Rancho Las Voces

sábado, julio 29, 2017

Artes Plásticas / España: El proyecto Alias y la edición independiente

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Ejemplares de la editorial. (Foto: Babelia)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 20 de julio de 2017. (RanchoNEWS).– Damián Ortega empezó el proyecto Alias hace diez años. Instalado ya entre Berlín y su México natal, disfrutaba de un momento dulce. Su Cosmic Thing, el mítico volcho alias Volkswagen suspendido a trozos en la 50ª Bienal de Venecia, la de 2002, había recibido el aplauso unánime de la crítica y le había colocado en el mapa internacional. Un día le recomendaron leerse Conversaciones con Marcel Duchamp, el libro de Pierre Cabanne, en aquel momento sólo publicado en inglés. El suyo no era tan bueno como para comprenderlo, explica, por lo que hizo de la necesidad, virtud. Ser artista siempre le ha permitido actuar como puente y facilitar el intercambio, dice. Tiró de amigos para que le ayudaran a traducir algunos párrafos que se convirtieron en capítulos enteros. Cuando vio que tenía el libro entero traducido, de forma casera, pensó en publicarlo, buscando el equivalente a lo que pasaba en los años ochenta y noventa con los libros fotocopiados, que iban de mano en mano. Así es como nació uno de los proyectos más especiales dentro de la edición independiente, una editorial de autor dispuesta a romper las barreras de los círculos especializados en arte y alcanzar un público más amplio, informa Bea Espejo para El País.

La edición independiente vinculada al arte contemporáneo es una actividad que, desde la década de los sesenta y especialmente a partir de los planteamientos del arte conceptual, ha ido adquiriendo cada vez más importancia. Hoy resulta fundamental en el desarrollo y la difusión de muchos proyectos artísticos que utilizan el libro como soporte o fin en sí mismo, y facilita planteamientos teóricos que ya están formulados o en proceso de serlo. En ese contexto, Alias da una vuelta de tuerca más y propone una nueva versión recontextualizada. Publica textos que son considerados valiosas referencias dentro del arte contemporáneo: los poemas de Francis Picabia, Para los pájaros, de John Cage, Rock, mi religión, de Dan Graham... Lo hace de otro modo al convencional: copiando el original o adaptándose a él. Es algo así como un libro gemelo, «el libro apodo» o el «libro mote». De ahí el nombre.

El proyecto editorial busca resaltar las virtudes de los apodos y las lecturas singulares. La selección de títulos responde a un criterio completamente personal, siempre realizada de manera subjetiva, con el propósito de difundir escritos que provengan del puño y letra de los artistas, o textos publicados en formato entrevistas o transmitidos a partir de conferencias. Hay autores muy conocidos: John Cage, Robert Filliou, Jimmie Durham, Gabriel Orozco, Cildo Meireles, Lawrence Weiner, el citado Duchamp...

Lo más interesante de un proyecto como Alias está en su mirada pedagógica: desmitificar este tipo de literatura considerada a priori cerrada o inaccesible para difundirla de manera asequible a estudiantes y público interesado. Desde su inicio, mantiene un diseño coherente a los objetivos que plantea, ya que busca conservar una línea austera y económica en relación con las ediciones comunes de libros de arte, al tiempo que enfatiza la relación entre el contenido y la apariencia de cada libro. Además, la editorial busca medios diferentes de distribución con tal de encontrar nuevos lectores. El papel que tiene en el contexto en que se edita, Ciudad de México, se expande con la colección Antitesis, que busca reconocer artistas mexicanos que no han tenido publicaciones, así como hacer memoria sobre artistas marginales o que no están dentro del mercado del arte. Tras una pequeña pausa, el proyecto sigue creciendo ahora con un nuevo título de Lucy R. Lippard sobre Eva Hesse, publicado originalmente en 1976, y otro dedicado al pionero de la performance en México, Melquiades Herrera. Hablamos con Damián Ortega, que hace balance de esta biblioteca insólita que estos días llega a una de las exposiciones de La Casa Encendida de Madrid.

¿Sabe quién lee los libros editados por Alias?

