Rancho Las Voces

miércoles, julio 27, 2016

Galería / Cole Thompson: «Harbinger»

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Harbinger


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Literatura / Entrevista a Abraham B. Yehoshua

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El escritor israelí repasa sus intereses y preocupaciones con motivo de la publicación en EE. UU. de su última novela, The Extra. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de julio de 2016. (RanchoNEWS).- Abraham B. Yehoshua (Jerusalén, 1936) es uno de los novelistas más representativos en lengua hebrea, miembro de esa prodigiosa generación integrada por escritores como Amos Oz o David Grossman. En esta entrevista, a cuenta de la aparición en Estados Unidos de su última novela, The Extra, la historia de una mujer, una arpista, que regresa a Jerusalén tras una larga estancia en Europa, habla Yehoshua de lo que lee, y de lo que ha leído, de literatura y política israelíes y de su oficio de novelista, que comenzó a ejercer tardíamente. Yehoshua reivindica la literatura hebrea previa a la fundación de Israel, apenas conocida en Occidente; rechaza el arte como pasatiempo y anima a recuperar la lectura como método -quizás el único posible- para adquirir conocimiento. «Muy posiblemente, me estoy perdiendo géneros literarios importantes. Pero es demasiado tarde para cambiar mi conservadurismo». Entrevista tomada de The New York Times Book Review y publicada por El Cultural.

¿Qué libros hay actualmente en su mesilla de noche?

Puede resultar sorprendente, pero ahora el libro que tengo junto a mi cama es El arco iris de D. H. Lawrence, y ninguna de las docenas de nuevos libros hebreos que me llegan por correo casi a diario. Algunas semanas atrás, mi lectura de cama fue La montaña mágica de Thomas Mann, y antes de eso, Almas muertas de Gogol. Hace algunos meses revisité En busca del tiempo perdido, y durante un mes, el año pasado, estuve absorto en Anna Karenina. A pesar de mi avanzada edad todavía escribo, todavía siento la necesidad de ser alimentado y revitalizado por los clásicos. De Lawrence me admira la intensidad emocional de sus personajes. Ahora busco caminos para interiorizar esa rica, indómita emoción y trasladar algo de eso a los personajes que cobran vida en mi escritorio.

 ¿Quiénes son sus autores infravalorados favoritos? ¿Qué escritores israelíes que, en su opinión, no hayan sido traducidos tanto como merecen, nos recomendaría?

La literatura israelí es bien conocida hoy en muchos lugares del mundo. Para un pequeño país de habla hebrea es un logro importante que nuestras novelas y libros de cuentos sean traducidos a muchas lenguas y que los autores israelíes ganen premios en el extranjero. La historia judía moderna, el Holocausto, el establecimiento de Israel y el conflicto en curso con los palestinos atraen a muchos lectores extranjeros, judíos y no judíos, a los relatos sobre la vida israelí. Pero no debemos olvidar que la literatura israelí es sólo una parte de la literatura hebrea. La mayoría de la literatura israelí traducida fue escrita en los últimos 40 o 50 años, mientras que los libros hebreos anteriores a la fundación de Israel en 1948, más allá del siglo XIX, es desconocida para los lectores extranjeros. Es como leer traducciones de literatura contemporánea inglesa sin tener la menor idea de Dickens, Thomas Hardy, D. H. Lawrence, James Joyce o Virginia Woolf.

Me gustaría recomendar a tres autores canónicos hebreos: Y. H. Brenner; S. Yizhar; y S. Y. Agnon, que ganó el Premio Nobel en 1966. Gran parte -aunque no todo- de su trabajo ha sido traducido, pero estos escritores siguen estando muy infravalorados. Los editores extranjeros de literatura israelí deberían fomentar nuevas traducciones, y mantener las viejas en sus catálogos. Para nosotros, los autores israelíes, son una fuente de inspiración, y nuestros lectores internacionales deberían conocerlos también.

 ¿Qué géneros literarios prefiere? ¿Y cuáles evita?

Soy un lector serio, y leo despacio. Respeto profundamente la literatura y espero obtener conocimiento de un libro e identificarme emocionalmente con sus personajes. Por eso evito leer novelas de suspense o ciencia ficción. La vida familiar y la sociedad son tan ricas y están tan llenas de sorpresas que no veo la necesidad de leer sobre asesinatos resueltos por perspicaces detectives para entender los dramas que hay a mi alrededor. Además, encuentro poco convincentes las trampas literarias y moralizantes de la ciencia ficción. Es muy posible que me esté perdiendo importantes géneros literarios. Pero es demasiado tarde para cambiar mi conservadurismo.

