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Elena Garro, París, 1951. En Yo sólo soy memoria. Biografía visual de Elena Garro de Patricia Rosas Lopátegui. (Foto: Archivo Helena Paz Garro)
C iudad Juárez, Chihuahua. 1 de enero de 2016. (RanchoNEWS).- Hoy 1 de enero de 2016 inicia el centenario de Elena Garro y a partir de este día queremos festejarla. La autora de Los recuerdos del porvenir (1963) nació en Puebla el 11 de diciembre de 1916, en plena lucha revolucionaria y, como Nellie Campobello, es hija de los ideales de Felipe Ángeles, Emiliano Zapata, Pancho Villa y de todos los héroes anónimos que pelearon en contra del totalitarismo y las injusticias sociales. Rosas Lopátegui especialista en la autora escribe para Excélsior.
Elena Garro, la de Un hogar sólido y La culpa es de los tlaxcaltecas; la que renovó el teatro y la narrativa en los años 50 y 60; la escritora sólo comparada con Sor Juana, merece que las instituciones culturales monten sus piezas teatrales durante los festejos de su centenario; reediten sus obras (la gran mayoría de ellas agotadas desde hace más de dos décadas) y se impartan conferencias y talleres en los cuales se revisen sus aportaciones dramatúrgicas y literarias. Si en vida no se le reconocieron cabalmente sus innovaciones, esperemos que ahora en su centenario se deconstruya la leyenda negra que orquestó el poder para eliminar su combate en aras de la justicia, la democracia y la igualdad genérica, y se agasaje a una de las creadoras más importantes del siglo XX.
He aquí algunas frases en torno a ella:
«Elena Garro, entre todas las mujeres que se dedican a las letras en México, es, por mucho, la mejor. Con la lanza de Un hogar sólido mató al dragón de la literatura femenina y la de algunos de los mejores hombres de letras y de teatro». (Armando de Maria y Campos).
« ¿Cómo si no dejándose llevar por la intuición, que lo abarca todo, podían haberse escrito novelas semejantes a Pedro Páramo y a Los recuerdos del porvenir?». (Rosario Castellanos).
«Los recuerdos del porvenir... un gran libro, un grandísimo libro, que ha inspirado, según me dijeron, a García Márquez. (...) ¡Elena! La Eva mexicana...». (Jean-Clarence Lambert).
«Elena Garro prueba (...) que la inocencia, que la facultad de maravillarse son el mágico manantial de donde brota, temblando en su gracia original, infalsificable, la poesía. Y que la poesía es, a su vez, la única forma posible de recobrar la verdadera sabiduría, esto es, la inocencia». (Margarita Michelena).
«Elena Garro es de esos seres que se roban la tarde en una fluida, rica, hipnotizadora conversación que no para nunca y que está regada de nombres y anécdotas encantadoras, surrealistas. Es ella la niña que cuidaba a Silvestre Revueltas, en España, para que compusiera la obra musical que dedicó a Federico García Lorca. La que atestiguaba que Juan de la Cabada terminara una novela o un cuento que no quería proseguir. La muchacha del cabello largo como de oro viejo, que con un inusitado grupo de brillantes mexicanos entre los que estaban Fernando y Susana Gamboa, José Chávez Morado, Carlos Pellicer y Revueltas luego, ya en Nueva York, y quién sabe cuántos más, viajaba por el sur de Estados Unidos rumbo a España, y la gente les preguntaba a ella y a los demás estrafalarios paseantes: ‘¿Son ustedes del show?...’». (María Luisa La China Mendoza).
«Los recuerdos del porvenir siempre me ha parecido una de las novelas más extraordinarias y el título es todo un acierto» (Juan Rulfo).
«Elena Garro es una persona excepcionalmente inteligente, y creo que ese libro que se llama Los recuerdos del porvenir es el libro mejor escrito por una mujer en México». (Luisa Josefina Hernández).
«Los recuerdos del porvenir es una novela que de principio a fin no tiene páginas muertas, que es más nueva que el periódico de hoy». (Emmanuel Carballo).
«Por cierto, Borges, José Bianco y Bioy Casares le escribieron una carta a mi mamá donde declaraban que Los recuerdos del porvenir era una novela tan buena, una crítica a la sociedad tan fuerte, que sólo podría comparársele con La guerra y la paz de Tolstoi». (Helena Paz Garro).
«Andamos huyendo Lola de Elena Garro es un volumen de 10 textos. Su maestría, como pintora a la Orozco de la Revolución mexicana, vuelve aquí a desatar su fuerza, su furia, su protesta. Con un estilo más depurado aún, la autora de cuentos góticos que tanto escasean en México y alrededores, construye historias donde la imaginación (o tal vez el deseo) hace reales y vivos a los fantasmas; cuentos que tienen el sabor tenuemente horrendo de las historias y leyendas irlandesas. ¡Y son tan mexicanos!». (Francisco Zendejas).
Que estas frases de reconocimiento de algunos escritores e intelectuales sirvan como aval para que los lectores se acerquen a su obra despojados de prejuicios y celebremos a la escritora plenamente. Les aseguro que Elena Garro no los defraudará.
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sábado, enero 02, 2016
Cine / Cineteca Nacional extensión Ciudad Juárez, programación del 2 al 15 de Enero 2016
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C iudad Juárez, Chihuahua. 1° de enero de 2016. (RanchoNEWS).- La Cineteca Nacional extensión Juárez presenta su cartelera de la primera quincena del mes de enero.
El 1 de Enero Cineteca Cd.Juárez permanecerá cerrada.
2,3,4,5 y 6 de enero única función a las 6:00 P.M.
País: EUA-2004
Duración: 100 mins.
Clasificación: A(Toda la Familia).
Director: Robert Zemeckis
Guión: Chris Van Allsburg (libro), Robert Zemeckis y William Broyles Jr..
Fotografía: Don Burgess y Robert Presley.