De esa pregunta surge el proyecto Alias, desde una postura distinta: la voluntad de los artistas, mía y del público de buscar nuevas formas de relacionarnos. Alias es un canal de comunicación entre estudiantes de arte, coleccionistas jóvenes y gente que tenía la puerta del arte cerrada por no ser «experta». Aquí encuentran canal de acercamiento a las ideas de los artistas, que se vuelven accesibles más allá de la posibilidad de adquirir sus obras o no. Hay que ponernos en contexto: nuestra generación no tuvo una industria cultural ya consolidada, todos hemos trabajado escribiendo crítica, publicando revistas, siendo expositores y consumidores de las obras. Alias tiene ese origen: generar escuela con referencia a textos que no existían y a los que como estudiantes no teníamos acceso. Es curioso, porque era imposible conseguir libros. Por ejemplo, de Helio Oiticica o Cildo Meireles, a pesar de ser artistas latinoamericanos. La información se compartía a través de fotocopias, no había la fluidez de internet. Cuando alguien viajaba, traía ejemplares de libros que compraba para compartir entre amigos y conocer expresiones o movimientos que había fuera de México. Creo que hasta la fecha, a pesar de que internet nos pone en contacto con la historia universal, hay mucho de valioso en tener una mano que guíe, o alguien que haga recomendaciones. Si no, no hay referencias, nos perdemos en la inmensidad de posibilidades. Además, creo importante la labor de traducir. El lenguaje predominante del arte sigue siendo el inglés y es interesante pensar también en que la riqueza de otros idiomas se reivindique para no dejar que el arte se exprese en un único lenguaje.

Piensa el libro casi como una escultura pública. ¿Es parte de su obra como artista?

Sí, y además, con el tiempo, me he dado cuenta de que pueden ser interpretados como una pieza en sí misma. Sin darme cuenta, con Alias estaba haciendo, de manera natural, algo que me interesaba que pasara en mi obra: los libros eran de alguna manera una escultura pública, que convivía en el espacio y que no tenía el heroísmo o grandilocuencia de lo monumental, siendo un emplazamiento viral, que lo mismo está en una librería que en un parque que en el bolsillo del pantalón de alguien.

Entonces, ¿es Alias un libro de artista apropiacionista?

Creo que la idea de originalidad, que durante muchos años fue de los principales conceptos en el arte, a mí ya no me tocó. Me tocó vivir un momento en que el arte se refería al arte, escritores a escritores, un músico sampleaba una pieza de otro autor y la convertía en otra cosa... En México, además, los canales de apropiación son tan comunes, que la apropiación es el pan de cada día.

¿Cómo elige los títulos? ¿Cuenta con un comité de selección o asesor?

No hay comité. Por lo general, soy yo quien arbitrariamente decide las obras que me interesan de acuerdo con mi necesidad y experiencia. O tal vez habría que decir gusto y preferencia. Hacer los libros también es un aprendizaje para mí. Es una forma caprichosa de seleccionar mis propios maestros o pagar mi propia educación. Casi todos los libros los comento con mis amigos más cercanos. Creo que Abraham Cruzvillegas sería la persona más cercana al puesto de «asesor».

¿Cómo se financia el proyecto? ¿Cuenta con ayuda externa?

No mucha. Es una buena pregunta, por un principio ético no he querido pedir demasiado apoyo institucional. Me parece indispensable contar con autonomía para empujarnos a hacer un proyecto que pueda sostenerse y gestionarse de manera independiente. La compra y apoyo de la gente se vuelve así indispensable para el proyecto, volviéndolo colectivo. Yo considero mis aportaciones como un préstamo a la editorial, que teóricamente recupera ese dinero cuando se agota el tiraje, al cabo de un par de años. Ese mismo dinero se invierte entonces en otro título. Lo que sí ha habido es apoyo en momentos difíciles. El Patronato de Arte Contemporáneo (PAC) nos ha apoyado con algunas publicaciones, también colaboramos con la Universidad Autónoma de México para La fórmula secreta, por ejemplo.

Cuéntenos los entresijos. ¿Cómo se organiza? ¿Cómo es el equipo?

En algún momento vimos una situación compleja, ya que las librerías cobran cerca de un 45% por costes de distribución, dejando a productores y autores un porcentaje mínimo. Decidí entonces que nos encargaríamos de la distribución en México. En el equipo hay dos personas que hacen esta labor. En España contamos con el apoyo de La Central, que nos permite conservar los precios bajos allí. Esto es muy importante, ya que es uno de los principios de la editorial. De la producción me encargo yo con Olga Rodríguez, desde el estudio, con los mismos términos que producimos cualquier pieza de las que generamos en mi estudio. También nos apoya un diseñador y un chico que se encarga de difusión y publicidad.

