Rancho Las Voces

jueves, diciembre 06, 2012

Edición 127 / Prólogo

OSCAR NIEMEYER Y LA ESTÉTICA DE LA CURVA

El longevo arquitecto brasileño en su juventud. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 6 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- «No es el ángulo lo que me atrae. Ni la línea recta, dura, inflexible. Lo que me atrae es la curva sensual que se encuentra en el cuerpo de la mujer perfecta», sostenía el llamado «arquitecto de la sensualidad», Oscar Niemeyer, quien ha fallecido a los 105 años como consignamos en la sección de Obituario, así como también documentamos su sepelio en la sección de Noticias.

En la revista Niemeyer siguió siendo noticia especialmente por su último gran proyecto en España: el complejo cultural de Avilés, que generó las siguientes notas -

España: Terapia Niemeyer en Avilés
España: El Niemeyer se llamará «Centro Cultural Internacional Avilés»
Brasil: Niemeyer visita su futuro a los 103 años

Así como la última gran condecoración que recibiera (La Orden de las Artes y las Letras de España)

En una nota de 2010 publicada por El Universal de Caracas leemos el secreto de su longevidad:

«Tengo el mismo interés por la vida que cuando era joven. Mi receta, no aceptar la vejez, pensar que se tienen 40 años y actuar como tal», había dicho a poco de cumplir 100 años junto a Vera Lucia Cabrera (entonces de 60 años), su secretaria, con la que se casó a los 98 años.

En esta edición nos complace reportar la actividad de integrantes y colaboradores de nuestra empresa cultural.


En primer lugar informamos que el fotógrafo y coeditor Jaime Moreno Valenzuela de la revista expone en la colectiva «Arte Chihuahua» en San Antonio, Texas.

En tanto que en Ciudad Juárez, el poeta Mauricio Rodríguez presentó su novela
«De Obregón: El Recreo», cuya portada es ilustrada por el mismo Jaime Moreno Valenzuela y cuya presentación estuvo a cargo de Rubén Moreno Valenzuela, que reproducimos en la sección de Textos.

Mientras en la bella ciudad de Querétaro nuestro colaborador Armando Arias expuso la instalación fotográfica «ofelia2012@dievcm.com»

En la sección de Teatro comunicamos que la agrupación teatral juarense Carretera 45 ha abierto un teatro en la Colonia Obrera de la Ciudad de México.

En la sección de Poesía contamos con textos de los chihuahuenses Lilvia Soto y Román Corral».

Jaime Moreno Valenzula documenta en el Visor Fronterizo su visita a la Plaza Cervantina, intervenida por el colectivo artístico Punta de Lanza en un muy buen ejercicio de arte público, con las siguientes imágenes:
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21 y 22.

En Estampas de la Frontera proseguimos con la serie Fotos antiguas de «Juárez de mis Recuerdos», don Justiniano nos comparte en esta ocasión la etimología de la palabra Estreno; en tanto en la sección de Tin Tan les informamos que Rosalía Valdés quiere para una película biográfica de su padre la participación de Salma Hayek.

Ojalá la edición les agrade.

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Noticias / Brasil: Adiós a Niemeyer en la ciudad que creó

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Traslado del ataúd de Oscar Niemeyer al Palacio de Planalto, en Brasilia. (Foto:Afp )

C iudad Juárez, Chihuahua. 6 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- Una Brasilia paralizada se despedía hoy de su creador, el arquitecto Oscar Niemeyer, en el palacio presidencial Planalto, que él mismo diseñó y es sede de la presidencia brasileña. Una entrega de Efe/Dpa:

El féretro del arquitecto fue trasladado este jueves a Brasilia para ser velado durante unas horas. Sus restos llegaron provenientes del Hospital Samaritano de Río de Janeiro, donde Niemeyer falleció la noche del miércoles a los 104 años de edad. El cortejo se dirigió al Aeropuerto Santos Dumont, donde fue embarcado en un avión de la Presidencia brasileña.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibió el féretro junto a la viuda de Niemeyer, Vera Lucia, en la entrada del Planalto. Antes, el cuerpo de Niemeyer, envuelto en la bandera de Brasil, recorrió en un vehículo abierto diversos lugares de la ciudad escoltado por la unidad del Ejército que realiza la guardia presidencial, Dragones de la Independencia.

