Rancho Las Voces

sábado, octubre 27, 2018

Textos / «Estampas y recuerdos de Margarita Peña» por Mary Carmen Sánchez Ambriz

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Carlos Monsiváis, Margarita Peña, Juan José Arreola y un personaje no identificado. Casa del Lago, 1964. (Foto: Ricardo Salazar)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de octubre de 2018. (RanchoNEWS).- No fui alumna de Margarita Peña, aunque me hubiera gustado serlo. Tomé con Dolores Bravo la clase que Margarita impartía en Letras hispánicas. A Peña le agradaba recordar que se inició en la investigación de la literatura virreinal y áurea por iniciativa de uno de sus maestros de la Facultad de Filosofía y Letras, Ernesto Mejía Sánchez, quien en el estacionamiento de la institución le entregó el microfilm del manuscrito del cancionero de Flores de baria poesía. Mejía Sánchez se lo dio, acaso con la certeza de que Peña iba a dedicar parte de su vida al estudio de la literatura novohispana; le recomendó que hiciera la edición de ese libro y que solicitara una beca a Rubén Bonifaz Nuño y María del Carmen Millán.

«Y ahí empezó todo», acostumbraba decir Margarita Peña con una sonrisa que no ocultaba su satisfacción. «Me cayó en las manos», decía. Por supuesto, la edición crítica que le fue encomendada enfrentó los retos que los documentos novohispanos traen consigo: grafías dudosas, autorías desconocidas, vacíos, entre otros motivos que hicieron que el texto se tomara de la versión paleográfica del siglo XIX de Paz y Melia, debido a que el original del siglo XVI resultaba complicado de manejar.

El texto de Mary Carmen Sánchez Ambriz es publicado por el suplemento El Cultural de La Razón



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La explosión de las escritoras africanas / Semana tras Semana / 055

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La escritora nigeriana Chimananda Gnozi Adichie. (Foto: AFP)

C iudad Juárez, Cihuahua. 28 de octubre de 2018. (RanchoNEWS).- La escritora Chimananda Gnozi Adichie sacudió el mundo editorial con su parlamento de inauguración de la Feria del Libro de Fráncfort al reivindicar una mayor atención a las nuevas narradoras que están emergiendo en África. Este sábado Babelia reproduce el discurso íntegro de la autora nigeriana, de gran repercusión internacional, y lo complementa con varios artículos sobre la literatura del continente y una entrevista a la zimbabuense NoViolet Bulawayo.

Un primer artículo, firmado por Ana Llurba, explora las nuevas voces femeninas de la literatura africana, encabezadas por Chimananda Gnozi Adichie «La autora de la celebrada Americanah, al igual que Taiye Selasi (1979), que alcanzó la fama internacional con Lejos de Ghana, fueron la avanzada de lo que esta última autora acuñó como afropolitismo. El concepto se resume en escribir desde África para el mundo evitando el exotismo, los clichés folkclóricos y costumbristas, con una mirada que abre las particularidades de cada país con una mirada global. Moviendo un poco el eje geográfico de África occidental hasta llegar al Magreb, también podemos incluir en esta tendencia el éxito internacional de la novela Canción de cuna de la autora franco-marroquí Leila Slimani (1981), galardonada con el premio Goncourt», escribe Llurba. Informa El Cultural desde España.

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Alessandro Marcello: «Umbrella»


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Cine / «Mandy» de Panos Cosmatos