Proyectos como éste siempre suelen ser respuesta del contexto en el que surgen. Háblenos de él. ¿Cómo es el contexto artístico en México?

Más allá del campo artístico, México está viviendo un momento muy complejo por la crisis de su sistema judicial y legal. El proyecto de país vigente, de los últimos treinta años, ha sido un fracaso absoluto. Hay nula credibilidad en las instituciones, incluso los personajes con fiabilidad civil son vistos con ojo crítico, atento a despedazarlos en cualquier momento. El arte comenzó hace unas décadas a transformarse benéficamente, a profesionalizarse, a abrirse a la arena internacional. Fueron unos años muy ricos, de mucho intercambio de información, pero con el tiempo, se creó una élite a la que creo que la gente de mi generación pertenecemos. El espacio para el arte, que antes era casi underground, se ha vuelto otra cosa. Ahora hay una búsqueda por la legitimación, donde también estudiantes y público ven un canal para pertenecer a un mundo que da estatus social y a la vez es buen negocio. Esta presencia del arte como negocio ha marcado mucho la relación de los artistas con los críticos y los espectadores. Pareciera que el arte fuera un mercado y nada más; se ha olvidado un poco la posibilidad de replantear la historia desde un individuo que trabaja con materiales e ideas.

¿Cómo es la relación de Alias con el entramado institucional?

Hay situaciones que se vuelven paradojas absurdas y ha sido interesante jugar con esa coyuntura. Un museo, por ejemplo, puede tener la facultad de producir una obra de arte y, sin embargo, no estar legalmente constituido para producir proyectos editoriales. El Museo Tamayo me invitó una vez a hacer una obra: yo dije que mi obra era un libro y la obra se produjo en esos términos. Hay una línea sutil para clasificar o nombrar obras de arte, ésta es una posibilidad que el arte contemporáneo permite: extender los límites. Esto me recuerda a una historia de Michael Craig-Martin, que nombró a un vaso sobre una repisa Roble, generando miles de problemas con las aduanas porque no tenía permiso para transportar madera. Los agentes decían «pero si esto es un vaso de vidrio...» y él insistía que era un roble...

¿Qué nivel de precariedad conlleva trabajar en el campo del arte?

Creo que la precariedad es una buena consejera para inevitablemente buscar soluciones nuevas, austeras, ingeniosas e inteligentes. El artista tiene el compromiso y la necesidad de encontrar canales de producción de acuerdo a su contexto y sus posibilidades, pero quien espera que las respuestas vengan del exterior vivirá frustraciones permanentemente.


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Noticias / España: La Biblioteca Nacional adquiere un epistolario de Roberto Bolaño

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La Biblioteca ya cuenta con un autógrafo de Roberto Bolaño. (Foto: BNE)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 21 de julio de 2017. (RanchoNEWS).– La Biblioteca Nacional de España ha adquirido un importante epistolario formado por 44 cartas originales, 18 tarjetas postales y 3 piezas manuscritas autógrafas de Roberto Bolaño. El corpus se conservaba en el archivo personal de su amigo y poeta, Bruno Montané Krebs, con quien montó una serie de revistas efímeras y, a pesar de la cercanía, mantuvo correspondencia entre septiembre de 1976 y mayo de 1997, informa la Redacción de ABC.

En las cartas manuscritas y mecanografiadas dirigidas a Montané, Bolaño comenta posibles publicaciones de su obra, habla de editoriales, escritores, visitas recibidas, concursos literarios, opina sobre textos de otros autores, de cómo lleva sus novelas… y de otros asuntos tan íntimos como su situación residencial, sus amistades o la evolución de su enfermedad.

Se conserva además un número importante de sobres que aseguran la procedencia y destino de las cartas. Al epistolario se unen siete cartas fotocopiadas que informan sobre las actividades de Roberto Bolaño en el último año de su vida en México D.F., así como 14 páginas de apuntes manuscritos sobre «Purgatorio» de Raúl Zurita y otro texto de una página, escrito por ambas caras, titulado «Sobre el caso Zurita».

