Rancho Las Voces

jueves, marzo 02, 2017

Obituario / Alicia Morel

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Alicia Morel, en una fotografía de Memoria Chilena. (Foto: Biblioteca Nacional de Chile)

C iudad Juárez, Chihuahua. 2 de marzo de 2017. (RanchoNEWS).-La escritora chilena Alicia Morel falleció este miércoles en Santiago de Chile a los 95 años, a causa de un derrame cerebral que sufrió tras varias semanas afectada por una bronconeumonía, según han publicado medios chilenos. Dramaturga, escritora, poetisa y ensayista chilena, Morel fue la precursora de la literatura infantil chilena y creadora de personajes como la Hormiguita Cantora o el Duende Melodía, que consiguieron gran popularidad a través del radioteatro. Una nota de la redacción de El País.

«Nací escritora para niños, pero también trato de expresar como adulta, en cuentos, novela y poesía, lo que ilumina o lo que oscurece a los seres y constituye su trasfondo», declaró la autora. Escritora de vocación temprana, su familia estimuló sus aficiones literarias. Su padre editó su primer libro de poemas cuando solo tenía 16 años. Comenzó entonces una prolífica carrera que incluye cuatro libros de poesía, ocho novelas, una veintena de cuentos, varias traducciones y proyectos educativos. Pero el nombre de Alicia Morel está unido al clásico de la literatura infantil chilena Perico trepa por Chile, un título escrito junto a Marcela Paz que desde su publicación en 1978 ha sido reeditado en 30 ocasiones.

La ministra de Educación de Chile, Adriana Delpiano, despidió a la autora con un mensaje en Twitter. «Parte importante de la literatura infantil nacional y que marcó a generaciones. Hasta siempre Alicia Morel», escribió.

En los años 50 del siglo XX, comenzó a escribir guiones infantiles para la radio que posteriormente tomaron forma de libro de cuentos, ilustrados por Elena Poirier. Alicia Morel prestaba su voz a los personajes que creaba para obras de títeres que ella misma representaba en funciones en escuelas.También dirigió la revista infantil El Volantín y fomentó concursos literarios entre los niños.

A los 89 años publicó su último libro, Espejos paralelos (2010). La obra, de carácter autobiográfico, gira en torno a los distintos puntos de vista que tienen los hermanos respecto de una misma realidad, que cada uno recuerda de forma diferente.


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Edición 178 / Prólogo

El señor Trump contra el Arte



Reborn Sounds of Childhood Dreams I 1961–5, Ibrahim El-Salahi. (Foto: Archivo)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 1 de marzo de 2017. (RanchoNEWS).- Entre las amenazas del señor Donald Trump (Nueva York, 1946 ), el bizarro presidente de los Estados Unidos de Norteamérica que gobierna gracias al obsoleto sistema electoral de ese país pese haber perdido por cerca de tres millones de votos, se encuentra «acabar con los fondos federales dedicados a las Artes y a las Humanidades», un viejo anhelo del Partido Republicano, según consigna el periódico español El País en una nota que reproducimos en esta edición.


El señor Trump le ha declarado la guerra a uno de los sectores más respetables de la sociedad estadounidense: su cultura.

La primera institución en responderle ha sido el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa, por sus siglas en inglés), que ha sustituido obras en exhibición de artistas tan reconocidos como Picasso por piezas de artistas sirios, yemeníes, iraquíes, iraníes, sudaneses, somalíes o libios.

Justamente los siete países, en mayoría musulmanes, que el señor Trump ha proscrito a sus ciudadanos la entrada migratoria a ese país.

«The New York Times recuerda que el MoMA no acostumbra a tomar posiciones tan tajantes en cuestiones políticas y señala que otro de los grandes museos de la ciudad, el Metropolitan, también ha expresado que uno de sus éxitos más recientes, la exposición De Iberia a Asiria, nunca podría haberse realizado en la era de Donald Trump. Pero al margen de los grandes santuarios artísticos de Nueva York, otros centros más minoritarios, más vulnerables y tradicionalmente más centrados en la defensa de minorías, también replantean su función o incluso releen sus obras de siempre», reporta El País.

La postura del MoMA se resume en el texto que acompaña a cada uno de los reemplazos de su colección y que dice: «Ésta es una de tantas obras de arte de la colección de este museo (…) y que reafirman los ideales de acogida y libertad vitales tanto para este museo como para los Estados Unidos»

Cabe añadir qu en esta edición también incluimos la Memoria de la participación de Chihuahua como estado invitado de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en su edición XXXVII.

