Rancho Las Voces: Libros / México: La FIL tiene un secreto

Libros / México: La FIL tiene un secreto

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Un hombre pasea por la FIL Guadalajara. (Foto: Saúl Ruiz)

C iudad Juárez, Chihuahua. 3 de diciembre de 2015. (RanchoNEWS).- Lo primero que se pregunta uno al llegar a la Feria del Libro de Guadalajara es de dónde ha salido tanta gente dispuesta a hacer cola al sol y a pagar para entrar 20 pesos, el precio de un café, 1,15 euros al cambio. Lo segundo es de dónde ha salido tanto libro de papel si dicen que la revolución digital es un hecho tan cierto como la Revolución mexicana. El doctor Julio César Cruz Ortiz no tiene respuesta para ninguna de las dos preguntas. Él se limita a relatar con prosa de medicina general que el lunes atendieron a 31 pacientes. «¿Síndrome de don Quijote?». El doctor Cruz hace caso y responde lacónico: «Cefalea». ¿Un síntoma del síndrome? «No, del estrés. Algún caso de faringitis también». De nuevo la novelería: «Se comprende. Cincuenta charlas en cinco horas terminan con la garganta de cualquiera». Empeñado en que triunfe la verdad sobre la fantasía, el médico no se mueve un milímetro: «El aire acondicionado». Reporta desde Guadalajara Javier Rodríguez Marcos para El País.

«Yo solo he visto este fervor en el festival de Jaipur», apunta Alberto Manguel, jurado del premio FIL de literatura en lenguas romances, que este año ha recaído en Enrique Vila-Matas. «Dicen que los mexicanos solo leen tres libros al año», continúa, «pero yo veo una sed de literatura sin igual en ningún país de lengua española». ¿Ni siquiera en Argentina, su propio país? «Aquí el interés es más profundo, menos snob. Digamos que la teoría literaria francesa importa menos en México». Pese al fervor apuntado por Manguel, la débil red de librerías mexicanas es otro de los factores que contribuyen al éxito de nueve días que, autores y lectores aparte, reúnen a todos los que tienen algo que decir en el mundo editorial hispano: editores, distribuidores, traductores y agentes. Uno de ellos, Guillermo Schavelzon subraya otro factor de éxito: que la feria no se celebre en la capital. «Aquí la gente está disponible siempre. Si fuera en el DF tendrían que pasar por la oficina, por casa…» Otra cosa es que se produzcan grandes operaciones de compra-venta. «No las hay. Pero ni aquí ni en Fráncfort», explica el representante de autores como Paul Auster o Ricardo Piglia. «¿Contratos? Ninguno. Contactos, todos. En las ferias se abren o cierran contratos, pero todo se concreta por correo electrónico o por skype».

Así es la FIL. Parece una librería gigante el día de comprar regalos de Navidad y a la vez un ciclo de conferencias que cuelgan el cartel de «cupo lleno». El idealismo y el pragmatismo caminan por la misma moqueta. Tal vez por eso, entre Coaching de equipos y Dj para dummies’, en la caseta de Planeta el Diccionario de la lengua española preside la estantería de la sección de Negocios.


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