En la compra se incluye además un escrito, con anotaciones, para una antología de poesía del movimiento Hora Zero. Este aparece en el anverso de un folio, escrito también por ambas caras, en el que figura una pequeña narración: «Soñé que empezaban a morir los adolescentes».

Siendo Bolaño uno de los autores más influyentes en la literatura actual y universal, el material adquirido es de gran interés para la Biblioteca Nacional de España, que no contaba con ningún autógrafo del autor en sus fondos. Este epistolario, en el que se refleja la relación con su amigo y también poeta, Bruno Montané, tiene un significado personal y literario muy interesante para los estudios sobre el autor. Su incorporación a la colección de autógrafos contemporáneos de la BNE permitirá, sin duda alguna, investigar otros aspectos de la obra literaria de Bolaño. Y contribuirán a completar la magnífica colección que la BNE tiene de epistolarios de autores españoles y extranjeros, especialmente hispanoamericanos, como Santiago Ramón y Cajal, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre o Julio Córtazar.


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Noticias / España: El nacimiento documentado de Leonardo y la sífilis de «Mona Lisa»

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En la parte superior, el recibo de compra de «acqua di chiocciole» que «Mona Lisa» habría usado para tratarse la sífilis. Debajo, la partida de nacimiento certifica que Leonardo nació el 15 de abril de 1452. (Foto: ARCHIVIO DI STATO DI FIRENZE)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 21 de julio de 2017. (RanchoNEWS).– Los autores de un nuevo libro sobre la Mona Lisa aseguran que la madre de Leonardo da Vinci fue Caterina di Meo Lippi, una campesina que a los 15 años quedó embarazada de un próspero abogado florentino. Desvelan también algunos secretos de la modelo del famoso cuadro, que pudo haber muerto de sífilis. Martin Kemp, profesor emérito de Historia del arte en el Trinity College y la Universidad de Oxford, describe su último libro –Mona Lisa: The People and the Painting– como «un acto de limpieza histórica». Ha buceado en los archivos toscanos para resolver algunos interrogantes relacionados con el cuadro. «Me atrajo la meticulosa investigación de Giuseppe Pallanti [coautor del libro] sobre las personas involucradas en la Mona Lisa», cuenta a Crónica. «Así que le propuse trabajar juntos parar tratar de localizar en la pequeña ciudad de Vinci a Caterina, la madre de Leonardo», escribe Benjamín G. Rosado para El Mundo.

El primer hallazgo importante no se hizo esperar: Caterina di Meo Lippi, cuya identidad se había mantenido en secreto durante casi seis siglos, fue una campesina huérfana que a los 15 años quedó embarazada de Piero da Vinci, un próspero y joven abogado miembro de una rica familia de nobles florentinos. «Hasta ahora se había especulado con la posibilidad de que fuera una esclava de origen asiático al servicio de Piero, pero varios documentos de la época la sitúan en 1451 en una vieja casa de campo ubicada a algo más de un kilómetro de Vinci».Según Kemp, Leonardo fue el hijo ilegítimo de Caterina y Piero, que ya estaba prometido en matrimonio. Nació el 15 de abril de 1452 en la residencia del abuelo paterno, Antonio da Vinci, y no en la famosa Casa Natale de Anchiano, que fue restaurada hace unos años y que alberga un pequeño museo hasta el que cada año peregrinan miles de turistas. «Nuevas evidencias históricas sugieren que los amantes del arte y los entusiastas de la Mona Lisa habrían estado visitando el lugar equivocado», sostiene. De acuerdo a una declaración de impuestos del abuelo, de 1457, a los cinco años Leonardo seguía viviendo con él. Caterina ya había contraído matrimonio con un granjero local llamado Antonio di Piero Buti, por lo que Kemp sugiere que Leonardo, a pesar de ser hijo bastardo, siguió manteniendo relación con su padre. «Tras analizar los impuestos de la familia Lippi y Buti, resulta más que probable que Piero da Vinci [que llegó a ser notario y embajador de la República de Florencia] hubiera provisto una dote para que la joven y desamparada madre de Leonardo pudiera casarse».