Ojalá que esta edición sea de su agrado.


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miércoles, marzo 01, 2017

Textos / «La doble moral del combate al vicio» por J.M. Servín

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Cartel de la película. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de febrero de 2017. (RanchoNEWS).- La Razón publica el Texto de J. M. Servín donde repasa el siglo XIX mexicano, donde la disponibilidad, el comercio de marihuana y fármacos derivados del opio y la cocaína era «legal y común». La criminalización de su consumo derivó de un reglamento expedido por Plutarco Elías Calles sólo hasta 1925. La película silente El puño de hierro, realizada en 1927, adelanta la estigmatización de las drogas como insignia de un mundo proscrito, pero también negocio clandestino determinado por la ausencia de la autoridad. 

En la segunda década del siglo XX las autoridades sanitarias y judiciales mexicanas apenas comenzaban a ponerse de acuerdo en penalizar el consumo de drogas. Su uso era generalizado entre la población como fármacos: mariguana, opio y cocaína principalmente; el opio en forma de láudano y otros compuestos opiáceos como la morfina eran de consumo legal y común. Desde mediados del siglo XIX los vinos (cordiales) con coca y los cigarrillos de mariguana (para combatir el asma, entre otros males) formaban parte de los productos ofrecidos normalmente en las farmacias y hasta en mercados y tlapalerías. Aún a finales de los años veinte del siglo pasado en periódicos y revistas estas drogas eran anunciadas sin connotaciones peyorativas con las propiedades sanadoras que se les atribuían. Para entonces la morfina era considerada una panacea médica que se usaba para curar delirium tremens e «histeria femenina». Su popularidad era tal que prácticamente no había una enfermedad que no pudiera ser tratada con el alcaloide. Incluso se aconsejaba para mejorar la producción de las gallinas ponedoras.

Jarabes, extractos y tinturas con dosis sugeridas para niños y adultos. Si había una preocupación, era sobre el control y sapiencia de los profesionales encargados de suministrar las sustancias, el control de calidad y las dosis justas que evitaran intoxicaciones y adulteraciones. El uso terapéutico no se ponía en duda y los juicios morales estaban todavía muy lejos de la orientación actual, aunque ya había muestras de un cambio de percepción.

Desde aquellos años las drogas se han traficado y consumido ampliamente en este país. Lo que ha cambiado es la valoración a los consumidores.

Visión de lo proscrito

Este es el trasfondo de El puño de hierro, largometraje de 1927, el tercero y último en la filmografía de Gabriel García Moreno. Película silente filmada en Orizaba, Veracruz, es una singular ficción policiaca con una deshilachada trama que para su época e incluso para la actual, con su corrección política y un cine mexicano lacrimógeno de «denuncia» social, resulta irreverente y con todos los elementos del cine de acción.

Carlos, un muchacho de clase acomodada, es adicto a las drogas que le ofrece El Buitre, secuaz del traficante El Tieso. Laura, la afligida novia de Carlos, intenta sin éxito ayudarlo a abandonar sus hábitos dañinos. Por su parte, El Murciélago asuela la región con su banda secuestrando y robando hacendados. Este universo delincuencial ignora la presencia de Juanito, una especie de héroe espontáneo dispuesto a acabar con los criminales de su ciudad, quien hace mancuerna con Perico, un niño humilde que aspira a ser como su héroe de folletín policiaco Nick Carter, a quien imita en los modales portando unos gruesos lentes estilo hipster y una pipa sin prender pegada a la boca. Juanito y Perico, convertidos en detectives «privados» plenos de ingenuidad, buena fe, y carentes de toda técnica de investigación, se involucran a los ojos de todos en los peligrosos bajos fondos de una ciudad provinciana que bien podría ser cualquiera de México. Estos paladines prefiguran a la pareja de Chabelo y Pepito, sólo que contra los monstruos de la delincuencia organizada.

Hay un tugurio donde se vende y distribuye la droga, morfina y cocaína principalmente: ahí se envicia y corrompe, es el lugar que cobija la debilidad de espíritu y la prueba máxima de quien intenta redimirse. En ese lugar los parroquianos buscan «Un anonadamiento del ser, absorción del yo en el infinito y disolución del pensamiento en la nada. Muere la memoria y con ella el tormento del pasado y la ansiedad del futuro y el hastío, la aflicción y la neurosis del presente». El ingreso es mediante un timbre oculto tras el número de la entrada cuya clave de identificación son las huellas de pintura negra de dos manos a un costado del número. La recreación del tugurio bien puede dar una idea de los escenarios patibularios donde se construyó el imaginario social de «lo proscrito».

