Rancho Las Voces

lunes, julio 27, 2015

Teatro / Ciudad Juárez - XXXIII Festival de Teatro de la Ciudad: A manera de conclusión

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Escena de «Jane» de la compañía La última butaca . (Foto: Jaime Moreno Valenzuela / RanchoNEWS)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de julio de 2015. (Rubén Moreno Valenzuela / RanchoNEWS).- Esta edición del festival, a cargo de la Dirección de Educación y Cultura, estuvo caracterizada por buenas propuestas escénicas, buena selección de dramaturgos, diversidad de géneros; pero con una pésima organización y falta de respeto al público, que no obstante el agobiante calor que tuvo que soportar no dejó de asistir.

Es francamente una grosería ofrecer un festival en un recinto carente del servicio de clima artificial adecuado.

La Dirección tuvo un año entero para resolver el problema o en su defecto cambiar la sede.

Insisto en que esta última debería ser el Teatro Víctor Hugo Rascón Banda del Centro Cultural Paso del Norte, ése sería un espacio digno para el gran esfuerzo que realizan los teatristas juarenses.

Ése sí es un teatro este otro es un auditorio.

La pésima organización hizo que un par de compañías expresaran, con cartas públicas, este problema. La primera fue del grupo Telémaco Teatro Laboratorio, que se quejó, entre otras cosas, de la falta de transparencia en la selección del jurado.

Por cierto, que su labor dejó mucho que desear en cuanto a la designación del mejor actor y la mejor actriz.

Con todo el respeto a los ganadores, que no hicieron mal su trabajo, pero cómo pueden designar como mejor actor a una persona que sale a escena con lentes, siendo que está representando teatro del Siglo de Oro español; y en cuanto a la actriz creo que habían otras opciones. Virginia Ordóñez, por ejemplo, hizo tres papeles en dos obras y los tres los hizo muy bien.

Telémaco Teatro Laboratorio propone traer un jurado externo a la ciudad y eso tiene mucho sentido.

Si desean leer la carta de la compañía, que además es propositiva, lo pueden hacer aquí.

La otra carta la tuvo que redactar la compañía La última butaca para explicar al público que asistió a su función que su grupo no fue responsable de que no pudieran haber presenciado la obra, sino que fueron los organizadores, como expusimos en una crónica escrita al respecto. (leer crónica) (leer carta)

En Juárez hay teatro de calidad y pasión por hacerlo, corresponde a las autoridades estar a la altura de esta vocación.


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Teatro / Ciudad Juárez - XXXIII Festival de Teatro de la Ciudad: Carta de Jissel Arroyo, de La útima butaca, al público que asistió a su función

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Logotipo del grupo. (Foto: RanchoNEWS)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de julio de 2015. (RanchoNEWS).- Jissel Arroyo de La compañía La última butaca nos ha enviado esta carta dirigida al público asistente al l 33 Festival de Teatro de la Ciudad, que a continuación reproducimos:

Como representante de la compañía de teatro, La Ultima Butaca, me dirijo a ustedes para externarles una disculpa por los inconvenientes surgidos el pasado 23 de julio, día de nuestra presentación dentro del festival. La compañía presentó el montaje intimista de la obra de teatro, JANE, historia original y dramaturgia de Jissel Arroyo. Me vi en la necesidad de dar a conocer los hechos para aclarar cualquier malentendido que nos hace quedar como los responsables de que únicamente 30 personas hayan podido presenciar la obra y no se les haya permitido a la mayoría de los asistentes.

Comienzo informándoles que el montaje de JANE fue inscrito en el festival debido a que cumplía con las especificaciones correspondientes al tipo de obra intimista. Derecho otorgado en la segunda cláusula de la convocatoria.

Se dio cita en el Centro Municipal de las Artes a los grupos de teatro seleccionados para hablar sobre las necesidades de los grupos y darnos la bienvenida al festival. La Lic. Ana Flores y el y un profesor llamado Juan de Dios (lamento no recordar su apellido) se presentaron como los organizadores y encargados de la logística del festival.

