Rancho Las Voces

miércoles, septiembre 28, 2016

Literatura / España: El escritor y periodista Daniel Ruiz García, premio Tusquets de novela

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La obra galardonada, La gran ola, destaca por su tratamiento «narrativo, corrosivo y descarnado del mundo de la empresa». (Foto: Raúl Caro)

C iudad Juárez, Chihuahua. 28 de septiembre de 2016. (RanchoNEWS).- El escritor y periodista sevillano Daniel Ruiz García ha obtenido hoy, miércoles, la XII edición del premio Tusquets de Novela 2016 con su obra La gran ola, una narración en la que el jurado ha destacado su tratamiento «narrativo, corrosivo y descarnado del mundo de la empresa». El jurado que ha fallado el premio ha estado presidido por Juan Marsé e integrado por Almudena Grandes, Juan Gabriel Vásquez, y Alberto Barrera Tyszka, ganador de la anterior convocatoria. Una nota de la redacción de El País. 

En la novela ganadora, en opinión del jurado, «se mueven personajes de la más diversa condición y contiene la visión cáustica de los nuevos mantras new age que rigen en el ámbito laboral y que ocultan una batalla, a veces sórdida, por la supervivencia en plena crisis».

El número de manuscritos presentados en esta convocatoria ha sido de 531, señala el sello editorial. El premio de este prestigioso galardón consiste en una estatuilla de bronce diseñada por Joaquín Camps y en un anticipo sobre derechos de autor de 18.000 euros. Entre los autores premiados en ediciones anteriores, destacan Fernando Aramburu, Rafael Reig, Elmeer Mendoza, Betina González o Evelio Rodero.

El ganador de esta edición, Daniel Ruiz García, obtuvo con su primera novela, Chatarra, el premio de Novela Corta de la Universidad Politécnica de Madrid. Esta obra inspiró un corto cinematográfico de Rodrigo Rodero, premiado en los Oscar en 2006. En su trayectoria le han seguido cinco novelas que le han valido reconocimientos como el V Premio de Novela Corta Villa de Oria, el Premio Onuba de Novela, además de ser finalistas en premios como el Ojo Crítico de RNE. Y su novela anterior, Todo está bien (Tusquets, 2015), fue recibida con entusiasmo entre los lectores por su fuerza crítica, su frescura y mordacidad.

En La gran ola, que se publicará en noviembre en la colección Andanzas de Tusquets, su protagonista, Julián Márquez, está al límite. Y no solo por sus problemas domésticos, que son considerables, sino por los del trabajo. Director de una de las divisiones comerciales de Monsalves, una empresa familiar en expansión, recibe presiones de la compañía porque los números no cuadran. Casi nada cuadra en su vida, confundida siempre con el trabajo. «Porque vivir es sobre todo sobrevivir», dice.

«La gran ola representa una visión ácida y sin paliativos de las nuevas empresas, cautivadas por los rutilantes y no del todo saludables mantras de la motivación, el liderazgo o la capacidad de superación, y retrata, de manera imborrable, los estragos que en algunas corporaciones han dejado los últimos años de crisis económica», señala la editorial.


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martes, septiembre 27, 2016

Artes Plásticas / Inglaterra: Finalistas aspiran al Turner Prize

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Lichen!Libido! (London!) Chastity!, de la londinense Anthea Hamilton. (Foto: Reuters)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de septiembre de 2016. (RanchoNEWS).- La Tate Britain de Londres presentó ayer una nueva exposición que recoge la «excelente y vibrante» obra de los cuatro artistas nominados al Turner Prize, uno de los premios más importantes de artes visuales en el mundo y el más prestigioso del arte contemporáneo en el Reino Unido. Una entrega de Efe.

La muestra, que se abre hoy y que se prolongará hasta el 2 de enero, exhibe los trabajos de Michael Dean, Anthea Hamilton, Helen Marten y Josephine Pryde, destacados por ser de «una calidad excelente» y por estar «social, política y culturalmente comprometidos», explicó la curadora de la exposición, Laura Smith.

Para Smith, este premio ofrece «la oportunidad de debatir y discutir sobre el arte contemporáneo así como «la posibilidad de mostrar el trabajo de cuatro de los mejores artistas contemporáneos del momento».

Con esta exposición, según comentó, «queremos promover el diálogo y que la gente simplemente hable y se interese por el arte contemporáneo».