El libro también arroja luz sobre Lisa del Giocondo y su marido. Lejos de ser un distinguido comerciante de seda florentino, como se pensaba hasta ahora, Francesco se ganaba la vida vendiendo azúcar de Madeira e importando cuero de Irlanda. Kemp sugiere que podría tratarse incluso de un famoso negrero de la época. «Se dedicaba a la seda, pero invertía en cualquier cosa que pudiera darle dinero, incluyendo el tráfico de esclavos», explica. «Cuanto más sepamos sobre la vida de los participantes en el cuadro mejor llegaremos a entender la repercusión histórica de la Mona Lisa. Hace unos años, el profesor Giuseppe Pallanti acaparó titulares de los periódicos al demostrar que la modelo de enigmática sonrisa en la que se basó Leonardo para su famosa Gioconda murió el 15 de julio de 1542 a los 63 años en el convento de Santa Úrsula de Florencia. El investigador se basó en un registro de fallecidos de la parroquia de San Lorenzo que le llevó a recopilar nueva documentación, como varios recibos de las religiosas. En uno de ellos, incluido en el libro de Kemp y Pallanti, aparece el nombre de Lisa del Giocondo vinculado a la compra de agua de caracol (acqua di chiocciole), que entonces se empleaba para tratar la sífilis y otras enfermedades venéreas. Viuda y enferma, Lisa del Giocondo pasó los últimos años de su vida en el convento, asistida por una monja, Lucía, tal y como había dispuesto su marido. A la espera de los resultados de los análisis de ADN que desde 2013 se está practicando a los restos óseos de la familia Giocondo encontrados en la Basílica de la Santísima Anunciación de Florencia, algunos investigadores sugieren que la modelo de Da Vinci pudo haber contraído la sífilis. ¿Fruto quizá de relaciones extramatrimoniales? «El extracto de agua de caracol se utilizaba para curar este tipo de infecciones, pero no creo que la Mona Lisa fuera una mujer ligera de cascos», concede Pallanti.

Para su investigación, Kemp y Pallanti se han basado en documentos previamente ignorados por los estudiosos que se conservan, al alcance de cualquiera, en Florencia y de Vinci. ¿A qué obedecen estos ángulos muertos en el retrovisor de los historiadores? «Me inclino a pensar que para los académicos resulta muy poco atractivo y algo farragoso adentrarse en declaraciones de impuestos y documentos de la época que, aparentemente, no llevan a ninguna parte», dice Kemp. «No creo que nuestros hallazgos puedan molestar a nadie. Más bien abren la puerta a futuras investigaciones». Mientras que Pallanti asegura haber disfrutado con la lectura de El código Da Vinci de Dan Brown, que ha elegido España como escenario de su próxima novela, Kemp espera que su libro acabe con las mentiras y los mitos en torno a la Mona Lisa. «Hemos tenido que escuchar todo tipo de barbaridades, como que la modelo es el propio Leonardo, una prostituta o incluso una amante de Giuliano de Medici. En cuanto a Brown, creo que es profundamente deshonesto a la hora de vender su libro. La historia es historia. Y la ficción, ficción».


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Caricatura / España: El dibujante español Gabriel H. Walta gana un Oscar del cómic por «La visión»

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Una página de «La visión» de Walta. (Foto: El País)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 22 de julio de 2017. (RanchoNEWS).– El universo Marvel vuelve a tener tinta española. Gabriel H. Walta, uno de los últimos dibujantes españoles en dar el salto a la editorial estadounidense, ya cuenta con su premio Eisner –conocido popularmente como «los Oscar del cómic»– gracias a su trabajo en La Visión, colección escrita por Tom King que ha logrado este año el galardón a mejor serie limitada. Los reconocimientos más importantes de la industria del cómic se entregaron el viernes en San Diego dentro de la Comic–Con, macroevento de cultura popular que se celebra en esta ciudad californiana hasta el domingo, reporta la Redacción de El País desde Madrid.

La Visión, aplaudida obra de 12 números de King y Walta que ya se había llevado este año el premio a la mejor obra extranjera en el Salón del Cómic de Barcelona, aborda la historia más íntima de Visión, uno de los personajes más famosos del grupo de superhéroes Los Vengadores, creado en 1968 por Roy Thomas y que en el cine ha sido popularizado por el actor Paul Bettany.