Música: Glen Ballard y Alan Silvestri.
Edición: R. Orlando Duenas y Jeremiah O'Driscoll.
Reparto: Tom Hanks, Leslie Harter Zemeckis, Eddie Deezen, Nona M. Gaye, Peter Scolari, Brendan King, Andy Pellick. Productor: Gary Goetzman, Steve Starkey.
Sinopsis:
Inspirada en el libro infantil del mismo nombre, esta cinta nos narra la historia de un niño que, pese a las risas de sus amigos, se niega a aceptar que Santa Claus no exista. Sin embargo, la vida de este pequeño de repente se ve alterada cuando en Nochebuena, un tren de vapor mágico conducido por un enviado especial, invita al joven y a sus escépticos amigos a viajar al Polo Norte para encontrarse con Papá Noel, en un viaje de autodescubrimiento que le enseña que la grandiosidad de la vida nunca desaparece para aquellos que creen.
2004: 3 nominaciones al Oscar: Mejor canción original, sonido, efectos de sonido
2004: Globos de Oro: Nominada Mejor canción original
2004: BAFTA: Mejor película infantil
7,8,9 y 10 de enero única función a las 6:00 P.M.
País: Estados Unidos (2013)
Duración: 131 min.
Clasificación: B (Adolecentes y Adultos)
Director: Guillermo del Toro
Guión:Travis Beacham, Guillermo del Toro Historia: Travis Beacham
Música: Ramin Djawadi
Fotografía: Guillermo Navarro
Reparto: Charlie Hunnam, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Day, Diego Klattenhoff, Burn Gorman, Max Martini, Robert Kazinsky, Clifton Collins Jr., Ron Perlman, Brad William Henke, Larry Joe Campbell, Mana Ashida, Santiago Segu
Sinopsis:
Cuando legiones de monstruosas criaturas, denominadas Kaiju, comienzan a salir del mar, se inicia una guerra que acabará con millones de vidas y que consumirá los recursos de la humanidad durante interminables años. Para combatir a los Kaiju gigantes diseñan un tipo especial de arma: enormes robots, llamados Jaegers, que son controlados simultáneamente por dos pilotos cuyas mentes están bloqueadas en un puente neural. Pero incluso los Jaegers proporcionan poca defensa ante los incansables Kaiju. A punto de la derrota, las fuerzas que defienden a la humanidad no tienen otra elección que recurrir a dos insólitos héroes: un ex piloto acabado (Charlie Hunnam) y un aprendiz que todavía no se ha puesto a prueba (Rinko Kikuchi). Ambos se unen para traer a un legendario pero al parecer obsoleto Jaeger del pasado. Juntos, son la última esperanza de la humanidad frente al apocalipsis que se avecina.
2013: Premios BAFTA: Nominada a Mejores efectos visuales
2013: Premios Annie: Mejores efectos animados en una producción no animada
11,12, 13,14 y 15 de enero única función a las 6:00 P.M.
País: EUA
Clasificación: B (adolescentes y adultos)
Duración: 149 mins.
Dirección: Robert Zemeckis.
Año: 1997
Guión: Carl Sagan
Fotografía en color: Don Burgess
Edición: Arthur Schmidt
Música: Alan Silvestri
Reparto: Matthew McConaughey, Jodie Foster, James Woods, etc.
Sinopsis:
Basada en la novela de ciencia-ficción escrita por el desaparecido Carl Sagan y publicada en 1985 acerca de la posibilidades de comunicación con la inteligencia extraterreste, Contacto es, a su manera, tan ambiciosa como tres décadas antes lo fue 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick. La película de Robert Zemeckis anuncia esas ambiciones en la secuencia inicial, en que la cámara nos transporta lejos de la Tierra y hacia el espacio exterior siguiendo las ondas de radio que portan hacia las estrellas fragmentos de todo tipo de transmisiones terrestres: escuchamos desde noticias hasta canciones, (que incluyen Catch a falling star de Perry Como). La secuencia termina con el universo literalmente visto en uno de los ojos de una niña de ocho años, Ellie Arroway, que es una obsesiva radioaficionada y desea «una antena más grande». Con ese movimiento de cámara (el dolly back más largo de la historia del cine, si se cuenta la distancia recorrida), Zemeckis sugiere que ésta es la más personal de las odiseas del espacio. El relato nunca se apartará de Ellie, actuada por Jodie Foster con determinación, valor, obstinación e inspiración, todo al mismo tiempo.
1997: Nominada al Oscar: Mejor sonido
1997: Nominada al Globo de Oro: Mejor actriz drama (Jodie Foster)
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C iudad Juárez, Chihuahua. 1° de enero de 2016. (RanchoNEWS).- La Cineteca Nacional extensión Juárez presenta su cartelera de la primera quincena del mes de enero.
El 1 de Enero Cineteca Cd.Juárez permanecerá cerrada.
EL EXPRESO POLAR
2,3,4,5 y 6 de enero única función a las 6:00 P.M.
País: EUA-2004
Duración: 100 mins.
Clasificación: A(Toda la Familia).
Director: Robert Zemeckis
Guión: Chris Van Allsburg (libro), Robert Zemeckis y William Broyles Jr..
Fotografía: Don Burgess y Robert Presley.
Música: Glen Ballard y Alan Silvestri.
Edición: R. Orlando Duenas y Jeremiah O'Driscoll.
Reparto: Tom Hanks, Leslie Harter Zemeckis, Eddie Deezen, Nona M. Gaye, Peter Scolari, Brendan King, Andy Pellick. Productor: Gary Goetzman, Steve Starkey.