Establecido originalmente con el objetivo de promover el debate público sobre nuevos desarrollos en el arte contemporáneo británico, este premio «ha demostrado ser un vehículo efectivo para incrementar el interés sobre el arte en la actualidad», apuntó Alex Farquharson, director de la Tate Britain.

Durante la presentación, Farquharson destacó como novedad en esta trigésimo segunda edición, la decisión consensuada con los artistas de poder tomar fotografías de la exposición.

«El Turner Prize no es un premio sobre el que sólo opinan los expertos, queremos conocer la opinión y la visión del mundo, y, por ello, animamos al público a compartir fotos y videos y a debatir sobre las obras a través de las redes sociales», sentenció el director.

Caracterizado por presentar propuestas transgresoras, sello que ha popularizado el galardón en los últimos años, la polémica ha acompañado a este premio británico desde su creación.

Muestra de esta controversia es la obra de artistas como Damien Hirst, quien fue elegido ganador con una vaca descuartizada y conservada en formol, o Tracey Emin, quien sorprendió al quedar finalista con una cama de sábanas sucias, rodeada de colillas de cigarros, una botella de whisky y de su propia ropa interior.

La creadora londinense Anthea Hamilton presenta Lichen!Libido! (London!) Chastity!, un trabajo en el que ha utilizado la escultura, el performance y el video.

En esta creación se ha servido de su investigación sobre temas tan diversos como la historia del diseño para crear obras que tienen estética surrealista o de cultura pop.

Por su parte, el artista de Newcastle (Inglaterra) Michael Dean presenta Sic Glyphs, un conjunto de trabajos a través de los cuales trata de dar forma física al lenguaje, entre los que resalta una escultura formada por 20.436 libras en monedas de peniques.

Helen Marten, de Macclesfield (Inglaterra), exhibe Eucalyptus y Lunar Nibs, unas creaciones «resbaladizas y elusivas», según los organizadores, que ejecuta a partir de objetos como la piel de pescados o bastoncillos de algodón.

Josephine Pryde, cuya obra se caracteriza por las relaciones que establece entre la fotografía y la escultura, propone al espectador un recorrido interdisciplinar formado por una serie de instantáneas y un modelo en miniatura de tren eléctrico, entre otros.

Fundado en 1984, este premio que recibió el nombre del pintor inglés J.M.W. Turner (1775-1851), se concede a un artista de menos de 50 años por una obra o conjunto de obras realizadas en los doce meses precedentes al pasado abril y reparte un total de 40 mil libras, 25 mil para el galardonado y cinco mil para cada uno de los otros tres finalistas.

El ganador será anunciado el próximo 5 de diciembre.


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Medios / Estados Unidos: El MoMA de Nueva York pondrá en línea miles de imágenes

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La primera exposición, en 1939, se llamó Creative Growth, Childhood to Maturity y en ella se exhibían los trabajos de los 3 a los 22 años de Dahlov Zorach Ipcar. (Foto: Soichi Sunami, The Museum of Modern Art Archives, New York)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de septiembre de 2016. (RanchoNEWS).- El Museo de Arte Moderno de esta ciudad, el MoMA, que quizá ha definido el modernismo con mayor fuerza que ninguna otra institución, a menudo puede parecer monolítico a la vista, inmutable en esencia desde que abrieron sus puertas en 1929: una procesión de galerías solemnes de paredes blancas, un palacio de hielo del formalismo, el Kremlin del arte del siglo XX (como la artista Martha Rosler alguna vez lo llamó). Randy Kennedy reporta para New York Times.

Sin embargo, los cientos de miles de documentos y fotografías en los archivos del museo siempre han narrado una historia mucho más compleja, una vasta acumulación de detalles históricos que principalmente ha estado a la vista solo de los académicos. Ahora, tras años de planeación y digitalización, buena parte de ese archivo estará disponible en la página web del museo, moma.org, para búsquedas, a fin de que los visitantes puedan viajar en el tiempo para admirar, por ejemplo, cómo se veía el museo durante su primera gran exhibición (Cézanne, Gauguin, Seurat, Van Gogh, en el otoño de 1929); durante muestras seminales (la exposición Information de Kynaston McShine de 1970, uno de los primeros ejemplos de arte conceptual) y durante sus momentos de glamur moralista (Audrey Hepburn, en 1957, admirando a Picasso con Alfred H. Barr Jr., el primer director del museo, una autoridad).


