Rancho Las Voces

martes, abril 23, 2013

Obituario / Storm Thorgerson

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El diseñador inglés.  (Foto: Yui Mok)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de abril de 2013. (RanchoNEWS).- La explosión creativa del rock que siguió a la revolución de 1967-1968 tuvo un correlato en una extraordinaria expansión visual, impulsada por los diseñadores que elaboraban sus portadas. La implantación del album oriented rock, el rock que se expresaba a través de discos largos, hubiera sido inconcebible sin la labor de estos visionarios, no siempre en estrecho contacto con los músicos. Una nota de Diego a Manrrique para El País:

Entre ellos destacaba Storm Elvin Thorgerson, que falleció el jueves 18 de abril, a los 69 años, victima del cáncer. Como parte de Hipgnosis, Thorgerson concibió algunas de las más memorables portadas del rock de los setenta, aunque en su caso convendría hablar de «envoltorios»; su implicación era total e incluía bolsas interiores, insertos y, desde luego, las galletas de los vinilos.

Thorgerson creció en Cambridge con varios de los futuros miembros de Pink Floyd y fueron ellos los que le ofrecieron debutar con A saucerful of secrets (1968). Su socio era Aubrey Powell, que se centraba más en las relaciones públicas y la parte económica. En Denmark Street, uno de los centros de la industria musical londinense, alquilaron un par de pisos donde se instaló Hipgnosis.

Intuyeron que las fundas de los discos eran parte de la experiencia estética exigida por los oyentes y que podían prescindir del típico retrato de la banda. Dado que buena parte de la música que les llegaba tendía hacia lo enigmático, tenían el campo libre para las imágenes misteriosas, las yuxtaposiciones inesperadas, las fotos manipuladas. No había problemas presupuestarios: para In through the out door, de Led Zeppelin, se reconstruyó en Londres un auténtico bar de Nueva Orleans.

Aparte de los ya citados, se convirtieron en los portadistas preferidos de The Pretty Things, Wishbone Ash, Peter Gabriel, Roy Harper, Bad Company, 10cc, la ELO, UFO o Scorpions. ¿El método? Escuchaban la grabación, intentaban extraer confesiones a músicos renuentes, atendían a las sugerencias de las empresas que pagaban...pero la inspiración podía venir a altas horas de la noche, entre amigos y con la ayuda de sustancias.

Sobrevivieron a delirios, como el cerdo volador de Animals (Pink Floyd), una idea de Roger Waters, que literalmente se les escapó de las manos y alteró el tráfico aéreo sobre Londres. Pero también cayeron en tópicos, como la mera traducción de títulos o las obviedades sexuales para grupos de rock duro. En 1983, el equipo se rompió.

Mientras Aubrey Powell trabajaba en publicidad y documentales, Thorgerson hizo videos musicales y continuó realizando portadas. Las dimensiones de sus encargos se habían encogido, con la entrada del CD, pero aún pudo permitirse caprichos como A momentary lapse of reason (1987), para Pink Floyd, con centenares de camas de hospital alineadas en una playa. Ocurrencias que palidecían ante añejos golpes de genialidad, como las imperturbables vacas de Atom heart mother (1970).

Abundantes libros y exposiciones mantuvieron vivo el legado de Hipgnosis, ya contextualizados como herederos de Magritte o de Dalí. Aunque Thorgerson pasó sus últimos diez años entre médicos, todavía pudo atender encargos de jóvenes admiradores, como Muse o The Mars Volta.

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Literatura / Entrevista a Kate Morton

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«Las mejores historias son aquellas que tienen una justicia narrativa»  (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2013. (RanchoNEWS).- La escritora pasa por Barcelona para presentar su última novela, El cumpleaños secreto. Una entrevista de Vis Moliná para El Cultural:

Sin duda, esta australiana nacida en Queensland en 1976 es la escritora del momento. Con La casa de Riverton, su primera novela, vendió más de dos millones de ejemplares en cuarenta países. Llegaron después El jardín olvidado y Las horas distantes, que la consagraron definitivamente como una de las autoras más leídas de los últimos años. Ahora, con la edición española de El cumpleaños secreto (Suma de Letras) todavía calentita, llega a Barcelona para vivir la jornada de Sant Jordi firmando ejemplares. «Estoy deseando conversar con los lectores de aquí. Es una gran satisfacción pensar que mis historias consiguen interesar a personas que viven muy lejos de mi cotidianidad», me dice con una sonrisa tan brillante como su melena de colegiala aplicada.

Ha venido a Barcelona para la ocasión acompañada de Davin, su marido, pianista de jazz, y los dos hijos de la pareja, Oliver y Louis, de diez y cuatro años, respectivamente, y se confiesa entusiasta admiradora de la arquitectura de Gaudí y del templado clima mediterráneo.

¿Escritora desde siempre?

Soy muy buena lectora desde bien pequeña, con cuatro o cinco años ya me recuerdo a mí misma con un cuento en la mano. Mi madre es anticuaria y mi casa estaba llena de libros de segunda mano de autores que llevaban décadas muertos, por eso yo asociaba a los escritores con personas muy ancianas o incluso muertas. Así es que jamás se me había ocurrido que las personas normales podían convertirse en escritoras, me parecía una profesión lejana e inaccesible. Yo fui la primera sorprendida al tomar la decisión de dedicarme a la literatura.

¿Qué autores le han acompañado de niña?

Enid Blyton, definitivamente. De ella he aprendido el gusto por el misterio y el amor por el paisaje de la campiña inglesa.

¿Quién le contagió la pasión por la lectura?

Mis padres siempre fueron muy buenos lectores. Dicen que la mejor manera de despertar el amor por la lectura en los niños es que vean leer a sus padres de manera espontánea y habitual. Lo que se dice predicar con el ejemplo. Por eso cuando estoy leyendo y no hago mucho caso a mis hijos me quito los sentimientos de culpabilidad diciéndome que estoy haciéndolo por su bien. Ven que es una actividad muy agradable para mí y supongo que les entran ganas de hacer lo mismo.