Sinopsis:
Inspirada en el libro infantil del mismo nombre, esta cinta nos narra la historia de un niño que, pese a las risas de sus amigos, se niega a aceptar que Santa Claus no exista. Sin embargo, la vida de este pequeño de repente se ve alterada cuando en Nochebuena, un tren de vapor mágico conducido por un enviado especial, invita al joven y a sus escépticos amigos a viajar al Polo Norte para encontrarse con Papá Noel, en un viaje de autodescubrimiento que le enseña que la grandiosidad de la vida nunca desaparece para aquellos que creen.
2004: 3 nominaciones al Oscar: Mejor canción original, sonido, efectos de sonido
2004: Globos de Oro: Nominada Mejor canción original
2004: BAFTA: Mejor película infantil
TITANES DEL PACIFICO
País: Estados Unidos (2013)
Duración: 131 min.
Clasificación: B (Adolecentes y Adultos)
Director: Guillermo del Toro
Guión:Travis Beacham, Guillermo del Toro Historia: Travis Beacham
Música: Ramin Djawadi
Fotografía: Guillermo Navarro
Reparto: Charlie Hunnam, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Day, Diego Klattenhoff, Burn Gorman, Max Martini, Robert Kazinsky, Clifton Collins Jr., Ron Perlman, Brad William Henke, Larry Joe Campbell, Mana Ashida, Santiago Segu
Sinopsis:
Cuando legiones de monstruosas criaturas, denominadas Kaiju, comienzan a salir del mar, se inicia una guerra que acabará con millones de vidas y que consumirá los recursos de la humanidad durante interminables años. Para combatir a los Kaiju gigantes diseñan un tipo especial de arma: enormes robots, llamados Jaegers, que son controlados simultáneamente por dos pilotos cuyas mentes están bloqueadas en un puente neural. Pero incluso los Jaegers proporcionan poca defensa ante los incansables Kaiju. A punto de la derrota, las fuerzas que defienden a la humanidad no tienen otra elección que recurrir a dos insólitos héroes: un ex piloto acabado (Charlie Hunnam) y un aprendiz que todavía no se ha puesto a prueba (Rinko Kikuchi). Ambos se unen para traer a un legendario pero al parecer obsoleto Jaeger del pasado. Juntos, son la última esperanza de la humanidad frente al apocalipsis que se avecina.
2013: Premios BAFTA: Nominada a Mejores efectos visuales
2013: Premios Annie: Mejores efectos animados en una producción no animada
CONTACTO
11,12, 13,14 y 15 de enero única función a las 6:00 P.M.
País: EUA
Clasificación: B (adolescentes y adultos)
Duración: 149 mins.
Dirección: Robert Zemeckis.
Año: 1997
Guión: Carl Sagan
Fotografía en color: Don Burgess
Edición: Arthur Schmidt
Música: Alan Silvestri
Reparto: Matthew McConaughey, Jodie Foster, James Woods, etc.
Sinopsis:
Basada en la novela de ciencia-ficción escrita por el desaparecido Carl Sagan y publicada en 1985 acerca de la posibilidades de comunicación con la inteligencia extraterreste, Contacto es, a su manera, tan ambiciosa como tres décadas antes lo fue 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick. La película de Robert Zemeckis anuncia esas ambiciones en la secuencia inicial, en que la cámara nos transporta lejos de la Tierra y hacia el espacio exterior siguiendo las ondas de radio que portan hacia las estrellas fragmentos de todo tipo de transmisiones terrestres: escuchamos desde noticias hasta canciones, (que incluyen Catch a falling star de Perry Como). La secuencia termina con el universo literalmente visto en uno de los ojos de una niña de ocho años, Ellie Arroway, que es una obsesiva radioaficionada y desea «una antena más grande». Con ese movimiento de cámara (el dolly back más largo de la historia del cine, si se cuenta la distancia recorrida), Zemeckis sugiere que ésta es la más personal de las odiseas del espacio. El relato nunca se apartará de Ellie, actuada por Jodie Foster con determinación, valor, obstinación e inspiración, todo al mismo tiempo.
1997: Nominada al Oscar: Mejor sonido
1997: Nominada al Globo de Oro: Mejor actriz drama (Jodie Foster)
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viernes, enero 01, 2016
Obituario / Natalie Cole
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La artista, hija de Nat King Cole, cuya sombra marcó toda su carrera, había padecido numerosos problemas de salud. (Foto: Evan Agostini)
C iudad Juárez, Chihuahua. 1 de enero de 2016. (RanchoNEWS).- Natalie Maria Cole, cantante de soul, jazz y pop, murió el último día de 2015, en su Los Ángeles natal, en el hospital Cedar Sinai. Natalie, de 65 años, fue la única de los cinco hijos del legendario Nat King Cole que se dedicó con éxito al mundo del espectáculo. Reporta Diego A. Manrique para El País.
Se podría decir que Natalie Cole recibió de su padre un regalo envenenado. Nat King Cole triunfó pero debió enfrentarse al racismo todavía imperante en los Estados Unidos del presidente Eisenhower. A pesar de la pulcra imagen familiar, en el hogar de los Cole se vivieron muchas turbulencias: las infidelidades del padre estuvieron a punto de romper su matrimonio, aunque se recompuso cuando se detectó el cáncer que acabó con su vida en 1965. En aquellas batallas, Natalie tomó partido por su padre y decidió dedicarse a su oficio. Se enfrentó con su madre, Maria, que había desarrollado cierta antipatía por el show business. Tras sus años universitarios, donde incluso flirteó con el radicalismo político del Black Panther Party, empezó a cantar profesionalmente. Su apellido facilitaba los bolos pero a la larga resultó una rémora: promotores y discográficas esperaban un repertorio middle of the road y ella era una criatura de los sesenta, atraída por el soul y el rock; se negaba a interpretar las canciones identificadas con Nat King Cole.