Audrey Hepburn y Alfred H. Barr Jr. en la muestra por el 75 aniversario de Picasso en 1957 Credit Barry Kramer/The Museum of Modern Art Archives

Michelle Elligott, directora de los archivos del museo, quien asumió el proyecto junto con Fiona Romeo, directora de contenidos y estrategias digitales, explicó que llevar documentos de lo físico a lo virtual produjo algunos descubrimientos históricos del mundo real. Sí, como el museo sospechaba desde hace mucho tiempo, pero nunca lo había podido confirmar de manera definitiva, Picasso es el artista que ha estado incluido en el mayor número de exhibiciones (más de 320).

Los archivistas también descubrieron la primera exposición individual de una artista, mucho antes de lo que se creía, pero no precisamente trascendental. Se inauguró en 1939 en una galería que se centraba en la educación, se llamó Creative Growth, Childhood to Maturity y en ella se exhibían los trabajos de Dahlov Zorach Ipcar de los 3 a los 22 años, una artista en ciernes a quien se eligió, como mencionaba un comunicado de prensa, porque «no era ni genio ni prodigio» sino «una niña sana, común y corriente», cuya facilidad para el arte parecía demostrar que cualquiera puede ser creativo «con la estimulación y el aliento adecuados». (Ipcar, quien ahora tiene 98 años, tuvo una carrera modesta pero activa).


Cézanne, Gauguin, Seurat, Van Gogh en 1929 Credit Peter Juley, The Museum of Modern Art Archives

El proyecto del archivo digital incluirá casi 33.000 fotografías de registro de exhibiciones, que nunca antes habían estado disponibles en línea, así como las páginas de 800 catálogos que ya no se reimprimirán, más de mil listas de verificación de exposiciones, documentos relacionados con más de 3500 muestras de 1929 a 1989 (el proyecto, financiado por Leon Levy Foundation, continuará añadiendo documentos de años más recientes y también planea añadir archivos de los departamentos de video y performance del museo).

«Esto es como un sueño hecho realidad para mí», confesó Elligott, «porque he analizado este material durante 20 años y conozco la importancia de lo que hay».


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Textos / «Roberto Bolaño borrado» por Ignacio Echevarría

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Roberto Bolaño. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de septiembre de 2016. (RanchoNEWS).- Meses atrás saltaba la noticia de que el desaparecido Bolaño, autor fetiche de Anagrama, abandonaba las filas de Herralde y, a instancias de su viuda, Carolina López, sus libros pasaban al poder de Alfaguara. El sello de Random House reeditará, junto a varios inéditos, toda la obra del autor de 2666. Ignacio Echevarría, designado por el chileno consultor para sus asuntos literarios, rompe en este artículo un meditado silencio. Y lo hace para aclarar su papel, y el de los que rodearon a Bolaño, en la administración póstuma de su obra; para disipar dudas y malentendidos y, aún más, para contar qué hay detrás de la desconcertante decisión de Carolina López, cuya ruptura con Herralde, como antes con buena parte de quienes formaron el entorno más cercano al escritor en sus últimos años, parece relacionada con haber sido testigo de la relación de éste con Carmen Pérez de Vega. Una presencia en la vida del Bolaño más tardío que está siendo sometida a un proceso de «borrado». Texto publicado por El Cultural.

Haber sido amigo de Roberto Bolaño los últimos años de su vida me ha deparado, una vez muerto él, algunas experiencias curiosas, vamos a decirlo así.

Una de ellas ha sido asistir, más divertido que consternado, al proceso de mitificación de su figura, con el cortejo de malentendidos, exageraciones y falseamientos que inevitablemente conlleva.

Otra ha sido observar cómo, quienes administran con toda legitimidad su legado, pretenden además controlar, mucho más discutiblemente, su memoria.

Escribo estas líneas movido por las algunas de las interpretaciones que he oído dar al hecho de que la obra entera de Bolaño, incluido algún inédito, vaya a editarse en Alfaguara, abandonando el sello de Anagrama, la editorial que tanto contribuyó a su visibilidad y a su éxito crecientes, y a la que Bolaño confió hasta el final la mayor parte de sus libros, incluido el último que él dio por bueno, El gaucho insufrible.