Sus páginas resultan totalmente adictivas para el lector, uno no puede dejar de leerlas hasta que acaba la novela entera. ¿Cómo se consigue «enganchar» de esa manera?

¡Éste es el mejor piropo que pueden decirme! Para conseguir ese efecto he de sentirme literalmente atrapada mientras escribo. Si un capítulo no me resulta adictivo, lo empiezo de nuevo y lo corrijo sin parar hasta que llego a sentirme envenenada por él. Y justamente eso es lo que se transmite al lector, lo que consigue transportarlo a mi mundo imaginario. Por eso soy un poco lenta escribiendo, pero me da igual, creo que vale la pena. Esto es lo que da autenticidad a mis historias.

¿Cómo se gesta una de sus novelas?

Yo publico un libro cada dos años, aproximadamente. Cuando acabo de escribir una historia necesito cinco o seis meses para vaciarme, desprenderme de ella mentalmente y eliminar todos sus restos. Luego paso otros cuatro meses tomando notas de una nueva novela, imaginándola en mi cabeza y escribiendo sin parar en mis cuadernos, que van conmigo a todas partes. Después ya empiezo a escribir de verdad la historia, y eso me lleva nueve meses. Es como la gestación de un bebé. Y a continuación vienen cuatro meses más dedicados al trabajo de corrección y revisión.

¿La calidad está reñida con el éxito de ventas?

No, en absoluto. Hay best sellers que no están bien escritos, pero el hecho de estar en la lista de los más vendidos no significa obligatoriamente que eso no sea una literatura digna y bien hecha.

¿Hay recetas para que un libro funcione?

Probablemente, aunque yo no las conozco. A mí lo que me ocurre es que cada vez que empiezo una historia me asaltan los mismos miedos y dudas. No dejo de preguntarme cómo voy a contar eso que ocurre en mi mente, quiénes van a ser los protagonistas, cuál va a ser el desenlace, etc. Me da miedo no conseguir que la historia se sostenga y sea creíble. Uno se cree que, por tener una cierta experiencia, ya va a saber de qué modo resolver determinados momentos de la novela pero no es así. Cada libro significa partir de cero y empezar una nueva aventura.

¿El éxito la acompañó desde el principio?

Antes de que me publicaran La casa de Riverton escribí otras dos historias que paseé de editorial en editorial sin conseguir que nadie creyera en ellas. Así es que empecé mi tercera novela (que fue la primera en ver la luz) sin ninguna expectativa. La desarrollé por puro placer, hice una lista de todos los elementos que me gustaría encontrar en un libro, los mezclé, los hice crecer y salió esa historia. Viví ese proceso pensando que nadie apostaría por ella, fue algo muy íntimo y muy gratificante, y luego tuve una verdadera sorpresa al encontrar un editor dispuesto a invertir en mi trabajo. La escribí totalmente al margen de las presiones por encontrar un sitio en el mercado, y quizás por eso me salió tan bien.

¿Qué consejo le daría a un escritor novel?

Indudablemente que incluya en su historia todas sus pasiones, y que escriba sobre experiencias y vivencias propias. Es la única manera de conseguir que una historia fluya y sea percibida como algo auténtico por el lector. Si tratas de emular a otros autores el texto se convierte en algo impostado y el lector lo detecta al instante.

 ¿Sus escenarios existen en la vida real?

Por un lado sí, todas las familias que conocemos están llenas de desencuentros, de misterios y de secretos. Pero lo que realmente hace que la ficción sea algo apasionante y extraordinario es que contiene elementos que no se encuentran en la vida real. En mi opinión, las mejores historias son las que tienen una justicia narrativa. Es decir, aquellas en las que todo está equilibrado. Y para conseguir esto hay que trabajar los elementos que encontramos en la vida real junto a otros que son producto de la imaginación del escritor.

 ¿Cuál es el momento más apasionante en la escritura de una novela?

El de trazar la estructura. A mí me resulta divertidísimo porque es cómo tener todas las piezas de un puzzle y armarlo sin saber cuál será la figura que conseguiremos.

Y ¿tiene algún ritual antes de sentarse a escribir?

Ninguno, soy muy poco maniática. Escribo en cualquier momento del día y en cualquier lugar de la casa. Solo necesito mi ordenador portátil y mis innumerables cuadernos de notas bien cerca. Lo que sí he comprobado que mi concentración disminuye cuando llevo más de dos horas escribiendo.

 ¿Se gana dinero con la literatura?

Sí, se puede ganar dinero. Pero si alguien decide dedicarse a esto con el único objetivo de hacerse rico le aconsejaría que escogiera otra profesión. Los escritores invertimos gran cantidad de horas, trabajo, esfuerzo y energía en nuestros libros. Hay que estar movido por la pasión para aguantarlo porque lo que se gana no es directamente proporcional a lo que se invierte.

