Rancho Las Voces

lunes, agosto 02, 2010

Cine / España: «La vida en tiempos de guerra» de Todd Solondz

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El guionista y realizador estadounidense. (Foto: Marshall Peterson)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 2 de agosto 2010. (RanchoNEWS).- El norteamericano Todd Solondz es uno de esos creadores que parecen haber pagado un alto precio por su inquebrantable voluntad de provocación. Su cine no solo solivianta a la América conservadora: los liberales tampoco se preocupan por disimular su desagrado ante un autor que se vio obligado a financiar su anterior trabajo de su propio bolsillo –Palindromes (2004)- y que, con el resultado final, logró enfurecer por igual a anti-abortistas y pro-abortistas. Solondz ha tardado cinco años en poder dirigir otra película. Su título es La vida en tiempos de guerra, un regreso al universo de Happiness en otra clave conceptual y estética. Hoy se estrena en nuestro país, pero el proceso creativo no ha sido precisamente fácil: «Logré cerrar la financiación y se vino abajo varias veces. Si todo hubiese ido bien, habría hecho esta película hace ya unos años, pero llegué hasta el punto de abandonar. Di el proyecto por muerto... hasta que, al final, cuando todo parecía perdido, apareció una productora dispuesta a tomar riesgos y la película se hizo posible. Ahora es mucho más difícil que nunca financiar una película fuera del sistema de los estudios», explica el director en conversación telefónica desde su domicilio neoyorquino. Una nota de Jordi Costa para El País:

En su momento, esa primera versión de La vida en tiempos de guerra que tropezó por el camino podía haber tenido una singular presencia en el reparto: Paris Hilton. «En realidad –confiesa Solondz– nunca esperé que aceptase. Había escrito un pequeño papel que era perfecto para que ella hiciese un cameo. Para mi sorpresa, llegué a hablar con ella y me dijo que quería hacerlo. Había visto Happiness cinco veces y estaba encantada con el proyecto, pero fue imposible llegar a un acuerdo económico con su representante». Quien sí tiene papel en la versión final de la película es Paul Reubens, icono de la televisión infantil de los ochenta con su personaje Pee Wee Herman que sufrió su particular linchamiento mediático –con catastróficas consecuencias para su carrera– cuando la policía le sorprendió masturbándose en un cine X de Sarasota. Una oportuna elección de casting para una película que cuestiona los mecanismos de la familia y la sociedad para establecer los límites de lo monstruoso: «La elección de Reubens es del todo intencionada. Además, el personaje que interpreta es coleccionista: probablemente, en su colección figure en lugar prominente un muñeco articulado de Pee Wee Herman. En la película hay otros personajes que se autodefinen como monstruos, pero lo que resulta conmovedor es descubrir que detrás de esa fachada dura hay gente que lucha por escapar de esa condición y busca conectar con el prójimo».

La vida en tiempos de guerra es la película más judía de un realizador que se autodefine «como un judío que salió rana, que fracasó en su condición de tal». Solondz vuelve a hablar de pederastia, drogodependencia, suicidios y crueldad cotidiana, pero el tono es más melancólico que agresivo. El título alude al estado espiritual de una Norteamérica que aún no se ha recuperado de la tragedia que supuso el 11-S: «Las referencias a la guerra real que todavía sigue en marcha en tiempos de Obama son oblicuas. La película habla de la insularidad de Norteamérica tras el desastre: de esa protección frente a la realidad que mantiene a los ciudadanos lejos de la experiencia real de estar en un país en guerra. Tras el 11-S ocurrió algo muy bonito: los ciudadanos unieron fuerzas y se mostraron completamente dispuestos a ayudar. Preguntaron a los organismos de poder de qué manera podían echar una mano tras la tragedia. Nunca me quitaré de la cabeza lo que les dijo el alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani: ¡Id de compras! Fue algo obsceno e insultante: una bofetada en toda la cara. Una buena demostración de que las buenas intenciones nunca son suficientes».