En dicha junta y después de saber que el Auditorio Cívico Benito Juárez sería el único espacio teatral que se utilizaría en esta ocasión para el festival, le solicité a los organizadores, un proyector, (ya que el auditorio no dispone de uno) tarimas y sillas para que el mayor número de público asistente pudiera disfrutar la función. Expliqué que debido al formato de teatro intimista de mi montaje, se requería la proximidad del espectador con el actor y el uso de tarimas para crear una escalinata en el área de proscenio era la mejor opción. Además de ser la manera en que en otros festivales y con montajes similares al mío se resolvía la disposición del público en montajes similares al mío. También, le solicité a la Licenciada Flores se me permitiera pegar desde el primer día del festival y por respeto al público, varios anuncios que les especificara a los asistentes durante todo el festival, que el montaje de JANE, tendría cupo limitado.

Y en efecto, tal como expuso mi compañero, Fabián Villalpando, los organizadores aceptaron todas nuestras solicitudes, asegurándonos que todo se llevaría a cabo (se arreglaría el aire acondicionado del auditorio, el personal de tramoya e iluminación estarían en el teatro a partir de las 10 am, y se resolverían nuestras necesidades técnicas).

Resumo lo acontecido posteriormente para informarles que los avisos de cupo limitado que pegamos en los vidrios del Auditorio fueron removidos para impedir que el público estuviera al tanto de la mecánica de mi presentación y así obligarme a presentar mi trabajo bajo sus condiciones de permitir el acceso a todos los que acudieran a ver la obra. Nunca les importó que las condiciones del teatro (la falta del aire acondicionado, el ruido de los aires alternativos y la disposición de poner mi escenario de perfil y el bajo número de butacas que me fueron entregadas) les impidieran a los espectadores disfrutar las puestas en escena.

La Lic. Flores me aseguró que alguien le había informado que nunca dentro del marco de los festivales de teatro de la ciudad se había llevado a cabo una presentación de teatro donde el espectador tuviera que estar cerca del actor. Y concluía diciendo textualmente: ¿cómo quieres que regresemos a los espectadores que no alcancen lugar? La gente no lo va a entender. Mucho menos conoce el término de cupo limitado. Además que corremos el riesgo que los asistentes que no dejemos entrar nos quiebren los vidrios del teatro. Sin embargo, las tarimas y las sillas solicitadas nunca me fueron entregadas.
Es preocupante que la cultura de nuestra Ciudad esté en manos de personas que a pesar de ignorar tanto acerca de la logística para llevar a cabo un festival de teatro (desde la terminología teatral hasta la importancia de llevar a cabo un festival en donde los espectadores pudieran disfrutar del teatro local en sus distintos estilos y formatos de obras) no se den a la tarea de aprender. Es la primera vez que me enfrento a un problema para que me permitan presentar mi montaje bajo los requerimientos de la obra y con ello, se me respete como artista. Jamás, en más de 20 años de presenciar festivales no solamente locales, estatales sino también nacionales, había vivido una situación como ésta.

Desde que tengo memoria, los festivales teatrales de la localidad como en el resto del país albergan montajes de la forma en que hayan sido concebidos para su presentación. Muchos montajes se han llegado a presentar en lugares alternativos como: casas, calles, bares, camiones. En fin, los espectadores hemos disfrutado del teatro en distintos espacios y aprendido con los distintos estilos teatrales. Uno de los objetivos de los festivales es enriquecer el conocimiento de la comunidad y aumentar su gusto por el teatro.
Finalmente y después de tratar de persuadir al Lic. Gerardo Becerra así como al Lic. Humberto Leal Valenzuela de cuál sería la mejor manera de llevar a cabo la función para que el mayor número de público posible saliera beneficiado, el Sr. Becerra me informó hasta pasadas las 3 de la tarde, que sólo se me permitiría llevar a cabo mi función para un reducido número de espectadores y de perfil al auditorio, ya que si me permitían que viera mi obra una cantidad que posiblemente triplicaría el número de la que entro, ocasionaría cancelar el acceso a las filas de butacas más cercanas al escenario. Así que la mejor manera de solucionarlo sería que yo me diera mi función de perfil al público que primero llegara al teatro, sin importar que el resto no escuchara ni viera de frente el montaje. Me enviaron sólo 30 sillas, a pesar de que le marqué por teléfono inmediatamente para pedirle 30 más, después de ver la disposición del escenario ya con la escenografía montada.