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Literatura / España: Recibe el escritor Manuel Caballero Bonald el Premio Cervantes

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«Hay que defender con la palabra contra quienes pretenden quitárnosla. Esgrimirla contra los desahucios de la razón»  (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2013. (RanchoNEWS).- El acto de entrega del Premio Cervantes 2012 al poeta, novelista y ensayista José Manuel Caballero Bonald ha vuelto a reunir esta mañana en el paraninfo de la universidad de Alcalá de Henares al mundo de la cultura, la política y la educación. Los asistentes al acto que en cada primavera se celebra en esta localidad madrileña han coincidido en saludar efusivamente el discurso de recepción del premio pronunciado por el escritor gaditano. Caballero Bonald ha hablado sobre todo de literatura. Eso, en cuanto a la forma. En cuanto al fondo, sus referencias históricas, políticas y hasta sociológicas han disparado sutiles y en ocasiones envenenadas flechas hacia todas partes. El autor de Sombras le avisaron ha hablado, claro, de Miguel de Cervantes y de su obra magna Don Quijote de la Mancha como piedra angular de la historia literaria en español. Y ha recordado con cariño y un discreto aire de nostalgia a aquel profesor de literatura suyo en los Marianistas de Jerez que un buen día supo inculcarle la magia del Quijote. Una nota de Borja Hermoso para El País:

José Manuel caballero Bonald ha querido insistir en su discurso en la gran injusticia histórica que «por culpa de la rutina y la ligereza» ha consistido en postergar y en ocasiones olvidar la dimensión poética de Cervantes. «Yo creo que solo un gran poeta pudo escribir el Quijote», ha dicho el premiado. De hecho, el gran protagonista de la mañana complutense en Alcalá y, por extensión, del Día del Libro, se ha explayado sobre el arte de la poética en tanto que valor insustituible; «la poesía es un engranaje de vida y pensamiento», ha dicho, tras recordar que los versos y su capacidad evocadora pueden llevar incorporada una dimensión terapéutica, y que incluso pueden llegar a funcionar «como la indemnización de una pérdida»; «la poesía», ha añadido «reordena los extravíos de la memoria y nos los devuelve enaltecidos».

La otra vertiente de su discurso se ha dirigido más a los ingredientes históricos que tienen que ver con el poder, sus excesos y la injusticia cometida contra los que no tienen o tienen demasiada poca voz. Porque José Manuel Caballero Bonald (Jerez de La Frontera, 1926) ha hablado también de la poesía como «una arma contra los desahucios de la razón». En un discurso en el que ha revindicado alto y claro la permanencia y necesidad del pensamiento crítico en el seno de una sociedad protagonizada por la crisis de valores, el poeta y novelista ha hablado también de hogueras. Las que en diversos momentos de la Historia –y seguimos en ello- protagonizaron «los enemigos históricos de la libertad han recurrido desde siempre a una suprema barbarie: la hoguera. O quemaban herejes o quemaban libros. En las ficciones futuristas de un mundo amorfo, despersonalizado, regidos por computadoras, la quema de libros representa algo más que un mandamiento atroz: es una metáfora de la esclavitud. (...) De lo que fácilmente se deduce que conocimiento y libertad vienen a ser nutrientes complementarios de toda aspiración a ser más plenamente humanos».

En lo relativo al poder terapéutico del arte, Caballero Bonald ha hablado de la historia como «lo que sucedió», y de la poesía como «lo que debía suceder… así que la poesía puede corregir las erratas de la historia».

La entrega del Cervantes en la universidad de Alcalá de Henares ha reunido a numerosos personajes del mundo de la literatura, tales como los escritores Antonio Gamoneda, Félix Grande, Ana María Matute o Benjamín Prado, los académicos Darío Villanueva o José Manuel Blecua, el director del Instituto Cervantes Víctor García de la Concha; políticos como Alfonso Guerra, Carmen Alborch, Miguel Ángel Cortés o Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid; músicos como Miguel Ríos o Luis Eduardo Aute y editores como Chus Visor. Todo ello en un acto académico bajo la presidencia de los Príncipes de Asturias, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy y el ministro de Cultura José Ignacio Wert.

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Textos / José Manuel Caballero Bonald: «Sólo es válida la palabra pronunciada»

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El poeta jerezano reivindica al recibir el Premio Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares la potencia redentora de la poesía. (Foto: Efe)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2013. (RanchoNEWS).- A continuación reproducimos el discurso de José Manuel Caballero Bonald pronunciado en la ceremonia de entrega del Premio Cervantes 2012, en la Universidad de Alcalá de Henares.

Debo empezar reiterando lo más obvio: que el premio Cervantes me ha deparado la mayor satisfacción recibida en mi ya dilatado trayecto humano y literario. Se trata por supuesto de un motivo de orgullo muy especial y de un honor que va a acompañarme cada día, como un estímulo inagotable, en este ya sobrepasado arrabal de senectud. Tengo que hacerme merecedor de este reconocimiento magnánimo -me he repetido muchas veces-, como convenciéndome de que debía esmerarme para que mi trabajo literario alcanzara una suficiente validez. Sólo así iba a poder equilibrarse lo mucho que recibo con lo poco que ofrezco.

Deseo que mi gratitud se reparta efusivamente entre cada uno de los miembros del jurado y entre quienes han hecho posible que yo esté hoy aquí, conmovido y abrumado, recibiendo el premio mayor de nuestras letras. Pienso en algunos poetas y novelistas que me han precedido en este trance -Antonio Gamoneda, José Emilio Pacheco, Juan Marsé, Ana María Matute, Juan Gelman-, que son también amigos queridos y autores predilectos, y pienso en otros compañeros fraternales -José Ángel Valente, Carlos Barral, Ángel González, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo- a quienes la muerte cercenó la posibilidad de recibir los honores que yo recibo ahora. «Falta la vida, asiste lo vivido», dijo Quevedo en un soneto eminente. Y eso es lo que me repito mientras recurro a esta evocación justiciera. Y mientras procuro sobrellevar la turbadora experiencia de hablar en una cátedra de la que irradió el magisterio del humanismo español, y desde la que se instruyó a algunos de los grandes ingenios de los siglos de oro.

El premio Cervantes viene a activar un vínculo siempre latente con nuestro primer y universal novelista, a quien me tienta aplicar el mismo encomio que dedicó Rubén Darío a Verlaine: «padre y maestro mágico». No se me oculta que hablar de la significación de este premio dispone de ciertos desvíos retóricos difícilmente evitables. Pero prefiero, en este caso, la retórica a la mesura. He pensado mucho en las palabras que debía utilizar a este respecto. Y me he preguntado una y otra vez qué es lo que verdaderamente le debo a Cervantes, cuánto he aprendido de él para que, en virtud de este premio, se hayan asociado su ejemplo y mi devoción. Y sólo he encontrado respuestas deficientes.