Rousseff lamentó públicamente la muerte del «autor intelectual de Brasilia, la capital que cambió el eje de Brasil hacia el interior».

«Nacionalista, se convirtió en el más cosmopolita de los brasileños, con proyectos presentes por todo el país, en Estados Unidos, Francia, Alemania, Argelia, Italia e Israel, entre otros países. Autodeclarado pesimista, era un símbolo de la esperanza», señaló la mandataria.

Durante la primera hora el velatorio fue reservado para autoridades y prensa, mientras que más tarde, durante cuatro horas, ha quedado abierto al público.

Regreso a Río

La decisión de llevar a Niemeyer al Palacio de Planalto partió de la presidenta Rousseff, que el miércoles por la noche se comunicó con sus familiares para darles el pésame y hacerles el ofrecimiento.

Motociclistas de la Guardia Civil Metropolitana de Río abrieron paso al cortejo por las avenidas de la zona sur de la ciudad y, al llegar al aeropuerto, el féretro fue recibido por ocho soldados de la Fuerza Aérea que lo introdujeron en el avión.

De esta forma, Niemeyer, que viajaba poco por su miedo al avión, regresa por unas horas a Brasilia, la ciudad que junto con el urbanista Lucio Costa ayudó a crear de la nada en medio del Planalto Central de Brasil, a mediados del siglo pasado, para que fuera la nueva capital del país.

Hijo ilustre

El avión, en el que también viajan 16 parientes del arquitecto, despegó a las 12.45 hora local (13.45 hora española) y ha llegado a Brasilia unas dos horas después.

Después de recibir los honores en Brasilia, el cadáver será trasladado de nuevo a Río de Janeiro para un velatorio privado en el Palacio da Cidade, que la alcaldía de la ciudad puso a disposición de los familiares de uno de sus hijos más ilustres.

El entierro de Niemeyer está previsto para este viernes por la tarde en el cementerio de Sao Joao Batista, en el barrio de Botafogo, muy cerca de donde este brasileño universal nació el 15 de diciembre de 1907 y del hospital donde falleció la noche del miércoles.

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Estampas de la Frontera / Fotos antiguas de «Juárez de mis Recuerdos» VI

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«Hotel Porfirio Díaz "Único, de primer orden en la ciudad. Cuartos elegantes y departamentos con baños para familias. Esmerado sistema sanitario al estilo europeo, situación céntrica y deliciosa ubicación. Se habla Inglés, alemán y francés". Foto: Fondo Bauche», Paola Juárez. (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por Paola Juárez)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 6 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- En el grupo «Juárez de mis Recuerdos», en Facebook, los usuarios emplazan fotografías viejas de esta frontera, algunas de ellas verdaderas joyas.

Rancho Las Voces contribuirá con artículos de esta sección en este interesante ejercicio de nostalgia, si usted desea conocer la agrupación búsquelos en este enlace. A continuación ofrecemos una selección de imágenes publicadas en ese sitio.




«Publicidad del Hotel Porfirio Díaz. Diciembre de 1899. Fuente: Periódico "El Norte"», Paola Juárez. (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por Paola Juárez)


Años después el Hotel Porfirio Díaz se convertiría en el club San Luis. (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por Luis Moreno )


«Publico de nuevo la foto de el casino "El Tívoli", la ubicación es en Lerdo y 16 de Septiebre, donde actualmente es el edificio Continental, ahí es donde después de que el gobierno cerró todos los casinos, este local lo convirtieron en escuela, o sea la Jesus Urueta #29. Ahí estuve desde primero hasta parte de cuarto año, pues construyeron la que está frente a el Monumento y nos tocó estrenar. Los tres primeros años eran mixtos y de cuarto a sexto eramos puras niñas», Martha Elena Reyes Lomelí. (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por Martha Elena Reyes Lomelí)


El Lobby a principios del siglo pasado. (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por Laura Lara)


Cine Cumbre y Esc. Primaria No. 29 en el año de 1948. (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por Juárez en Postales)


El cine Plaza. (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por César Vázquez)


Final de una Carrera Panamericana, sin fecha. (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por Carlos Provencio Guevara)


Vista aérea del Centro de Convenciones del ex-ProNaF (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por José Luis Hernández Caudillo)



Escuela primaria Emilio Carranza, generación 1968-1969 . (Foto: Juárez de mis Recuerdos, subida por Laura Lara)