Fue lanzada por Capitol Records, la compañía de su padre, en 1975 y tuvo éxitos inmediatamente, con temas como Inseparable, Sophisticated lady o I’ve got love on my mind. Los productores siguieron el modelo de los discos maduros de Aretha Franklin, lo que provocó el enfado de la Reina del Soul. En realidad, Aretha no tenía nada que temer: la afición de Natalie a las drogas duras era un secreto a voces en la industria musical, la explicación para demasiadas ausencias y deslices. Además, Natalie era más flexible en lo musical: en 1988, colocó en las listas su versión new wave de un tema de Bruce Springsteen, Pink Cadillac.
Ya en los noventa, Natalie se rindió a la presión ambiental y se decidió a explotar el legado familiar. Aceptó que la sombra de su padre era demasiado gigantesca: había visto los agobios de su tío, el gran cantante y pianista Freddy Cole, cuya desesperación le llevó a titular un álbum No soy mi hermano, soy yo. En 1991, Natalie lanzó Unforgettable… with love, donde recreaba éxitos de su padre. Y no solo eso: la tecnología permitía que grabara un dueto con la voz de Nat King Cole, en lo que las lenguas pérfidas del negocio musical llamaron un «desenterrado». Pero eso se decía en petit comité: en uno de sus espasmos de tradicionalismo, la Academia premiaría a Natalie con varios premios Grammy.
La fórmula del «desenterrado» se popularizaría internacionalmente: su aceptación comercial facilitó aberraciones como los duetos entre dos o más artistas que llevaban décadas en la tumba. Aunque Natalie reincidiría, se puede afirmar que aprovechó bien la resurrección de su carrera: aparte de los inevitables discos navideños y las grabaciones con orquestas sinfónicas, se permitió dar salida a su pasión por el jazz. En 2000, publicó una autobiografía, Angel on my shoulder, donde relataba sus problemas con la heroína, el crack y el alcohol, aparte de sus conflictos religiosos. Esas confesiones facilitaron su aceptación por el mundo de la televisión, donde protagonizó abundantes especiales y apareció como actriz en diversas series; convenientemente embellecida, su vida se transformó en un telefilme, titulada Livin’ for love. Como ella reconocía, era su apellido lo que despertaba la curiosidad de personajes tan diversos como Nelson Mandela o Frank Sinatra.
Sus últimos años fueron lastrados por problemas de salud. Aquejada de hepatitis C, tuvo que someterse a un trasplante de riñón en 2009. Fue particularmente crítica con artistas que exhibían sus excesos vitales, como Amy Winehouse; vivió como una tragedia la muerte de su amiga Whitney Houston.
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La artista, hija de Nat King Cole, cuya sombra marcó toda su carrera, había padecido numerosos problemas de salud. (Foto: Evan Agostini)
C iudad Juárez, Chihuahua. 1 de enero de 2016. (RanchoNEWS).- Natalie Maria Cole, cantante de soul, jazz y pop, murió el último día de 2015, en su Los Ángeles natal, en el hospital Cedar Sinai. Natalie, de 65 años, fue la única de los cinco hijos del legendario Nat King Cole que se dedicó con éxito al mundo del espectáculo. Reporta Diego A. Manrique para El País.
Se podría decir que Natalie Cole recibió de su padre un regalo envenenado. Nat King Cole triunfó pero debió enfrentarse al racismo todavía imperante en los Estados Unidos del presidente Eisenhower. A pesar de la pulcra imagen familiar, en el hogar de los Cole se vivieron muchas turbulencias: las infidelidades del padre estuvieron a punto de romper su matrimonio, aunque se recompuso cuando se detectó el cáncer que acabó con su vida en 1965. En aquellas batallas, Natalie tomó partido por su padre y decidió dedicarse a su oficio. Se enfrentó con su madre, Maria, que había desarrollado cierta antipatía por el show business. Tras sus años universitarios, donde incluso flirteó con el radicalismo político del Black Panther Party, empezó a cantar profesionalmente. Su apellido facilitaba los bolos pero a la larga resultó una rémora: promotores y discográficas esperaban un repertorio middle of the road y ella era una criatura de los sesenta, atraída por el soul y el rock; se negaba a interpretar las canciones identificadas con Nat King Cole.
Fue lanzada por Capitol Records, la compañía de su padre, en 1975 y tuvo éxitos inmediatamente, con temas como Inseparable, Sophisticated lady o I’ve got love on my mind. Los productores siguieron el modelo de los discos maduros de Aretha Franklin, lo que provocó el enfado de la Reina del Soul. En realidad, Aretha no tenía nada que temer: la afición de Natalie a las drogas duras era un secreto a voces en la industria musical, la explicación para demasiadas ausencias y deslices. Además, Natalie era más flexible en lo musical: en 1988, colocó en las listas su versión new wave de un tema de Bruce Springsteen, Pink Cadillac.
Ya en los noventa, Natalie se rindió a la presión ambiental y se decidió a explotar el legado familiar. Aceptó que la sombra de su padre era demasiado gigantesca: había visto los agobios de su tío, el gran cantante y pianista Freddy Cole, cuya desesperación le llevó a titular un álbum No soy mi hermano, soy yo. En 1991, Natalie lanzó Unforgettable… with love, donde recreaba éxitos de su padre. Y no solo eso: la tecnología permitía que grabara un dueto con la voz de Nat King Cole, en lo que las lenguas pérfidas del negocio musical llamaron un «desenterrado». Pero eso se decía en petit comité: en uno de sus espasmos de tradicionalismo, la Academia premiaría a Natalie con varios premios Grammy.
La fórmula del «desenterrado» se popularizaría internacionalmente: su aceptación comercial facilitó aberraciones como los duetos entre dos o más artistas que llevaban décadas en la tumba. Aunque Natalie reincidiría, se puede afirmar que aprovechó bien la resurrección de su carrera: aparte de los inevitables discos navideños y las grabaciones con orquestas sinfónicas, se permitió dar salida a su pasión por el jazz. En 2000, publicó una autobiografía, Angel on my shoulder, donde relataba sus problemas con la heroína, el crack y el alcohol, aparte de sus conflictos religiosos. Esas confesiones facilitaron su aceptación por el mundo de la televisión, donde protagonizó abundantes especiales y apareció como actriz en diversas series; convenientemente embellecida, su vida se transformó en un telefilme, titulada Livin’ for love. Como ella reconocía, era su apellido lo que despertaba la curiosidad de personajes tan diversos como Nelson Mandela o Frank Sinatra.