Todd Solondz está ultimando los preparativos para iniciar en octubre el rodaje del que será su séptimo largometraje –si contamos esa opera prima, Fear, Anxiety and Depression (1989) que él está empeñado en olvidar. El proyecto lleva por título Dark Horse y lo único que está dispuesto a adelantar es lo siguiente: «La película no contiene pedofilia, escenas de violación, ni masturbaciones. Probablemente ese es el motivo de que esta vez me haya resultado más fácil encontrar financiación».


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Música / Alemania: «La mujer silenciosa», de Strauss y Zweig, triunfa en Múnich

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Diana Damrau (primera por la derecha), en La mujer silenciosa. (Foto: El País)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 2 de agosto 2010. (RanchoNEWS).- El Festival de Ópera de Múnich tiene una fórmula muy sencilla, de esas que llaman al pan, pan, y al vino, vino. Su filosofía es reponer durante algo más de un mes los mejores montajes de la temporada lírica regular y complementar esta programación con un par de nuevas producciones. Una de ellas ha sido Die schweigsame frau (La mujer silenciosa, 1935), de Richard Strauss, con el libreto que Stefan Zweig escribió a partir de una obra de Ben Johnson. Strauss la consideraba su «ópera cómica» y no le faltaban razones para ello. Una nota de J. Á. Vela Del CAMPO para EL País:

La primera vez que se representó en Múnich fue en 1947 en el Pinzregententheater, la sala que emula el teatro de la verde colina de Bayreuth. Es el mismo espacio en el que ahora tiene lugar la imaginativa, ágil y hasta descacharrante lectura de Barrie Kosky, el director de escena australiano que a partir de 2012 se va a hacer cargo de la Ópera Cómica de Berlín como intendente. Kosky posee una comicidad de buena ley que bordea el esperpento sin perder la cordura. La entrada de los comediantes en el primer acto –con sus disfraces de La valquiria, Rigoletto, Escamillo, Butterfly, La traviata, Salomé o Falstaff– es sencillamente antológica. La dirección de actores es ejemplar con retratos sublimes del ama de llaves, de Aminta, del barbero y de Sir Morosus, el protagonista melancólico que aspira por encima de todo al silencio. Diana Damrau está genial en su cometido y a la zaga se sitúan Toby Spence, Franz Hawlata, Nicolay Borchev o Catherine Wyin-Rogers.

En la dirección de orquesta, Kent Nagano se mostró seguro, pero sin lograr los mismos niveles de inspiración que lució en Lohengrin el día anterior, un Lohengrin que echaba un pulso al de Bayreuth y que contaba con dos mujeres de la categoría de Anja Harteros y Waltraud Meier. Se defendió Robert Dean Smith y naufragó en la puesta en escena Richard Jones, con una intencionalidad poética que resultó insuficiente.


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Literatura / Entrevista a Luisa Valenzuela por Silvina Friera

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La escritora argentina. (Foto: Pablo Piovano)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 2 de agosto 2010. (RanchoNEWS).- La pesadilla duró un mes y medio. La protagonista de esta historia ahora luce espléndida y radiante. Los ojos chispeantes –tan acostumbrados a mirar el lenguaje a trasluz–, el cuerpo más ágil, como acostumbrándose –y disfrutando– de unos cuantos kilos menos. Aunque las preguntas siempre fueron –son y serán– su acicate, cuando empezaron los rabiosos dolores de cabeza y una fiebre voraz que carcome el entendimiento, hubo apenas un conato de rebeldía para una mujer que no puede estar un segundo quieta. Le advirtieron que tenían que internarla. «Les voy a hacer un juicio», amenazó con las pocas fuerzas que almacenaba, aún sin saber el diagnóstico: meningoencefalitis. Apenas pronuncia, bajando el tono, esa palabra de dicción imposible en el living de su casa. Hasta Lola, esa lora parlanchina que toma sol en su jaulita, revolea sus plumas ahuyentando el sonido de ese pasado cercano. El silencio rebota como una pelota sin rumbo. «¿A quién pensaba enjuiciar», se pregunta reponiendo imágenes, escenas y pequeños diálogos de esa travesía que enfrentó contra una enfermedad que, últimamente, se ha ensañado con los escritores. Una entrevista de Silvina Friera para Página/12:

El disco rígido de su memoria borró de un plumazo los detalles principales. «No se admiten visitas», dice que les dijo a unas amigas que la fueron a visitar. «¡Qué cosa ridícula, ¿no?!», plantea Luisa Valenzuela, antes de zambullirse de cabeza en su nueva novela, El mañana (Seix Barral), que presenta mañana a las 19.30 en Libros del Pasaje (Thames 1762). Y suelta la risa, una cascada de carcajadas contagiosas. Disfruta de los disparates de la mente en situaciones extremas, de esa ironía a flor de piel que no la abandona ni siquiera en los momentos más peliagudos.

Una verdadera mierda. Eso dice la escritora Elisa Algañaraz en el preludio de la novela en la que se pregunta por qué las metieron presas, qué hicieron, qué pensaron, qué dijeron de más. El mañana es un barco que llevaba a dieciocho escritoras. Durante cinco días esas mujeres participaron de una suerte de seminario flotante en el que se pelearon con el lenguaje, jugaron con él, se revolcaron y hasta chapotearon en las palabras como en tiempos preverbales. Estaban bailando, meneando como locas la cintura, cuando la fiesta se acabó. Un comando militar interrumpió el festejo para escupir calificativos rastreros: «Lesbianas», «brujas», «subversivas», «terroristas». Se las llevaron a todas, las condenaron a padecer el arresto domiciliario, cada una en sus casas, aisladas, acusadas de terroristas. Sus bibliotecas fueron expoliadas. Los libros que publicaron desaparecieron de las librerías y bibliotecas. Sus nombres fueron eliminados de Internet, como si nunca hubieran existido. Están silenciadas. Tienen la palabra prohibida, la escritura prohibida.

Elisa Algañaraz recibe una visita inesperada en el piso 13 del departamento donde está confinada: el «hombre araña», Omer Katvani, un traductor israelí –que alguna vez trabajó para el Mossad–, a quien conoció en un congreso internacional de escritoras en Jerusalén once años atrás. Enviado por el hacker argentino Esteban Clementi, Omer quiere saber por qué arrestaron a las escritoras, aunque frente a su admirada Elisa no suelte prenda sobre los verdaderos motivos de su «misión». La visita será fugaz, apenas el atisbo de un paliativo amoroso a tanto sinsentido. Katvani deberá marcharse, pero promete regresar para rescatarla. Antes le sugiere –le pide– que escriba sobre Juana Azurduy, una novela que la escritora comenzó pero nunca terminó. A ella, que sólo le dejaron una obsoleta laptop, no le queda más remedio que escribir. A pesar de que el tiempo pierda consistencia, Elisa es consciente de que «lo indecible está custodiado por el lenguaje mucho más celosamente de lo que podría estarlo por el silencio», como propone Giorgio Agamben. La escritura será la primera llave hacia la huida. Elisa conseguirá burlar el encierro, abrirá una puerta como quien abre un libro prohibido, caminará –sonámbula y perdida– por las calles de una ciudad extraña y reconocible hasta que el Cholo, un joven que junta monedas, la rescata y se la lleva con él hasta la Villa Indemnización.

En la casa de Valenzuela se admiten visitas. La escritora es una anfitriona excepcionalmente afectuosa que ofrece canelones caseros, manzanas asadas con crema, café, masitas y cuanta delicia tenga para convidar. Esta novela surgió en un momento en el que había más sombras que luces para publicar La travesía (2001), su anterior libro. Cuesta creer que Valenzuela haya tenido problemas para publicar. Tenía bronca –con razón– y para liberar la furia –y la desazón– comenzó a escribir esta historia de las escritoras borradas de un plumazo por «terroristas».

La pregunta que atraviesa a El mañana es por qué las encerraron a esas escritoras. ¿Importa más la pregunta en sí misma que la respuesta?

