en 2009. (Foto: Charles Krupa)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de diciembre de 2015. (RanchoNEWS).- A Kurt Masur muchos le recordarán por aquel emotivo Réquiem de Brahms que dirigió con la Filarmónica de Nueva York durante el funeral de los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero su nombre siempre resonará por su trascendental labor al frente de una orquesta, la neoyorquina, que elevó a lo más alto y a la que transformó por completo. Un trabajo que le valió el reconocimiento internacional y, a la postre, convertirse en director musical emérito de la Filarmónica de Nueva York, a la que dirigió con gran éxito durante 11 años, uno de los periodos más largos de un director al frente de esa filarmónica. Reporta Fernando Navarro desde Madrid para El País.

Masur murió ayer a los 88 años en Greenwich, en Connecticut (Estados Unidos), según informó en un comunicado el actual presidente de la orquesta, Matthew VanBesien. «Masur estableció un estándar y dejó un legado que perdura hasta hoy», señaló. El director alemán fallecido estaba enfermo de Parkinson.

Nacido en la localidad de Brieg en 1927, Masur estudió piano y violonchelo en Breslau y composición y dirección musical en el Conservatorio de Leipzig, aunque su inclinación hacia el piano se frustró por una fractura en un dedo. Su trayectoria profesional comenzó como director de orquesta del Teatro de Halle y como maestro de Capilla del Teatro de la Opera de Erfurt. En 1955 tomó su primera batuta al frente de la Orquesta Filarmónica de Dresde, que dirigió en dos periodos diferentes (1955-58 y 1967-72). Esta experiencia le permitió convertirse en director principal de la Komische Oper de Berlín Este.

Gran defensor del Gobierno de Erich Honecker, recibió en 1982 el Premio Nacional de Alemania del Este, pero se fue distanciando del régimen comunista de la RDA y acabó interviniendo en octubre de 1989 en las manifestaciones antiguberamentales en Leipzig, firmando un llamamiento de paz, junto con algunos dirigentes locales del Partido. Su papel fue muy activo en la revolución pacífica que propició la caída del muro de Berlín y del régimen comunista de la RDA.

En 1990 fue nombrado director de la Orquesta Filarmónica de Nueva York en sustitución de Zubin Mehta y durante su gestión se emprendieron iniciativas como la vuelta de las emisiones radiofónicas en directo y la creación del sello de grabación New York Philharmonic Special Editions.

Experto en la música de los grandes compositores de Europa Central, como Brahms, Beethoven, Mahler, Mendelssohn y Bruckner, el director alemán no lo tuvo fácil al llegar a Nueva York. Su filosofía de trabajo chocó de lleno con la de la orquesta. En Alemania del Este, los dirigentes tenían todo el poder. Masur incluso supervisaba la contratación de los componentes y funcionarios. En Nueva York, la orquesta, compuesta por 107 músicos de gran talla, era indomable. Sus componentes tenían la última palabra en la ejecución del sonido y podían frenar las órdenes de los directores. Pero Masur impuso sus métodos, aun cuando muchos músicos le acusaron de tirano. Hizo contrataciones importantes, revolucionó el trabajo interno de la orquesta e incluso se trajo ingenieros europeos para mejorar las acústicas. El sonido de la Filarmónica mejoró en su brillantez. También fue director de la Orquesta Filarmónica de Londres y la Orquesta Nacional de Francia.



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