Rancho Las Voces: Artes Plásticas / Italia: El misterio de la dama robada de Gustav Klimt

Artes Plásticas / Italia: El misterio de la dama robada de Gustav Klimt

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El Retrato de una dama de Klimt que robaron de la galería en Piacenza. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 1° de enero de 2017. (RanchoNEWS).- Hace casi 20 años un valioso retrato fue robado, en circunstancias extrañas, de una galería en la norteña ciudad italiana de Piacenza. Hasta hace poco parecía que se habían esfumado las posibilidades de recuperarlo. Pero la policía recibió información nueva -y desconcertante-, y ahora creen que volverá a estar en la ciudad en cuestión de semanas o meses. Max Paradiso reporta para BBC desde Piacenza.

El sargento mayor de carabineros Salvatore Cavallaro estaba subido en una escalera mirando el techo de la galería Ricci Oddi-de Piacenza través de un tragaluz parcialmente abierto.

«No encaja», le gritó a sus colegas que estaban abajo, tras comparar el tamaño de un marco dorado pesado con la estrecha abertura del tragaluz.

«No hay manera de que el ladrón pescara el cuadro desde acá arriba».

El ladrón se habría podido subir al tejado, enganchado el marco del cuadro y tirado de una cuerda para sacarla por el techo... pero habría sido inútil.

Esa claramente no fue la forma en la que el retrato del artista vienés de finales de siglo XIX Gustav Klimt había salido del edificio.

Pero, ¿por qué, ese 22 de febrero de 1997, el marco del cuadro estaba en el techo?


Si el cuadro no hubiera podido salir por el tragaluz, ¿por qué estaba el marco en el techo? (El tragaluz Imagen copyright FERRUCCIO CERIATI)



Dos damas en una

Diez meses antes, el Retrato de una dama había sido el centro de un drama de otro tipo, gracias a una perspicaz estudiante de arte de 18 años de edad llamada Claudia Maga.

Mientras hojeaba un tomo de las obras completas de Gustav Klimt notó un gran parecido entre La dama y otra pintura de Klimt, Retrato de una dama joven, que no se había visto desde 1912.

«La Dama joven tenía una bufanda y un sombrero, pero ambas tenían la misma mirada sobre el hombro izquierdo, la misma sonrisa y el mismo lunar en la mejilla izquierda», señala Maga.

Fotocopió y amplió las dos pequeñas fotografías que aparecían en el libro, delineó el perfil de la Dama joven en papel mantequilla y lo puso sobre el retrato de La dama.

Y eso fue todo, dice. «La Dama ocultaba otro retrato debajo de ella, el único retrato doble de Klimt».


Las damas: Claudia Maga le mostró a la BBC cómo se convenció de que lo que pensaba era cierto. Luego lo comprobaría con rayos X 

Para olvidar su dolor

Maga logró interesar en su teoría al ex director de la galería, Ferdinando Arisi.

Unas semanas más tarde él la recogió de la escuela de arte, la llevó a la galería y separó el retrato de su marco. Tras envolverlo en papel de estraza se dirigieron al hospital local, donde una serie de rayos X reveló la sombra de la obra anterior debajo de la superficie.

La historia detrás de la pintura fue la siguiente sorpresa.

Se decía que Klimt se había enamorado locamente de una joven de Viena, quien pronto se convirtió en su musa. Pero ella murió de repente, y él pintó sobre su retrato para olvidar el dolor por su pérdida.



Hasta el descubrimiento de Claudia Maga, se pensaba que el Retrato de una dama joven se había perdido. Pero estaba escondido tras la expresión del dolor del artista al perder su musa.

Agonía y éxtasis

Piacenza estaba en éxtasis.

Se organizó una exposición especial para mostrar la pintura en una nueva ubicación cerca del ayuntamiento.

Al mismo tiempo, la galería iba a ser renovada, así que muchas obras fueron empacadas y almacenadas.

Los trabajadores iban y venían. Y cuando el Klimt desapareció, nadie se dio cuenta inmediatamente.

El personal de la galería supuso que había sido retirado deliberadamente como parte de los preparativos para la nueva exposición.

«Entonces recibimos una llamada telefónica de la galería», recuerda el sargento Cavallaro. «Murmuraron: 'No podemos encontrar a la dama'».

Cuando llegó a la escena, cuenta, «las puertas de la galería estaban abiertas, la gente entraba y salía y el sistema de seguridad estaba desconectado».



La Dama no es la única obra de Klimt con una historia de película: la del Retrato de Adele Bloch-Bauer I fue llevada a la pantalla grande con el título con el que también se conoce este cuadro, La dama de oro, pues fue objeto de enfrentamientos entre el gobierno austríaco y la sobrina de la retratada, cuya familia fue víctima de los nazis.

