Rancho Las Voces: Arqueología / México: Pueblos prehispánicos celebraban durante meses el Día de Muertos

Arqueología / México: Pueblos prehispánicos celebraban durante meses el Día de Muertos

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Antes de la Conquista, se celebraba durante dos meses, aunque estos eran más cortos que en el calendario gregoriano, señala Eduardo Matos Moctezuma. Las fechas fueron instauradas después. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 30 de octubre de 2017. (RanchoNEWS).- En el mundo prehispánico se celebraba la muerte durante dos meses, uno era dedicado a los niños muertos y el otro a los adultos, además para la cultura mexica no todos los difuntos llegaban al Mictlán o inframundo, en donde residía el dios de la muerte: Mictlantecuhtli. Crónica presenta una entrevista con el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma (Ciudad de México, 1940) sobre la visión de la muerte en tiempos prehispánicos. La entrevista es de Reyna Paz Avendaño .

¿Existe relación entre la celebración del 1 y 2 de noviembre con algún ritual prehispánico?, se le pregunta al también Premio Crónica 2017 e investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

«El 1 de noviembre está dedicado a todos los santos y el 2 a los fieles difuntos. Es un concepto que la Iglesia católica instauró en el siglo IX, entonces obviamente nada tenía que ver con el concepto prehispánico, pero con la Conquista los frailes impusieron su visión e instauran esas fechas como el Día de Muertos», responde Matos Moctezuma.

En el mundo prehispánico, añade, era otro el concepto. «Era más bien un mes dedicado a los niños muertos y otro mes dedicado a los adultos y mayores, pero los meses aquí eran más cortos, eran 18 meses de 20 días cada uno, no de 30. Es decir, había diferencias enormes y quizá la mayor de ellas es la idea del más allá».

Para el cristianismo y catolicismo, explica el arqueólogo, el concepto de la otra vida está revestido de un aspecto moral, esto es: si te portas bien, gozarás del cielo, pero si te portas mal, morirás en pecado mortal e irremediablemente llegarás al infierno.

«En el mundo prehispánico no era así, lo que determinaba el lugar al que te ibas después de fallecer, era la manera en qué morías. Si morías en la guerra, acompañarías al Sol, si morías ahogado ibas al Tlalocan, si morías de cualquier otra forma llegarías al Mictlán», señala Matos Moctezuma.

¿En el Mictlán vive Mictlantecuhtli?

Mictlantecuhtli es una deidad masculina que se le relacionaba con el inframundo, con el lugar de los muertos o Mictlán, que era donde residía este dios, pero a la vez, el Mictlán era una matriz, entonces ahí aparece el concepto de dualidad, el concepto de vida y muerte. Una matriz da vida, sin embargo, es también el lugar de los muertos.

El también miembro de El Colegio Nacional detalla que para los mexicas todo era un mundo de dualidades, por eso la muerte tenía su contraparte, es decir, en el Mictlán al ser la matriz en donde se guardaban los huesos de las personas muertas y en donde reside tanto el dios y diosa de la muerte, Mictlantecuhtli y Mictlancíhuatl, existía una pareja de deidades que representan a la vida: Ometecuhtli y Omecíhuatl.

El arqueólogo comenta que Mictlantecuhtli y Mictlacíhuatl aparecen en diversos mitos, uno de ellos es la bajada de Quetzalcóatl al inframundo: la deidad tuvo que llegar al Mictlán y presentarse ante Mictlantecuhtli para solicitarle los huesos con los que creó al hombre.

Dos importantes representaciones de Mictlantecuhtli se encuentran en el Museo del Templo Mayor, ambas fueron halladas en 1994 en la Casa de las Águilas, al norte de la zona arqueológica ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Pero ¿cómo se representaba a este dios? De acuerdo con la publicación Camino al Mictlán, está descarnado, con los brazos levantados y rematados por unas garras y con una gran cabeza con agujeros para colocar cabello natural.

¿En dónde más existen representaciones de él?

En varios lugares de México, por ejemplo, en Veracruz hay una representación fabulosa, está sentado en una especie de trono. Fue fabricado de barro, al igual que las expuestas en Templo Mayor, y está rodeado de las mujeres muertas en su primer parto (las Cihuateteos). Esa figura se encuentra en el sitio El Zapotal.

Mictlantecuhtli no tenía un templo dentro del recinto ceremonial de Templo Mayor, aclara Matos Moctezuma, no obstante, el grupo de arqueólogos que trabajan la zona han encontrado su figura en algunas ofrendas, por ejemplo, en un vaso de piedra con un relieve de Mictlantecuhtli.

¿Las esculturas que se exhiben en Templo Mayor estaban bañadas de sangre?

Se encontró un polvo en los hombros que se mandó a analizar y resultó que contenía ciertos componentes de la sangre. En las fuentes históricas se relata cómo Mictlantecuhtli era bañado con jícaras que contenían sangre, se le derramaba encima, entonces lo que se encontró correspondía al ritual que se le hizo a estos vestigios.

Sobre la referencia de si los guerreros eran los únicos quiénes bajaban hasta los niveles donde residía Mictlantecuhtli, Matos Moctezuma explica que las esencias de los guerreros muertos y de las mujeres fallecidas en su primer parto (también consideradas guerreras), estaban destinadas a acompañar al Sol, no a Mictlantecuhtli.

«El Sol era Huitzilopochtli, el dios guerrero por excelencia. Los guerreros muertos en combate o sacrificados acompañaban al Sol desde que salía del oriente hasta mediodía, a partir del mediodía hasta el atardecer, el Sol era acompañado por las mujeres muertas en parto», indica.

¿Quiénes trascendían después de la muerte?

La trascendencia hasta donde conocemos por las crónicas escritas y demás fuentes históricas, solamente se le daban a los guerreros que morían en la guerra o por el sacrificio; entonces a los cuatro años de muertos, se convertían en aves o mariposas, eran los únicos que tenían asegurada su trascendencia para convertirse en estos elementos. Sobre las demás formas de muerte, no se habla de una trascendencia.


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