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«Cosmatos hace muy notable su intención de exponer la fragilidad del deseo». (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de octubre de 2018. (RanchoNEWS).- Algo hay en el aire en estos tiempos en que el fascismo vuelve a emanar su podredumbre por el mundo que parece haber despertado a los monstruos que dormitaban, probablemente desde la muerte de Mario Bava en 1980. El cine de horror nunca se ha ido: siempre está presente, como un espejo turbio de nuestras inseguridades, pero cierta clase de cintas grotescas, fascinantes por sus excesos visuales, extraordinariamente sangrientas y chocarreramente crueles, cayeron del favor de los fanáticos cuando el giallo palideció y perdió su capacidad de estremecer en los años ochenta. El giallo era la respuesta italiana al slasher y se caracterizaba por su carga erótica, sadomasoquista y de abundante gore, con una profunda obsesión de crear imágenes memorables, aun a costa de la lógica narrativa. La nueva cinta de Panos Cosmatos, Mandy, es un delirio sanguinario y alucinante que encaja en (o quizás celebra a) esta corriente, y se beneficia de la actuación de Nicholas Cage en un papel extremo que interpreta con una tensión y agudeza que va de la desesperación absoluta al ridículo estruendoso («¡Esa era mi camisa favorita!»).

En 1983 D. C., era de Ronald Reagan («Hay un nuevo despertar espiritual en América… la mayoría desaprueba la pornografía y el aborto», dice el expresidente por la radio), Red Miller (Cage) trabaja como leñador en un lugar remoto, The Shadow Mountains, donde vive con su pareja Mandy (Andrea Riseborough) en una cabaña de vidrio. Desde los primeros segundos del filme se escucha el sonido de los frippertronics de la guitarra de Robert Fripp y comienza la pieza Starless (del disco Red, 1974), de King Crimson. Con los créditos en color carmesí sobrevolamos un denso bosque. A partir de ese inicio absolutamente fascinante y sublime arranca una historia en apariencia simple que cuenta un crimen atroz y una venganza épica. Sin embargo, ese es tan sólo el lienzo de una compleja y frenética composición estética, moral y mítica. Mandy, quien trabaja como cajera en una pequeña tienda de pueblo, tiene la mala suerte de ser vista en un camino rural por Jeremiah Sand (Linus Roache), líder de la secta The Children of the New Dawn, una especie de Charles Manson que se hace acompañar por un puñado de malvivientes crueles y devotos. Jeremiah se obsesiona con Mandy y ordena que se la lleven para incorporarla a su culto, como otra esclava sexual. Hay señales por todos lados para mostrar que ella es posiblemente una exgroupie que se ha alejado del mundo y Red, un exalcohólico (¿quién esconde el vodka en el gabinete del baño?) con un pasado violento. Cosmatos incluye una toma aérea de un lago imposiblemente azul eléctrico en el que Red y Mandy pasean en bote y que se funde en las flamas de una hoguera, en anticipación de la violencia que destruirá su paz.

Una reseña de para el suplemento El Cultural de La Razón



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Teatro / México: Montan versión contemporánea de la obra «Amor es más laberinto»

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Una de leas escenas de Amor es más laberinto. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 27 de octubre de 2018. (RanchoNEWS).- Teseo fue un personaje que Sor Juana Inés de la Cruz recuperó para realizar Amor es más laberinto, obra dramática que retomaron Raquel Araujo y Natalia Menéndez para hacer una nueva versión.

Raquel Araujo, fundadora de la compañía teatral La Rendija (1998), recordó algunos de los montajes que ha llevado a cabo, como La Condesa Sangrienta, lo cual da cuenta de un «grupo de gente que toma riesgos, que no siempre hacemos trabajos convencionales».

Antonio Díaz Sandoval reporta para Crónica



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Arte Público / España: Henry Chalfant y la prehistoria del graffiti

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Henry Chalfant: Crime in the 6 yard, 1977-1987 (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 26 de octubre de 2018. (RanchoNEWS).-«El impulso de destruir también es un impulso creativo». Con esta cita de Picasso, Banksy compartía en su cuenta de Instagram el momento en el que su obra, recién adquirida por 1,04 millones de libras, parecía autodestruirse ante la mirada atónita de los presentes en la sala de subastas de Sotheby's. Al margen de la polémica generada tras la inmediata revalorización de su trabajo, esta acción pone de manifiesto, una vez más, la complicada relación existente entre el calificado como Street Art -un término que en los últimos años engloba erróneamente tanto al graffiti como al resto de prácticas en espacios urbanos-, esencialmente efímero y contestatario, y el volátil circuito del arte.