Si las cuentas no me fallan, hace ahora justamente dos tercios de siglo que empecé a adiestrarme en el oficio de escritor, por lo que quizá merezca -eso sí- un premio a la constancia. Ya apenas si puedo evocar aquellas primeras sensaciones, tan remotas y difusas, de mi noviciado literario. Pero algo permanece imborrable: la certeza de que me hice escritor porque antes había leído a escritores que me abrieron una puerta, enriquecieron mi sensibilidad, me incitaron a usar la misma herramienta que ellos para interpretar la vida, para aprender a descifrarla. Sin esa enseñanza previa, nada habría sido lo mismo, claro. Tampoco yo estaría aquí ahora. Soy consciente de que mi biografía literaria depende tanto de los libros que he escrito como de los que he leído. Todos ellos constituyen como una especie de espejo múltiple donde me veo frecuentemente reflejado, y en todos ellos se alojan no pocos de mis descubrimientos de la vida precisamente porque también en esos libros descubrí otras vidas, experimenté la sensación de que algo había allí que me ofrecía la posibilidad de compartir un mundo ignorado y excitante.

Es posible que encontrara en aquellas lecturas algo parecido a una contrapartida, una compensación frente a la falta de asideros o los desconciertos de la edad. ¿Quién duda que leer es reconocernos en los otros, desentrañar lo que somos, recuperar lo que hemos vivido, incluso lo que no hemos vivido, resarciéndonos de nuestras propias carencias? Recuérdese que todos aquellos que se han valido de la opresión (desde los terrores inquisitoriales a los de cualquier censura dictatorial) para programar el mantenimiento de sus poderes, han coartado la libre circulación de las ideas. Los enemigos históricos de la libertad han recurrido desde siempre a una suprema barbarie: la hoguera. O quemaban herejes o quemaban libros. En las ficciones futuristas de un mundo amorfo, despersonalizado, regido por computadoras, la quema de libros representa algo más que un mandamiento atroz: es una metáfora de la esclavitud. Bien sabemos que destruir, prohibir ciertas lecturas ha supuesto siempre prohibir, destruir ciertas libertades. Quien no leía, tampoco almacenaba conocimientos. Y quien no almacenaba conocimientos era apto para la sumisión. De lo que fácilmente se deduce que conocimiento y libertad vienen a ser nutrientes complementarios de toda aspiración a ser más plenamente humanos.

Pienso que tal vez pueda permitirme una modesta jactancia en este sentido. Quiero decir que esa alianza que el escritor mantiene con sus primeras lecturas, con las fuentes literarias de su historia personal, tiene en mi caso -o yo deseo que tenga- un preámbulo inolvidable. Estoy refiriéndome a la inmediata posguerra, cuando se cimentaba el infortunio histórico del franquismo y cundían por el país muy variadas formas de desolación. Siempre me he hecho una pregunta obstinada: ¿empezaba yo  a indemnizarme con la lectura de lo que me negaba aquel tiempo desdichado, pretendía remediar con el placer de un libro los sinsabores y privaciones de la historia? No creo que fuera consciente de nada de eso, claro. Pero puedo aventurar algunas pistas. Tengo muy presente, por ejemplo, que en el colegio de los Marianistas de Jerez, cuando yo cursaba el cuarto o quinto curso de Bachillerato, tuve un profesor de literatura, culto y afectuoso, que me facilitó una especie de florilegio hecho por él de las más llamativas aventuras de don Quijote. Quizá tardara en empezar a leerlas, quizá no había superado todavía esa prevención ante lo que se supone árido o dificultoso, pero cuando lo hice libremente algo inesperado se filtró en mi capacidad receptiva. No fue ninguna lección prematura, fue simplemente una conmoción insospechada.

Aún puedo revivir las emociones que me transferían esas precisas andanzas de don Quijote. No conservo el recuerdo sino el sedimento del recuerdo, la constancia placentera de haber descubierto un mundo fascinante, de haber roto un sello, abierto una ventana por la que podía asomarme a una nueva experiencia de lector, es decir, a una nueva enseñanza de la vida. Quiero recordar que medio entendí entonces que un libro te habla, pero también te escucha, que el hecho de elegir un libro y compartir con él una misma aventura también supone un ejercicio de libertad. Tal vez pudo ser ese el punto de partida de mis iniciales tentativas literarias, tal vez se inició en aquel ya distante tramo biográfico una vaga atracción sensible por el cultivo de la poesía. Aunque lo más seguro es que todo eso no sea sino una conjetura que me planteo al cabo del tiempo, cuando admitir su veracidad tiene ya mucho de licencia poética.

Entre las reflexiones que pone Cervantes en boca de don Quijote, destaca con singular notoriedad la defensa que hace de la poesía ante don Diego de Miranda, afirmando que «engloba todas las demás ciencias» (un juicio, por cierto, que vuelve a esgrimir el licenciado Vidriera –lo supe más tarde- con las mismas palabras. Por ahí empezaría yo a vislumbrar, me imagino, el sentido esencial de la poesía, esa germinación secreta que se propaga a lo largo de toda la prosa inmarchitable del Quijote. Como decía otro alcalaíno ilustre, Manuel Azaña, en esa prosa de poeta se estabiliza «la corriente maravillosa que Cervantes introduce en lo real para descomponerlo». Cierto. Creo que ahí está expresada una de las más palmarias claves poéticas de la novela, ese paradigma creador que hizo las veces de anticipo fundacional de todas las posteriores literaturas. ¿Supe todo eso cuando compartí por primera vez las andanzas de don Quijote o no fue sino una intuición, un sentimiento anticipatorio que permaneció latente en mi conciencia hasta años después? Tampoco me importa mucho aclararlo. Me basta con la presunción de que algo así tuvo que  ocurrir. Insisto en que, visto a una distancia ya tan excesiva, no tengo otra elección que creerme a mí mismo.

