Rancho Las Voces

sábado, marzo 03, 2012

Medios / México: Festejan cinco años de «El Chamuco»

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Jesusa Rodríguez, Rafael Barajas, El Fisgón y José Hernández, ayer, durante el acto para celebrar un lustro de la revista El Chamuco y los Hijos del Averno, en el Jardín Hidalgo, en Coyoacán. (Foto: Marco Peláez)

C iudad Juárez, Chihuahua, 3 de marzo 2012. (RanchoNEWS).- Los caricaturistas José Hernández, Patricio Ortiz, Rafael Barajas, El Fisgón y La Dama, Noé Lyn Aldama, refrendaron a El Chamuco y los Hijos del Averno, revista catorcenal de cómic político, humor y sátira como un espacio de resistencia y libertad de expresión que se ha mantenido a lo largo de cinco años gracias al apoyo de los lectores. Una nota de Fabiola Palapa Quijas para La Jornada:

Con motivo del quinto aniversario de esa publicación, Patricio dijo que El Chamuco se convirtió en un espacio de resistencia «contra todos», porque no tiene publicidad ni apoyo de los distribuidores. «Vivimos gracias a los lectores y todas nuestras publicaciones son heroicas», agregó.

El Fisgón, caricaturista de La Jornada, recordó que la revista desde su creación como El Chahuistle y ahora El Chamuco apostó por abrir espacios críticos frente a las violaciones a la libertad de expresión.

«Nuestra hipótesis es muy sencilla, así como en una cadena el eslabón más débil marca la debilidad, en términos de libertad de expresión el medio informativo que se atreve a ir más lejos establece los límites».

Ayer, al atardecer, en el Jardín Hidalgo, de Coyoacán, los caricaturistas informaron a los lectores que a partir de hoy circulará una edición especial de la revista, como parte de los festejos, la cual está dedicada a los Impunets, una especie de muppets mexicanos «muy parecidos a ciertos personajes de la política, que todos los días son vistos en la televisión».

El Chamuco, fundada por Rius, El Fisgón, Helguera, Hernández y Patricio, se caracteriza por realizar sátira política y escarnio de aquellos que detentan el poder en el país.

Como una muestra del sentido del humor, los caricaturistas realizaron un noticiario en vivo en la explanada del Jardín Hidalgo y advirtieron al público que toda la información que no aparece en televisión, tal vez sea cierta.

El Fisgón indicó que la publicación –crítica del gobierno– es un oasis dentro del desastre nacional. «Si hacemos una revisión de este sexenio –agregó–, hubo varios intentos de cerrar espacios y El Chamuco ha impedido esta intención. Internet, twitter, la lealtad y el trabajo de los lectores nos ha permitido mantener una prensa independiente y estamos a contracorriente».

Finalmente, El Fisgón anunció que la editorial de El Chamuco realizará la segunda edición de su libro Narcotráfico para inocentes, porque se agotaron los 7 mil ejemplares de la primera edición.


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viernes, marzo 02, 2012

Artes Plásticas / España: Latinoamérica, al asalto del Reina Sofía

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Obra de Joaquín Torres-García. Estructura en blanco y negro (1938) (Foto: Museo Reina Sofía)

C iudad Juárez, Chihuahua, 2 de marzo 2012. (RanchoNEWS).- Si hay un periodo y un lugar en el arte del siglo XX que suscita en estos tiempos una especial atención internacional, es el de los modernismos latinoamericanos. Una etapa que desde las primeras décadas del siglo pasado, con momentos clave como el Manifiesto Antropófago de 1928, del brasileño Oswaldo de Andrade, fue definiendo una manera de interpretar algunos de los movimientos de vanguardia surgidos en Europa, en clave propia. Una nota de Fietta Jarque para El País
 
Hoy muchas de las obras, particularmente las geométricas y abstractas, son piezas codiciadas por los más prestigiosos museos y coleccionistas, y las universidades –en especial las estadounidenses– multiplican los estudios e investigaciones sobre un periodo hasta hace poco ignorado o menospreciado.

En el Museo Reina Sofía de Madrid se desarrolla hoy y mañana sábado un simposio titulado Repensar los modernismos latinoamericanos: flujos y desbordamientos, en el que participan especialistas de diversos países. Este encuentro es la primera manifestación de un acuerdo que acaba de firmar el director del centro de arte madrileño, Manuel Borja-Villel con la Fundación Cisneros, que alberga la colección Patricia Phelps de Cisneros, una de las más amplias y completas de arte latinoamericano en el mundo.