En la singular aproximación de King y Walta al androide, tras años salvando el mundo y de ajetreados romances con La Bruja Escarlata, trata de comportarse como un ser humano más. Todo comienza con el héroe decidido a construirse su propia familia (con perro incluido) y mudarse a un barrio residencial. Una aventura que se aleja del habitual tebeo de superhéroes para convertirse en una trama de ciencia–ficción más cercana a La dimensión desconocida.

Desde un principio, supimos que iba a ser especial para nosotros, aunque no estábamos nada seguros de que fuera a llegar a todos los lectores», reconocía a El País Walta tras conocer su nominación. Era la única serie de superhéroes en la categoría: «Nos alegra especialmente que le guste a lectores que no suelen acercarse a este tipo de tebeos».

Nacido en 1973 en la ciudad española de Melilla, la obra de Walta incluye, entre otros títulos, El Velo y El Bosque de los Suicidas, así como diversos trabajos para el gigante Marvel, que acaba de anunciarlo como el nuevo dibujante de Dr. Extraño. El premio a mejor serie limitada para Walta fue la única buena noticia para los artistas hispanos en la 29ª edición de los Eisner, ya que fue el único de los nominados iberoamericanos que se alzó con el triunfo.

El español Paco Roca no ganó con Arrugas el premio a la mejor edición estadounidense de un cómic internacional, mientras que sus compatriotas Emma Ríos (Island Magazine) y Santiago García (responsable de la recopilación que reúne a autores de nuevo cuño con caras reconocibles del tebeo patrio, Panorama - La novela gráfica española hoy) tampoco lograron el reconocimiento a la mejor antología. Otro español, Albert Monteys, conocido por su trabajo en El Jueves, era candidato al Eisner al mejor cómic digital por la epopeya de ciencia-ficción ¡Universo!, publicado por Panel Syndicate, mientras que el dibujante Pere Pérez optaba al galardón a la mejor nueva serie por la superheroína Faith y Florentino Flórez estaba nominado al mejor libro relacionado con los cómics por Ditko Unleashed: An American Hero, alrededor de la exposición dedicada al creador de Spiderman.

Al otro lado del Atlántico, la mexicana Eva Cabrera no pudo llevarse el premio a la mejor serie limitada con Kim and Kim, mientras que su compatriota Mauricio Caballero tampoco triunfó en el apartado de mejor cómic digital por Helm. Finalmente, el argentino Eduardo Risso no se llevó el premio al mejor cómic basado en la realidad por Dark Night: A True Batman Story como tampoco lo hizo el brasileño Rafael Albuquerque por Batgirl en la categoría de mejor publicación para adolescentes.

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Literatura / España: Paul Pen, el escritor español más vendido en EEUU en lengua inglesa

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De padre holandés y madre mexicana. (Foto: Ale Megale)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 24 de julio de 2017. (RanchoNEWS).– Miren la imagen que acompaña estas líneas. ¿Reconocen al hombre con cara de misterio del retrato? Vuelvan a echarle un vistazo. ¿Saben ahora quién es? No insistan, ya se lo digo yo: es Paul Pen, escribe Álvaro Celorio para El Mundo desde Madrid.

Es un hombre tímido. No le gusta sonreír en las fotos, a pesar de los intentos de su agente y de este periodista para que se relaje ante el fotógrafo. «Pongo esta cara porque es lo que vendo: misterio, suspense», responde entre risas –ahora sí– cuando baja la cámara de fotos.

Paul Pen es, aunque su nombre no lo indique, español de padre holandés y madre mexicana. Ha vivido siempre en Madrid y ahora reside en Alicante. Y sí: Paul Pen es el escritor español más vendido en lengua inglesa de los últimos años. Quedamos en Madrid con el novelista de 37 años, que presenta su nuevo libro, La casa entre los cactus (Plaza y Janés). Con más de 150.000 ejemplares vendidos en inglés de su segunda novela, El brillo de las luciérnagas, Paul Pen se ha convertido en el nuevo Carlos Ruiz Zafón, pero sin el reconocimiento en casa. El objetivo está claro: descubrir la historia detrás del español que mejor funciona en el mercado anglosajón... y conocer si existe la receta del éxito.

¿Cómo se llega a EEUU?

Siempre tuve el foco puesto allí, ya que siento que todo lo que escribo es muy anglosajón. Todos mis referentes e influencias proceden de allí, de EEUU o Inglaterra, y sabía que iba a conectar bien con ese público. Y así fue: la traducción de El brillo de las luciérnagas funcionó muy bien.