Sus últimos años fueron lastrados por problemas de salud. Aquejada de hepatitis C, tuvo que someterse a un trasplante de riñón en 2009. Fue particularmente crítica con artistas que exhibían sus excesos vitales, como Amy Winehouse; vivió como una tragedia la muerte de su amiga Whitney Houston.
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miércoles, diciembre 30, 2015
Fotografía / España: La apoteosis de los excluidos, según Paz Errázuriz
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Miss Peggy II, Santiago, de la serie El circo, de 1984. (Foto: Paz Errázuriz)
C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de diciembre de 2015. (RanchoNEWS).- Las primeras imágenes que realizó Paz Errázuriz (Santiago de Chile, 1944) tienen que ver con los intensos y conflictivos años que a comienzos de los setenta se vivieron en Chile: el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende (1970-1973) y la dictadura fascista de Augusto Pinochet (1973-1990). Durante la primera semana del golpe, la casa familiar de Errázuriz fue allanada por los militares, lo que no impidió a la joven salir a la calle armada con su Nikon de 35 milímetros y retratar los amplios sectores de la población que participaron en huelgas, manifestaciones y protestas contra el régimen. Encaramada en lo más alto de un edificio del centro de Santiago, plasmó en 1985 uno de sus primeros y más celebrados trabajos: la celebración del Día de la Mujer, que paralizó la marcha de los automóviles y en el que las manifestantes fueron dispersadas con chorros de agua. Reporta Ángeles García desde Madrid para El País.
Muy poco después decidió que la mejor manera de defender los derechos humanos consistía en dirigir su objetivo hacia los excluidos por el régimen y por la sociedad, hacia aquellos que por su apariencia o circunstancias representaban a una sociedad recluida y encarcelada: los locos, las prostitutas, los transexuales, los viejos o los indígenas. El resultado de ese empeño al que Errázuriz lleva dedicada cuatro décadas son 170 impactantes fotografías que en forma de retrospectiva se pueden contemplar hasta el 28 de febrero en la Fundación Mapfre. Premiada en la última edición de PhotoEspaña junto a Colita, esta es la primera gran antológica que se le dedica en España a una artista que está representada en los grandes museos de arte contemporáneo y que logró que el pabellón de Chile fuera uno de los más visitados en la Bienal de Venecia que se acaba de clausurar.
La exposición arranca sin concesiones al espectador. De la primera a la última de las 10 series resulta difícil relajarse o dejarse llevar por la contemplación. Errázuriz retrata a sus excluidos con un mimo idéntico con el que Avedon, por ejemplo, retrató a sus glamourosas modelos, pero el resultado produce un profundo desasosiego.
La primera serie se titula Los dormidos y está protagonizada por indigentes, personas durmiendo a la intemperie, sobre bancos, sobre cartones o directamente sobre el asfalto. La artista quiso mostrar en estas fotos tomadas a comienzos de los setenta el panorama de un pueblo sumido en la indigencia. Como contrapunto, mezcla retratos de señoras de clases adineradas a las que denomina Las regias y cuyos rostros contorsionados por gestos resultan sobrecogedores en su desprecio.
Cuatro años de su hijo
La reflexión sobre el paso del tiempo, sobre la vida y la muerte, uno de los temas a los que la autora ha dedicado más tiempo, ocupan más espacio. A mediados de los ochenta se dedicó a fotografiar a su hijo Tomás una vez al mes a lo largo de cuatro años. Como en la película Boyhood, de Richard Linklater, las transformaciones físicas en el chico son un cúmulo de sorpresas y de desgarro. Pero es frente a la vejez donde mejor recrea ese desgarro, mostrando una mirada muy crítica hacia la infantilización de los ancianos y el olvido hacia ellos de la sociedad y sus propias familias.
Las imágenes de desnudez de los mayores y cómo utilizan su tiempo de ocio con bailes o elecciones de reinas de belleza resultan tan tiernas como impactantes. El apartado se cierra con Momento mori, que incluye fotografías tomadas en las sepulturas de un cementerio de Santiago en las que, a modo de ornamento, se han colocado imágenes y recuerdos de la persona muerta.
En un país que soportó la dictadura 17 años, el confinamiento de las personas fue más allá de las cárceles. Los psiquiátricos permanecieron llenos de gente cuya razón para su internamiento era más que confusa. Errázuriz visitó en numerosas ocasiones el hospital psiquiátrico Philippe Pinel de Putaendo, a 200 kilómetros de Santiago, donde se encontró con personas desatendidas por sus seres más cercanos. Allí hizo dos conjuntos de fotografías, El infarto del alma (1992-1994) y Antesala de un desnudo (1999). En el primer conjunto se ven escenas de internos con inocentes gestos de afecto como pasear de la mano o acariciarse la mejilla. Mucho más perturbador es el segundo bloque: los internos posan desnudos en una nave donde van a limpiar su cuerpo bajo unos enormes chorros de agua. Los suelos y paredes desconchados o los boquetes en las paredes completan unas escenas de completa desolación.
En la exposición, boxeadores, indígenas y ciegos son también retratadas por la cámara de esta gran artista.
El sexo como forma de supervivencia
El sexo como forma de supervivencia es otro de los temas que más apasionan a Paz Errázuriz. Entre 1982 y 1987 frecuentó a un grupo de hombres que se travestían y prostituían en distintos burdeles de Santiago y Talca. Después, en 1990 se publicó un fotolibro en el que recoge esas fotos en blanco y negro en La manzana de Adán, así como textos y entrevistas a los integrantes de una familia que en nada encajaba con el modelo burgués. Una gran familia heterodoxa que rompía moldes y que se vio diezmada por el sida, la precariedad económica y la persecución policial.
