Rancho Las Voces: Libros / México: «Al fin todo es un milagro», una antología de poesía de Hernán Lavín

Libros / México: «Al fin todo es un milagro», una antología de poesía de Hernán Lavín

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El humor siempre tiene la intención de que cada persona lo procese distinto. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de marzo de 2017. (RanchoNEWS).-«¿Qué nos mueve a la risa? La risa es como una fiesta del espíritu y del alma, la risa es abrirnos al mundo, es un impulso de energía, nos da felicidad, aunque hay risas con lágrimas. Una risa nace por una emoción cualquiera y en cada ser humano es diferente», comenta el autor chileno Hernán Lavín Cerda (Santiago, 1939), a propósito de su reciente libro Al fin todo es un milagro, una antología de poesía en donde el humor está presente. Reyna Paz Avendaño escribe para Crónica.

Por ejemplo, en dicho libro, editado por la Secretaría de Cultura, hay un poema que alude a José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939-2014) para cuestionar el sentido de los programas de televisión y el uso que éstos le dan al lenguaje: «Hoy pude ver los noticieros y apareció en toda su plenitud / la voz de plástico: mujeres minifáldicas hablando a lo bestia / y gesticulando sin las más mínima misericordia».

El humor, explica el autor quien fuera amigo de Pablo Neruda (Chile, 1904-1973) y Rubén Bonifaz Nuño (México, 1923-2013), siempre tiene una intención que cada ser humano procesa de modo distinto, porque siempre hay un estímulo que motiva la risa, por eso, la considera como una acción misteriosa y atractiva.

«Si viviera José Emilio Pacheco y viera uno de los espectáculos de televisión ¿qué diría? A mí me parece lamentable, porque esas señoritas con ultra minifaldas no les dan la posibilidad también de que puedan aparecer y hablar sobre aspectos de la realidad. No quiero que suene a puritanismo, pero ellas son seres humanos que tienen una riqueza interior, tienen vida y memoria. Esas niñas no hablan, sólo exhiben sus figuras y cuerpos, ¿no hay algo más?», expresa.

¿Cómo influyó Alfonso Reyes en su escritura?

La influencia de Alfonso Reyes es muy importante para mí. No tenía ninguna referencia de él en Chile hasta que en una conferencia Pablo Neruda hizo referencia a Alfonso Reyes. Fue en la librería del Fondo de Cultura Económica, en Chile, donde vi algunos de sus libros y hasta cierto sentido el humor me conectó con Reyes, sobre todo las obras llamados misceláneos (1944).

«Pero Reyes, también ejercía la poesía, venía de la poesía, después pasó a la narrativa, al ensayo. Todo eso me llamaba la atención y tenía la esperanza de hacer un viaje a México, pero lo veía como algo lejano; sin embargo, por los avatares de la vida, después de los cataclismos en Chile, la interrupción tan abrupta en el gobierno de Allende, tuvimos que abandonar el país (mi esposa y yo) y llegamos a México. Para nosotros fue nacer de nuevo y aquí ya pude conocer más obras de Alfonso Reyes»

Los libros de Marginalia son de la índole humorística que llamaron la atención de Lavín Cerda. «Reyes a través de esos libros, hizo mucho contacto con algo que ya traía en mí: la aparición de las cosas insólitas dentro de la normalidad, del diario vivir. Don Alfonso veía de pronto la desviación “anormal” que generalmente provoca humor o extrañeza»

Parece que el humor está desde mi primer libro, publicado en 1962, añade el autor. «Tiene un titulo extraño: La altura desprendida, es decir, es una altura que se cae sobre sí misma, alusivo tal vez a un poema que estaba en el interior de ese libro. Después ese proceso de escribir (con humor) no paró más».

Lúdico.

Otro aspecto que Hernán Lavín Cerda aborda con humor, son los heterónimos, nombre falso adoptado por un autor para crear una personalidad poética e incluirla como personaje dentro de su obra.

¿De dónde nace el gusto por incluirse en sus poemas?

Soy El Otro, El hijo de la Madre Teresa de Calcuta, Vuestro Inseguro Servidor, Lobo Sapiens, pero eso fue surgiendo de manera espontánea, no lo busqué. Hago juego con el apellido Cerda, lo cambio a Cerdus: Cayo Valerio Lavín Cerdus, como si fuera de la época antigua.

«Esos nombres están todos dentro de uno, tienen distintas líneas de desarrollo. No quería usar la palabra heterónimos, pero ya la dije…pensando en Pessoa, en su caso, ese desdoblamiento de persona va más allá, es más fuerte y agudo que en mi caso, incluso la forma de escribir de algunos esos heterónimos es distinta entre unos y otros autores. A mí me interesa el juego de palabras, soltar la lengua porque la aparición de lo lúdico es fundamental».

¿Por qué el lenguaje es un milagro?

El lenguaje es un milagro de la humanidad. Nosotros tenemos el don de la palabra, este idioma (el español) nos llegó por conquista y se enriqueció en sus diversos matices en diferentes regiones de nuestros países. Parece que el arte del lenguaje está casi en el límite de lo inefable, de aquello de lo que ya no se puede decir en palabras.

«¿Cómo se llega ahí?, hay aproximaciones, no una receta pero sí hay algo en el equilibrio entre lo sólito e insólito, lo esperado e inesperado, que de pronto lo puedes encontrar en una novela, en un poema de Pablo Neruda u Octavio Paz. En todos esos artistas de las palabra se nota ese equilibro, desde la partida porque pueden estar escribiéndote una crónica periodística, pero de repente aparece ese no se qué, que se queda palpitando», responde.

Hernán Lavín cuenta que parte de ese milagro del lenguaje está en la escritura y recuerda a su maestro Rubén Bonifaz Nuño quien escribía en verso medido, a diferencia de él, que escribe en verso libre.

«Iba a ver a Bonifaz Nuño a la Torre de Rectoría, en el segundo piso donde tenía su oficina, y él me decía: ‘yo no puedo como usted, escribir poesía tan suelta y con tanto ritmo, yo necesito ponerme un corsé para encontrar esa libertad, necesito un verso medido para encontrar la libertad’», narra.


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