Vender 150.000 ejemplares...

Cuando lo oigo, flipo. Son cantidades que en España ya no se dan. Llegué al sector en mal momento, en 2011, con las editoriales por los suelos y la piratería en auge. Va mejorando la cosa, pero a esas cifras ya no se llega. Hoy si vendes 25.000 ya eres un bestseller. Cifras como las que alcanzó La sombra del viento [10 millones de copias en todo el mundo] ya no se dan, o muy de vez en cuando.


Quizás tenga algo que ver quién le edita en EEUU: el sello AmazonCrossing. «Al sector español le falta modernizarse en ese aspecto y entender el mercado. Allí tienen asumido que Amazon, aparte de ser una tienda, publica sus libros y es una editorial. Y funciona».

No parece haber una fórmula mágica para convertirse en superventas. El éxito puede estar en la rutina diaria: «Trabajo mejor por la tarde. Voy al gimnasio por la mañana, trabajo un rato y después de comer me tiro horas frente al ordenador». Aunque no todo es productividad: «Entro en internet, veo vídeos en YouTube... ¿Conoces a Soyunapringada?».

¿En qué te inspiras para escribir?

Me inspiran las emociones humanas, aunque exageradas. Son situaciones muy tremendas, pero a la vez muy familiares. Se me asocia a la novela negra por mi primer libro, El aviso (RBA). Mis historias son domésticas, de gente normal en entornos llenos de misterio.

Cuando trabajas en un libro, si ya tienes el precedente de ser un superventas, ¿no te da vértigo?

No. No pienso en los lectores cuando escribo, sino en mí y en que me guste a mí. Siento la misma confianza con mi nuevo libro y, aunque sé que de entrada va a llegar a más gente que los anteriores, estoy convencido de que si me gusta tanto como los otros, también va a enganchar a los lectores. Siento la presión de entregarles algo bueno. Me gustaría escribir una novela al año.


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Textos / Enrique Vila-Matas: «Ednodio Quintero, Venezuela»

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El escritor venezolano. (Foto: El Universal)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 24 de julio de 2017. (RanchoNEWS).– De la columna Café Perec que el escritor español para el periódico El País, traemos el siguiente textos:

No habrá premio de novela Rómulo Gallegos este año, lo que para muchos es una prueba más de la destrucción del área pública que gestiona el arte y la cultura en Venezuela. «Lo institucional está desnaturalizado, los museos, las bibliotecas, ya no son tales», apunta Antonio López Ortega, narrador y ensayista venezolano y notorio gerente cultural, para quien lo sorprendente en todo esto es que, a pesar de los problemas de los últimos años, la calidad de la creación en Venezuela permanece intacta. Sus palabras me han hecho pensar enseguida en Ednodio Quintero, nacido en 1947 en Trujillo cerca de la bella ciudad andina de Mérida. Este gran narrador ha construido un mundo literario cargado de una densa mitología propia, maravillosamente inventada, cuyo punto de partida fue siempre una imaginación aldeana elevada a la máxima potencia; aun recuerdo la grata y fuerte impresión que en 1991 me causó La danza del jaguar, su primera novela.

Quintero es visto ya cada vez más como escritor esencial, pero el reconocimiento de su obra ha sido lento, debido a una infinidad de causas, entre las que habría que incluir la deriva cultural de una Venezuela aislada del exterior y también el hecho de que pertenezca a la categoría de lo que Fabián Casas, al hablar de Bolaño, llamó «los escritores de antes», es decir, que pertenezca a la categoría de aquellos que nunca fueron simplemente escritores, sino también puntos de unión entre vida y literatura, faros en los que los jóvenes podían verse reflejados. Quintero es uno de esos «escritores de antes», y es posible que, a la larga, haber estado tan alejado de los focos mediáticos le haya beneficiado, porque le ha permitido acceder al ideal de ciertos narradores de raza: ser puro texto, ser estrictamente una literatura.