Háblenos de su cuento favorito.

No publiqué mi primera novela hasta los cuarenta años. Hasta entonces escribí relatos cortos. Soy un gran admirador del relato, y mi consejo a los escritores jóvenes es que no corran a escribir novelas hasta que no hayan perfeccionado su prosa en los relatos. Dos de mis cuentos favoritos tienen estilos muy diferentes, pero ambos terminan con un giro poderoso. «Los muertos» de James Joyce, el relato más largo de su maravilloso Dublineses, nos conmueve precisamente porque la revelación final es inesperada, aunque muy verosímil: el chico al que Gretta amaba en secreto murió de tuberculosis a los 17 años. «Una rosa para Emily», de William Faulkner, es un clásico, un fijo en las antologías. Lo he enseñado docenas de veces en la universidad, pero aún me maravilla su genio para la comprensión. Faulkner encierra cuarenta años de historia de una ciudad en un relato corto, mientras nos desvela poco a poco a la extraña señora Emily: su personalidad, su neurótico carácter; las relaciones en su entorno familiar y social; y el terrible trauma de la Guerra Civil. Todos esos elementos conducen inexorablemente al shock final: el cadáver descompuesto del amante envenenado, a cuyo lado ella había yacido durante años.

Y sobre su poema favorito.

Mi poema favorito pertenece la maravillosa tradición poética hebrea de la edad de oro de los judíos españoles, un periodo que me inspiró para escribir Viaje al fin del milenio. El poeta es Shmuel HaNagid, que vivió en Granada bajo las leyes musulmanas. Elegí la primera línea de ese poema para la última línea de mi novela: Hayam beini uveinekha...

 Y su obra de teatro favorita.

Durante mi limitada experiencia como dramaturgo aprendí que escribir una buena obra teatral es mucho más difícil que escribir una novela. Tú puedes, fácilmente, nombrar treinta destacados novelistas del siglo XX, pero es difícil encontrar treinta dramaturgos de una calidad parecida. El más grande fue Chéjov, cuyas obras forman parte todavía hoy del repertorio de las compañías teatrales de todo el mundo. De sus cuatro mejores obras me quedo con Tío Vania, que he visto representada en muchas producciones, y siempre me ha asombrado la habilidad de Chéjov para crear un drama furioso en un elegante e íntimo escenario familiar.

¿Qué inspira su trabajo literario?

La conexión de temas y acontecimientos. Nuestras vidas son un flujo de acontecimientos, lo cual es difícil de organizar en una obra narrativa con comienzo, nudo y desenlace, y en la que se resuelvan satisfactoriamente todos los conflictos en juego. La buena literatura vence a la aleatoriedad de la vida imponiendo una forma que crea un significado en medio del caos, haciendo conexiones simbólicas entre varios acontecimientos. Por ejemplo, cuando Anna Karenina se tira a las vías del tren, nosotros recordamos que su primer encuentro con Vronsky tuvo lugar en esa estación, cuando él vino a recibir a su madre. Su relación con su madre, que facilita el amor de Vronsky por su compañera de viaje, Anna (mujer casada y madre), es lo que al final destruye ese amor, que culmina en el suicidio. La capacidad de la literatura para tejer largos, simbólicos hilos de una historia nos permite ver el flujo de nuestras vidas desde una perspectiva llena de significado.

¿Quién es su héroe o heroína de ficción favorito? ¿Y su antihéroe o villano?

Me fascina Raskolnikov en Crimen y castigo. El estudiante que se da a sí mismo permiso para asesinar a una anciana prestamista porque cree que él es una persona superior que puede hacer lo que está prohibido al resto. A lo largo de la magnífica novela de Dostoievski, sufre un profundo cambio moral e ideológico, que al final le hace confesar el crimen. La novela tiene aspectos de ficción detectivesca pero en último término es un trabajo de profunda moralidad.

¿Qué tipo de lector fue de niño? ¿Qué libros y autores infantiles le marcaron más?

Cuando veo el tiempo que pierden mis nietos frente a la televisión, me alegro de haber crecido en una época en la que la electrónica era mínima. Yo leí libros, visualicé a los personajes, me reí y me crie con ellos. Recuerdo particularmente la excitación que sentí con dos libros muy distintos que leí de niño en una traducción hebrea. Hicieron que comenzara a tomar forma mi mundo literario, e infundieron en mí la necesidad de escribir: Cuore (Corazón), del autor italiano Edmondo De Amicis, un libro sobre los sentimientos y los valores morales; y The Willoughby Captains, de Talbot Baines Reed, un divertido recuento de la vida de un internado que me enseñó la importancia de la ironía y el humor en la literatura.