Las dos instituciones están trabajando ya en una exposición en la capital española en 2013, dedicada al arte abstracto latinoamericano de los años 1940 a 1970, con fondos de esa colección. Se prevé que esta colaboración culmine con que un importante número de obras de la Fundación Cisneros quede expuesta en las salas del museo Reina Sofía bajo la fórmula de comodato temporal.

Las sesiones del simposio empiezan hoy a partir de las 16.30 bajo el título de Genealogías del flujo, que abordará críticamente las primeras manifestaciones de la abstracción en América Latina, en particular las figuras de las artistas brasileñas Lygia Clark (a cargo de Luis Pérez-Oramas, director de la Bienal de Sao Paulo de este año) y Lygia Pape (por Guy Brett, crítico británico que introdujo desde los años 60 el arte de este continente en Reino Unido).

También intervienen Estrella de Diego y Ariel Jiménez. Mañana habrá dos sesiones, la primera (a partir de las 10.30) se titula Narraciones cruzadas, en la que intervienen el artista y teórico uruguayo Luis Camnitzer, la ensayista argentina Andrea Giunta, y el historiador Alexander Alberro. Por la tarde (16.30) intervendrán la comisaria e historiadora Mónica Amor y las brasileñas Cristina Freire, del Museo de arte contemporáneo de la Universidad de Sao Paulo y Lisette Lagnado, crítica de arte. La entrada es gratuita hasta completar el aforo.


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Cartelera / Chihuahua: Exposición colectiva «más allá de la forma»

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Cine / Alemania: «Drive» de Winding Refn

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Albert Brooks y Ryan Gosling, un duelo sin palabras. (Foto: Página/12)


Ciudad Juárez, Chihuahua, 1 de marzo 2012. (RanchoNEWS).- El danés Winding Refn hace rato que viene pisando fuerte en el campo del «neo-noir», pero Drive es sin dudas su película más lograda, aquella en la que ha conseguido depurar las formas hasta alcanzar una suerte de verdad abstracta. Una nota de Luciano Monteagudo para Página/12:

Las condiciones son claras: «Hay cien mil calles en esta ciudad. Ustedes no necesitan conocer la ruta. Me dan una hora y un lugar, yo les doy una ventana de cinco minutos. En esos cinco minutos, pase lo que pase, yo soy suyo. Pero un minuto más, y ya no cuenten conmigo, están solos». Quien habla es –como el personaje de Clint Eastwood en la trilogía de Sergio Leone– un solitario, un hombre sin nombre. Algunos le dicen «Kid», por su rostro aniñado. Pero maneja como un diablo: es capaz de eludir a toda la policía de Los Ángeles en un puñado de manzanas. A su manera, es un profesional, aunque lo suyo no son las armas, sino el volante. Y para un robo, no sólo hay que hacerse con la plata; también hay que saber escapar para disfrutarla.


El danés Nicolas Winding Refn hace rato que viene pisando fuerte en el campo del «neo-noir», pero Drive –que le valió el premio al mejor director en el último Festival de Cannes– es sin dudas su película más lograda, aquella en la que ha conseguido depurar las formas hasta alcanzar una suerte de verdad abstracta. Todo en Drive apunta al triunfo del estilo por sobre el contenido pero, como afirma el propio Winding Refn, lo hizo a fuerza de filtrar, de destilar, de sintetizar. Su protagonista casi no habla, las situaciones dramáticas son básicas –un robo, una fuga, un romance, una venganza–, los personajes se pueden definir mejor como arquetipos, pero todo ese despojamiento, ese laconismo esencial parece dialogar de manera muy locuaz con todo un costado, bastante marginal por cierto, de la historia del cine: con los héroes violentos y silenciosos de Leone, con la ética de los samurais de Jean-Pierre Melville, pero también con las melancólicas luces de neón que brillaban en Desafío, de Walter Hill, y en Vivir y morir en Los Angeles, de William Friedkin.

En este sentido, puede llegar a resultar irritante la cámara lenta y la música electropop con que Winding Refn resuelve algunas escenas, particularmente las del romance casi tácito, trabajado apenas con miradas, entre el héroe (Ryan Gosling) y esa camarera desamparada (Carey Mulligan), que de pronto llama su atención. Pero, por un lado, el director da la impresión de querer embeber su película en la estética trash de los años ochenta, mientras que por otro se dedica a contar, como él mismo reconoce, una suerte de romántico cuento de hadas, donde el caballero andante ha reemplazado su montura por un auto preparado y su amada ya no lleva toca sino el triste uniforme de una hamburguesería.

