Rancho Las Voces: Danza / Holanda: Mata Hari es reivindicada en su natal Holanda con una coreografía sensual

Danza / Holanda: Mata Hari es reivindicada en su natal Holanda con una coreografía sensual

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La legendaria Mata Hari tenía 41 años de edad cuando fue ejecutada en Francia por espionaje, en 1917. (Foto: Tomada de Internet )

C iudad Juárez, Chihuahua. 2 de febrero de 2016. (RanchoNEWS).- Casi un siglo después de ser ejecutada en Francia por espionaje, la legendaria bailarina exótica holandesa Mata Hari revive en un ballet que evoca la vida de esta pionera del erotismo. Una entrega de Afp.

A partir del sábado 6, el Ballet Nacional holandés honrará a este icono de la sensualidad desbordante y, finalmente, de la traición.

Nacida en el norte de Holanda, en Leeuwarden, Margaretha Geertruida Zelle fue ajusticiada a los 41 años por un pelotón de ejecución francés el 15 de octubre de 1917, tras ser acusada de espiar por cuenta de Alemania durante la Primera Guerra Mundial.

Antes de la guerra había brillado, primero en las salas parisinas y luego en toda Europa, donde desafió los valores de la Inglaterra victoriana desnudándose hasta quedarse con apenas un velo de seda y un brazalete ornado con joyas.

Con sus danzas orientales, se le consideró una de las primeras bailarinas exóticas de renombre.

 «Quería hacer un ballet dramático (...) por eso busqué un tema que tuviera un vínculo con la danza», explica Ted Brandsen, director del Ballet Nacional holandés y coreógrafo de la propuesta.

Enigma

La idea de crear un nuevo ballet de envergadura germinó hace cuatro años, y cuando Brandsen compartió la idea con el compositor británico Tarik O’Regan, nominado dos veces a los premios Grammy, el proyecto cobró vuelos.

En esa propuesta de dos horas más de 60 bailarines aparecen en escena para contar la agitada vida de Mata Hari, y en particular sus años en París, donde tuvo muchos amantes, entre ellos, al parecer, el compositor italiano Giacomo Puccini.

«Mata Hari vivía a una velocidad de locos; queríamos contar su vida de la misma forma», destaca Brandsen.

La presentación de los bailarines queda realzada por un vestuario de más de 300 trajes, que requirieron tres años de trabajo. «Tocar tan de cerca la historia de su vida es una oportunidad de conocerla mejor», dijo la rusa Anna Tsygankova, formada en el Teatro Bolshoi de Moscú y encargada de interpretar el papel de la famosa espía. «Para mí sigue siendo un enigma. ¿Era sólo una bailarina? ¿Era realmente una espía o sólo una víctima de las circunstancias? ¿Quién puede decirlo?», se pregunta.

Tras un divorcio difícil con un oficial holandés, Margaretha Geertruida Zelle se quedó sin dinero y se marchó a París en 1904, a recomenzar su vida.

Se reinventa con el apodo de Mata Hari, término indonesio que significa «Ojo del Día», y adopta el estilo de danza javanés para sus propuestas eróticas.

Y si su moral «relajada» suscita no pocos comentarios, mayor es la fama de su  «exótica belleza».

«Fue a París y se reinventó por completo; eso es lo que me intriga en ella», asegura Brandsen. Al igual que en su momento Madonna o Lady Gaga, «se hizo famosa muy rápido ».

Cuando su celebridad empieza a decaer, la bailarina se encuentra en Berlín en el momento de comenzar la guerra, en 1914. Entonces se ve enrolada por los alemanes para espiar en Francia y Reino Unido. Hoy muchos historiadores estiman que Mata Hari jamás espió en serio, sino que simplemente dijo sí a los alemanes por el dinero y el glamur.

Mata Hari fue detenida cuando intentaba alcanzar el frente, donde estaba su amor de la época, un oficial ruso. Francia la acusó de ser agente doble y fue ejecutada una fría mañana de otoño en Vincennes, junto a París.

Su estatus de icono y mujer fatal quedó consagrado en 1931, cuando la actriz sueca Greta Garbo la interpretó en la película titulada Mata Hari.

Ahora Ted Brandsen y Anna Tsygankova quieren contar la historia de una mujer de espíritu libre, víctima de un mundo que no entendía.

El día de su ejecución, se habría negado a que le vendaran los ojos y habría enviado besos voladores a sus verdugos. Según Brandsen, Mata Hari «murió con la cabeza bien alta».


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