Concluyo este escrito esperando que lo antes mencionado ayude a menguar el descontento por la poca audiencia que pudo disfrutar nuestra presentación. Así como evitar ser juzgados por ello y no por nuestro arduo esfuerzo y entrega. Nuestra compañía es como cualquier otra compañía independiente que forma parte de este festival. Las cuáles buscamos cualquier espacio posible para presentar nuestro trabajo debido a que carecemos de la infraestructura de un teatro o de la posibilidad de solventar los altos costos de renta de los mismos. Teniendo entonces al festival como único foro accesible que solventa las necesidades y requerimientos para llevar a cabo nuestro trabajo de una manera digna, aunque no redituable.

Nuestro compromiso por más de 15 años ha sido con el público, ofreciéndole formas alternativas de hacer teatro (teatro intimista), que sólo buscan tocar y remover las entrañas del espectador.

NOTA FINAL: Creo que los teatristas que continuamos participando en los festivales de la ciudad ya no estamos dispuestos a que se nos siga demeritando como artistas. En nuestra necesidad de tener acceso a un espacio digno donde mostrar nuestro trabajo, hemos permitido que se nos impongan cláusulas en las convocatorias que en vez de incentivarnos, solo nos han ido restando beneficios que por años se luchó por obtener. No podemos permitir que ahora quieran coartar también nuestra forma de hacer teatro y que además acomoden los eventos en detrimento de las compañías albergando a ser juzgados injustamente por la audiencia. Nuestra compañía apoya la moción de nuestro compañero, Fabián Villalpando y solicita que se evalúe la puesta en escena, valorando el trabajo y la entrega de forma honesta e íntegra.

Atentamente,

Jissel Arroyo
Directora del montaje y representante de la compañía, La Ultima Butaca
Ciudad Juárez, Chih.
23 de julio de 2015

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Fotografía / España: Diario de la motocicleta de Walter Astrada

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El fotoperiodista argentino Walter Astrada da la vuelta al mundo a lomos de su Royal Enfield. En sus maletas, varios World Press Photo, Pictures of The Year y el premio al fotógrafo del año de la NPPA (Foto: Walter Astrada)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de julio de 2015. (RanchoNEWS).- Algunos argentinos son propensos a recorrer continentes subidos en una motocicleta. Walter Astrada (Buenos Aires, 1974) ya había visto mucho mundo antes, trabajando como fotoperiodista y, sin embargo, el pasado 1 de mayo se subió a su Royal Enfield con la idea de dar una vuelta: la vuelta al mundo. Reporta desde Madrid Alberto Di Lolli para El Mundo.

Quien conoce a Walter sabe que lo de viajar es casi su estado natural. Sus primeros sueldos fueron premonitorios: trabajó de mecánico de aviones en la Argentina de los 90. Luego se dejó llevar por la intuición que tuvo a los 13 años y se hizo fotógrafo. Y a través de su cámara ha contado historias en más de 20 países para numerosos medios y agencias internacionales, cosechando también los reconocimientos más prestigiosos: varios World Press Photo, Fotógrafo del Año de la Asociación de Fotoperiodismo Americana (NPPA), Pictures of The Year y una larga lista que conforma el patrimonio de una persona que no posee más que las ocho cajas que guarda en casa de un amigo en Barcelona y lo que lleva en las maletas de su moto.

Hablamos por el camino gracias a la tecnología. La última vez, con casi 14.000 kilómetros a cuestas, lo enganchamos en Osh (Kirgistan). Conversamos cuando se detiene en algún lugar donde hay internet. Yo, café solo. Él, un té. La videocámara hace de mesa. Le asedio a preguntas, porque uno es curioso y no sabe por dónde empezar. Pero Walter es un tipo tranquilo y después de media hora de detalles, la conversación se va caldeando y entramos en materia.



Siempre quise dar la vuelta al mundo, ¿quién no? Y más después de leer la novela de Julio Verne.

El primer gran viaje fue a los 24, con una mochila, por varios países de la América del Sur. Por el camino llegó la oportunidad de trabajar para Associated Press y decidió interrumpir. Bolivia, Argentina, Paraguay, Madrid y vuelta a Buenos Aires. Un par de años en República Dominicana y Haití y un salto para vivir en España.

