Rancho Las Voces: XXXVII Feria del Libro del Palacio de Minería: Conferencia «Chamizal. Percepciones en torno a su devolución. Un enfoque desde la frontera 1962-1967»

XXXVII Feria del Libro del Palacio de Minería: Conferencia «Chamizal. Percepciones en torno a su devolución. Un enfoque desde la frontera 1962-1967»

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Paola Juárez. (Foto: FILPM)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de febrero de 2016. (RanchoNEWS).- El Chamizal fue tierra de nadie. Durante los años 20 era un lugar donde los bandoleros y contrabandistas se aprovechaban de la disputa territorial entre México y Estados Unidos, de acuerdo con la maestra Paola Juárez, quien presentó la conferencia «Chamizal. Percepciones en torno a su devolución. Un enfoque desde la frontera 1962-1967» dentro de la XXXVII edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), informa su oficina de prensa.

El Chamizal es una porción territorial pequeña entre Juárez y El Paso, Texas, se trata de una zona que entró en conflicto después de que el caudal del Río Bravo la desplazara gradualmente fuera de la jurisdicción mexicana y dentro de la estadounidense.

Como parte de las actividades de Chihuahua, el estado invitado, Paola Juárez, maestra en Historia, explicó que uno de los primeros en reclamar por la pérdida de sus tierras fue Pedro Ignacio García en 1864, quien perdió una porción de su rancho como consecuencia del desplazamiento; sin embargo, durante años este conflicto fue visto como algo menor.

Benito Juárez, durante su periodo como presidente, inició la lucha por recuperar El Chamizal, no obstante, fue Adolfo López Mateos quien puso fin a este conflicto en colaboración el presidente John F. Kennedy. La conferencista aseveró que esto era de la conveniencia de ambos gobiernos: para México lo legitimaba ante una frontera disidente y lo mostraba como un país que cuidaba su soberanía; en tanto, a Estados Unidos lo visualizaba como una nación democrática y justa, además, en ese momento estaba presente la Guerra Fría y México simpatizaba con la revolución cubana, por lo cual les convenía tenerlo de su lado.

Según la ponente, éste fue uno de los pocos momentos en que la historia local se relacionó con la nacional. En 1964 se hizo la devolución simbólica de El Chamizal a México, en tanto que en 1967 se realizó de forma física; en palabras de la maestra, esto se convirtió en «una papa caliente», ya que nadie sabía qué hacer con él.

El 18 de julio de 1963, después de que López Mateos anunciara que El Chamizal pertenecía oficialmente a México, el medio de comunicación Novedades publicó: «En algunas iglesias las campanas fueron echadas al vuelo y muchos juarenses entusiastas hicieron sonar sus automóviles, justamente cuando se extinguían las últimas palabras del jefe de la Nación.»

Paola Juárez aseguró que en ese momento el recurso de la expropiación petrolera ya había sido agotado como fuente de nacionalidad mexicana, por lo que se le dio mucho peso a la devolución de El Chamizal a México: fue el evento más mediático en el siglo XX, llegó a través de los medios de comunicación a 65 millones de personas.

La conferencista explicó que la recuperación del territorio trajo consigo nuevos puentes internacionales y límites fronterizos, especialmente implicó la modificación temporal de la imagen de la frontera que, por un momento, dejó de ser vista como un lugar poco privilegiado, de disidencia política. El hacer un comentario en contra de la devolución de estas tierras se convirtió en un tabú y comenzó una «Chamizalmanía».

La especialista en Historia expresó que, para Estados Unidos, la frontera tiene cierto encanto, se trata de un orgullo relacionado con el discurso histórico de este país; sin embargo, para México implica evocar humillación y vejación donde se ve a lo cercano a la frontera como una nación desgastada, un territorio ajeno, un México de segunda, con vacío cultural, por lo que ha sido vista como mercancía negociable.

Cuando El Chamizal fue devuelto ya era un territorio habitado, lo cual implicó la reubicación de los habitantes y serios conflictos identitarios y de propiedad: los «chamizaleños» eran descendientes de mexicanos nacidos en Estados Unidos.

A pesar de ser un lugar donde se concentró el orgullo nacional por un momento, se seguía pensando que El Chamizal era una zona de vacío cultural, en consecuencia se intentó llevar «lo mexicano» a este sitio, gracias a lo cual, actualmente, podemos encontrar ahí una réplica de la pirámide, una bandera de México gigante y una letra «X» de grandes dimensiones que supuestamente expresa la mexicanidad.

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