Su última incursión en el tema de la prostitución fue el pasado año, cuando inmortalizó el deprimente local denominado Muñecas, situado en la frontera entre Chile y Perú. Retratadas en color, las mujeres posan sonrientes con gestos de camaradería entre ellas. Pese a ello, el espectador no puede dejar de preguntarse sobre sus terribles condiciones de vida.
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Miss Peggy II, Santiago, de la serie El circo, de 1984. (Foto: Paz Errázuriz)
C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de diciembre de 2015. (RanchoNEWS).- Las primeras imágenes que realizó Paz Errázuriz (Santiago de Chile, 1944) tienen que ver con los intensos y conflictivos años que a comienzos de los setenta se vivieron en Chile: el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende (1970-1973) y la dictadura fascista de Augusto Pinochet (1973-1990). Durante la primera semana del golpe, la casa familiar de Errázuriz fue allanada por los militares, lo que no impidió a la joven salir a la calle armada con su Nikon de 35 milímetros y retratar los amplios sectores de la población que participaron en huelgas, manifestaciones y protestas contra el régimen. Encaramada en lo más alto de un edificio del centro de Santiago, plasmó en 1985 uno de sus primeros y más celebrados trabajos: la celebración del Día de la Mujer, que paralizó la marcha de los automóviles y en el que las manifestantes fueron dispersadas con chorros de agua. Reporta Ángeles García desde Madrid para El País.
Muy poco después decidió que la mejor manera de defender los derechos humanos consistía en dirigir su objetivo hacia los excluidos por el régimen y por la sociedad, hacia aquellos que por su apariencia o circunstancias representaban a una sociedad recluida y encarcelada: los locos, las prostitutas, los transexuales, los viejos o los indígenas. El resultado de ese empeño al que Errázuriz lleva dedicada cuatro décadas son 170 impactantes fotografías que en forma de retrospectiva se pueden contemplar hasta el 28 de febrero en la Fundación Mapfre. Premiada en la última edición de PhotoEspaña junto a Colita, esta es la primera gran antológica que se le dedica en España a una artista que está representada en los grandes museos de arte contemporáneo y que logró que el pabellón de Chile fuera uno de los más visitados en la Bienal de Venecia que se acaba de clausurar.
La exposición arranca sin concesiones al espectador. De la primera a la última de las 10 series resulta difícil relajarse o dejarse llevar por la contemplación. Errázuriz retrata a sus excluidos con un mimo idéntico con el que Avedon, por ejemplo, retrató a sus glamourosas modelos, pero el resultado produce un profundo desasosiego.
La primera serie se titula Los dormidos y está protagonizada por indigentes, personas durmiendo a la intemperie, sobre bancos, sobre cartones o directamente sobre el asfalto. La artista quiso mostrar en estas fotos tomadas a comienzos de los setenta el panorama de un pueblo sumido en la indigencia. Como contrapunto, mezcla retratos de señoras de clases adineradas a las que denomina Las regias y cuyos rostros contorsionados por gestos resultan sobrecogedores en su desprecio.
Compadres, de la serie Personas, de 1987. / Paz Errázuriz
Cuatro años de su hijo
La reflexión sobre el paso del tiempo, sobre la vida y la muerte, uno de los temas a los que la autora ha dedicado más tiempo, ocupan más espacio. A mediados de los ochenta se dedicó a fotografiar a su hijo Tomás una vez al mes a lo largo de cuatro años. Como en la película Boyhood, de Richard Linklater, las transformaciones físicas en el chico son un cúmulo de sorpresas y de desgarro. Pero es frente a la vejez donde mejor recrea ese desgarro, mostrando una mirada muy crítica hacia la infantilización de los ancianos y el olvido hacia ellos de la sociedad y sus propias familias.
Las imágenes de desnudez de los mayores y cómo utilizan su tiempo de ocio con bailes o elecciones de reinas de belleza resultan tan tiernas como impactantes. El apartado se cierra con Momento mori, que incluye fotografías tomadas en las sepulturas de un cementerio de Santiago en las que, a modo de ornamento, se han colocado imágenes y recuerdos de la persona muerta.
En un país que soportó la dictadura 17 años, el confinamiento de las personas fue más allá de las cárceles. Los psiquiátricos permanecieron llenos de gente cuya razón para su internamiento era más que confusa. Errázuriz visitó en numerosas ocasiones el hospital psiquiátrico Philippe Pinel de Putaendo, a 200 kilómetros de Santiago, donde se encontró con personas desatendidas por sus seres más cercanos. Allí hizo dos conjuntos de fotografías, El infarto del alma (1992-1994) y Antesala de un desnudo (1999). En el primer conjunto se ven escenas de internos con inocentes gestos de afecto como pasear de la mano o acariciarse la mejilla. Mucho más perturbador es el segundo bloque: los internos posan desnudos en una nave donde van a limpiar su cuerpo bajo unos enormes chorros de agua. Los suelos y paredes desconchados o los boquetes en las paredes completan unas escenas de completa desolación.
En la exposición, boxeadores, indígenas y ciegos son también retratadas por la cámara de esta gran artista.
El sexo como forma de supervivencia
El sexo como forma de supervivencia es otro de los temas que más apasionan a Paz Errázuriz. Entre 1982 y 1987 frecuentó a un grupo de hombres que se travestían y prostituían en distintos burdeles de Santiago y Talca. Después, en 1990 se publicó un fotolibro en el que recoge esas fotos en blanco y negro en La manzana de Adán, así como textos y entrevistas a los integrantes de una familia que en nada encajaba con el modelo burgués. Una gran familia heterodoxa que rompía moldes y que se vio diezmada por el sida, la precariedad económica y la persecución policial.