Después fue lo de África: la violencia tras las elecciones en Kenia, vivir en Uganda, el baño de sangre en Madagascar durante una manifestación. Instantáneas del dolor de un continente que inundaron las páginas de diarios de todo el mundo. Y de esa violencia extrema se mudó a otra crueldad escondida, la que somete a las mujeres. Astrada contó esa masacre silenciosa en Guatemala, Congo, India y Noruega.



En 2010 se le colaron dos ruedas en la cabeza. Fue en Haití, documentando una epidemia de cólera y las elecciones presidenciales.

Tenía un fixer que me llevaba en moto a todas partes y pensé: éste es el medio de transporte ideal para el viaje que siempre quise hacer.


Pero había dos problemas: no tenía ni carné, ni moto. Así que tuvo que resolver esos trámites. Bueno, esos y los visados, y una lesión de rodilla el año pasado que retrasó un poco la salida. Finalmente, el día de la fiesta de los trabajadores giró la cerradura de la que había sido hasta entonces su casa en Barcelona y se subió a Athenea, el nombre con el que ha bautizado su montura.

Es la diosa de la sabiduría. Para un viaje como éste hace falta mucha y, ya que no la tengo yo, al menos que la lleve la moto.

Dejó España rumbo al este, persiguiendo el amanecer: Francia, Italia, Grecia, Turquía. Diez días en Estambul y luego la Capadocia, la impresionante Capadocia.

No voy a ninguna parte, el viaje en sí mismo es el destino. Es la diferencia entre desplazarse y viajar.



Algunas condiciones sí hay: las fechas de los visados -cruzar Kazajistán antes de septiembre-, la cuenta atrás del invierno -Siberia antes de noviembre-, y los problemas mecánicos que se irán solucionando con ese curso que hizo en la India, sus herramientas y los ayudas locales para problemas con el guardabarros.

En realidad, Walter hace dos viajes: el del cuentakilómetros, siempre a 80 por hora para no castigar el motor, y el otro, el que hace su cabeza mientras tanto. Pasa una montaña en Turquía, y la memoria lo lleva a los Pirineos. Se sienta a escribir el diario en una mesita con un té, y los armenios del bar le recuerdan a la Argentina de la infancia. A veces se iría volando a un rincón de Paraguay donde hacen la sopa de pescado más rica que ha probado. O paseando por Mostar, los edificios plagados de cicatrices le devuelven imágenes de lugares de conflicto que vieron sus lentes.



Para este nómada que fluye por el mundo como el agua, nada hay más absurdo que las fronteras. No deja de pensar en los que no lo tienen fácil. Entra a un país como si nada, donde los funcionarios de la aduana no hablan ni una palabra de inglés mientras en las noticias siguen repicando los saltos a la alambrada o el mar como una fosa común sin medida. Ésa contradicción de líneas divisorias con las que se ha escrito la historia de la humanidad. Para llegar a Armenia ha tenido que dar la vuelta por Georgia, porque las disputas históricas mantienen cerrada la frontera con Turquía.

Las diferencias culturales existen y están bien. La cultura occidental se extiende y no creo que sea la mejor ni mucho menos, deberíamos aprender mucho de las culturas locales. Pero los seres humanos tenemos muchas cosas en común también.


Y eso es lo que fotografía: las cosas que nunca ha visto y las cosas que se repiten en distintos lugares. Todo con mesura, unos 100 disparos para tener una foto diaria.

Y todo con disciplina, fotos al amanecer y al atardecer, seis días a la semana. Los lunes los dedica a editar y a poner fotos en la web. Una ventana donde cuelga postalitas con ningún destino, que van componiendo su cuaderno de bitácora. Un portal donde uno encuentra un curioso crowdfunding para colaborar con su travesía: se pueden comprar fotos o llenar un depósito de gasolina.

¿En qué piensa mientras está conduciendo?

A veces voy haciendo listas de cosas que he visto para escribir luego en la libreta -el diario de viaje- ideas para el blog o voy editando fotos mentalmente. A veces la cabeza va por su cuenta. Es una sensación parecida a correr. Como la conducción es tranquila la mente puede irse y volver cuando quiera.