Es toda una cuestión de filosofía del lenguaje. Me interesaba explorar qué es eso del lenguaje, esa cosa rarísima en la que uno está tan metida; cómo surge. La novela es un thriller del lenguaje femenino. ¿Hemos descubierto algo? ¿Tenemos posibilidades de decir desde otro lugar? Decimos desde otro lugar, no hay dudas. El lenguaje abre puertas, pero ¿somos lo suficientemente osadas para arriesgarnos a abrir las puertas del horror y verlo desde otro lugar? Todo eso fue surgiendo a medida que escribía la novela. En general mis novelas son novelas de búsqueda; además a mí la escritura me sorprende. No planeo las cosas, no entro en la novela teniendo todo armado; algo que es muy masculino, aunque muchas escritoras también lo hagan. Quizá por eso no pude seguir escribiendo sobre Juana Azurduy, porque ya conocía la historia, conocía el final, cuando nunca conozco el final de mis novelas. Lo que me costó más fue encontrar una resolución dentro de la trama misma. Siempre la indagación es más interesante que la respuesta. En esta novela no importan tanto las respuestas. No preguntes por qué se dice en un momento de la novela; pero al mismo tiempo es la gran pregunta filosófica.

¿Por qué cree que a las escritoras se las coloca en el ámbito de la «subversión»?

Por el temor a lo desconocido; siempre la escritura puede ser un poco subversiva y transgresora. La entrada de la otra mirada es un shock en este mundo que se supone estratificado, bien armado. Pero de repente surge una mirada distinta. Leí mucho a Lacan; en sus últimos años decía que la mujer no existe porque está fuera del lenguaje. Después te das cuenta de que es así, que la mujer está fuera del lenguaje porque los plurales son masculinos. Está bien, es cierto; pero inmediatamente agrega que la mujer está fuera del lenguaje porque no sabe decir su voz. Me parece que no hemos hecho más que decir con nuestras voces, como lo hicieron Virginia Woolf, Clarice Lispector, Silvina Ocampo. Las mujeres que están en este barco que se llama El mañana no toman la escritura como un hecho tan subversivo; creen que es algo natural. No entienden por qué las han puesto en arresto domiciliario. Es más el peligro que se inventa desde el afuera y la necesidad de demostrar autoridad, de armar ese poder imaginario para seguir dominando una situación de palabra que siempre les perteneció a los autoritarios.

¿Tal vez vincular la escritura con la subversión esté asociado con la impotencia que genera no poder domesticar el lenguaje?

Claro, pero además la palabra te traiciona. Lo maravilloso del lenguaje es que no podés controlarlo. Te controla. Está todo ese erotismo que viene detrás, sin querer muchas veces. En la época de la Triple A y después durante la dictadura me divertía –lo que uno se puede divertir frente a esas situaciones– leyendo a trasluz los discursos, porque decían todo lo contrario de lo que aparentemente decían. El lenguaje los traicionaba. Con esto jugué en Cola de lagartija y en otros textos. Pero en esta novela quería ver desde el adentro de aquello que no puede ser dicho: cuando llegás a un límite y tenés que romperlo. Y siempre es peligroso. Como dice George Steiner, si entrás en los mundos atroces, nadie sale ileso; pero si no entrás sos un cobarde.

Que el encierro le traiga en bandeja a una libertadora –a Juana Azurduy– le resulta patético a Elisa. No quiere caer en la banalidad del consuelo por escrito, algo que El mañana evita con mayúsculas con la aguda escritura de Valenzuela, siempre escarbando en la ciénaga del lenguaje. «Yo no escribo novela histórica, me tiene harta la novela histórica, así nos fue por meternos con el pasado nuestro», despotrica la protagonista de la novela. «Es muy extraño cómo se va estructurando una historia a medida que uno la va escribiendo», señala. «Uno escribe para ir descubriendo cosas internas propias en las que vas tratando de armar sentidos. Y es un descubrimiento muy divertido cuando van aflorando los personajes y van creando sus propias situaciones. En algún momento pensé que no iba a escribir más: ya publiqué muchos libros, ya basta para mí; pero después fui recuperando la emoción de la escritura como una aventura, como un camino de comprensión de algo que te excede».

Así como durante la dictadura no hubo una reacción de la sociedad ante las desapariciones, en esta novela nadie reacciona ante el arresto domiciliario de este grupo de escritoras, como si volviera, en ese futuro indefinido en el que transcurre la historia, el «algo habrán hecho».