Por lo que sé, no han sido razones económicas ni de estrategia editorial las que han determinado que la obra de Bolaño pase a publicarla otro sello. Después de haber pasado una oferta más que considerable, Jorge Herralde fue informado sin más del acuerdo con Alfaguara, es decir que no tuvo oportunidad de -como suele ser lo corriente en estos casos- pujar y mejorar su oferta para conseguir mantener a Bolaño en su catálogo. La decisión es difícil de explicar a la luz de la amistosa relación que Bolaño mantuvo en vida con Jorge Herralde, de su fidelidad a Anagrama, y de la fortuna que su obra -tanto la publicada en vida como la póstuma- ha corrido a su amparo.

Todo invita a sospechar que había un designio previo de arrancar a Anagrama la obra de Bolaño. Lo cierto es que hacía ya varios años que las relaciones de Carolina López, la viuda del escritor, con Jorge Herralde y su mujer Eulalia Gubern, otrora cordiales, habían quedado unilateralmente suspendidas. Ya a partir del año 2007, fecha de la publicación de La Universidad Desconocida, todos los tratos entre ellos se hicieron por vía de agente.

Por entonces hacía tiempo que Carolina López venía cortando sus relaciones con gran parte de quienes constituyeron el entorno más cercano a Bolaño durante los últimos años de su vida. Algo a lo que no cabe objetar nada, como no sea cierta inconsecuencia respecto a actitudes anteriores. Pienso en las mostradas hacia mí, sin ir más lejos. Es sabido que, recién fallecido Bolaño, tuve la iniciativa de recopilar todos los artículos y charlas de los que tenía noticia y publicarlos bajo el título Entre paréntesis, por supuesto que con la complicidad -además de la autorización- de Carolina, con quien mantenía entonces una relación sin duda afectuosa.

Poco después, me correspondió asesorar la decisión de publicar en un solo volumen 2666, novela en cuya edición participé. Fue al frente de la primera edición del libro, en 2004, donde Carolina López, en una «Nota de los herederos del autor», decía que yo era el «amigo al que [Bolaño] designó como persona referente para solicitar consejo sobre sus asuntos literarios». De estas palabras no cabe desprender en absoluto que yo fuera, ni jurídicamente ni a efectos prácticos, el albacea de Roberto Bolaño, por mucho que así lo hayan proclamado -nunca con mi consentimiento- algunos periodistas, ignorantes del significado real de este término. Lo que sí justificaban dichas palabras era que, en la medida de mis posibilidades, yo siguiese buscando las fórmulas más adecuadas para publicar el legado inédito de Bolaño, de cuya extensión sólo alcancé a tener un vislumbre parcial: el que me procuraba la copia del contenido del disco duro del escritor que la misma Carolina López me pasó al poco de su muerte (pues nunca llegué a revisar más que superficialmente los «papeles» y los cuadernos de Roberto).

A partir del contenido de ese disco propuse, en 2005, reunir un puñado de cuentos y de fragmentos narrativos inéditos al que puse el título de uno de ellos: El secreto del mal. En la «Nota preliminar» explicaba con toda la claridad que me fue posible -como ya había hecho en Entre paréntesis- la procedencia de los textos y el criterio con que los había seleccionado y ordenado. La publicación de este libro, sin embargo, se pospuso un par de años, probablemente a consecuencia de la determinación de Carolina López de apartarme en lo sucesivo, siquiera fuera como consultor, de toda decisión sobre el legado de Bolaño.


Bolaño, con una máscara de Pinochet, bromea entre amigos en Santiago de Chile en 1999. Chile y la memoria de su dictadura fue una constante en su obra

Dado que mi proceder como «editor» de las tres obras póstumas de Bolaño en las que tuve participación me parece muy poco reprochable, hay que buscar la causa de la decisión de Carolina en razones personales, y éstas señalan en una sola dirección: mi buen entendimiento con Carmen Pérez de Vega, la mujer con la que Roberto Bolaño mantuvo un larga y estrecha relación sentimental durante los últimos años de su vida (en especial los tres últimos, en que la relación se afianzó y se hizo más o menos pública).

La existencia de esta relación pertenece sin duda a la esfera de lo privado, y sacarla aquí a colación sólo se justifica en la medida en que la viuda de Bolaño la ha convertido en marca de fuego con la que señalar a quienes forman parte o no de lo que podríamos llamar la «memoria oficial» de Roberto Bolaño: una memoria retocada, censurada, siempre en nombre del interés de los dos hijos que Carolina tuvo con el escritor, Lautaro y Alexandra Bolaño López.