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Cartelera / Chihuahua: Exposición «nosce te ipsum» de Pierre Fudarylí

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miércoles, diciembre 05, 2012

Cine / España: El alma de Alfred Hitchcock

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Imagen de Alma Reville y Alfred Hitchcock utilizada para la portada del libro Alma Hitchcock: la mujer tras del hombre, de la editorial Circe. (Foto: Archivo)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 5 de diciembre  de 2012. (RanchoNEWS).- Durante más de medio siglo Alma Reville fue la sombra de Alfred Hitchcock. Montadora, guionista y, en sus comienzos, actriz, Reville y el director de Vértigo se conocieron a principios de los años veinte, se casaron en 1926 y vivieron juntos hasta la muerte del genio del cine, en 1980. Tuvieron una sola hija, Pat Hitchcock O`Connell, quien en 2003 le dedicó a su madre el libro Alma Hitchcock: la mujer tras del hombre (editado en España por Circe en 2009), con el que quiso precisar la enorme importancia de su desconocida madre en la obra de su archifamoso padre. Alma fue una de esas mujeres que aceptó un segundo plano en beneficio de su marido, pero ahora dos películas, Hitchcock, de Sacha Gervais y The Girl, de Julian Jarrold, le dan por fin protagonismo con los rostros de Helen Mirren e Imelda Stauton, respectivamente, a esta diminuta mujer cuya aportación en las películas de Hitchcock parece a todas luces gigante. Una nota de Elsa Fernández-Santos para El País:

En el famoso mano a mano que François Truffaut mantuvo en 1965 con el cineasta (Alianza Editorial), Alma apenas aparece en la conversación. Pero muy al principio, Hitchcock admite que sin ella jamás hubiese logrado financiar su primera película y explica cómo su mujer le ayudó a superar sus dudas e inseguridades: «Después de cada toma, miraba a mi prometida y le preguntaba: ‘¿Va bien, funciona?».

Desafortunadamente, a Truffaut (quien sabía que el hombre que mejor ha filmado el miedo era «a su vez un miedoso»), no se le ocurrió preguntar hasta qué punto continuó Alma aplacando sus dudas y temores y hasta qué punto fue decisiva en el resultado final de sus películas.

Alma Reville fue una pionera del cine. Trabajaba en él desde los quince años haciendo de todo. Seguía así los pasos de su padre, un ayudante de vestuario en los estudios Twickenham. Cuando Hitchcock la conoció encontró en ella a la cómplice total. Alma trabajó siempre, en muchos casos sin aparecer en los créditos, en las películas de su marido y también lo hizo por su cuenta, para otros. Opinaba sobre el montaje y los guiones y era una de las pocas personas a las que no sólo Hitchcock escuchaba sino que hacía caso. En su escasa estatura física se concentraba una mujer enérgica y de enorme personalidad, que de alguna manera también respondía al gusto del cineasta por mujeres capaces de despistar con su aspecto de mosquitas muertas: «Me gustan las mujeres que parecen profesoras, pero dentro de un taxi, te pueden destrozar», dijo en una ocasión el director de La ventana indiscreta.

Helen Mirren, en la piel de la esposa del cineasta en Hitchcock, la película que interpretada junto a Anthony Hopkins recrea los años de Psicosis, ha definido a Alma como una «heroína invisible» de la historia del cine. En el filme, la esposa, harta de las obsesiones rubias de su marido, también sucumbe a las expectativas de un romance extramatrimonial. Para The New York Times, la película ofrece una «visión fantasiosa» del matrimonio, «un elemento desafortunado de una película que no sólo contribuye a desacreditar el genio creativo, sino que lo presenta como una patología», añade. En The Girl, coproducción de HBO y la BBC que gira sobre la sádica relación que Hitchcock mantuvo con Tippi Hedren durante el rodaje de Los pájaros, el cineasta (interpretado por Toby Jones) no queda mucho mejor parado: es el retrato de un tirano («las rubias son las mejores víctimas»), manipulador con su nueva «chica» (Sienna Miller es Hedren) y de un esposo dependiente de las decisiones de su compañera, que es quien descubre a la nueva víctima de su marido.