Una multa y una desilusión

Ante el misterioso robo y ninguna pista, la policíaestaba estupefacta. Acudieron a un notorio ladrón de arte local para que los asesorara pero ni siquiera él fue capaz de guiarlos.

La investigación no progresó mucho hasta que, el 1 de abril de 1997, la policía de fronteras interceptó un paquete en la frontera franco italiana en Ventimiglia.

Estaba dirigido al ex primer ministro italiano Bettino Craxi, quien en ese momento estaba huyendo de la ley y escondido en Hammamet, Túnez.

Cuando lo abrieron, encontraron un Klimt.

Stefano Fugazza, el entonces director de la galería Ricci Oddi, pensó que se trataba de una broma del día de los inocentes (que es el 1 de abril en Europa), pero Arisi, su predecesor, se llenó de optimismo y de ganas de llegar a Ventimiglia enseguida. «Conducimos como locos a Ventimiglia», Fugazza escribe en sus diarios, «pero con lo único que regresamos fue con una multa por exceso de velocidad».

El cuadro lucía convincente, pero el olor de la pintura de aceite era fresco. No era el original, era una falsificación de alta calidad.


Stefano Fugazza con Claudia Maga y el Retrato de una dama antes del robo.

«Tonto e infantil»

Hay otro punto extraño en el diario de Fugazza.

Días antes de que la pintura desapareciera, escribe, había contemplado la idea de hablar con los carabineros y, con su permiso, pretender que el retrato había sido robado, con el fin de atraer más atención en vísperas de la exposición.

«Pero ahora 'La dama' se ha ido para siempre», añade, «y maldito sea el día en el que pensé en algo tan tonto e infantil». Poco después Cavallaro fue asignado a otro trabajo y se cerró el caso.



Gustav Klimt vivía una vida sencilla. Cuando estaba en casa, se la pasaba en una bata larga y sandalias. Pintaba todo el día, todos los días. Sus obras son muy intrincadas por lo que le tomaba muchas horas terminarlas.

El ladrón confiesa

El caso siguió cerrado hasta 2013, cuando los carabineros intentaron nuevamente identificar un fragmento de una huella digital que encontraron en el marco, en vano, como se vio después.

Pero el verano pasado un periodista local organizó una reunión entre el nuevo investigador de los carabineros, el coronel Luca Pietranera, y un ladrón de arte que había conocido en uno de los muchos bares de Piacenza.

El ladrón resultó ser una mina de información.

Le dijo al coronel que él era la persona a la que acudieron en busca de consejo los investigadores originales en febrero de 1997, cuando estaban en busca del autor del robo.

Luego confesó que él era, de hecho, quien había llevado a cabo el robo, y explicó que dejó el marco dorado en el techo como un golpe de efecto.

A continuación, explicó que lo que había robado ese día era, de hecho, una copia.


La sala en la que tuvo lugar el robo.

Entonces, ¿qué sucedió con la pintura real?

«Pues la había robado meses antes de que nadie se diera cuenta», me contó con orgullo el ahora anciano ladrón, cuando nos encontramos en un café en Piacenza.

Unos meses después del descubrimiento del doble Klimt, alrededor de noviembre de 1996, sencillamente entró a la galería y sustituyó el original con una copia, me dijo.

«Nadie siquiera parpadeó; nadie se dio cuenta. Fue un trabajo fácil y cuidadosamente planeado con ayuda interna», añadió.

Hoy en día, está ayudando a los carabineros con sus investigaciones sobre una serie de delitos, a cambio de inmunidad judicial.

Pero, ¿por qué consideró necesario robar la copia?, le pregunté.

«Para ocultar el hecho de que era una copia», responde.

La exposición especial, sin duda, habría atraído a expertos en Klimt de todas partes, y alguno sin duda habría descubierto que era una falsificación.

Eso habría sido desastroso para la persona de la galería que le dio información privilegiada para ayudarlo con el robo.

Y una asombrosa predicción

Pero la afirmación más sorprendente del ladrón es que la pintura será devueltaen el 20º aniversario del robo (o más exactamente, del robo de la copia). En otras palabras, antes de febrero de 2017.

No está claro cómo él lo sabe. Después de todo -según él mismo cuenta-, un distribuidor vendió el cuadro hace mucho tiempo por una gran cantidad de dinero en efectivo y cocaína.

No obstante hace esa predicción con mucha confianza, y los carabineros dicen que no sería raro que estuviera en lo cierto.

Actualmente están en contacto con la policía en otro país europeo donde se cree que se encuentra la obra, en una colección privada. De lo que no están completamente seguros es de si están ahora tras la pista del original o una copia.

Eso, señalan, sólo lo podrán confirmar cuando la tengan en sus manos.


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