Renuncio a adentrarme en el pantanoso terreno a que aboca esta última consideración. Me limito a constatar el intento de imponer esa «memoria oficial» a costa de quienes de ningún modo podemos -ni queremos, por lealtad a Bolaño y a nosotros mismos- renunciar a la nuestra propia. Y a lamentar que ese intento interfiera en una administración del legado de Bolaño más acorde con su voluntad.

Mientras me ocupé de los inéditos de Bolaño no asumí, ni expresa ni tácitamente, condición de ningún tipo relativa a mi modo de proceder, menos aún a mi libertad de buscar información donde quisiese. El único motivo que me dio Carolina López para retirarme su confianza fue haberse enterado de que, durante los preparativos de El secreto del mal, yo había hecho alguna consulta a Carmen Pérez de Vega. Pero en absoluto pensé nunca que no podía hacerlo, como enseguida le repliqué, y de hecho ya le había consultado, y con provecho, cuando preparaba Entre paréntesis, cosa que Carolina López supo y que en su momento no me objetó.

He dicho ya que la suspensión unilateral del trato personal entre Carolina López y Jorge Herralde se produjo hacia el año 2007, el de la publicación de La Universidad Desconocida. En esa fecha, Carolina López rechazó con enfado la iniciativa adoptada por Jorge Herralde de confiarnos la edición de ese libro a Bruno Montané y a mí mismo, tarea que asumimos los dos con entusiasmo y con todo el rigor del que fuimos capaces. Supongo que había personas más competentes que yo para realizar esta tarea, pero estoy seguro de que no había ninguna más adecuada -ni siquiera Carolina López, que exigió hacerse cargo de ella- que Bruno Montané, viejo amigo de Roberto desde sus años de México y activo cómplice a lo largo del tiempo de su aventura poética. (De nuestro trabajo con aquel libro queda testimonio parcial en el número 314 de la revista Quimera, en el que se publicó la que estaba destinada en un principio a ser la nota previa de aquel libro).

Por las mismas fechas Carolina López quiso impedir la reedición, en Ediciones Universidad Diego Portales, de Bolaño por sí mismo, una selección de entrevistas con Roberto Bolaño excelentemente armada por Andrés Braithwaite, también amigo y cómplice del escritor (para Braithwaite escribió Bolaño la mayor parte de sus columnas periodísticas). Prologado por Juan Villoro, ese libro constituye una inmejorable «introducción» a Bolaño y un magnífico comentario de su obra y de su poética. Afortunadamente, los responsables de Ediciones Universidad Diego Portales no se arredraron frente a las amenazas de los abogados de Carolina López y el libro sigue circulando en Chile. Pero esas mismas amenazas han obrado su efecto entre editores de otros países, en particular España, donde lamentablemente se desconoce. Jorge Herralde se hizo con los derechos del libro, pero cuando ya estaba en proceso de producción recibió un conminatorio burofax en el que se le avisaba de la rotunda oposición de Carolina López a que ese libro viera la luz. ¿Por qué? En el año 2005 Braithwaite había contado con el consentimiento y la complicidad de Carolina López cuando armó el libro. Tiempo después, sin embargo, lo reprobó. Es más que probable que la razón fuera la muy velada alusión a Carmen Pérez de Vega que hacía Braithwaite en su breve nota sobre la edición, en la que le expresaba su agradecimiento.

Al parecer, meses antes de firmarse el contrato con Alfaguara (¿y por qué no con Literatura Random House, sello perteneciente al mismo grupo, en el que la obra de Bolaño tan bien hubiera cabido?, ¿acaso porque su director es Claudio López de Lamadrid, amigo también y, por lo tanto, testigo de Bolaño?) hubo amagos para conseguir de Jorge Herralde alguna declaración en el sentido de negar que Carmen Pérez de Vega hubiera sido «pareja o compañera» de Roberto Bolaño durante los últimos años de su vida. Puede que la resistencia de Herralde a hacerlo (se limitó escuetamente a afirmar, con toda verdad, que «Carolina López fue la esposa legal de Roberto hasta su fallecimiento y jamás, en ningún momento, Roberto pensó en abandonar a sus hijos») haya tenido más que ver con la firma de aquel contrato que casi todas las demás razones con que otros especulan.

La lista de proyectos en torno a Bolaño interferidos por los vetos de Carolina López es numerosa. Éstos se extienden a algunos intentos de rescatar la memoria de sus años en México. Perros habitados por las voces del desierto (México, Aldus, 2014), la importante antología de la poesía infrarrealista realizada por Rubén Medina, miembro histórico del grupo, lleva dieciséis páginas en blanco, en las que se lee únicamente el título y la fecha de los poemas de Bolaño que no se han podido reproducir. No es el primer ni el único caso.