Tenés razón, está latente el «algo habrán hecho» porque en la novela acusan a las escritoras de «terroristas», las borran de Internet, prohíben sus libros y los sacan de las librerías. Y la gente se queda callada. Tampoco hay reacción de la prensa. Sólo tenemos el punto de vista de una escritora, no sabemos qué pasa con las otras. No hay una respuesta unívoca; es una novela de suposiciones, de ideas lanzadas para ver quién las agarra y por dónde van. Pueden ir por todos lados porque así es la naturaleza del lenguaje, de la escritura y de la vida. Pero es cierto que en la novela está el mismo mecanismo de negación que hubo durante la dictadura: Qué le importa la literatura a la sociedad, si uno lo piensa profundamente... Son escritoras que no son las best-sellers; en un momento pensé que las iban a reeducar, que las iban a llevar a una isla para que escribieran artículos femeninos y cosas así. Pero después lo descarté. Lo importante es indagar. Cuando escribí el cuento «La llave», pensé en las Madres de Plaza de Mayo, que siempre indagaron qué ha pasado. Como ya dije en un ensayo, creo que debemos seguir escribiendo sobre los horrores para que no se pierda la memoria y vuelva a repetirse la historia.

La novela parece preguntarse qué lugar ocupa una escritora en la sociedad. ¿Cuál cree que es su lugar?

Hay una literatura de mujeres que sigue el canon, por más que parezcan feministas o que digan cosas subversivas. Son subversivas en apariencia... Siento una sensación exultante cuando pienso que genero cierta incomodidad. Me tranquiliza pensar que me estudian en muchas partes; lo que es muy conmovedor –y a veces sucede– es encontrarte con una persona que te dice «tu libro me cambió la vida». No por la historia que cuenta, sino por la manera de narrarla...

La llegada del café interrumpe los pensamientos de Valenzuela. Después de un golpe de cucharita, retoma el hilo. «Hay mucha literatura de reflexión y a mí me encanta. A veces se escucha la queja acerca de por qué hay tantas novelas sobre escritores. Yo no elegí la escritura; como estaba rodeada de escritores, lo último que quería ser era escritora –recuerda la hija de Luisa Mercedes Levinson, enorme autora que escribió un cuento con Borges–. Pero la escritura te sorprende, de dónde sale, qué es este fenómeno. En alguna parte del inconsciente, en algún rincón del cerebro, la historia ya está escrita. Entonces lo único que tenés que hacer, con mayor o menor precisión, o sabiduría, talento y demás, es transcribirla. Por eso aparecen tantos escritores en la literatura de los escritores, porque estamos hurgando todo el tiempo.»

El mundo de El mañana –un homenaje también a Haroldo Conti– es sin duda ficcional, «aunque haya retazos de la realidad», aclara Valenzuela. Omer es uno de los primeros personajes masculinos realmente queribles para la escritora. Otro que suma puntos es el loco Saldívar, uno de los personajes clave, que vive en la villa. «Me encanta; es un pícaro de siete suelas, mentiroso y seductor», lo define. Pero curiosamente subraya que «no le tiene particular simpatía» a Elisa, la protagonista.

¿Tal vez no la quiere mucho porque al principio se queda en el molde y le falta coraje para escapar?

La acción transcurre a pesar de ella; pero tiene su valentía al enfrentarse a lo desconocido. ¿Viste que a veces a uno le gusta su heroína y a veces no? No le tengo un afecto particular... ¿se parecerá mucho a mí? (risas).


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Teatro / México: Foro Quinto Piso, espacio donde noveles actores y dramaturgos se ponen a prueba

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Escena de Sganarelle o el cornudo imaginario (Foto: Jesús Villaseca)

C iudad Juárez, Chihuahua. 2 de agosto 2010. (RanchoNEWS).- Desde hace dos años en el quinto piso de un edificio del Centro Histórico, ubicado en la calle de San Jerónimo 74, arriba de una mercería, una maquiladora de ropa juvenil y otra de abrigos, funciona un nuevo espacio teatral independiente que tiene como propósito ofrecer a noveles compañías y directores un lugar donde presentar sus obras. Una nota de Carlos Paul para La Jornada:

Se trata del Foro Quinto Piso, proyecto creado por Abel Ignacio Hernández y Gabriela Ornelas, a quienes se les sumaron posteriormente Salomón Santiago López e Ixchel Loa, parte también de la compañía teatral.