La autoridad ausente

La trama presenta un enigma y una ambigüedad moral que reflejan las contradicciones de la época y las nacientes políticas de criminalización y estigmatización de los consumidores de drogas; la conciencia pública que desde entonces en todo el mundo se formó mediante la condena al comercio y distribución ilícita de drogas, a su uso cotidiano, terapéutico o ritual y sobre todo recreativo. En aquel entonces la gente ingresaba a las prisiones por ebriedad y riñas, rara vez por consumo de drogas, pero también comenzaban a llamar la atención los suicidios y muertes por sobredosis de morfina o de láudano.

Un prestigiado médico distribuye y vende las drogas en el tugurio a través de su esbirro El Buitre. Pero el médico tiene una doble personalidad y acude al tugurio a mercar y vigilar el negocio disfrazado como un viejo barbudo y mañoso, conocido como El Tieso. Debido a su fingida parálisis de medio cuerpo, nadie podría sospechar de él. A través de los remedios que receta a los enfermos en su respetable faceta profesional, se enriquece y controla el comercio ilegal enviciando a sus pacientes. En el tugurio los parroquianos se inyectan morfina, beben vino cordial y se untan cocaína en las encías. Se practica la homosexualidad y la prostitución, y entre una orgía y otra se convence de inyectarse morfina a espíritus ya de por sí predispuestos al desfogue, que sólo necesitan a El Buitre como intermediario entre ellos y su entrega al infierno de la adicción. El médico representa a un agente social que en medio de la naciente prohibición, satisface y diversifica la demanda de un consumidor al que arbitrariamente se le clasifica como enfermo, traficante o vicioso según el caso. Desde su privilegiada posición el médico crea una necesidad y al mismo tiempo apuntala su prestigio. Mientras tanto, la ciudad es asolada por atracadores vestidos con capuchas y camisolas negras numeradas, tipo Ku Kux Klan. Un copycat de La banda del automóvil gris de la década anterior en la capital del país que opera en completa impunidad. En toda la película no aparece un solo policía y todo ocurre en pleno día. La banda comandada por El Murciélago es prácticamente desarticulada por Juanito y Perico a fuerza de ingenio y arrojo; además desenmascaran al doctor, salvan la vida en balaceras sin portar armas de fuego, participan en batallas campales dentro del tugurio, y se esfuerzan por combatir el crimen ahí donde la autoridad nomás no aparece.

La prohibición en sus inicios

El puño de hierro llegó a manos del investigador Aurelio de los Reyes de parte de la familia Mayer, de Orizaba, Veracruz. Siete rollos en soporte de nitrato que pasaron a formar parte de la Filmoteca de la UNAM. La versión disponible es la tercera y definitiva e inserta fragmentos de dos trabajos anteriores de García Moreno: Misterio y El Buitre.

El puño de hierro es entretenimiento trepidante y descocado, vaya logro, además de ser un curioso instrumento moralizante sobre los males que ya para entonces comenzaban a ocupar la atención de los medios y la sociedad mexicana. Refleja el cambio en los criterios y políticas sanitarias en torno a las drogas basados en criterios eugenésicos para criminalizar a las clases bajas. Vale la pena señalar que hasta finales del siglo XIX, el consumo de morfina sustituye al del opio entre algunos sectores de las clases acomodadas mexicanas como un acto de imitación de sus similares parisinas.

Influidas por las nacientes políticas internacionales de control y prohibición, a partir de 1920 las autoridades sanitarias comienzan a controlar rígidamente la importación del opio y sus derivados y a criminalizar el cultivo y consumo de la mariguana. Le llaman «disposiciones sobre el cultivo y comercio de productos que degeneran la raza». El 8 de enero de 1925 el presidente Plutarco Elías Calles expidió un reglamento donde fijó el control de fármacos y drogas como el opio, la morfina y la cocaína, entre algunos otros. Para 1926 los comerciantes y consumidores se convierten, gracias a este cambio en las políticas sanitarias, en «traficantes, viciosos y criminales».

