Rancho Las Voces: Libros / México: «Via Corporis» de Pura López

Libros / México: «Via Corporis» de Pura López

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Pura López dice que el dolor es fuente de inspiración, porque lo que «uno termina escribiendo tiene que ver con la propia experiencia». (Foto: ARCHIVO)

C iudad Juárez, Chihuahua. 9 de septiembre de 2016. (RanchoNEWS).- La principal fuente de inspiración de Pura López Colomé al escribir los 36 poemas del libro Via Corporis fue el dolor. Publicada por el Fondo de Cultura Económica (FCE), esta obra une el trabajo artístico del pintor Guillermo Arreola y la creación poética de la autora, cuyos versos aluden al sufrimiento de la vida, a la ilusiones sobre la muerte y a la experiencia de la orfandad. Reyna Paz Avendaño reporta para Crónica.

«El diálogo entre el trabajo de Arreola y el mío se dio de forma paralela. Ya habiendo comenzado a escribir poemas sobre el tema del sufrimiento y el dolor físico, casi al mismo tiempo él se lanzaba a esa misma búsqueda, coincidiendo con el hallazgo de un archivo muerto de radiografías desechado por un hospital por diversos motivos: se trataba de placas que la gente no había recogido porque ya no estaba en este mundo, o bien, porque habiendo recuperado la salud, había considerado innecesario conservar esos estudios de diagnóstico», detalló López Colomé.

Guillermo Arreola encontró dichas radiografías en un bote de basura, a espaladas de un hospital, se las llevó a su estudio e inició una recreación al óleo encima de esas superficies. «En el momento en que me lo relató, a sabiendas de que ya tenía esa vena iniciada de poemas en torno al mismo tema, se me ocurrió intentar recuperar metafóricamente lo que quedaba oculto tras las nuevas capas al óleo, es decir, por ejemplo, aquella dañada caja torácica y pulmonar original, aquel corazón exhausto».

En palabras de la poeta, ensayista y traductora, el dolor le sirvió para quitar el velo de las nuevas pinturas. «La vía del dolor es una fuente de inspiración, porque lo que uno termina escribiendo tiene que ver con la propia experiencia, con la música del verso que comienza a dictar esa recreación. Ésa es la historia inicial. Yo le llamo “inspiración” al detonador de la visión poética: una conversación, un sueño, un sonido, una palabra u otro poema; en este caso, fue el sufrimiento personal lo que entró en resonancia con la obra pictórica de Guillermo».

Los poemas de López Colomé también aluden a la existencia que –en su opinión–necesita una medida de aflicción como arancel para respirar. «Para tener acceso al amor y a las bondades espirituales hay que padecer; de ello nos hablan muchas de las religiones y tradiciones: en el cristianismo, la vía de la cruz nos ilustra al respecto. Estos poemas proponen la Via Corporis, es decir, el camino de la propia experiencia, las lecciones que se extraen a lo largo de esta trayectoria».

Cada poema del libro dialoga con una pintura o radiografía de Arreola, combinando la forma lírica franca con el poema en prosa. ¿Por qué decidió esa construcción la autora?

«Tengo tiempo optando de manera natural por la combinación de dos tempos dentro del poema: el verso frente al espacio rítmico narrativo. Casi desde que comencé a escribir tendía a ello, aunque con frecuencia el poema en prosa se subordinaba o quedaba prácticamente ausente. La mayoría de los poemas de este libro propone esa duplicidad de espacios expresivos, de manera que el poema en prosa se presta más a las referencias concretas, personales, frente a la pluralidad de significados del tempo lírico».

Umbral.

En su poema «Muerte ilusoria», Pura López Colomé habla (como el título indica) de las ilusiones humanas. ¿Por qué hablar de ese tema?, se le pregunta.

«Toda mi poesía tiene que ver con una aspiración de orden espiritual. Cambiar de féretro tal cual, como lo dice ese poema, equivale a decir que la vida es una especie de cambio de piel, de caja en la cual uno va a vivir; creer que la muerte realmente es el acabamiento absoluto es excederse, extralimitarse. En realidad, se ignora todo de la otra vida, si bien la poesía puede sugerir algo de su verdad».

¿Cómo construir el ‘cada quien’ al que alude en su poema «En pose decadente»?

Muchos de estos poemas parten de un sufrimiento general. Hay otros que se originan en la experiencia individual, o derivan, se ramifican en tormento familiar.

«Hay diferentes tipos de dolor: el propio y el que uno cree propio, aunque en realidad pertenece a todo un grupo, como lo que se está padeciendo en este país, que nos atañe a todos. En cada caso, partimos de una fotografía familiar en la que aparecen hombres y mujeres de los dos lados, y creen que a uno le fue peor que al otro. Todo mundo tiene su versión distinta de la película de la vida en comunidad; mas cuando hay una pérdida, lo que queda es la orfandad para siempre, incurable, trátese o no de la ausencia de los padres», agrega la poeta.

En sus poemas también están presentes las promesas incumplidas, los actos que engloban las palabras desde y hasta, lo que está entre la mentira y la eternidad…

La aproximación a un umbral, a sabiendas de no poder cruzarlo: estos poemas aspiran a tratar de descifrar ese umbral por medio de la invocación verbal, con todo su peso significativo, en ocasiones tan concreto como una bomba, como una promesa a un niño, que siempre la recordará y exigirá su cumplimiento. La gente no le da importancia a la palabra, cree que se desmorona ante los hechos, cuando es más, o igualmente, tangible que ellos.


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