¿Cómo gestiona la soledad y la nostalgia?

Nostalgia de un lugar concreto no tengo. Tengo rincones y amigos en muchas partes. Y la soledad en sí misma no me molesta. Me entiendo bien conmigo, el cerebro me hace compañía. A veces sí echo de menos contarle a alguien lo que me pasa o cosas increíbles que veo, pero las guardo para cuando pueda hacerlo. Y también se me complica con el idioma, para poder profundizar en conversaciones con personas que se cruzan en el camino.

Aunque hay solidaridad en las veredas y moterosque ayudan. Y algún galpón con cajas llenas de tornillos viejos donde se reparan cosas como se ha hecho toda la vida, con imaginación y mucha maña.

Cuando las palabras escasean el dedo índice basta para señalar un plato del menú.

Mientras usted lee estas líneas, Walter acaba de reparar el amortiguador de su Athenea. Los viejos no pudieron con las infames carreteras de Uzbekistán y tuvo que seguir a cinco por hora hasta encontrar ayuda y pedir unos recambios que viajan desde España.

Todavía es pronto para sacar conclusiones de un viaje que se aventura largo, pero mirando sus fotografías y el sosiego de sus gestos no se puede evitar pensar que hay algo de espiritual en este viajero; como cuando sonreía complacido en mitad de un atasco mientras le llovía un aguacero encima.

Después de Japón el viaje bajará de ritmo. Tal vez hasta Australia. Y luego América de arriba abajo. Desde Canadá hasta Buenos Aires.

¿Volverá a España ?

Hombre, sería lo suyo.

¿Y cuál es su hogar?

El hogar lo va haciendo uno más en el interior que en un lugar concreto.

Ruge Athenea. Walter se alegra en su ánimo. Los dos tienen un pacto para el futuro. Buen viaje amigo.

Siga el viaje de Walter Astrada en la web: www.wastradathejourney.com/


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Teatro / Ciudad Juárez - XXXIII Festival de Teatro de la Ciudad: La compañía Candilejas del Desierto (UACJ) obtiene el primer lugar

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El jurado. De izq. a der. : Joel Pérez Gutiérrez, Diego Ordáz y Carlos Roberto Chávez. (Foto: JMV / RanchoNEWS)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de julio de 2015. (RanchoNEWS).- La obra «Circo para bobos», de Édgar Chías , que presentó el grupo Candilejas del Desierto (UACJ) con la dirección de Virginia Ordóñez, obtuvo el primer lugar en el XXXIII Festival de Teatro de la Ciudad, así fue anunciado esta noche por el jurado en el Auditorio municipal Benito Juárez.

El segundo y tercer lugar correspondió a los grupos Pathos Arte Teatral por su montaje «La vida es sueño», de Calderón de la Barca, con la dirección de Gabriel Reyes; e Hybris Teatro por su versión de «Las criadas», de Jean Genet; que dirigió Marco Martínez; además hubo una mención honoríca para el grupo Absenta por su presentación de «Alicia en el país de las maravillas», dirigida por Antonio Isais Holguín.

Como mejor actor fue seleccionado Humberto Salcedo (Pathos Arte Teatral), la mejor actriz fue Nohemí Chávez (Manitas TravieZas) y el mejor director fue Marco Martínez (Hybris Teatro).

El primer lugar recibió 20 mil pesos y una temporada con derecho a taquilla en el mismo auditorio. El segundo recibió 15 mil y el tercero 10 mil.

Todas las compañías tendrán una función en este recinto con derecho a taquilla, que deberán montar en un lapso no mayor de 6 meses.

El jurado estuvo integrado por Carlos Roberto Chávez, Diego Ordáz y Joel Pérez Gutiérrez.

Previo a la ceremonia de premiación y clasura del XXXIII Festival de Teatro de la Ciudad se dio una representación de «El tren de los desconocidos» de la compañía Tetic México, de Karmina Lozano, con la dirección de Jorge González.