Si tuviera que nombrar un libro que le hizo de usted lo que es hoy, ¿cuál sería?

Sefer HaMa'asim (El libro de los hechos), del autor hebreo S. Y. Agnon. Agnon murió en 1970, pero su influencia en la literatura israelí sigue creciendo. Este libro es una colección de relatos cortos con un sabor surrealista, grotesco, que recuerda a Kafka, aunque Agnon dijese que no había leído a Kafka y que solo había oído hablar de él a su mujer, que fue una gran fan del escritor checo-judío.

Si pudiera pedirle al presidente de Israel que leyera un libro, ¿cuál sería? ¿Si tuviera que hacer lo propio con su primer ministro?

David Ben-Gurion, el primer ministro fundador de Israel, fue un gran amante de los libros, pero prefería leer filosofía e historia antes que ficción. Su discípulo Shimon Peres es un amante de la literatura y se lleva bien con autores y poetas. El actual presidente israelí, Reuven Rivlin, a quien conozco desde nuestros días juntos en un movimiento juvenil, es también un gran lector que responde a los libros con calidez e inteligencia. No sé nada de los hábitos de lectura de Benjamin Netanyahu. No hay referencias interesantes a sus lecturas en sus discursos. Pero si tuviera que recomendarle un libro, sería A Savage War of Peace (Una Guerra Salvaje de Paz), de Alistair Horne, sobre la guerra colonial francesa en Argelia, una guerra terrible que tuvo algunos paralelismos con medidas que él insiste en tomar con respecto a los palestinos.

¿Qué autor vivo o muerto le gustaría conocer, y qué te gustaría preguntarle?

 Leí en algún lugar que el logro de Faulkner en El ruido y la furia era análogo al logro de la Heroica de Beethoven en el mundo de la música sinfónica. Si llegara a conocer a Faulkner en el más allá le preguntaría si nunca tuvo miedo a perder lectores al comienzo de esa novela, en el que asistimos a un caótico monólogo interior de Benjy, un hombre de 33 años con la mentalidad de un niño que nos cuenta la historia de su familia. Esta notable proeza literaria pide al lector que use su imaginación para rellenar los huecos presentados por el autor.

De los libros que ha escrito, ¿cuál es su favorito o el que considera más personal?

Yo estoy detrás de todos mis libros, pero es natural que haya algunos de los que me siento especialmente orgulloso. A la cabeza de estos estaría El señor Mani, que publiqué en 1990, cuando tenía 54 años. Estoy orgulloso de él por su estructura, que consiste en cinco conversaciones, organizadas cronológicamente al revés desde 1982 a 1848. Cada conversación es entre dos personas, una voz habla y la otra tiene que deducirla el lector. Aunque bastantes amigos míos predijeron que el libro sería un fiasco, yo confíe en que los lectores fueran capaces de hacer el esfuerzo de construir el diálogo completo en su imaginación. Y El Señor Mani se ha convertido en mi novela más significativa.

¿Qué será lo siguiente que leerá?

 Acabo de estar con un joven crítico literario que me ha recomendado con entusiasmo La muerte del padre, del autor noruego Karl Ove Knausgaard. Confío en el gusto de ese crítico, así que será mi próxima compra en la librería.


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Danza / España: El Bolshói y Londres: 60 años de una gira que desafió a la Guerra Fría

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El mítico ballet ruso conmemora su primera actuación en la Royal Opera House, en julio de 1956. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de julio de 2016. (RanchoNEWS).- Fue un paréntesis en uno de los años más tensos de la Guerra Fría. Una victoria del arte que comenzó «de manera muy extraña». Así al menos lo recuerda Marina Kondratyeva, una de las bailarinas del Bolshói que, en 1956, viajó desde Moscú a Londres. Nada más y nada menos que al otro lado del telón de acero. En definitiva, un hito para la mítica compañía de ballet rusa y para su anfitriona, la Royal Opera House británica. Por eso, ambas celebran estos días los 60 años de un primer viaje tras el que las relaciones entre ambas instituciones culturales se normalizaron pese a los avatares geopolíticos. Una nota de la redacción de El País.