El espacio está abierto a las agrupaciones independientes profesionales para que presenten su trabajo, incluso jóvenes estudiantes o egresados de escuelas de teatro pueden presentar cuatro funciones para ponerse a prueba, verificar o pulir una obra.

De acuerdo con Salomón López e Ixchel Loa, todos los grupos pueden hacer uso del foro a cambio de módicos donativos económicos o en especie. «A veces nos llegan desde jabón y papel de baño, hasta cintas adhesivas, cables o elementos de utilería. De alguna manera todos contribuyen a que se sostenga el espacio».

En este foro, con capacidad para cerca de 80 espectadores, no sólo se han presentado grupos nacionales sino también compañías provenientes de Argentina, Venezuela y Colombia.

Actualmente, en el Foro Quinto Piso se presenta la compañía Pique Repique y Capote Teatro, dirigida por Andrea Meza Rodríguez, agrupación que durante cerca de cinco años ha decidido centrar sus esfuerzos escénicos en las obras de Molière. Entre las piezas que han adaptado para llevar a escena se encuentran Las preciosas ridículas; Las mujeres sabias, ganadora en 2008 por mejor montaje en el Festival Nacional Universitario de Teatro, y Escuela de mujeres y Sganarelle o el cornudo imaginario; las dos últimas se presentan ahora en el foro.

Pique Repique y Capote Teatro es también un grupo independiente integrado por egresados del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.

«Nuestro propósito como compañía es ser nosotros quienes busquemos al público, más que esperar que el espectador se acerque. La gente no tiene la obligación de asistir al teatro, sino que es nuestra obligación buscar al público. Hemos presentado nuestras obras en formato de calle, con responsabilidad social respecto de lo que escenificamos y decimos, retomando las obras de Molière».

Como parte del trabajo de teatro de calle, en esta ocasión con un lenguaje y vestuario más cotidiano y contemporáneo, y con una adaptación colectiva, Pique Repique y Capote Teatro presentan la obra Escuela de mujeres, los sábados a las 19 horas; la pieza, dice la directora, se centra «en el tema de la equidad de género. La historia trata sobre un hombre que tiene encerrada a una mujer y la educa para ser su esposa».

Además, los domingos, a las 18 horas, se presenta la comedia Sganarelle o el cornudo imaginario, en la que retomando el dicho de las apariencias engañan, «quisimos rescatar el tema de los celos, como los vivimos y sentimos», agregó Meza. Cada obra dura cerca de una hora.

En 2009, Foro Quinto Piso ganó en la categoría de teatro de calle en el Festival Nacional Universitario de Teatro, con la obra El gentil hombre también de Molière. Para mayor información se puede consultar la página www.foroquintopiso.com o al teléfono 5709-1093. San Jerónimo 74, esquina avenida 20 de Noviembre, Centro Histórico.


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Noticias / México: Deja Roxana Vázquez el museo de Bellas Artes, dirigirá el Museo de San Diego

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Roxana Velázquez llegó a la dirección en enero de 2007. (Foto: del MPBA)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 2 de agosto 2010. (RanchoNEWS).- Con una trayectoria de dos décadas, forjada en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la historiadora de arte Roxana Velázquez Martínez del Campo dejó la dirección del Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA) para asumir el próximo primero de septiembre la titularidad del Museo de Arte de San Diego (Sdmart, por su acrónimo en inglés). Aún no se ha anunciado quién la sucederá en el puesto que ocupaba desde enero de 2007. Una nota de Merry MacMasters para La Jornada:

Velázquez, por lo pronto, deja el MPBA con un calendario «excepcional» que abarca hasta 2013, en el cual la próxima exposición es una antológica de Saturnino Herrán programada originalmente para septiembre, pero cuya inauguración ahora se calcula en octubre, debido a las obras que aún no concluyen en el recinto.