Quizá el siniestro doctor con doble personalidad protagonista de El puño de hierro, ya preveía la disposición sanitaria de 1929 que obligaba a los propietarios de toda botica o farmacia llevar un «libro de narcóticos» para registrar recetas expedidas que contuvieran drogas heroicas y a proporcionar una copia al interesado para que pudiera mostrarla a su médico en caso necesario. Los farmacéuticos protestaron aduciendo que era más sencillo vigilar los lugares donde se efectuaba el comercio ilícito. Para entonces, las regiones donde se cultivaba mariguana y adormidera iban en incremento así como los tugurios y fumaderos de opio, hasta entonces identificados con los chinos. En El siglo de las drogas de Luis Astorga se hace mención a una obra de Jesús Galindo Villa, publicada en el año de 1927, donde el autor señala que el morfinismo «ataca de preferencia a las clases media y alta de la sociedad, más bien que a las clases populares; a los intelectuales y a los artistas, más bien que a los obreros y campesinos. Es, según se ha dicho, un veneno de los ‘degenerados superiores’.»

El puño de hierro tiene un final feliz, que sólo cumple con su mensaje moralizante y prejuicioso que noventa años después ha arrojado a México al abismo.

El puño de hierro, Gabriel García Moreno, México, 1927. Guión: Gabriel García Moreno; fotografía: Manuel Carrillo, Juan D. Vasallo. Intérpretes: Carlos Villatoro, Octavio Valencia, Laura Rosario Galaviz.


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Cine / Entrevista a Julian Rosefeldt

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Julian Rosefeldt, retratado en Madrid. (Foto: Bernardo Pérez)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de febrero de 2017. (RanchoNEWS).-Si en L’âge d’or (1930), el motivo del amour fou había servido para criticar la moralidad burguesa, la Iglesia católica y el establishment político, en Deep Gold Julian Rosefeldt (Múnich, 1965) crea un alegato feminista a modo de inserción ficticia dentro de la cinta original. La película se exhibe en la galería Helga de Alvear y emerge como parte de un collage colaborativo de cadáveres exquisitos (cadavre exquis). Ángela Molina lo entrevista para el suplemento Babelia de El País.

Deep Gold retoma una estética surrealista muy europea, incluso abunda en el carácter narrativo de la obra de arte, pero a la vez la pelícu­la es impactante, se exhibe en pantalla gigante con la música de Wagner y los tambores de Calanda. El surrealismo siempre vuelve, como método libertario o, al contrario, como una construcción histórica fetichizada.

Para mí el surrealismo es, antes que un capítulo de la historia del arte, una forma saludable para equilibrar lo que llamamos «realidad». Yo suelo ver y pensar en imágenes surrealistas. En Deep Gold, un título que cruza Deep Throat (Garganta profunda ) y The Golden Age (La edad de oro), había reunido muchas, pero no sabía cómo articularlas. Una noche me senté y decidí seguir el método de «escritura automática». Una hora después, mi guion estaba listo y eso es exactamente lo que filmé. El surrealismo siempre está ahí. Y apuesto a que no solo en la mente de los artistas.

El asunto del amour fou, que con Buñuel tenía un carácter pulsional que podía ser destructivo, aparece en su obra modulado por el discurso feminista y queer. Las femme fatale triunfan y hay un momento en que la cantante de cabaret repite como un mantra Lust is the force, o la escena donde un dirigible con el acrónimo SCUM recuerda el manifiesto que Valerie Solanas publicó en 1967 como respuesta al complejo de castración de Freud.

Creo que la imagen que nos da Buñuel de la mujer libre en su deseo sexual es maravillosa y muy feminista. En L’âge d’or me impactó particularmente la escena donde la protagonista abandona de repente a su amante desesperado y comienza a besar a un anciano. Decidí convertir ese momento en el punto de partida de mi trabajo, que puede perfectamente formar parte de la película original si imaginas que se inserta entre la última escena con las plumas blancas de la almohada y el epílogo con el castillo cubierto de nieve del Marqués de Sade. Gaston Modot, después de enloquecer en su habitación, se precipita a la muerte —o a un sueño— y se encuentra en un mundo lleno de mujeres poderosas. Las palabras de la cantante de cabaret son citas de dos manifiestos de la poeta futurista Valentine de Saint-Point. Y sí, están Valerie Solanas, las Femen, las Redstockings, Josephine Baker… Ellas son sexualmente activas y fuertes, una provocación contra esa idea que tenemos en Occidente de que una mujer ha de emanciparse y comportarse como si fuera un hombre o decidir entre tener éxito profesional o ser madre, ser inteligente o sexy. Yo veo a las mujeres más allá de la división entre sexo e intelecto, deseo y poder. El goce es, sencillamente, otra encarnación del poder.