«Nuestro avión se desvió a un aeropuerto diferente -rememora Kondratyeva para la agencia Reuters- dijeron que 26 espías rubias habían aterrizado y eso es lo que la prensa contó». En efecto, el aterrizaje en una base militar no fue el arranque soñado para el primer viaje del Bolshói a Reino Unido. Tampoco los continuos rumores de que las funciones acabarían cancelándose. Y es que en 1956 las relaciones entre Londres y Moscú no pasaban por su mejor momento. De hecho, ese año aparecieron en la Unión Soviética Guy Burgess y Donald Maclean, dos espías británicos de los cinco de Cambridge que huyeron al saberse que en realidad trabajaban en tareas de contraespionaje a las órdenes del Krémlin.

Pero nada de ello desanimó a los bailarines soviéticos ni al público londinense. El periodista y crítico británico Clement Crisp evoca, también para Reuters, la imagen de una fila de personas que, durante varios días, aguantaron los aguaceros veraniegos rodeando el teatro de Covent Garden para hacerse con una entrada. Así hasta que llegó el día de la primera actuación.

La principal atracción era la primera bailarina rusa Galina Ulanova, con quien Crisp tuvo ocasión de hablar sobre aquella actuación unos años después. Ulanova, cuenta el crítico, le habló del desconcierto que le produjo el silencio del público durante el primer acto de Romeo y Julieta. «Fue porque estábamos extasiados -recuerda Crisp- pero al final de la velada hubo 45 minutos de aplausos». Después de aquella actuación, las visitas del Bolshói a la Ópera londinense se regularizaron. Y este año, la estancia se prolonga tres semanas con cinco obras diferentes (El lago de los cisnes, El corsario y Don Quijote ya han colgado el cartel de no hay entradas). Así se conmemoran seis décadas del día en que la danza abrió un pequeño resquicio en el telón de acero. Aunque para la mayor parte de la gente siguió cerrado durante más de tres décadas. Los tanques soviéticos se encargaron de recordarlo en Hungría solo tres meses después de que Ulanova dejara boquiabierto al público occidental.


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Artes Plásticas / México: Dona el artista español Luis Granda cuatro obras al INBA

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Luis Granda, junto a una de las obras donadas, llegó a vivir a México a los 15 años. (Foto: ARCHIVO)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de julio de 2016. (RanchoNEWS).-La naturaleza y el hombre es el eje que guía ahora la creatividad plástica de Luis Granda, quien con 25 años de trayectoria ahora trabaja en una serie de 15 cuadros de gran formato titulada Cataclismos congelados. Víctor García Esquivel reporta para Crónica.

De este proyecto se desprenden las primeras cuatros obras: Los árboles dormidos o Paisaje triturado, El muro, Persistencia del vacío y Final de la moda. Títulos que desde ayer ya forman parte del acervo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Esto luego de que ayer el pintor entregara a autoridades del INBA los cuatro cuadros para que formen parte del acervo artístico del país, como una forma de agradecimiento con México, al permitir desarrollarse aquí desde los 13 años, edad en la que llegó al país.

Así, las obras se encuentran desde ayer y hasta el 31 de julio exhibidas en la Sala Tamayo del Museo del Palacio de Bellas Artes, para luego quedar a disposición de la nueva autoridad tutora en diferentes exposiciones.

«Uno da lo que puede dar y lo que yo puedo dar es mi trabajo; con ello agradecer a México», dijo ayer en la ceremonia de recepción del donativo el artista que estudió arquitectura en la UNAM.

El mundo desde la pintura. 

Las cuatro obras que fueron donadas por el artista nacido en Madrid en 1941 y radicado en México desde 1955, tienen en común, además de las medidas de 160 por 220 centímetros, la reflexión sobre la condición humana y su estar en el planeta.

«La temática general es la Naturaleza y el hombre; a partir de ahí hago una serie de reflexiones en torno al medio ambiente, al comportamiento humano y su manera de cuidar al planeta», dijo el artista al recorrer la Sala Tamayo, donde se exhiben los cuadros de sus autoría.

Por ejemplo, el cuadro titulado Final de la moda, es una metáfora de la hipocresía humana, llamada por el pintor «basura humana», donde la gente es mentirosa y esconde las apariencias a partir de la ropa.

«Usé entonces la metáfora de la ropa para ilustrar mejor esta hipocresía (…) cómo la moda es algo pasajero que la gente utiliza un tiempo y después deshecha», explicó el artista frente al cuadro en el que se observa una parte de la tierra que es levantada y en el interior tiene ropa que fue tirada a la basura.

Pero también destaca la esperanza en su obra, pues con la obra El muro, hace referencia a las injusticias humanas y juega con el espectador a que detrás de un muro amarillo y baleado, se encuentra algo mejor.