Su última incursión en el tema de la prostitución fue el pasado año, cuando inmortalizó el deprimente local denominado Muñecas, situado en la frontera entre Chile y Perú. Retratadas en color, las mujeres posan sonrientes con gestos de camaradería entre ellas. Pese a ello, el espectador no puede dejar de preguntarse sobre sus terribles condiciones de vida.
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Literatura / México: La máquina de escribir de Rulfo
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La máquina de Rulfo y su recibo de compra. (Foto: Bernardo Arcos FUNDACIÓN JUAN RULFO)
C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de diciembre de 2015. (RanchoNEWS).- La máquina en la que Juan Rulfo escribió Pedro Páramo, la novela mexicana más ensalzada del siglo XX, es la misma que empleó el Ejército de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Reporta Pablo de Llano para El País.
Remington Rand Nº 17, también conocida como Modelo 17 o KMC. Fabricada desde 1939 a 1950. Negra, de hierro. 14,7 kilos. Un artefacto fabril del que salió una obra maestra que se conserva, sin tinta pero en buenas condiciones, en casa de Clara Angelina Aparicio Reyes, esposa de Rulfo.
Su marido la compró el 10 de noviembre de 1953 en la tienda de Remington Rand, en el número 30 de la Avenida Insurgentes de Ciudad de México. Hoy, en ese lugar, está un edificio abandonado de cuatro plantas, pintarrajeado de arriba abajo de grafitis.
Rulfo, que tenía 36 años y dos hijos pequeños con Clara, pagó por la máquina 1.000 pesos mexicanos, un tercio de lo que cobraba como becario del Centro Mexicano de Escritores, creado por la escritora estadounidense Margaret Shedd y financiado por la Fundación Rockefeller en un tiempo en el que en México apenas había apoyo estatal a la producción literaria.
Coincide que aquel día en el que compró la máquina, Rulfo fue retratado a lápiz por su amiga pintora Lucinda Urrusti, hija de republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil. Aparece sereno, concentrado, con expresión de profundidad.
Diez meses después, entregaba la novela que lo convertiría en un mito de la historia de la literatura en español.
Un año antes de la compra había dejado su empleo de viajante comercial de la compañía de llantas Goodrich, que lo había deprimido, según explicó en un cuestionario que le mandó un periodista en 1970 y que Rulfo respondió pero nunca envió de vuelta, sino que –misterios de su hermetismo– guardó en un cajón.
«Cuando escribí Pedro Páramo yo atravesaba un estado de ánimo verdaderamente triste», se lee en Noticias de Juan Rulfo, de Alberto Vital. «Me sentía desgastado físicamente como una piedra bajo un torrente, pues llevaba cinco años de trabajar catorce horas diarias, sin descanso, sin domingos ni días feriados. Corriendo como un condenado a lo largo y ancho del país para que la fábrica, por la cual me deslomaba, vendiera más que sus competidoras».
A continuación, Rulfo cuenta el episodio que lo impulsó a abandonar la empresa. Fue un día que pidió un cambio de neumáticos y sus jefes lo trataron como a un despilfarrador: «Hubiera visto usted a estos cabrones, hijos de la industria pesada, ir todos juntos a tallar las llantas para calcular su desgaste. Ya para ese momento yo había tomado una decisión: mandarlos a la chingada».
Antes de la Remington, no tuvo máquina propia. Se supone que para El Llano en llamas, el libro de cuentos que desarrolló entre 1945 y 1952, aprovechó las máquinas que había en los trabajos por los que pasó, su odiada Goodrich y, antes de ella, una oficina de Migración, o que iba tomándolas prestadas de amigos.
De esos años anteriores a la Remington existen mecanuscritos de Rulfo con diferentes tipografías. También hojas de cuaderno escritas a lápiz o con pluma en las que copiaba, versionándolos, poemas de Rilke y Mallarmé. Tenía una letra fina e inclinada.
Se puede interpretar que la compra de la Remington marca la convicción de Rulfo de estar ante un momento clave de su carrera. «La importancia del proyecto que va a empezar ya justifica no estar sujeto a la voluntad de que le preste una máquina quién sabe quién», dice Víctor Jiménez, director de la Fundación Rulfo, cuya sede es un sencillo apartamento donde vivó el escritor con su familia.
Colocada sobre la mesilla del sofá, la máquina se ve como un cubo pesado. Uno se pregunta si Rulfo podría haber escrito un libro tan sustancial como Pedro Páramo en una MacBook Air de 1,08 kilos y 11 pulgadas con tecnología WIFI.
Tiene 51 teclas. Una dice: «Retroceder». Otra: «Soltador del margen». Otra: «Cerradero de mayúsculas».
En una página web de coleccionistas, se comenta sobre este modelo: «Se trata de una máquina de escritorio grande, pesada, robusta y con muchísima personalidad». «Tiene un tacto muy agradable, y produce una impresión muy clara». «Está resultando ser una muy buena pieza, y tiene un tacto casi Olivetti».
La familia conserva el mecanuscrito original de Pedro Páramo. Es el último material escrito a máquina por Rulfo que se conserva.
Tampoco han quedado casi papeles redactados a mano por él. Si todo lo que escribió después, lo destruyó, fue consecuente con el desprecio que sentía Pedro Páramo, el protagonista de su obra, por los documentos escritos: «Con papeles o sin ellos», le dice en la novela el cacique atávico a su abogado Gerardo Trujillo, «¿quién me puede discutir la propiedad de lo que tengo?».
30 años sin Rulfo
–El 7 de enero se cumple el 30 aniversario del fallecimiento del escritor en Ciudad de México. Tenía 78 años.
–En enero la revista La Palabra y el Hombre, de la Universidad Veracruzana, publicará un especial sobre Rulfo en el que se podrá leer por primera vez en español un texto de Sergio Pitol sobre Pedro Páramo que salió en 1966 en la primera edición en polaco del libro.