Pero lejos de los trastornos psicológicos que diagnostican los dos nuevos filmes, y según cuenta su hija, sus padres eran bastante más afables y comunes que todo eso. Solían preparar copiosas comidas para sus célebres invitados en su casa de Hollywood, y a diferencia de otros hogares de la opulenta colina el suyo era tan normal como el de cualquier familia media. Alma cocinaba y el maestro del suspense se levantaba siempre a fregar los platos. Una tarea doméstica que no descuidó hasta su muerte.

En 1979, un año antes de fallecer a los 80 años, Hitchcock recibió el homenaje del American Film Institute por toda su carrera. Dedicó así su premio: «Pido permiso para mencionar por su nombre únicamente a cuatro personas que me han dado todo su cariño, su reconocimiento, sus ánimos y su constante colaboración. La primera de las cuatro es una montadora cinematográfica, la segunda es una guionista, la tercera es la madre de mi hija Pat, y la cuarta es la cocinera más excelente que haya obrado milagros en una cocina doméstica, y el nombre de las cuatro es Alma Reville. Si la hermosa señorita Reville no hubiera aceptado hace 53 años un contrato vitalicio sin opciones para convertirse en la señora de Alfred Hitchcock, es posible que el señor Alfred Hitchcock se encontrara en esta sala esta noche. Sin embargo, no estaría en esta mesa, sino que sería uno de los camareros más lentos de la sala. Quiero compartir este premio, como he compartido mi vida, con ella».

Solo un arte de luces y sombras como el cine podía reservar ese final a Alma Reville, quien, como afirmó Los Ángeles Times en su muerte, poseía «dos de las cuatro manos» de Alfred Hitchcock.

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Obituario / Oscar Niemeyer

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El arquitecto brasileño. (Foto: Archivo)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 5 de diciembre de 2012. (RanchoNEWS).- Oscar Niemeyer ha muerto esta noche tras varias semanas ingresado por una insuficiencia renal. El célebre arquitecto ha fallecido en Río de Janeiro, la ciudad en la que nació el 15 de diciembre de 1907, hace casi 105 años, y a todos nos viene a la cabeza del arquitecto centenario de los últimos años, arrugado y encogido en una butaca pero que, increíblemente, seguía activo. Detrás, aparecen las formas de sus construcciones: abiertas, nítidas, audaces, blancas, optimistas. Una nota de Luis Alemany para El Mundo:

Por eso, es una paradoja que la historia de Niemeyer tenga algo de desencanto. Su carrera podría ser una buena ilustración de todo lo que pudo salir bien en el siglo XX y acabó en el desánimo.

La historia, desde el principio: Niemeyer nació con el nombre de Oscar de Almeida Soares (Niemeyer era sólo el apellido de su abuela materna) en una familia de Laranjeiras, un barrio bien de Río. Juventud bohemia, vida burguesa (su padre era el propietario de una imprenta) y descubrimiento tardío de la arquitectura, en cuya escuela no se matriculó hasta que ya había cumplido 21 (y ya se había casado). Como si supiera que tenía mucho tiempo por delante.

Con 28 años, Niemeyer empezó a trabajar con Lúcio Costa, el gran arquitecto brasileño del Movimiento Moderno. Con 32, ya tenía encargos importantes a su nombre y había ligado su nombre al del pintor y paisajista Roberto Burle Marx, el gran cómplice de su carrera.

Pero la historia de Niemeyer iba a cambiar en 1940, cuando su camino se cruzó con el del doctor Juscelino Kubitschek, que por entonces era prefecto de la ciudad de Belo Horizonte. Kubitschek le encargó a Niemeyer un desarrollo urbanístico en el norte de la ciudad y apuntó su nombre para mayores proyectos. Cuando, entre 1956 y 1961, el político socialista dirigió el Gobierno de Brasil, su amistad le abrió a Niemeyer una oportunidad única en la historia de la arquitectura: crear un mundo nuevo.

Antes, entre ese 1940 y 1956, la carrera de Niemeyer creció año tras año. Conoció y colaboró con Le Corbusier, descubrió las posibilidades de un material de construcción nuevo llamado hormigón armado, participó en el proyecto para la sede de la ONU en Nueva York, levantó la Torre Copan de São Paulo, uno de los grandes hitos de la ciudad... Y, no menos importante, se afilió al Partido Comunista de Brasil. Ocurrió a mitad de los años 40 y su fidelidad ha durado hasta el final de sus días. En los años 90, presidió el partido.