Aumento del acervo

Con este donativo el INBA suma ya 455 obras que han sido donadas por artistas y organizaciones con el propósito de hacer visible el trabajo de importantes artistas mexicanos.

La directora del INBA, María Cristina García Cepeda, comentó que estas cifras son una prueba de la confianza y credibilidad que tienen los artistas en las instituciones culturales para el resguardo de obra plástica.

Cualquier donativo de obra plástica se hace a través del Comité para la donación de Obras con Valor Artístico, fundado en 2008 conforme al artículo 2 de su ley de creación.

De esta manera es como desde su apertura hasta 2012 el INBA recibió 247 obras y tres fondos documentales compuestos por mil 250 archivos. De ahí en adelante, la institución ha recibido las 455 obras ya mencionadas, así como dos fondos documentales y cinco carpetas.


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XII Festival Internacional Chihuahua 2016: Programa en Ciudad Juárez


24 de agosto

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XII FICh / Ciudad Juárez: 27 de agosto

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Miguel Bosé
(España / Música)

Plaza de la Mexicanidad / 20:00 horas / Gratis


El artista español más importante de los últimos tiempos, Miguel Bosé nació el 3 de abril de 1956, hijo de la actriz Lucía Bosé y del torero Luis Miguel Dominguín. Su infancia transcurrió rodeado de gente famosa, sobre todo del pintor Picasso, con quien su familia se sentía muy unida.

Estudió en Madrid en el Liceo francés y a los 17 años se marchó a vivir a Londres, donde cursó estudios de teatro y danza.

En 1972 inició su carrera profesional con pequeños papeles en el cine. En 1975, Camilo Sesto le produjo su primer disco, algo tan modesto que apenas tuvo repercusión.

Su primer gran éxito lo obtuvo con el single 'Linda', publicado en 1977 y destinado al público juvenil.

Sus primeros discos, dirigidos a un público adolescente, le convierten en un símbolo erótico. De esta época son títulos como 'Creo en ti', 'Te amaré', 'Morir de amor', 'Te diré' o 'La chula' entre otros.

En 1984 Miguel Bosé publica un álbum titulado 'Bandido', uno de sus mejores trabajos. Con este disco rompe con su imagen destinada al público quinceañero y comienza a cantar para un público más maduro y exigente, un público que va madurando como el propio cantante.

Un año después, en 1985, publica su segundo disco en esta época, titulado 'XXX' y otros títulos le siguen, como 'Bajo el signo de caín', '11 maneras de ponerse un sombrero' y 'Sereno'. Paralelamente a su carrera musical, Miguel Bosé se ha dedicado al cine, participando en más de 25 películas y colaborando en dos obras de teatro.

Durante su carrera, ha vendido más de veinte millones de copias en todo el mundo, siendo muy popular tanto en España como en Italia y América Latina.

A comienzos de la década de los ochenta, Miguel Bosé se convertió en uno de los fenómenos más destacados del panorama musical europeo, con versiones de sus grandes éxitos en diferentes idiomas y galas y presentaciones de sus discos en numerosos lugares del mundo.

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XII FICh / Ciudad Juárez: 21 de agosto

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Combate de negros en un sótano por la noche
(Colombia - Danza)

Teatro Víctor Hugo Rascón Banda / 20:00 horas / Boletos:


En la oscuridad de los tiempos de la tradición, del silencio de la tradición, surge una búsqueda coreográfica que reconoce el permanente silencio de grupos y colectivos de la región del Urabá antioqueño (Colombia), un silencio que “de ninguna manera constituye la identidad de su filosofía” (Agamben).

La obra es devenir de fuerzas a través del espacio-sótano (underground), en donde la tradición de danza es en la noche del tiempo.

Colectivo Danza Región & Cámara de Danza Comunidad Colectivo Danza Región (2012) & Cámara de Danza Comunidad (2009) surgen desde la necesidad de estudiar, indagar, y proyectar el trabajo de los danzantes del Urabá Antioqueño (Colombia) donde convergen población tanto de la Costa Atlántica como Pacífica.

Se establece con ellos un trabajo metódico de formación relacionado con los niveles: físico, espiritual y energético. Dentro de este proceso, y de manera paralela, investiga sobre el capital simbólico dancístico de la región, prácticas que abarcan diversas variantes de géneros y ritmos: Bullerengue, Fandango de Lengua, Puya, Currulao, Mapalé, Abosao, algunos de los cuales aparecen con variantes propias de la zona.

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