La identidad es una constante en todos sus filmes. En Asylum (2001-2002) trata el tema de los inmigrantes y los clichés a los que les sometemos: el paquistaní que vende rosas, los lady-boys tailandeses que se prostituyen, los chinos con sus productos obsolescentes. ¿Qué posición asume el arte en el proceso de homogeneización cultural? ¿Acabará integrado en los mecanismos de control ideológico, la publicidad y el entretenimiento?

Está claro que acaba acoplándose perfectamente a la mecánica del mercado. Es más, si lo comparamos con el potencial dinamitador que tuvo en el pasado, parece que estamos viviendo en una época de masturbación cultural. Y aquí surge el dilema: el artista políticamente comprometido se dirige a una audiencia que no necesita ser convencida porque seguramente coincide con sus ideas. Los museos tienen un filtro invisible: la educación. Sin educación uno no siente el deseo de visitar un museo un domingo por la tarde o viajar a Kassel para ver la Documenta. Observando o coleccionando el arte políticamente comprometido blanqueamos en parte nuestra conciencia. Así que en lugar de sorprendernos, el arte a menudo provoca lo contrario: nos hace sentir bien. Nos olvidamos de que este es un privilegio de las clases educadas que no ayuda mucho a los desprotegidos.

En sus películas los actores no suelen ser profesionales, pero en Manifesto (2015), la actriz australiana Cate Blanchett protagoniza los 12 personajes de cada historia. ¿Cambió aquella experiencia su forma de trabajar?

En absoluto, y soy muy consciente de que su celebridad es algo que entusiasma a espectadores y críticos. Pero si trabajas con «una estrella» te olvidas de ella incluso antes de que la cámara empiece a rodar. En un plató cinematográfico hay que estar pendiente de que todo esté organizado y funcione bien. Manifesto fue una experiencia algo diferente porque el principal foco se ponía en una sola actriz que además es increíblemente buena en lo que hace. Y, voilà, he descubierto que tengo un nuevo rostro digital. Si uno busca mi nombre en Internet, aparecerán las diferentes caras de la bellísima Cate por todas partes.

Eso me recuerda lo importante que es la estética en sus obras, hechas con complejas instalaciones multipantalla. ¿No hay un exceso de artificio? Para un mundo relativista como el del arte contemporáneo, ¿es difícil para el artista encontrar el medio correcto?

Werner Herzog decía que el cine tiene estratos de verdad más profundos, son verdades poéticas, misteriosas, elusivas, y solo se pueden alcanzar a través de un trabajo conformado por la imaginación y la estilización. No puedo estar más de acuerdo. Si uno va al Louvre y se siente abrumado por La balsa de la Medusa, no es un problema. Entonces, ¿por qué debería serlo cuando situamos los temas que nos afectan socialmente fuera del ámbito de la corrección política? A veces me gustaría que hubiera más diversidad y coraje estético en las bienales. El arte es lenguaje. Y habla en muchos dialectos.

Deep Gold. Julian Rosefeldt. Galería Helga de Alvear. Madrid. Hasta el 29 de abril.


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Libros / Chihuahua: Memoria de la participación de Chihuahua como estado invitado de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en su edición XXXVII

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El Palacio de Minería el día de la inauguración la edición XXXVII de su Feria Internacional del Libro. (Foto: Notimex)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de febrero de 2017. (RanchoNEWS).- La XXXVII edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería –que se llevó a cabo en la Ciudad de México del 17 al 29 de febrero de 2016– tuvo como estado invitado a Chihuahua.

En esta edición, la 178, presentamos una memoria de aquel acontecimiento con una reseña parcial de las 150 actividades ofrecidas, en su mayoría presentaciones de libros, ofrecidas en un pabellón de 160 metros cuadrados, en el cual se expusieron 250 títulos en su mayoría de autores chihuahuenses, editados por el Instituto Chihuahuense de la Cultura (Ichicult), la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), la Universidad Autónoma de Chihuahua y varias editoriales independientes.

El resultado fue una muy digna demostración de la producción bibliográfica chihuahuense, tanto en su manufactura como en su contenido.

Fue también una demostración de la cultura chihuahuense en todos sus registros y con la participación de casi todos sus principales actores.

La revista Rancho Las Voces comparte así, en exclusiva, esta Memoria.