Consciente de la naturaleza escurridiza del primer arte callejero, Henry Chalfant (Sewickley, Pensilvania, EE.UU., 1940), ha salvado del olvido el trabajo de cientos de escritores de graffiti a través de sus fotografías, vídeos, libros y documentos que dan testimonio de los orígenes de esta cultura suburbana en Nueva York, entre los años 70 y 80, y su expansión como movimiento social por medio mundo. Lo vemos en la exposición Art is not a Crime, 1977-1987, comisariada por el graffitero SUSO33, que estos días rinde homenaje en el CEART de Fuenlabrada al documentalista del Subway Art Movement en el 35 aniversario de dos de sus títulos imprescindibles; el documental, Style Wars, que realizó junto al cineasta Tony Silver, y el conocido como «libro sagrado», Subway Art, publicado junto a Martha Cooper, que difundió los diferentes estilos de throw-ups y burners del metro newyorkino. Para el comisario de la exposición su encuentro con esta película emitida en el programa El ojo de cristal (TVE) en 1987, hizo que él y varios colegas peregrinaran por primera vez al Museo Reina Sofía para hojear las páginas de esta primera publicación que, como nota interesante, es además el libro más robados en la historia del arte. «Es raro encontrar uno que no esté troceado, porque muchos de nosotros arrancábamos sus fotografías», comenta. «Más tarde tuve la suerte de coincidir y colaborar con él en diferentes muestras, charlas y algún curso, ya que Henry ha desarrollado una entregada labor de difusión a lo largo de los años, pues no se limitó a documentar esta cultura durante una década, sino que siguió registrando la repercusión del graffiti a nivel mundial como vemos, por ejemplo, en su otro libro, Spraycan Art, de 1987».


Silvia Santillana reporta para El Cultural



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jueves, octubre 25, 2018

Galería / «Boy»: Damir Sagolj

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Boy / Bangladesh

Leaves cover the eyes of 11-month-old Rohingya refugee Abdul Aziz. His body was brought back to the family shelter at Balukhali refugee camp near Cox's Bazar, Bangladesh, a few hours after he died on Dec. 4, 2017. Abdul Aziz, whose family fled Myanmar two months ago, died at a local clinic after suffering from high fever and severe cough for 10 days, his mother said.


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Libros / «Vladimir Nabokov: Cuentos completos» preparada por su hijo Dimitri Nabokov

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Portada del libro. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 25 de octubre de 2018. (RanchoNEWS).- La atractiva colección «Compendium», de Anagrama, reúne en un solo tomo los títulos más relevantes de escritores imprescindibles del siglo XX, como Patricia Highsmith, Emmanuel Carrère o Antonio Tabucchi, entre otros muchos. En dicha colección tienen notable acogida y representación los volúmenes de relatos, quizá especialmente interesantes en cuanto nos facilitan el acercamiento a la producción en este género de egregios escritores que en muchas ocasiones se encuentra dispersa o resulta de difícil acceso. Así, por ejemplo, podemos disfrutar de todos los cuentos de Raymond Carver, un maestro del género, o de los de Roald Dahl, presididos por su desbordante imaginación.

Ahora le ha tocado el turno a Vladimir Nabokov, un autor muy presente en Anagrama, que ha publicado prácticamente toda su obra lanzó la «Biblioteca Nabokov», que recupera a precios muy asequibles títulos fundamentales del escritor ruso afincado en Estados Unidos, y que terminó sus días en la localidad suiza de Montreux, donde falleció el 2 de julio de 1977. Por otro lado, Anagrama nos ofrece también en su catálogo las dos entregas de la biografía debida a Briand Boyd: Vladimir Nabokov. Los años rusos y Vladimir Nabokov. Los años americanos.

Adrián Sanmartín reporta para El Imparcial y publicada por Siempre! 



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