Ese ángulo deliberadamente kitsch de la película se compensa muy bien con las tonalidades noir, que son las predominantes. Y aquí está el gran triunfo de Winding Refn, en la manera en que sabe sacar el mejor provecho de situaciones clásicas, de modo que sean capaces de remitir a toda una tradición del género y, al mismo tiempo, revisándolas hasta imprimirles su sello personal. Es notable la precisión de su puesta en escena, el tempo con el que orquesta los momentos de acción, evitando el torpe, trillado montaje histérico al uso. Por el contrario, Winding Refn privilegia la pausa, sostiene un plano en el tiempo, dilata los materiales. Hasta que de pronto estallan. Se diría, en términos automovilísticos, que sabe que no se trata solamente de pisar el acelerador, sino de trabajar las velocidades. O en términos jazzísticos, que se maneja como Miles Davis: conoce el valor del silencio, al punto de que cuando aparece el sonido siempre sorprende.

Hay un plus en Drive y es su elenco de secundarios. El hieratismo de Ryan Gosling en el papel protagónico puede ser funcional al film, aunque quizá no tenga la presencia en cámara que su personaje exige. Pero cómo no disfrutar de ese par de mafiosos que componen Albert Brooks y Ron Perlman, a cual más siniestro y temible. Ellos tienen los mejores diálogos y les sacan filo como a una navaja. O del tembloroso jefe del protagonista, a cargo de Bryan Cranston, un mecánico que alguna vez quiere salir de pobre, aunque lo más probable es que salga con los pies para adelante. Hasta un personaje insignificante, el de uno de esos docs que extraen balas en el fondo de un garaje, está a cargo de una leyenda menor como Russ Tamblin, en lo que parece un guiño a David Lynch, para quien interpretó al Dr. Jacoby de Twin Peaks. Nada parece librado al azar en Drive, como si cada uno de sus planos fuera indispensable.


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Cine / Alemania: Estrenan documental bioigráfico de Leonora Carrington

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La pintora en imagen de 2000, al recibir la Orden del Imperio Británico. (Foto Archivo)

Ciudad Juárez, Chihuahua, 2 de marzo 2012. (RanchoNEWS).- Leonora Carrington (1917-2011), la pintora, escultora, grabadista y escritora surrealista, ya entrada en los 90 años y pensando tal vez en que no estaba ya muy lejos el momento en que partiría a otra dimensión, decidió otorgar lo más valioso que cualquiera de sus admiradores hubiera podido obtener: su tiempo, y con él, el relato de su larga y extraordinaria vida con un elemento para la posteridad, el cual fue filmado con una cámara de cine para realizar un documental. Una nota de Alia Lira Hartmann para La Jornada:

Ésa fue la gran fortuna del periodista y cineasta español Javier Martín-Domínguez, guionista, realizador y productor de programas de televisión, cine y documentales (La vida de Jane y Paul Bowls), corresponsal en Nueva York y Tokio de RTV, la cadena Radio y Televisión Española, y quien fue director del Festival Internacional de cine de Sevilla.

De paso por la capital alemana, conversa con La Jornada, y adelanta la presentación de Si fuera una flor: Leonora Carrington y el juego surrealista, documental que este 2 de marzo estrena en la sección panorama internacional en el Festival de Cine de Guadalajara.

El tono intimista del trabajo y la manera en que el periodista se refiere a la artista permite hacer eco de la complicidad entre Leonora Carrington y el cineasta durante las sesiones de rodaje en las que logró ganarse la confianza de la creadora, pues hubo días en que llegaron a compartir hasta 10 horas.

Largas conversaciones

«La idea de hacer algo sobre Leonora –expresa Javier Martín-Domíngez– nació cuando llegó a mis manos Memorias de abajo, un texto de los más apasionantes que he leído, que narra sus experiencias en el siquiátrico en Santander.» Al dejar su trabajo en Televisión Española (TVE), como responsable de la dirección de gabinete y director de desarrollo y canales temáticos, decidió buscar a la artista.

Mediante una amplia red de contactos en México, el cineasta intentó que alguien lo acercara a la creadora. Pasaba el tiempo y no lo conseguía, cuando llegó a sus manos el número telefónico de Carrington y decidió llamarla. «Ella misma atendió el teléfono, me presenté, le dije que le llamaba de Madrid. Ella, que siempre estuvo rodeada de amigos españoles, sus vecinos, su ginecólogo, el mundo mágico que recrearon ella y Remedios Varo, puedo decir que me atendió muy amablemente y, sobre todo, me otorgó su tiempo».