Cervantes fue casi siempre un hombre de mala ventura y un poeta por lo común desdeñado. Ni siquiera hace falta añadir que la rutina o la ligereza postergaron injustamente esa vertiente de la obra cervantina. Más de una vez se ha dicho que quien escribió el Quijote no podía ser sino un gran poeta. Estoy de acuerdo. En el Quijote, en los aparejos de su espléndida prosa, se decantan los alimentos primordiales de la poesía, esa emoción verbal, esas palabras que van más allá de sus propios límites expresivos y abren o entornan los pasadizos que conducen a la iluminación, a esas «profundas cavernas del sentido» a que se refería San Juan de la Cruz. No es ajena a la seducción que emana del Quijote ese concepto de la poesía entendida como una construcción verbal, como un acto de lenguaje que alumbra las  «cavernas del sentido». Abundan además en la obra de Cervantes referencias a su perseverante amor por la poesía. Y, en efecto, así lo atestiguó a lo largo de su incierta vida, sin que esos empeños merecieran otro futuro que el de quedar oscurecidos ante la poderosa luminaria del Quijote.

He pensado con frecuencia en esa parcela de la vida de Cervantes medio emborronada por la incertidumbre, los equívocos, las zonas de penumbra. No se olvide que Cervantes inicia la publicación del corpus fundamental de su obra cuando ya rondaba los 60 años, es decir, que es prácticamente en la última década de su vida cuando aparecen las dos partes del Quijote, las 12 Novelas ejemplares, el Viaje del Parnaso, las Ocho comedias y ocho entremeses y, al año de su muerte, el Persiles. No deja de ser llamativo ese desequilibrio, ese reparto desigual de la obra a lo largo de la vida. ¿Por qué Cervantes escribió o –mejor dicho- por qué publicó tan poco en su juventud, incluso en su edad madura, y dio a conocer, culminó el ejemplo universal de su obra ya a las puertas de la vejez, de regreso de todas sus anteriores alianzas con la adversidad? No se trata ya de trabas editoriales o desarreglos viajeros, sino de evidencias cronológicas. Recuérdese lo que Cervantes confiesa con desgana en el prólogo a Ocho comedias y ocho entremeses: «tuve otras cosas en qué ocuparme, dejé la pluma y las comedias…» Son muchos los años de abandono literario a partir de la Galatea: casi dos décadas difusamente ocupadas en esos quehaceres irregulares que, en cierto modo, aportan a la vida de Cervantes una de sus más literales sugestiones. Ese largo silencio literario no es el silencio de quien ha elegido no hablar,sino de quien ha hecho del soliloquio un método de maduración previa de la palabra. Es el mutismo del que lo observa todo para no olvidar nada.

Ya me corregirá el profesor Francisco Rico si me equivoco, pero esas andanzas medio enigmáticas de Cervantes, esas huidas imprevistas, tantas vaguedades, zozobras, cautiverios, vienen a trazar como la síntesis biográfica de un perdedor, de un hombre de azarosos lances, casi de un aventurero que, como don Quijote, fue acumulando decepciones, fracasos, desdenes. Pero nunca, sin embargo, renunció a ir macerando en la memoria su más universal empeño creador: el que hizo de la libertad un fecundo condimento literario. Basta una simple ojeada al esplendor polifónico de su gran novela para entender que todo lo que tuvo de infortunada la vida de Cervantes, acabó encontrando una justiciera contrapartida en esa manifestación suprema de la propia libertad que es la palabra. «Libre nací y en libertad me fundo», reza el último endecasílabo de un hermoso soneto de la Galatea. Una libertad que enarbola Cervantes como una lanza desempolvada -la del caballero de la Triste Figura- para protagonizar tantas y tan heroicas hazañas en defensa de los perseguidos, los oprimidos, los sojuzgados. Todos sabemos que abundan en el Quijote los episodios en que el andante caballero medita y actúa como un justiciero guardián de las libertades, como un emisario de la tolerancia, como un hombre decente -en suma- que procuró igualar con la vida el pensamiento. Decía Octavio Paz que «con Cervantes comienza la crítica de los absolutos: comienza la libertad».

Me importa insistir fugazmente en ese prolongado alejamiento de las letras a que alude Cervantes como de pasada, pero que constituye un atractivo foco de deducciones. Siempre me ha conmovido, y ahora más, imaginarme al autor del Quijote navegando sin brújula entre los boatos de la Italia renacentista o los intramuros argelinos del cautiverio, por la corte encumbrada de Felipe II o la babilónica Sevilla de finales del XVI y principios del XVII. Asiduo a los garitos y corrales de comedias, al trato de pícaros y cómicos, un Miguel de Cervantes solitario y meditabundo, apenas conocido por nadie, iría trasegando desde la vida a la memoria algunos de los hechos y personajes que pasarían a figurar en muchas de sus historias. La experiencia del escritor que no escribe, que malvive de oficios indeseados, comparece aquí como una contradicción in terminis. Más que la imagen del vencido por la vida, lo que ese Cervantes acaba sugiriendo es la del vencedor literario de todas las batallas por la libertad. Siempre nos ha dado respuestas el autor del Quijote, incluso antes de escribirlo. Y luego, en el mismo momento en que Cervantes saca de su casa a Alonso Quijano, Alonso Quijano otorga a Cervantes una nueva coyuntura para recorrer los caminos irrestrictos de la libertad.