Entretanto, los abogados de Carolina López no han dejado de emitir burofaxes intimidantes y de interponer demandas (en nombre del «derecho al honor y a la intimidad personal y familiar» de la misma Carolina López y de sus hijos) a cuantos periodistas, documentalistas, editores, directores de programas universitarios, de canales de televisión, de prensa periódica han osado recordar la existencia de Carmen Pérez de Vega o dado cauce a declaraciones en que se habla de ella en términos que puedan inducir a pensar que nunca fue «pareja o compañera» de Roberto Bolaño.

Sobre la misma Carmen Pérez de Vega -mujer discreta, que vive de su trabajo- pesa en la actualidad una demanda millonaria por manifestaciones que supuestamente habría hecho acerca de su relación con Bolaño y por su comparecencia en foros públicos en calidad de «pareja o compañera» de Bolaño, dos términos éstos -los de «pareja» y «compañera»- que admiten, como parece obvio, una interpretación bastante elástica, por lo que se diría que es poco probable -a mi juicio, al menos- que la demanda prospere. Pero el clima de intimidación sí va surtiendo efecto, me temo, y por mi parte observo con escándalo e indignación cómo -a despecho de tantas incontestables pruebas en las que uno sigue confiando tozudamente, incluidas algunas fotografías inequívocas- la operación de «borrado» de un segmento de la memoria de Bolaño (de quien, significativamente, todavía no se ha escrito ninguna biografía) tiene visos de conseguir sus objetivos, ilustrando una vez más de qué manera, por poco que nos descuidemos, se escribe la historia, cualquier historia.

Reediciones

La nueva y voluminosa edición de 2666 por Alfaguara suprime, razonablemente, tanto la «Nota de los herederos del autor» que figuraba al frente como la «Nota a la primera edición» que iba al final. En lugar de ésta se da un cuadernillo de «Apuntes de Roberto Bolaño para la escritura de 2666». Se trata de la reproducción fotográfica de quince páginas de sus cuadernos en las que figuran, en efecto, apuntes, listados y gráficos relativos a la novela (más la portada de una libreta en la que se lee: «2666. A Non Science Fiction Novel»). Entre los apuntes, se encuentra ése tan emocionante que se citaba ya en la nota a la primera edición: «Para el final de 2666: ‘Y eso es todo, amigos. Todo lo he hecho, todo lo he vivido. Si tuviera fuerzas, me pondría a llorar. Se despide de ustedes, Arturo Belano'». Se trata de un material sin duda interesante aunque, servido de este modo, puramente anecdótico. También la nueva edición de Los detectives salvajes incorpora un cuadernillo parecido.

Han pasado doce años desde que 2666 vio la luz por primera vez. En este tiempo, parece ser que el archivo personal del escritor ha sido o está siendo -hablo de oídas- minuciosamente catalogado, y es de suponer que en el camino se hayan hecho hallazgos reveladores. No me refiero solamente a posibles inéditos como el que está a punto de ver la luz (El espíritu de la ciencia ficción), sino a pistas de todo tipo que permitan cartografiar el proceso creativo y la trayectoria de Bolaño. ¿Arrojan estas pistas nuevas luces sobre 2666? La reedición de la novela hubiera sido una buena ocasión para saberlo, para esbozar, siquiera muy sumariamente, un «estado de la cuestión» en lo relativo a los planes -a veces contradictorios, como es sabido- que Bolaño tenía para su obra magna; también en lo relativo a la existencia de diferentes estratos de redacción, de variantes más o menos sustanciales, de desarrollos alternativos o de posibles cierres o finales.

Sé que una edición comercial no es el lugar más apropiado para entrar en detalles de este tipo, pero la publicación póstuma de escritos quizás no del todo terminados por el propio autor, como es el caso de 2666, reclama siempre ciertas aclaraciones mínimas. Las hacíamos los primeros editores de la novela, incluida Carolina López, al presentarla. Pero por entonces carecíamos de una perspectiva sólida del legado de Bolaño, como cabe presumir que se tiene ahora. Sorprende que no haya nada más que decir o que añadir al respecto.