En un lugar de Goiàs

Hasta que por fin llegamos a 1956. Kubitschek llega al Gobierno con un programa de reformas radicales que incluyen la creación de una nueva capital en el centro del país para así romper la tensión bicéfala entre São Paulo y Río de Janeiro. El presidente contaba con un proyecto de Lúcio Costa sobre el que trabajó Niemeyer. Y Brasilia nació como la imagen que hoy conocemos.

O sea: una gran explanada abierta en la selva, ceñida a un puñado de lagos artificiales, llena de paisajes despejados e irresistibles y salpicada de construcciones singulares. El sueño de Mies van der Rohe, de Le Corbusier. Pero una cosa es la imagen y otra, la vida. No hace falta explicar demasiado las razones del desencanto de Brasilia: las distancias impracticables, el sol inclemente, sin sombra, las chabolas alrededor de la ciudad, los edificios deteriorados a los pocos años. Una metáfora del siglo XX, con sus proyectos utópicos y cargados de buenas intenciones que acaban mal.

No hay mucho que reprochar al arquitecto. Su instinto era indiscutiblemente noble y su talento, inmenso: «Niemeyer utilizó el hormigón armado para conseguir formas libres y llenar de curvas los edificios en los que el espacio interior establecía una íntima relación con la naturaleza exterior. Utilizó volúmenes simples y esenciales, a menudo distanciados en la planta del edificio, llenando sus obras sencillas de poesía espacial. Es inevitable relacionar su trabajo con los espacios pictóricos de Dalí y con los paisajes de De Chirico, pero también se encuentra la difícil espontaneidad de Miró», cuenta Enrique Domínguez Uceta en el obituario de Niemeyer que el diario El Mundo publicará mañana.

En cualquier caso, hacia 1964, el gran ciclo de Niemeyer había terminado. Un golpe de Estado dirigido por militares lo llevó al exilio en París (pese a ello, siguió trabajando para la República), desde donde firmó una segunda parte de su carrera con edificios destacados en toda Europa y Oriente Próximo. Por ejemplo, la sede del Partido Comunista de Francia en París (1987) o la sede de la editorial Mondadori en Milán (1968-75).

En 1988 recibió el premio Pritzker de arquitectura por su trayectoria, cuando había cumplido ya los 80 años. Parecía que su carrera ya estaba agotada, cuando quedaban 25 años de actividad y proyectos notables como el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi (1991), en el estado de Río de Janeiro, una doble campana invertida al borde del mar. Un año después, recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, que quizá fuera el primer paso hacia el Centro Cultural Internacional que lleva su nombre en Avilés. No fue su último proyecto pero sí el que renovó su popularidad en España.

Cuando preparaba las obras, Niemeyer concedió una entrevista a la revista Descubrir el Arte del grupo Unidad Editoral. «Tengo 70 años, 100 es demasiado... No me gusta decir mi edad, es aburrido. No tengo problemas de salud, las cosas siguen andando. Estoy completando mi pasaje. Cada uno de nosotros escribe una historia y yo tengo una página, pero sin nada de especial. Si pensara en esa edad, perdería la esperanza».

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Poesía / Román Corral: «¡Hermanos tarahumaras!»

¡Hermanos tarahumaras,
gigantes de las sierras,
de llanos y barrancas,
caminantes de las sendas,
de atajos y veredas!

¡Hermanos tarahumaras,
amos de tierras bravías,
danzantes de pascolas,
monótonas melodías,
en noches de lunas llenas,
corredores de lejanías,
de noblezas, valentías!

¡Hermanos tarahumaras,
vencedores de hambrunas,
de males y epidemias,
sin futuro ni fortunas,
en distantes serranías,
desfallecen con las lunas!

¡Hermanos tarahumaras,
iluminen mis tinieblas,
con las fogatas y antorchas,
guiadas por sus almas buenas
los seguiré en veredas,
en caminos de las sierras,
de escarpadas geografías,
como en los lejanos días,
a la luz de las estrellas!

¡Hermanos tarahumaras,
de Urique o Batopilas,
de sierras o barrancas,
sus músicas de pascolas,
de ceremoniosas danzas,
estarán en mis memorias,
como viejas añoranzas,
al ritmo de sus plegarias,
de justicias, esperanzas!


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