Y no deseo finalizar este recuento de emociones sin hacer una mención fugaz a mis débitos personales con la poesía, ese engranaje de vida y pensamiento que tanto amó Cervantes y que tan exiguas recompensas le proporcionó. La poesía también  tiene algo de indemnización supletoria de una pérdida. Lo que se pierde evoca en sentido lato lo que la poesía pretende recuperar, esos innumerables extravíos de la memoria que la poesía reordena y nos devuelve enaltecidos, como para que así podamos defendernos de las averías de la historia. Afirmaba Pavese que la poesía es una forma de defensa contra las ofensas de la vida y ese es para mí un veredicto inapelable. Siempre hay que defenderse con la palabra de quienes pretenden quitárnosla. Siempre hay que esgrimir esa palabra contra los desahucios de la razón.

Más de una vez he comentado que mi palabra escrita reproduce obviamente mis ideas estéticas, pero también mi pensamiento moral, mis litigios personales, mi manera de buscar una salida al laberinto de la historia. El prodigio instrumental del idioma me ha servido para objetivar mi noción del mundo, y he procurado siempre que esa poética noción del mundo se corresponda con mi más irrevocable ideario. Como suele decirse, en mi poesía está implícito todo lo que pienso, y hasta lo que todavía no pienso, que ya es meritorio. Cada vez estoy más seguro que la poesía en la que creo, esa que ocupa más espacio que el texto propiamente dicho, me retrata y me justifica. Incluso podría añadir que me ha enseñado todo lo que sé sobre mí mismo a medida que he ido valiéndome de ella para elegir mis propios diagnósticos sobre la realidad.

Creo honestamente en la capacidad paliativa de la poesía, en su potencia consoladora frente a los trastornos y desánimos que pueda depararnos la historia. En un mundo como el que hoy padecemos, asediado de tribulaciones y menosprecios a los derechos humanos, en un mundo como éste, de tan deficitaria probidad, hay que reivindicar los nobles aparejos de la inteligencia, los métodos humanísticos de la razón, de los que esta Universidad -por cierto- fue foco prominente. Quizá se trate de una utopía, pero la utopía también es una esperanza consecutivamente aplazada, de modo que habrá que confiar en que esa esperanza también se nutra de las generosas fuentes de la inteligencia. Leer un libro, escuchar una sinfonía, contemplar un cuadro, son vehículos simples y fecundos para la salvaguardia de todo lo que impide nuestro acceso a la libertad y la felicidad. Tal vez se logre así que el pensamiento crítico prevalezca sobre todo lo que tiende a neutralizarlo. Tal vez una sociedad decepcionada, perpleja, zaherida por una renuente crisis de valores, tienda así a convertirse en una sociedad ennoblecida por su propio esfuerzo regenerador. Quiero creer -con la debida temeridad- que el arte también dispone de ese poder terapéutico y que los utensilios de la poesía son capaces de contribuir a la rehabilitación de un edificio social menoscabado. Si es cierto, como opinaba Aristóteles, que la «la historia cuenta lo que sucedió y la poesía lo que debía suceder», habrá que aceptar que la poesía puede efectivamente corregir las erratas de la historia y que esa credulidad nos inmuniza contra la decepción. Que así sea.

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Artes Plásticas / España: La primera exposición del museo Louvre Abu Dhabi

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Retrato de una dama (1928), de Picasso, es una de las últimas adquisiciones del Louvre Abu Dhabi. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 17 de abril de 2013. (RanchoNEWS).- Retrato de una dama, realizado por Picasso en 1928, es una de las últimas adquisiciones para la colección del Museo Louvre Abu Dhabi. Esta obra, un gouache excepcional mencionado en el libro de John Richardson A Life of Picasso: The Triumphant Years, 1917-1932, publicado en 2007, nunca ha sido expuesta. La dama inédita es Natalie Paley, la nieta del zar Alejandro II de Russia y esposa del mítico diseñador Lucien Lelong. Una nota de Cristina Carrillo de Albornoz para El Cultural:

No será el único Picasso de la colección del Louvre Abu Dhabi, que sigue ampliándose pero sí una de las 132 obras que se mostraran en la exposición Birth of a Museum (Nacimiento de un museo), en el Manarat Al Saadiyat de Abu Dhabi desde el 22 abril al 20 de julio y, el próximo mes de octubre, en el Museo del Louvre de París. La exposición será una ocasión excepcional para explorar el espíritu universal del futuro museo, así como la colección permanente que alojará Louvre Abu Dhabi que, realizado por Jean Nouvel, abrirá sus puertas en 2015.

Inspirando en el espíritu del Museo de Louvre de Paris, será el primer museo universal fuera de un país occidental. «La colección comienza con obras de la prehistoria y llega hasta el arte contemporáneo; paralelamente, estarán presentes todas las civilizaciones y culturas», explica Laurence des Cars, comisaria de la exposición y directora de la Agencia France-Muséums, el organismo creado en el tratado entre Francia y Abu Dhabi en 2007 para gestionar el proyecto del Louvre Abu Dhabi. Por su parte Hissa Al Adherí, la directora del proyecto de Louvre Abu Dhabi, añade: «Esa universalidad está unida a las raíces de la historia de Abu Dhabi, una región que nace como una intersección entre culturas, intercambios comerciales e interacción entre las diferentes gentes. Se inspira en el Louvre de París pero no es un mini-Louvre, sino un nuevo museo que nace en un mundo globalizado y en Abu Dhabi, que quiere mostrar cómo las creaciones de artistas de todas las épocas y lugares se influyen unas a otras. Un diálogo entre diferentes civilizaciones».