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Literatura / Entrevista a María Kodama

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La escritora y viuda de Borges, hojea el libro Atlas. (Foto: Carlos Rosillo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de julio de 2015. (RanchoNEWS).- María Kodama hizo con su marido, Jorge Luis Borges, uno de los grandes escritores del siglo XX, un viaje en globo que ilustra uno de sus más bellos libros, Atlas (Sudamericana, 1984). En el relato de sus viajes, Borges describe lugares extraordinarios que visitó con la imaginación y el conocimiento que sustituyeron su temprana ceguera. En esta entrevista, la viuda de Borges rememora el cumplimiento de aquel sueño. El viaje duró 45 minutos, se realizó en el valle de Napa (California) y en él siempre estuvo Borges divertido y feliz. La entrevista es de Juan Cruz para El País.

Este es un libro hecho como sonriendo.

Sí, la verdad es que sí, él se divertía mucho, le encantaba hacer cosas insólitas. Cuando estuvieron los Reyes de España en México nos comunicaron que no podíamos ir por la guerrilla, y él me dijo: «Es que no quieren que vayamos, ninguna guerrilla. ¡Vamos igual!». Ja, ja, ja. Era divertidísimo, porque no era miedoso; el miedo es lo peor que le puede suceder a una persona. 

En este caso debía vencer el miedo al globo.

¡Ah, no, le encantaba! Estaba ansioso, ¡esa noche no durmió! Me preguntó si creía que la canastilla iba a ser de plástico o de mimbre. Yo no tenía ni la más remota idea. «Supongamos que de mimbre», le dije. Al llegar nos explicaron que un auto iba siguiendo el recorrido y que cuando uno aterrizaba volvía en ese auto, en el que había que llevar una caja de botellas de champán para la gente del terreno donde aterrizábamos y una botella aparte por haber llegado bien.

¿Cómo se preparó?

En el coche él iba fascinado, entusiasmadísimo. Le explicaron, además, que era muy difícil abordar, porque había una especie de estribo. Él dijo: «Cuando era joven yo era un excelente jinete». Al final le dije al chófer:  «El señor ha decidido que va a andar en globo y diga usted lo que diga va a subir. Hagamos una cosa: díganos qué necesita para que vaya y yo le firmo un papel en el que me hago responsable de ambos, pero no sigamos discutiendo. Es inútil». Él quería ir en globo.

¿Cómo se sintió?

Le dio una alegría enorme. Cuando el hombre lo agarró para ayudarlo a subir le decía: «Usted es un hombre muy grande, muy fuerte. Usted puede pisarme si no acierto a pasar». Muy divertido.

Representa mucho a Borges ese viaje.

Imagino que por todas esas historias de los viajes en globo de la literatura fantástica. Y por el viaje a la Luna también. Por el alunizaje fue la primera, única y última vez que se sentó frente al televisor para que le describiera lo que veía.

¿Cómo fue su reacción ante el televisor?

Yo tampoco tenía televisor; lo trajeron desde la parte del servicio a la parte principal para que él pudiera ver el alunizaje. Le iba describiendo paso a paso lo que hacían los astronautas. Le encantó. No le gustaba la tele, pero aquello le gustó.

¿Ese momento fue para él literario, científico, borgiano?

No lo sé. No quiero ponerlo en boca de él, pero por lo que me decía creo que lo vivía como la victoria de lo que aparentemente, para la gente sin imaginación, es algo fantástico, un cuento, directamente algo que no existía. Como la corroboración de que ese mundo paralelo descubierto por casualidad o intuición se hace visible y realidad a través de esa primera proyección dada por los escritores, pintores o lo que fuera.

Una vez en el globo, ¿cómo se sentía ante el hecho de volar?

Estaba realmente fascinado. Aunque uno esté solo en un cuarto, es otro silencio, es algo muy especial. Es como si flotaras tú mismo sin el globo. Ese viento suave. Es un silencio muy muy especial. Algo parecido a lo que sentí en Japón dando conferencias: sentía la atención y la concentración como una presencia física que te exige. Eso, de manera placentera, es lo que uno siente volando.

¿Qué decía él?

Él estaba enloquecido. Decía:  «¡Pero, ¿se da cuenta? ¡¿Qué hacemos?! ¡Cuénteme!» Le decía que los autos se veían diminutos. Fue precioso, y él cumplía así su sueño de volar: nunca pensó que pudiera hacerlo.




María Kodama y Jorge Luis Borges en su viaje en globo.

