Rancho Las Voces: Noticias /Juzgan en Francia al atlético Tomic, presunto ladrón de obras de arte

Noticias /Juzgan en Francia al atlético Tomic, presunto ladrón de obras de arte

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En la madrugada del 20 de mayo de 2010, el escurridizo Vjeran Tomic, apodado el hombre araña en el mundo del hampa, sustrajo del Museo de Arte Moderno de París cinco valiosos cuadros. Las imágenes, captadas ese día, muestran a policías con los marcos de esas obras maestras robadas. (Foto: Ap)

C iudad Juárez, Chihuahua. 31 de enero de 2017. (RanchoNEWS).- Ayer se inició en Francia el juicio al presunto ladrón de cinco obras de maestros de la pintura en 2010, en el Museo de Arte Moderno de París, uno de los más espectaculares de los años recientes. Una entrega de Afp.

El botín, compuesto por obras de Picasso, Matisse, Modigliani, Braque y Leger, estimado en unos 100 millones de euros, nunca apareció.

En el sector del hampa apodan a Vjeran Tomic hombre araña. Es un ingenioso ladrón de 49 años, con 15 condenas como antecedente, quien sin dificultad logra sustraer de los pisos elevados de los mejores barrios de París joyas y obras de arte.

Tomic fue detenido en 2011. Sin dudar mucho confesó el robo del museo, pero jamás dio los nombres de quienes se lo encargaron.

Poco antes de comenzar la audiencia en el tribunal correccional de París, ante los periodistas que le hacen preguntas, responde con una sonrisa de oreja a oreja: «¿Qué papel desempeñé? Arsène Lupin», afirma, en referencia al ladrón de guante blanco que aparece en las novelas de detectives del escritor francés Maurice Leblanc.

A su lado comparecen dos hombres, entre ellos uno de sus contactos regulares. Ambos están acusados de encubrimiento.

Hurto de película

Este robo de película se produjo la madrugada del 20 de mayo de 2010. A las 3:30 horas de ese día la temperatura en el Museo de Arte Moderno de París cayó bruscamente. Tras desatornillar un ventanal de plexiglás y cortar el candado de una reja corrediza, un hombre ingresó al recinto.

El video, de mala calidad, no permitió identificarlo. La silueta pasó de una sala a otra para detenerse delante de Naturaleza muerta al candelabro, de Fernand Leger.

El ladrón arrancó la seguridad antirrobo del cuadro, sin que ninguna alarma se activase. Audaz, continuó la visita del museo.

Tomic diría a los investigadores que quería robar el Leger, y que no creía poder llegar hasta el vestido amarillo de La mujer del abanico, de Amedeo Modigliani.

Pero la suerte le sonrió y se animó a descolgar Le Pigeon aux petits pois, de Pablo Picasso; El olivo cerca del estanque, de Georges Braque, y Pastoral, de Henri Matisse, todas obras que le «gustan».

Un botín estimado por la alcaldía de París, propietaria de los cuadros, en casi 100 millones de euros, y en más de 200 millones por algunos expertos.

Nada funcionaba

Esa noche en el museo, los tres guardias nada vieron. Los detectores de movimiento fallaban desde hacía dos meses y las alarmas que debían activarse al romperse un vidrio estaban fuera de servicio. En resumen, «nada funcionaba», según uno de los agentes.

Una información anónima permitió a los investigadores seguir la pista de Tomic, de 1.90 metros de estatura y conocido por su talento para hurtar obras de arte.

Una persona vio su silueta atlética merodeando alrededor del museo los días previos al robo. Su teléfono móvil, o el de uno de sus allegados, fue detectado en la zona cuando se produjo el hurto.

Las escuchas y la vigilancia permitieron reconstruir sus pasos luego del robo: su teléfono fue detectado cerca de una estación de trenes de París y luego en un estacionamiento en el centro de la capital. Es allí donde habría dejado las obras a un cómplice. Un segundo cómplice confesaría que guardó las obras un tiempo para luego deshacerse de ellas, botándolas a la basura.

Esa tesis no convence a los investigadores. Las obras son invendibles, los artistas son muy conocidos y el robo tuvo mucha prensa. Pero es difícil imaginar que se renuncie para siempre a la mirada de La mujer del abanico o a la paloma de Picasso.

En vano la Interpol difundió en 188 países, integrantes de esa organización policial internacional, las fotos y descripciones de las cinco obras hurtadas.


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