Rancho Las Voces: Arquitectura / Entrevista a Peter Zumthor

Arquitectura / Entrevista a Peter Zumthor

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Peter Zumthor, arquitecto suizo y Premio Pritzker, charló con Excélsior sobre su visión creativa. Participa en el festival Mextrópoli. (Foto: Luis Enrique Olivares)

C iudad Juárez, Chihuahua. 12 de marzo de 2017. (RanchoNEWS).-Peter Zumthor (Basilea, 1943) piensa más como artesano que como constructor de grandes obras. Habría que imaginarlo en la soledad de su taller, gozando cuando el material va tomando forma y sus manos se convierten en verdaderas fuentes de creación; no en balde es un veterano ebanista suizo de 73 años que un día decidió convertirse en arquitecto y, desde lo más esencial, comenzó a pensar en grande. Luis Carlos Sánchez lo entrevista para Excélsior.  

Cuando en 2009 fue elegido para recibir el Premio Pritzker, muchos volvieron a creer en la arquitectura que se había instalado en las modas y la espectacularidad. Él no: Zumthor también es un apasionado de crear espacios, pero se conforma con engendrar atmósferas, con los vacíos y con la experiencia sensorial que puede producir un edificio. Como buen carpintero afirma: «amo las cosas hechas con las manos; para mí, como arquitecto, es más importante la mesa que hizo mi padre».

La vena constructora le viene de familia: «crecí en una familia en la que había granjeros y algunos se volvieron artesanos. Mi padre fue carpintero, hacía muebles. Yo era el mayor… quería que me hiciera cargo de ello. Era la tradición, lo hice, pero odiaba hacerlo, aunque terminé con eso en cuatro años y traté de escapar, porque trabajar en una mueblería… es muy agotador, aburrido, pero lo tienes que hacer. Es un trabajo muy duro, no hay nada romántico en ello».

Zumthor está en México. Hoy y mañana participará en el Festival Internacional de Arquitectura y Ciudad Mextrópoli, que se desarrollará hasta el 14 de marzo, pero antes habló ayer de su manera de entender la arquitectura. El proyectista participó en el ciclo México-Suiza en diálogo junto con Peter Krieger, Julio Estrada, Toni Kuhn y Pedro Reyes, en la residencia del embajador de Suiza, Louis-José Touron.

El ganador del Pritzker es, sin duda, la estrella del encuentro, aunque a él no le interese «formar parte de la historia». Es sereno a la hora de hablar y parece «chocarle» el rebuscamiento, en más de una ocasión pide dejar de lado la teoría e ir al grano con las preguntas. Él responde y rememora. Piensa que, después de todo, cuando revisa su vida hacia atrás, «no fue tan malo» crecer en una familia que construía.

«Crecí en una familia donde todo estaba hecho por mi padre, todo lo hacíamos nosotros mismos. Era un hecho que lo hacíamos y que nadie lo hacía mejor que nosotros. Muchos años después, luego de trabajar con artesanos en Los Ángeles, me daba mucho placer trabajar con las manos, con las técnicas, habilidades… me hace feliz haber aprendido a tiempo cómo hacer eso».

Sólo hasta que tuvo 40 años comenzaron a edificarse sus obras más representativas, antes estudió diseño en el Pratt Institute de Nueva York y hasta 1983 construyó la Escuela Elemental Churwalden, en el cantón de los Grisones, en Suiza. En ese mismo poblado proyectó otros siete edificios: la Casa Räth, un edificio para albergar restos arqueológicos romanos, el Estudio Zumthor, la Capilla de San Benito y el Museo de Arte de Coira, entre otros. Ahí también, pero hasta 1996, construyó su obra más famosa y reconocida: las Termas de Vals.

Ese lugar es visto como un reducto del silencio, del vacío que quiere imitar el interior de la tierra y que se ilumina cenitalmente a través de grietas que introducen luz, donde las termas son como lagos de agua subterránea. Zumthor concibió un espacio para transformarse y despojarse de lo cotidiano. «Es un ritual en el que uno se desnuda y entra en un mundo nuevo de piedra y agua». Porque si la arquitectura es mutación, entonces la piedra es historia.

«La arquitectura es transformación. Transformación de material… transformar un árbol en un material constructivo o usar piedras que obtienes de las montañas, que cortas y transformas en arena, que luego mezclas y mueves. Mucha de la producción arquitectónica no refleja una situación específica, es sólo de dónde proviene el material», dice el arquitecto que apenas con 13 edificios construidos, ganó en 1998 el Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Europea.

Pero además de los orígenes, ¿de dónde obtiene Zumthor su idea de la arquitectura? Su vida es como la de cualquier otro hombre septuagenario que goza de vivir en un pequeño poblado, de jugar con sus nietos, dar paseos y leer y escuchar música. También goza observando las montañas y trabajando concienzudamente (sólo acepta aquellos proyectos con los que se siente afín).

«No solamente me gustan los Alpes, sino también el mar o el desierto. Como a todo el mundo, me gustan los grandes y amplios horizontes. La historia es piedra. Hay mucha historia escondida en un lugar. La historia me interesa… Creo que es hermoso ser pare de algo mucho más grande», asegura.

Zumthor participa hoy a las 16:00 horas en una charla con Gloria Cabral en la Casa de Suiza, instalada en la Alameda Central del Centro Histórico de la Ciudad de México, y mañana dará una conferencia magistral en el Teatro Metropólitan a las 17:00 horas.


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