En el centro de su más reciente novela, El amor es más frío que la muerte (Candaya), hay un momento en el que el narrador, el escritor de antes, «el apátrida», el héroe de las mujeres (a la manera de Bioy, pero muy japonizado), observa que una roca tiene forma de tumba y le recuerda un lecho como el de Procusto. Una cama de piedra, piensa. Y se tiende boca arriba en la fría laja y dice sentirse cómodo, sereno como un rey en una gran casa para siempre. En ese intenso instante de la novela podría estar la clave absoluta del cuerpo eterno, dinástico, que los textos de Quintero entronizan en la historia de la literatura de todos los tiempos; uno diría que el venezolano está ahí sintonizando con aquel célebre arranque de Pierre Michon en Los cuerpos del rey, donde se nos indicaba que el monarca tiene dos cuerpos: uno eterno, dinástico, que el texto engrandece y consagra, y al que arbitrariamente llamamos Shakespeare, Joyce, Beckett; y otro cuerpo mortal, funcional, relativo, el andrajo, que se encamina a la carroña; que se llama, y nada más se llama, Dante, y lleva un gorrito que le baja hacia la nariz chata; o nada más se llama Joyce y lleva gafas de miope, o se llama Shakespeare y es un rentista bonachón y robusto con gorguera isabelina.

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Noticias / España: Un museo chino ofrece 13.000 euros por descifrar caracteres de hace 3.000 años

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Huesos oraculares de la dinastía Shang. (Foto: National Museum Of Chinese Writing)

Ciudad Juárez, Chihuahua. 26 de julio de 2017. (RanchoNEWS).– Eran mensajes arcaicos esculpidos en caparazones de tortuga o huesos de otros animales. Se han encontrado más de 200.000 muestras en toda China y datan de hace más de 3.000 años, de los últimos decenios de la dinastía Shang. Algunos de sus mensajes han podido ser revelados y aportan detalles sobre la vida, la sociedad y los árboles genealógicos de la realeza de aquel momento. Pero hay otros muchos textos que aún siguen siendo un misterio, reporta David Ruiz Marrull para La Vanguardia desde Barcelona.

Por eso el Museo Nacional de Escritura China de Anyang, en la provincia de Henan, la más poblada de China y situada a unos 500 kilómetros al sur de Pekín, ha decidido lanzar un reto mundial. Ofrece 100.000 yuanes (casi 13.000 euros) por descifrar un único carácter de los miles que no han podido ser revelados. Estas inscripciones, conocidas como huesos oraculares, son los primeros registros escritos de la civilización china.


Esculpidos por chamanes en conchas y huesos de buey, ovejas, caballos o ciervos, registraban detalles como los impuestos, la meteorología, un eclipse solar o incluso el paso de un cometa. Estos textos tenían alrededor de 5.000 caracteres diferentes, de los cuales 3.000 aún no han podido ser identificados por los expertos.

Por eso el museo de Anyang propone –desde octubre de 2016– dos tipos de premios para los atrevidos que decidan participar en su concurso: paga 100.000 yuanes por encontrar una explicación válida para cada símbolo no interpretado y, por otro lado, ofrece 50.000 para quienes aporten una teoría definitiva para los caracteres cuya interpretación se mantienen en disputa.

Los responsables chinos están animando a los investigadores a compartir la información a través de internet, a usar el big data e incluso los métodos más tradicionales para poder alcanzar avances significativos en la resolución de estos relatos, un trabajo que se ha estancado en los últimos años.

Liu Fenghua, especialista en huesos oraculares de la Universidad de Zhengzhou, cree que la mayoría de caracteres no descifrados son nombres de personas y lugares, según declaró a la agencia Chengdu. «Los textos tienen muchos años y muchos lugares han cambiado sus nombres, por eso es difícil verificarlos», apuntó.

Los huesos oraculares de la dinastía Shang fueron desenterrados desde hace siglos por granjeros de la provincia de Henan y muchos de ellos vendieron sus hallazgos en los mercados de medicina tradicional china. Aseguraban que eran huesos de dragón y que servían para tratar varias enfermedades. Los fragmentos de caparazón de tortuga, por ejemplo, se prescribían para combatir la malaria.

En la década de 1920, la Academia de las Ciencias china encontró muchos huesos oraculares excavando zonas cerca de Anyang, la capital de la dinastía Shang. Eran descubrimientos que databan de hace más de 3.000 años, del inicio de la Edad de Bronce en China y sus inscripciones tenían muchas similitudes con la escritura china moderna.


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