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Hasta la cocina / Los 50 Mejores Restaurantes de América Latina

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Momento de la gala. (Foto: @LATINAMERICAS50)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de septiembre de 2016. (RanchoNEWS).- El restaurante peruano Central, del chef Virgilio Martínez, repitió este lunes en el primer lugar de la lista de los 50 Mejores Restaurantes de América Latina, que ya comandó en 2014 y 2015, durante la gala celebrada en la capital mexicana, informa la agencia EFE.


El segundo lugar de esta cuarta edición de los galardones a nivel latinoamericano fue para el peruano Maido, del chef Mitsuharu Tsumura, y el tercero para el brasileño D.O.M., de Alex Atala.

En el cuarto lugar del certamen quedó el chileno Boragó, del chef Rodolfo Guzmán, y en el quinto y el sexto puesto los mexicanos Pujol, de Enrique Olvera, y Quintonil, de Jorge Vallejo.

El peruano Astrid y Gastón, de Gastón Acurio, fue séptimo; el brasileño Maní, de Helena Rizzo, fue octavo; el argentino Tegui, de Germán Matitegui, fue noveno, y el mexicano Biko, del chef vasco Mikel Alonso y el catalán Gerard Bellver, décimo.

En declaraciones tras recibir el premio, Virgilio Martínez consideró que estos premios demuestran que «Latinoamérica es cada vez un territorio más unido».

Mitsuharu Tsumura coincidió en que América Latina se encamina a ser «una potencia mundial como continente», gracias sobre todo a la «camaredería» entre sus chefs.

Recordó que la región comparte ingredientes porque «las fronteras vinieron después que las regiones».

«Lo que tienen México, Panamá, Perú, Argentina y Bolivia al final son los mismos productos con diferentes nombres a veces», argumentó.

Durante la gala, celebrada en el Centro Cultural Roberto Cantoral de la Ciudad de México, el chef francés Claude Troisgros, del restaurante Olympe, de Río de Janeiro, fue reconocido con el premio a la trayectoria, por los más de 30 años que lleva en Brasil.

La danesa Kamilla Seidler, del restaurante boliviano Gustu, recibió el galardón a Mejor Chef Mujer de la región y el chileno Gustavo Saez al Mejor Chef Pastelero.

Así quedó el listado:

1. Central. Lima
2. Maido. Lima
3. D.O.M. Sao Paulo
4. Boragó, Santiago de Chile
5. Pujol. Ciudad de México
6. Quintonil. Ciudad de México
7. Astrid y Gastón, Lima
8. Maní. Sao Paulo
9. Tegui. Buenos Aires
10. Biko. Ciudad de México
11. Sud 77. Ciudad de México
12. La Mar. Lima
13. El Baqueano. Buenos Aires
14. Gustu. La Paz
15. Amaranta. Toluca (México)
16. Leo. Bogotá
17. Olympe. Río de Janeiro
18. Lasai. Río de Janeiro
19. Pangea. Monterrey (México)
20. Ambrosía. Santiago de Chile
21. Don Julio. Buenos Aires
22. 99. Santiago de Chile
23. Parador La Huella. José Ignacio (Uruguay)
24. A Casa do Porco. Sao Paulo
25. Roberta Sudbrack. Río de Janeiro
26. Aramburu. Buenos Aires
27. Osso Carnicería y Salumería. Lima
28. Mocotó. Sao Paulo
29. Criterión. Bogotá
30. Rafael. Lima
31. Elena. Buenos Aires
32. Alto. Caracas
33. La Cabrera. Buenos Aires
34. Fiesta. Lima
35. Chila. Buenos Aires
36. Maito. Ciudad de Panamá.
37. Nicos. Ciudad de México
38. Malabar. Lima
39. Corazón de Tierra. Valle de Guadalupe (México)
40. Harry Sasson. Bogotá
41. Isolina. Lima
42. 1884. Mendoza (Argentina)
43. Osaka. Santiago de Chile.
44. Remanso do Bosque. Belem (Brasil)
45. Tuju. Sao Paulo
46. La Bourgogne. Punta del Este (Uruguay)
47. Tierra Colorada Gastro. Asunción
48. Dulce Patria. Ciudad de México
49. Andrés Carne de Res. Chía (Colombia)
50. Pura Tierra. Buenos Aires.