Cada semana, Martín-Domínguez mantenía largas conversaciones telefónicas con Carrington. «Cuando venga usted a México, me avisa», le dijo ella.

«En el fondo, creo que ella tenía ganas de dejar una memoria visual. Siempre era diferente, siguiendo el ritmo que ella definía; las reglas eran impuestas por ella y se tocaron temas de su vida que ella decidió se tocasen. A veces salíamos a comer, a dar una vuelta por la colonia Roma, al museo de Indianilla; siempre se mostró dispuesta y paciente conmigo».

Yolanda, asistente de Leonora, comentó a Martín-Domínguez –desde la primera sesión, en la que el periodista alargó varias horas su visita–: «ha tenido usted mucha suerte, porque si no le gusta, a los 10 minutos dice que le duele la cabeza y se va para arriba».

La relevancia de ese trabajo documental es la transparencia con que Martín-Domínguez retrata a Leonora Carrington. «Todas las emociones de Leonora están expresadas, su simpatía, su profundidad y ternura, Leonora risueña y divertida, entonando una canción infantil en inglés; hablaba mucho de su padre, su madre, sus hermanos. Me abrió su álbum de fotografías, las comentaba en detalle y compartía recuerdos. Breton estaba también ahí en una de esas fotos», recuerda Martín-Domínguez. «A veces fingía no saber algo y me cuestionaba, me probaba permanentemente».

La vasta cultura del periodista-cineasta pudo ser la clave para que Carrington depositara su confianza en él.

Si fuera una flor incluye conversaciones donde la artista recrea sus sueños que «van situando su imaginería visual; todo es absolutamene personal en su obra tanto pictórica como literaria».

También se documenta el cumpleaños 94 de Leonora Carrington en el Centro Cultural Estación Indianilla, en la ciudad de México, con sus hijos y amigos cantándole Las Mañanitas.

Otra parte del documental se centra en la relación con los tres hombres claves en su vida: Max Ernst, Renato Leduc y el fotógrafo húngaro Csiki Weisz, su compañero, quien murió en 2007 y fue padre de sus hijos Gabriel y Pablo.

Cuatro años de trabajo

Si fuera una flor incluye entrevistas con varios personajes allegados a Leonora Carrington: Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Isaac Masri, Luis Carlos Emerich, Alan Glass, las hermanas Pecanins y sus hijos Gabriel y Pablo.

Una parte especial ocurre cuando Monsiváis define a Carrington como «comadre de Merlín» y al narrar cómo colaboró en cine en una historia con ella; se trata de la película Un alma pura, dirigida por Juan Ibáñez en 1965, con guión de Carlos Fuentes. «Me pidieron que yo fuera el cura confesor de Leonora en la película; me tocaba oír su secreto de confesión y yo la absolvía debidamente», recordó Monsiváis a Martín-Domínguez.

Elena Poniatowska, otra de las entrevistadas, comentaría que Renato Leduc habría sido tal vez un poco burdo o malhablado, «un hombre así le sirvió a Leonora para quitarle las telarañas de la cabeza».

Cuatro años tomó a Javier Martín-Domínguez concluir con el documental. «Ésta no es una historia para hacerla rápido», justifica.

Si fuera una flor: Leonora Carrington y el juego surrealista continuará itinerario en festivales de Gran Bretaña, Francia, España y Alemania, y se espera convertirlo en formato dvd, en 2013.


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Artes Plásticas / Austria: Otorgan premio Oscar Kokoschka de arte contemporáneo a Yoko Ono

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La artista japonesa. (Foto: Archivo)


C iudad Juárez, Chihuahua, 1 de marzo 2012. (RancghoNEWS).- La artista japonesa Yoko Ono, viuda del Beatle John Lennon, recibió este jueves en Viena el premio Oscar Kokoschka 2012, dotado con 20 mil euros, la más alta condecoración de arte contemporáneo concedida en Austria. Una entrega de AFP:

Nacida en 1933 en Tokio, Yoko Ono, conocida sobre todo por ser la última compañera de John Lennon, estuvo involucrada en los movimientos artísticos vanguardistas antes de encontrar al fundador de los Beatles en 1966, en una de sus exposiciones.

Llegada al arte a través de la música, es compositora y cantante, Yoko Ono forma parte en los años 1960 del movimiento inspirado en el dadaísmo Fluxus y se da a conocer a través de sus «performances» como el «bagism», encerrándose en un saco con un compañero, o un «cut piece», donde el público era invitado a cortar un trozo de tela que recubría el cuerpo de la artista hasta que se quedaba desnuda.