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Noticias / España: Se inician en Madrid las conmemoraciones a ambos lados del Atlántico del centenario de Juan Rulfo

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Autorretrato tomado en el Nevado de Toluca hacia 1940, obra del escritor y fotógrafo mexicano Juan Rulfo. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 1° de marzo de 2017. (RanchoNEWS).-«Para Juan Rulfo siempre sobraban las palabras». Eduardo Becerra, profesor de literatura hispanoamericana de la Universidad Autónoma de Madrid, recuerda el misterio de la exigua obra del mexicano. «Una vez incluso confesó que no tiró Pedro Paramo al fuego solo porque se lo impidieron. Yo creo que, si por él fuera, habría dejado solo las ocho primeras páginas». El próximo 16 de mayo hará un siglo del nacimiento de Juan Rulfo, amo de una literatura seca y terrosa, reflejo del México del que se apropió para sus historias (o cuya escritura preludió el México de hoy), y ayer en Casa América en Madrid se presentaron los actos de conmemoración del centenario del escritor, que incluyen charlas, coloquios y exposiciones a ambos lados del Atlántico. Escribe Jorge Morla para El País.

El Pedro Páramo (que apenas supera las cien páginas), el libro de relatos El llano en llamas, y ese esbozo que fue El gallo de oro, le valieron y bastaron a Rulfo para alcanzar un lugar preeminente en la historia de la literatura. «Era un escritor extremadamente exigente con su obra. Reescribía, cortaba, rehacía», explicó Ramón Reverté, director editorial de RM, la casa que este año sacará al mercado hasta 11 libros sobre todas las caras del mexicano. «Además de una edición económica de sus libros, sacaremos un libro de tapa dura con toda su obra, una biografía, un libro con sus fotografías, ensayos sobre su escritura y escritos del propio Rulfo sobre Arquitectura, sus lecturas, o los pueblos indígenas».

Además de las ediciones y reediciones, toda una serie de charlas y exposiciones acompañarán la cita y se prolongarán hasta finales de año. «Desde la universidad, queremos poner en perspectiva la aportación literaria de Rulfo», explicaba Margarita Alfaro, vicedirectora de la Autónoma, universidad que organizará diversas charlas. En los coloquios, que comenzarán el 22 de marzo, participarán Jorge Edwards, Manuel Vilas, Ronaldo Menéndez o Javier Azpeitia, entre otros. Ayer, como pistoletazo de salida, en casa América se proyectó Los confines, película de Mitl Valdez basada en El llano en llamas.

Desde julio a septiembre podrá verse una muestra bibliográfica en la Biblioteca Nacional, y la efeméride la completarán una ópera que se estrenará en Zúrich sobre Pedro Páramo y una muestra fotográfica en el museo de Puebla, en México. Allí podrá verse la otra cara del artista, el Rulfo fotógrafo. Un hombre que, como con las palabras, «tomaba pocas, pero muy certeras», según explico Reverté.

Pocas palabras. Las justas. Las suficientes. Una literatura adelgazada y esencial cuyo autor, fallecido en 1986, cumpliría 100 años ahora y que desde su México primigenio logró, en palabras de la profesora Alfaro, «abordar el patrimonio de las letras universales».


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Estampas de la Frontera / «Monumento al Benemérito de Las Américas Lic. Don Benito Juárez», una postal de mediados del siglo pasado

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Ciudad Juárez, Chih. 28 de febrero de 2017. (RanchoNEWS/RMV).- En la información en el reverso de la tarjeta postal está impresa la leyenda siguiente: Monumento al Benemérito de Las Américas Lic. Don Benito Juárez en el parque del mismo nombre. Se proporciona, además del título ya consignado, el nombre del fotógrafo (Simón Franco), el nombre del distribuidor y su domicilio (Marcos Franco Chamah, Av. Juárez 597 Nte. 12-41-74), el probable nombre del impresor (Vistacolor - Lito en México); además de un número de serie: V5529. 

El nombre de Marcos Franco Chamah aparece en portales de venta de tarjetas postales como Cardcow.com ($6.95 dólares por una tarjeta postal de San Lorenzo) y en Amazon (la misma a $8.99 + $3.50 shipping), además del portal europeo www.delcampe.net.



Localmente, Marcos Franco Chamah, de origen judío, murió a los 79 años, residía en El Paso (1111 Whitaker, El Paso, TX. 79902), su probable esposa era Maria Franco, quien aparentememte tuvo un problema judicial en el Condado de El Paso.

Calculamos que la postal corresponde a la década de los años 50 del siglo pasado, por los automóviles de otras tarjetas de la época.



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