–La Universidad Nacional Autónoma de México y la Fundación Juan Rulfo organizarán un coloquio sobre el aniversario luctuoso.
–La editorial RM publicará ediciones renovadas de la obra literaria de Rulfo: El Llano en llamas, Pedro Páramo y El gallo de oro.
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La máquina de Rulfo y su recibo de compra. (Foto: Bernardo Arcos FUNDACIÓN JUAN RULFO)
C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de diciembre de 2015. (RanchoNEWS).- La máquina en la que Juan Rulfo escribió Pedro Páramo, la novela mexicana más ensalzada del siglo XX, es la misma que empleó el Ejército de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Reporta Pablo de Llano para El País.
Remington Rand Nº 17, también conocida como Modelo 17 o KMC. Fabricada desde 1939 a 1950. Negra, de hierro. 14,7 kilos. Un artefacto fabril del que salió una obra maestra que se conserva, sin tinta pero en buenas condiciones, en casa de Clara Angelina Aparicio Reyes, esposa de Rulfo.
Su marido la compró el 10 de noviembre de 1953 en la tienda de Remington Rand, en el número 30 de la Avenida Insurgentes de Ciudad de México. Hoy, en ese lugar, está un edificio abandonado de cuatro plantas, pintarrajeado de arriba abajo de grafitis.
Rulfo, que tenía 36 años y dos hijos pequeños con Clara, pagó por la máquina 1.000 pesos mexicanos, un tercio de lo que cobraba como becario del Centro Mexicano de Escritores, creado por la escritora estadounidense Margaret Shedd y financiado por la Fundación Rockefeller en un tiempo en el que en México apenas había apoyo estatal a la producción literaria.
Coincide que aquel día en el que compró la máquina, Rulfo fue retratado a lápiz por su amiga pintora Lucinda Urrusti, hija de republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil. Aparece sereno, concentrado, con expresión de profundidad.
Diez meses después, entregaba la novela que lo convertiría en un mito de la historia de la literatura en español.
Un año antes de la compra había dejado su empleo de viajante comercial de la compañía de llantas Goodrich, que lo había deprimido, según explicó en un cuestionario que le mandó un periodista en 1970 y que Rulfo respondió pero nunca envió de vuelta, sino que –misterios de su hermetismo– guardó en un cajón.
«Cuando escribí Pedro Páramo yo atravesaba un estado de ánimo verdaderamente triste», se lee en Noticias de Juan Rulfo, de Alberto Vital. «Me sentía desgastado físicamente como una piedra bajo un torrente, pues llevaba cinco años de trabajar catorce horas diarias, sin descanso, sin domingos ni días feriados. Corriendo como un condenado a lo largo y ancho del país para que la fábrica, por la cual me deslomaba, vendiera más que sus competidoras».
Primera página del mecanuscrito de Rulfo de Pedro Páramo. / FUNDACIÓN JUAN RULFO
Antes de la Remington, no tuvo máquina propia. Se supone que para El Llano en llamas, el libro de cuentos que desarrolló entre 1945 y 1952, aprovechó las máquinas que había en los trabajos por los que pasó, su odiada Goodrich y, antes de ella, una oficina de Migración, o que iba tomándolas prestadas de amigos.
De esos años anteriores a la Remington existen mecanuscritos de Rulfo con diferentes tipografías. También hojas de cuaderno escritas a lápiz o con pluma en las que copiaba, versionándolos, poemas de Rilke y Mallarmé. Tenía una letra fina e inclinada.
Se puede interpretar que la compra de la Remington marca la convicción de Rulfo de estar ante un momento clave de su carrera. «La importancia del proyecto que va a empezar ya justifica no estar sujeto a la voluntad de que le preste una máquina quién sabe quién», dice Víctor Jiménez, director de la Fundación Rulfo, cuya sede es un sencillo apartamento donde vivó el escritor con su familia.
Colocada sobre la mesilla del sofá, la máquina se ve como un cubo pesado. Uno se pregunta si Rulfo podría haber escrito un libro tan sustancial como Pedro Páramo en una MacBook Air de 1,08 kilos y 11 pulgadas con tecnología WIFI.
Tiene 51 teclas. Una dice: «Retroceder». Otra: «Soltador del margen». Otra: «Cerradero de mayúsculas».
En una página web de coleccionistas, se comenta sobre este modelo: «Se trata de una máquina de escritorio grande, pesada, robusta y con muchísima personalidad». «Tiene un tacto muy agradable, y produce una impresión muy clara». «Está resultando ser una muy buena pieza, y tiene un tacto casi Olivetti».
La familia conserva el mecanuscrito original de Pedro Páramo. Es el último material escrito a máquina por Rulfo que se conserva.
Tampoco han quedado casi papeles redactados a mano por él. Si todo lo que escribió después, lo destruyó, fue consecuente con el desprecio que sentía Pedro Páramo, el protagonista de su obra, por los documentos escritos: «Con papeles o sin ellos», le dice en la novela el cacique atávico a su abogado Gerardo Trujillo, «¿quién me puede discutir la propiedad de lo que tengo?».
30 años sin Rulfo
–El 7 de enero se cumple el 30 aniversario del fallecimiento del escritor en Ciudad de México. Tenía 78 años.
–En enero la revista La Palabra y el Hombre, de la Universidad Veracruzana, publicará un especial sobre Rulfo en el que se podrá leer por primera vez en español un texto de Sergio Pitol sobre Pedro Páramo que salió en 1966 en la primera edición en polaco del libro.
–La Universidad Nacional Autónoma de México y la Fundación Juan Rulfo organizarán un coloquio sobre el aniversario luctuoso.
–La editorial RM publicará ediciones renovadas de la obra literaria de Rulfo: El Llano en llamas, Pedro Páramo y El gallo de oro.
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