La exposición está dividida en secciones temáticas y así lo explica Hissa Al Adherí: «Comienza con el tema de la representación de la figura humana, con una comparación de la figura más antigua en la colección, una escultura de una princesa bactriana de hace 3.000 años, al lado de una figura de Yves Klein. Sigue con una sección del mundo antiguo con una cerámica griega del 520 a.C., y otras obras y objetos de arte egipcio, romano, mesopotámico, etc., cuando arte y funcionalidad estaban muy unidos. Hay una tercera sección en torno al tema de la expresión del rostro y la religión con obras de distintas creencias, desde un Buda chino de mármol de la dinastía Qi del 550-577 a.C., a la Madonna y niño de 1480 de Bellini o una escultura del siglo XVI de un Jesús mostrando sus llagas procedente de Bavaria. Hay una sección dedicada al arte de Oriente que muestra la riqueza y alto refinamiento de Asia al lado de otra dedicada al arte de Occidente, desde el s. XVI al XX y una más en torno a las influencias entre Oriente y Occidente. Finaliza con la serie más moderna de la colección, nueve de las últimas pinturas realizadas por Cy Twombly». Estas últimas fueron adquiridas a través de la galería Gagosian, que ha estado presente en la región desde el comienzo de los proyectos museísticos.

Con un presupuesto de adquisiciones de más de 42 millones de euros al año, las compras para el Louvre Abu Dhabi siguen un proceso muy estricto y de control riguroso sobre la proveniencia, calidad e historia de cada obra. La selección la realiza un comité de expertos de todos los campos de los museos franceses reunidos en la Agence France-Musees de París; esa selección es mostrada al Jeque Sultan bib Tahnoon Al Nahyan, director de la autoridad de turismo y desarrollo y a sus asesores, quienes realizan la elección final.

Las primeras adquisiciones para la colección del Louvre Abu Dhabi comenzaron en 2009 a través de la subasta de la colección de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé en Christie's, cuando se compraron tres obras de Piet Mondrian –entre las que destaca Composition With Blue, Red, Yellow and Black, de 1922, por 29,4 millones de dólares–, a las que siguieron dos obras de Edouard Manet –una de ellas Le Bohemien, de 1861–, Breton Boys, de Paul Gauguin, y The Subjugated Reader, de Magritte. Una de las más recientes compras es la de El Buen Samaritano, de Jacob Jordanes. Todas estas piezas se verán en la exposición y todas son grandes obras universales pero, como explica Laurence des Cars: «No queremos que en la colección haya sólo grandes obras aisladas sino que entre ellas haya coherencia, que las obras dialoguen entre sí. Para nosotros está en juego la reputación del Louvre y eso no tiene precio». Y añade: «En Abu Dhabi están muy orgullosos de tener un Louvre».

De hecho, estar asociados a la excelencia del Louvre (fundado en 1793), les ha costado 525 millones de dólares. «Es una colaboración histórica, la de una joven nación con gran espíritu de tolerancia que desea que Francia le preste su savoir faire».

En la exposición habrá una zona interactiva que será como un laboratorio y un programa de educación y explicará las distintas nociones de belleza y los distintos enfoques del arte. «En realidad llevamos preparando al público desde hace cinco años», señala Hissa Al Adherí. «Programas con muchas conferencias de artistas contemporáneos, programas para las familias. Aquí, el apetito por el arte es ya enorme».

La exposición se compone de 132 obras, todas nuevas adquisiciones pero de hecho la colección del Louvre Abu Dhabi ya cuenta con 460 obras, provenientes de préstamos adicionales de 12 museos franceses (incluyendo al Museo del Louvre, el d'Orsay, el du Quai Branly o el Centro Pompidou) por los que Abu Dhabi ha pagado 747 millones de dólares. Un libro editado el 17 de abril por el museo y la editorial francesa Flammarion titulado Louvre Abu Dhabi recoge la totalidad de la colección.



Maqueta del Louvre Abu Dhabi de Jean Nouvel

El Louvre Abu Dhabi, definido por Jean Nouvel como una «isla dentro de una isla», emergerá como una enorme cúpula flotante con microgalerías y lagos. Será el primero de los 4 museos en abrirse en Saadiyat Island, un complejo cultural de 27 mil millones de dólares que incluirá también un Guggenheim proyectado de nuevo por Frank Gehry, el Sherikh Zayed National Museum, que llevará la firma de Norman Foster y el Performing Arts Centre, de Zaha Hadid.

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Libros / México: Impulsar la lectura, detonante en el Día Mundial del Libro

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 El escritor Ítalo Calvino (1923-1985) en la portada del libro Punto y aparte: ensayos sobre literatura y sociedad, que da a conocer en México la editorial Siruela. Se trata de textos del autor italiano escritos entre 1955 y 1980, donde habla de su compromiso cívico y político y sus reflexiones, a través de la filosofía, la historia y la literatura, sobre su visión de la realidad.  (Foto: Marcello Mencarini)

C iudad Juárez, Chihuahua. 23 de abril de 2013. (RanchoNEWS).- Con homenajes y diversas actividades se celebra hoy el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, gran conmemoración literaria cuyo eje es impulsar el placer de la lectura y reconocer a escala universal a quienes han pugnado por el progreso social y cultural de la humanidad. Una nota de Reyes Martínez Torrijos para La Jornada:

Instituida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1995, la efeméride es un reconocimiento universal a los libros y sus autores, para valorar las irremplazables contribuciones de aquellos quienes han impulsado el progreso social y cultural de la humanidad, señala el organismo internacional.

Este martes en muchas de las ciudades de habla hispana y en naciones de una gran diversidad de idiomas se desarrollará una enorme cantidad de actividades encaminadas a exaltar el libro y la literatura. Por ejemplo, Bangkok, principal ciudad de Tailandia, fue nombrada Capital Mundial del Libro por la Unesco para este año.

La fecha es simbólica, expone la Unesco, ya que ese día en 1616, fallecieron los reconocidos escritores Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega, además de que también coincide con el nacimiento o deceso de otros autores prominentes como Vladimir Nabokov, Josep Pla y Maurice Druon, Haldor K. Laxness y Manuel Mejía Vallejo.

