Rancho Las Voces: Artes Plásticas / Inglaterra: Exponen «The World Goes Pop» en la Tate Modern de Londres

Artes Plásticas / Inglaterra: Exponen «The World Goes Pop» en la Tate Modern de Londres

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Una visitante al museo de Singapur ante El realismo socialista y el Pop Art en el Campo de Batalla . (Foto: Carlos Fresneda)

C iudad Juárez, Chihuahua. 15 de septiembre de 2015. (RanchoNEWS).- Mientras el Equipo Crónica «americanizaba» el Guernica, Ushio Shinohara ponía al día a las geishas con Festival de Muñecas, Nicola L se desparramaba en París en su Mujer sofá y la checa Jana Zelibská levantaba un templo tántrico con espejos en honor a la vagina. Reporta desde Londres Carlos Fresneda para El Mundo.

El mundo hizo 'Pop' en un abrir y cerrar de ojos. Las sopas de Warhol y las chicas de Lichtenstein crearon escuela. El planeta se llenó de reclamos coloristas para «llamar la atención sobre los objetos de nuestra vida diaria» y ejercer al mismo tiempo una función más o menos subversiva (palabras mayores de Marshall McLuhan).

 «Bajo a la apariencia pueril y divertida, el arte 'pop' introdujo elementos de fuerte crítica en los años sesenta y setenta», asegura Jessica Morgan, comisaria de The World Goes Pop, la gran retrospectiva gobal que abre esta semana sus puertas en la Tate Modern de Londres. «De ahí que tuviera una gran repercusión en países como España, bajo la represión franquista, o en los países latinoamericanos que aún luchaban por liberarse de la herencia colonial».La bienvenida a la exposición nos la da precisamente El realismo socialista y el Pop Art en el Campo de Batalla, firmado en 1969 por Manel Valdés, Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo, entonces conocidos como el Equipo Crónica (y posando para la posteridad con pantalones de campana en tiempos de Nino Bravo).

«La elección de esta obra ha sido a conciencia, porque en ella se dan la mano casi todos los elementos que confluyen en arte pop», sostiene Jessica Morgan. La guerra de Vietnam lo invade todo, los iconos americanos se funden con los maestros locales (el Greco asoma en una esquina) y las referencias políticas, consumistas y feministas pugnan por abrirse paso en un selva de imágenes.

Las Etnografías de Eulàlia Grau (Tarrasa, 1946) ocupan por mérito propio la segunda sala, en un intenso pulso con el británico Joe Tilson y sus Páginas tridimensionales, que son como daguerrotipos de un pasado íntimo y «revolucionario» al mismo tiempo.

En la Política del Pop, la tercera parada de la muestra, la Proporción Divina del Equipo Realidad (con un militar arrebatando el primer plano al hombre de ideal de Leonardo) marca el paso militar hacia El Castigo de Rafael Canogar, con el Matamoscas del brasileño Marcello Nitsche sobrevolando la escena (y las Bombas enamoradas de la austriaca Kiki Kogelnic poniendo el contrapunto pacifista).

Los poderosos retratos del rumano Cornel Brudascu merecen una sala propia, y también las superinstalaciones feministas de Jana Zelibská. Entre uno y otra, el pop  «familiar» (donde irrumpe Isabel Oliver con Reunión Feliz) y la reinterpretación del cuerpo en la serie Morfologías de Angela García y en La Gran Vagina y Coitus Pop de Mari Chordà.

«Los años del arte pop son los años de la explosión del feminismo, y resulta sorprendente ve cómo en España existió ya esa reividicación por un nutrido grupo de artistas en pleno franquismo», sostiene Jessica Morgan, que destaca también el papel de mujeres latinas como la argentina Delia Cancela, la peruana Teresa Burga o la colombiana Beatriz González, que reinterpreta también a Leonardo en La Última Mesa, en la peculiar sala del «folk pop».

La versión warholiana de Fidel Castro (a manos de su compatriota Raúl Martínez), La gran protesta del francés de origen español Henri Cueco, Los discípulos de Sheikh Sanan del iraní Parviz Tanavoli o el arte hipercomercial del ucraniano Boris Bucan completan esta singular vuelta al mundo de la mano de 68 artistas...

«Curiosamente, ninguno de ellos quiere ser definido como "artista pop"», puntualiza el director de la Tate Modern, Nicholas Serota. «Todos ellos se dejaron sin embargo tentar por ese momento especial en que el arte hizo "pop" y que ha pervivido al cabo de las décadas. Fue posiblemente la primera corriente global que se propagó por el mundo de un chispazo. Y pese a todos los caminos recorridos por el arte desde entonces, ese lenguaje visual nos sigue pareciendo tremendamente moderno. Esta exposición tiene algo de redescubrimiento».


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