¿Cuáles eran sus sueños?

Quería conocer la India, Egipto. A Egipto fuimos; le fascinaba ese mundo. Tuvimos un chófer que era copto. Extraño. Borges quería pasar una noche en el desierto. Este hombre nos llevó cerca de las pirámides del Saqqara; era ya tarde, estaba oscuro. Al llegar, el hombre silbó y empezó a salir gente de las ruinas. Nos habían avisado de que algo podría pasar, y ahí pensé yo que yo estaba loca, que no teníamos que haber ido, no conocíamos a nadie. De pronto vi que uno de los que se acercó no tenía oreja. Yo me preguntaba por qué, ¿habría matado a alguien? Borges me dijo: «No nos preocupemos, ¡disfrutemos este momento antes de que nos maten!», ja ja ja. Luego lo llevaron en una sillita de oro, con las manos de los hombres cruzadas. Yo le gritaba a Borges que tuviera cuidado con la cabeza. Y los hombres repetían: «Cabissa, cabissa!» Hasta que Borges dijo:  «María, no diga más eso porque quién sabe qué palabra obscena será esa».

Debía ser divertido viajar con Borges.

¡Ah, sí! Había dentro de él algo fascinante, una fuerza y una alegría de vivir. Era una relación preciosa, lúdica, divina.

¿Cómo se llevaba con algo tan esencial como la pérdida de la vista?

Cuando lo conocí no podía ver para escribir. Nunca le oí una queja.

Borges, el Premio Nobel y el viaje al Chile de Pinochet

María Kodama estudió desde los 16 años con Borges, y al final de los días de este, en 1986, contrajo matrimonio con él. Tradujo obras con él, es autora de estudios y de cuentos, ha tenido premios en Japón, en Argentina, en Francia; es conferenciante por todo el mundo, creó y preside la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, creó el museo del escritor, organiza grandes exposiciones (como la del Pompidou en 1993) y, cómo no, actúa en defensa del legado de Borges. Del legado y de su historia. En esta entrevista contó algo poco divulgado: una llamada de Estocolmo antes de que él se fuera al Chile de Augusto Pinochet.

 «Recuerdo su ética. No traicionarse a sí mismo. Ya se sabe que fue candidato al Nobel. Un hombre lo paró en la calle una de las veces que no se lo dieron para horror nacional: ‘¡Ay, maestro, cuánto lamento que no lo haya ganado!’. Borges respondió: ‘¡No, Dios lo libre! ¡Así soy el mito escandinavo!’. En otra ocasión, iba a ir a recoger el doctorado honoris causa en la Universidad de Chile, aún con Pinochet, en 1976. Lo llamaron por teléfono desde Estocolmo. Yo muy contenta le digo que no nos hagamos ilusiones y que atendiera la llamada. Yo siempre me iba para que él estuviera en la intimidad con la persona que llamaba, pero me retiene. Por sus respuestas me doy cuenta de lo que le decían y aunque deduje todo después me lo contó. Pero acabó diciendo: ‘Mire, señor: yo le agradezco su amabilidad, pero después de lo que usted acaba de decirme mi deber es ir a Chile. Hay dos cosas que un hombre no puede permitir: sobornar o dejarse sobornar. Muchas gracias, buenos días’. Fue genial, yo lo adoré más que nunca. ¿Quién por sus ideas soporta algo tan tentador? Más allá o por encima de lo que podía ser su interés literario estaba la ética, no dejarse sobornar».

«Tenía que recoger el doctorado en la Universidad Católica de Chile; le dije que si no quería pensárselo, que podía alegar que estaba enfermo. Él me abrazó y me dijo: ‘¿Usted haría eso?’ Yo no, le dije, pero usted es otra persona. '¿Por qué cree que puedo hacerlo yo?' Y no se habló nunca más del asunto».

¿Y cómo vivió Borges que se reiterara tanto que él fue a ver al dictador argentino Jorge Rafael Videla?  «Fue una de las mayores injusticias. Si fue Sábato también a la misma recepción, ¿por qué sale sólo Borges como invitado?».