En el Reino Unido, la efeméride se celebra anualmente el primer jueves de marzo, en esta ocasión el día 7, para evitar que empate con las vacaciones escolares de Pascua y con la jornada nacional de Inglaterra, el día de San Jorge.

Bonald recibe el premio Cervantes

En Madrid, el escritor español José Manuel Caballero Bonald recibirá este martes a los 86 años el Premio Cervantes, el más importante de las letras en español, en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Se lo entregará el príncipe Felipe de Borbón, quien sustituirá en el acto al rey Juan Carlos por segundo año consecutivo, informó Dpa.

La Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes de España realizará lecturas, concursos fotográficos y literarios, exposiciones bibliográficas, instalaciones en sus sedes ubicadas las ciudades de Argel, Berlín, Brasilia, Dublín, El Cairo, Frankfurt, Lisboa, Londres, Madrid, Milán, Nápoles, Nueva York, Pekín, Praga, Sydney y Viena, entre otras, y en los centros del instituto.

En Cataluña se asoció esta conmemoración al Día de San Jordi. En Barcelona, capital de esa comunidad autónoma, ese día se inunda de rosas (asociadas al patrono) y libros las calles de la ciudad; se puede ver a los autores firmando sus obras y las librerías realizan ventas al precio, como reporta el diario digital español hoyesarte.com.

Según la misma fuente, el Gremio de Libreros de Cataluña prevé vender 1.5 millones de ejemplares, lo que supondrá una facturación de unos 18 millones de euros, entre 8 y 10 por ciento del total anual.

En nuestro país, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realiza la Fiesta del Libro y la Rosa 2013, que en su quinta edición se ofrecerán descuentos importantes y subastas, presentaciones editoriales, conferencias con autores y actividades escénicas, cine, artes visuales.

El programa se puede consultar en el sitio cultura.unam.mx/fiesta2013/.

En tanto, la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara informó que realizará un maratón de lectura dedicado a la escritora británica Jane Austen (1775-1817) y su novela Orgullo y prejuicio, por el bicentenario de su publicación, en la Rambla Cataluña, en esa ciudad, y en más de 150 sedes en Jalisco y otros estados, según Notimex.

Según este reporte, el festejo coordinado por la FIL y el ayuntamiento de Guadalajara se llevará a cabo de las 10 a las 21 horas, y será inaugurado por Tonatiuh Bravo Padilla, rector de la Universidad de Guadalajara, y Ramiro Hernández García, alcalde de Guadalajara.

Participarán, además, Raúl Padilla López, presidente de la FIL Guadalajara; Marisol Schulz, directora de la FIL, y la escritora Silvia Eugenia Castillero.

Lectura de El Quijote

Por otro lado, el Centro Cultural de España, en su sede mexicana, organiza el XI Maratón de Lectura de El Quijote y la XVII Edición de la lectura continuada de El Quijote. Además, se rinde un homenaje a Caballero Bonald con la lectura de alguna de sus obras.

Y como este 2013 se conmemoran 50 años de la publicación del Rayuela, de Julio Cortázar, la Universidad del Claustro de Sor Juana realizó este lunes un maratón de lectura dedicado al escritor argentino, en el contexto del Día Mundial del Libro. Al parejo, se realizarán actividades dedicadas a los niños, música y venta de libros de diversos sellos editoriales.

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Arqueología / México: Descubre arqueólogo mexicano sitio de arte rupestre en Argentina

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El Cerro Kawsay  cuenta con petroglifos realizados con la técnica del punzado. (Foto: INAH)

C iudad Juárez, Chihuahua. 22 de abril de 2013. (RanchoNEWS).- El arqueólogo mexicano Luis Alberto Martos López descubrió un sitio de arte rupestre considerado sagrado para el imperio inca, en el sitio conocido como Potrero de Payogasta, en el Valle Calchaquí, en Argentina. Una entrega de Notimex:

Apoyado por la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia de Salta y la National Geographic Society, el arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) registró 329 figuras en el lugar ahora conocido como Cerro Kawsay.

El sitio de arte cuenta con petroglifos realizados con la técnica del punzado, que puede remitirse a mediados del siglo XV o a partir de 1481 d. C., en el gobierno del décimo inca, Tupac Inca Yupanki, informo en un comunicado el INAH.

El descubrimiento se llevó a cabo cuando se realizaban recorridos en el área de influencia de este sitio de Potrero de Payogasta, en el Valle Calchaquí, en el interior de una colina de entre 160 y 200 metros de diámetro en su base y una altura de no más de 100 metros.

Sobre el descubrimiento, Martos López precisó que «en total registramos 88 afloramientos (rocas con petroglifos), 70 en la colina y las restantes en las laderas contiguas. Más de 60 se hallan en conjuntos y una veintena son elementos aislados». Lo cierto, señaló, «es que en Cerro Kawsay hay un énfasis predominante en la representación de llamas; se las ve individuales o en grupos, fuertes y sanas, muchas veces preñadas. Hay algunas series que aluden al proceso natural de desarrollo de las mismas».

La llama es importante para el pueblo inca, por encarnar a los hijos de Manco Capac y Mama Ocllo, los fundadores míticos del imperio, quienes fueron convertidos en llamas por el dios Viracocha para salvarlos de la ira de su padre, Manco Capac.

«Las llamas, eran un elemento indispensable para el ritual y la ceremonia, el calendario inca señalaba el uso de ofrendas y sacrificios de llamas prácticamente en toda celebración, incluso en los rituales de iniciación de jóvenes», apuntó.

Finalmente, el arqueólogo del INAH dijo que «es probable que la colina Kawsay fuera considerada como una huaca o lugar sagrado en donde se realizaban rituales relacionados con la fertilidad, la abundancia, la prosperidad y la vida».

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