También adelanta la muestra Arte y confrontación: arte latinoamericano 1910-2010, concebida para febrero de 2011, «reflexión de lo sucedido en el arte latinoamericano desde nuestra perspectiva», cuyo comité curatorial es presidido por Gerardo Mosquera, el reconocido crítico de arte de origen cubano que decidió hacer esta revisión de «América Latina y su asociación con las crisis sociales».

La exposición empieza con los murales, expresa Velázquez: «Tienes esta denuncia plástica en contra o en favor de situaciones, según las vieron Diego Rivera o José Clemente Orozco. Se han conseguido más de 200 obras en museos de Brasil, Paraguay, y Colombia. Están los nombres de los artistas más conocidos y consolidados, como Fernando Botero, de quien se exhibirán piezas de crítica hechas en los años 70 del siglo pasado.

«Asimismo, hay gran énfasis en los años 80 y hacia el presente: qué se ha dado, qué ha sucedido, qué ha pasado con los artistas latinoamericanos que viajaron. Habrá instalaciones, cine, obras creadas ex profeso. Habrá un coloquio académico trabajado con el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México». Luego, Arte y confrontación... viajará al estado de Coahuila, y a las ciudades de Bogotá y Medellín, en Colombia, y a París.

Hace dos meses se anunció la exhibición fotográfica de Paul Strand en México para otoño de 2011. Velázquez también señala que «hay una curaduría avanzada de Bartolomé Esteban Murillo, con más de 25 óleos conseguidos, cuyo curador es Benito Navarrete».

«Lo que importa son los proyectos», afirma la entrevistada. También, «la consecución de las piezas. Es la confianza que todos los museos tienen en el MPBA, en la seriedad de lo que queremos mostrar, en que se va a hacer un catálogo».

Para Velázquez, el MPBA ocupa un sitio emblemático en el exterior: «Tengo muchísima relación con museos del extranjero desde hace 20 años, y el MPBA es venerado, por supuesto, por el lugar que ocupa. Sabemos que atrae cantidades de público de lo más heterogéneo. Es un museo con una gran vida que, empezando con los murales, tiene un público cautivo de turistas nacionales y extranjeros». Pero más que nada, destaca por la «seriedad curatorial» de las muestras.

Sin duda, «está en el circuito internacional de museos, por lo que he trabajado muchos años». (La ex funcionaria dirigió el Museo Nacional de San Carlos de 1997 a 2004, y el Museo Nacional de Arte de 2004 a principios de 2007.) La ciudad de México, agregó, es reconocida como «metrópoli cultural a la que deben venir las grandes exposiciones, porque hay gran afluencia de público».

Velázquez apunta que durante su gestión frente al MPBA fue visitada por «casi 4 millones de personas», tan sólo la recién concluida muestra, El mundo invisible de René Magritte atrajo más de 450 mil visitantes. La capacidad de la historiadora del arte para organizar exposiciones de gran relevancia y atraer amplios públicos fue algo que interesó al consejo directivo del Sdmart, que también quisiera aumentar su público. Cabe recordar que fue seleccionada junto con otros 13 candidatos, por la empresa Phillips Oppenheim, especializada en búsqueda de talentos para puestos de liderazgo, para concursar por el cargo que quedó vacante. Al final del proceso la votación fue unánime en su favor.

Además, la especialista asume la dirección del Sdmart en un momento crítico para las relaciones México/Estados Unidos. De allí que hace hincapié en «la osadía de estos señores en San Diego, quienes decidieron contratar a una mexicana –aunque nació en Chicago, donde su padre realizaba una residencia médica–». El querer «abrirse, posicionarse hacia afuera, dejar un poco el sentido casi provinciano –el museo de San Diego se considera un museo regional– y mostrar otro rostro, otras sinergias. Además, soy la primera mujer en dirigir este museo, fundado en 1912».