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domingo, julio 26, 2015

Teatro / Ciudad Juárez: «Alicia en el país de las maravllas» por Absenta teatro

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Aspecto de la obra. (Fotos: Jaime Moreno Valenzuela)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de julio de 2015. (Jaime Moreno Valenzuela / RanchoNEWS).- En el cierre del XXXIII Festival de Teatro de la Ciudad, Absenta Teatro presentó una adaptación del clásico Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carol que acaba de cumplir 150 años y sigue atrayendo al público la historia de este viaje. La adaptación dirigida por Antonio Isaias Holguín es un musical interpretado con apuntes de ballet, su escenografía a base de proyección de vídeos y con poca atención a la iluminación fue acogida con agrado por un público cautivo de la compañía casi llenado el Auditorio Benito Juárez y aguantando estoicamente «temperaturas de inframundo» según comentó un pariente de una de las bailarinas. La simpatía de los interpretes fue fundamental para que la obra se mantuviera. Mañana al acabar la representación de la pieza invitada se darán a conocer los ganadores de esta sudorosa edición del Festival. Nuestros respetos al público que acudió a disfrutar o apoyar las agrupaciones, por su tolerancia ante las circunstancias que se vivieron dentro del evento.


Galería 








































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sábado, julio 25, 2015

Teatro / Ciudad Juárez - XXXIII Festival de Teatro de la Ciudad: «Idiotas contemplando la nieve», de Alejandro Ricaño, en versión del Grupo Universitario de Teatro de la UACJ

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Momento de la obra. (Foto: JMV / RanchoNEWS)

C iudad Juárez, Chihuahua. 24 de julio de 2015. (RMV / RanchoNEWS).- Con la obra Idiotas contemplando la nieve, que montó el Grupo Universitario de Teatro de la UACJ dentro de las actividades del Festival de Teatro de la Ciudad, Alejandro Ricaño demuestra por qué es «considerado uno de los más brillantes dramaturgos que la actual escena del teatro en México ha visto emerger», como lo define su alma mater, la Universidad Veracruzana, institución de tradicional prestigio escénico en nuestro país.

El dramaturgo (Xalapa, 1983), tiene una decena de obras publicadas, ha recibido varios premios nacionales y sus obras han sido representadas en varios festivales nacionales y en países como España, Hungría, Bélgica y Estados Unidos.

«Idiotas contemplando la nieve» es una tragicomedia escrita al estilo del guión de la cinta «Amores Perros», del escritor Guillermo Arriaga Jordán, en la cual varias historias se entrelazan.

En su obra usa este recurso y además le da una interpretación marcadamente narrativa empleando narradores frente a un atril que van relatando los hechos.

Los personajes son mexicanos jóvenes contemporáneos envueltos en problemas cotidianos que Ricaño exagera para enfatizar su absurdo, como Bernardita que necesita una cafetera que vale 25 mil pesos porque «los pequeños placeres son para darle sentido a la vida».

O Josefina que le pide a su marido, un maestro de teatro en una escuela privada, que le consiga un baño de lujo, mejor que el de su vecina, porque «la estabilidad económica se ve en los baños de la gente, una necesita cagar con dignidad».

Nana, una diputada «Juanita» que gracias a que un político que cuando la conoció «tuvo una erección que interpretó como amor» llega a ese puesto y como el político fallece, queda siendo diputada habiendo sido antes una empleada de un Kentucky Fried Chicken, que a la vez es medio hermana de un cura que está enamorado de un adolescente.

El desenlace incluye dos decesos y no culmina bien para algunos de los personajes. Así. Como es la vida.

En un momento, ante del final de la obra, todos ellos observan un prodigio: la nieve.

Ése breve instante los abstrae de su realidad y en cierta forma los humaniza.

El Grupo Universitario de Teatro de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, con la dirección de César Cabrera, montó un buen espectáculo con más de veinte jóvenes actores en escena; particularmente sobresalió el inteligente uso de la escenografía consistente en grandes artefactos de madera movibles, que con sus caras formaban diversos escenarios.

Un montaje muy ágil, divertido y alegre.

Por lo investigado, esta obra ha sido muy socorrida entre grupos teatrales universitarios en todo el país.

PD: La compañía tuvo la buena idea de regalar abanicos a los asistentes. Se les agradece porque ya se ha señalado anteriormente, el calor dentro del auditorio es insoportable.


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