Yoko Ono también participó en numerosas películas experimentales

«Yoko Ono era y es una persona de la mayor importancia en el mundo del arte» estimó el presidente del jurado, Gerald Bast, rector de la universidad de Artes Aplicadas de Viena.

«El trabajo de Yoko Ono reforzó mis fantasías y mis utopías artísticas», declaró la artista austriaca Valie Export, premiada con el Kokoschka en el 2000.

Yoko Ono, que vive y trabaja en Nueva York, recibió en 2009 un León de Oro por su obra en la Bienal de Venecia.

El premio Oskar Kokoschka fue creado en 1980, año de la muerte del pintor austriaco nacido en 1886, por el gobierno austriaco para recompensar cada dos años a un gran artista contemporáneo.


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jueves, marzo 01, 2012

Literatura / España: Publican versión en español de obra de juventud de José Saramago

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La viuda del escritor. (Foto: Notimex)

C iudad Juárez, Chihuahua, 1 de marzo 2012. (RanchoNEWS).- Hace 60 años, cuando José Saramago tenía 27 y comenzaba a plantearse con seriedad dedicarse a la literatura, escribió Claraboya, novela que hasta hoy había permanecido inédita, guardada en el archivo personal del Nobel portugués. Una nota de Armando G. Tejeda para La Jornada:

Pilar del Río, viuda y traductora del escritor, asumió el encargo de Saramago, quien falleció el 18 de junio de 2010, de publicar, si así lo consideraba pertinente, esta obra que refleja el universo y el estilo iniciales de un autor consagrado con obras clásicas de la literatura universal, como Ensayo sobre la ceguera o Memorial del convento.


Este jueves, la editorial Alfaguara presenta la versión en español de Claraboya, especie de comedia de enredos en la que se muestra con humor y crudeza la vida de seis familias europeas durante la posguerra.

También fue la obra que supuso, tras el silencio y el rechazo de editoriales portuguesas a los manuscritos que envió un joven e ilusionado Saramago, la novela del desánimo, la que lo llevó a un silencio de casi dos décadas antes de volver a enfrentar el escrutinio de los editores.

Admirador de Fernando Pessoa

Claraboya fue la segunda novela de José Saramago, quien en aquellos años escribía quizá más poesía que narrativa, pero que de cualquier modo intentaba abrirse paso por un mundo –el de la literatura– complicado y selectivo.

El escritor no tenía amigos en las camarillas de intelectuales y escritores ni a sus 27 años había desarrollado sus dotes periodísticas, que combinaba con un trabajo de oficina en una compañía de seguros. Por tanto, después del escaso éxito de su primera novela, Tierra de pecados, publicada en 1947, decidió pedirle a un buen amigo suyo que tenía contactos en el mundo editorial que entregara dos manuscritos originales de su segunda obra.

Una de las dos editoriales respondió con un «no» rotundo, mientras que de la otra sólo obtuvo un silencio prolongado. Ni siquiera le devolvieron el manuscrito original, arguyendo que se había perdido en una mudanza pero que, misteriosamente, apareció años después, ya con un Saramago consagrado y con la intención de editar la novela.

La respuesta del Nobel fue tajante y se negó a publicarla, al menos mientras él viviera, pero dejó la decisión a sus herederos. «José tenía una relación mala con el libro. Le provocaba dolor», explicó recientemente su viuda.

Pilar del Río, quien mejor conoció a Saramago, siempre tuvo claro que Claraboya se publicaría por ser una obra de gran nivel literario y que aportaría mucho para conocer de manera integral a uno de los escritores más relevantes del siglo XX. Y así fue: el último día de 2011, la periodista terminó la traducción, lista para revisión y tenerla preparada este marzo.

Tras el intento de publicar Claraboya, Saramago se desanimó mucho, también condicionado por la oscuridad de la dictadura de António de Oliveira Salazar en su país y del conservadurismo asfixiante de una sociedad que describía y desnudaba precisamente desde la mirada de privilegio que da una «claraboya», tragaluz o ventana que mira al cielo desde techos o partes altas de las paredes.

En esa novela también hay pasajes en los que rinde homenaje a sus escritores más admirados, como Fernando Pessoa.

En la novela se narra la historia de un edificio en el que habitan seis familias humildes, cuyos integrantes viven en un enredo permanente y en un escenario inamovible: un bloque de vecinos de Lisboa en una mañana invernal. Y el autor, encaramado a la claraboya, va haciendo desfilar a los personajes para mostrar con crudeza y humor sus miserias, sus convicciones políticas, sus anhelos más secretos y sus odios más enquistados.



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