El paso inicial de Velázquez en su nuevo puesto será empezar a estudiar la colección de 16 mil obras de arte de su acervo, que poco se conocen. El Sdmart también tiene un calendario de exposiciones ya armado, que comprende, entre otras, una de Roberto Matta para 2013 junto con el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles. Incluso, anota, está programada una muestra de la colección de Andrés Blaisten.


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domingo, agosto 01, 2010

Edición 100 / Prólogo

LAS CIEN EDICIONES, CASI AÑOS, DE LA REVISTA RANCHO LAS VOCES

Imagen de la primera portada de la revista. Una obra de la artista Juri Morioka: Leaning Toward The East, 2005 / Painting oil and pencil on canvas / 78" x 64". Por cierto, a partir de entonces las otras 99 portadas han sido fotografías. (Foto: RanchoNEWS)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 1 de agosto de 2010. (RanchoNEWS).- Entre que hace cinco años éramos un blogspot alentado por Zerk Montecristo (Pero, ¿qué quieras que escribamos, que amanecimos tristes y está noblado?), hasta que entre Jaime y Rubén lo convirtieron en boletín y luego en revista semanal, quincenal y (gracias a Dios, que existe) mensual, Rancho Las Voces llega a su edición 100. Y alguien dijo: «Vamos a hacer una fiesta«. Y la redacción completa exclamó: «¡Otra!». Es que cada edición es una fiesta, simbólica y literalmente.

Y por supuesto le encargamos a Zerk que se ocupara de escribir un texto que nació desde la cocina del Rancho. .

La revista vuelve a estar de luto por el deceso de nuestro amigo el Dr. José Guillermo Ortiz Collazo de cuyo deceso RMV ha escrito la siguiente crónica.

En la Memoria de Rancho Las Voces del V y IV Festival Internacional Chihuahua tenemos vídeos de estos artistas y espectáculos: Trilogy; Vox Lumiere; OSUACJ: Ópera Carmen; Ópera de Nuevo León: Tosca; Break! The Urban Funk Spectacular; Samulgwandae; Concha Buika: «Volver, Volver»; Habib Koité & Bamada: «Don´t smoke»; Olodum; Garifuna; y Stomp.

En la sección de Teatro tenemos la segunda parte de la entrevista exclusiva, grabada en vídeo, al actor y bailarín juarense Gilberto Barraza y además una galería fotográfica del montaje «Divorciarse sin morir en el intento» del grupo juarense Talón de Arena, estudio a cargo de Jaime Moreno Valenzuela.

También producciones propias son los audios de la lectura de los siguientes textos: «Plegaria» de Carmen Julia Holguín; «Juventud fugada» de Margarita Muñoz; Fragmento de «Treinta años» de Susana Flores; «Desnudarme»; de Carmen Amato y «Dos haikus» de Edna Ojeda.

Además agradecemos los muy afortunados textos de Margarita Muñoz titulados «La infinitud de Montemayor - Un acercamiento a su trabajo poético» y «Jesús Helguera: ¿pintor de calendarios?»; y damos la bienvenida desde Tepito, yes Tepito, al narrador Luciano Pérez que esta vez nos complace con su cuento «Pulque a Go Go».

En la sección Estampas de la Frontera contamos con los artículos 1953: Otorgan el voto a la mujer y Fabrican colchones en la ciudad.

Para la sección Visor Fronterizo, Rubén Moreno Valenzuela nos ofrece Predio para el Centro de Convenciones

Don Justiniano regresó de sus vacaciones y nos dejó las etimologías de las siguientes palabras: Elegante, Fetiche, Masonería y Mandrágora.

Agradecemos a Gildalorena Martinez que nos haya enviado una felicitación.

Esperamos que esta edición sea de su agrado.

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Visor Fronterizo / Rubén Moreno Valenzuela

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PREDIO PARA EL CENTRO DE CONVENCIONES




Ciudad Juárez, Chihuahua. 15 de julio de 2010. (RMV / RanchoNEWS).- En este predio, contiguo al Río Bravo, casi a la altura del edificio administrativo de la Presidencia Municipal, que se observa al fondo, se tiene planeado construir el Centro Convenciones. Actualmente se utiliza como campo de beisbol infantil.


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