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Obituario / Herschell Gordon Lewis

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Un representante informó de que el realizador de Blood Feast (1963), considerada como una de las películas pioneras de los filmes de horror, «falleció tranquilamente mientras dormía» (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de septiembre de 2016. (RanchoNEWS).- El director estadounidense Herschell Gordon Lewis, conocido popularmente como el padrino del cine gore, ha fallecido a los 87 años, ha informado hoy, martes, un representante del cineasta a la revista Entertainment Weekly. Este portavoz ha dicho que el realizador «falleció tranquilamente mientras dormía» en la noche del domingo y ha añadido que Gordon Lewuis padecía de insuficiencia cardíaca congestiva. Una entrega de Efe.

Nacido el 15 de junio de 1929 en Pittsburgh (EE UU), Gordon Lewis fue fundamental en el nacimiento y consolidación del cine gore, un subgénero fílmico de terror basado en la violencia extrema, sangrienta y visceral de sus imágenes. Su película Blood Feast (1963) está considerada como una de las pioneras de este género cinematográfico y tuvo una secuela casi cuarenta años después con Blood Feast 2: All U Can Eat (2002). Su filmografía incluye otros títulos como Two Thousand Maniacs! (1964), Color Me Blood Red (1965) o The Wizard of Gore (1970).

«El ser humano siempre ha tenido una enorme sed de sangre», señaló el director en un homenaje que recibió en el año 2000 en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. «Creo que es un hecho consustancial a nuestra naturaleza. Somos unos voyeurs culturales que tenemos esa necesidad. Pero no somos comentaristas sociales, retratamos lo que está a nuestro alrededor».


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Literatura / España: José Luis Pardo gana el Premio Anagrama de Ensayo

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El filósofo se hace con el galardón, dotado con 8.000 euros, por su obra Estudios del malestar. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de septiembre de 2016. (RanchoNEWS).- El filósofo y ensayista José Luis Pardo ha ganado hoy el 44° Premio Anagrama de Ensayo, dotado con 8.000 euros, por la obra Estudios del malestar. Políticas de la autenticidad en las sociedades contemporáneas, presentado bajo el pseudónimo de Dylan Dass, según ha anunciado hoy el jurado, que ha seleccionado este ensayo entre los 139 originales presentados. En esta ocasión, dicho jurado estaba formado por Salvador Clotas, Román Gubern, Xavier Rubert de Ventós, Fernando Savater, Vicente Verdú y el editor Jorge Herralde. De los manuscritos seleccionados para las últimas deliberaciones pasaron a la final la obra de Pardo y Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante de Luciano Concheiro (presentada bajo el seudónimo de Carlo Ader). Una nota de la redacción de El Cultural.

En Estudios del malestar. Políticas de la autenticidad en las sociedades contemporáneas, José Luis Pardo analiza las consecuencias de la crisis económica y de la evaporación del principal combustible de todas las fábricas de ilusiones, el dinero. «Cuando la desgracia abate a los ciudadanos despojándoles de su bienestar material, su malestar se llama "pobreza", y sólo si, a pesar de todo, viven en un Estado del bienestar jurídico, su pobreza será digna, pues en caso de no ser así a las carencias materiales se añadirá la miseria moral», afirma el filósofo, que indaga en este ensayo sobre cómo la prosperidad material es indigna cuando lo que se deteriora es el bienestar jurídico. Así acuña Pardo el término «estado del malestar» en el que se mezclan la fragilidad del contrato social con el auge de los populismos.

Estudios del malestar es por tanto una lúcida y argumentada advertencia acerca del malestar en el que vivimos y el que nos aguarda escrita para todo un veterano en la reflexión sobre el mundo en el que vivimos. Pardo (Madrid, 1945) no solo es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador del diario El País. Además ha traducido a filósofos contemporáneos como Deleuze, Debord, Agamben o Lévinas y es autor de una veintena de libros, entre los que destacan Deleuze. Violentar el pensamiento, Palabras cruzadas (con Fernando Savater), La regla del juego (Premio Nacional de Ensayo 2005), Esto no es música, Nunca fue tan hermosa la basura o Estética de lo peor. En Anagrama publicó Transversales, su primer libro, en 1977, y La banalidad.

Por su parte, Luciano Concheiro (Ciudad de México, 1992), profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y coautor del libro de entrevistas El intelectual mexicano: una especie en extinción, señala en su ensayo Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante, finalista del premio, que la aceleración es el rasgo principal de la época actual en su totalidad y que explica en buena medida como funcionan hoy la economía, la política, las relaciones sociales, nuestros cuerpos y nuestra psique.


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